ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo VI- El beso
Hola, sé que me he tardado mucho en subir capítulos pero lo que pasa es que me han encargado demasiada tarea, mucha, además no he tenido muchas ideas en mente sobre este fic y otro que tengo de Danny Phantom. Bueno pues quien lo lea espero que lo siga disfrutando y perdonen si hay faltas de ortografía, mañana o pasado subiré el siguiente capítulo ya lo estoy empezando a escribir. Bueno que pasen una muy feliz semana y nos vemos luego=D!
Los Teen Titans no me pertenecen, le pertenecen a Warner Bros, DC Cómics y a Cartoon Network, quien ahora está cumpliendo años (ni crean que se me quedaron todos los comerciales del canal XD)
Capítulo VI- El beso
—¡Dudo que algún día podamos salir de aquí Gnarrk! —comentó desanimada Kole golpeando débilmente con su puño aquella esfera azulada que los rodeaba. Ya habían pasado 3 días desde que Cheshire los había encerrado en aquel domo cristalino, intentaron muchas veces romper esa burbuja que los mantenía prisioneros sin siquiera provocarle ni una grieta. Lo único que les quedaba era esperar a que alguien los rescatara, por suerte tenían comida suficiente para sobrevivir por lo menos unas semanas.
—¡Pues créelo niña, no saldrán pronto de aquí! —contestó Mad Mod surgiendo de entre los arbustos junto con la chica llamada Minina quien solo sonreía.
—¡Ni piensen que los Jóvenes Titanes los rescatarán! ¡Ellos tendrán problemas peores de los que tienen ustedes! —se burló la rubia con su irritable voz mientras su sonrisa crecía más. —¡Ni te imaginas lo que vendrá, Robin lindo! —dijo en un susurro para ella misma.
Seis días después del ataque de Slade…
—¿No les parece que el día está hermoso? —comentó Starfire con su habitual buena actitud mientras sus amigos se preparaban para consumir lo que habían traído para su picnic.
El día estaba soleado, había gente también paseando por el parque y se hacía presente en el ambiente aquella sensación de felicidad propia del viernes para dar inicio al fin de semana. Los jóvenes héroes se estaban preparando para comer acomodándose en una de las mesas del lugar, cubriéndola con un mantel y colocando las sodas. Después de todo se tenían bien merecido ese descanso debido al estrés de la semana tratando de seguirle el rastro a Slade sin éxito.
—¡Claro, Star, y más para disfrutar de mi gran platillo principal: costillas a la parrilla! —Cyborg presumió al mismo tiempo que ponía varios pedazos de carne en el asador.
—Viejo, sabes que soy vegetariano ¿cierto? —indicó Chico Bestia observando con asco la carne sazonada que estaba cocinándose en la parrilla.
—¡Tranquilo Bestita! Traje un poco de tu tofu, está en aquella vasija —señaló Cyborg un recipiente rojo que estaba junto a las demás cosas sobre la banca.
—¡Gracias, amigo! —el chico verde salió disparado hacia la banca, tomó el recipiente y lo abrió. Lo que sucedió a continuación fue que un montón de harina saltó sobre su cara dejándola totalmente blanca e incluso un poco de ella cayó dentro de su boca provocando que tosiera repentinamente expulsando polvo. Las carcajadas no se hicieron esperar, en especial las de Cyborg quien no le bastaba reírse de pie sino que ahora se encontraba en el suelo con la mano en el abdomen tratando de controlar su risa.
Cuando el metamorfo por fin dejó de toser gritó: —¡Me las pagaras, Cy! —y corrió hacia el mitad robot quien ya le llevaba ventaja buscando un escondite.
Starfire y Robin seguían riendo viendo divertidos cómo Cyborg y Chico Bestia se perseguían el uno al otro, siendo éste último el que tenía aún la cara blanca a causa de la broma de su compañero.
Cuando pararon de reír y de corretearse, en el caso de Bestia y Cyborg, comieron lo que había preparado el mitad robot y por supuesto el chico verde había obtenido su tofu, al final Cy si llevaba comida para su mejor amigo sólo que no quería dejar pasar la oportunidad de jugarle una broma.
Se la pasaron riendo y jugando en el transcurso de esa mañana-tarde. Se sentían bien de pasar un tiempo juntos, incluso Raven estaba disfrutando de la salida ya que dejó por un momento su lectura para jugar ajedrez con Robin. Al atardecer se dispusieron a descansar de tantos juegos; fue tan relajante poder recostarse en el césped sin la preocupación de tener que ser protectores de la ciudad por esa tarde, aunque resultó tan relajante para Cyborg y Chico Bestia que fueron los únicos en tomar una siesta.
Robin se levantó un momento y al ver a sus dos amigos profundamente dormidos volteó hacia las chicas: —¿Quieren un helado? —las dos chicas asintieron ante la pregunta del pelinegro. —¡Está bien, iré a traerlos! —contestó después dirigiéndose a otra parte del parque un poco más alejada de ellos y un punto de reunión en donde se encontraba una gran fuente y algunos vendedores alrededor.
…
—¿Estás lista? ¡Justo como lo planeamos! —comentó un hombre escondido entre los árboles cerca del lugar en donde descansaban los 4 Titanes. Ante la pregunta la chica solo asintió preparándose para salir.
Robin se dirigía hacia aquel vendedor con un carrito de helados sin embargo antes de poder pedir unos conos de vainilla y chocolate alguien lo tomó del brazo. Cuando volteó se sorprendió al ver a Starfire jalándolo del mismo indicándole que lo siguiera, y así fue, Robin no tardó en tomar la mano de su novia dirigiéndose al lugar que ella quería.
Llegaron a la fuente en el centro del parque la cual lucía preciosa con las luces amarillas que habían encendido alrededor ya que casi oscurecía, y el sonido del agua era apacible; frente a ella tomaron asiento en una de las tantas bancas disponibles. Starfire comenzó a mirar fijamente a su chico mientras se sonrojaba y sonreía, tomó sus manos a lo cual Robin le respondió con una sonrisa.
…
-—¿No crees que ya se tardó Robin? —Starfire lucía ligeramente preocupada, se levantó del césped dirigiéndose hacia el área de los vendedores del parque.
—Tal vez haya demasiada fila —comentó Raven con calma tomando una posición de meditación.
La chica de ojos verdes se encogió de hombros y continuó con su camino no sin antes mencionar: —¡Iré a buscarlo!
…
Sus rostros se acercaban cada vez más entre ellos dejando a pocos centímetros sus labios y su respiración era agitada. La pelirroja fue la primera en comenzar con el beso mientras que Robin le correspondía.
—¡Robin! —oyó que alguien lo llamaba con la voz entrecortada. Reconoció la voz de inmediato, era de Starfire y sonaba muy triste. "¡¿Pero cómo?!" pensó.
El petirrojo se separó de inmediato y volvió su mirada hacia aquella voz. Vio confundido cómo una Starfire casi al borde de las lágrimas lo observaba con un semblante de dolor. —¿Star? —preguntó él muy confundido por lo cual volteó hacia donde se suponía que estaba su novia quien momentos antes lo estaba besando. Su sorpresa y confusión creció más, frente a él se encontraba… ¡¿Starfire?! Aunque ahora veía que ésta en vez de una cara de tristeza parecía sonreír de una manera ¿perversa?
—¿Qué pasa, Robin lindo? ¿Acaso no te gusta cómo beso? —comentó la pelirroja que no paraba de sonreír. Robin rápidamente se alejó de ella, esa no era la voz de su Star, era la de Minina, esa niña malcriada que lo había obligado a ir al baile de graduación con ella. Ésta también se levantó de su asiento aunque sin desaparecer de su rostro esa gran sonrisa.
Robin aún seguía en shock, Minina notó su reacción y se quitó de ella una pequeña cadena que apenas se percibía; al hacer esta acción volvió a su apariencia normal, chica rubia con ojos azules, piel pálida y un vestido rosa.
—¿Te gusta mi nuevo juguete? —preguntó empalagosamente mostrándole el collar.
—¿Raven, ya terminaste de meditar? —preguntó por tercera vez Chico Bestia quien hacía poco se había levantado y le estaba agradando fastidiar a Raven aunque eso significara que recibiría muchos golpes.
Raven con su aura negra tomó una roca mediana que estaba cerca de ellos amenazando al chico por sus interrupciones. La piedra comenzó a moverse en el aire por sí sola y fue en dirección de Chico Bestia quien alcanzó a esquivarla.
—¡Oye! ¿Acaso planeas matarme? —exclamó el chico de piel verde recuperándose del susto.
—¡Yo no fui! —contestó Raven sorprendida.
—¡En eso tienes razón! —a lo lejos una voz sobresalió de una de las zonas con más árboles en el parque, una voz muy conocida para los dos Titanes quienes voltearon sorprendidos hacia ese lugar para averiguar si sus oídos no les mentían.
—¡¿Terra?! —gritaron los dos cuando lograron vislumbrar la figura de la chica. Los gritos habían sido los suficientemente fuerte para despertar a Cyborg que con pesadez se incorporó y vio desconcertado el cuerpo de la rubia sobre una piedra. Se talló los ojos varias veces hasta que entendió que sí era esa Terra.
—¡Creo que ya no necesito presentación, así que vamos con lo que sigue! —proclamó la joven flotando en una enorme roca acercándose a los tres Titanes que ya tenían porte de pelea. Levantó sus manos y en un par de segundos varias piedras levitaron en el aire alrededor de ella, sus manos tomaron otra posición y las rocas salieron disparadas hacia los tres héroes de Jump City.
Los chicos lograron destruirlas o evitarlas antes de que se estrellaran contra ellos por lo que Terra tomó oportunidad para atacar con algunas más, aumentando el tamaño considerablemente.
—¿Qué acaso ninguno de los dos dirá nada? —preguntó indignada Minina viendo cómo Robin la fulminaba con la mirada y Starfire apenas contenía las lágrimas cerrando los puños, peleando por dentro sobre cómo sentirse, furiosa o triste pues tenía el corazón roto.
—¡Bueno, supongo que ustedes dos tienen mucho de qué hablar así que debo irme! —rio al decir esto y al mismo tiempo de entre los árboles salieron varias polillas que se acercaron a la rubia quien en una acción rápida logró subirse a una de ellas.
—¡Adiós, ah y gracias por el beso! —mencionó por último mandándole un beso con la mano a Robin quien frunció el ceño y antes de que él pudiera hacer algo la chica ya se había ido en uno de esos enormes animales.
—¿Star? —el chico se volvió hacia la pelirroja quien seguía aun parada con la mirada perdida. Se acercó más a ella sin embargo ésta daba pasos hacia atrás queriendo salir corriendo. Sus piernas temblaban, de repente sintió mucho frío y el pecho le ardía. Se sentía destrozada y aun cuando sabía que él no tenía la culpa y que Minina lo había engañado no podía evitar sentirse traicionada, celosa, decepcionada; con el corazón roto.
Cerró los ojos conteniendo las lágrimas, juntó el valor para formular las palabras que aunque fuesen con la voz quebrada salieron: —No es tu culpa pero déjame un momento a solas, por favor —le dedicó la más sincera sonrisa que pudo hacer y corrió lo más rápido que pudo, ya que al sentirse así no podía volar, hacia la dirección que le parecía más alejada y más aislada del parque.
Robin no lo pensó dos veces y comenzó a perseguirla. No era tan fácil seguirle el paso, aunque no pudiera volar por sus emociones veía que se esforzaba en correr lo más rápido posible. Gritaba su nombre pero ella simplemente no se detenía.
Ella al ver que no podría perderlo de vista así se concentró, de la manera más desesperada posible, en algún recuerdo feliz que la pudiera hacer volar para sacarla de ese lugar y lo logró, poco a poco sus pies dejaron de tocar el suelo y cada vez volaba más alto perdiéndose de la vista del Chico Maravilla.
—¡Star! —el petirrojo gritaba aunque ella parecía no querer escucharlo.
Su comunicador sonó unos cuantos segundos después de verla desaparecer entre la oscuridad del cielo y pensó ilusionado que sería su novia, no obstante al contestar y ver la figura de Cyborg en la pantalla no pudo evitar sentirse decepcionado.
—Robin ¿en dónde están? Tenemos problemas, te vas a sorpren… —la comunicación se cortó y dejó ver una pantalla con estática. El líder corrió hacia donde había visto por última vez a sus amigos y si minutos antes estaba sorprendido por lo de Minina, ahora lo estaba mucho más. Frente a él se encontraban sus amigos combatiendo a Terra, ella estaba sobre una roca, vestida con un traje negro y naranja, y con una insignia de "S" en el pecho. Era obvio quién estaba con ella.
—Robin, ¿en dónde está Starfire? —preguntó Cyborg preocupado reincorporándose pues Terra lo había estrellado contra un árbol.
—No lo sé —respondió preocupado en voz baja.
—¿Cómo que no sabes? ¡Se suponía que ella te fue a buscar! —Chico Bestia se puso pensativo y con voz incriminadora: —¡A menos de que ustedes dos se hayan comido nuestros helados y… —una roca lo golpeó interrumpiéndolo.
—¡Hola, Robin, pensé que no vendrías a divertirte! —exclamó Terra con diversión acercándose a él.
—¿De nuevo con Slade? —Robin arqueó una ceja.
—¡Ni siquiera te atrevas a volver a pronunciar su nombre! —gritó la rubia con rabia, cosa que le pareció muy extraño al petirrojo. La chica iluminó sus manos de ese color amarillo que la caracterizaba y se puso en posición de ataque.
