ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo II- Miradas
Hola, de regreso al fic, bueno espero que les guste lo que escribí, disfrútenlo, adiós y muchas gracias a los que me dejaron review :D Mystali 3 & Dama del Destino , de verdad muchas gracias me ayudaron mucho a seguir, besos y abrazos. Reviews!=D (E2020: tenía 14 años, recuerden xD)
Los Jóvenes Titanes no me pertenecen, son propiedad de Cartoon Network, DC comics, Warner Bros y respectivos creadores.
Capítulo II- Miradas
En la secundaria Murakami tres chicas conversaban dentro del baño: una rubia de ojos azules con el cabello suelto; una castaña cabello corto y ojos verdes; y otra chica de tez morena con ojos violetas y cabello negro sostenido en una coleta. Las últimas dos conversaban acerca de una fiesta que se daría entre toda la escuela mientras la primera se miraba en el espejo, contemplando apacible, como si quisiera ver alguna otra cosa a través de él.
—Oye, ¿cómo te fue con la mudanza y lo de tu tío? —la chica castaña preguntó a la rubia quien miraba atónita su figura en aquel espejo del baño de chicas. Alex al ver en el reflejo a su amiga moviendo los brazos salió de su trance balbuceando algo parecido a un "¿qué?".
—¡Alex, sí que estás en las nubes! —le reprochó la otra amiga posando su mano en uno de los hombros de la chica distraída.
—¿Te pregunté que cómo te había ido en tu nueva casa? —la castaña dijo de nuevo observando con cautela los ojos azules de su amiga.
—Amm,… pues todo es algo confuso para mí, ¿sabes? La verdad es que cualquiera se sorprendería que se apareciera un supuesto tío tuyo de un día para otro; además aún no he podido averiguar qué era de mi vida antes de aparecer en ese hospital o qué me habrá pasado para perder la memoria. ¡No sé ni siquiera cómo me llamo en realidad! —contestó frustrada, sintiendo que las lágrimas pronto comenzarían a derramarse por sus mejillas.
—¡Por favor, Alex, no te desanimes, verás que con tu tío comenzarás a saber de tu pasado! ¡Sabrás cómo te llamas, cómo eras de pequeña y en dónde creciste! ¡No pierdas la esperanza! —animó la de ojos violetas con una sonrisa.
El timbre resonó en todas las aulas por lo que salieron rápidamente del baño, se dirigieron a sus respectivos casilleros, sacaron algunos de sus libros y corrieron hacia el salón.
—¡Vamos, más rápido, o si no el maestro nos pondrá retardo! —le dijo una de las chicas a Alex, quien aún seguía perdida en sus pensamientos hasta que ambas la tiraron de la muñeca casi arrastrándola por el pasillo.
Los Titanes aún seguían comiendo rebanadas de pizza disfrutando de una mañana soleada en Jump City. Estaban platicando y contando anécdotas de su viaje a Japón. Reían con cualquier ocurrencia que se les presentara.
—¿Y recuerdan cómo esa chica golpeó a Chico Bestia? —cuestionó Cyborg entre carcajadas.
—¡Era una chica gato! —se defendió el chico verde molesto ocultándose entre sus brazos cruzados mientras veía cómo sus compañeros reían.
—¡Lo que digas, Bestita! —le contestó el mitad robot tratando de reprimir una gran sonrisa.
—¡Bueno, por lo menos a mí no me persiguieron esos chefs furiosos tratando de cocinarme, en cambio a mí me perseguían cientos de chicas hermosas! —comentó Chico Bestia presumiendo.
—¡Pues esas chicas tuvieron que tener más de un tornillo suelto como para perseguirte! —admitió con burla el chico metálico.
—¡Que no!
—¡Que sí!
—¡Que no!
—¡Que sí!
—¡Ya te dije que no!
—¡Por supuesto que sí!
—Y así comienza otra de sus emocionantes peleas… —el sarcasmo de Raven se hizo presente, luego ella suspiró.
—¡Amigos, por favor ya no peleen! —pidió Starfire usando una voz suave.
—¡Déjalos, Star; ya sabes que es inútil que dejen de pelear! —ahora era la voz del líder quien rodeó con uno de sus brazos los hombros de la princesa de Tamaran, algo que hizo que ambos se sonrojaran.
—¡Sigan riendo y disfruten de lo que queda de su vida, Titanes! —escupió con desdén aquel hombre en medio de la habitación llena de diferentes pantallas con cámaras en vivo de diversos lugares de la ciudad. Una sonrisa perversa apareció en el rostro de éste debajo de aquella mascara bicolor y en su ojo se podía ver aquella maldad que lo caracterizaba.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido proveniente de otra pantalla un poco más grande que se encontraba en el mismo cuarto; oprimió un botón en el teclado y una imagen apareció, en ésta se podía ver a una mujer delgada con un vestido color rojo, a su lado se encontraba Cerebro y su gorila gigante Mallah.
—Necesitamos a la chica para poder continuar con la máquina, con sus poderes bastará pero ten cuidado para que ninguno de los Titanes sospeche nuestro plan o quedará arruinado —Cerebro habló.
"¿Nuestro plan?" pensó Slade con algo de resentimiento pues en realidad era SU plan, aunque ya luego arreglaría cuentas con los que solían llamarse "La Hermandad del Mal".
—Créeme que lo que más quiero es ver sufrir a los Titanes, y claro, hacerme con su querida ciudad —sus pensamientos salieron a flote, tenía varias ideas sobre cómo apoderarse de Jump City y sobre cómo exterminar a aquellos que se interpusieran en su camino.
—El plan se hará como lo propusimos desde el principio, tenemos que atrapar a la chica para que la fase 1 esté terminada; y Slade… no hagas nada por lo cual nos arrepiéntanos de haberte asociado con nosotros —se expresó Madame Rouge entrecerrando los ojos y apretando uno de sus puños con la palma de la mano. Su voz sonaba firme y sus facciones apenas se movían interpretando las emociones.
—¡Y así será, no los traicionaré, sólo quiero acabar con esos mocosos! —los cuatro villanos sonrieron satisfechos hasta que la transmisión acabó.
Después de dar por acabada la larga pelea entre el chico verde y el mitad robot, con un marcador de empate gracias a la intervención de Raven, los Jóvenes Titanes pagaron la cuenta y salieron del establecimiento.
Caminaban por las calles de la ciudad cuando un par de niños, alrededor de los 10 años, se detuvieron frente a ellos y contemplaron a los cinco héroes de su ciudad. Los rostros de los pequeños se llenaron de emoción al ver a sus ídolos en persona por lo cual no dudaron en pedir algún autógrafo o un abrazo de su parte.
Chico Bestia volteó hacia un lado y una imagen lo dejó congelado, frente a ellos caminando por la acera observó a Terra, o como se suponía que se llamaba su antigua amiga, que por obra del destino ahora no recordaba absolutamente nada de su vida como una Titán. Por un lado se alegraba de que ella no estuviera petrificada dentro de una cueva pero por otro lado estaba decepcionado, más que nada triste de que no recordara a los Titanes; de que no lo recordara a él.
Los otros 4 jóvenes no se percataron de la presencia de su excompañera en aquella acera por lo que Chico Bestia sólo la ignoró y dejó de pensar en eso ya que era ella quien no quería relacionarse con ellos; sin embargo antes de volver la vista hacia sus amigos, su mirada y la de la chica rubia se habían encontrado fortuitamente.
(POV Terra)
Había salido ya de la escuela, ahora me dirigía a mi nuevo hogar, un departamento en uno de los edificios centrales de Jump City. No sabía cómo los encargados del orfanato habían aceptado que viviera con mi supuesto tío. Apenas lo conocía desde hacía un par de semanas después de que él fuera a visitarme al orfanatorio diciéndome que era el hermano de mi madre, y la verdad no tenía ni idea si era cierto ya que mi memoria estaba pérdida desde aquel día en que desperté en un hospital. Sin embargo la decisión no me molestaba en absoluto, quizás porque sentía una conexión con él, además de que era la única esperanza que tenía de saber lo que me sucedió; de saber quién era antes de "Alex".
Por ahora él se había comportado muy amable conmigo, aunque tenía una gran curiosidad sobre por qué usaba ese parche en el rostro, ¿acaso había sufrido un accidente en el ojo? Como sea, esperaba que pronto me aclarara tantas de las dudas que tenía.
Vi que el semáforo estaba en verde por lo cual detuve mi caminata, volteé hacia un extremo de la calle y noté como el chico verde, ese de los Jóvenes Titanes, me observaba; su mirada se alejó de inmediato, su cara denotaba decepción hacia mí. Creí que aún no superaba lo de hacía más de un mes cuando él afirmaba que yo era su amiga perdida llamada Terra, o algo así; sin duda se había equivocado conmigo. Pero por qué de pronto la historia de ese chico llamaba mi atención, ¿y si había sido cierto todo lo que me contó? Tal vez formé alguna vez parte de los Titanes.
¡No, eso era imposible!, ¡ni siquiera tenía poderes y mucho menos sabía pelear!
El semáforo cambió a rojo y di continuación a mi caminata. Miré una última vez hacia atrás y no pude evitar sonreír al ver a un par de niños abrazando a los superhéroes de Jump City.
—¿Chico bestia, te encuentras bien? Desde que salimos de la pizzería no has hablado para nada —Robin preguntó al aludido mientras éste observaba perplejo hacia la nada.
—¡Es cierto, chico guacamole, ni siquiera has tocado tu videojuego! —Cy se sentó junto a él en el sofá del living tratando de leer el pensamiento de su mejor amigo.
—¿Amigo Bestia, qué es lo qué te pasa? —interrogó Starfire flotando a un lado de su amigo de piel verde quien sólo se limitó a negar en silencio con la cabeza.
—No es nada, Star, no se preocupen —manifestó con un fingido tono de serenidad saliendo directo hacia su habitación.
—¿Y ahora a éste qué es lo qué le pasa? —cuestionó muy confundido Cyborg.
—¿Deberíamos averiguar? —preguntó Raven quien había dejado ver su rostro después de estar leyendo aquel libro que traía en sus manos.
—No lo sé, ¿por qué no vas tú? ¡Fue tu idea! —expresó el cibernético observando embobado la televisión.
Raven rodó los ojos y finalmente dejó de flotar. —Está bien, iré a hablar con él —salió del living y caminó por uno de los pasillos que conectaban con las habitaciones de cada Titán.
Tocaron a su puerta por lo que el joven guardó en un cajón de su mesa de noche la cajita de metal en forma de corazón que traía entre sus manos.
—¡Adelante! —gritó mientras se arrojaba a la cama y acomodaba los brazos detrás de la cabeza cambiando su semblante de nostalgia por uno de alegría.
—¡Hey, Raven! ¿Qué haces aquí? —cuestionó el chico mirándola un poco nervioso y es que le era muy raro que la hechicera se pasara por ahí.
—Chico Bestia, quiero hablar contigo —dijo con su voz monótona, aunque también había un ligero tono de preocupación en ella.
—Ehhh... ¿sobre qué?
—No te hagas el bobo y dime qué es lo que te pasa. Me sorprendió que en todo el camino no dijeras ningún chiste, ni siquiera que hablaras.
—No, a mí no me pasa nada, ¿qué es lo que te hace sospechar que me pasa algo? —su nerviosismo lo delataba del todo y como si eso no fuera suficiente, sus ojos se movían de un lado a otro evitando mirar a los de su compañera.
Raven sólo arqueó una ceja incrédula por lo cual su amigo tuvo que hablar, no le quedaba de otra.
—¡Está bien! —suspiró mientras se sentaba en su cama y agachaba la cabeza buscando alguna respuesta en el suelo—. Es solo que hoy vi a Terra… aún me siento triste por su pérdida de memoria, ya sabes, el hecho de que no nos recuerda.
—Chico Bestia, tal vez simplemente no era Terra —habló ella tranquilamente sentándose en la orilla del desnudo colchón. Después continúo: —Tal vez sólo se parecían o quizás ella decidió no reconocernos porque pensaba que sufriría; es probable que se sienta culpable por lo que sucedió y quiera empezar una vida nueva sin depender de su pasado. Lo que sea que fuera fue su decisión y si ella así está mejor deberíamos dejarla ser feliz; dejarla vivir como ella elija.
—¡No, yo estoy seguro que es la verdadera Terra, solo hay que ayudarla a recordar! —exclamó con esperanza aunque rápidamente cambió su semblante y continuó con voz baja y más para sí mismo—. Pero tienes razón, si ella no perdió la memoria realmente y sólo finge para alejarse de nosotros, deberíamos dejarla en paz. Es su decisión y yo sólo quisiera verla feliz.
El chico verde meditó por un momento lo que quería hacer, decidiéndose por si seguir intentando hablar con Terra o dejar que las cosas fluyeran sin la intromisión de él. Después de unos segundos miró a su compañera y le agradeció por el consejo. Ella sonrió disimuladamente antes de marcharse a su habitación.
