3 semanas después

No te rindas… estás cerca. ¿De quién era esa voz? .- Freya está más cerca de lo que crees… De nuevo esa voz cada vez más lejana.

¿Quién eres? Muéstrate. Exigió.

Sigue… no te rindas…

¡Ham! Despertó. La voz de sus sueños le era familiar… no recordaba exactamente de quién pero le transmitía paz. Apartando la sábana se puso de pie. Tomó la jarra que se encontraba en su pequeña mesa y sirviendo en el vaso tomó un poco de agua. - ¿Cerca de Freya? ¡Claro! La expresión de enojo se apoderó de su rostro.- ¡Si en verdad existes por favor ayúdame, no quiero perder a nadie más! La rabia y el dolor se mezclaban en su interior desquitandose con el vaso que fue a parar al suelo con un estrepitoso golpe.

¿Annie? ¡Oh Dorothy! ¿Has visto a Annie?

No señorita, pensé que estaba con usted ya que no la he visto durante la mañana.

¿Dónde podrá estar?

Tal vez pueda preguntárselo al señor Archie , aunque tampoco lo he visto.

Espera… ¿Dices que Annie y Archie no están?

Bueno no he visto a ninguno de los dos, señorita.

Mmm… Esto es bastante sospechoso. ¡Oh justo en quien pensábamos! ¡Annie!

Annie entraba cuidadosamente por la puerta con la esperanza de que nadie la viera pero su plan falló tan pronto escuchó la voz de Candy.

Eh… buenas tardes… Yo-yo lamento haberme ausentado.

Annie ¿Dónde has estado?

Yo eh… el color de sus mejillas se encendieron tan pronto cuando Candy la cuestiono.

Pero si es… El señor Archie. Dijo Dorothy observando por la puerta entreabierta.

Annie… Dijo con sorpresa Candy.

Lo lamento. Dijo haciendo una reverencia.- Volveré a mis deberes. Entonces se marchó evitando así todas las preguntas.

Sin embargo su mente jamás olvidaría ese inigualable momento, su vida tomaría otro significado de ahora en adelante. Aquel hombre la había cambiado. Su corazón y cuerpo le pertenecían. Aún tenía presente sus besos, su lengua recorriendo su piel y sus caricias ¡Oh sus manos habían sido maravillosas! Cada toque, su tacto le provocaba muchas sensaciones agradables y cuando al fin se hicieron uno, sintió que ese había sido su lugar. Ambos se complementaban y deseó que ese instante durase para siempre.

Perdoname si no fui tan delicado pero moría por ti. Eran las palabras de Archie.

Shh… Ella llevó sus dedos a los labios del hombre.- No me importa eso, ambos lo hicimos porque lo necesitábamos.

Cuando se había percatado que ya era más de medio día dio un vuelco tratando de vestirse alocadamente ante la mirada de Archie quien mantenía una sonrisa.

¡Archie!

¡Ah! Inmediatamente había tomado el mango de su espada con intención de desenvainarla pero al percatarse que era Candy se detuvo a tiempo. - ¡¿Por qué gritó?! Pude haberla matado.

Tengo buenos reflejos, no se preocupe.

No lo vuelva a hacer… Dijo de mala gana.

Lo siento pero usted estaba distraído y… Bueno me pareció algo increíble… No podía creerlo pero señor Archie… ¡Usted estaba sonriendo!

Seguro vio mal. Dijo apartando su mirada.

Pero ¿por qué se voltea? Esta… está sonrojado.

Solo es el sol, tengo un poco de calor.

Bueno… iré a terminar un asunto pendiente. Dejando a Archie solo, Candy se fue con la sospecha de lo que le pasaba al castaño. Pero ¿sería cierto? ¿Él y Annie? Acaso bajo esa apariencia de gruñón había un hombre romántico. - ¡Ah, jamás lo sabré!

Candy se encontraba limpiando su espada con un pequeño mantel, era increíble a pesar de su tamaño el peso era como el de una pluma.

De pronto sus ojos se detuvieron en el mango de la espada. Sus ojos se abrieron de sorpresa, había una imagen bastante rara parecía una simple rayadura pero observándola con más cuidado la imagen tomó forma aquello era… ¡Su collar! pero… estaba roto, fue limpiando aún más y descubrió que la imagen completa era una mujer sosteniendo en sus manos algo parecido al corazón de su collar pero en la figura este se encontraba quebrado. - ¿Qué significa esto? Fue una de las preguntas que llegó a su mente.

¡Váyase por las buenas o nos veremos en la obligación de…

Un gran alboroto se escuchaba desde la entrada del castillo. Al parecer los guardias estaban a punto de atacar a alguien.

Ella no podía permitir algo así, sea quien fuera no merecía tal trato probablemente esté perdido y necesite ayuda así que sin pensarlo más salió con la velocidad que le permitían sus piernas.

¡Esperen..!

¡Aguarda es la señorita! Dijo uno de los guardias a su compañero.

No pueden hacer eso, no tienen que atacar a todos los que rodean el bosque.

Este hombre pretendía meterse a robar. Dijo otro soldado señalando al hombre frente a ellos, entonces Candy cruzó la mirada con el extraño y en un instante lo reconoció.- Tom… Pronunciaron sus labios.

Vaya… creo que hoy es mi dia de suerte.

Señorita… ¿usted conoce a esa escoria?

Ehh más respeto. Mi nombre es Tom.

¡Eres un ladrón! Lo vi intentando entrar a escondidas.

Eso no significa que haya querido hacerlo para robar.

¿Entonces qué hacías aquí? Dijo Candy con la voz dura.

Bueno… ¿Podrían dejar de apuntarme con esas espadas?

Ah… Yo me haré responsable de él, sueltenlo por favor.

Señorita disculpe pero solo recibimos órdenes de nuestro señor Grandchester.

Por favor, les prometo que no hará nada malo. ¿Verdad Tom?

Oh… no claro que no haré nada en contra de su señor.

Con la duda latente, los guardias bajaron las armas y dejaron al hombre pasar, sin embargo no pensaban quitarle la mirada de encima

Oh… que alivio. Dijo Tom tomando un poco de aire.

Ahora me dirá ¿qué pretendía hacer aquí?

Vamos preciosa… ¿No creerás que en verdad soy un ladrón?

Mm… esta bien… creeré en usted pero trate de no volver a meterse a lugares privados.

Bueno… ya que estoy aquí hay algo que sí me gustaría robarme.

.¿Pero qué está diciendo? Si los guardias lo oyen le mataran.

Considero que valdrá la pena correr el riesgo… Dijo acercándose peligrosamente a la pecosa.

Q- que pretende. Dijo Candy nerviosa de su cercanía.

Recuerdas lo que dije antes, volvería para hacerte mi esposa. Su rostro estaba tan cerca de la dama que podía sentir su respiración acelerada.

¡Está loco! Reuniendo coraje Candy lo apartó de un empujón.

Vaya… si que eres fuerte preciosa.

No me llame así, ya le dije que mi nombre es…

Candy Andry ¡Y ES MI MUJER! Candy miró sorprendida a Terry quien había aparecido repentinamente. Su rostro reflejaba seriedad y aunque no se veía enojado el ambiente se sentía extraño.

Ambos hombres cruzaron miradas, uno sonreía con ironía y el otro mantenía la serenidad por fuera pero la presencia de aquel otro hombre le fastidiaba. Estaba a punto de golpearlo cuando se atrevió a acercarse a su mujer ¡SU MUJER! porque era suya, Candy era de él y ver que otro quería quitársela le inundó una sensación de fuego y querer desaparecer a ese individuo pero tan pronto como vio a Candy apartarlo se tranquilizó. No había necesidad de desconfiar de ella pero era necesario acercarse y demostrar que ella era suya. Así que reuniendo las fuerzas para no abalanzarse sobre ese atrevido tomo a Candy de la cintura pengandola a su cuerpo y dijo el nombre de ella remarcando que no estaba sola mientras intercambiaba una mirada de rabia con aquel tipejo.

Mi señor… pronunció Candy.

Mucho gusto soy…

No me interesa quien seas... ¿Qué haces en mi propiedad?

Oh tranquilo… solo venía a saludar a... una dama tan hermosa. Dijo guiñandole un ojo llevándose así la mirada asesina de Terry.

¡Como se atreve!

Antes de que se abalance sobre mí le diré que no estoy haciendo nada malo. Yo he venido por la señorita y por lo que veo no lleva ninguna argolla en sus delicados dedos así que puedo cortejarla.

¡Escúcheme bien! Con la voz llena de rabia y casi perdiendo los papeles se acercó hasta Tom y lo sujeto de la camisa.- ¡ACASO NO ENTENDISTE! En ese instante los guardias lo rodearon pero se quedaron alejados, cuando Terry hizo un gesto con su mano.

Al contrario de sentirse intimidado, Tom le mantenía la mirada a Terry. Jamás había permitido que alguien le hablara de esa forma.- Si tanto quiere a la dama, LO RETO.

¡No! ¡No lo hagan! Mi señor por favor. Candy se acercó a Terry sujetándolo del brazo pero él parecía no escucharla.

Señorita… no será mejor alejarse. Dijo Dorothy alejando a Candy de los dos hombres que la pretendían.

Tiene razón, podría lastimarse. Acotó Annie.

No puedo permitir esto, se matarán.

Muy bien si así lo quieres, terminare contigo ahora mismo. Entonces Terry movió su cinturón tomando su espada. Tom hizo lo mismo.

¡Deténganse! Candy corrió y se atravesó entre ambos.- No voy a permitir que se maten.

Candy apártate. Dijo Terry pero Candy se negó rotundamente.

¡Archie!

Si, señor.

Llévate a Candy.

De acuerdo señor.

¡No! ¡Archie detenlos! se mataran.

Este es un asunto de hombres, no se entrometa. La tomó de los hombros intentando alejarla pero con un movimiento rápido ella logro zafarse de él.

Suélteme…

Los dos hombres se colocaron frente a frente y desenvainaron sus espadas.

¡Detén…! ¡Ah! Mi… pecho … duele… uh… Sus pasos se detuvieron y su mano se detuvo en su pecho, su respiración se volvió agitada y le costaba mantenerse de pie, su vista empezó a nublarse y cada vez le costaba seguir respirando ,entonces...

Como si lo hubiera presentido dejó caer su espada y corrió donde Candy sosteniendola en sus brazos.- Candy… despierta… reacciona… aquí estoy. Pero ella no parecía reaccionar. Un recuerdo llegó a su mente y el miedo recorrió su cuerpo, con las manos temblando toco su rostro y este iba perdiendo su temperatura. - ¡Candy despierta! ¡Amor mío reacciona! Su voz comenzaba a temblar , su corazón le dolía y sus ojos le quemaban, las lágrimas querían salir. - ¡Traigan mi caballo la llevare al medico!

Todos estaban igual de consternados. Ninguno se atrevía a hablar.

Mi señor yo la llevaré al…

No me alejaré de ella, Archie.

¡No, la señorita! Dorothy se llevó las manos a su rostro y comenzó a llorar.

Déjame verla. La voz de Tom hizo eco.

Largate de aqui ¡Todo esto es tu culpa! Dijo Terry.

Puedes dejar tus celos a un lado, dejame verla.

Con desconfianza Terry dejó que Tom viera a Candy.

El semblante de Tom se ensombreció al ver la mancha que empezaba a cubrir el cuarzo.

Es el collar… su vida… está…

¿De qué estás hablando?

Mirelo por usted mismo. Dijo señalando el corazón del collar de Candy.

El cuarzo rosa en forma de corazón estaba perdiendo su color en la parte superior.

¡Maldición! Dijo Tom recordando cuando la vio con el collar la primera vez.

¡Habla claro!

Esto es un hechizo, algo la está consumiendo y el amuleto está empezando a perder su poder.

Hechizo… Susurro Terry. Su mayor temor empezaba a realizarse. "Mujer que ames estará condenada a morir" Esas palabras volvieron a resonar en su mente.- Es mi culpa… Dijo abrazando el cuerpo inconsciente de Candy.

Mi señor…

¡C- Candy! la miro a los ojos sintiendo su alma regresar a su cuerpo.

Por favor… no peleen.

Que alivio… que alegría… que estas bien.

¿Me lo promete?

Lo haré por ti. Dijo llevándose la delicada mano de Candy a sus labios donde repartió besos. Ella lo miró con una sonrisa

Tom miraba la escena en silencio entonces suspiró y dijo.- No hay mucho tiempo… pronto el cuarzo se oscurecerá y perderá todo su poder entonces tú… Candy.

Terry interrumpió sus palabras pues entendía lo que tenía que hacer. Haré todo lo que esté en mis manos para protegerte.Dijo pegando su frente a la de ella.- Si eso amerita enfrentarme a Eliza.

Continuará...Hola chicas... estamos de vuelta con un nuevo capitulo, cada vez más cerca del final espero hayan tenido un lindo fin de semana.Bueno la maldición de Eliza empieza a cumplirse pero gracias a el amuleto de Candy este le da tiempo para encontrar una solución pero ¿será suficiente? ¿Podra salvarse? ¿Que significara esa figura en la espada? Y finalmente ¿Que pasará cuando Terry se encuentre con Eliza? Nos leemos hasta la proxima.

.