ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo III- ¿El primer paso?
Hola, aquí el tercer capítulo, espero que les guste y una aclaración, cuando Slade se ve con Terra, alias "Alex", utiliza un traje formal de civil, supongamos como el de un abogado.
En este capítulo hay un momento cursi del RobStar, pero los que conocemos a Grayson sabemos que hay todo un coqueto debajo de la máscara. Espero que les agrade y si gustan dejen reviews ya sea con críticas, opiniones, dudas, etc. Besos y cuídense, hasta el próximo capítulo ;)
Los Teen Titans no me pertenecen a mí, pertenecen a Warner Bros, DC Cómics y sus respectivos creadores.
Capítulo III- ¿El primer paso?
—¡Gnarrk, escóndete! —susurró Kole detrás de algunos arbustos al reconocer a la chica enmascarada caminando junto al Dr. Luz. Ambos, sigilosamente, transitaban por el enorme follaje verde de la naturaleza que los rodeaba observando minuciosamente cada espacio como si estuviesen buscando algo o alguien.
—¡La última vez que estuve en este lugar, esa chiquilla y su cavernícola no se encontraban tan lejos de aquí! —comentó Luz frustrado por no encontrar a los dos Titanes que tenían por misión.
—Tendremos que buscar en todo el perímetro, en algún lugar tendrán que estar. Separémonos, así seremos mucho más útiles, además yo tengo mi modo de hacer las cosas —mencionó Cheshire con algo de hostilidad.
Kole señaló con su dedo en medio de los labios una advertencia a Gnarrk para que no hiciera ninguna clase de ruido puesto que se encontraban a pocos metros de estos dos villanos y si ellos los estaban buscando significaba que algo andaba mal. Cheshire y Dr. Luz tomaron distintos caminos; la primera subió ágilmente a un árbol y así se fue de uno en uno ocultándose entre las robustas copas verdes; el segundo siguió caminando sigilosamente por entre la tierra y la hierba del suelo, perdiéndose de vista para la niña y el hombre escondidos entre las hojas de un enorme arbusto.
Después de un par de minutos, cuando estuvieron seguros de que ya nadie los vería, éstos dos salieron de su escondite y sigilosamente fueron a su refugio tratando de hacer el menor ruido posible, evitando llamar la atención. Al llegar a su hogar entraron a la choza hecha con materiales de la naturaleza, dirigiéndose al rincón que servía como uno de los dormitorios.
—¡Tenemos que avisar a los Titanes que ellos están aquí! —soltó Kole buscando desesperada el comunicador, esperando encontrarlo en una pequeña caja hecha de ramas y lianas pero para su sorpresa no estaba ahí.
—¿Buscabas esto? —preguntó inesperadamente la chica de la máscara desde el techo a las espaldas de los dos héroes. Con rápidos movimientos se deslizó como una maravillosa acróbata hasta quedar al frente de la chica de pelo rosa mostrándole en su mano uno de los comunicadores de los Titanes. Cheshire sonrió detrás de la máscara, guardó el transmisor en una de las manga de su vestido esmeralda, sacó dos afiladas cuchillas de ésta misma y comenzó a atacar a las dos personas que estaban frente a ella.
Gnarrk tomó a Kole quien inmediatamente utilizó su poder de convertirse en cristal y comenzó a defenderse de la chica enmascarada que empezaba a moverse más rápido, tanto que el corpulento hombre parecía tener cada vez menos posibilidades de ganar la pelea. Con un salto de 360° y una patada al terminar, Cheshire mandó hacia un extremo del cuarto al hombre quien quedó lastimado rompiendo varios muebles en su camino. Kole rápidamente se transformó en su forma humana para ayudar a su amigo a ponerse de pie, aunque éste apenas podía mantenerse en equilibrio.
—¡Creo que será para la próxima! —comentó la chica de la máscara guardando de nuevo sus cuchillas gemelas. Salió muy ágilmente de aquella pequeña cabaña dando saltos entre la madera y el bambú, se alejó unos 20 metros de sus víctimas y de su traje sacó una pequeña esfera azul; la estrelló lejos de ella en el suelo y de ésta comenzó a salir un campo de fuerza de un color semejante al de la esfera, que al mismo tiempo encerraba el refugio en donde se encontraban los dos Titanes honorarios.
—¡Esto los mantendrá ocupados y a salvo de nosotros… por el momento! —dictó la villana con tono burlón sacando un comunicador muy diferente al de los Titanes, éste tenía forma de rectángulo conformado por piezas negras y rojas, y una pantalla en la parte central que lo hacía parecer más un celular.
—El trabajo está hecho —confirmó Cheshire con tranquilidad cuando hizo contacto con sus compañeros, observando de reojo cómo la chica de pelo rosa golpeaba fuertemente la burbuja tratando de romperla sin embargo era en vano, ni un solo rasguño aparecía.
—¡Está bien, regresen a la sede! —respondió Mallah asintiendo con la cabeza y segundos después la pantalla se apagó.
—¡Hasta pronto, Titanes! —la pelinegra hizo un ademán hacia los cautivos en aquella especie de domo azul para luego dar vuelta y marcharse.
—¡Tío, ya llegué! —gritó la rubia dando un portazo a la puerta. Al estar dentro del hermoso departamento y buscar con la vista a Slade en las demás habitaciones del primer piso, se percató de que no había nadie en casa por lo cual decidió subir a su habitación en silencio.
Se recostó en su cama de sábanas celestes mirando hacia afuera, observando el cielo azul y la radiante luz que emitía el sol. Se levantó unos minutos después con un poco de pereza y miró la ciudad desde su ventana, se veía tan hermosa desde aquella vista y el aire era tan refrescante.
Su estómago comenzó a quejarse de hambre por lo cual bajó las escaleras y se dirigió hacia la cocina a prepararse un sándwich. Cuando terminó se sentó en una de las sillas del pequeño comedor y encendió el televisor de pantalla plasma.
—Nuestros héroes de Jump City han salvado de nuevo las calles evitando que robaran un banco esta tarde. Aquí observamos cómo es arrestado el dichoso ladrón "Mumbo Jumbo" y cómo es entregado a las autoridades —decía una reportera de cabello cobrizo mientras pasaban imágenes de los Titanes luchando contra el mago farsante.
—¡Sobrina, veo que ya eres independiente! —dijo Slade asustando a Alex que dio un brinquito.
—¡Tío! ¿De dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo llegaste? —sus palabras se atoraron como un trabalenguas gracias al susto que le había pegado el hombre por aparecer sin hacer ruido como si fuese un fantasma.
—Acabo de llegar, tal vez no me escuchaste porque tenías el televisor encendido —respondió con simpleza sentándose frente a ella.
—Hmm… sí, creo que debió ser por eso —contestó algo apenada. —Bien, me retiraré a mi alcoba, tengo demasiada tarea que hacer. Si me necesitas para algo, llámame —Alex tomó lo que quedaba de su emparedado y comenzó a subir las escaleras sin embargo antes de llegar hacia su alcoba recordó que había olvidado uno de sus libros en la mesita de la sala.
Un débil ruido salió del saco negro de Slade, éste metió la mano extrayendo un comunicador negro y comenzó a escuchar la voz cortante de Madame Rouge que apareció del otro lado de la línea: —¿Ya está lista?
—Aún no, demorará un poco más.
—¡Sabes qué es lo que debes hacer así que no demores más! —se exaltó la mujer, hizo una pausa y luego recuperó el tono de su voz tratando de no perder la cordura—. Obtuvimos uno de los comunicadores y así será mucho más fácil ubicarlos a todos, aunque recuerda que eres parte fundamental para concluir el plan, así que no nos defraudes.
—Sé lo que debo hacer y créeme que les tengo una gran sorpresa —sonrió para sí mismo.
Mientras tanto en las escaleras cierta chica escuchaba atenta la conversación preguntándose con quién hablaba y sobre qué se hablaba. Slade cortó la comunicación dirigiéndose a la cocina, Alex no quiso arriesgarse más a ser descubierta espiando por lo que regresó a su habitación llena de dudas.
"¿Una gran sorpresa?" volvió a cuestionarse mentalmente arrojándose a su cama, deduciendo que tal vez eran cosas del trabajo de su tío. Ahora que se lo preguntaba, ¿en dónde trabajaba él? Por su traje pensó que se dedicaba a una profesión como la abogacía y más con ese maletín negro de cuero que solía llevar. A decir verdad era poco lo que sabía sobre él.
(POV Starfire)
Me encontraba sentada en la azotea de la Torre admirando el ocaso y todo su esplendor reflejado en las irisadas aguas del río. El viento era cálido como muchas otras veces y me acariciaba el cabello ondeándolo hacia atrás. Me impresioné ante tal espectáculo de colores pasteles que ofrecía el inmenso y maravilloso cielo junto a las débiles llamaradas del sol que se ocultaba al final de las aguas. En pocas palabras: la Tierra era bellísima.
—¿Puedo hacerle compañía a mi hermosa novia en este increíble atardecer? —comentó una voz detrás de mí, la reconocía y me fascinaba cuando comenzaba a hablar en ese tono cariñoso. Este lado tierno de él era algo nuevo, sabía que se estaba esforzando por demostrar lo que sentía y yo no paraba de sonrojarme. ¡Me encantaba!
—¡Por supuesto! —le dije en medio de risitas. —Sólo con la condición de que mi apuesto novio se quede también a ver las estrellas brillar —continué sin apartar la mirada del cercano anochecer púrpura que fundía el cielo con la oscuridad.
—Bueno, podría hacer eso a cambio de un par de besos, ¿qué le parece? Aunque… ¿qué tal un pago por adelantado? —mencionó con una voz juguetona. Sentí que sus brazos me rodearon el cuello, me dio un beso en la mejilla y luego se acomodó a mí costado acurrucándome y dejando mi coronilla puesta debajo de su mentón.
—No lo sé, señor Grayson, ¿podría confiar en usted? ¿Podrá cumplir un trato sin hacer trampa? —sonreí siguiéndole el juego y clavando mi mirada verde esmeralda en aquel tan amado antifaz.
—¡Señorita, me ofende con su cuestión, yo nunca rompería una promesa! —comentó fingiendo que estaba ofendido. Dejé que sus suaves dedos me acariciaran la mejilla y pude apostar a que estaba totalmente sonrojada.
—No lo sé, hay cosas que nunca ven el sol, pero tendré que arriesgarme. ¿Entonces… puede prometerme que me quiere? —dije imitando su voz juguetona sin embargo mi chico no respondió, y eso me hizo pensar que tal vez sólo estaba exagerando todo esto y que estaba adelantándome por mucho; aunque lo olvidé rápidamente cuando se acercó a mí plantándome un tierno beso en los labios.
—Tómelo como un "para siempre". ¿Y usted, Koriand'r de Tamaran, soy digno de que corresponda mi amor? —volví a sonreír y al igual que como hizo él anteriormente, me acerqué a sus labios y le deposité un beso más profundo, haciéndole saber sin palabras lo mucho que lo quería. Después de haber agotado el límite de nuestro oxígeno, me separé del chico que amaba y susurré: —¡Por siempre!
Nos comenzamos a reír. Era algo tonto decir aquellas cosas imitando tonos de seriedad o dramatismo como si estuviéramos en una película, no obstante nos encantaba hacerlo. Nos abrazamos y juntos disfrutábamos del tan hermoso sentimiento del amor, gozando de la compañía de ambos y mostrando tácitamente lo mucho que nos necesitábamos.
Los minutos pasaron. Las estrellas titilaban en todo el firmamento creando una maravillosa obra de arte de la mismísima naturaleza. La luna llena acompañaba a éstas, siendo el centro de atención de los enamorados y contagiando a las personas con su tenue luminosidad. Era tan hermosa y tan bella, tan resplandeciente y pura.
—¿Robin? —susurré su nombre tan delicadamente, estaba acurrucada en su pecho y me sentía tan protegida entre sus brazos.
—¿Sí? —sentí que movió un poco la cabeza hacia mí quizás buscando mi rostro.
—¿Recuerdas la primera vez que observamos las estrellas juntos? —pregunté aún con la vista en el cielo oscuro rememorando uno de los primeros momentos que tuve a solas con él.
—¿Cómo olvidarlo? Estábamos en la rueda de la fortuna, observando también los fuegos artificiales.
—Sí, creo que eso no les agradaría mucho a los de mi planeta, significaría una batalla próxima a luchar —continué preocupada desviándome del tema pero pronto lo retomé, me recargué más en él escuchando los latidos acelerados de su corazón— ¿Sabes? Incluso desde ese día sentía que había algo especial entre nosotros, que no fue una casualidad caer en esta ciudad en el preciso momento en que tú también llegaste aquí.
—¿Star?
—¿Sí, Robin? —levanté mi cabeza encontrándome con su dulce mirada.
—¿Sabes que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo? —preguntó sonrojándose—. Sé que no soy el tipo más sensible o que demuestra sus sentimientos todo el tiempo pero quiero decirte que no podría imaginarme la vida sin ti y me alegra mucho haberte conocido, no importa el cómo ni el cuándo, sólo sé que me provocas muchas emociones que me hacen desear estar contigo todo el tiempo que pueda. Me siento completo a tu lado, como si pudiera ser más fuerte de lo que he sido; que puedo lograr muchas cosas junto a ti. He aprendido a quererte desde que nos conocimos y estoy contento de que pudiéramos ser más que amigos.
Sonreí ante sus palabras, mi vista estaba llorosa por la emoción y mi corazón latía con fuerza. El brillo en sus ojos azules era incomparable, la calidez que sentía en este momento era tan embriagadora. Toda esta sensación era tan increíble que muchas veces creía que era un sueño, uno del que no quería despertar jamás.
—Robin, yo tampoco me imagino la vida sin ti y estar aquí en la Tierra es lo mejor que me ha pasado; haberte conocido abrió una nueva oportunidad de ser alguien más que una prisionera. He encontrado a los mejores amigos del mundo, al mejor novio que pudiera tener y una vida nueva. Me siento amada y agradecida por lo que he vivido hasta ahora con ustedes; contigo. Te amo y no hay día que no sienta cosas lindas por ti —sonreí nuevamente, aceptando su beso. Y de nueva cuenta, éramos dos jóvenes enamorados bajo la tenue luz de la luna disfrutando de nuestro presente y visualizando un futuro sobre "nosotros".
—¡Toma, aquí está! —Cheshire puso el comunicador en la palma de Warp.
—Con mi tecnología podré hackear este comunicador y tener más información, coordenadas, puntos de reunión de los Titanes y así…
—Sí, sí, deja de lado tus discursos y sólo hazlo —dijo cortante la asesina quien empezaba a desesperarse con los estúpidos discursos narcisistas del villano.
El hombre del futuro frunció el ceño como señal de molestia y pronto tomó camino hacia la sala de cómputo, deseando ver a esa chica enmascarada ahogándose en su propia hostilidad en cuanto observara lo que el viejo Warp podía hacer.
Él creía, como todos lo demás, que era parte fundamental de la organización, aunque a decir verdad no se lograba comprender si todos aquellos que estaban ahí eran tan importantes como el Cerebro, o Madame Rouge, o incluso Slade. Algunos sólo lo hacían por dinero, otros por poder, por ser el dominante de su propia ciudad, estado o país; pero otros sólo por querer avanzar un peldaño más hacia su dedicación, a sentir la sensación de lo que era ganar, saborear la victoria o vengarse por cualquier absurda cosa.
¿Sólo de eso se trataba el plan?
