ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo V- Verdades a medias
Hola, espero que sigan leyendo mi fic y haré todo lo posible por actualizar pronto pues ya mañana se acaban las vacaciones y pues tengo que ir a la escuela, que mal :C.
Gracias a dolcceto por dejar review, de verdad muchas gracias espero verte más seguido por aquí.
Bueno y aquí el quinto capítulo del fic.
Los Teen Titans no me pertenecen, yo sólo creo historias con sus personajes sin fines de lucro.
Capítulo V- Verdades a medias
Los gruñidos de Cinderblock podían escucharse a dos cuadras de distancia. Éste trataba de zafarse de aquellas ataduras moviendo su cuerpo en repetidas ocasiones pero no lograba nada ante las cuerdas metálicas del líder de los Titanes.
—¡Eso te pasa por arruinar los deliciosos panqueques que preparaba, así que ni lo intentes, no podrás! —comentó Cyborg con algo de desdén.
—¿Estás seguro? —la voz tan reconocible y odiada por los Titanes se manifestó por lo que voltearon hacia atrás cambiando sus semblantes por unos de batalla. Estaban desconcertados, hacía mucho que no oían sobre él y era extraño que se presentara ante ellos así como así y no por medio de una serie de pistas.
—¡Slade! —susurró el líder con la voz cargada de hostilidad.
—¡Que gusto verte de nuevo, Robin! —el enmascarado contestó mientras bajaba por las escaleras de emergencias de uno de los edificios contiguos dando grandes saltos y aterrizando un par de metros delante de ellos.
—¡Yo no diría lo mismo! —escupió con odio el líder mientras apretaba los puños.
Slade sonrió debajo de la máscara para luego sacar un dispositivo cuadrado con un botón, lo oprimió y en un par de segundos dos decenas de sus robots rodeaban a los jóvenes héroes de Jump City. Éstos no dudaron y comenzaron a atacar, cada uno tratando de cubrir mínimo 4 robots. Robin no se contuvo y se fue directo a Slade, se acercó a él y comenzó a arremeterlo con algunas patadas y puñetazos, no obstante el hombre lo esquivaba con facilidad.
—¡Parece que te has vuelto blando! —exclamó Slade propinándole una patada en el abdomen alejando al petirrojo.
—¡Star! —gritó Cyborg entre todo el barullo mientras veía que ésta era acorralada por seis robots. La chica fijó su mirada en su amigo mitad robot quien señalaba hacia las escaleras que se encontraban encima de ella y entendió el mensaje, asintió y lanzó dos starbolts hacia el metal haciendo que éste cayera encima de los seis robots, dejándolos sepultados.
Chico Bestia cambiaba de forma cada vez que lo acorralaban. Se convertía en un animal grande que pudiera envestir a los robots como si se trataran de bolos; los golpeaba fuertemente dejando a varios en el piso aunque estos parecían no rendirse y volvían a levantarse.
—¡Azarath Metrion Zinthos! —gritó Raven mientras levitaba y encerraba a varios robots en su aura negra haciéndolos explotar al instante.
—¡Creo que éstos nunca se rinden! —se quejó Cyborg mientras golpeaba a dos robots al mismo tiempo enviándolos a chocar contra una pared.
Robin aún seguía luchando con Slade. Estaba un poco lastimado y aun así se notaba la determinación en su rostro y en sus movimientos; no se dejaría vencer por su enemigo. Lanzaba ataques cuerpo a cuerpo, sin embargo era difícil prever los movimientos de su contrincante. En un intento por propinarle un golpe en el pecho, Slade le asestó un puñetazo en el rostro que hizo que perdiera el equilibrio y cayera.
Su labio comenzó a sangrar, lo sabía por el sabor metálico en su lengua, aunque eso no le importó en lo absoluto. Corrió hacia su adversario sacando su bo staff y con ayuda de algunas maniobras logró darle en el costado derecho haciéndolo retroceder y arquear un poco por el dolor.
—¡Paciencia, Robin, paciencia! ¡Ésta no es nuestra pelea aún! —bufó el villano mientras saltaba sobre el chico quien seguía aturdido por los golpes. Slade se dirigió velozmente hasta donde se encontraba Cinderblock y de su traje sacó varias esferas que al lanzarlas al suelo comenzaron a esparcir humo.
La visibilidad era poca para los Titanes por lo que Robin ordenó a Chico Bestia que se convirtiera en pterodáctilo y con ayuda de sus alas pudiera disipar la nube de humo. Cuando todo quedó despejado observaron que ni los robots, ni Slade, ni Cinderblock se encontraban en esa calle, se habían escapado y sólo habían dejado las cuerdas rotas que antes aprisionaron al monstruo de concreto.
Robin y Cyborg se acercaron a las cuerdas metálicas mientras los otros Titanes se reunieron para ver si alguien había salido herido o necesitaba ayuda; por suerte estaban bien aunque un poco lastimados. El líder tomó entre sus guantes una de las cuerdas y la observó con detenimiento, se cuestionaba cómo era posible que hubieran liberado a Cinderblock tan fácilmente.
—¿Cómo pudo escapar de esos amarres? Si nosotros mismos los diseñamos para que soportaran una gran cantidad de fuerza —preguntó Cyborg.
—No están rotos por fuerza, están corroídos con ácido —dijo el pelinegro mostrándole a su compañero uno de los extremos de la soga de metal; en efecto, el extremo estaba derretido e incluso esa parte continuaba un poco caliente.
—Slade no suele usar ácidos —esta vez habló la de cabellos violetas quien ya se había acercado lo suficiente para unirse a la conversación.
—¿Crees que lo haya robado? Porque debe ser un ácido muy potente como para destruir nuestras cuerdas —Cyborg lanzó la pregunta mirando al líder. Éste se quedó pensativo por un momento para después decir: —No creo que lo haya robado, más bien alguien se lo proporcionó, quizás la misma persona que está interesada en tener a Cinderblock.
—Creo que así no se nota tanto que acabo de arruinar el balcón del departamento —se dijo así misma la chica preocupada frente a lo que quedaba del estrecho pasillo. Éste estaba cubierto por una alfombra, algo desacomodada pues el piso ya no era uniforme, sino que parecía un pequeño paisaje lleno de bultos.
—¡Esto es demasiado difícil! —suspiró. —Tal vez… —meditó por un momento las cosas hasta que se le ocurrió una grandiosa idea.
Quitó la alfombra que había usado de forma improvisada y se colocó frente al desastre. Utilizando de nuevo sus manos empezó a realizar ademanes hasta que pudo hacer levitar el concreto un poco de más de un metro, después de varios intentos logró posicionarlo de nuevo en su lugar dejando algunas grietas de por medio pero mejorando el caos que había ocasionado.
De lo que no se había percatado era que alguien detrás la observaba detenidamente. Ella al dar la vuelta se encontró con su tío Slade mirando lo que acababa de hacer; realmente no lucía sorprendido, más bien tenía una sonrisa de satisfacción cómo si hubiera esperado a que eso sucediera. Ella estaba asustada y muy nerviosa, no sabía qué decir aunque al final logró articular un "hola" con voz inestable.
—¡Sabía que podrías desarrollarlos de nuevo! —dijo sonriendo el hombre con el parche en el ojo observándola.
—¿Cómo? —preguntó la rubia desconcertada.
—Ven, tenemos que hablar —respondió el sujeto mientras tomaba a su sobrina del brazo y la encaminaba hacia el sofá de aquel departamento.
Cuando se sentaron uno frente a uno en los sillones grises que decoraban la sala, la chica fue la primera en hablar casi despavorida: —Tío, ¿qué es esto?, ¿qué es lo que está pasando?
—Bueno, verás, Terra —al escuchar este nombre la chica se estremeció, aun así se quedó en silencio con mucha impaciencia de escuchar lo que su tío estaba a punto de contarle. —Hace más de dos años tus padres y yo descubrimos que podías controlar la tierra. Al principio nos asustamos pues para nosotros no era normal que mi sobrina, en el caso de tus padres su hija, pudiera tener esos poderes; no sabíamos cómo los habías obtenido, sin embargo tú los aprovechaste y comenzaste a controlarlos para ayudar a las personas y proteger a los que querías.
—Estuviste así por 4 meses, practicando con tus poderes y aprendiéndolos a dominar, incluso te enseñé a defenderte con lucha cuerpo a cuerpo con lo que había aprendido cuando era joven y estaba en el ejército. Después de eso te uniste a los Jóvenes Titanes por casualidad cuando coincidieron al atrapar a un ladrón y parecían buenos chicos que te ayudarían a avanzar más en cuanto al control de tus poderes.
—Ellos te acogieron en su Torre pero te limitaban mucho, casi no te dejaban visitar a tu familia con la excusa de que podrías ponerlos en peligro o que algún villano podría usar de rehenes a tus padres para atraparte. Y así empezó nuestra pesadilla, tu padre y tu madre te extrañaban muchísimo y sentían que tú no eras feliz estando con los Titanes. Tus padres trataron de convencerte de que regresaras a casa pero cada vez era más la insistencia de tus compañeros de que no tuvieras tanto contacto con tus familiares pues podrían salir heridos; que era un punto débil del cuál personas malas podrían aprovecharse.
—Los Titanes cada vez te exigían más control de tus poderes, eran muy estrictos y te hacían sentir mal cuando no lograbas atrapar a los ladrones o por movimientos que hubieses hecho mal. Llegaste a un punto en el que tus padres no se podían comunicar de ninguna manera contigo y por lo que supe de tu madre tuviste una discusión con los Titanes y renunciaste a formar parte de su equipo. Volviste a casa y te olvidaste de ello, trataste de tener una vida normal pero nada de eso salió bien ya que a las pocas semanas después de regresar de la escuela descubriste la casa hecha un desastre; habían entrado por la fuerza y habían destruido todo por dentro.
—Cerca de lo que era la mesa del comedor encontraste una nota, algún villano de los Titanes había secuestrado a tu familia y los desafiaba a ellos a encontrarlo antes de que les hiciera daño como venganza. Fuiste directo con estos jóvenes para pedirles ayuda, sin embargo no te creyeron y dijeron que tenían otros casos que atender; que tú podías hacerle frente a lo que fuera, que por esa razón te habías ido; que tú misma dijiste que no los necesitabas.
—Con desesperación y lágrimas viniste a mí y me contaste lo que pasaba y no dudé ni por un momento en ayudarte, además la vida de mi hermana menor estaba en peligro. Los policías no podían hacer nada porque se trataba de un villano y se excusaron diciendo que ese caso debía ser para los Jóvenes Titanes; me dio mucha rabia que no nos apoyaran, cómo era posible que nuestra justicia no sirviera para nada. Tomamos lo que pudimos utilizar como arma y nos preparamos los dos para ir a enfrentar a ese tal villano.
—Cuando llegamos al lugar, que era más bien como una bodega quizás con un sótano, varias personas cubiertas con máscaras nos empezaron a atacar. Tú eras muy fuerte e ibas con la determinación de salvar a tus padres por lo que no dudaste en luchar. Pudimos llegar a duras penas a la habitación donde tenían a tus padres, de pronto comenzaron a salir más personas con pasamontañas, esta vez con armas de fuego listas para pelear. En medio del fuego cruzado no pude esquivar una de las balas y me dio en el ojo derecho, es por eso que lo perdí y ahora uso este parche.
—En medio de la batalla resonó una voz, era aquel villano que había raptado a tus padres, no podíamos ver de quién se trataba sólo oíamos su voz por lo que era obvio que no se encontraba en la habitación y estaba usando una bocina para que lo escucháramos. Era un cobarde, ni siquiera se atrevía a aparecer. Él mencionó furioso el hecho de que faltaban otros cinco Titanes, parecía tener tanto resentimiento hacia ellos que planeaba matarlos ahí mismo. El sujeto empezó a reírse y mencionó que al menos se conformaría con destrozar a una. Las luces se apagaron y como las ventanas estaban revestidas de plástico negro todo quedó en obscuridad. De pronto escuchamos como muchos corrían y salían de la bodega, nosotros nos dispusimos a encontrar a tus padres pues nada de eso pintaba bien.
—Cuando llegamos hasta ellos estaban encadenados a una de las columnas de la habitación por lo que tardamos en liberarlos. Ellos estaban golpeados y algo sedados, no podían mantenerse de pie ni hablar, hasta que tu padre logró articular una palabra lo más parecido a "bomba" y sentimos que perdimos el alma en ese instante. Nos llevaste en una roca lo más rápido que pudiste hacia la salida pero antes de que llegáramos a la puerta un sonido horrible nos dejó desconcertados y sin que pudiéramos reaccionar el techo se nos vino encima.
—Lo último que recuerdo fue el dolor de un par de huesos rotos y no poder respirar bien debido al polvo que se había levantado de lo que quedaba de la bodega. Escuché las ambulancias en el lugar, no sé cuánto tiempo había pasado pero supuse que varias horas ya que estaba a punto de anochecer y cuando habíamos llegado al lugar era un poco más del medio día. Todo dolía y no sabía qué había pasado con ustedes. Ya estando en el hospital esperaron a que estuviera más estable y fue ahí cuando me dieron la noticia de que tus padres habían fallecido, que el peso del concreto había fracturado huesos que perforaron órganos que sin atención médica inmediata provocaron su deceso. Pregunté por ti sin embargo nadie sabía de una chica encontrada en el escombro. ¿Cómo era posible que hubieras desaparecido?
—En cuanto pude recuperarme te busqué ya que nadie me daba información sobre si tú habías sobrevivido; no sabía si alguien te había raptado o qué te había pasado. Pregunté en hospitales hasta que uno me dio respuesta llevándome a aquel orfanatorio en donde te encontrabas, cuando te vi te reconocí de inmediato pero no quise contarte todo esto ya que podría haberte causado mucha confusión y dolor. Ahora que has recuperado tus poderes es necesario que sepas esto porque quiero que me ayudes a hacer justicia, quiero que los Titanes paguen por lo que le hicieron a nuestra familia. Si ellos hubieran aceptado ayudarnos tus padres estarían vivos y tú no hubieras tenido que exponer tu vida ante un conflicto que era de ellos.
Los flashbacks la golpeaban mentalmente. ¿Cómo había olvidado eso?, ¿cómo es que ahora lo recordaba con claridad?, se preguntaba la chica con desesperación. Escuchaba entre sus recuerdos las voces de sus padres en aquella oscura habitación; volvía a sentir el miedo y la incertidumbre que sintió al entrar en aquel lugar y después el dolor cuando el techo se les vino encima.
Recordaba la impotencia que sintió cuando los Titanes le negaron su ayuda; cuando le prohibían hablar con su familia; cuando la hacían sentir menos por no controlar bien sus poderes; ¿realmente ellos eran héroes? Negó con la cabeza, por supuesto que ellos no eran héroes, eran egoístas y nunca fueron sus amigos; por culpa de ellos sus padres estaban muertos y ella había perdido la memoria.
La chica estaba en shock, sentada cabizbaja en el sillón, derramando lágrimas y con una expresión de aflicción impregnada en el rostro. Rememoró con dolor aquella vez que había despertado en el hospital con algunas heridas graves; nadie le daba respuestas y ella no recordaba nada, preguntaba frecuentemente a los doctores qué había pasado pero éstos solo decían que una pareja la había encontrado en una carretera tirada y moribunda con la ropa muy sucia y con sangre en varias partes de su cuerpo.
—¡Claro que haré justicia, vengaré la muerte de mis padres a toda costa! —exclamó con voz firme la ojiazul mientras se limpiaba las lágrimas. Sentía tristeza aunque más que eso sentía rabia, ¿cómo era posible que los héroes de la ciudad no hubieran protegido a los ciudadanos?, ¿cómo era que se negaron a ayudarla cuando el problema era de ellos pues el villano quería ajustes de cuenta con los Titanes? Cegada de furia empezó a cerrar los puños, odiando a esos chicos, prometiéndose a sí misma que les daría su merecido; que les demostraría a los ciudadanos que sus héroes estaban manchados de sangre.
—¡Te entiendo perfectamente! —dijo Slade abrazándola con una gran sonrisa pues había logrado su acometido, dejar que Terra se guiara por el odio y la furia. Esto era primordial para que el plan resultara como él quería.
—Robin, ¿estás ahí? —preguntó Starfire tocando la puerta de la habitación.
—¡Pasa, Star! —le contestó una voz al otro lado de la entrada.
La alienígena ingresó a la habitación de su novio, estaba a oscuras y sólo podía distinguir una lámpara a lo lejos. Acercándose más vislumbró a un chico frente a la computadora, de lado estaba la lámpara encendida junto con varios apuntes en una libreta y algunas hojas arrugadas fuera del cesto de basura.
—Robin, Cyborg me mandó a decirte que la cena ya está lista —dijo la pelirroja poniendo una mano en el hombro del chico.
—Sí, en un segundo voy —dijo sin despegar la vista de aquel aparato.
—¡Robin, eso dijiste a la hora de la comida! —le reprochó Starfire, sin embargo el chico no hizo expresión alguna por lo que ésta se acercó aún más a él y con su mano movió su cara para que la mirara directo a los ojos.
—Robin, no puedes seguir así, no me gusta cuando te obsesionas con algo —mencionó con preocupación, esperó unos segundos y continuó aunque esta vez su voz era quebradiza—. Siempre que haces eso te alejas de nosotros y te vuelves agresivo. Me duele cuando sucede eso.
Y cómo si hubiera salido de un trance, Robin la abrazó fuertemente: —Lo siento, Star, te prometo que esta vez no pasará así.
—Eso espero Robin, no quiero que te alejes de mí —mencionó la pelirroja correspondiendo el abrazo.
—Eso no pasará, te lo prometo —dijo el pelinegro abrazándola más fuerte.
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