ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo VIII- Confusión.

Bueno ojala les guste este capítulo y lamento demasiado la demora pero es que a veces se me va toda la imaginación y no puedo continuar. Gracias a El Angel De La Eternidad por tu review, sabes yo también amo tus fics y a Damon jeje! Bueno bonita semana para todos, adiós.

Los Teen Titans no me pertenecen a mí, pertenecen a Warner Bros, DC Cómics y sus respectivos creadores.


Capítulo VIII- Confusión.

(POV Starfire)

—¡Te dije que me dieras un momento! —pedí con la voz más firme que pude hacer. Me negaba a verlo, sentía mucho dolor y en ese instante quería estar sola, poder tener el tiempo suficiente para calmarme y después hablar con él. No quería estar enojada y decirle cosas que realmente no sentía y de las que pudiera arrepentirme más tarde.

—Lamento no ser la persona que esperabas —me dijo con su voz despreciable. Me sobresalté de inmediato, como pude me levanté limpiándome las lágrimas y me puse en guardia.

Observé aquella silueta cerca de la puerta y no dudé en crear un starbolt para atacarlo pero las palmas de mis manos no irradiaron ninguna luz. Ahí fue cuando todo me cayó como un balde de agua fría sobre la espalda: mis poderes no estaban funcionando por el estado en el que me encontraba y por lo tanto no podría defenderme.

Retrocedí con varios pasos torpes hacia atrás haciéndome caer de sentón en el gélido suelo. Comencé a preocuparme y asustarme; estaba sola en la azotea, mis starbolts no respondían y no podría salir volando sin arriesgarme a caer de una gran altura si mis poderes seguían fallando.

Él sólo se quedó ahí, inmóvil, frente a la entrada de la azotea obstruyendo mi única salida. Parecía que disfrutaba verme en ese estado: congelada ideando maneras de escapar de ahí y muy en el fondo sabía que detrás de esa horrible máscara había una gran sonrisa de satisfacción.

—Veo por las circunstancias que mi aprendiz hace lo mejor por cuidar a su chica, ¿no lo crees? —bufó con sarcasmo dando algunos pasos hacia adelante dejando que la luna alumbrara totalmente su figura.

—¡Él no es tu aprendiz! —grité tomando fuerza y levantándome del suelo corriendo hacia él para propinarle un golpe en el rostro; aunque mis poderes no funcionaran aún podía defenderme cuerpo a cuerpo. Él pareció anticiparlo y lo esquivó dándome una patada que me lanzó varios metros lejos de él.

Estando en el suelo escuché un sonido extraño y cuando levanté la cabeza una nube violeta comenzaba a esparcirse alrededor. Empecé a toser mucho ya que ésta me irritaba la nariz y garganta. Como pude me levanté tratando de buscar a Slade ya que el humo era muy denso.

—Siempre lo fue —sólo escuché su respuesta pues no lo pude localizar. Traté de encontrar la puerta de la azotea con ayuda de mis manos, aunque sea para escapar de ese humo que no me dejaba respirar ni ver pero pronto me encontraba de nuevo en el suelo; alguien me había pateado las pantorrillas haciendo que cayera de espaldas.

A lo lejos noté la silueta de alguien que conforme se acercaba se veía con más claridad. No lo reconocí hasta que parte de la nube se disipó. Su traje era diferente, tenía una especie de conjunto metálico con colores negros y bronce; sabía qué significaban esos colores sin embargo no podía creer quién los estaba portando. Su rostro estaba serio y me miraba fijamente detrás de ese antifaz.

—¡No, no de nuevo! —susurré para mis adentros sintiendo un escalofrío recorrer mi médula.

—Parece que no te alegra verme —dijo él con voz fría quedando en cuclillas frente a mí.

—¿Qué está pasando, Robin? ¿Qué haces con él? —pregunté confundida, aún no podía creer que estuviera ahí vestido de esa manera.

—¡Las cosas cambiaron, necesitamos irnos! —mencionó con la misma voz seria, esta vez tomando una de mis muñecas con la intención de levantarme.

—¡No! ¡Suéltame! —me deshice de su agarre y me alejé de él empujando mi cuerpo sentado hacia atrás.

—Te estoy dando una oportunidad, Starfire. ¿Acaso no quieres estar conmigo?

—¡No de esa manera! ¡Tú no perteneces ahí!

—Quería hacerlo por las buenas. Supongo que no me dejas opción —su voz había cambiado a un tono de molestia y en un par de segundos sacó su bo staff apuntándolo hacia a mí.

—¡No tienes por qué hacer esto! ¿Slade te está controlando de nuevo? ¿Dónde están nuestros amigos? —cuestioné poniéndome de pie dedicándole una mirada significativa, quería que confiara en mí, que me contara por qué estaba del lado de ese hombre, ¿acaso había capturado a nuestros amigos y lo estaba amenazando con ellos para que también me capturara a mí? —Puedo ayudarte.

No recibí respuesta sin embargo cuando intenté acercarme comenzó a utilizar su bo staff para atacarme. Me defendí como pude y en algunas ocasiones lograba asestarle golpes, sin duda haber entrenado con él todos los días me estaba ayudando en esta ocasión.

—¡Robin, detente, no quiero lastimarte! —le supliqué pero enseguida recibí un golpe de su bo en el abdomen que me hizo retroceder manteniendo mis manos en el vientre como si eso fuera a desaparecer el dolor.

—¡No seas tan débil, Star! —me respondió de forma cortante— ¡Se supone que eres una guerrera! ¡Demuéstralo!

Sentí que hirió mi orgullo aunque no me rebajé a sus provocaciones. Robin no me hablaría así, incluso aunque estuviera siendo controlado por Slade se mantendría al margen de hacer comentarios así. Por lo que pronto supuse que era una trampa, tal vez era otra persona utilizando la tecnología que Minina había usado en el parque esta tarde; un recuerdo amargo cruzó por mi mente haciéndome sentir una punzada en el pecho.

Disipé esos recuerdos y me enfoque en el traje de Robin, no veía por ningún lado algún artefacto extraño parecido al collar que había utilizado la rubia malcriada. La idea de que fuera otra persona dejó de tener sentido al recordar que Minina no podía imitar la voz de la persona que había fingido ser, sólo la apariencia.

—¿Qué clase de heroína eres si ni siquiera tienes el valor de luchar conmigo? ¿No me detendrás? —se había abalanzado sobre mí y olvidé por un segundo quién era la persona que tenía delante. Con algo de dificultad conseguí alumbrar una de mis manos y le lancé un starbolt que lo arrojó hacia atrás hasta dejarlo caer estrepitosamente en el piso.

Parpadeé un par de veces antes de salir corriendo hacia el chico que estaba de rodillas cabizbajo recuperándose de mi ataque. Me incliné hacia él ofreciéndole mi mano como soporte para levantarse; su cabeza miraba hacia el suelo y él estaba sin mover ninguna parte de su cuerpo.

—¿Robin, estás bien? Yo no debí… —antes de que pudiera terminar la oración pude sentir un dolor bastante fuerte en mi abdomen y cómo mi perspectiva daba un giro. Él había tomado mi mano fuertemente y con un movimiento de su pierna me empujó por encima de él estrellándome en el piso dejando mi cuerpo boca arriba.

Había sido un golpe con mucha fuerza pues sentía como si algo se hubiera roto, cerré los ojos aguantando el dolor que se hacía presente en mi espalda sintiendo en cada respiración punzadas alrededor de mi cuerpo. Tomé una bocanada de aire intentando recuperarme pero el dolor que me ocasionó eso me hizo quejarme y mis ojos se estaban poniendo vidriosos. Dolía mucho y me estaba costando moverme.

De pronto pude admirar como el bo staff de Robin se dirigía hacia mi cara con la intención de hacerme mucho daño; por instinto y con una fuerza sobrehumana rodé hacia mi costado derecho evitando que su arma impactara en mi rostro. El dolor se intensificó, cualquiera que fuera lo que tenía roto me estaba provocando gritar y algunas lágrimas rodaron por mis mejillas.

Definitivamente éste no era Robin, él nunca me dañaría de tal forma y mucho menos disfrutaría seguir haciéndolo; menciono esto porque ya se acercaba aquel sujeto para atacarme nuevamente. Me apoyé en mis rodillas de la forma más rápida que pude, tragándome todo el dolor que sentía en aquel momento y concentrándome en la furia que sentía ante la osadía de quien quiera que fuera la persona que pretendía ser Robin; con esto logré hacer un starbolt lo suficiente grande que cuando el pelinegro golpeó con su bastón arrojó su cuerpo considerablemente lejos de mí.

Debido al esfuerzo había caído nuevamente al suelo estrellando mi cuerpo una vez más en el duro concreto, pero al menos había detenido por unos segundos al chico. No perdí tiempo y comencé a arrastrarme para llegar hasta la puerta. Me aferraba a la idea de entrar a la Torre y encontrar mi comunicador; estiraba mis brazos uno después del otro y observaba fijamente la entrada que cada vez estaba más cerca. Veía de vez en cuando mis antebrazos y vislumbraba las pequeñas marcas que ya estaban empezando a hacerse moretones.

Faltaban a lo mucho tres metros para poder llegar a la puerta cuando un dolor en mi espalda me hizo gritar, alguien estaba encima de mí. Después sentí uno de sus brazos rodeando mi cuello por detrás y apretó con fuerza impidiendo que el oxígeno llegara a mis pulmones.

—¡Suéltame! —traté de decir con la voz ahogada mientras intentaba quitarme desesperadamente su brazo. Mi fuerza en este momento no reaccionaba, estaba muy herida y cansada, y el dolor de la espalda no me ayudaba a concentrarme.

Lo único que atiné a hacer en ese momento fue crear un par de pequeños starbolts en las palmas de mis manos y sin lanzarlas me aferré al brazo de aquel chico quemando su traje y estoy segura que un poco de piel en su antebrazo. Él soltó un alarido liberándome de su agarre y quitándose de encima. Volteé mi cuerpo hacia donde estaba él, sentándome y apoyándome en mis manos. No apartaba los ojos de él, no quería que volviese a atacarme por sorpresa.

—¡Me quemaste! —escupió con odio mientras sostenía su brazo. Lo siguiente que hizo fue correr hacia mí y propinarme un puñetazo que no logré esquivar, caí de nueva cuenta al suelo quedando acostada de lado, mi mejilla ardía aunque no se comparaba al dolor de mi espalda. Se acercó de nueva cuenta a mí y de un momento a otro cambió de apariencia, ahora era Madame Rouge quién lucía muy molesta y sólo pude escuchar una maldición dirigida hacia mí mientras revisaba su delgado antebrazo.

Sabía que no era Robin, ¿pero qué hacía Madame Rouge aquí? En primer lugar ¿cómo era que estaba aquí cuando se suponía que debía estar congelada en una prisión para villanos? Y en segundo ¿qué hacía trabajando junto a Slade? A menos que ella hubiera también fingido ser Slade, sin embargo no entendía cómo era que sabía lo de los aprendices.

La cabeza me dolía y pensar en las razones de esta lucha me estaba empeorando el dolor. Ya no podía moverme, mis brazos no respondían, mis piernas se sentían demasiado pesadas para moverlas y me estaba costando respirar. ¿Realmente terminaría así?

Miré de nuevo a la mujer frente a mí, realmente disfrutaba lo que estaba frente a ella, supongo que me veía tan destrozada como me sentía. Se acercó hasta que sus pies quedaron a centímetros de mi rostro y con brusquedad tomó uno de mis brazos levantándome hasta que mi cabeza quedó a la altura de su cuello.

—¡Ya no te ves tan bonita! —pronunció con su distinguido acento mirándome con diversión—. Pero descuida, ya no necesitarás preocuparte por eso.

Cuando creí que iba a darme otro golpe en la cara me soltó con brusquedad y cayó hacia un lado. Alguien la había empujado y ahora estaba encima de ella. Caí una vez más y solté un alarido ante tal recibimiento del piso. El dolor no abandonaba mi cuerpo y mi energía disminuía casi hasta extinguirse. Miré por última vez aquella escena, Madame Rouge peleaba con otra persona y sonreí al reconocerla.

—¡Robin! —susurré con lo poco que me quedaba y mis párpados cayeron pesadamente envolviéndome en total obscuridad.