ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo IV- ¿Poderes?

Hola, ¿qué tal a todos?, espero que haya alguien disfrutando de mi historia. Bueno, sin más rodeos aquí está el siguiente capítulo, nos vemos en el próximo, que si tengo tiempo esta semana lo haré ya que estoy en vacaciones y pues no tengo muchas cosas que hacer, más que tarea ¬¬ xD. Bueno que pasen muy felices vacaciones y buena semana santa, adiós. Y no se olviden de dejar reviews :D es lo que me anima a continuar.

Los Teen Titans no son de mi propiedad. Yo sólo creo historias de sus personajes sin fines de lucro.


Capítulo IV- ¿Poderes?

Amanecía gloriosamente una vez más en Jump City; sábado, día de diversión tal vez para los chicos que no asistían a clases pero para los adultos un día normal de trabajo. En la Torre T ya todos estaban realizando sus actividades diarias, a excepción de Chico Bestia que apenas y se daba cuenta que el sol aparecía frente a su ventana. Los otros Titanes se mantenían ocupados en sus tareas, como Cyborg quien se encontraba en la cocina tarareando una canción mientras preparaba el almuerzo.

Ya habían pasado más de dos semanas desde que habían vuelto de sus vacaciones y a excepción del primer día, no hubo crímenes que necesitaran la ayuda de los jóvenes héroes. Cada quien aprovechaba sus días de descanso como quería y los días de entrenamiento se alargaban poniéndose pruebas más duras y actividades juntos ya que esto nutría el trabajo en equipo.

—¿Crees que Chico Bestia esté bien? Lo he visto muy deprimido —mencionó con preocupación la pelirroja mientras lanzaba un puñetazo directamente al antifaz, sin embargo éste desapareció cuando el rostro de su dueño se agachó evitando el golpe.

—No te preocupes por él, ya se le pasará —lanzó una patada a su oponente; la chica rápidamente la esquivó haciendo una acrobacia con dirección hacia atrás. Él sonrió mientras se acercaba nuevamente a su novia: —¡Buena maniobra!

—La aprendí de alguien especial —Starfire dijo con alegría e iba a golpearlo con el puño pero Robin logró detenerlo antes de que impactara en su pecho.

—¡Espero que estés hablando de mí! —contestó y sin previo aviso le plantó un beso a la pelirroja, ésta sólo cerró los ojos disfrutando del gesto.

—¡No te desconcentres! —se separó de ella y ágilmente hizo que quedara en el suelo con cara de sorpresa.

—¡Eres un tramposo, Robin! —gritó la chica aún en el suelo con los brazos cruzados fingiendo cara de disgusto, aunque era poco creíble por la casi reprimida sonrisa que adornaba su boca.

—¡Claro que no, cariño! —rio recostándose junto a la joven tamaraniana. —¡No tengo la culpa de que mis labios sean tan irresistibles!

—Bueno, la próxima vez que tus "labios irresistibles" traten de besar los míos recordaré crear una ráfaga estelar —rodó hasta quedar sobre el pecho de él y dibujó una mueca traviesa en su boca.

—¡Sólo espero que ese día no vaya a despertar en un hospital! —susurró él en tono de broma y pronto los labios de ambos terminaron uniéndose con vehemencia. Las manos de Robin tomaban la cintura de su novia mientras que ella utilizaba sus antebrazos y sus rodillas para mantener el equilibrio en el piso y no posar todo su peso en él.

Starfire comenzó a reír en medio de uno de los besos: —¿Y ahora quién terminó distraído?

El chico quedó confundido hasta que observó uno de sus birdarangs apuntando hacia su cuello, lo sostenía una mano delgada y bronceada perteneciente a su amada, quien sólo sonreía al ver que no era la única que tenía la habilidad de tomar cosas sigilosamente.

—Veo que no sólo técnicas de pelea has aprendido de mí, ¿cierto? —arqueó la ceja divertido aceptando la mano de la Titán para levantarse.

—Ya que te he ganado esta vez… ¿podríamos ir al parque? Ya sabes, para que nuestro amigo cambie de ánimo y que podamos divertirnos un rato.

—Creo que es una buena idea, además no nos hará daño despejar la mente un ra… —y fue como si el destino se burlara del líder, otra vez, pues el sonido de la alarma resonó en todas las habitaciones de la Torre indicándoles que su salida grupal se postergaría. Ambos asintieron con desánimo y salieron del gimnasio rumbo al living de su hogar. Todos los Titanes se reunieron en la sala principal esperando respuestas sobre quién había interrumpido sus actividades.

—¿De quién se trata como para dejar enfriar nuestro almuerzo? —comentó el cibernético enojado.

—¡Es Cinderblock, está a unas cuantas cuadras del centro comercial! —las manos de Robin, cubiertas por los guantes verdes, parecían saber lo que hacían pues tecleaban tan rápido y sin equivocaciones los botones de la gran computadora. Pronto aparecieron varias cámaras con diferentes ángulos que mostraban los destrozos que estaba ocasionando el gran monstruo de cemento.

—¡Vamos! —gritaron los 4 restantes al unísono y salieron disparados hacia el lugar en donde se desataba el peligro.


—¡Corran! —gritó una mujer desesperada y aterrada al ver a la inmensa figura formada por rocas y demás materiales similares. La gente corría alejándose de él, despavoridos se escondían o entraban en cualquier lugar donde pudiesen protegerse.

Cinderblock destruía lo que veía a su paso sin importarle mucho si dañaba a humanos o no. Los carros que se encontraban cerca arrancaban a más no poder, parecía una estampida de personas y autos en un corral sin saber hacia dónde dirigirse.

De un local cerca de ahí, exactamente de una tienda de ropa, salía una chica rubia con algunas bolsas en sus manos, tan pronto como observó la revuelta en la calle suspiró. —¡Genial, primera vez que salgo de compras sola y pasa esto! —habló la ojiazul con sarcasmo, pensando que tanto caos se debía a algún accidente de tráfico o algo parecido.

—¡Cuidado! —gritó la estudiante al ver a un niño a punto de ser atropellado por uno de los carros acelerados cuyo conductor ni siquiera le importaba lo que había frente a él. No lo pensó dos veces y soltó aquellas bolsas, corrió lo más que pudo y empujó al niño quitándolo del camino del automóvil y dejándola a ella como la nueva víctima.

Cerró los ojos con mucho temor pues sin duda un coche la arrollaría. Puso sus manos frente a su cuerpo por inercia como si esto fuera a frenar al carro; un fuerte impacto resonó en sus oídos pero después de varios segundos de espera sin sentir ningún dolor abrió los ojos observando algo que la dejó atemorizada e incrédula. Frente a ella estaba una gran barrera de ¿roca?, evitando que el auto hubiera impactado sobre ella. Sus manos aún seguían al frente y su rostro aún quedaba en la impresión.

—¿Cómo lo hiciste? —el pequeño de alrededor de 4 años, al que había salvado, le preguntó asombrado y con un brillo en los ojos.

—¿Yo lo hice? —cuestionó la chica asustada. Se miró las manos con desconfianza. "¡Por supuesto que yo no lo hice!" pensó impresionada y negando lo que era imposible.

El niño solo asintió con una inocencia tan pura que Alex volvió a preguntarse si habría alguien, que no fuera ella, quien hubiera levantado la avenida. Varias cuestiones comenzaron a indagar dentro de su mente provocándole un absurdo dolor de cabeza.

—¡Oh, Tommy! ¡Gracias al cielo que estás bien! —una mujer se había acercado y ahora estaba abrazando al pequeño que le devolvió el gesto con un par de lágrimas bajándole por las mejillas. Se volvió a Alex y con el mismo sentimiento del niño le dio la mano en forma de saludo aun con los ojos rebosando de gotas saladas. —¡Muchas gracias por proteger a mi hijo!


(Alex POV)

¡¿Qué acababa de suceder?! ¡¿Acaso yo… yo logré hacer un escudo con la tierra?!

No, eso era muy improbable…, aunque pensándolo bien, ¿y si tenía aquellos poderes sobre controlar la tierra, esos de los que el chico verde de los Titanes tanto me habló? No, no lo creo, en un principio yo había quedado en olvidar aquel tema porque ni siquiera podía imaginarme eso de que yo pudiera haber sido una Titán. Esto ni siquiera pasó, tal vez sólo fue alguna cosa todavía inexplicable para mí.

—¡Muchas gracias por proteger a mi hijo! —aquella señora me sacó de los pensamientos, ahora era un punto a favor de que yo creé, aun no sé cómo, ese escudo de roca pues el pequeño también me lo dijo.

Observé que la señora derramaba muchas lágrimas, no sé si eran de felicidad al ver a su hijo a salvo, de pánico por lo que estaba pasando, o ambas. ¿Así es cómo se preocupaba una mamá por sus hijos?, ¿alguna vez alguien se preocupó así por mí? Porque por lógica todos tenemos una mamá y tal vez no recordaba nada de mis padres, pero seguro que ellos eran igual de sobreprotectores conmigo. Me entristecí al no saber nada de nada, mi mente estaba en blanco, quería saber dónde estaban mis padres, si tenía hermanos o si realmente era una huérfana, ¡ya estaba harta de no saber nada de mi vida!

Aún estaba un poco en shock por lo que acababa de pasar. Aquella roca frente a mi seguía intacta y el auto estrellado estaba del otro lado. Escuché algunos gritos más por parte de la gente y me dispuse a correr como ellas; tomé mis bolsas y salí a toda carrera directo al departamento.

En el camino a lo lejos pude ver como los Jóvenes Titanes peleaban con un enorme monstruo de ladrillos y arena; me alegraba que existieran los héroes, de que hubiera personas que pudieran ayudar a proteger a los ciudadanos como yo lo acababa de hacer con aquel niño.

Aceleré más mi caminar, tratando de llegar lo más rápido posible a mi hogar, evitando llamar la atención pues mi cara no simulaba la de una chica normal; más bien parecía como si hubiese visto un fantasma o como si un tren estuvo a punto de matarme, quizás era porque algo parecido casi lograba mandarme al otro mundo.


—¡Cyborg, cuidado! —Starfire rápidamente voló y tomó a su amigo elevándolo antes de que fuese sepultado por un tráiler que Cinderblock arrojó.

—¡Gracias, Star! —agradeció el hombre mitad robot cuando la chica tamaraniana lo depositó en el suelo.

—¡De nada, amigo! —contestó elevándose al cielo, acercándose al rufián y lanzando una docena de starbolts que terminaron llamando su atención.

—¡Azarath Metrion Zinthos! —Raven aprovechó la distracción e hizo aprisionar con tubos de metal los pies del villano, lo cual sumado con los ataques del cañón sónico de Cy provocaron que el enemigo perdiera el equilibrio y cayera pesadamente en la calle.

Cinderblock se levantó enseguida doblando con sus manos los cilindros de metal que lo atrapaban. Cuando estuvo de pie volvió a atacar con más fuerza a los Titanes. Chico Bestia se convirtió en un tiranosaurio atacando físicamente mientras que el chico maravilla lanzaba un par de bombas haciendo retroceder a su contrincante hacia uno de los callejones sin salida.

Cuando al fin pudieron tenerlo sin escapatoria, los 5 Titanes comenzaron a atacar simultáneamente: el chico verde lo golpeaba convertido en un gorila; la pelirroja con starbolts y un par de golpes cuando se acercaba a él; Raven con su aura negra y los objetos que tenía a su alcance; Cyborg con sonido blanco; y Robin con su bo staff. Cinderblock cayó pesadamente en la mitad de la calle ante tal ataque de los chicos. Robin para asegurarse de que no se parase de nuevo lo atrapó de pies a cabeza con varias cuerdas metálicas de un material muy resistente.

—¿Qué acaso este tipo no se cansa de ir a la cárcel? —preguntó con fastidio Chico Bestia transmutándose a su forma humana.


—¡Por fin llegué! —su respiración entrecortada y su corazón latiendo muy rápido la obligaron a tomarse un descanso para controlar sus respiros. Cerró la puerta del departamento tras ella y se recargó en la pared dejándose caer en el suelo. Su cabello estaba alborotado y su imagen se igualaba a la de una chica después de haber corrido un maratón completo.

—Creo que debería estar preocupada por el incidente de hace rato —se dijo a sí misma en voz baja, acostándose en el sofá y tratando de calmarse pues su corazón aún seguía latiendo desesperadamente.

—Debería olvidarlo… ¡no, ya sé lo que debo de hacer! ¡Tengo que comprobar que no estoy loca y que yo no moví ninguna roca… y si lo hice será tiempo para saber más sobre mí! —nuevamente comenzó a hablar sola, como si su mente dialogara en voz alta con ella.

La rubia fue a la cocina y tomó una de las macetas de barro que había ahí como decoración. Salió a lo que venía siendo el estrecho balcón al final de la sala y se sentó frente a la maceta con los pies cruzados y con una gran interrogante en su semblante.

—Está bien, si muevo esta maceta, o por lo menos la tierra que hay en ella, dejaré de dudar si tengo poderes o no; y pararé de suponer que estoy loca como para llegar a hacer esto —habló decidida la joven mientras cerraba sus ojos y se concentraba en la imagen de aquella maceta imaginándose que la trasladaba en el aire.

Emprendió algunas expresiones con las manos, abrió finalmente los ojos y observó que la maceta estaba intacta, ni siquiera un gramo de tierra saltaba fuera de ella. Cuál fue su sorpresa al ver que no levitaba la planta sino una gran roca que momentos antes formaba parte del piso del balcón y lo más atemorizante era que ella levitaba sobre ésta.

Esta vez se asustó mucho más de lo que ya estaba, sin embargo intentó revertir lo que había hecho; dio un gran suspiro y se relajó. En esta ocasión no cerró los párpados y sólo continúo con los ademanes en sus manos señalando hacia abajo, dejando que aquella roca tocara lo que aún quedaba de concreto de aquel piso de edificio.

"¡Mi tío va a matarme!" era en lo único que pensaba Alex al ver el desastre que sus habilidades habían provocaron.


Cinderblock trataba de zafarse de aquellas ataduras pero no podía, sólo gruñía al ver que las cuerdas eran demasiado resistentes ante su fuerza.

—¡Eso te pasa por arruinar los deliciosos panqueques que preparaba, así que ni lo intentes, no podrás! —comentó Cyborg con algo de desdén.

—¿Estás seguro? —la voz tan reconocible y odiada por los Titanes se manifestó por lo que voltearon hacia atrás cambiando sus semblantes por unos de batalla. Estaban desconcertados, hacía mucho que no oían sobre él y era extraño que se presentara ante ellos así como así y no por medio de una serie de pistas.

—¡Slade! —susurró el líder con la voz cargada de hostilidad.