ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XII- Cielo rojizo

Bueno, será algo corto el capítulo, pero me tardé mucho en actualizar ya que tenía problemas con la laptop ya que no era mía, pero alégrense que ya tengo laptop nueva gracias a mi cumpleaños, fue ayer 28 de enero, sí ya sé que a nadie le interesa pero ya tengo 15 años, que rápido envejezco :´(. (Reedición 2020: qué tiempos aquellos cuando me sentía vieja a los 15, ahora tengo 21 y sinceramente no ha sido tan malo como esperaba xD).

Espero y disfruten este capítulo y les deje un poco de intriga. Nos vemos luego y muchos saludos. Gracias por sus reviews.

Teen Titans no me pertenece, pertenece a Cartoon Network y a sus respectivos creadores.


Capítulo XII- Cielo rojizo

(POV Starfire)

Aproveché que Terra estaba inconsciente para ayudar a mi amiga en el otro extremo de la habitación. Me di la vuelta y arrojé varios starbolts hacia el hombre que seguía peleando contra Raven sin embargo éste se teletransportaba con rapidez evadiéndolos.

Raven estaba suspendida en el aire diciendo una y otra vez "Azarath Metrion Zinthos" mientras dos estantes eran arrojados a Psimon. Éste los esquivó fácilmente, aunque esto lo distrajo para recibir de lleno una esfera de energía oscura que Rae había creado con sus manos y que logró darle en el abdomen haciéndolo retroceder unos cuantos metros. Aproveché que estaba aturdido y me acerqué volando hacia él propinándole un puñetazo en el pecho que lo dejó en el suelo.

Volé hacia Raven y le pregunté si se encontraba bien, ella asintió respirando con dificultad debido al esfuerzo que estuvo haciendo. Yo aún no comprendía bien la situación y seguía preocupada por los demás Titanes; no habíamos recibido ningún mensaje por el transmisor y no tenía idea de cómo quitar el protocolo de cuarentena, usualmente Cyborg se encargaba de esas cosas.

―Tenemos que salir de aquí ―comentó Raven acercándose a la computadora pero fue en vano, la cuarentena no podía ser desactivada desde adentro o al menos no sin la ayuda de Cy o Robin quienes estaban más familiarizados con la informática.

Mis golpes no servirían para tirar el metal con el que estaba forrada la enfermería y Raven no tenía la energía suficiente para abrir un portal que pudiera llevarnos a las dos.

―Tienes que irte tú. Eres la única que puede salir por medio de un portal y desactivar la cuarentena del otro lado ―le dije acercándome al gran metal que cubría la puerta. Ella me miró con negativa y volví a hablar: ―¡Es la única forma de salir! ¡Tenemos que ir por los demás!

Se lo pensó unos segundos y abrió un portal muy pequeño que atravesó de inmediato pues no era estable. Respiré con calma, al menos ya se había marchado y debido a que podía saltar entre dimensiones requeriría un tiempo para que lograra llegar al pasillo.

Pasaron algunos segundos cuando escuché un estallido del otro lado. Grité varias veces el nombre de mi amiga para ver si lograba escucharme pero no obtuve respuesta. Me asusté porque ya no escuchaba nada del otro lado y el protocolo seguía resguardándome en este lugar. Me desesperé enseguida ya que Raven seguro estaba en problemas y no podía ayudarla. Golpeé varias veces la puerta y la última con todas mis fuerzas, sin embargo el metal no cedió, sólo una abolladura conseguí.

Escuché el quejido de Terra al despertar y me volví hacia ella. Lucía desaliñada y con su mirada furiosa sólo me avisaba que se desquitaría conmigo por dejarla inconsciente. Me puse en guardia ante cualquier amenaza, no obstante ella sólo se quedó quieta quizás maquinando un plan. De pronto sentí unas punzadas en mi cabeza y el dolor se volvió una constante. Caí de rodillas y sentía mi piel arder como si ácido hubiera caído en ella. No pude evitar gritar y caí completamente hacia el suelo retorciéndome por el dolor.

―Parece que aún hay algo de toxina en su sistema ―escuché a lo lejos, era Psimon aunque no podía siquiera prestarle atención debido a la tortura que me causaba respirar. La cabeza me dolía demasiado y las voces de mis pesadillas volvían a atormentarme.

―¿No pudiste hacer eso desde el principio? ―logré oír a Terra molesta entre esas voces, las cuales conforme incrementaban de volumen, el daño también lo hacía y recorría más partes de mi cuerpo.

―Estaba ocupado, además no estaba seguro cuánto tiempo la toxina estaría dentro de nuestra paciente cero.

Fue lo último que pude escuchar antes de desmayarme por el dolor.


(POV Robin)

El dolor era horrible y me había dejado sin aire, sin embargo no podía preocuparme por eso ahora. Tomé de mi cinturón el arpón y antes de llegar a tocar el suelo lo pude sujetar a una viga de la estructura de la Torre. Hice que la cuerda se alargará más hasta poder tocar el suelo y en cuanto pude recuperar el aliento corrí hacia el interior de nuestro hogar. Ese era mi plan, si bien no me deshice de Slade, había comprado unos minutos más para ir a ayudar a Starfire y Raven.

―¡Chicos los necesito en D02! ―dije por el transmisor esperando que Cyborg y Chico Bestia hicieran lo posible para llegar a la enfermería. D02 era el código para ese lugar en caso de una situación así, ya que no sabía si alguien más estuviera escuchándonos.

Abrí la puerta e ingresé al vestíbulo, no había ninguna señal de pelea ni de un intruso por lo que rápidamente me dirigí a las escaleras con dirección a los pisos subterráneos. Bajé los dos pisos con dificultad, mi respiración era agitada y un nudo en el pecho crecía cuanto más me tardaba en llegar. Crucé el pasillo corriendo y cuando doblé la esquina me detuve en seco al observar a Raven inconsciente en el suelo junto a algunos escombros de la pared.

Corrí hacia ella para asegurarme que aún tenía pulso. Al ver su rostro noté que tenía algunas quemaduras en su mejilla y en uno de sus brazos; traté de despertarla pero seguía sin reaccionar. Miré a mi alrededor buscando a Starfire pero no había rastro de ella, entonces miré la puerta casi destruida de la enfermería y el grueso metal abollado que impedía el ingreso al lugar. Aún seguía el protocolo.

Acomodé a Raven lejos de los escombros y rápidamente ingresé en el monitor touch, establecido al costado de la puerta, la desactivación de cuarentena. El metal con un estruendo comenzó a subir dejándome libre el camino. En cuanto entré observé un caos por todos lados: piedras y tierra regadas por el piso, cristales rotos, hollín, la mayoría de los estantes estaban destruidos y las camillas maltrechas estaban esparcidas por toda el área. Corrí buscando a Starfire moviendo cada cortina que aún seguía de pie con la esperanza de encontrarla oculta.

El pecho empezó a dolerme en cuanto arrojé la última cortina sin encontrar señales de Star. El miedo me inundó de pies a cabeza y respirar empezó a hacerse más difícil. "Ellos se la habían llevado" fue el primer pensamiento que intentó explicar su ausencia. Sentí ira por un instante aunque no fue suficiente para desaparecer los escalofríos y la preocupación que tanto me carcomían por dentro.

―¡Tengo que encontrarla! ―susurré retomando mi carrera hacia el pasillo pero al ver a Raven aún inconsciente decidí meterla a la enfermería y recostarla en una de las paredes. Era mejor que estuviera protegida en caso de que los H.I.V.E quisieran entrar por lo que volví a activar el protocolo. En cuanto tuviéramos la oportunidad volveríamos para auxiliarla.

Me apresuré hacia las escaleras sin saber hacia qué dirección ir y como si el universo se apiadara de mí, el comunicador comenzó a vibrar y en cuanto lo contesté Chico Bestia me explicaba que necesitaban un poco de apoyo, habían tratado de llevarse a Star, seguían peleando y que se encontraban en la parte norte de la isla, justo en donde solíamos entrenar al aire libre.

El color regresó a mi cara, al menos sabía dónde estaba ella y mis amigos la estaban defendiendo. Emprendí mi marcha con gran velocidad hacia el lugar, rogando por que no sucediera algo malo.


(POV Starfire)

La incomodidad del suelo desigual se esparcía por mi espalda y mis piernas. Mi cuello no estaba en una posición confortable y podía sentir pequeñas rocas encajadas en mis brazos. La tierra donde me encontraba estaba demasiado fría y la brisa erizaba mi piel.

Abrí los ojos con dificultad, presenciando con confusión una batalla. Los sonidos de los ataques me aturdían y el polvo provocaba que comenzara a toser, además mi cabeza se sentía muy pesada.

A unos metros de mí Terra atacaba a Cyborg con muchas rocas formando picos que salían de la tierra y que con dificultad rompía mi amigo. Por el otro lado, Chico Bestia atacaba a Slade, se transformaba en diferentes animales en cada ataque y lucía furioso, desconocía el motivo pero incluso a mí me preocupaba su estado.

Psimon también estaba haciendo de las suyas, creaba escudos de energía sobre Terra y Slade cada vez que mis amigos le iban a propinar un buen golpe a su contrincante. Eso no era nada justo por lo que me levanté como pude olvidando mi dolor y con velocidad me abalancé hacia Psimon derribándolo en el suelo. Comencé a propinarle puñetazos aunque sólo pude acertar uno ya que él simplemente se desvaneció.

Cuando estaba dispuesta a dar media vuelta para buscarlo fui lanzada hacia adelante con fuerza, una energía me había golpeado de lleno en la espalda aterrizando en uno de los desniveles de la isla boca arriba y provocando que ahora mirara con la cabeza inclinada al villano acercándose. Iluminé mis ojos y con un rayo pude alejar a Psimon de mi vista. Rodé mi cuerpo para quedar boca abajo y me apoyé en mis codos mientras miraba el panorama. Mis amigos seguían luchando, habían intercambiado contrincantes y lucían cansados, notaba heridas en sus cuerpos aunque su coraje seguía siendo tenaz.

Cyborg lanzaba ataques sónicos a Slade quien también tenía un arma de rayos y combinaban su batalla con combate cuerpo a cuerpo. Chico Bestia seguía con intensidad atacando a Terra, empezaba a ser impulsivo lo que provocaba que cayera continuamente al suelo por los impactos de roca. Volé sobre ellos y aprovechando que nuestra ex-amiga estaba demasiado concentrada en las dos piedras que sin duda iban dirigidas a mi amigo Bestia, reuní una cantidad considerable de energía y se la lancé justo debajo de los pies ocasionando una explosión que se llevó parte del suelo y la arrojó hacia el agua.

Bajé de inmediato hacia Chico Bestia que no dudó en abrazarme y por supuesto le correspondí con el mismo entusiasmo. ―¡Qué bueno que ya estés mejor, Star! ―me sonrió después del abrazo, le devolví la sonrisa y cuestioné si se encontraba bien, él asintió y ambos volteamos hacia Cyborg quien aún seguía batallando con el hombre que tantos problemas nos ocasionaba.

Chico Bestia fue el primero en dar un golpe, convertido en una cabra montés embistió al enmascarado arrojándolo lejos de Cyborg. Yo lancé después una lluvia de starbolts haciendo que retrocediera más, dándonos tiempo para organizarnos y respirar un poco. Mi amigo verde sacó su comunicador y contactó con Robin dándole nuestra ubicación ya que esta pelea aún no terminaba.

―¡Goldie, me alegra que hayas despertado! ―exclamó Cyborg con ese sobrenombre derivado de mi piel, posando su mano en mi hombro mientras estabilizaba su respiración. Yo no me contuve y lo abracé felizmente. Estaba contenta de verlos a los dos, salir de aquella oscuridad en donde tanto extrañaba a mis amigos.

―¡Yo me alegro tanto de verlos, amigos! ¡Estaba en una horrible pesadilla, había sombras que me atacaban y no sabía cómo salir! ―les dije con los ojos llorosos abrazando esta vez a ambos. Ellos no dudaron en devolverme el abrazo y sentía una tranquilidad estar junto a ellos.

―¿Quién te asegura que ya saliste de esa pesadilla? ―me sobresalté ante esas palabras y al abrir los ojos observé a Psimon sobrevolar frente a nosotros, llevaba dos esferas moradas en sus manos que no tardó en lanzar justo a nuestros pies rompiéndolas y provocando un humo del mismo color. De inmediato lo reconocí, era el mismo humo de aquella vez en la azotea, aquel con el que Madame Rouge me había atacado pretendiendo ser Robin, ¿acaso este gas era el causante de mis alucinaciones?

―¡No respiren! ―grité a mis amigos aún en medio del abrazo, con determinación los tomé de los antebrazos y los arrastré lejos del gas. Antes de que pudiéramos llegar a un lugar completamente seguro el grito iracundo de una chica nos obligó a mirar hacia la gran avalancha de tierra mojada que se nos avecinaba, que no esperábamos y que terminó sepultándonos con una gran fuerza.

El peso encima de mi cuerpo era insoportable, me presionaba contra el piso y no me dejaba respirar. No podía moverme y a mis amigos tampoco puesto que aún sentía sus brazos rozando mis dedos. Otro dolor se hizo presente opacando lo demás, mi cuero cabelludo estaba siendo irritado, alguien jalaba con fuerza mi cabello y lo peor de todo era que no podía gritar. Me ardía demasiado esa parte de la cabeza y cuando dejaron de estirar pude respirar el aire a bocanadas ya que me habían sacado de esa tumba de tierra húmeda.

Por supuesto no era una buena noticia puesto que lo primero que vi fue a Slade, estaba de pie detrás de mi cabeza apuntándome con un arma en su muñeca y junto a él estaba Terra, esta última lucía muy enfadada y empapada. Mi cuerpo no respondía, mis dedos apenas se movían y no podía defenderme. Mis amigos seguían enterrados, y aunque pudiera levantarme para sacarlos de ahí, los tres villanos que me estaban rodeando me lo impedirían.

Miré al cielo buscando una solución; los colores eran tan bonitos, las nubes con resplandor naranja y rosado compartían un panorama azul y el sonido de las aguas estaba tan calmado desentonando con el desastre que estaba ocurriendo. Ni siquiera algo tan bonito podía ayudarme a recuperar las fuerzas, dolía moverme y sentía haber llegado al límite.

Un resplandor rojizo apareció en una esquina de mi campo de visión significando un rayo de Slade. Se sentía como mi último momento, mis últimos pensamientos antes de ¿morir? "Lo siento, amigos" pensé dando una mirada rápida al montón de tierra que ocultaba a mis inconscientes compañeros. "Lo siento, Raven" esta vez vislumbraba la imagen de mi amiga deseando que estuviera bien. "Y lo siento, Robin" pensé recordando los mejores momentos que había pasado junto a él y deseando tanto abrazarlo por última vez.

Un sonido eléctrico bastó para que el dolor se propagara de una manera rápida por todo mi sistema y en un instante todo se volvió tan oscuro.