Con la voz a sus espaldas Candy giro reconociendo ese modo de hablar.
Tom…
¿Cuánto tiempo ha pasado? Dijo recorriendo su cuerpo con la mirada.- Por cierto, sigues preciosa.
Candy al darse cuenta de la forma que la miraba se cubrió con sus manos .- ¡Ah y usted sigue siendo un atrevido!
Oh no se ofenda pero ¿Como puedo evitar mirarla cuando usted es toda una belleza, no mirarla sería un pecado.
¡Pero cómo se atreve! Dijo Candy enfurecida.
Ja, ja, ja. No se enoje preciosa.
¡Candy! Ya se lo dije una vez y se lo repito ahora mi nombre es ¡Candy!
De acuerdo preciosa.
¡Uhh! Candy por la furia había tomado su collar con intención de tirarlo a Tom.
¡Espera! Los ojos de Tom se llenaron de asombro cuando vio el collar, especialmente la piedra que llevaba.
Candy se detuvo y acto seguido su brazo fue sujetado por la mano de Tom, él la jaló hasta llevarla dentro de casa.
¡Pero qué ocurre! me lastima.
Shhh. Dijo colocando uno de sus dedos sobre los labios de la pecosa. Silencio baja la voz.
Eh… El estar tan cerca de este hombre la puso nerviosa así que con su otra mano libre le empujo alejándose de Tom.
¿Que pretende por qué se metió?
Calmese preciosa, no pretendo hacerle nada pervertido si eso le preocupa.
¿Acaso pretende que le crea? Usted se metió sin pedir permiso.
Lo siento pero afuera era peligroso que alguien la viera con eso. Dijo señalando el collar.
¿Que tiene? Solo es un collar con una bonita piedra.
¿Piedra? Ja,ja,ja preciosa eso es algo más que una simple piedra.
No lo entiendo, se que su color es poco común pero no creo que sea una joya.
¿Entonces no sabes para qué sirve?
Es evidente que no.
Mmm… me lo prestas un momento.
Y como se que no se echara a correr.
Ja , Ja, ja. No lo haré solo déjame verlo le prometo no escapar.
Candy con dudas le estiro la mano con el objeto.- Si intenta huir le prometo que lo perseguiré y le daré una paliza.
Tom la miró con una sonrisa de lado.- Bueno eso no parece ser tan malo, ser tocado por sus suaves manos sería un premio para mi.
¡Hablo enserio!
Oh y yo también.
¡Uh! exclamó con ira. Tómelo, mirelo por usted mismo y luego váyase.
Cálmese preciosa, esta bien asi lo hare. Tomo tomó el objeto y al examinarlo cuidadosamente confirmó sus sospechas. En efecto, aquel collar no era una piedra común.
¿Y bien? Preguntó Candy.
Preciosa lo que tiene aquí es una clase de gema muy valiosa.
¿Gema?
Si hablamos de su clase este es un cuarzo. Lo que sí me gustaría saber es cómo lo obtuvo.
Fue un obsequio, pero ¿por qué es tan valioso?
Preciosa dígame la verdad ¿Cómo lo consiguió?
Ya le dije que fue un obsequio¡¿Acaso cree que lo robe?!
No, eso es evidente que no pero tal vez alguien lo haya perdido y usted lo encontró.
¿No me cree? Bueno en ese caso mejor váyase.
Oh está bien. le creeré, pero esto es fascinante. De cualquier modo, si esto terminó en sus manos será mejor que lo cuide. La protegerá mucho. Tomó su mano y le colocó el collar en la palma de la mano. - Esto en manos equivocadas solo traen desgracias pero con usted estoy seguro que será de gran ayuda. Ahora si me voy pronto nos veremos y te prometo que cuando vuelva te llevaré conmigo para hacerte mi esposa.
Candy sonrió y lanzó un comentario sarcástico.- Claro, yo con gusto me casaré con usted. En sus sueños.
Ja , ja , ja . Uhh créame que no va querer saber lo que hacemos en mis sueños.
¡Ay! ¡Ya váyase! Grito Candy con las mejillas rojas de la furia.
Hasta pronto preciosa.
¡Váyase ya, pervertido!
Tom montado en su caballo seguía su camino recordando el collar de la damisela de ojos verdes.
Qué extraño, había escuchado rumores que esa clase de gemas solo las tenían los guardianes de Freya ¿Como es posible que algo así haya llegado a manos de Candy? Además se supone que Freya solo es un mito o será que… No, es absurdo. Dijo desechando la idea.
Ese Tom ¿cuando aprendera? Decía Candy mientras acomodaba algunos de sus remedios que había dejado en la mesa. De pronto sonrió.- Aunque debo reconocer que su compañía me alegró el día.
Pasaron así 2 meses y Candy se sentía intranquila su pecho golpeaba tan fuerte como los galopes del caballo, sus noches eran tormentosas y conciliar el sueño le era imposible. A pesar del tiempo que había pasado lo seguía extrañando, ese Duque se había metido en su ser y anhelaba sentir su voz, sus manos, su compañía y la respuesta a todo eso era simple. Lo amaba, amaba a ese Duque con todo su ser y seguir separados era inutil. Lo buscaría y juntos hallarán una solución para su hechizo pero… ¿Cómo llegaría? El castillo Grandchester estaba lejano y llegar a pie le tomaría entre 3- 4 días.
Tal vez pueda comprar un caballo. Pero la idea era tonta aún juntando todo su dinero no le alcanzaba para comprar ni siquiera un pequeño potro.
Bueno, esto no será impedimento así me tome una semana llegaré hasta él y no lo dejaré alejarse.
Candy improvisó un pequeño equipaje con uno de sus telas donde llevaría lo necesario como sus remedios, alimentos un poco de ropa y lo más importante su libro.
Pronto el sol se iba escondiendo dejando en completa oscuridad el pueblo el cual solo era iluminado por la luna. Caminar tanto tiempo le había dejado los pies adoloridos así que alarmada decidió buscar un refugio donde pasar la noche.
Creo que no encontrare a nadie en este bosque. Caminando un poco más su vista fue atraída por una luz. Saliendo del bosque al fin pudo divisar de dónde venía esa luz. Era una cabaña vieja pero sería suficiente para pasar la noche. Con la esperanza de tener donde dormir corrió hasta la puerta y toco esperando respuesta sin embargo esta se abrió al primer toque.
Eh… disculpen ¿podrían ayudarme? No tengo donde pasar la noche y quisiera saber si podrian dejarme quedarme solo por esta noche. Ninguna voz le respondió. - Eh…¿hola? ¿Hay alguien? Esto es extraño, la chimenea está prendida pero parece que nadie viviera aquí. Todo está cubierto de polvo y las paredes parecen que pronto se caerán. De cualquier modo esto era mejor que nada. Con las cosas que tenía improvisó una cama y se recostó hasta quedarse profundamente dormida.
Unas voces la hicieron despertar, no sabía por qué pero sus manos habían empezado a temblar.
Te he dicho que teníamos que haberlo matado. Dijo la voz de un hombre
Tranquilo con la golpiza que le dimos no dirá ni una palabra. Dijo su compañero.
Tranquilo jefe que a ese se le quitaran las ganas de hablar luego de que le dejamos en claro que de nosotros nadie se burla. Dijo otro hombre.
Las voces se acercaban más y Candy no tenía donde esconderse.
De pronto la puerta se abrió dejando a los hombres sorprendidos.
Oh… qué agradable sorpresa, miren qué delicioso manjar tenemos aquí.
Candy asustada retrocedió ante los tres hombres.- Perdonen no sabía que era su casa, me iré ahora mismo.
Pero cuál es la prisa… Una mujer tan hermosa no debería andar sola a estas horas de la noche. Dijo acercándose el jefe de los hombres.- Además qué clase de caballeros seríamos si dejamos a una pobre damisela en la calle ¿No es así muchachos?
Así es jefe.
Lo ves, todos estamos de acuerdo en que te quedes. Dijo el hombre acercando su cara al cuello de Candy.
¡No me toque! Por favor prometo no volver pero déjeme ir.
Oh no, no. Usted mi querida damisela no irá a ninguna parte.
Se lo suplico. Dijo candy sintiendo las lágrimas caer por sus mejillas.
Oh no llore señorita, le prometo que no sufrirá al contrario usted va a disfrutar de este momento.
¡Déjeme! Con toda su fuerza Candy lo empujo corriendo a la salida sin embargo la mano de uno de esos hombres la tomó por el cabello.
Ah… Candy sentía que sería su fin. En su mente imploraba por ayuda.
El otro hombre se acercó con una sonrisa diabólica y con sus manos intentaba remover su vestido con intención de tocarle las piernas.
¡Noo! Déjeme por favor.
¡Alto! muevete yo seré el primero. Dijo el hombre al que Candy había empujado hace instantes.
¡Auxilio!
Ja, ja, ja Grita lo que quieras nadie te escuchara. Dijo el hombre que la sujetaba por los cabellos.
Deja de moverte. Dijo el jefe sujetándole las piernas.
Candy cerró los ojos pensando que moriría.
¡Pum!
Las manos que la sujetaban desaparecieron tan pronto como el sonido de la puerta quebrarse sonó.
¡¿Quién demonios eres tú?! Dijo el jefe de los bandidos. Sin embargo el hombre que acababa de entrar no contestó y sin más sujeto al hombre del cuello estrellándolo contra el piso.
¡Miserable! Dijeron los otros bandidos.
Candy aún tenía los ojos cerrados y solo escuchaba golpes a su alrededor. Temía lo peor por ello no se atrevía a mirar. Hasta que todo quedó en silencio y perdió el conocimiento.
Pasaron algunas horas y entonces lentamente abrió los ojos y noto que estaba de regreso en la casa donde vivía entonces observó con cuidado intentando recordar cómo había llegado y solo vio a un hombre totalmente cubierto por un sombrero y capa que no dejaban distinguir su rostro.
La silueta de este hombre se acercó hasta Candy entonces al fin escuchó su voz.- ¿Le hicieron daño, señorita?
Esa voz… era esa voz que tanto había extrañado pero esto debía ser un sueño. No podía creerlo.
Candy… respondeme, soy yo. El hombre se quitó el sombrero y la capa que lo cubría. Entonces Candy llena de alegría lo abrazo.
Terry...Señor Grandchester era usted… lo extrañe tanto.
Yo también. Dijo él correspondiendo el abrazo.
Tenía tanto miedo, afortunadamente llegó usted y me salvo pero... ¿Cómo me encontró?
Escuche su voz… Yo iba a buscarla. Las palabras morían por salir de sus labios que ya no podía callar más.- Moría por volver a verla señorita pero tenía tanto miedo.
¿Miedo?
Miedo a perderla, estoy condenado a no amar a ninguna persona de lo contrario usted moriría pero lo he intentado se lo juro que intentado olvidarla pero no puedo hacerlo es evidente que mi corazón ya no me pertenece y que desde que la vio fue entregado a usted. Señorita Candy… Dijo tomándole de las manos, sus ojos se encontraron y al fin él pronunció esas palabras.- La amo.
Esas palabras tan sólo esas dos palabras, le hicieron sentir la mujer más dichosa del mundo que las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos verdes.
¿Por qué llora?
Son lágrimas de felicidad, no sabe cuánto tiempo he esperado esas palabras.
No me gusta verla llorar. Con sus manos le limpio las lágrimas y entonces sus dedos recorrieron la mejilla de su amada, estos bajaron hasta su barbilla el cual tomó acercandola hasta sus labios.
Señor Grandchester… Susurro Candy antes de dejarse envolver por la pasión.
Los besos del duque recorrieron el cuello de Candy dejándole marcas y reclamandola como suya.
Continuará...
Bueno Chicas estamos aqui de regreso con el primer capitulo del año, espero hayan tenido un gran inicio. Les mando un gran beso y muchos abrazos a la distancia.
