Mi señor debemos regresar, las nubes están cada vez peor. En ese momento el fuerte estruendo de un rayo dio inicio a una constante lluvia.

Maldición. Dijo el duque entre dientes.

Mi señor… tal vez haya regresado al castillo.

Tal vez… vuelve al castillo y verifica si ella esta, podría estar herida. No me movere hasta saber que esta bien.

Eh… mi señor.

Archie obedece.

D-De acuerdo.Dijo Archie cabalgando a prisa el caballo.

Los relampagos acompañado de una lluvia intensa que no parecia tener fin acompañaban su angustia por encontrarla.

¿Dónde estás? Sus pensamientos lo llenaban de culpabilidad.

Por favor regresa, no me dejes...

¡Abran la puerta!

¡Señor Archie!

Dorothy, ¿Ha regresado la señorita Candy?

Aún no.

¡Demonios! ¿Dónde se pudo haber metido?

Que nada le haya pasado a la señorita, rezare por ella.

Si aparece grita tan fuerte como puedas, ire a revisar los alrededores del castillo.

Si señor Archie.

¡Ahhh! Me duele

¡Calmate! pronto el dolor pasara.

Está bien… Dijo la persona quien traía un profundo corte en el brazo derecho. La sangre no paraba de salir y la persona estaba cada vez más débil.

Ahora dime ¿Cómo fue que se hizo esto? Pregunto a la persona que lo ayudaba mientras trituraba unas plantas con ayuda de una piedra.

Fue por una estupidez. Dijo fingiendo que no le importaba.

Bueno al parecer no fue tan estupido para que termines de esta forma. Quien lo ayudaba tomó la preparación que hizo y lo untó sobre una hoja más grande. - Ahora necesito que seas valiente.

¿Estás segura de lo que haces? ¿Cómo sé que eso no me matara?

Bueno si quiere morirse desangrado es decisión de usted. Además qué motivos tendría yo para querer matarlo.

Buen punto, esta bien dejare que me pongas esa cosa. No creo que una preciosura como tú me quiera hacer daño.

¡Candy! Me llamo Candy señor. Dijo la dama enojada del atrevimiento de aquel hombre.

Está bien, preciosa. ¡Uhh! Esta fria.

Deje de quejarse y aguantese así como aguanto los golpes que se dio con quien peleaba.

¡Jaja! eres muy respondona preciosa.

¡Que me llamo Candy! Recuerde ¡Candy!

De acuerdo pre… Candy.

Listo. con esto se evitará una infección, ahora trate de no mover mucho el brazo hasta que la herida cicatrice.

El hombre se miró el brazo y sonrió.- Gracias.

Candy le correspondió la sonrisa entonces un relámpago la sorprendió haciendo que de un brinco del susto.- Oh, es muy tarde debo regresar al castillo. Dijo Candy mirando a su alrededor.- Oh se ha escapado.

¿Quien? Preguntó el hombre.

El caballo que venia conmigo, el señor Grandchester se enojara.

¿Señor Grandchester? ¿Es tu esposo?

Oh no, el señor Grandchester solo es un hombre que me ha dado cobijo en su castillo luego de… nada. La mirada triste regresó a su rostro por unos segundos.

No puedo creer que una preciosura como tú no tenga esposo. Se ve que los hombres de este pueblo son unos idiotas. Dijo el hombre que se levantaba de la hierba que empezaba a mojarse por la lluvia.- Dime preciosa,¿No quisieras convertirte en mi mujer?

¿De qué está hablando? es usted un atrevido. Dijo Candy quien estaba claramente ofendida.

Mira jovencita de donde yo vengo decir las cosas que uno piensa no es atrevimiento es sinceridad y tú posees muchas cualidades que reuniría una excelente esposa.

Pues mi respuesta es simple y es ¡No!

Ya me lo imaginaba pero no creas que me rendiré tan fácilmente.Dijo acercándose a la dama que empezaba a retroceder. -- Soy muy insistente cuando algo me interesa. Le soltó una sonrisa y luego se alejó ante el asombro de Candy. - ¡Hasta pronto preciosa! ¡Recuerda que volveré por ti! ¡Me llamo Tom Steve! Adiós.

El hombre desapareció entre los árboles dejando desconcertada a Candy.- ¡Qué hombre más atrevido!

Uhhh creo que estoy perdida. Decía Candy mirando a su alrededor. Todo lo que había eran árboles. Rendida y con la energía agitada busco un lugar donde pasar la noche encontrando nada más que ramas. Así que con lo poco que tenía improviso un refugio. - Espero mañana encontrar el camino de regreso ¡Achis! Oh no...

Los rayos del sol despertaba a cada criatura durmiente y la jovencita que dormía bajo las ramas de un árbol despertaba con un dolor de cabeza terrible.

¡Achis! Oh vaya creo que estoy enferma. Nunca me enfermo pero creo que dormir con la ropa mojada me afectó mucho. Ponerse de pie nunca había sido tan difícil como hacerlo en ese momento. ¡Oh!… debo encontrar el camino...

Mi señor debe descansar no ha dormido en toda la noche. Dijo Archie preocupado por Terry.

¿Ha regresado? Pregunto.

Aun no mi señor

¿Dónde pasó la noche? Debo salir y seguir buscándola.

Mi señor coma algo en ese estado no la encontrará. Dijo Dorothy.

Dorothy tiene razón mi señor. En ese estado usted podría desvanecerse en cualquier parte.

No necesito comer, solo quiero encontrarla, saber que está bien. Cerró los ojos recordando su sonrisa esa sonrisa cargada de pureza sin malicia diferente a cualquier otra.- No volveré hasta encontrarla. Dijo saliendo montado en su caballo, había avanzado un poco cuando algo lo detuvo. El resto de sirvientes quedaron asombrados al ver quien era la persona que había detenido a su amo.

Tras caminar largamente había encontrado el camino de regreso y mientras avanzaba vio que algo a gran velocidad se dirigía a ella, entonces sus miradas se encontraron a lo cual ella solo atino a sonreír tristemente recordando las últimas palabras que le dijo mientras que él bajaba del caballo y con pasos firmes se dirigía a ella.

¡Es la señorita! ¡La señorita cabellos de sol ha vuelto! Dijo Dorothy.

¡Vaya! Hasta que apareció. Dijo Archie.

Sus pies se movían solos y mientras más se acercaba sentía que su alma regresaba a su cuerpo.

Mi señor… Dijo Candy. Inesperadamente su cuerpo fue envuelto en un cálido abrazo. Los brazos de él la retenían contra su cuerpo. La sensación de que todo a su alrededor desaparecía y solo era ella y él.

Mi seño…

Perdóname. Dijo Terry. Por favor perdóname.

Señor Grandchester…

Señorita Candy. Tomó su rostro en sus manos y la miró a los ojos.- Creí que la había perdido para siempre. No pensaba volver a sentir temor nunca más en mi vida pero hoy lo he sentido, imaginar que estaba herida o peor aún muerta hizo que mi alma padeciera el sufrimiento. - Señorita Candy, sin usted yo me moriría.

Señor Grandchester… Una inmensa neblina llenó su mente sintiendo caer todo su cuerpo. Lo único que lograba escuchar era que alguien gritaba su nombre con desesperación.

¡Ouch! Mi cuerpo.

No te levantes.

¡Dorothy! ¿Qué hago aquí?

Señorita Candy ¿No recuerda nada?

No.

Usted se desmayó y el señor Grandchester la trajo a su habitación.

Oh... si recuerdo que la cabeza me empezaba a dar vueltas y luego… ¿Cuántas horas llevo aquí?

¿Horas?señorita estuvo enferma por dos días.

¿Dos días? Pero como… Jamás me había pasado algo así.

El señor Grandchester estuvo con usted, él no se despegaba ni siquiera por las noches. Estaba tan preocupado que él mismo le cambiaba los pañuelos para su fiebre.

Él ¿me cuido? Dijo sentándose en el borde de la cama.

Así es. No te levantes aún estás débil.

Candy se miraba las manos sintiendo que su pecho saltaba de alegría.- Yo ¿le importo?

Claro que s… En ese instante Terry entró a la habitación y al verla despierta no dudo en ir a su encuentro.

Candy tenía los ojos abiertos de la impresión. La respiración de Terry pegada a su cuello y el cálido abrazo que recibió había sido la sensación más agradable que había sentido.

Con su permiso. Dijo Dorothy dejando a la pareja en una escena especial.

Señor Grandchester…

Él entrelazo sus manos con las de ella y con la preocupación en sus ojos le pregunto.- ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Aún te duele algo?

Ella esbozó una sonrisa.- Ahora estoy bien porque estás aquí.

Él le correspondió la sonrisa acercando su rostros cada vez más. Sus ojos miraban sus labios rosados que ahora brillaban por su recuperación, moría por probar el sabor de su boca, aquellos labios que se había atrevido a besar con anterioridad. Sabía que esto era peligroso, él no podía amarla pero en ese instante se había dado cuenta de algo ya era demasiado tarde entonces…

Mi señor , tengo todo preparado. Dijo Archie quien había ingresado acompañado de otros guardias.

Terry se alejó inmediatamente de Candy dejando a la joven desconcertada y confundida.

¿Señor Grandchester que es todo esto?

Señorita Candy, mis guardias la llevaran a un nuevo hogar donde no correrá peligro alguno le aseguro que no le faltara nada.

¿Qué? ¿ Me está echando? Dijo con tristeza.- Le estorbo en su castillo… Toda la alegría que había sentido se desvaneció en un instante.

No, no pienso que seas un estorbo por el contrario eres la mujer más valiente y valerosa que he conocido en mi vida.

Candy tenía la mirada apartada con el dolor latente.

Entiende esto es lo mejor.

¡¿Por qué lo mejor?! Dijo con los ojos aguados.

Porque a mi lado tu vida corre peligro.

No me importa, estoy segura que puedo enfrentarme a los peligros.

No lo entiendes… Tras haber pensado que Candy moriría por la fiebre se dio cuenta que la maldición estaba empezando a actuar en ella. Así que tenía que mandarla lejos para poder olvidarla.

Esta bien… me iré. Dijo levantándose. Cuando dio un paso un mareo la obligó a sostenerse del armario de madera. Inmediatamente al sentir la cercanía de Terry interpuso su mano evitando recibir su ayuda.

Con un nudo en el corazón dejó que se marchara. Su mirada estaba perdida en la soledad de su habitación.

Espero que logres tu felicidad.

Continuara...Hola chicas aqui nos estamos leyendo de nuevo con este capitulo espero sea de su agrado.Bendiciones y que tengan un lindo dia.