Durante el primer mes le había costado asimilar que no volvería a ver a su abuela. Su mente a veces creía que volvería sin embargo el pasar de los días le afirmaban que ya no estaba en el mundo de los vivos. Ese sentimiento de vacío la hubiera consumido por completo y cuando quería dejarse caer a las sombras de la tristeza, él aparecía. Había tenido el apoyo del hombre que amaba en ese momento, cuántas noches había llorado en sus brazos hasta quedarse dormida y al despertar él la recibía con una sonrisa. Si, el proceso de la muerte de su abuela fue duro y tal vez le tomaría mucho tiempo asimilarlo pero con ayuda de Terry lo estaba logrando.

Por otro lado Terry tenía una gran pregunta en su mente ¿Qué era ese collar? Lo recordaba bien, la piedra de ese objeto había brillado aquella noche. Había considerado preguntarle a Candy pero debido a su estado optó por no hacerlo.

Todos estaban preparados para salir y seguir con la búsqueda cuando de las escaleras bajó Candy.

Terry la miró, su semblante había mejorado pero le preocupaba que enfermara.- Vuelve a la cama. Dijo tomándola suavemente de los hombros.

Ella lo miró a los ojos y le sonrió.- Ya es hora que salga de esa habitación, no quiero seguir siendo una carga para usted mi señor, quiero ayudarle.

Imagino que si me niego irás de todos modos.

Así es. Dijo Candy con determinación.

De acuerdo, entonces ven con nosotros pero procura mantenerte cerca de mi.

Está bien.

….

Me parece absurdo que traiga una espada, usted apenas y sabe manejar una. Dijo Archie a Candy.

Fue un regalo, no la voy a dejar tirada.

Archie… Dijo Terry mirando de reojo a su fiel soldado.

Haga lo que quiera… Dijo Archie soltando un suspiro.

Tras un largo recorrido llegaron al lugar esperado.

Que lugar tan horrible… Dijo Archie haciendo una expresión de repugnancia.- Mi señor dudo que encontremos algo interesante aquí.

Andando.

Todos obedecieron sin protestar.

Conforme avanzaban veían las carencias y la vergüenza del pueblo.

Mujeres paradas fuera de casas de dudosa reputación, hombres ebrios caminando con dificultad.

Oh… Hola belleza… No quisieras venir conmigo. Dijo un hombre evidentemente ebrio a Candy.

Se está equivocando conmigo señor.

Vamos mujer, conozco a todas las mujeres y se que tú eres igual que las demás. Dime ¿No te gustaría montar otra cosa en lugar de ese caballo?

Señor , me está ofendiendo.

Con intención de seguir avanzando Candy ignoró al hombre sin embargo este se puso delante del caballo.

Señor le pido que se mueva.

Ah… así que te haces la dificil.

Candy no quería recurrir a la violencia sin embargo tenía que intimidar a ese hombre para quitárselo de encima. Tomó el mango de su espada entre sus manos y cuando estaba por sacarlo.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué es lo que quiere usted? Dijo Terry al percatarse que Candy no estaba a su lado la vio siendo detenida por un hombre.

La imagen imponente de Terry causó temor en el hombre lo que hizo que se apartara sin titubear.

Candy, este infeliz ¿Te hizo algo?

No mi señor, sólo está ebrio no tiene importancia.

Lo lamento… no quise... Dijo el hombre.

¡Silencio! Si vuelvo a ver tu cara será la última vez que veas la luz del sol ¿Entendiste?

Si- si-si.

¡Niel! Una mujer apareció llamándolo. ¡Otra vez causando problemas! La joven mujer miró a Terry y Candy e hizo una señal de disculpa. - Lo lamento, mi hermano se comporta de una forma deplorable cuando bebe.

¡Pero si es usted! Dijo Candy reconociendo a la mujer.

Oh… usted es la señorita que me ayudó con ese tipo.

Mi señor lo estamos esperando… De pronto llegó Archie quien se detuvo al reconocer a la mujer.

Ella lo miró y un sonrojo apareció en sus mejillas.- Oh cuánto lo siento… ustedes me ayudaron aquella ocasión y mi hermano les ha hecho pasar un mal momento. Les ruego me disculpen.

No hace falta Annie. Dijo Candy recordando el nombre de la joven. Lamento no haber venido a ver tu mano… me sucedieron… muchas cosas.

Oh descuide, no fue nada importante señorita. Después de todo me echaron del lugar donde trabajaba.

¿Quieres decir que no tienes como vivir?

Oh no se preocupe, ya encontrare en que trabajar.

Candy miró a su alrededor y sintió preocupación. Si la dejaba probablemente aquella jovencita terminará en el mismo camino que las demás mujeres, ofreciendo su cuerpo por unas cuantas monedas.

Debemos continuar. Dijo Terry.

Mi señor… no quiero ser entrometida pero se lo pido acepte a esta jovencita en su castillo.

Terry la miró sorprendida.- Candy… no creo…

Oh no, señorita no se moleste.

Terry miraba los ojos suplicantes de Candy e incapaz de negarse bajo la cabeza con un suspiro.- De acuerdo jovencita, vendrás con nosotros, desde ahora te encargaras de la limpieza junto a Dorothy.

Yo se los agradezco pero no quiero causar molestias.

No te preocupes Annie, el señor Grandchester es muy generoso.

Bueno… gracias.

Felicidades hermanita… No sabe como se lo agradezco al fin me liberare de esta. Podré beber a mi voluntad.

Niel, no puedo dejarte así.

Oh… vete de una vez no te necesito es más tu presencia me aborrecía.

Niel… Dijo con tristeza Annie.

Vamonos Annie, por más que lo intentes el no se dejará ayudar. Dijo Candy.

Yo prometo que iré al amanecer con la salida de sol pero no puedo dejarlo en ese estado.

De acuerdo, tienes hasta mañana al amanecer para llegar. Dijo Terry poniéndose en marcha.- El castillo está cerca de este pueblo donde termina el río de la cascada.

Entiendo.

Andando. Dijo finalmente partiendo junto a su caballo.

Si. Respondió Candy sin embargo había alguien que se quedó en las nubes, su mente estaba lejos de su cuerpo.

¡Archie! Grito Candy.

Eh…

Ven con nosotros.

Cl… claro.

Tratando de apartar sus pensamientos retomo la ruta sin embargo esa cabellera azabache y esos ojos … No podía ignorarla, la mujer era toda una belleza.

Parece que esta búsqueda es infinita, jamás encontraremos nada de Freya aquí mi señor. Dijo uno de los soldados.

Está atardeciendo, Cada uno tome su caballo y regresemos. Dijo Terry.

Candy vio la decepción en la mirada de Terry. Aquella mirada que transmitía derrota y frustración por no tener respuestas.

Cuando el sol dio sus primeros rayos una mujer se presentó frente al castillo. Traía la mirada triste con los ojos hinchados parecía haber llorado.

Buen dia… Soy Annie.

Oh por supuesto, bienvenida muchacha. Dijo Dorothy recordando las instrucciones de su amo.

Cada tarea fue explicada por Dorothy, Annie sabía entender muy rápido y con gran rapidez había empezado sus labores.

Annie. Decía Candy corriendo con un libro en sus manos.

Buen día señorita.

Oh no me trates de usted, solo llamame Candy.

Soltando una sonrisa.- Annie asintió.

Pero… tus ojos… Has llorado por tu hermano ¿verdad?

Sus ojos volvieron a aguarse y rompió en llanto.- Él… se fue , al despertar se había ido y se llevó el poco dinero que había logrado ahorrar.

Tranquila… es él quien está haciendo lo incorrecto. Algún día se dará cuenta de la buena hermana que tiene. Te prepare algo… Tus ojos están bastante hinchados y enrojecidos. Dijo Candy saliendo a su habitación sin percatarse que su libro se había caído de sus manos.

Señori… Cuando se percató Candy ya se había ido. Guiada por la curiosidad abrió el libro pero no entendía mucho apenas y sabía leer pero estaba claro que ese libro era importante traía unas iniciales de L. A. era extraño.

Oh qué bueno que lo encontraste. Dijo de pronto Candy sosteniendo un pequeño frasco.- Aquí tienes… Esto lo preparé una vez para una dama adinerada y funcionó estupendamente. Gracias por cuidar de mi libro.

Por la mirada de Candy, Annie confirmó que el libro era valioso para ella.

Gracias me lo pondré ahora mismo. Eh… disculpa… Candy pero ¿Por qué ese libro trae las iniciales L.A.? No es tu nombre ¿verdad?

Oh… bueno este libro le perteneció a mi abuela o al menos eso pienso. Lo encontré en casa cuando era una niña y desde entonces me he maravillado con las recetas y métodos de preparación de las diferentes plantas que existen. Era como si alguien lo hubiera escrito solo para mi, pero no entendía por qué estaba oculto. Hasta ahora no logro saber quién era L. A.

Con el pasar de los días Annie se había sentido cómoda en el castillo sobre todo por la atención que recibía de cierto hombre de cabellera castaña. Aunque en un principio era algo frío, poco a poco se había vuelto alguien cercano y su compañía le transmitía confianza.

Mientras estaba concentrada en sus labores se encontró con una rosa al final de las escaleras. Era bellísima y con una sonrisa la colocó en su cabello .Mientras que alguien la miraba satisfecho de que ella hubiera aceptado la rosa con amor.

En lo profundo de un bosque lejano la energía negativa emanada a grandes cantidades, el olor a azufre y muerte mantenía alejada a los demás seres tanto mágicos como humanos.

Su cabellera rojiza combinaba perfectamente con su aura oscura. Sus dedos reposaban sobre su cetro y una sonrisa despiadada se marcaba en su rostro. Sus actos habían dejado en desgracia al último pueblo por donde estuvo. Ese lugar ahora era un sitio deplorable y sus habitantes solo actuaban de acuerdo a su antojo. ¡Qué divertido era manipular a los humanos, su almas eran tan débiles y fáciles de manejar! Entonces un recuerdo le llegó. Sólo había conocido a un humano lo suficientemente fuerte en el alma para rechazarla. Esos recuerdos la enfadaron pero la sonrisa regresó a sus labios. La única forma de lastimarlo era dañanado lo que él amaba. Si ella no podía tenerlo nadie lo tendría.

Continuará...

Hola chicas ¿Que tal su fin de semana? espero que bien. Bueno entramos en la recta final de esta historia ¿Que desenlace traera? Aún lo estoy meditando.

Nos leemos...