ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XIII- Petrificado.

Hola chicos y chicas, aquí estoy de vuelta. Espero y disfruten este capítulo, lo actualicé un poco más rápido que los demás. Jejeje son las 11:50 pm. Estoy aquí y mañana hay escuela, soy una niña mala, muy mala XD! (Edit 2020: demasiado mala que abandoné por 4 años los fics T-T, esto es tan vergonzoso L, les prometo que no pasará de nuevo).

Hey muchas gracias a Star786 y Coralyna por sus reviews, me alegraron los días; y por supuesto que sí, Coralyna, podría dejar calva a esa rubia y de una vez también a Minina xD pero tal vez será en los capítulos finales.

Que tengan una muy buena semana y un gran saludo a todos, no olviden dejar un review con dudas o un simple saludo. Bye y nos vemos/leemos.

Teen Titans no me pertenece, pertenece a Cartoon Network y a sus respectivos creadores.


Capítulo XIII- Petrificado.

(POV Robin)

Escalón tras escalón subía de un piso a otro con la respiración agitada. Recorrí el vestíbulo con alta velocidad llegando a la gran puerta que me separaba del exterior, empujándola de golpe y consiguiendo que un brillo cobrizo me cegara momentáneamente. Mi corazón estaba acelerado, la preocupación me carcomía por dentro y la necesidad de verla sana y salva era lo único que me motivaba a seguir corriendo.

Di varios saltos para avanzar más rápido mientras buscaba una señal de los Titanes. Cuando logré divisar el campo de pelea me acerqué hasta Cyborg quién removía arena con dificultad y desesperación. Vi la bota de Chico Bestia sobresaliendo de toda esa tierra y no dudé en ayudar a Cy a desenterrarlo. Al sacarlo checamos su pulso, era débil pero podríamos estabilizarlo en la enfermería.

―¡¿Dónde está Star?! ―pregunté angustiado buscando en nuestro entorno alguna señal de mi novia.

―Fue enterrada con nosotros ―dijo mi amigo escarbando a un costado de nuestro compañero.

Quitaba tanta arena húmeda como podía pero al no encontrar una señal de mi pelirroja el pánico comenzaba a implantarme ideas que sólo me inquietaban más. Tenía un mal presentimiento, su cuerpo no aparecía y su localizador no estaba funcionando. Tan pronto acabamos de quitar la tierra con la que Terra los había atacado, confirmamos que ella ya no estaba aquí.

Ordené a Cyborg que fuera rápido a la enfermería y tratara a nuestro compañero para mejorar su situación, además Raven también lo necesitaba ahí; no podía permitir que alguien empeorara. Yo me encargaría de buscar a Star; necesitaba hacerlo de inmediato puesto que sí se la habían llevado no deberían estar tan lejos.

En la arena había muy pocas huellas aunque las suficientes para marcar una posible ruta. Conforme avanzaba las pistas señalaban sólo una dirección: la parte boscosa de la isla. Me adentré entre los árboles y supe que iba en el camino correcto cuando noté algunas marcas de fuego asociándolas inmediatamente con los starbolts. Me apresuré a seguirlas, si Starfire estaba defendiéndose tendría que apoyarla lo más rápido posible.

Subí a las ramas de los árboles columpiándome y dando saltos entre éstas para tener una mejor vista del campo, esto ocasionó que una serie de pájaros salieran volando ante mi intromisión. La zona lucía calmada, el aire era fresco y los rayos anaranjados del amanecer traspasaban el follaje dificultando mi visión. No había sonidos más que el de algunas aves e insectos.

Era un lugar hermoso en otras circunstancias. Un pequeño bosque en donde relajarse era una actividad fácil aunque en esta ocasión el estrés tomaba iniciativa. Un lugar tranquilo en donde Starfire solía descansar y recargarse de energía cuando el amanecer era lo bastante prometedor, como ahora, que hacía resplandecer todo el lugar con un brillo dorado acompañado de las sombras de grandes árboles.

Un bonito recuerdo en donde logré estar presente en algunas ocasiones apreciando la belleza del cielo y la tierra; apreciando la belleza de mi mejor amiga y la alegría que desbordaba su sonrisa en ese baño de sol; viendo cómo amaba estar aquí en la Tierra incluso más de lo que lo hacía yo. Y como si fuese uno de esos días, logré distinguir su silueta a lo lejos entre tanto destello anaranjado y troncos inundados de hojas. Ella estaba de espaldas pero eso no me impedía reconocer su cabello y su figura. Salté con más velocidad, acercándome con el corazón acelerado, ansioso por estrecharla entre mis brazos.

Di un último salto con voltereta para caer delante de ella. Levanté mi vista sólo para ser golpeado por una realidad escalofriante; frente a mí se encontraba uno de mis peores miedos. Las manos me temblaban, me había quedado sin habla y caí de rodillas perdiendo las fuerzas. El mundo se me venía abajo, mi corazón parecía haberse detenido y el sentimiento que invadió mi pecho provocó que mis ojos comenzaran a lagrimear por el dolor.

La veía pero no quería creerlo. Parecía una broma enfermiza, una pesadilla y cómo deseaba en estos momentos que fuese una maldita alucinación. Sus manos estaban posicionadas frente a su rostro como una forma de protección, aunque ni siquiera ese gesto habría evitado lo que Terra le hizo. Toda ella estaba convertida en piedra: su piel, su ropa e incluso su cabello. Su rostro expresaba miedo y casi podía sentir la tristeza en sus ojos.

Aun estando de rodillas toqué con cuidado una de sus piernas, esperanzado a que mi mano traspasará la roca y que todo se desvaneciera como si de un sueño se tratara; pero no, mi mano no había traspasado nada, la roca era sólida tanto como su piel y su ropa.

Las preocupaciones comenzaron a abrumarme, ¿qué le habían hecho?, ¿cómo la sacaría de ese estado?, ¿cómo afectaba esto al cuerpo de Starfire?; y sobre todo la que más me atemorizaba: ¿aún seguía con vida?


(POV Cyborg)

Estaba adolorido, había sido una gran pelea y no me sentía contento con mi desempeño. Mi mejor amigo estaba inconsciente, Raven también estaba herida según lo que me comentó Robin, Star seguía perdida y la Torre T se encontraba destruida. Esto no pintaba nada bien.

Llegué a duras penas a la enfermería con Chico Bestia sobre mi hombro. El pasillo tenía señales de explosión y algunos escombros estaban esparcidos por el piso. El interior de la enfermería no lucía mejor; muchos de los aparatos estaban dañados, las camillas volcadas, los muebles rotos y varias cortinas quemadas. Sin duda mis compañeras habían luchado duro contra Terra puesto que había demasiada tierra esparcida por el suelo.

A unos metros de mí logré a ver a Raven cerca de una de las paredes, seguía sin despertar y estaba acostada flotando, esto seguramente porque se estaba curando inconscientemente. Dejé también a Chico Bestia en el suelo mientras preparaba un sitio improvisado para los dos. Tomé dos de las camillas que lucían más decentes y, cubriéndolas con mantas limpias que encontré en un almacén, las coloqué en un lugar que no estuviera tan cubierto de rocas. Acomodé a mis dos amigos en ellas dejando a Raven que completara su curación y suministrando oxígeno a Chico Bestia mientras checaba sus signos vitales.

Cuando logré estabilizar a Bestita, procuré curar mis heridas y tomé un medicamento para el dolor. Después me dediqué a arreglar algunos de los dispositivos que eran fundamentales en la enfermería por si se llegaban a necesitar, y a limpiar el desastre que había mientras esperaba noticias de Starfire y Robin.

Los minutos pasaron y mi preocupación creció; Robin no me había contactado y yo trataba de hacerlo pero él simplemente no contestaba. Temía que se hubiese encontrado con Slade, Terra y Psimon, y que no pudiera enfrentarse a ellos tres si Starfire estaba en malas condiciones. Valoré la idea de salir a buscarlo sin embargo no me sentía muy bien y mis amigos Titanes tampoco habían despertado. Volví a llamarlo por el comunicador, pasaron varios segundos hasta que contestó; su semblante me estremeció, se veía afligido y supuse que significaban malas noticias.

―¿Robin? ¿Qué sucede? ―pregunté preparándome ante cualquier respuesta.

―¡Cy, necesito que vengas, es urgente! ―dijo con voz temblorosa. Esto me puso más nervioso; él nunca se había mostrado de esa manera frente a mí por lo que temí lo peor.

Asentí sin palabras. No podía hablar debido a la situación, tenía tantas dudas y un miedo horrible ante lo que me pudiera contestar. Era obvio que se trataba de Starfire, sólo ella podría dejarlo en ese estado. Él me mandó su ubicación y salí lo más pronto posible hacia el área boscosa de la isla.

Cuando llegué al lugar mi corazón dio un respingo. Me detuve en seco y negué con la cabeza varias veces. Un nudo en la garganta me impedía hablar y mis ojos sólo podían ver con horror la figura de Starfire hecha piedra. Me acerqué más para comprobar que mis ojos no estaban viendo mal y tan pronto comprendí la situación mi vista se puso llorosa.

Bajé mi mirada y ahí estaba él, sentado y recargado en una de las piernas de Star mirando hacia la nada, sin expresión alguna debido al shock. Lucía demasiado apacible, como si no entendiera lo que estaba sucediendo. Lo conocía demasiado como para saber que por dentro estaba hecho un caos y que en cualquier momento estallaría.

―¡Robin, tenemos que llevarla a la Torre, tal vez podamos ayudarla! ―le dije observando la figura de Star, analizando cómo la llevaríamos hasta nuestro hogar. Él se paró y sin decir palabra alguna se puso a mi costado esperando mis indicaciones.

Llevarla fue un trabajo duro, yo no me sentía bien por lo que no rendía en fuerza y Robin estaba tan destrozado que notaba que le estaba costando mantenerse de pie. Llegamos al elevador de la Torre y pudimos descansar un momento antes de bajar hacia la enfermería. Realmente no sabía qué podía hacer por ella y más con la enfermería hecha trizas. Necesitábamos ayuda, de eso estaba seguro, por lo que en cuanto dejara a Starfire en observación llamaría a los Titanes Este para que vinieran a apoyarnos en cualquier situación con la Hermandad del Mal que pudiese ocurrir.

Ingresamos a la enfermería y nos recibió Chico Bestia ya consciente en la camilla, aún seguía conectado a los aparatos que medían su ritmo cardiaco por lo que pudimos observar cómo se exaltaba al ver a Goldie como una estatua. Trató de recitar su nombre pero su respiración aún era muy débil y la mascarilla para suministrar oxígeno distorsionaba su voz.

Me acerqué a él tratando de calmarlo, en su estado no podría recuperarse si continuaba intentando levantarse. Estaba muy inquieto y veía sus ojos llorosos, lo comprendía, también me afectaba lo que le habían hecho a Starfire. Bestita pareció querer levantarse sin embargo estaba lo suficiente adolorido y débil como para no lograr sentarse en la camilla. No entendía muy bien si era para estar más cerca de Starfire o si tenía algún plan en mente para vengarla, lo cual me preocupaba también de nuestro líder quien no había hablado en todo el camino.

Habíamos limpiado otro lugar para Star en lo que conseguíamos arreglar la Torre, lo que nos importaba en este momento era saber cómo monitorearla para confirmar que estaba bien. Agregué algunos sensores e incluso escaneos de temperatura para ver si podía captar su ritmo cardíaco o alguna señal que nos dijera que había vida aun estando en forma de roca.

Cruzamos los dedos para que nos arrojara algo, cualquier cosa que nos diera esperanza con nuestra amiga, pero en cuanto el último resultado dio también negativo sólo pude ver con preocupación cómo Robin se llevaba sus manos hacia la cabeza estirándose el cabello mientras negaba y musitaba un par de nos gradualmente. Segundos después impactó uno de sus puños con desbordante furia en la pared dejando pequeñas grietas y algunas manchas rojas.

Me acerqué antes de que volviera a impactar su mano en la misma pared, detuve su muñeca y pude ver su rostro; estaba rojo, temblaba tratando de contener la ira y podía ver cómo algunas lágrimas se asomaban por el antifaz.

―¡Te entiendo, sabes que también me duele! ―mencioné con voz quebrada sin soltar su muñeca, con mi otra mano sujeté su hombro, estaba demasiado tenso―. Encontraremos la forma, pero no te hagas daño, no la ayudará en nada.

―¿Qué tal si no se puede revertir? ―murmuró temeroso.

―Terra pudo salir de ese estado ―dije sin saber cómo le caería esto.

―¡Terra le ocasionó esto! ¡Y ese maldito de Slade! ¡Tengo que atraparlos! ―gritó dándose media vuelta y soltándose bruscamente de mi agarre, dispuesto a salir a buscarlos. Sabía que en ese estado era cuestión de tiempo para que Robin cometiera una locura y no quería arriesgarme a que también le hicieran algo a él.

Saqué una jeringa de uno de los compartimientos de mi antebrazo, la había preparado cuando él estaba colocando los sensores para monitorear a Star, sabía que existía una probabilidad de que Robin reaccionara así dado el estrés experimentado por lo que tendría que calmarlo. Corrí hacia él y antes de que pudiera evadirme le inyecté el sedante en uno de sus hombros. Siguió caminando hasta llegar a una de las paredes en donde comenzó a deslizarse lentamente mientras perdía el conocimiento.

―¡Lo siento! ―susurré acercándome a él.


—¡Ustedes dos! ¡Vengan aquí y entréguenme ese control o ya verán! —gritó colérico el chico pelirrojo hacia Más y Menos que evidentemente trataban de fastidiarlo.

—¡Si nos alcanzas! —gritaron al unísono tocando sus manos y dirigiéndose con velocidad hacia los pasillos.

—¡Ah! —suspiró vencido el chico. —¡A veces quisiera separarlos y tenerlos amarrados en una silla a cada uno! —dijo entre dientes dejándose caer en el sillón.

—¿Otra vez el canal para niños con animalitos tiernos que hablan, canciones pegajosas y unicornios que defecan arcoíris? —comentó entre risas Aqualad sentándose junto a su compañero observando la pantalla de televisión—. ¡Enserio, Veloz, deberías cambiar tus gustos televisivos si quieres que alguna chica salga contigo!

—¡Mira quién lo dice, el chico que usa un leotardo! —contestó el aludido con sarcasmo. —¿Sabes? Dame un consejo de verdad y dime dónde compraste tu traje, tengo planeado regalarle uno a mi prima para Halloween —el arquero sonrió satisfecho al ver el enojo contenido de su compañero acuático.

—¡Vamos, chicos, no sean tan infantiles! —exclamó Abeja entrando al living.

—¡¿Infantiles?! —gritaron ofendidos los chicos mientras le lanzan una mirada fulminante a su líder.

—¡Sí, infantiles! ¿Saben cuán ridículos se ven cuando comien… —Abeja no terminó de hablar ya que el sonido intermitente de la computadora principal la interrumpió. La líder de los Titanes Este corrió hacia el monitor y después de oprimir varias teclas apareció una ventana en la que se podía ver perfectamente el rostro de Cyborg.

—¡Hola, chicos! ¡Me alegra verlos! —saludó éste esbozando una pequeña sonrisa.

—¡Hola, Chispita! —contestó la chica de tez morena mientras los otros dos chicos presentes sólo saludaban con la mano.

—He contactado con ustedes porque tenemos una emergencia aquí en Jump City —prosiguió el mitad robot cambiando su semblante a uno más serio—. Como les hemos hecho saber desde hace unos días, la Hermandad del Mal escapó de la prisión donde meses atrás los habíamos capturado. Aún no estamos seguros de cómo lo hicieron, ni cuándo, aunque tenemos la sospecha de que Slade fue de ayuda ya que ahora está trabajando con ellos.

—Parece ser que no les agradó que los venciéramos la última vez por lo que han estado atacándonos. Tal vez ya han atacado a algunos Titanes honorarios pues no hemos podido contactar con ellos. Hoy varios villanos arremetieron nuestra Torre, destruyeron parte de nuestro hogar y nos lastimaron. En este momento Raven y Chico Bestia se están recuperando en la enfermería, y Starfire —se detuvo un momento, las palabras no salían fácilmente. Tomó un respiro: —… ella fue convertida en piedra por Terra.

Los Titanes Este se quedaron muy sorprendidos ante el comunicado de Cyborg. Ellos sabían algo sobre la historia de Terra y cómo los había traicionado; cómo se había sacrificado para terminar con Slade y recientemente cómo era que había aparecido sana y salva junto a la Hermandad del Mal. Sentían algo extraño dentro de sí, no sabían qué pensar de la rubia, si era realmente buena o mala puesto que ellos no llegaron a conocerla personalmente; pero de lo que estaban seguros era que ahora ella estaba con los malos y tendría que ser detenida.

Ante la noticia, Veloz pareció ser el más afectado de los tres presentes porque volvió a tomar asiento en el sofá del que se había levantado ante la llamada. Los hermanos gemelos acababan de llegar al living por lo que no escucharon las malas noticias, pero por el ambiente tenso de los presentes y la cara del Titán en el monitor entendieron que algo malo había sucedido.

—Es por eso que necesitamos de su ayuda, tenemos que reunirnos e idear un plan de ataque y además una misión de rescate ante aquellos Titanes que no hemos logrado localizar. ¡Les daré más detalles cuando los vea en la Torre!

—¡Ahí estaremos esta noche, Chispita! —comentó Abeja despidiéndose de su compañero.

—¡Entendido! ¡Cambio y fuera!

La trasmisión se cortó y el monitor gigantesco se tornó negro. Los tres Titanes mayores estaban cabizbajos, ensimismados cada uno en su mundo, asimilando el peligro al que debían enfrentar. Los dos menores se veían el uno al otro confundidos sin embargo antes de poder preguntar la líder los mandó a prepararse pues un largo viaje hacia Jump City les esperaba.


—¿Qué van a hacernos? —cuestionó Kole mientras golpeaba, frustrada y aterrada, el espejo translúcido con sus manos. Se detuvo cuando éstas le empezaron a doler, estaban rojas de tanto golpeteo y ella estaba cansada de intentar escapar.

Suspiró derrotada al darse cuenta que sin sus poderes no saldrían de ahí. Intentó de nueva cuenta quitarse el collar metálico que le habían puesto para inhibir sus habilidades pero era en vano, era demasiado grueso que ni siquiera Gnarrk podía romperlo.

Miró su reflejo y también el de su amigo que cabizbajo yacía sentado en el suelo en medio de la sala. Odiaba ver cómo Gnarrk estaba muy asustado al estar encerrado en ese lugar pequeño y solitario. No recodaba cómo los habían trasladado hasta ese cuarto, lo único de lo que podía acordarse era que la chica de máscara de gato los había encerrado en un domo transparente e impenetrable en su campamento y que habían estado varios días tratando de escapar.

El cuarto iluminado en el que se encontraban era una cámara de Gesell de unos 50 metros cuadrados con algunas modificaciones para evitar un escape; modificaciones que iban desde un espejo reforzado, escotillas de aire hechas de acero y tres paredes que contaban con una malla electrificada en toda su área.

Aún observando su reflejo se sobresaltó cuando escuchó cómo la puerta de la blanca habitación se abría. Corrió rápidamente hacia ésta al ver cómo Argenta era empujada dentro teniendo algunas heridas en sus hombros descubiertos y en sus rodillas. Kole y Gnarrk ayudaron a la chica a levantarse y la llevaron a la mesa de acero que estaba sujeta al suelo de la habitación.

—¿Argenta, te encuentras bien? —preguntó la chica de cabello rosado examinando las heridas de su nueva compañera de cuarto.

—Sí, lo estaremos —susurró la chica gótica bajando la mirada para que ninguna cámara notara su pequeña sonrisa. De su traje, ocultándolo de cualquier ojo que pudiera estar en el espejo de doble vista frente a ellas, sacó un aparato circular con una "T" amarilla encarnada en el exterior; rápidamente lo volvió a esconder en la falda de su vestido.

—Creyeron que se me había caído en la presa cuando intentaba llamar a nuestros amigos —continuó con la misma voz apenas audible. Kole sonrió ante lo que trataba de hacer su compañera y se acercó más a ella para evitar que las cámaras o las personas del otro lado de la habitación se dieran cuenta de su secreto.

De repente Kole abrió los ojos sorprendida, había recordado un detalle que quizás arruinaría el plan de su amiga: —¡Espera! ¡Ellos tienen mi comunicador, se darán cuenta de que nosotras tenemos uno!

—¡No te preocupes por eso! Mi comunicador está apagado y es por eso que aún no han descubierto que yo lo tengo, su señal está inactiva. Sólo tenemos una oportunidad para mandar un mensaje, así que tenemos que encontrar el momento correcto para hacerlo. Podríamos mandar nuestra ubicación y un mensaje corto hacia la Torre principal para que el mensaje no llegué también a tu comunicador, y podemos avisar que ellos también tienen un comunicador.