¡Mi señor! Agitada y con el sudor cayendo de su frente abrió los ojos desesperada.
Señorita, Al fin despertó qué alivio.
Dorothy…¿Mi señor… Dónde… dónde está?
No se preocupe… todo estará bien. Dijo tratando de ocultar su preocupación.
Dorothy… Dime la verdad. Su mirada expresaba temor y un presentimiento terrible se apoderaba de su ser.
No hay nada que temer, señorita. Dijo con una falsa sonrisa. - Usted solo quédese en cama, le traeremos la cena ahora mismo.
Dorothy… Candy la interrumpió al notar que Dorothy evitaba responder con la verdad.
Él amó… fue en busca de esa Hechicera.
¿Por- por qué hizo algo así? Tengo que ir con él. Colocando sus manos en la cama intentó levantarse.
Señorita, no lo haga solo empeorara su estado. Dorothy trataba de detenerla implorando que se quedara.
No puedo dejarlo solo… Dorothy ¡No me pidas eso! Mi lugar… Es a su lado. Sin embargo cuando logró ponerse de pie la debilidad la venció y cayó al piso.
¡Señorita!
Dorothy… Debo estar con él, esa mujer lo matará. Las lágrimas brotaban de sus ojos cayendo como gotas de rocío por sus mejillas. - Prometi que estaria a su lado
Señorita… Conmovida Dorothy se llevó una de sus manos a su mejilla tratando de limpiar sus lágrimas.
¡Prefiero morir antes que servirte! Fueron las palabras de Terry dirigidas a Elisa.
Muy bien… Tú lo has decidido. Sumergida por un profundo deseo de venganza elevó su cetro al cielo empezando a temblar la tierra. - ¡Sombras de la oscuridad les ordeno que encuentren a la mujer que emana el aura de la maldición y LA MATEN!
¡No te atrevas! Por la desesperación Terry lanzó con todas sus fuerzas su espada a Elisa pero lo que no esperaba era el efecto que esto tendría.
La espada pasó muy cerca al rostro de Elisa dejando un corte en su mejilla ¡Ah…! ¡¿PERO COMO TE ATREVES?!
¡Vámonos ahora! Gritó Tom.
La mataré con mis manos. Decía con los dientes apretados de rabia.
Ahora no, lo importante es llegar antes a Candy y salvarla de esas sombras.
¿Crees que eso la salvará? Ja, ja, ja. Humanos estupidos… No entienden que somos superiores. En ese instante la herida de su mejilla empezó a cicatrizar con velocidad.
¡Vamos!
Y con esa última palabra Terry y Tom galoparon lo más rápido que sus caballos podían.
Ella observaba como se alejaba nuevamente de su vida, el odio y deseo de venganza crecía más de lo que se podía imaginar. - Una humana, por una insignificante humana me has vuelto a rechazar Terry Grandchester. Te juro que esta es la última vez que te burlas de mi.
¡HYA! Con casi la misma velocidad que el viento, atravesaba el espeso bosque, sus miedos internos se adueñaban de su ser y un profundo deseo de verla era su más grande anhelo. - Candy… Por favor espera por mí. Eran las palabras que repetía Terry.
A este paso jamás llegaremos a tiempo.
¡Maldita sea! Terry sabía que era cierto pero ese era el único camino.
Detente, esas malditas sombras son más rápidas. ¿Conoces algún atajo?
Este es el único camino. No me rendiré, llegaré a ella.
¡PUM! Los rayos habían golpeado un árbol cayendo frente a ellos dejándolos imposibilitados de continuar.
NO ¡MALDICIÓN!
Hey… no llegaremos.
No digas estupideces, yo tengo que llegar, tengo que saber que está bien.
¿Qué pretendes hacer? ¿Acaso vas a…?
Si ya lo sabes no es necesario que preguntes. Dijo Terry retrocediendo con el caballo preparado para saltar sobre ese gran árbol.
¡Oye estas demente! Aún si logras saltar al caer el caballo resbalará y tú con él.
No voy a saberlo si no lo intento pero no pienso quedarme quieto mientras la mujer que amo corre peligro. ¡Hya! Con gran velocidad el caballo corrió hacia el árbol con intención de saltarlo.
Entonces cuando ya estaba cerca una luz se apareció frente a él, milagrosamente el animal no se asustó al contrario se tranquilizó ante tal presencia pero… ¿Qué era ese brillo?
Ni Terry ni Tom se atrevieron a hablar, solo quedaron sorprendidos cuando la luz tomó forma.
Una mujer de cabellos largos color del sol al atardecer, ojos brillantes y sus labios color carmesí adornados de un lunar en la parte superior izquierda, su rostro transmitía mucha paz y serenidad.
Una sensación de familiaridad sintió Terry. ¿Quién era ella? Se preguntó Tom. ¿Acaso era…?
Freya… Susurro Tom.
¡¿Qué estás diciendo?! Preguntó Terry sorprendido.
Debe serlo… Esto es…y-yo no sé qué decir. Tom no encontraba las palabras para expresarse.
Se equivocan caballeros, no soy Freya. Una voz suave y delicada salió de los labios de esa dama.
¡Ahora lo recuerdo! Tú eres esa mujer que se apareció frente a mi, me dijiste que perdonará a Elisa. Eres el hada del bosque. Dijo Terry.
Es correcto, solo el perdón te dará la oportunidad de obtener la ayuda de mi señora. Sin embargo Terry Grandchester no soy un hada, ellas se encargan de proteger las flora y fauna de los bosques.
Espere un momento. ¿Acaso dijo "Mi señora"? La voz de Tom temblaba.
En efecto, yo soy una de las más fieles servidoras de Freya, mi deber es guiar a los humanos por el buen camino y tomar sabias decisiones.
¡Eres una guardiana! Dijo Tom con la emoción invadida.
¿Es eso cierto? Terry miró a Tom y luego a la mujer frente a ellos quien solo sonrió.
Ella asintió mostrando una suave sonrisa. - Caballeros el motivo de mi presencia es ayudarlos. Síganme por favor.
Espera… No existe otro camino ¿Acaso de verdad nos va a ayudar? Dijo Terry con desconfianza.
Confíe en mí, señor Grandchester.
¡Suficiente! No puedo estar seguro de alguien que dice que debo perdonar al ser que más daño me ha hecho.
Entiendo su dolor
¿Mi dolor? ¡ Usted que sabe de dolor! no solo perdí a mi querida Lucia, mi padre murió de tristeza al saber mi destino. Un destino que él conocía muy bien, la soledad y el abandono de la mujer que amaba.
¡Oye! Tom quiso detener sus palabras.
Te refieres a tu madre. Habló la guardiana.
¿Mi madre? No considero a esa mujer mi madre, ella solo me dio a luz, solo eso. Prefirió la muerte antes que vivir con nosotros.
Cada palabra de Terry la sentía como una cuchilla en su interior, solo cerró los ojos callando aquello que jamás debía revelar. - Lamento todo lo que tuvo que pasar pero créame, yo lo ayudare.
Grandchester. Dijo Tom mirando a Terry. - Es nuestra única salida.
Con la duda latente Terry aceptó. - De acuerdo pero si intentas burlarte de nosotros…
Descuide, solo confie.
Los hombres fueron guiados por un camino que jamás habían visto, este se dirigía a una cascada.
¿Qué…? Dijo Terry confundido.
Solo siganme. La guardiana atravesó la cascada. Tom no lo dudo ni por un segundo y montado el caballo saltó al agua que caía de la cascada.
Lleno de preguntas y con muchas dudas, Terry hizo lo mismo. Cerró los ojos esperando alguna clase de golpe pero todo lo contrario, al abrirlos descubrió que estaba frente al lago de su castillo.
Pero… ¿Cómo ha sido esto posible? Sin poder creerlo Terry se frotó los ojos
¡Esto es increíble! Gracias guar… Tom pretendia agradecer a la guardiana pero por más que sus ojos la buscaron, no la hallaron.
Andando.
Sin decir un sola palabra más Terry entró al castillo seguido de Tom quienes se encontraron en la entrada frente a frente a esas sombras.
Candy… Susurró su nombre y sin importarle la consecuencia que esto traería, corrió frente a las sombras y las atravesó . En ese instante sintió que su cuerpo perdía fuerza y cayó al piso en un golpe estrepitoso. - Ah… Le costaba mantener su respiración y con dificultad se levantó y subió donde se encontraba su amada.
¡Candy! Entro de un solo golpe en la puerta y lo que vio fue sorprendente. Las sombras estaban a escasos centímetros de Candy pero cuando intentaban acercarse a ella estos caían se llenaban de luz y desaparecían
¡Mi señor! Esas cosas no dejan de aparecer. Dijo Dorothy escondiéndose detrás de Terry.
¿Dónde están los demás? ¿Archie?
El señor Archie quedó inconsciente cuando quiso atacar a esas sombras.
Mi señor… Candy lo vio con alegría y vio como él pretendía acercarse. - No se acerque, por favor o saldrá lastimado.
¿De verdad piensas que te dejaré sola en esto?
Mi señor…
Con el dolor de cada paso que daba, Terry se acercó hasta Candy ambos estaban tan cerca, pretendían juntar sus manos sin embargo…
¡Ah!
¡Mi señor!
Terry había sido atacado por la espalda por una de las sombras. Él cayó al piso quedando inconsciente a los pies de Candy.
No… ¡NOO! El amuleto que traía empezó a brillar con más intensidad y una luz gigante envolvió a todo el castillo.
Mi señor… Las lágrimas de Candy caían al pecho de Terry, mientras que el castillo recuperaba su armonía y todos los que la habitaban habían despertado. Las sombras habían desaparecido. Candy abrió los ojos sorprendida cuando sintió que Terry se empezaba a mover.
Mi señor… Qué alegría… Está bien. Dijo sin poder contener las lágrimas. Él se puso de pie ayudando a Candy a hacerlo también, ella no dejaba de llorar. Acaricio su mejilla con su pulgar limpiandole las lagrimas que caían.
¡Señor Grandchester! Todos sus soldados aparecieron e hicieron reverencia ante Terry.
Se que intentaron proteger el castillo, buen trabajo. Dijo Terry.
¡Eres un demente! Tom había aparecido frente a todos. - ¿Acaso estás loco? Esas cosas absorben la energía hasta matarte.
Mi deber está antes que mi vida. Y en ese momento solo pensaba que mi deber era encontrar a Candy. Diciendo esto él tomó la barbilla de Candy entre sus manos dejando un tierno beso en sus labios.
Tom, volteo la mirada incómodo. Entonces se aclaró la garganta interrumpiendo el beso. - Pienso quedarme y los ayudare a derrotar a Elisa.
Antes de que Terry respondiera, Candy dijo. - Te lo agradecemos Tom, toda ayuda es muy bien recibida.
Siempre estaré contigo, aunque me desprecies… Te seguiré cuidando, hijo… El cielo abrió un portal transportandola junto a su señora.
Lo sentimos, Poderosa Hechicera.
¡Son unos estúpidos! Solo les pedí que acabaran con esa mortal.
Lo sabemos pero esa mujer tiene la gema de Freya.
¿Qué estás diciendo?
Así es, esa humana trae una gema exactamente igual al cuarzo de Freya.
¡Ahhh! ¡MALDITA! ¡MALDITA SEAS HUMANA!
Pero… Había algo extraño en esa gema, su color estaba empezando a oscurecer.
Elisa pensó por unos segundos y la sonrisa perversa que tenía se dibujó en sus labios. - Oh… Vaya eso es interesante, la gema está siendo consumida por el hechizo. Solo será cuestión de tiempo y podré obtener esa segunda gema y mi poder será inmenso así solo yo gobernaré sobre este planeta.
¡Listo con esto será suficiente!
Gracias preciosa. Dijo Tom tomando las manos de Candy quien acababa de limpiarle un herida sobre su brazo.
¡Oye! Terry miraba atento y moría por estamparle un golpe en la cara pero había prometido a Candy no pelear más.
Recuerda que me llamó Candy, no lo olvides.
Lo intentaré preciosa. Te ayudare a guardar eso.
Descuida no es nada pesado solo lo llevaré a mi habi… Su cuerpo empezó a perder estabilidad y cayó de rodillas.
¡Candy! Los dos hombres corrieron en su ayuda.
Te llevaré a tu habitación. Dijo Terry cargándola en sus brazos.
Pegandola a su pecho sintió su cuerpo helado y presentía lo peor.
La recostó suavemente sobre la cama.
Grandchester… Mira. Dijo Tom señalando el cuarzo.
El amuleto seguía oscureciendo tornándose toda la mitad de un negro intenso.
¡Ah! Mi señor… Siento mucho frío… ¿me da su mano?
Tranquila mi amor, todo pasara. Dijo sujetando su mano con la suya.
¡Cof! ¡Cof!
¡Candy! Aterrado vio la sangre salir de su boca.
Mi señor, tengo miedo.
Estoy contigo… nada te pasara. Terry se mordía los labios intentando contener el llanto, sus ojos empezaban a aguarse. - Aguanta un poco más por favor.
Mi señor, yo… tengo mucho sueño… Su mano resbaló cayendo al lado de la cama.
Candy… Candy…
Tranquilo… solo se desmayo y en este caso es mejor que este así, el dolor ha sido muy fuerte pero al despertar estará un poco mejor. Dijo Tom devolviendo la tranquilidad a Terry. - Sin embargo el daño está avanzando demasiado rápido, tal vez eso tenga que ver porque el cuarzo ha utilizado su poder contra esas sombras.
Mientras tanto Malaquias se encontraba lejos, esperando que el momento llegará. Juntando sus manos probó un poco del agua del río, entonces sintió una energía llamar su atención.
El tiempo se agota, jovencita ¿estás preparada?
Continuará...
Hola mis bellezas, espero hayan tenido un buen fin de semana, Gracias por sus mensajes adoro leerlas. Ahora nos encontramos con este nuevo capítulo que espero sea de su agrado.
El tiempo cada vez es más corto y ahora que Elisa sabe del cuarzo sus ganas de venganza han aumentado ¿Podran enfrentar a esta Hechicera? ¿Alguién acabara con toda esta pesadilla? Y ¡Oh sorpresa! La guardiana de Freya era alguien ya conocido. Creo que todas ustedes sabian quien era, pero ¿Por qué se convirtió en guardiana? Lo sabremos pronto.
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Nos leemos.
