Tras los recientes acontecimientos, Terry había ideado un plan. La destrucción en el pueblo le hizo ver algo que antes no había notado. Los niños no solo vivían en situaciones precarias además de ello estaban condenados a ser explotados por futuros empleadores. Si bien él había logrado ayudar a los pequeños del pueblo más cercano sabía que más allá del horizonte habían casos similares.

Tenía en mente convencer a los demás nobles para lograrlo aunque eso costará mucho tiempo no se daría por vencido.

Habían pasado un par de meses desde entonces y aunque algunos de Nobleza se resisitian a ayudar, había otros que apoyaban con gusto así de forma lenta pero precisa fueron realizándose los proyectos.

Tras un largo viaje para reunirse con uno de sus benefactores. Al fin regresaba a su hogar.

Se había detenido a comprar algunas de las frutas favoritas de su esposa. ¿Cómo estaría? La había tenido que dejar al cuidado de Dorothy porque se preocupaba de su salud. Ansiaba verla y…

¡Señor Grandchester! Una voz alegre y risueña corría hacia él.

Al dar media vuelta quedó sorprendido de encontrarla ahí. Sin embargo, su sorpresa se convirtió en preocupación al verla correr.

Él se acercó hasta ella y la abrazó. - No deberías estar aquí.

No… no le alegra verme… Con los ojos agudos Candy empezaba a contener el llanto.

Por supuesto que me alegra verte hermosa pero debes…

¡Oh! Disculpe mi señor, la señora insistió en acompañarme al pueblo. No se como se me escapó.

Pensé… que me darías un beso al verme pero… pero.. Hic, hic (llanto)¡Solo me estás regañando!

No… Mi amor yo no quise regañarte. Limpiando sus lágrimas con sus dedos la miró de forma tierna. - Solo me preocupe al verte correr, temía que te lastimaras.

¿Entonces no estás molesto conmigo?

¿Molesto? ¿Por qué debería estar molesto con la mujer más hermosa del mundo?

Candy soltó una risita.

No te preocupes Dorothy, yo la llevaré. Dijo Terry.

Se lo agradezco, mi señor.

Haciendo una reverencia Dorothy se marchó.

¿De verdad te sigo pareciendo bonita? Preguntó Candy cuando estuvieron solos.

Bonita es poco, eres increíblemente hermosa.

¿Aún con este vientre enorme? Dijo ella señalando su pequeño pronunciado vientre.

Esto me hace amarte aún más porque sé que dentro de ti está la prueba más pura de nuestro amor. Dijo arrodillándose hasta estar a la altura correspondiente. Posó su mejilla frente al pequeño ser que crecía, con una sonrisa hasta que se levantó con una mirada seria. - No vuelvas a correr de esa forma, por un momento pensé que te lastimaras.

Lo lamento, tendré más cuidado no quiero que estés preocupado por mis actos.

Él la abrazó. - Si algo te llegase a pasar a ti o a nuestro hijo me moriría.

No… Candy llevó su mano a los labios de Terry.

No podría concebir una vida sin ustedes.

Meses después

¡Usted puede señora! Aguante… aguante.

¡Oh Dorothy.. ! ¡Ya no puedo más !

Cada minuto parecía ser eterno, escuchar los gritos de dolor de su esposa lo llenaba de temor.

¡MALDICIÓN! ¡¿Dónde está la partera?!

Ya la mandamos a buscar, mi Señor pero nos informaron que viajó. Dijo Archie que recién regresaba del pueblo.

En ese instante Dorothy salió de la habitación.

¿Qué pasó cómo está Candy? Preguntó Terry.

Mi señor seré honesta, no creo que la señora resista más. Él bebé quiere salir.

¡Ahh! El grito desgarrador de Candy llegó a sus oídos y por impulso estaba a punto de entrar.

¡Mi señor, deténgase!

Dorothy, mi esposa me necesita. ¡Está sufriendo! La desesperación se apoderaba de su ser y se volvería loco si continuaba así.

Contrólese por favor, si ella lo ve así solo la alterará más de lo que está.

Dorothy tiene razón, mi señor. El día que Annie dio a luz a nuestro hijo yo me sorprendí y ella se asustó.

¿Sorprenderte? Literalmente te desmayaste y Annie casi se muere del susto.

No es necesario que cuentes los detalles. Reprochó Archie. - ¡Claro!

¡No grite asi! Me asuste.

Mi señor, Dorothy puede hacerlo.

¡¿Qué?! Archie… yo no.

¿De verdad puedes hacerlo, Dorothy?

Mi señor, Archie se está confundiendo. Yo no se como hacerlo.

Tu estuviste cuando Annie dio a luz.

Si, pero también estaba ahí la partera. Yo solo ayude un poco.

Dorothy… Terry la sujetó de los hombros con los ojos implorantes. - Por favor hazlo, eres la única que puede ayudarnos.

Pero yo… eh… Dorothy jamás en todos sus años de servicio había visto tanto miedo en su Amo. - Está bien, Amo. Lo haré.

Dorothy llamó al resto de criadas pidiendo lo necesario para el alumbramiento.

Cada segundo que pasaba sentía su alma salirse de su cuerpo, estaba haciendo un esfuerzo por no entrar al lado de su esposa cada vez que gritaba de dolor.

Y mientras Terry libraba una batalla consigo mismo, dentro de la habitación se daba otra donde una mujer luchaba por traer al mundo a su hijo.

¡Siga así señora! Vamos…

Con la frente perlada de sudor, Candy daba todo de sí por escuchar a su bebé. Miraba arriba y cerraba los ojos dejando sus fuerzas.

¡Oh! ¡Ya casi! ¡Falta poco señora! ¡Usted puede hacerlo!

¡Ahhh!

Y con ese último esfuerzo Candy al fin pudo escuchar a su hijo.

Wua wua (llanto de bebé)

Oh… es un varón. Idéntico a su padre. Dorothy lo envolvió en unas mantas caras que Terry había mandado a comprar para ese momento. - Sostengalo señora, es su hijo. Dijo sonriente.

Agotada, Candy lo sostuvo en su pecho y sin poder contener su emoción, lloró de alegría.

Orgullosa de su trabajo Dorothy se dirigió a la puerta abriéndola para el ingreso de su Amo.

Acabo de escuchar un llanto ¿Acaso ya…?

Así es, Amo. Felicidades.

Dorothy se marchó dejando a la nueva familia a solas.

Cuando Candy lo vio caminar a ella con los ojos aguados de emoción, le sonrió.

Mi amor, ven a conocer a nuestro hijo.

Terry se acercó con pasos lentos, sentándose al lado de Candy. Deleitándose finalmente con la pequeña criatura en los brazos de su esposa. Y sin poder evitarlo derramó unas cuantas lágrimas de alegría. - No puedo creerlo… mi hijo. Susurró.

¿Quieres cargarlo?

Yo… por supuesto.

Candy entregó al pequeño a los brazos de su padre, abriendo sus ojitos cuando no sintió los brazos de su madre.

Gu gu (balbuceo)

Es precioso. Gracias por darme una familia, mi amor. Ambos juntaron sus labios en un beso lleno de amor.

6 años después

¿Sam? Candy había encontrado a su hijo de espaldas mirando fijamente las flores.

Mami… El niño se aferró a los brazos de su madre. ¡Mami la viste! Era muy bonita.

¿Eh de quien me hablas cariño?

De la señora que brillaba. Su ropa brillaba como el sol y me sonreía de lejos.

Pero aquí no hay nadie.

Estaba ahí. Dijo el niño señalando un lugar en específico.

Candy lo cargó en sus brazos y sonriéndole dulcemente le hablo. - Bueno… tal vez sea tu guardiana.

¿Guardiana? Preguntó el pequeño confundido.

Existen unos seres que nos cuidan y protegen desde que somos pequeños.

Ah, como papá y mamá.

Más o menos así, la diferencia es que ellos son mágicos y con poderes fantásticos.

Los ojos azules del niño brillaron de asombro. - Wow, eso es increíble. ¡Mami mira… es papá!

¿Quieres darle un abrazo?

¡Si!

Entonces ve… Candy soltó a su hijo quien corrió a los brazos de su padre.

¡Papá… papá!

Terry lo recibió elevándolo por el cielo.

¡Hurra! El niño disfrutaba alegremente de los momentos con su padre.

Bienvenido, Señor Grandchester. Dijo Candy.

Te extrañe tanto hermosa. Dijo besándole en la frente.

Ja, ja, ja solo fueron 2 semanas.

Para mi fueron las dos semanas más largas de mi vida. Extrañaba a mi esposa e hijo.

¡Papá! Hoy vi a una señora muy bonita, Mamá dice que es mi guardiana.

¿Así?

El pequeño Sam asintió con rapidez. - Era una señora de cabellos largos dorados, vestido blanco, y tenía un lunar aquí. Dijo señalando sobre sus labios.

¿De verdad? Es muy parecida a alguien que conozco.

Candy se acercó con una sonrisa. - Estamos seguros que tu guardiana es alguien maravilloso que conocemos.

¿Y era buena? Preguntó con curiosidad el pequeño.

Era alguien que nos ayudo a tu padre y a mi. Me alegra que a pesar de los años ella haya seguido con nosotros.

¡Wow! Mi guardiana es genial.

¿Y cómo te fue con el Rey?

¡Estupendo! Las cosas salieron demasiado bien, El Rey no solo acepta mi idea, le encanta.

Me alegra que ayudes a los demás, te admiro tanto.

Y ahora tengo el apoyo del Rey, muy pronto habrá una escuela en cada pueblo y los niños podrán recibir una educación adecuada. Él tomó su mano entrelazando con la suya. - Gracias por estar conmigo.

Algunas semanas habían pasado desde que Terry había vuelto y Candy disfrutaba de los momentos con su esposo. No había noche en que él no la besaba, tocaba intentando recuperar esas dos semanas sin ella.

Una noche Candy descansaba plácidamente sobre sus apuntes. Al pasar el tiempo había descubierto nuevas preparaciones a base de plantas y cada descubrimiento lo escribía. Tal vez algún día alguien necesite de esos apuntes.

Sin embargo el cansancio la venció quedándose dormida sobre su escritorio.

Al abrir los ojos se sentía tan cómoda, su mejilla se sentía tan cálida.

Señor…

Shhh… Descansa mi pequeña guardiana.

Al amanecer Candy se había levantado de un salto… ¡No podía creerlo! El fuerte brillo del sol indicaba que no era tan temprano como suponía.

Señor Grandchester ¿por que no me despertó? Dijo Candy al llegar a la sala principal donde hablaba con Archie.

Estás profundamente dormida, así que preferí dejarte descansar.

Pero… ¡Oh Sam!

Tranquila él está ahora jugando con Alister.

Pero… pero podrían lastimarse… ire a…

Terry se acerco donde Candy calmandola. - Dorothy está con ellos.

Oh… que alivio.

Por cierto también vino Annie, ella dice que está aquí para lo que le contaste.

Cierto… eh ¿Dónde está?

La espera con los niños, señora.

Gracias, Archie.

Annie esperaba sentada sobre el césped cuando vio a Candy.

¡Hola Candy!

Annie… me alegra que vinieras.

Si, bueno ya sabes desde que nació nuestro último hijo. Archie se ha vuelto aún más sobreprotector y no quiere que el pequeño Jhon salga y se lastime.

Supongo que es porque es así porque apenas tiene 4 años.

Si, pero debe dejarlo crecer. Se enfoca tanto en el pequeño que a veces me siento sola.

No digas eso Annie. Archie te adora, es solo que ahora está en la etapa de padre sobreprotector.

Supongo pero extraño tanto… Annie calló antes de decir lo que pensaba.

¿Qué es lo que extrañas? Preguntó.

Bueno… Archie y yo… Ya no…

Ya no ¿Que?

¡Ay Candy! Nosotros no tenemos intimidad.

Ah… bueno…

¿Terry y tú pasan lo mismo?

Eh… Las mejillas de Candy se colorearon de un rojo carmesí recordando que desde que Terry había vuelto habían pasado muchas noches disfrutando del placer carnal. Hasta que Candy le dijo que si seguían asi lo más probable era que tendrían otro hijo, cosa que a Terry no le pareció mala idea sin embargo Candy pensaba que Sam aún era pequeño y que quería disfrutar de cada momento a su lado. Así Candy había mantenido castigado a Terry una semana sin intimidad. - Eh… sí se podría decir que sí. Mejor cambiemos de tema. Sabes te llame porque quería que me vieras algo.

Mientras ambas caminaban donde la cocina, Candy le platicaba aquello que había encontrado.

Hace unos días descubrí esta planta. Candy le mostró a Annie una planta extraña.

Eh.. . Bueno se ve rara pero no entiendo.

Intenté buscar en mis viejos apuntes pero no encontré nada, esta planta era nueva. Así que la utilice en una de mis preparaciones y aún no sé para qué sirve.

¿Y… quieres probar conmigo?

¡No! Yo solo quería mostrarte, no pretendo usarla ya que no conozco sus funciones.

Si es así, quiero verlo.

Candy asintió y tomando la planta procedió a prepararlo mientras explicaba el increíble aroma que emitía.

Una vez terminado ambas percibieron ese aroma dulce que desprendía la planta.

A simple vista parece una bebida. Comentó Annie.

Pero no lo es. Creo que debo tirarla. Candy tomó el vaso entre sus manos con intención de tirarlo.

¡Annie! Alistear y Jhon están peleando por un juguete.

Oh, esos pequeños…

Te acompaño. Dijo Candy dejando el vaso sin darse cuenta.

Bueno, eres el único en quien confiaría esta tarea tan importante, Archie.

Lo haré con gusto, Mi señor.

Uh.. el día está realmente caluroso. Creo que todos están ocupados, iré a tomar algo. Dijo Terry.

Yo regresaré a mi puesto señor.

Adelante.

Caminando a la cocina Terry encontró un vaso. Pensó que tal vez Dorothy lo había dejado preparado para él.

Parece ser un jugo. Dijo sintiendo el aroma dulce.

Y recuerden… Los hermanos no deben pelear.

Si, mamá. Dijeron los pequeños Alistear y Jhon.

Solucionado el conflicto las dos damas volvieron dentro, entonces escucharon el sonido de alguien agitado.

El sonido venía de la cocina. Candy y Annie fueron con prisa encontrando a Terry sujetándose de la mesa.

¡Señor Grandchester! Candy fue en su ayuda. El terror se apoderó de ella cuando observó el vaso vacío. ¡Oh no! Se llevó las manos a la boca.

Con ayuda de Archie lo llevaron a la recamara.

Soy una tonta… ¿cómo pude olvidarlo? Y ni siquiera sé para qué sirve.

Mami … ¿papá está enfermo? Preguntó Sam.

Cariño, papi se siente un poco mal por algo que bebió pero mami lo va a cuidar.

¿Se va a mejorar? La mirada del niño era triste.

Sam, ¿Podrías esperar un momento afuera mientras hablo con tu mami?

Si…

Eh… Candy. Si lo deseas puedo llevarme a Sam, ver a Terry así lo pondrá triste. Dijo Annie.

Si, tienes razón. Asintió Candy.

Annie se fue junto a sus hijos y el pequeño Sam quien se mostraba un poco más sonriente al saber que estaría con sus pequeños amigos.

La respiración de Terry era pesada, él cerraba los ojos fuertemente hasta que se quedó completamente a solas con su esposa.

Candy se acercó llevando una de sus manos a la frente de su esposo, cuando de la nada él la tomó del brazo jalando a su cuerpo, esto hizo que ella perdiera el equilibrio y cayera sobre Terry. - ¡Ah!... Inmediatamente él la besó con fuerza y pasión mientras la apretaba a su ser. Ella dejó escapar un gemido cuando sintió algo apretarla en su zona más sensible. Juntando su fuerza logró separar sus labios. - Señor… pero…

Con la voz agitada Terry sujeto el cuerpo delicado de su esposa, logrando quedar sobre ella.

No sé… qué me ocurre… He tratado de mantener mi autocontrol durante días pero esta noche no puedo más… ya no puedo… Diciendo esto volvió a besarla. Sus labios abandonaron su boca, bajando a su cuello donde succiono hasta dejar una marca que no se borraría tan fácilmente. Continuó pasando su lengua dejando una línea de humedad hasta llegar al nacimiento de sus pechos.

Señor… Grand… ¡Ah..! Recuerde lo que habíamos acord…

Perdóname Candy… pero esto es más fuerte que yo… ya no puedo más. Necesito hacerte mía ahora… Quiero que tu interior me abrace.

De pronto Candy recordó la preparación que hizo. Ahora entendía para qué funcionaba esa misteriosa planta. - Señor debe mantener la cordura, todo esto es por el remedio que tomó en la cocina.

No me importa lo que haya sido, solo sé que ya no puedo más. Hace noches que me muero por tocarte.

Señor… Candy sintió las manos de Terry tocar su zona más sensible.

Candy… susurró a su oído.- Me vuelves loco.

Ella no era ajena al placer y poco a poco su autocontrol la estaba abandonando. Los gemidos que soltaba frente a su esposo indicaban que ella también lo necesitaba.

Terry se levantó durante unos segundos procediendo a desnudarse.

Candy quedó boquiabierta al ver la tremenda erección de su esposo que palpitaba por ella.

Él volvió a acercarse a ella besando nuevamente su cuello, fue así que paso sus manos detrás del vestido desatando los lazos, bajando así el vestido y el corce, finalmente la tenia desnuda de la cintura para arriba, se entretuvo besando y succionando los pechos que tanto lo provocaban.

Las mejillas de Candy estaban sonrojadas, el placer era tal que arqueaba su espalda, sintiendo que su centro de feminidad palpitaba.

Tranquila… hermosa… Yo también lo anhelo.

Dicho eso, Terry tomó el vestido con sus manos tirándolo de un solo jalón. Procedió a quitarle el resto de ropa hasta tenerla desnuda.

Beso su suave y plano vientre pasando su lengua hasta llegar a ese punto delicado.

Lamio y succiono hasta sentir el primer orgasmo de esa noche de su esposa.

Arrodillándose frente a ella, tomó sus caderas acercándose hasta que sus partes sensibles se rozaron.

Candy esperaba ansiosa hasta que noto que él no se movía. Cuando alzó la mirada lo descubrió sonriendo.

¿También lo quieres?

Señor…

Dime que también lo quieres.

Eh… Se está burlando de mi. Candy quiso apartarse pero él la sujetó.

Solo dímelo. Dijo acercando su boca a la de ella.

Si… susurró.

¿Que? No te escuche. Terry frotaba su entrepierna contra Candy esperando que ella dijera aquello que sus oídos anhelaban escuchar.

¡Si, te necesito ahora!

En ese instante Terry se hundió en su interior, comenzando con sus embestidas que no eran para nada suaves, por el contrario eran cargadas de pasión y fuerza.

Candy lo abrazaba con sus piernas mientras emitía sonidos producto del placer de esa noche.

Cuando al fin sintieron llegar el final sus respiraciones se normalizaron. Candy estaba a punto de levantarse a darse un baño cuando sintió la mano de su esposo sujetarla.

¿A dónde crees que vas?

Eh… voy a tomar un baño.

Jalandola a su cuerpo Candy quedó sobre él sintiendo la nueva erección de Terry. - Pero cómo…

Querida… esto a penas ha comenzado…

¡Qué! Dime que aún tienes más de eso. Decía Annie luego de que Candy le contará las funciones de esa planta.

Algunos meses después descubrieron que esa larga noche les había dejado una sorpresita creciendo en el vientre de Candy.

3 años después

¿Sam? ¿Qué haces aquí, cariño? Decía Candy a su hijo mayor quien se encontraba recostado sobre el amplio jardín.

Lo siento mamá, estaba jugando con Rosalie y se metió a la habitación de ustedes. Entre a sacarla y encontré esto sobre tu mesita. Él niño le entregó el libro a su madre con una cara de arrepentimiento. - Lo siento, no lo volveré a hacer.

¿Te gusta?

Sam asintió.

Entonces es tuyo.

¡De verdad mamá! Los ojos de Sam expresaban alegría.

Candy asintió sonriente.

¡Oíste eso Rosalie! El pequeño giro en dirección a su hermana pero la pequeña se había quedado dormida.

¿Cómo están mis tesoros? La voz de Terry los sorprendió.

Como por arte de magia la pequeña Rosalie se despertó

¡Papi!

Mi princesita, ven con papá.

Riendo a carcajadas Rosalie fue a los brazos de padre.

Papá mira, mamá me lo regaló. Dijo Sam enseñándole el libro.

Ese libro es muy valioso para tu madre, si ella te lo obsequio debes cuidarlo mucho.

Así lo haré.

Creo que ya es algo tarde, pasemos antes de que oscurezca. Dijo Candy.

Él cargaba a Rosalie quien descansaba su cabecita sobre su hombro y Candy llevaba de la mano a Sam.

Terry y Candy se miraron durante unos segundos antes de entrar, tomándose de las manos y juntando sus frentes en acto de amor.

La pequeña levantó la cabecita durante unos segundos y alzando su mano la movió despidiéndose de la señora bonita que la miraba desde las flores.

Fin

Hola chicas... No se como expresarme. Estoy feliz y a la vez triste. Feliz por su fiel aceptación y compañía durante esta historia y triste porque el dia de hoy hemos culminado. Finalmente el amor triunfo. Mil gracias por sus comentarios, las adoro, ustedes me motivan a seguir escribiendo sobre mi pareja favorita y por supuesto pienso seguir haciendolo. Así que por ahora es un hasta pronto y nos leemos en la siguiente historia. Besos.