Hola chicas aquí comenzamos el capítulo final que estará dividido en dos partes y finalmente dando paso al epílogo . Sin más que agregar, comencemos con el último capítulo de "Mi salvación".

Todo alrededor se encontraba destruido. Aquel lugar había sido testigo del mayor enfrentamiento de dos seres poderosos que acabó con muchas vidas perdidas.

El final había llegado y no estaba listo para escucharlo.

Siempre estaré contigo. La débil voz se fue con el viento… al mismo tiempo que una luz se apagaba.

Dos dias antes

Déjame ayudarte con eso, no deberías hacer mucho esfuerzo. Más que un consejo parecía un regaño de parte de Candy.

Pero es mi trabajo, señorita Candy. No puedo descuidar mis labores.

Tu único trabajo ahora debería ser cuidar de ese bebé.

Ya se lo he dicho, señorita. Dijo Dorothy sosteniendo un pesado costal. - Sin embargo ella es muy testaruda.

No soy testaruda, solo cuido mi trabajo. El hecho de estar encinta no significa que deba estar todo el día sin hacer nada.

Nadie ha dicho eso pero al menos deja que con las cosas pesadas Dorothy y yo te ayudemos.

Pero…

Annie… te has puesto a pensar si una de esas cosas que cargabas se caía sobre ti, pondrías en riesgo la vida de tu bebé.

¿Mi bebé? Ella frotó su vientre aún plano, imaginando ese escenario. Un terrible chillido salió de su boca.

¡Ah! Ese animal me pateó. Maldito caballo. Niel había entrado a la cocina furioso frotándose la mejilla toda hinchada producto de un golpe originado por el animal que debía alimentar.

¡Niel! Tu mejilla… déjame ayudarte. Annie pretendía acercarse a su hermano tomando un pequeño balde de agua con intención de limpiarle la herida.

¡Alejate! Es por tu culpa que me paso esto.

Oiga, cómo se atreve a hablarle de esa forma a su hermana, después de lo que hizo por usted. Candy no iba a permitir que ese sujeto le hablara a Annie de forma tan grosera.

¡Ja! ¿ Hecho por mi? Yo no le pedí que me metieran en este putrefacto trabajo, solo necesitaba el dinero.

¡Si tanto lo odia ¿por que no se va y la deja en paz?!

Que fácil es para usted. ¡CLARO! Usted se mete a la cama del Duque y listo consigue todo lo que quiere.

¡Niel basta! Dijo Annie queriendo evitar un desastre.

¿Cómo se atreve a hablarle de esa manera a la señorita? Dorothy inmediatamente increpó a Niel por sus palabras.

¿Acaso no es cierto? Es más que evidente que el Duque la tiene aquí solo para darse un buen revolcón con ella.

¡Plaf! Un golpe sordo retumbo en el oído de Niel.

¡Zorra Maldita! Estirando sus manos se dispuso a atacar a Candy por el golpe recibido.

¡Venga! No le tengo miedo, le mostraré todo lo que aprendí en este lugar.

Por algún motivo Niel retrocedió, algo en esa mujer le decía que no estaba mintiendo. Pero eso era absurdo, acaso tenía miedo ¿de una mujer? Tomando el control le dirigió una mirada fría. - Tengo que terminar de darle de comer a los caballos. Dicho esto se retiró frotando con dolor la mejilla,

¡Aj! Que hombre de lo más despreciable , no puedo creer que sea hermano tuyo Annie.

No puedo juzgarlo, es mi hermano después de todo, Dorothy.

Por poco creí que nos atacaria pero usted señorita me ha dejado sin palabras. Ese hombre le lleva dos cabezas de alto.

Dorothy, no le voy a temer solo por su tamaño, además tuve muy buen entrenamiento cuando llegué aquí ¿lo recuerdas?

Oh si, recuerdo la cara de pocos amigos del señor Archie cuando vio que usted le ganaba en montar a caballo. Sin evitarlo Dorothy soltó una carcajada.

¿Archie era así? Pregunto Annie.

Vaya que tuvimos suerte de que llegara Annie, el señor Archie era un verdadero gruñón, todo el día andaba con una expresión de haber recibido malas noticias.

Ja, ja, ja. Las tres chicas soltaron a reír a carcajadas olvidando por un instante el altercado de hace un momento atrás.

Tras terminar de alimentar a los caballos, su cabeza volvió a sentir ese terrible dolor, momento justo en el que ante su presencia estaba Elisa la hechicera mas poderosa.

¿Cumpliste con la orden?

No mi señora, lo lamento pero mientras tenga ese cuarzo no podré atacarla, cuando solo di un paso sentí algo. Me avergüenza decirlo pero sentí… miedo.

¿Miedo? Pero si solo es una humana… ¡Qué patético resultaste ser!

Perdóneme mi señora, se lo imploro.

¡Bah! De algún modo no me queda de otra que soportar esto, después de todo ya estás dentro del castillo.

Agradezco su confianza mi señora.

Espera un segundo. En ese instante Elisa movió su cetro sobre su mano apareciendo instantáneamente un pequeño envase con un contenido extraño. - Le darás esto a la humana, procura que beba cada gota.

¿Esto es veneno?

Eso no te incumbe, miserable humano ahora ve y cumple con mis órdenes.

Excuseme mi señora, no volveré a inmiscuirme. Haciendo una reverencia, tomó el frasco y lo guardó en su bolsillo.

Su plan era simple, ella no se ensuciaria las manos con esa humana. Controlar la mente de los humanos era algo que le resultaba repugnante pero no podía ir por su cuenta y acabar con la mujer debía hacerlo de una forma que jamás sospecharian y justo apareció aquel tipejo, de mente débil. Había sido tan fácil controlarlo para que cumpliera sus deseos y ahora estaba cerca de terminar su venganza.

¡Jamás debiste burlarte de mi! ¡JAMÁS!

Grandchester mira esto. Tom sostenía un libro y parecía muy sorprendido de lo que acababa de descubrir. Despegó la vista del libro con la esperanza de que fuera real. - Parece que hay un modo de derrotar a Elisa sin necesidad de Freya.

¿De qué hablas? Terry quito el libro de las manos de Tom para leer lo que le tenía tan sorprendido.- ¡Esto tiene que ser una broma! Con un gesto de que no creía ni una sola palabra se pasó la mano por la cabeza. - Eso… eso es una locura. Más que locura es algo imposible.

Tenemos que intentarlo antes de que sea muy tarde. Dijo Tom.

¿Dónde… ? dime ¿donde encontraremos a un mitad hechicero que nos ayude? Esto es tan complicado como invocar a Freya.

Es nuestra única salida si queremos salvar a Candy.

Muy bien listillo pero si lo encontramos piensa que eso no será suficiente, el libro dice claramente que la podrá derrotar siempre y cuando sea un hechicero común y esa maldita tiene una gema que la vuelve aún más fuerte.

No había pensado eso.

Pero… hay una cosa que no logro comprender ¿por qué un medio hechicero? No se supone que son más débiles.

En eso te equivocas… los hechiceros son criaturas que no suelen experimentar emociones sin embargo si lo logran percibir, estos no tienen la capacidad de controlarlos, cosa que un humano sí puede hacer. Por ello los medio hechiceros son altamente superiores a los de su raza pura. Sin embargo… hizo una pausa. - El único caso presentado de un nacido de humana y hechicero fue la hija de aquel guardián pero se corrió el rumor que ella terminó con su vida cuando el esposo de ésta descubrió su origen.

Caminando en círculos, trataba de pensar y encontrar la respuesta a ese gran problema.

Deja de caminar de un lado a otro, me mareas. Dijo Tom.

Dirigiendo su vista por la ventana, observó a Candy frente a las flores, estaba con Annie recogiendo algunas rosas. Ella sonreía de manera tan dulce mientras ayudaba a Annie con la canasta. Sin despegar la mirada soltó un suspiro. - ¿Tú quieres a Candy?

Tom parecía no reaccionar, no creía que él acabase de preguntarle aquello.

Respondeme. Dijo en tono seco y preciso.

No solo la quiero, la amo. Pero… ¿A qué viene esa pregunta?

Tras meditarlo unos segundos, cayó en cuenta que no había otra forma. - Debes llevartela lejos.

¿Que?... Pero ¿De qué estás hablando?

Girando para mirarlo a la cara soltó aquello que ya tenía decidido. - No hay otra salida, debo aceptar a Elisa.

¡Eso es una locura!

Locura es dejar que ella muera… Asi que llevatela lejos esta misma noche.

¿Estás seguro de lo que dices?

¡No! ¡Maldita sea, NO! grito dando un golpe a la pared.- El solo hecho de verla contigo me llena de rabia.

¿Y estas dispuesto a vivir soportando eso? Ella te va odiar por el resto de su vida cuando se entere.

Prefiero que me odie y sobreviva a que me ame y muera.

… Muy bien, pero no seré yo quien se lo diga… deberás ser tú y decirle lo que planeas hacer.

Se lo diré, pero tú debes prometer que nunca la harás sufrir, pase lo que pasé jamás deberá derramar una sola lagrima.

Cuenta con ello.

Todo listo, aquí lo tienes. Se encontraban en la cocina junto a una canasta de flores y hierbas.

Annie tomó el vaso que le ofrecía Candy con el contenido de hierbas medicinales. - Mmm qué sabor tan dulce.

¿Te gusta? Esas hierbas son especiales, ayudan a eliminar las náuseas.

Se lo agradezco señ… Te lo agradezco Candy eres una mujer muy sabia.

Oh, no es para tanto todo lo que aprendí se lo debo a el libro.

No creo que sea solo eso, tus manos son mágicas.

Candy le mostro una sonrisa, cuando en ese instante apareció Terry.

Candy, necesito hablar contigo por favor vamos a tu habitación.

Su tono había sido bastante serio. ¿Acaso había hecho algo que le molestara? - Si, mi señor.

Caminando detrás de él, lo sentía distante y frío como si estuviera con una roca. ¿Qué era esa extraña sensación?

En la soledad de esa habitación dos corazones latian a la par, la atmósfera se había vuelto fría como si de pleno invierno se tratara.

Muy bien… Dígame lo que le urge decirme, mi señor.

… Él le dio la espalda mirando el piso de la habitación. Intentaba encontrar las palabras pero no se atrevía a pronunciarlas.- ¡Ah! Dio un grito de impotencia. Era incapaz de verla a los ojos y solo decirle que no la quería a su lado. No podía… pero tenía que hacerlo. Entonces mientras intentaba encontrar las palabras su vista dio con el libro quedando atónito al reconocer la portada y las iniciales.

Mi señor, ¿qué le ocurre?

Candy… ¿De dónde sacaste este libro? Con la voz temblando se acercó hasta verlo con claridad y efectivamente las iniciales L. A. Le indicaron a quién pertenecía ese libro.

Eh… no lo se pero mi abuela lo tenía guardado desde hace muchos años.

No puede ser… este libro… Terry la miró, con los ojos rojos a punto de llorar. - Esto era de ella… Lucía Andrew.

Candy estaba sin palabras. - Pero… ese nombre y mi apellido. Esto era una locura, claro debía serlo, el apellido Andrew era muy común.

¿Qué significa todo esto? ¿Acaso la vida se estaba burlando de mi? Recordaba claramente el día que la vio, su parecido era tremendamente sorpresivo, ahora ella tenía el mismo libro. - ¡Ah… estoy confundido! Llevándose una mano a la cabeza se dirigió hasta sentarse sobre la cama.

Mi señor… Preocupada fue por ayuda. - ¡Dorothy! ¡Annie! Por favor traigan algo, mi señor está a punto de colapsar. Eran los gritos llenos de temor de Candy. Lo miraba con suma preocupación, él había palidecido y no dejaba de temblar.

Se encontraba preparando la cena cuando escuchó los gritos de Candy y sin esperar más, preparó una infusión que Candy le había enseñado.

Tan pronto como lo terminó, tomó una bandeja con la intención de llevarle la infusión a su Amo.

Sin embargo una cosa que no se esperaba era ver a Niel, aparecer con un semblante relajado y sonriente.

Dejame llevarle esto a nuestro Amo, hermanita.

Niel, ¿podrás hacerlo?

Si, estuve meditando y entendí que mi comportamiento no ha sido el adecuado, así que déjame hacerlo.

Me alegra que hayas reflexionado, ten llevalo, lo pidió la señorita Candy.

Annie regresó a la cocina y Niel llevando la bandeja sonrió triunfante. El plan estaba marchando perfectamente, solo faltaba una pequeña cosa para terminar el trabajo de su señora.

Subió las escaleras y antes de entrar a la habitación, sacó el diminuto frasco de su bolsillo vertiendo todo su contenido en la infusión. Su sonrisa era despiadada con sabor a victoria, entonces…

¿Qué haces aquí? Estaba de espaldas y tan pronto escuchó la voz de Dorothy escondió el pequeño envase. - Mi hermana me pidió que llevara esto a la señorita Candy.

Dame eso, Dorothy le arrancó la bandeja a Niel y con mucha desconfianza le dirigió la mirada. - No confío en ti.

Mi hermana lo preparó, puedes estar segura.

Dorothy se fue con la bandeja no sin antes mirar con desprecio a Niel.

Maldita estúpida… susurró. Si lo descubre sería su fin.

Dorothy ingresó a la cocina y al encontrarse con Annie le preguntó si efectivamente ella había sido quién había preparado el brebaje. La respuesta afirmativa por parte de ella la tranquilizó.

Se que desconfias de mi hermano pero es un buen chico, solo ha cometido muchos errores como cualquier otro, pero merece una oportunidad y lo veo en sus ojos, él quiere mejorar.

… De acuerdo, pero yo misma le llevaré esto a la señorita.

Comprendo. Annie estaba segura que de la noche a la mañana no lograra que su hermano se gane la confianza de los demás así que entendía a Dorothy.

Cuando vio a Dorothy ingresar con el brebaje, ayudó a Terry a mirarla. - Mi señor… beba por favor se sentirá mejor.

Terry sin poder responder solo tomo el vaso entre sus manos y llevando a los labios bebió su contenido.

Niel esperaba ansioso el momento de que su señora fuera por él. Ella estaría muy complacida de saber que al fin la humana había muerto.

Un grito de terror se escuchó en el castillo.

Los soldados y la servidumbre corrieron a la ayuda de aquel terrible pedido de ayuda.

¡¿Qué sucede?! La voz de Archie resonó en toda la habitación cuando se percató de la petrificante escena.

¡Preciosa escuche que gritaste! Ingresó Tom preocupado.

Todos no podían creer lo que veían, El señor Grandchester se encontraba en el suelo con múltiples manchas oscuras en sus brazos.

Mi señor… resista, por favor. Eran los ruegos de Candy cargados de dolor.

Niel, quien había ido a ver la realización de su plan, sintió el sudor correr por su frente. El veneno no había sido para la mujer humana. Su señora lo mataría al enterarse.

¡AH! Eran los gritos de Terry en el suelo mientras las manchas crecían.

¡PUM! La ventana salió en pedazos apareciendo nuevamente aquellas sombras oscuras pero esta vez detrás de ellos se encontraba una fuerza descomunal, su cetro brillaba con gran intensidad que muchos tuvieron que cerrar los ojos.

El cielo se había teñido de rojo y oscuridad formándose nubes inmensas que cubrían los pueblos aledaños.

La tierra había empezado a temblar y las grietas que se formaban consumían las casas de los pobladores, quienes solo huían para salvar sus vidas.

Los grandes ojos de la hechicera destellaban odio y dolor.

¡Maldito! ¡ERES UN MALDITO! Grito llena de furia.

Perdóneme mi señora, esto ha sido un error. La voz Niel cargada de temor fue escuchada por todos quienes no acababan de entender lo que estaba sucediendo.

¡Le echaste algo al vaso del Amo! Grito Dorothy cuando comprendió lo que sucedía.

No… Niel. Annie se llevó las manos a su boca tratando de controlar sus sollozos.

¡¿ERROR?! ¡ERROR FUE DEJARTE VIVIR! Con un movimientos rápido Elisa utilizó su cetro lanzando un rayo que atravesó a Niel, quien cayó al piso sin vida.

¡Nooo! Annie desesperada quiso correr tras su hermano pero los brazos de Archie la detuvieron. - No… no…. Niel…. Sus lágrimas caían sobre sus pies.

¡¿Qué le hiciste? ! Candy llena de ira se enfrentó cara a cara a Elisa.

¿Tú?... Estabas muerta. La miraba sin poder creer que fuera real.

Candy… alejate de ella. Dijo Terry con la voz débil.

Candy… ya veo así que no eres aquella patética humana, aunque son muy parecidas.

¡Dime que le diste de beber!

Vaya, veo que eres muy decidida. Mirándola atentamente vio el cuarzo que llevaba y un sentimiento de ira y resentimiento se llenó en su ser. Ella odiaba sentir todo aquello, pues eso solo lo experimentaban los humanos y que una hechicera fuera capaz de sentir era repugnante y humillante. - No hubiera querido que esto terminara así Duque pero esto son las consecuencias de tu rechazo. Ahora solo te espera una muerte lenta y dolorosa mientras el veneno va recorriendo tu sangre. Y sin decir ninguna palabra más se dio media vuelta alejándose.

¡Espera! ¡Detente! Al no detenerse Candy tomó la espada que guardaba en uno de sus cajones.

¿Qué piensas hacer? Dijo Tom.

Hice una promesa. Se ató el cinturón con la espada y miró con amor a Terry. - Te di mi palabra de que te liberaría, espera por mi aquí a salvo.

En apenas un susurro le pidió que se detuviera. - No lo hagas, ella te hará daño.

Candy sonrió con una lágrima. - Tengo la protección. Dijo refiriéndose al cuarzo. - Y también tengo tu amor. Dijo llevándose la mano a su pecho.

Candy se alejó con determinación en su mirada.

Candy…

Descuide estaré bien… soy muy testaruda recuerde y no se librará tan fácilmente de mi. Mi señor.

Fue su última sonrisa antes de salir tras Elisa.

¡Espera!

¡Señorita!

Eran los llamados de Tom y los demás quienes apresuraron el paso para detener a Candy pero ella había tomado con rapidez su caballo y salió tras el rastro de oscuridad en el cielo.

Continuará...Hola... Chicas que tal su fin de semana espero que haya sido bueno y hayan disfrutado mucho de esta historia.Nos leemos en la parte final de este ultimo capitulo.Saludos.