ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo I- El regreso a Jump City.
Hola, vuelvo con un nuevo fic de los Jóvenes Titanes, espero que les guste. ¡Estoy muy emocionada porque al fin continuarán con la serie! ¡Abril te espero con ansias! ¡Dejen reviews y díganme si les gustó!
(Edición 2020: ¡Hola, chicos! Si ven este fic lo empecé hace mucho, cuando tenía 14 años; lo dejé de actualizar hace cuatro años por falta de inspiración, estrés y sobre todo por enfocarme más a la preparatoria y universidad. Hace un año más u menos decidí que quería volver a retomarlo porque la verdad es que extrañaba mucho escribir, y comencé editando los capítulos ya que había algunas cosas que sentía que se podían mejorar; ya saben, era una chica de 14 años y también tenía ideas muy random. En fin, me alegra estar de vuelta y espero que les guste este fic, y si son lectores que ya lo conocían, les prometo que está mucho mejor en cuanto redacción, ortografía y otras cosas más. ¡Disfrútenlo!)
Advertencia: el fic puede llegar a contener algo de violencia o temas sensibles como algunos flashbacks de Starfire cuando era una esclava (antes de unirse al equipo), así que recomiendo leerlo de 14 años en adelante.
Los Teen titans no me pertenecen a mí, pertenecen a Warner Bros, DC Cómics y sus respectivos creadores.
Capítulo I- El regreso a Jump City.
—¡Por fin en casa! ¡Hogar dulce hogar! —exclamó Chico Bestia acabando de entrar al living de la Torre T, al parecer muy contento pues después de 1 mes de vacaciones en Tokio extrañaba mucho su ciudad, sobretodo su habitación.
—¡Sí, es bueno estar de nuevo aquí, Bestita, aunque no les costaba nada limpiar un poco la Torre a los Titanes del Este! —mencionó Cyborg dejando un par de maletas en el piso, observando fijamente algunas bolsas de frituras en el suelo, un par de latas de refrescos cerca de la computadora y dos cajas vacías de pizza postradas en la barra.
—Más tarde la limpiaremos, ahora sólo quiero meditar en mi cuarto. El dolor de cabeza me está matando. Sigue siendo agotador pasar un largo viaje con Chico Bestia y sus "estupendos" chistes —comentó, con su tono de voz característico, una Raven que a la vista lucía cansada y por supuesto fastidiada por cierto chico verde ahí presente.
—Por cierto, ¿en dónde están Robin y Starfire? —cuestionó el mitad robot mirando hacia los lados, haciéndose a la idea de que quizás esos dos tórtolos aún seguían en la nave T. Desde que se habían hecho novios se la pasaban juntos a cada momento, quizás cuando eran mejores amigos también lo hacían sin embargo ahora era muy notoria la diferencia de tiempos en las que coincidían.
—No lo sé, creo que se quedaron afuera, ya sabes, dándose sus besitos, diciéndose cuanto se quie... —el chico verde, algo asustado por la reacción de su líder si lo escuchaba, paró de hablar pues los aludidos venían entrando al living tomados de la mano.
—¡Qué tal, amigos! ¿No fue sorprendente nuestra visita a Tokio? —Starfire fue la primera en hablar con ese tono de alegría que tanto la distinguía de entre todos. Se le veía muy feliz al igual que al chico con antifaz a su costado.
—¡Sí qué lo fue! ¿Vieron a todas esas nenas persiguiéndome? —el metamorfo habló con aire orgulloso, no obstante su orgullo cayó por los suelos cuando Raven le dio un golpe en la nuca. Éste sólo se quejó con la hechicera sobándose la cabeza.
—¡Bueno, pues fin a las vacaciones y hola al trabajo! —el pelinegro, quien aún no soltaba la mano de su chica, ordenó con esa voz firme que solamente un buen líder podría tener.
—¡Viejo, solo deja que descansemos un poco! —contradijo Chico Bestia bufando y dejándose caer en el gran sofá del centro.
—¿Robin, por favor, podemos descansar un poco más? —ahora era la tamaraniana que replicaba en la sala, con una voz adorable y con ese gesto en las manos que la hacían parecer la persona más tierna del mundo. El pelinegro sólo observó embelesado a esos ojos esmeraldas que tanto le atraían e hipnotizaban. No podía resistirse a lo que su novia pidiera.
—Está bi… —no terminó la oración. El sonido de la alarma resonó en aquella habitación mientras una luz parpadeaba y pintaba el lugar de rojo. Los jóvenes héroes miraron a su líder esperando alguna respuesta y él sólo se limitó a asentir.
Cyborg checó, en uno de los pequeños monitores que llevaba consigo en el antebrazo, la información para saber quién era el responsable de activar la alarma y casi con desánimo comentó: —Es Mumbo Jumbo.
—¡Titanes, vamos! —ordenó Robin dirigiéndose a la salida, seguido de él los demás salieron.
En algún lugar de la increíble ciudad, en uno de los departamentos impartidos en un enorme edificio, se encontraba una chica que apenas acababa de despertar en su cama; estiró los brazos y bostezó tratando de alejar la somnolencia mientras se adaptaba al claro del sol que se colaba tras su ventana.
Algunos de sus cabellos rubios y rebeldes se amontonaron en su frente molestando su vista por lo que resopló varias veces intentando alejarlos. Presionó un botón en su despertador rectangular para que dejara de sonar y cuando se disponía a ponerse de pie escuchó cómo tocaban a su puerta.
—¡Puede pasar! —gritó somnolienta. Alguien abrió lentamente la puerta frente a ella como si tuviera cierta vacilación sobre entrar al cuarto o no, y cuando finalmente el umbral quedó totalmente expuesto la sonrisa de un hombre con traje formal se hizo notar. Su apariencia era entre los 40 años, tenía el cabello parcialmente canoso, era alto, de complexión fuerte y traía un parche en el ojo derecho.
—¿Cómo amaneció mi pequeña sobrina? —preguntó éste. Se dirigió hacia las ventanas de la recámara, haciendo a un lado las cortinas celestes para observar las débiles llamaradas del sol que apenas se presentaban en el cielo.
—¡Muy bien, tío, mejor de lo que dormía en el orfanato! —respondió la chica sonriendo.
Ella se quedó pensando por unos momentos, la curiosidad era demasiada, dudó en preguntar, aunque finalmente habló sobre lo que tanto ocupaba sus pensamientos cada día: —Tío, sé que he hecho muchas veces estas preguntas, pero no he podido estar tranquila sin saber qué fue lo que pasó conmigo, ¿por qué no recuerdo nada?, ¿dónde están mis padres?
El hombre se quedó callado, y justo como venía haciendo la mayoría de días desde que ella se había mudado, tomó aire y trató de ordenar las palabras menos inquietantes en una oración: —Alex, paciencia, no es un buen momento para hablar de eso. Aún no estás lista. Ahora es mejor que te arregles para ir a la escuela, no querrás llegar tarde.
—¡Está bien! —refunfuñó la rubia y sólo se metió en el cuarto de baño preguntándose cuándo sería el día que supiera quién era en realidad, dónde estaba su familia o por lo menos qué sucedió para perder la memoria.
El crujir del hielo resonó en aquel cuarto gris y pacífico, segundos después se rompió y en lugar de aquella figura deforme apareció una mujer delgada de aperlada piel y cabello obscuro corto. Jadeante cayó al suelo, desorientada, con una noción del tiempo perdida y un fuerte vértigo. Ésta rápidamente observó a su alrededor moviendo su cabeza de un lado a otro preguntándose en dónde se encontraba. El lugar era una clase de habitación sellada, muy pequeña a decir verdad, vacía a excepción de ella y con la temperatura tan baja como si se tratase de un congelador.
La mujer miró cautelosamente una cámara en la esquina del gélido sitio y haciendo uso de sus poderes alargó una de sus manos hasta llegar a ella arrancándola de golpe; de inmediato se escucharon las alarmas avisándole que vendrían en su búsqueda si no escapaba rápido de donde quiera que estuviera.
La fémina de inmediato trató de abrir la puerta y al paso de varios golpes a base de patadas logró destruir la cerradura de ésta. Salió corriendo lo más rápido posible, escabulléndose entre los pasillos, esos que no recordaba haber pisado nunca. Algunos guardias aparecieron delante con la misión de atraparla y volver a encerrarla en su celda, sin embargo ella los burló utilizando sus técnicas de combate; aún era poderosa y sintió que tenía la fuerza suficiente para utilizar de provecho sus poderes. Se transformó en uno de ellos; era fácil pasar desapercibida pues los agentes tenían el mismo uniforme y cascos que no dejaban ver el rostro.
Buscó la sala de controles para averiguar en dónde tenían a los demás de sus compañeros villanos. Cuando obtuvo la información precisa salió a buscar las celdas que aprisionaban a sus socios, no sin antes dañar el sistema digital para que algunos pasillos quedaran cerrados temporalmente y así evitar a los demás policías.
Llegó a una puerta igual que la suya, la cual no le costó tanto abrir esta vez pues se había hecho con una de esas tarjetas especiales y algunos códigos que se encontró en la sala de comando. Observó detenidamente a una figura cubierta de hielo y caminó hacia ésta, aún con la idea en su cabeza de escapar ella sola de esta prisión y volver a su solitaria vida, no obstante se convenció que un poco de diversión no hacía daño.
—Cerebro —susurró y con un golpe certero el hielo cayó hecho pedazos dejando ver a su antiguo compañero del mal.
Robin se dirigió en su moto al lugar acompañado de Cyborg en el auto T; Raven, Starfire y Chico Bestia sobrevolaban sobre ellos. Cuando llegaron al banco observaron cómo el ladrón estaba dispuesto a irse con varias bolsas de dinero en las manos mientras que algunos guardias de seguridad estaban tirados y encerrados en una jaula gigante para animales.
—¿Nos extrañaste, Jumbo? —mencionó Robin con diversión bajando de su motocicleta. Una vez cerca del villano sacó su bo staff poniéndolo en posición de ataque.
Mumbo al verlos lanzó uno de sus trucos tratando de intimidar a los Titanes, sin embargo éstos lo esquivaron fácilmente. El mago optó por distraerlos un poco y desaparecer, tomó algunas cartas de su sombrero y las lanzó en el lugar haciendo que ellos no pudieran ver bien. Las cartas cayeron y los jóvenes héroes observaron a todos lados buscándolo, encontrándolo corriendo sobre uno de los edificios contiguos por lo que salieron tras él.
Starfire lanzó algunos starbolts contra Jumbo pero éste le regresó unas flores con explosivos que la desorientaron; Robin le arrojó un batarang, mismo que le fue regresado por el criminal con sólo mover un poco su varita, haciendo que el petirrojo lo esquivara con dificultad. Chico bestia convertido en un pterodáctilo llevaba en sus garras a Cyborg quien disparaba rayos sónicos desde su brazo a diestra y siniestra, no obstante cada vez que un rayo trataba de caer sobre el mago éste se cubría con su capa protegiéndolo como un escudo.
Cuando Mumbo estaba a punto de saltar hacia otro edificio, Raven lanzó su hechizo e hizo que algunas tuberías de agua que se encontraban en el techo lo atraparan sin poder zafarse. Los demás chicos llegaron hasta su compañera, capturaron y esposaron las manos del ladrón para después llevarlo hacia la calle en donde se encontraba la policía, quienes ya tenían una de sus patrullas disponible para llevar al intento de villano a la estación.
Los chicos fueron bien recibidos por los uniformados, los cuales no dudaron en darles las gracias y comentar que era bueno tenerlos de nuevo en la ciudad. Los Titanes contentos se despidieron de la autoridad y acordaron que deberían celebrar en su sitio favorito. Llegaron al lugar en donde siempre solían comer pizza, entraron y pidieron algunas mientras platicaban animosamente cómo habían derrotado a Mumbo Jumbo.
Luego de que Madame Rouge dejara libre a todos los miembros de la Hermandad del Mal que se encontraban dentro de aquella prisión especializada para villanos extremadamente peligrosos, salieron encontrándose con un hombre enmascarado quien los esperaba fuera de la base con un par de camionetas lujosas a su alrededor. Al principio se confrontaron a él pensando que estaba ahí para volverlos a encerrar, aunque eso estaba muy lejos de su verdadero objetivo; resultaba que Slade era el responsable de elevar la temperatura en la cámara de Rouge para que ésta pudiera romper el hielo y salir.
Aun sin creerle del todo terminaron haciendo un trato, congelaron a los policías y guardianes que custodiaban esas prisiones secretas para que nadie se enterara de su escape, y salieron huyendo a lugares diferentes con el pacto de que cobrarían venganza en contra de los Jóvenes Titanes. Después de todo eso era por lo que el hombre de máscara bicolor los liberó.
