Lo amo tanto señor… Dijo la dama de cabellera dorada soltando una lagrima.- ¿Usted me ama?
Señorita Candy… La tomó de las manos cruzando miradas y sin decir más pegó su labios a los de ella.
Sus respiraciones eran agitadas, el pecho de ella subía y bajaba pegado al torso duro del duque. Sus manos la tomaron de la cintura eliminando el poco espacio que los separaba.
Ahh. Un sonido salió desde lo más profundo de su garganta le recorrió la espina dorsal, sintiendo la necesidad de tomarla pero de pronto vio algo detrás de ella. Alguién que los miraba.
Se acomodo para observar con más claridad y sus ojos recibieron la imagen de alguién por la que había sufrido mucho tiempo, sus pupilas estaban dilatadas de la impresión y con voz temblorosa pronunció su nombre.
Lucia. Sus ojos se llenaron de lágrimas que querían salir.
¿Me has olvidado?
¡Nunca! Jamás te olvidaré. Soltó a Candy y con pasos lentos se iba acercando a la mujer que creía muerta.
¿Aún me amas?
Entonces Terry se detuvo y no pudo emitir ninguna respuesta, como si hubiera perdido la voz solo abrió la boca y la cerró desviando la mirada.
Es por ella ¿verdad? Dijo señalando a Candy.
Terry no se atrevía a hablar.
¡Maldita! Levantando la mano un cetro mágico apareció en él revelando su verdadera identidad.
ELISA . Dijo su nombre como si el solo mencionarlo le diera repugnancia.
Jaja, parece que el duque se ha vuelto a enamorar, que romántico. Dijo con sarcasmo.- Pero lamento que esto se tenga que terminar tan pronto. Tomando una actitud amenazadora dijo.- Recuerda Terry Grandchester, nunca podrás ser feliz. Alzando su cetro lanzó un rayo a Candy quien solo vio la muerte en sus ojos.
¡NOOO!
Agitado y con la frente perlada de sudor se levantó de su cama. Camino hasta su espejo donde comprendió que todo había sido una pesadilla, una terrible pesadilla.
¡¿Que rayos?! Se apoyo en el espejo mirando su reflejo ;su torzo desnudo y con gotas de sudor cayendo por su abdomen marcado.
Debo encontrar a Freya.
Mi señor ¿se encuentra bien? Dijo Archie mientras cabalgaba acompañado del duque Grandchester.
¿Por qué lo preguntas?
Lo veo cansado a pesar de que se levanto bastante tarde.
Estoy bien… andando. Dijo apresurando a su caballo.
¿Y se fueron al amanecer?
Así es señorita. Dijo Dorothy.
Mmm.
¡Señorita a donde va!
¡Lo siento, tomaré un caballo prestado!
¡Pero...!
¡Si se fueron hace poco deben estar cerca! ¡Adelante! Ante los ojos de Dorothy Candy se marchó junto al caballo a darles el alcance al duque.
No muy lejos del castillo una mujer mayor derramaba unas lágrimas abrazando el vestido de su querida nieta.
Señora Pony… Con un sentimiento cargado de lástima, Flammy se acercó a la abuela tratando de convencer a la abuela de dejar ir el recuerdo de Candy. Sin embargo era inutil, los días pasaban y la abuela pasaba día tras día en la puerta abrazando el mismo vestido, con la esperanza de ver a su nieta entrar.
Miauu. el pequeño animal se acercó a los pies de Flammy.
Tú también la extrañas ¿verdad?
Miauu…
Sabes algo Clin, yo también tengo una pequeña esperanza de volver a verla.
¡Eh!)
Mientras avanzaban una rafaga paso delante de ellos.
¡Señorita Candy! Exclamó Terry.
Yo también ayudaré, no pienso quedarme de brazos cruzados.
¡Ja! ¿Y como pretende ayudarnos? No iremos a recolectar plantas, esto no te concierne, solo eres una mujer...
¡Archie! Dijo Terry con un tono de enojo en su voz.
Si, soy una mujer y considero que eso no es impedimento para encontrar a Freya, yo soy tan capaz como todos ustedes. Pongame a prueba y verá que puedo ser tan útil o más que cualquier soldado.
¿Se cree superior a nosotros? ¡Ja! Eso me gustaría verlo. Dijo con arrogancia Archie.
No me considero superior pero se que si puedo dar más que todos ustedes. Dijo Candy con un tono desafiante dejando sin palabras a Archie.
Por otro lado Terry pensaba que ya no podía admirar aún más a esa hermosa mujer pero estaba equivocado. Su admiración crecía cada vez más y más. Era valiente decidida y alguién digna de su respeto. Su corazón sentía la necesidad de tenerla a su lado pero no era correcto, seguir un sentimiento que solo traería desgracia era egoísta y la única perjudicada sería ella.
El señor no permitirá que te entrometas en este asunto. Dijo Archie.
Señor… Pronunció Candy mirando fijamente a Terry.
Él voltio la mirada y cerrando los ojos recordó su sueño entonces con voz firme dijo.- Señorita regrese al castillo.
La cara de triunfo de Archie era evidente.
Pero señor…
Vuelva, esto será peligroso y no quiero ponerla a merced de esos desgraciados. Dijo sin mirarla poniéndose en marcha con el caballo.
Candy tomó las riendas de su caballo y se puso delante de Terry.- ¿No cree que sea de ayuda?
No dije eso, esto será peligroso.
Si lo dice por las criaturas no les tengo miedo.
Entienda señorita, no sabemos qué clase de criaturas encontraremos y si usted va solo será… Se detuvo antes de decir lo que pensaba.
¿Seré qué? ¿Una molestia? Dijo Candy.
Terry no respondió nada. Tenía que actuar de manera fría si quería mantenerla a salvo.
¡Dígame! ¿Piensa que soy una molestia? Dijo Candy con un tono de dolor en su voz.
¡Hable!
¡Si! ¡SOLO ESTORBARAS!
Escuchar esas palabras eran como miles de puñales clavándose en su cuerpo. Retrocedió con los ojos aguados y sin decir más se marchó.
Terry sujetó fuertemente las riendas del caballo e hizo un gran esfuerzo por no ir tras ella.
¿Señor? Dijo Archie desconcertado
Vamos…
Eh… si.
Ambos siguieron su camino buscando pistas de cómo encontrar a Freya.
Llegaron a pueblos pequeños donde se decía que la misma diosa había bajado a salvar a ese pueblo de las garras de un incendio forestal.
Sin embargo, no encontraron mucho. Lo que les informaron era lo mismo que ya sabían. Un largo viaje en vano.
Espere.
Cuando se marchaban del pueblo una mujer con largos cabellos cual color del sol al ocultarse apareció frente a ellos, su traje era distinto al de cualquier habitante además este irradiaba una extraña luz, su mirada estaba cargada de compasión.
¡¿Quién es usted?! Dijo Archie tomando su espada.
Se que buscan a Freya… y lo están haciendo mal.
¿Cómo lo sabes? Dijo Terry deteniendo a Archie. Algo en su interior le decía que no debía atacar a esa misteriosa mujer que por alguna razón le resultaba familiar.
Los he visto desde que cruzaron el lago y usted… ¿está hechizado verdad?
¿Quién te lo dijo? Dijo Terry sorprendido al escuchar que esa mujer sabía sobre él.
No hace falta que nadie me lo diga. Su aura está dañada, hay algo en usted que percibí al verlo y era evidente que eso era obra de un hechizo.
Bien, es verdad recibí la maldición de una hechicera por eso necesito encontrar a Freya.
La extraña mujer sonrió ante el comentario.
¡¿Qué le parece gracioso?! Gritó Archie con los dientes apretados de rabia.
Como les dije lo han estado haciendo mal, Freya no es una persona que se pueda encontrar con solo buscarla ,ella es una deidad y deben invocarla.
¿Pero cómo conseguiré eso?
Ella aparecerá solo cuando el odio en su corazón desaparezca. Debes perdonar a la hechicera que te hizo esto.
¡¿Perdonarla?! ¡A esa maldita!
Debes hacerlo, Freya es enemiga del odio y solo si tienes un corazón sin resentimientos ella podra ayudarte, Terry.
Un corazón sin resentimientos… susurró Terry pensando que eso sería imposible.- Espera ¿cómo es que sabes mi nombre?
En ese instante una luz se apoderó de la mujer desapareciendo al instante.
¿Dónde se ha ido? ¿Dónde?
Señor… esa no era una mujer común hay quienes dicen que cuando los humanos necesitan ayuda aparecen unas hadas que nos ayudan a encontrar respuestas.Tal vez esa sea una hada. De pronto Terry se llevó una mano a la cabeza. Un recuerdo borroso vino a su mente. Una mujer pero no veía su rostro, este estaba todo borroso pero se escuchaba la dulce risa de la mujer.
Mi señor ¿se encuentra bien? Preguntó Archie preocupado.
Si, regresemos al castillo.- ¡Adelante!
Bienvenido mi señor. Dijo Dorothy a la llegada de Terry.
Me llevaré al caballo mi señor. Dijo Archie tomando la rienda del animal.
Terry miró a todos lados esperando encontrar a la dama que tenía en mente.- ¿Dónde está la señorita Candy?
La señorita cabellos de sol aún no ha regresado.
¿Comó? Pregunto sorprendido y con preocupación
Ella no ha vuelto desde que salió en busca de ustedes.
¡Maldición! ¡Archie! trae mi caballo. Sin decir más Terry montó el caballo y se alejó tan rápido rumbo al bosque.
¿Qué ocurrió? Preguntó Archie a Dorothy.
La señorita está desaparecida.
¡Demonios! debo acompañar al señor. Archie subió a su caballo y marchó tras Terry.
Los minutos pasaban y la oscuridad se avecinaba y no encontraba rastro de Candy su corazón latía a fuerza y el miedo se apoderaba de él. De pronto cerca a la cascada vio al caballo que ella montaba.
Se aproximo y bajando como si mil diablos lo llevaran revisó el lugar no encontrando rastro de ella .Entonces sintió el terror apoderarse de su cuerpo, sus manos se pusieron rígidas y su pecho sentía los golpes de su corazón acelerado cuando a los pies de unas rocas encontró sangre. La sangre era fresca y era evidente que el dueño de esa sangre estaba muy mal herido.
Mi señor… ¿Ha encontrado algo? Dijo Archie cuando alcanzó a Terry. Al no obtener respuesta siguió la mirada de su amo y comprendió lo que este pensaba.
Tengo que encontrarla. ¡Archie revisa la zona!
¡Sí mi señor!
Yo revisaré por este lado. Dijo tomando la dirección contraria. En su mente se imaginaba una y mil situaciones que tuvo que atravesar la mujer de sus pensamientos.- ¿Dónde estás? No debí haberle hablado de esa forma. Lo único que quería era protegerte. Dijo recordando el sueño.- Pero… solo conseguí ponerte en peligro. Nunca me perdonaré si algo te pasó, nunca.
Continuará
Hola chicas, estamos de vuelta con otro capitulo espero que lo disfruten. Besos y bendiciones.
