ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XI- Cavilación

Sorry, sorry, sorry. Lamento mucho mi ausencia, pero alégrense, ya estoy de vacaciones y tendré más tiempo libre del que tenía. Ojala y les agrade mi fic (y que alguien lo esté leyendo). Prometo ponerle más atención y más acción y claro, creo que aún no se ha comenzado a notar el BBxRV, pero no se preocupen después del siguiente capítulo el amor se notara entre ellos.

Bueno, para despedirme, les deseo una feliz navidad y un muy buen inicio de año, que disfruten este último mes del 2013. Bye. ¡Saludos!

Los Jóvenes Titanes no me pertenecen, yo sólo creo historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.


Capítulo XI- Cavilación

(POV Robin)

Mis ojos trataban de cerrarse involuntariamente. El cansancio, presente desde hacía ya varias horas atrás, ralentizaba mi cuerpo, lo sumía en un abrigo de pesadez en el que, si me descuidaba unos segundos, podría caer en el mundo tranquilizador de Morfeo.

Estaba encerrado en la enfermería desde hacía algunas horas, desde aquel incidente en el que Starfire había despertado con horribles alucinaciones. Destruyó parte de la habitación en la que nos encontrábamos ahora pero eso no me preocupaba para nada, lo que me tenía de nervios era la forma en la que sufría, en la que estuvo gritando y cómo aquella ventana de horrores la orillaron a atacar hacia todos lados. No podía siquiera imaginar el suplicio por el que estaba pasando.

Por lo que Raven nos contó y sintió, Starfire estaba sufriendo alucinaciones extremadamente siniestras en donde vislumbraba diferentes sombras que le hacían daño, sumándole a que el lugar en el que estaba era muy oscuro y los sonidos eran tan insoportables que era difícil concentrarse incluso para Raven. También comentó aterrorizada que no se comparaba a lo que yo había vivido cuando inhalé el gas de la máscara de Slade.

Todos teníamos una cara de preocupación por lo sucedido; haber visto a nuestra amiga en ese estado fue duro y cuando Raven mencionó que había visto a Slade entre las alucinaciones, estaba seguro que mis compañeros fruncieron el ceño. Por mi parte no sólo fruncí el ceño, me comenzó a hervir la sangre y deseaba tanto ir por Slade para asegurarme que no volviera a atreverse a tocar a mi novia ni a ninguno de mis amigos.

Cyborg me reprendió antes de que saliera furioso de la enfermería, "sería estúpido salir sin un plan" dijo, y tenía razón, no lograría nada solo con esa impulsividad. Mis amigos me convencieron de que ellos investigarían más del asunto, tanto de Slade y Terra, y al parecer su primer debut junto a la Hermandad del Mal; incluso Chico Bestia se veía totalmente comprometido a atrapar a los susodichos.

Cuando terminamos de organizar cada tarea sobre la investigación ellos se fueron directo a la gran computadora de la Torre T en la sala principal y me dejaron a solas cuidando a Star, cosa que no reproché ya que tenía planeado quedarme junto a ella todo el día; el miedo de que le volviese a pasar algo y no poder protegerla seguía presente en mi cabeza; aunque creo que lo hicieron más por el hecho de que si les ayudaba a buscar a Slade terminaría haciendo algo estúpido por las emociones que en ese momento sentía.

Los minutos parecían eternos y el silencio sólo hacía más difícil mi estadía ahí. A veces me perdía en mis pensamientos, posando mi mirada en algún punto de la habitación y sólo volvía a la normalidad cuando daba un respingo como si mi cerebro me recordara que debía vigilar.

Negué con la cabeza varias veces ahuyentando el sueño que atormentaba cualquier idea firme que se me presentara, pero los bostezos sólo me arrastraban a su trampa. Eran casi las 3 de la mañana y seguía resistiéndome a dejarla sola en esta gélida habitación.

Mis amigos estaban pendiente de ella, Raven venía cada tres horas o cuando yo le avisaba ya que con sus poderes podía curar de poco a poco sus heridas y tranquilizar a Starfire si despertaba con ataques; Cyborg venía de vez en cuando a hacerle pruebas de sangre o medir sus respuestas cerebrales; y Chico Bestia preguntaba si había mejorado y me traía la comida o la cena.

Ellos habían estado insistiendo en turnarnos, sin embargo yo me rehusé de inmediato, podía cuidarla solo y por nada del mundo volvería a dejarla sola ni un segundo. No quería que le volviese a pasar nada más, ya estaba bastante herida y me asustaba perderla de vista una vez más. Además a ellos les pedí que siguieran con la investigación sobre Terra y lo ocurrido en el parque, teníamos que prever qué estaba sucediendo para poder defendernos.

Volví a erguirme por enésima vez tratando de ahuyentar todo rasgo de somnolencia. Me puse de pie para repeler un poco más mi cansancio y en el camino que hacía para mantenerme activo volví a detenerme en el estante con puerta de vidrio que me dejaba ver algunos medicamentos. Quería mantenerme otras horas despierto pero sabía que si comenzaba a tomar pastillas sin conocer los efectos podría causarme un mal.

Traté de mantenerme despierto por otra hora más. Di vueltas por la habitación y de vez en cuando verificaba la pantalla de mi laptop para ver si el análisis de sangre que había mandado a hacer ya tenía resultados. Si detectaba qué toxina había en su cuerpo podría encontrar una solución, sin embargo la pantalla aún no arrojaba respuestas por lo que respiré hondo y me dispuse a sentarme de nuevo.

Antes de poder llegar a mi asiento un quejido llamó mi atención y corrí hacia la camilla en donde descansaba Starfire. Su piel bronceada y su cabellera pelirroja lucían apagadas como si no tuvieran vida y su distinguida sonrisa brillaba de ausencia. Su rostro reflejaba algo inquietante acompañado de un sutil movimiento como si su sueño no fuera satisfactorio.

Tomé una de sus manos y traté de trasmitirle mi calor pero ella no respondía, sólo reaccionaba con pequeños espasmos seguramente causados por una pesadilla. Me acerqué a su oído sin soltar su mano y le susurré: —Estoy aquí, estarás bien, lo prometo.

Llevaba varias horas así, balbuceaba entre sueños palabras sin sentido, incluso pienso que palabras en su idioma natal, y se movía intranquila forcejeando con la camilla a la que nos había obligado a atarla por precaución. Su temperatura corporal variaba gradualmente, a veces comenzaba a temblar tanto que tenía que poner dos mantas sobre ella y en otras ocasiones la fiebre me mantenía cubriéndola con paños rellenos de hielo alrededor de su cuerpo.

Ya había pasado más de un día desde que encontré a Starfire en la azotea junto a Madame Rouge. Habían desarrollado una batalla, eso era obvio debido a las heridas de ambas, aunque para cuando yo llegué Star se encontraba con múltiples lesiones mientras que Rouge la sostenía de un brazo con la intención de propinarle otro golpe.

Fue ahí donde golpeé a Rouge lanzándola lejos de mi novia y comenzó la pelea defendiéndola de la villana. Me asestó varios golpes ya que estaba muy preocupado por Star y no podía dejar de mirarla de soslayo, ya no se movía y sangraba de muchas partes por lo que no pude evitar pensar en lo peor. Sentía que todo era mi culpa, que no debí haber dejado que Star se fuera sola; me sentía un idiota y que si le pasaba algo grave a ella nunca me lo perdonaría.

Miré a la mujer pelinegra que yacía frente a mí, tenía una sonrisa de oreja a oreja y parecía encantarle la situación. Sentí cómo la furia me inundaba de pies a cabeza, no dejaría que escapara después de haber herido a mi novia de esa manera. Ansioso empecé a luchar contra ella sin embargo Madame Rouge era muy ágil y esquivaba mis golpes con facilidad. Estuvimos luchando alrededor de tres minutos, heridos ambos, jadeantes por el esfuerzo, pero yo no tenía planeado rendirme, además ella lucía preocupada y la verdad era que no sabía el motivo.

Utilizando mis birdarangs herí una de sus piernas y tomándola por sorpresa golpeé uno de sus costados con mi bastón. Ella gruñó cayendo al suelo y antes de que yo pudiera asestarle otro golpe en la espalda, me miró al mismo tiempo que alargó su mano hasta que su puño impactó en mi rostro. Caí hacia atrás y me estampé en el suelo. Perdí por un momento la concentración, me sentía mareado y para cuando pude reaccionar y ponerme de pie Madame Rouge ya no estaba. Busqué por todos lados en la azotea sin éxito, no había rastro de su escape.

Cuando me di cuenta que era en vano buscar a Rouge corrí de inmediato hacia la dirección de Star, estaba aún tumbada en el suelo e inconsciente. Sentí un escalofrío cuando estuve lo suficiente cerca para comprobar que su respiración era apenas perceptible. El estómago se me retorció al ver los moretones en su piel sobretodo en la parte de su espalda que parecía la parte más afectada.

La tomé con cuidado en brazos y ella, aun inconsciente, hizo una mueca de dolor. Caminé lo más rápido posible hacia la enfermería, cuando estuve ahí la recosté en una de las camillas y como pude traté sus heridas no sin antes activar la protección de la Torre y el modo cuarentena en la enfermería, no quería otro villano atacándonos. Le costaba respirar por lo que le proporcioné oxígeno con una máscara que teníamos entre los dispositivos médicos y esto mejoró su ritmo cardiaco.

Ella no reaccionaba cuando la llamaba aunque sus muecas de suplicio eran suficientes para expresarme el dolor por el que estaba pasando. Busqué en una de las gavetas una jeringa y una dosis de analgésico para que pudiera descansar mientras trataba su espalda. Apliqué compresas de hielo para bajar la inflamación e inspeccioné la zona para averiguar si había algo roto. No era médico pero por lo que sabía, y por las veces que había vivido estas cosas con Bruce, sí tenía al menos una costilla fisurada o rota.

Estuve cuidándola por un buen rato hasta que llegaron mis compañeros Titanes a la Torre. Les había mandado un mensaje en cuanto Star se estabilizó sobre lo que estaba pasando sin embargo no esperaba una respuesta ya que seguramente aún estarían peleando contra Terra. Cuando traspasaron las puertas de la enfermería pude ver lo cansados que estaban además de uno que otro moretón en sus brazos; lucían decepcionados y tan pronto como observaron a nuestra amiga en la camilla se sobresaltaron preocupados.

Estuvimos charlando en la enfermería y les conté todo lo que había pasado desde lo del parque, lo de Rouge e incluso lo de Minina, lo cual me reprendí por ser tan idiota y caer en su truco. Ellos también me contaron cómo Terra y las polillas habían estado destruyendo parte del parque mientras se enfrentaban contra los Titanes, y cuando creyeron tener una ventaja sobre Terra, Slade apareció junto a sus robots los cuales terminaron manteniéndolos ocupados mientras ellos escapaban.

Los cuatro estábamos sorprendidos de cómo Slade y al parecer la Hermandad del Mal estaban trabajando juntos, nos habían emboscado e incluso hicieron un plan para separarnos y por lo visto a quién querían lastimar más era a Starfire. También estábamos confundidos, ya que se suponía que la Hermandad del Mal estaba congelada en una prisión especial para villanos y no sabíamos cómo ni cuándo habían escapado, aunque seguramente estaba relacionado con Slade.

Tan pronto tuvimos oportunidad, los 4 nos dedicamos a advertirles a los demás Titanes honorarios lo que estaba sucediendo a través de los nuevos y mejorados comunicadores que les habíamos dado. Algunos no respondieron a la llamada pero igualmente había un mensaje para ellos con la indicación de que era indispensable que se comunicaran con nosotros ya que teníamos que prepararnos para una lucha que era más que evidente que sucedería.

Durante las horas que estuve vigilando a Star, pensé mucho en cuál era el objetivo de la unión de Slade y la Hermandad Del Mal. Era muy extraño que tanto Slade como el grupo de villanos hayan unido fuerzas, los dos lados tenían intereses diferentes además ni Cerebro ni Slade eran tipos que seguirían órdenes de otros. Lo único que les unió era quizás el deseo de hacernos pedazos.

Lo que había sucedido en el parque con Minina, Terra, Slade y después Rouge en la Torre obviamente era parte de un plan, de eso estaba seguro; sin embargo las preguntas que más me inquietaban aun no podían ser resueltas: ¿qué le hicieron a Starfire para que reaccionara así, con gritos y ataques de personas que no estaban allí, actuando como si estuviera pérdida en cualquier otra realidad a la de nosotros?, ¿acaso había sido intoxicada con el mismo gas que contenía la máscara de Slade o tal vez era uno más potente?, y sobretodo ¿para qué le harían algo solamente a ella y no a todos los Titanes?, ¿por qué separarla e ir sólo por ella?

La querían, Rouge seguro que iba a llevársela cuando estuviera inconsciente y quizás por eso lucía preocupada cuando yo estaba luchando contra ella, ¿pero qué tenía que ver Starfire en sus planes? Entre más pensaba, las causas incrementaban de nivel, desde alejarla de los Titanes para desestabilizarnos, al fin y al cabo Star era la que nos mantenía unidos y Warp pudo notarlo en aquella ocasión de su viaje en el futuro, fácil pudo haberlo comentado con Cerebro. Otro camino sería que Slade trataría de mantener mi mente fuera del juego, sabe que si algo les pasara a mis amigos me derrumbaría; si algo le pasara a ella me perderían totalmente. Incluso estaba la horrible posibilidad de que la Hermandad del Mal necesitaba a alguien en quién probar sus experimentos como aquellas alucinaciones que presentaba Starfire, aunque ante esa teoría no encontraba el motivo por el que sólo quisieran probar en Star y no en todos nosotros.

Un quejido de ella me sacó de mis pensamientos, volvía a tener esos espasmos y aunque sus ojos seguían cerrados lucía muy inquieta. Trataba de moverse de un lado a otro, le molestaba no poder estremecerse libremente debido a las cintas alrededor de su cuerpo y empezó a susurrar mi nombre mientras negaba con la cabeza, después el de Raven, Cyborg y Chico Bestia; estaba sollozando y cada vez pronunciaba nuestros nombres con voz más alarmada y moviéndose bruscamente.

Me acerqué a ella, tomé una de sus manos y con mi otra mano libre comencé a acariciarle el cabello. Sus espasmos fueron disminuyendo conforme le decía que yo estaba aquí, que nuestros amigos estaban bien y que la protegeríamos. Se calmó después de un rato y volvió a quedarse dormida. Chequé sus signos vitales y su temperatura, todo parecía bien. Su rostro ya no lucía horrorizado y por primera vez en toda la noche podía verla dormir plácidamente. Tenía la esperanza que esto significara que el efecto de lo que sea que le hubieran dado estuviera terminando.

Acerqué más mi silla a su camilla, me puse a la altura de su cabeza y tomé de nuevo su mano. Mis bostezos eran incesantes, mi cuerpo tardaba en reaccionar y mis ojos comenzaban a nublarse. Recargué mi barbilla en el extremo de la camilla y empecé a cerrar los ojos mirando el perfil del rostro de Starfire; podría jurar que estaba durmiendo como cuando se quedaba dormida en el sillón al desvelarnos viendo películas en el living; incluso el brillo de su cabello volvía a la normalidad. ―Seguro estarás mejor ―susurré.

No me di cuenta cuándo es que comencé a ceder mi voluntad, los párpados cayeron como cortinas y mis músculos se relajaron. Me aferré más a la mano de Star como última acción, como si eso fuera a protegerla de todo.

Las luces blancas y algunos sonidos me despertaron. Aun con la cabeza recostada en la camilla traté de abrir mis ojos los cuales tardaron en enfocar a las figuras borrosas que se movían de un lado a otro en mi campo de visión. Levanté la cabeza tratando de mejorar mi vista y en cuanto los reconocí me di cuenta que se habían detenido a observarme fijamente, lucían también cansados, supongo que había sido mucho que procesar para todos.

―¡Viejo, creo que deberías ir a descansar a un lugar más acolchonado! ―me aconsejó Cyborg mientras me ofrecía una mano para ayudarme a ponerme de pie.

―Nosotros cuidaremos a Starfire, no te preocupes, Robin ―continuó Raven con su tono de voz característico dirigiéndose a una de las gavetas.

―No. Ya he descansado lo suficiente, puedo ser de ayuda para ambos en lo que sea que tengan que hacer ―dije firme esperando alguna oposición, pero no sucedió. Ambos asintieron volviendo a lo que estaban haciendo.

Cyborg tecleaba rápidamente en uno de los aparatos médicos que estaban cerca de nosotros mientras que Raven acercaba una pequeña mesa con rueditas que contenía gasas, alcohol y otros productos para empezar a limpiar las heridas de Star. Ella comenzó a revisar la espalda de mi novia; parte del moretón y heridas habían desparecido considerablemente. Me sentí aliviado, sus poderes habían conseguido mejorar la situación de Starfire y ya casi no tenía daños.

Me acerqué a Cy observando los gráficos en el monitor frente a él y pregunté: ―¿Has encontrado algo? ―él suspiró con pesadez―. No, aún no logro descifrarlo. Tengo algunas teorías aunque desgraciadamente ninguna de ellas me arroja una solución, sólo la causa. ¿Recuerdas aquella vez que la máscara de Slade soltó alguna especie de gas frente a ti provocándote todas esas alucinaciones?

Asentí. Cómo no recordarlo, fue una de las peores experiencias. Aquella vez parecía un demente atacándome a mí mismo y a mis compañeros mientras estaba aferrado a luchar contra alguien que sólo mis ojos podían ver. Sentir que todos estaban en mi contra y a la vez ser derrotado por un sujeto que mi mente creía que era real no era el mejor recuerdo que tenía.

―Todos lo asociamos con lo que le pasaba a Star como primera hipótesis por lo que estuve comparando las impurezas que había en la sangre de Star y en la tuya en aquella ocasión. Los resultados son diferentes por lo que significaría que no está bajo el mismo gas con el que Slade te atacó. Dado ese resultado estuve analizando la aceleración cardíaca, las ondas cerebrales y una resonancia magnética de la cabeza de Star obteniendo que el estrés y el miedo se disparan un 40% más de lo que se presentaban en ti cuando ella tiene esos ataques y alucinaciones ―continuó mi amigo.

―Es mucho más potente, por eso es que todo su entorno se distorsiona y son varias personas quienes la atacan a la vez ―afirmé mientras miraba la comparación de las resonancias magnéticas que Cyborg estaba mostrando en la computadora.

―Exacto, parece que querían hacerle mucho daño a Star ―la preocupación de mi amigo me hizo estremecer.

―¿Pero por qué solo le hicieron eso a ella y a nosotros no? ―cuestionó Chico Bestia incorporándose a nuestra conversación igualmente con un semblante de preocupación, acababa de entrar a la enfermería y se había acercado al monitor tan pronto nos vio.

Lucía cansado y parecía que no había dormido mucho, aunque no podía reprocharle nada porque seguro que yo tenía un aspecto peor. Estoy seguro que todo esto le afectaba a un nivel diferente al de nosotros; tener que soportar todo esto y luchar consigo mismo sobre lo que sentía respecto a Terra era algo que le estaba atormentando aunque tratara de disimularlo.

―Eso me he preguntado también, el dolor que siente Star no es de un ataque al azar ―esta vez habló Raven quien seguía limpiando una herida del brazo de mi pelirroja.

―Obviamente estaba planeado, nos dividieron y caímos en su trampa. Querían llevarse a Starfire ¿no es así, Robin? ―Cyborg me miró invitándome con la mirada a seguir con lo que suponía.

―Cuando llegué a la azotea y comencé a luchar contra Madame Rouge, ella lucía preocupada. En el transcurso de la noche me puse a pensar en razones por las que habían hecho que Starfire se separara y también en razones por las que Rouge estuviera preocupada de que yo interfiriera con su batalla. Llegué a la conclusión de que su plan principal era separar a Star de nosotros para llevarla a un lugar apartado, es por eso que ocurrió lo de Minima; sabían que Starfire saldría corriendo evadiéndome y después la presencia de Terra nos mantendría ocupados para que no pudiéramos seguirla. Con esto en marcha tendrían la oportunidad de perseguirla y de envenenarla con lo que sea que le dieron para tener esas alucinaciones, esto para poder llevársela fácilmente o para que fuera una de las primeras víctimas de su nueva invención.

Seguí hablando esta vez acercándome hacia la camilla de Star: ―Quizás seamos los siguientes en probar el efecto de esta nueva droga, es por eso que estamos tratando de contactar con los demás Titanes. Si el plan era llevarse a Starfire y no lo consiguieron, estoy seguro que van a ir por alguien más y eso no lo podemos permitir ―terminé de hablar mientras tomaba la mano de Starfire y me volteaba hacia ellos.

―Algunos Titanes ya se pusieron en contacto con nosotros y están esperando un plan, pero hay algunos otros que no se han reportado ¿qué tal si les ocurrió algo?, ¿sería bueno ir a revisar?

―Sería lo correcto, Bestita, aunque la última vez que nos separamos… ―un estruendo seguido del sonido de una lluvia de cristales interrumpió a Cyborg. La alarma de la Torre no tardó en aparecer y una de las sirenas ubicada en la esquina de la habitación comenzó a esparcir su luz rojiza.

Los cuatro nos reunimos de inmediato frente al monitor mientras Cyborg conectaba la transmisión de todas las cámaras que había en la Torre T. La imagen que correspondía al living estaba congestionada de humo y sólo se podían percibir algunos escombros y muebles fuera de su lugar. Al parecer acababan de hacer estallar el cristal y parte de la estructura.

Chico Bestia notó también que en la cámara externa de la Torre se podían percibir unas figuras que atravesaban el río dirigiéndose a nosotros. Al agrandar la pestaña pudimos observar mejor que eran dos lanchas a toda velocidad con los miembros de H.I.V.E.

Sin perder tiempo, tomé mi capa y mi bo staff que había dejado encima de un estante cercano y sin perder más tiempo me dirigí a mis amigos: ―¡Chico Bestia y Cyborg, acompáñenme! ¡Hay que detenerlos! ―ellos asintieron corriendo hacia la salida.

Me acerqué a Raven y después de darle una última mirada a Starfire, la miré a los ojos y le dije: ―¡Por favor cuídala! ¡Pondré en cuarentena la enfermería! ¡No permitas que entren! ―ella asintió decidida y yo salí corriendo del cuarto para después, con el comando ubicado fuera de la enfermería, ordenar que ésta fuera puesta en cuarentena.

No tardé tanto en alcanzar a mis compañeros, aún no habían llegado a la zona de la explosión ya que Cyborg estaba modificando algo en uno de los pequeños monitores que teníamos en el pasillo.

―¿Qué sucede? ―pregunté en voz baja acercándome más a ellos.

―Espera ―contestó Cy mientras seguía eligiendo opciones dentro de la pequeña pantalla pegada en la pared. ―¡Ya está! ¡Listo! ―exclamó en voz baja para luego dirigir su mirada hacia mí―. He desconectado las cámaras, no podrán utilizarlas en nuestra contra y respecto a nosotros, ya hemos visto en donde se encuentran. Hay alguien en el living que no logré distinguir y cerca del río ya están los H.I.V.E.

Asentí. ―Entonces yo iré al living y ustedes vayan con los H.I.V.E. Manténganse en contacto con los comunicadores ante cualquier emergencia. ¡Vamos, Titanes!

Subiendo con cautela las escaleras, ya que usar el elevador sería un movimiento riesgoso, tratábamos de mantenernos alerta en caso de que alguien estuviera en los pasillos adyacentes a nosotros. Hubo un punto en donde nos separamos, ellos se fueron hacia la puerta principal y yo seguí con más escalones pues tenía que subir unos pisos más para llegar al living. Era difícil concentrarme debido a mi ansiedad, estaba preocupado por Starfire y no sabía con quién iba a encontrarme, además aún no me sentía al cien por ciento.

Cuando llegué por fin al living me adentré a él alerta de cualquier cosa. El humo que habíamos visto en el monitor de la enfermería aún no se había disipado por completo, aun así podía vislumbrar cómo nuestro ventanal estaba esparcido en fragmentos por todo el cuarto. Algunos escombros yacían cerca del ahora enorme agujero que permitía el paso del aire y del resplandor del amanecer que matizaba la habitación de colores anaranjados.

―¡Tardaste mucho en llegar, ya me estaba aburriendo! ―escuché detrás de mí al tiempo que sentí cómo volaba hacia una pared. Terra me había lanzado una roca y no había podido esquivarla.

Me levanté con rapidez ahogando mis quejidos y sintiendo varios rasguños en el costado donde me había impactado la piedra. La miré tratando de prevenir su próximo ataque aunque ella parecía sólo sonreír como si le hiciera mucha gracia verme.

―Pensé que llegarías con los otros chicos. Tengo tantas ganas de divertirme con ellos ―esta vez rio.

―No estés tan segura de poder derrotarnos, Terra. Sigues siendo la subordinada de ese psicópata ¿y aun no te ha convencido de que no hay que subestimarnos? ―mencioné corriendo hacia ella con mi bo staff sin embargo antes de recibir un daño se elevó en una de sus rocas posicionándose fuera de lo que antes era nuestro gran ventanal.

―No te confundas, Robin. Siempre quise luchar contra ti y patear tu trasero de forma instantánea, pero por más que quisiera hacerlo, y de verdad que quiero, ese privilegio no me pertenece ―contestó descendiendo hasta que ya no pude verla.

―¡Qué gusto verte de nuevo, chico maravilla! ―exclamó una voz detrás de mí. Por un instante sentí la ira inundarme y antes de enfrentarme cara a cara con mi enemigo, salté hacia adelante dando una voltereta y esquivando a tiempo su patada.

"¡A la mierda Terra!" pensé. Lo único que deseaba hacer en ese instante era hacerle pagar a Slade lo que le habían hecho a Star.

―Atacar por la espalda es acción de cobardes, muy propio de ti, ¿no crees, Slade? ―le cuestioné mientras me ponía a la defensiva y preparaba el bo staff para atacarlo.

―Sí tú lo dices, Robin ―caminó hacia mí mientras sacaba también un bo―. ¿Cómo está Starfire? ¿Ya se dio cuenta del mal partido que eres?

―¡Eres un maldito! ―grité a la vez que me abalanzaba hacia él iniciando nuestra pelea.

La ira contagiaba mi cuerpo y la adrenalina viajaba por todo mi sistema. Quería lastimarlo, quería que sufriera como había hecho sufrir a Star y no lo dejaría escapar sin haberle hecho pagar.


―¡Chico Bestia, ahora! ―gritó Cyborg disparando con sus rayos sónicos a las varias siluetas de Billy múltiple dejando sólo una muy desorientada del joven villano y dándole la oportunidad a Chico Bestia de embestirlo convertido en toro para lanzarlo al río.

Gizmo no tardó en darse un baño también y acompañar a su compañero en el agua dulce gracias a que Cyborg destrozó los circuitos de su mochila cohete y con un vuelo sin rumbo fijo terminó lejos de la isla.

―¿No crees que cada vez es más fácil derrotarlos? ―preguntó el chico verde cambiando su forma por un dinosaurio y golpeando a Mamuth con su larga y pesada cola.

―¡No estén tan seguros! ―seguido de esto el cuerpo de Cyborg cayó de rodillas mientras See-More (Ojo) seguía disparando rayos ahora hacia Chico Bestia.


(POV Starfire)

El sonido del incesante golpeteo en el metal se incrementaba conforme despertaba, como si mis oídos apenas fueran activados y estuvieran recibiendo el ruido desde un lugar muy lejano. Aun no abría los ojos por temor a encontrarme con aquellas sombras que tanto me atormentaban, sin embargo los estruendos se hacían más fuertes y estremecían mi cuerpo por lo que no pude evitar mirar.

Estaba en la enfermería. Las cosas a mi alrededor se balanceaban ligeramente, algunas luces comenzaban a fallar y los sonidos de alguien golpeando un metal empezaban a brindarme un dolor de cabeza. Me sentía muy cansada y con algo de dolor, además tenía un mal presentimiento guardado en el pecho. Giré mi cabeza y pude ver a Raven meditando a mi costado, se encontraba flotando con sus piernas cruzadas y estaba tan concentrada que no había notado que yo estaba despierta.

Traté de levantarme pero unas correas me rodeaban el cuerpo y estaba lo suficiente débil para no poder romperlas con mi fuerza. No sabía por qué estaba atada a la camilla ni tampoco por qué Raven lucía tan tranquila cuando parecía que algún terremoto trataba de tirar abajo la habitación. Por un momento el escalofrío recorrió mi cuerpo ante la posibilidad de otra pesadilla distorsionada; no quería volver a ver a aquellas figuras que jugaban con mi mente, en especial cuando había descansado un corto tiempo de ellas.

Pronto lo comprendí, los sonidos se habían detenido y las luces dejaron de parpadear. Lo siguiente que veía era el ser alma de mi amiga regresando a su cuerpo y cómo ésta abría lo ojos. Se sorprendió de verme mirándole con confusión y ella sólo movió una de sus manos impregnadas en oscuridad liberándome de las correas.

―¿Estás bien? ―me cuestionó dejando su pose de meditación y acercándose para ayudarme a levantar. Asentí desconcertada y tomé su mano como apoyo para ponerme de pie. Ella me quitó rápidamente los electrodos que tenía en parte de mi pecho y cuando comprobó que me encontraba bien soltó con cautela: ―Terra regresó.

Me quedé congelada por unos momentos en donde procesaba sus palabras. Comencé a sentir una felicidad dentro de mí, Terra regresaba y al fin podría volver a ser nuestra amiga, sin embargo eso fue opacado de inmediato por los mismos ruidos que me habían levantado. De pronto las cosas comenzaron a conectarse y temiendo lo peor sólo pude cuestionar a Raven: ―¿Ella… ―y antes de terminar mi pregunta Raven asintió para luego decir: ―Nos están atacando.

―¿Dónde están los otros? ―pregunté rápido; no veía por ningún lado a mis otros amigos y por primera vez notaba que la enfermería estaba en protocolo de cuarentena.

―Ellos están luchando, nosotras debemos impedir que entren aquí ―mencionó volviendo a tomar su pose de meditación y dejando salir a su ser alma para traspasar el denso metal que nos separaba del pasillo.

Me sentía tan inútil, no sabía cómo proceder y me agobiaba no poder entrar a la batalla. No podíamos salir de la enfermería aunque alguien ya estaba tratando de entrar en ella y Raven estaba intentando luchar contra eso.

Me acerqué al monitor y tecleé algunos comandos para observar las cámaras de la Torre pero para mi sorpresa estaban todas desconectadas. Mi preocupación creció más; no sabía cómo estaban mis compañeros, si estaban heridos o quién los atacaba.

Mi impotencia resolvió que debíamos salir y enfrentarnos cara a cara sin embargo antes de poder acercarme a la puerta el ser alma de Raven la traspasó con una velocidad que cuando regresó al cuerpo de mi amiga hizo que éste fuera lanzado hacia una de las cortinas que se encontraban ahí. Corrí hacia ella y la auxilié, lucía desorientada y con algo de estupefacción miró la entrada, como temiendo que la derribaran.

Los golpes habían cesado pero otro sonido más bajo se podía percibir, un sonido como si se tratara de electricidad viajando a través de cables de alta tensión. Pronto un umbral de luz se hizo presente y comenzó a crecer hasta tener un largo de 2 metros aproximadamente. De ese portal salió una figura femenina que en cuanto mis ojos se adaptaron a la luz pude notar que era Terra y detrás de ella se encontraba Psimon.

―Raven no fue nada amable de tu parte envolverme en esas tuberías ―habló molesta mientras se nos acercaba. Sus manos se iluminaron en amarillo y del portal empezaron a salir rocas con dirección hacia nosotras. Raven reaccionó rápido y creó un escudo con su energía para que ninguna piedra nos lastimara.

―¿Crees que puedas pelear? ―me preguntó mientras seguía mirando a nuestros adversarios a través de su escudo.

―¡Sí, me siento mucho mejor! ―contesté poniéndome en guardia.

―¡Está bien! ¡Yo iré contra Psimon y tú contra Terra! ―sentenció mientras se preparaba para deshacer el escudo. Me miró antes de quitarlo por completo y con voz fría me dijo: ―No te contengas.

Fueron sus palabras las que me hicieron apreciar el momento más lento de lo que sucedía. ¿Qué no me contenga?, ¿a qué se refería?, ¿quería que me defendiera con todo, incluso si llegara a lastimar gravemente a cualquiera de los dos?; ¿qué estaba sucediendo?, ¿acaso era otra de mis pesadillas?

No tuve tiempo para indagar más así que en cuanto su escudo desapareció volé hacia la chica que seguía atrayendo rocas desde el portal. Con un rayo estelar la lancé hacia el extremo de la habitación y cuando me acerqué para propinarle un puñetazo que la dejaría noqueada, una corta pero densa pared flotante de roca detuvo mi puño. Sentí mis dedos adormecerse por el dolor y di algunos pasos hacia atrás.

―Parece que Rouge no te dejó tan mal como lo contó ―se burló Terra deshaciendo su pequeño escudo y mirándome con cautela.

"Rouge" pensé y con ello fragmentos de recuerdos pasaron a través de mi mente. Ella se había hecho pasar por Slade y Robin, me había seguido hasta la Torre y estuvo luchando conmigo. Batallamos por varios minutos y yo estaba muy adolorida; no podía volar ni usar mis starbolts correctamente; y luego mi espalda, había sentido como si se me rompieran las costillas. Ahora me sentía mejor, ya no dolía como aquella vez y eso me preocupaba, ¿cuántos días llevaba en aquella camilla para estar recuperada de este modo?

Me aterraba que haya sido más de una semana, porque lo último que recordaba real era la pelea entre Rouge y los demás recuerdos sólo parecían ser un batido de grotescas pesadillas que me estaban volviendo loca y que parecieron eternas.

―¿Toqué una fibra sensible, Starfire? ―volvió a sonreír con malicia arqueando una ceja. Ella sabía lo que había sucedido y el que estuviera aquí enfrentándonos sólo confirmaba el mal camino que había vuelto a elegir.

Me sentí mal por ella, hacía un par de meses que Chico Bestia nos había comentado que la había visto por la ciudad pero todos en el equipo dudamos que fuera ella y no hicimos nada para ayudarlo; tiempo después nuestro amigo dejó de hablar del tema por lo que asumimos que había sido sólo una confusión.

Tenerla de frente con ese semblante sólo hacía que mi corazón se hiciera pequeñito. Esa inquietud de si era verdad o no lo que dijo Chico Bestia aquella vez había quedado dentro de mí, sin embargo no quise ahondar más en el tema por preocupación, por evitar una decepción, para no aumentar la esperanza de mi amigo y que le rompieran el corazón de nuevo si no era verdad. No quise arriesgarme a que le hicieran daño a mi amigo y muy en el fondo tampoco quería sufrir yo.

Y en este momento me sentía decepcionada, no por ella o por lo que estuviera haciendo, sino por nosotros, lo que pudimos haber aportado para evitar esta situación; si tan sólo la hubiésemos ayudado.

―Terra, no es necesario que hagas esto. Si Slade…

―Slade sólo me ha protegido de ustedes. No me vas a manipular con tu amabilidad ―dijo decidida a atacarme. Levantó sus manos y una avalancha de rocas me sepultaron.

Sentí un golpe terrible en mi cabeza y cómo las rocas aplastaban mis piernas y brazos. Me dolía, tenía que salir antes de que ocurriese algo peor; si ella estaba decidida a pelear entonces me defendería. Me concentré y volando salí de la montaña de rocas que había creado.

Estando en el aire pude notar en el otro lado del cuarto a Raven y Psimon peleando. Ella había estado utilizando los objetos a su alcance y Psimon los esquivaba con facilidad moviéndose de un lado a otro teletransportándose. El portal que él había abierto ya no existía por lo que asumí que las únicas rocas que estaban dentro de la habitación serían las últimas que Terra podría usar.

Sin pensarlo dos veces me dirigí hacia Terra y la mantuve alejada lo más posible de las piedras más grandes. Mis starbolts pulverizaban cada pedazo de tierra que me lanzaba hasta que uno de mis rayos la alcanzó y la estampó inconsciente en un estante lleno de medicamentos. Me dolía tener que pelear con ella pero nos estaban atacando y quién sabe en qué situación se encontraban mis demás amigos.


(POV Robin)

―Parece que el chico explosivo sigue estando dentro de ti. ¿Cuándo vas a aprender a controlarlo? ―me dijo esquivando los tres birdarangs que le había lanzado.

―Te recuerdo que este chico explosivo te ha pateado el trasero muchas veces ―contesté presionando un botón y haciendo explotar los birdarangs que estaban detrás de él. Voló con la explosión hacia otro pedazo de la habitación y corrí hacia él para impactarlo con mi bo staff; él lo esquivó dando una voltereta hacia uno de sus costados y después con una patada giratoria me derribó.

Lucía tan cansado como yo, llevábamos varios minutos peleando y el living se había convertido en un verdadero desastre. Mi ira no disminuía, quería golpearlo hasta sentir que era suficiente, pero el problema de estar iracundo era que no medías tus acciones y la impulsividad te podía jugar sucio.

―Espero que conserves el mismo ánimo cuando no vuelvas a ver a Starfire.

En cuanto lo escuché sentí un miedo terrible, la ira había dado paso a una gran preocupación y la ansiedad comenzaba a dejar estragos en mi respiración. Querían intentar llevársela otra vez, Terra se había ido seguramente por ella y Raven, y él sólo era una distracción.

―¿Qué tiene que ver ella? ―grité levantándome mientras intentaba pensar qué ruta seguir para evadir a Slade y llegar con Raven y Star lo más pronto posible.

―¡No sólo se trata de ella, ya lo verás! ―él corrió hacia mí y yo di dos volteretas hacia atrás esquivándolo. Cada vez estaba más cerca del borde del gran ventanal roto por lo que la única forma de atacarlo era con mi bo.

―¡Ni siquiera pienses en herirlos! ―le grité fingiendo mucha ira, sosteniendo mi bo y golpeándolo en uno de sus costados. Él maldijo a lo bajo pero antes de que yo pudiera asestarle otro golpe, con un rápido movimiento, me propinó una patada en el abdomen que me lanzó fuera de la Torre.

Sentí el aire que se oponía a mi caída y vi directamente el cielo lleno de nubes con ligeros toques anaranjados, aún no amanecía por completo por lo que el ambiente aún estaba fresco. Miré por última vez la parte por la que había salido volando y sentí alivio de que Slade aún no se asomara. Tenía que actuar rápido si quería tener la oportunidad de llegar con ellas.