ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo XIV- Sentimientos.
Hola, ya regresé (apoco ¬¬ XD), buenas noches, días, tardes, madrugadas o el tiempo en el que estén, espero y estén bien y una pequeña disculpa por no haber actualizado antes, es que tuve semana de exámenes y ¡ahh!
Y he aquí el siguiente capítulo de mi historia. Para los CBxRae ojala y les guste, sépanse que no soy casi romántica escribiendo así que pueden dejar a la imaginación algunas partes. Lo que está en negrita y cursiva es un flashback.
Y muchas gracias a las que me dejan reviews, ¡Las adoro chicas, me alegran siempre el día y ojala y así sea durante los demás capítulos! Disfruten el capítulo y que tengan buen fin de semana. Adiós.
Posdata: Mañana no tendré clases, así que le seguiré con el siguiente capítulo, haré lo posible por no tardarme. Ah y no olviden dejar reviews ;D
Teen Titans no me pertenece, pertenece a Cartoon Network y a sus respectivos creadores.
Capítulo XIV- Sentimientos
El sonido intermitente de la maquina detrás de ella la despertó. Abrió los ojos lentamente adaptándose a la luz, observando parte de la enfermería y las marcas de desastre a su alrededor. Pronto las imágenes de su día le respondían la razón por la que estaba ahí.
Recordaba la batalla, los golpes en el metal y a una rubia malhumorada tratando de entrar. También veía a Star peleando junto a ella, estaban ganando y sólo necesitaban salir de la enfermería pero cuando ella había saltado entre dimensiones para llegar al pasillo y quitar el protocolo, había sido lanzada hacia la pared después de un gran estruendo.
Se sentó en la camilla puesto que ya se encontraba bien, demasiado bien como para haber estado en medio de una explosión. Supuso que se había curado mientras estaba inconsciente, aunque eso llevaría horas por lo que no sabía si ya era de noche. Se sentía enérgica, como si realmente no hubiera pasado nada, como si hubiese acabado de meditar; sin embargo algo le hacía ruido, estaba demasiado tranquila, como si le hubiesen quitado una carga de encima y eso no sucedía a menudo.
Miró el desastre que había en aquel lugar. La mayoría de cosas estaban destruidas o quemadas y un montón de tierra seguía esparcida en el lugar. A su lado estaba otra camilla, en ella dormía plácidamente un perro verde; se veía tan tranquilo y lindo que Raven no pudo evitar sonreír al ver tan calmado al chico que siempre se la pasaba hablando.
—¿Chico Bestia? —preguntó tratando de despertarlo. Éste levantó una de sus orejas y cuando la miró se convirtió otra vez en humano para correr a abrazarla. Raven ante el abrazo se ruborizó y no supo cómo responder, cosa que no le molestó al chico.
—¡Pensé que no despertarías! ¡Qué bueno que ya estás mejor! —exclamó el de piel verde separándose de ella y regalándole una gran sonrisa. Ella le devolvió el gesto esbozando una pequeña sonrisa, que aunque no era tan efusiva como la de su compañero, él sabía lo especial que era.
—¿Te encuentras bien? —cuestionó ella con preocupación al ver algunas heridas en su rostro y cortes en su ropa.
—¡Ah, no te preocupes! ¡Estoy bien! —dijo él despreocupado. En ese momento ya no le dolían tanto los moretones; comprobar que Raven estaba bien era lo que le tenía preocupado desde que había despertado pues tenía miedo de que le hubiesen hecho daño como a Star.
—Por cierto, hay algo que debes saber —comentó desapareciendo su sonrisa, bajando la mirada tratando de esconder sus ojos llorosos. Esto igualmente no servía de nada ya que la émpata podía sentir su tristeza gracias a sus poderes.
—¿Qué sucedió? —preguntó con calma tocando su hombro como gesto de apoyo.
—Starfire, ella… ellos —titubeó enredándose con sus ideas hasta que respiró ahogadamente. —…Terra la convirtió en piedra —esta vez él la miró directo a los ojos mostrándole su dolor.
—No sabemos cómo está. No hemos podido ni siquiera confirmar que ella siga… —continuó sin pronunciar la palabra que tanto conflicto tenía en su mente. Si su amiga no podía regresar a la normalidad, ¿significaba que ella estaba muerta? Negó esfumando los pensamientos negativos, no era momento de rendirse, mucho menos con ella que era la chica más positiva que había conocido.
—Tranquilo, encontraremos la forma —contestó la chica buscando las palabras correctas para calmar a su amigo y de paso tranquilizarse ella también. Estaba sorprendida, luchaba internamente por no caer en la tristeza debido a lo de Starfire y tampoco en la culpa puesto que ella era la encargada de mantenerla sana y salva en la enfermería.
Se preguntaba qué había pasado después de la explosión. ¿Ellos volvieron a atacar a Starfire?, ¿cómo era posible que Terra le hiciera lo mismo que ella había sufrido?, ¿qué hubiese pasado si hubiera hecho lo posible por transportarla a otra habitación?
—Oye, Raven, no es tu culpa —dijo el metamorfo sacándola de sus pensamientos.
Estaba sorprendida de que Chico Bestia estuviera al tanto de su debate interno como si ahora él fuera el de los poderes empáticos. Lucía preocupado por ella, la tomó de la mano y como un intento para calmarla comentó: —Ninguno de nosotros la tiene. Los únicos responsables son aquellos que han decido dañar a las personas por intereses egoístas.
Era extraño oírlo decir cosas como aquellas. Verlo en una posición seria y profunda hacía que Raven se conmoviera preguntándose qué otras cosas tenía guardadas en su personalidad además de sus bromas y la facilidad de hablar.
—Estaba muy preocupado por ti. Cuando te vi en la camilla parte de tu rostro tenía quemaduras y no pude evitar pensar lo peor —habló avergonzando—. Sentí mucho miedo, y con lo de Star presente, no hubiera soportado que alguien más saliera herido. No puedo imaginarme lo que está sintiendo Robin en estos momentos; perder a la persona que más quieres debe ser insoportable.
—Chico Bestia…
—¿Estoy hablando de más, cierto? —dijo poniéndose más rojo—. Perdón, no es el momento —continuó soltando la mano de la chica y evitando su mirada.
Ella debatió por unos segundos su siguiente acción, se sentía extraña y algo dentro de sí le decía que se dejara llevar. Repentinamente lo abrazó y cerró los ojos ante aquella cálida caricia, necesitaba sentir un poco de eso. Él se había sorprendido tanto que seguía congelado sin responder el abrazo.
—Sé lo que sientes y lamento no corresponderte de la manera en que tú quisieras —comenzó ella sin abandonarlo—. Esto es difícil para mí. Sabes que tengo que controlar mis emociones y no sé cómo reaccionar ante esto. Tengo miedo de lastimar a los que quiero; de que mis poderes signifiquen un peligro para ustedes, para ti.
—Necesito tiempo para esto, para nosotros —prosiguió aferrándose más al cuello del chico—… y descubrir esto que siento.
—Lo sé, y te entiendo. No quiero forzarte a nada. A decir verdad yo tampoco sé cómo actuar —mencionó entre risitas devolviéndole el abrazo y acariciando su cabello—. Descubramos esto juntos, poco a poco. Y por lo pronto salvemos al mundo.
Se separaron sonrojados. Era extraño para los dos, ambos tenían cierto temor al fracaso ya que en el pasado no habían tenido un buen ejemplo de las relaciones. Melchor se había aprovechado de los sentimientos de Raven para sacarlo de ese libro con magia negra, y Terra había traicionado a los Titanes llevándose el corazón de Chico Bestia en el proceso.
—Bueno, ya es tarde y no has comido nada. Ayúdame a preparar la cena, seguro Cyborg se está volviendo loco por hacer tanta comida para cuando lleguen los Titanes Este —rio deshaciéndose del silencio incómodo e invitándola a salir de la enfermería.
—Claro, sólo déjame ir a cambiarme y en un momento te alcanzo —comentó la de cabello morado mostrando las telas de su brazo y capa dañadas por la explosión. Ella miró a su compañero señalándole también algunas marcas en su traje y con una pequeña sonrisa le dijo: —Creo que deberías hacer lo mismo.
Los dos salieron de la enfermería hacia su respectivo cuarto, pensando en lo sucedido, en sus sentimientos y en cómo deberían llevar la situación. Si bien este no era el mejor momento para pensar en ello, no podían reprimir lo que sentían, en especial cuando estaban agobiados por lo que pudiera suceder en el futuro respecto al peligro de la Hermandad del Mal.
Esto no había sucedido de la noche a la mañana, existieron momentos en los que se sintieron tan cercanos y comprendidos, en donde se dieron cuenta que existía otro tipo de sentimientos, y aquel beso sólo había confirmado sus sospechas.
Tokio era una ciudad llena de personas, los lugares eran increíbles y la tecnología era la más avanzada. Además de Tokio, Japón tenía otros destinos que ofrecer, algunos más tradicionales en donde se aprendía de la cultura nipona e incluso disfrutar de zonas más tranquilas.
Los jóvenes héroes habían estado disfrutando sus vacaciones en aquel país, viajando a diferentes puntos turísticos, aprendiendo de sus costumbres, visitando templos y probando la comida tradicional; a veces juntos y otras veces por separado, cada uno tratando de saciar sus intereses.
Robin y Stafire disfrutaban de su noviazgo paseando por los distritos o yendo a festivales; Cyborg no se cansaba de buscar otros lugares de comida japonesa tradicional, le interesaba saber cuál era el mejor e incluso estaba organizando un concurso de comida con los cocineros de los que se había hecho amigo; Chico Bestia iba a convenciones de videojuegos y anime, y participaba en concursos de baile cuando iba al game center; y Raven visitaba templos o museos para conocer mejor la cultura y sobre todo las leyendas y mitos que existían ahí.
Ya era de noche y la chica de cabello morado era la única que se encontraba en aquella casita tradicional que el alcalde les había otorgado temporalmente como agradecimiento por sus hazañas. Pensó que los demás estarían muy ocupados en algún festival o cenando, cosa que no era rara estos últimos días, por lo que no se preocupó y más bien parecía disfrutar de la soledad.
Llegó a la parte trasera de la casa en donde estaba el jardín con un pequeño estanque, plantas de diversas especies y hermosos diseños de roca que decoraban el suelo. Era un lugar muy bonito y sobretodo tranquilo, además las cálidas luces que decoraban el lugar le daban un toque mágico.
Se dispuso a meditar sentándose frente al estanque, disfrutando del viento acariciando su piel y el sonido de las luciérnagas. Estaba tranquila y a pesar de que le gustaba aprender de la cultura por las mañanas viajando a los lugares que le recomendaban en libros, nada era mejor que meditar en aquel sitio en donde sentía una grata paz.
Su paz fue interrumpida unos minutos después por el sonido del shōji siendo deslizado con rapidez. Ella sólo lanzó una mirada molesta a la persona que había salido de la casa con alboroto. Quien había entrado al jardín lucía acelerado, agarrándose el pecho como si el corazón estuviese a punto de salirse.
—¡Oh, lo lamento Raven, esas chicas nunca me dejan en paz! ¡Es difícil respirar con ellas a mi alrededor! —exclamó Chico Bestia excusándose por la intromisión.
—No veo el sentido de tus quejas. Eso es lo que siempre has querido ¿no? —contestó molesta.
—¡Me parece que alguien está celosa de que todas esas chicas me persigan! —comentó el chico lanzando una mirada pícara y acercándose a ella. La chica sólo suspiró rodando los ojos antes de decir con sarcasmo: —¡Por supuesto, estoy tan celosa que llevo persiguiéndote todo el día y deshaciéndome de cada chica que trata de besarte!
—¡Oh, eso explica porque la rubia apareció con el cabello todo lleno de espagueti! —expresó él con la mano en el mentón pensando en ese incidente.
—Bueno, si ya acabaste con tus anécdotas nada importantes para mí ¿podrías irte a tu habitación y dejarme meditar en paz?
—¡Vamos, Rae, no seas así! ¡Es más, te haré compañía, te juro que me quedaré callado y seguiré tus indicaciones! —comentó sentándose a un lado de ella imitando la posición de sus piernas y brazos, repitió las palabras "Azarath Metrion Zinthos" y cerró los ojos.
Ella sabiendo que sería más difícil sacarlo de ahí que aceptar su compañía, suspiró y volvió a cerrar sus ojos centrándose en todo menos en el chico que tenía al lado. Al fin y al cabo Starfire resultó ser una buena acompañante a la hora de meditar, con suerte Chico Bestia se uniría a ese pensamiento.
Se quedaron un buen rato en esa posición. Raven estaba sorprendida del silencio que había en el ambiente; de que su compañero realmente estuviera meditando y no durmiendo como ella pensó que pasaría. Su asombro no duró mucho ya que la sensación de ser observada la sacó de su tranquilidad. Bueno, todo iba demasiado bien para ser verdad.
Abrió sus ojos y movió la cabeza sólo para encontrarse con la mirada embelesada del chico verde. La miraba con una tonta sonrisa y con sus poderes podía sentir la calidez del sentimiento de su amigo. No había notado ese sentimiento en él antes, o por lo menos no hacia ella, y era algo que la abrumaba.
Sus mejillas comenzaron a enrojecerse preguntándose por qué reaccionaba así, si era común percibir cómo se sentían las personas y no era la primera vez que se presentaba un sentimiento así. Lo había sentido en diferentes parejas, incluso en Robin y Starfire, pero que fuera dirigido hacia ella ya era otra cosa.
—¿Qué? —preguntó nerviosa. Tratando de disimular su sonrojo mirando hacia el estanque frente a ella.
—Sabes, te ves menos gruñona cuando te sonrojas bajo la luz de la luna —respondió él y decidido tomó su rostro con suavidad para que quedará frente a él; y en medio de la mirada asombrada de la chica le plantó un beso.
Ella estaba anonadada, no sabía cómo reaccionar. Él movía sus labios de forma lenta intentando hacer reaccionar a su amiga. Ella dejándose llevar cerró los ojos y comenzó a seguirle el paso. Las luces que estaban repartidas en el jardín de pronto explotaron dejándolos a obscuras con la luz de la luna estando presente.
Cuando Raven entró en razón empujó al chico verde. Su rostro estaba totalmente rojo y no precisamente por furia; estaba apenada y algo confundida. No entendía bien en qué posición estaba, ni por qué le respondía, ¿de verdad estaba sintiendo algo o sólo era el momento?
Se levantó de inmediato y sin verlo se fue con paso acelerado hacia su alcoba. Cerró el fusuma de su habitación y se arrojó en el colchón sin base que ahí se encontraba. Estaba agitada, su corazón le palpitaba muy rápido y el calor en sus mejillas no se iba. Negaba con la cabeza tratando de alejar las sensaciones que le provocaban recordar el beso. Sentía algo de alegría porque muy en el fondo sabía que llegaba a querer a Chico Bestia, quizás no pensó que de esa manera, pero ahora era otra posibilidad; también sentía miedo, le preocupaba herir a los demás y no estaba lista para abrazar a sus emociones puesto que toda su vida se basó en controlarlas a causa de sus poderes.
Se pasó parte de la noche reflexionando en ello. En lo que sentía y en lo que podría permitirse hacer. Aún no controlaba sus poderes totalmente como para admitir esos sentimientos, sin embargo tampoco quería quedarse atrás; Trigon ya no era un peligro por lo que si se esforzaba en el control de sus poderes dejarían de ser un riesgo para ella y para los que la rodeaban.
Los días siguientes continuaron como si nada hubiera pasado, aunque cuando los dos chicos cruzaban miradas no podían evitar sonrojarse. Chico Bestia estaba feliz porque ella le había correspondido el beso y decidió que lo tomaría con calma pues parecía que Raven se le estaba haciendo difícil aceptar lo que sentía. Mientras tanto ella le daba vueltas al asunto, tenía miedo pero también quería sentir como los demás; quería apreciar la felicidad y lo que significaba enamorarse. Sin duda sería un largo camino en el que esperaba aprender algo nuevo.
