ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo XV- This is real.
Hola bellezas, ¿Cómo han estado?, espero que bien :D
Una disculpa sincera por no haber actualizado tan pronto y es que he estado saturada con tantos capítulos inconclusos de otros fics que he hecho; además he empezado la continuación de un one-shot que hice hace algunos meses sobre los jóvenes titanes, por si quieren pasar a leerlo, apenas comienzo con los primeros capítulos de él así que si quieren acompañarme en el transcurso de él sean bienvenidos. Se llama Sail Away.
Me despido y les deseo un muy buen fin de semana, ¡Mañana no tengo clases, yeah! Así que estaré avanzándole a mis historias, pues ni crean que estoy aquí desvelándome a la 1:30 de la mañana, también viendo Avatar: la leyenda de Aang, ¿a alguien también le gusta?
Gracias por sus reviews y no olviden dejar uno. Adiós y un gran abrazo. Cuídense n.n
Teen Titans no me pertenece, es propiedad de sus respectivos creadores, yo sólo hago historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.
Capítulo XV- This is real.
(POV Robin)
Desperté con unas terribles nauseas. Me senté poco a poco en la cama, observando con confusión mi cuarto. Me sentía extraño y algo cansado, además no recordaba cómo había llegado ahí. Miré mi despertador y me sorprendí por la hora, eran las cinco de la tarde. No era normal que tomara siestas por lo que supuse de inmediato que algo me había sucedido.
Me levanté rápido de la cama y una punzada en la cabeza me hizo volver a sentarme. Recordé la enfermería hecha pedazos y el piquete en mi hombro. La sensación de mareo continuaba vigente en mi mente, añadiendo una visión borrosa y la presión de la pared al estampar mi cuerpo con ella.
"¡Star!".
Abrí mis ojos sobresaltado. La imagen mental de ella convertida en piedra me ponía la piel de gallina. "¿Esto es real?" me pregunté rogando porque fuera una pesadilla. Me levanté como pude, y poniéndome los zapatos con velocidad me miré en el espejo de cuerpo completo que tenía cerca. Mi uniforme lucía maltratado aunque mi rostro estaba peor: tenía algunos golpes y unas ojeras lo suficientemente grandes para que se vieran debajo del antifaz.
Si esto era a causa de una pelea en la que me hubiesen hecho lo que le hicieron a Starfire para sufrir alucinaciones, entonces estaría agradecido; porque eso significaría que yo estaba teniendo pesadillas y que ella aun estaría en la enfermería recuperándose de esa droga.
Las ganas de que fuese eso me hicieron correr esperanzado hacia aquella habitación en donde la había dejado; por ningún motivo quería observar a Starfire hecha roca, sólo esperaba verla en una camilla mejorándose. Conforme recorría el pasillo y veía los daños en él, el nerviosismo me golpeaba más fuerte. "Esto fue una alucinación" traté de decirme para consolarme pero por el aspecto que tenía el lugar al avanzar, esa idea estaba perdiendo sentido.
Llegué con la última pizca de esperanza casi aventando las puertas de vaivén de la enfermería; éstas hicieron un gran sonido debido a lo maltratadas que se encontraban y el eco del lugar se encargó de esparcirlo por todo el cuarto. Entré buscando a una sola persona y lo único que encontré fue un desastre. Caminando entre las camillas recordé que Cyborg y yo la habíamos traído aquí para hacerle algunos exámenes. Se me volvió a romper el corazón al caer en cuenta que no obtuvimos señal de vida en ella. Sentí la enorme tristeza acaparando mis fuerzas de nuevo, estaba aferrado a no creer en eso, pero lo que sentí y lo que había visto no eran ninguna alucinación.
Perdí el equilibrio y respirar se me dificultaba. Me sentía enfermo como con ganas de vomitar y el dolor de cabeza no dejaba de molestarme. Pronto traté de unir las piezas dispersas en mis recuerdos: habían atacado la Torre, era por eso que la enfermería estaba destruida; nos habían atacado en grupos, dañaron a los otros Titanes y a ella se la habían llevado; cuando la encontré en el bosque ella ya estaba en ese estado.
¿Qué tal si habían vuelto por ella?, y peor aún también se habían llevado a Raven y Chico Bestia porque sus camillas estaban vacías. Volví a sentirme mal, demasiado estrés me provocaba una jaqueca. Mi respiración seguía inquieta por lo que toqué mi pecho por inercia, como si esto fuera a regular mis latidos.
"¿En dónde estás".
Cuando me convencí que estar alterado no iba a ayudarme a encontrarla me tranquilicé buscando una pista, miré hacia el rincón donde debería estar ella conectada con varios aparatos, sin embargo estaba vacío. No estaban las máquinas a las que la habíamos conectado por lo que mi tranquilidad aumentó, era más probable que Cyborg la hubiese cambiado de lugar a que la Hermandad del Mal se hubiese llevado la enfermería junto con ella.
Me levanté con dirección hacia el lugar en el que sería más fácil vigilar a una persona y tener el espacio suficiente para hacer pruebas exceptuando la enfermería, por supuesto, que ahora estaba destruida. Me sorprendía la claridad de la mente cuando una persona estaba lo más serena posible en una situación como ésta, a diferencia de actuar como desquiciado por tanto estrés.
Llegué al cuarto de observación, aquel que habíamos utilizado para intentar proteger a Raven de Trigon cuando la profecía se cumpliera. Era rara la ocasión en la que lo utilizábamos pero debido a las circunstancias y a lo espacioso que era, supuse que ahí estaría Star. Las puertas se abrieron y en efecto, ahí estaba ella junto a varios aparatos que trataban de conseguir un pulso, una señal.
Mis ojos volvieron a nublarse, era difícil verla en ese estado y preguntarse si acaso seguía con vida. Caminé hacia ella sintiéndome más pesado en cada paso. Un gran dolor en el pecho se incrementó cuando pude tocar una de sus manos sin sentir su calidez.
—¡Lo siento! —susurré recargando mi frente en uno de sus brazos. Tenía demasiado miedo de que no pudiera volver a verla con vida por lo que no pude evitar que algunas lágrimas comenzaran a caer; no quería llorar, no frente a ella, pero la angustia que me invadía era demasiada y me hacía sentir como un pequeño niño asustado.
El simple hecho de pensar que no volvería a su forma natural, me paralizaba. Quizás estaba siendo demasiado negativo, sin embargo el verla en aquella forma me rompía y el temor de perderla para siempre me arrojaba a un abismo. Me estaba ahogando con mis emociones, y aunque ésta no era la mejor forma, caía en la cuenta de que la quería más de lo que pensaba. Descubría cuánto la amaba incluso aunque lleváramos poco de novios. Muy en el fondo sabía que había aprendido a quererla desde hacía tiempo, desde que éramos los mejores amigos; desde que la consideré como una de las personas en quien más podía confiar, aquella que se preocupaba por mí y me regalaba su cálida sonrisa.
—¡Te amo! —dije arrepentido por no habérselo dicho más veces.
Lo único que deseaba en este momento era que no estuviera sufriendo, que cualquiera que fuera su condición no le causara ningún trauma y por supuesto deseaba que pronto volviera a la normalidad; tarde o temprano encontraríamos la manera de revertir esto, incluso aunque tuviéramos que obligar a Terra a deshacerlo.
—Lamento no haberte protegido como debía. Te prometo que te ayudaré a salir de ésta —mencioné con la voz quebrada, rogando para que me escuchara incluso en aquel estado. Limpié mis lágrimas y centrado en hacer todo lo posible por arreglar esta situación me dispuse a salir. Antes de poder llegar a la puerta ésta se abrió dejando ver a un Cyborg agitado.
—Supuse que estarías aquí cuando no te encontré en tu habitación —jadeó debido al cansancio. Lucía preocupado, no sé si por mi aspecto o por alguna noticia que seguramente era lo que lo mantuvo corriendo tras mi búsqueda. —¡Necesito que vengas al living! —finalizó trotando de vuelta al pasillo, dirigiéndose al elevador.
El camino hacia la sala fue silencioso. Tenía un mal presentimiento por la expresión en el rostro de mi amigo, y el movimiento incesante de uno de sus pies en espera de llegar al piso indicado no aligeraba el ambiente.
Las puertas del elevador se abrieron y nos apresuramos a entrar al living. Lucía mejor que la última vez que lo había visto, aunque había algunas cosas que simplemente ya no estaban, como el sillón que seguramente estaba hecho pedazos en algún lugar de la basura o como el viejo ventanal de la habitación suplantado ahora por uno nuevo que era un poco más obscuro.
Chico Bestia y Raven ya estaban ahí, al parecer habían dejado de lado lo que estaban cocinando pues el sartén en la estufa seguía encendido y un vapor sobresalía de él. Estaban frente a la computadora y la imagen detenida de Argenta llamó mi atención. Cyborg se apresuró a reproducir el corto vídeo en el que aparecía sólo una parte del rostro de Argenta.
—¡Chicos, nos han capturado! La Hermandad del Mal nos tiene prisioneros y cuentan con un transmisor. Hasta ahora somos Kole, Gnarrk y yo. No sé en dónde estamos pero les enviaré las coordenadas de mi transmisor —susurraba la chica observando en varias ocasiones a su alrededor, preocupada porque alguien la descubriera.
—Aún no sabemos qué van a hacernos pero esper… —no terminó su frase cuando escuchamos cómo azotaban la puerta. Ella se sobresaltó y luego la pantalla quedó a obscuras.
—¿Ya rastreaste sus coordenadas? —pregunté a Cy quien era el más próximo a la computadora. Él asintió y comenzó a teclear algunos comandos.
—¿París es su sede de nuevo? —cuestioné esperando su respuesta, pero en vez de eso sólo mostró en el monitor una pantalla con la señal de nuestra compañera Titán en un mapa. No era de Francia, eso era seguro. La señal, que ahora estaba descrita como "desconectada hace seis minutos", provenía nada más ni nada menos que de nuestra ciudad.
"¡¿Jump City?! ¡¿Todo este tiempo la Hermandad del Mal estuvo organizando un plan para derrocarnos en nuestras narices?!".
Tomé mi cabeza con una de mis manos en señal de frustración. ¿Cómo pudimos pasar por alto algo así? No sé si debería estar agradecido por saber que esos dementes estaban lo bastante cerca para organizar un rescate más rápido de los Titanes honorarios o darme un par de golpes en el rostro por ello. ¿Cómo carajos no logramos captar algún indicio de que ellos estaban aquí?
"¡Claro, Robin, qué idiota eres! ¿Qué acaso no se te ocurrió que era demasiado extraño la disminución de malhechores tratando de robar un banco, haciendo desorden en las calles o simplemente queriendo enfrentarse a nosotros?" me reclamé mentalmente ante la tranquilidad de las anteriores semanas.
Suspiré enfadado conmigo mismo por haber estado con la guardia baja como para no sospechar siquiera de esta nueva amenaza. Ahora tal vez lo primordial sería salvar a Argenta, a Kole y a Gnarrk; sin embargo también necesitábamos averiguar sobre qué villanos estaban de nuevo en alianza con ellos, qué era lo que buscaban hacer esta vez y qué estaba en juego.
Podríamos descartar a algunos villanos en su equipo debido a que seguían en la cárcel y corroborar eso con las listas de la prisión. En cuanto a los principales: Cerebro, Mallah y Madame Rouge, era seguro que estaban involucrados.
Era evidente que Slade se había unido a ellos y había arrastrado a Terra junto con él, aunque aún desconocía cómo hizo para que ella volviera a ser su aprendiz, ni siquiera sabemos cómo ella había vuelto a su forma de carne y hueso; además parecía que no tenía dudas de apoyarlo.
Lo que más me desconcertaba de Slade era el hecho de que se uniera a la Hermandad del Mal. No era el tipo de sujeto que compartiera el poder; él no hacía equipo, sólo tenía subordinados y a menos que hubiera una gran recompensa de por medio no entendía cuál era su papel en este juego.
—¿Robin? —escuché saliendo de mis cavilaciones. Chico Bestia estaba frente a mí pasando su mano de arriba abajo tratando de llamar mi atención.
—Perdón —musité poniéndoles atención.
—Decía que en unas horas los Titanes Este estarán aquí, ya vienen en camino. También contacté a los demás Titanes Honorarios para que hicieran lo posible por llegar a la Torre. Podremos juntos idear planes de ataque y uno de rescate —comentó Cy. Yo asentí sintiéndome avergonzado, sinceramente él estaba haciendo un mejor trabajo del que yo como líder debería hacer.
—¿Qué estás planeando? —me sobresalté ante su pregunta. Habíamos salido rumbo al cuarto de observación para seguir buscando una solución al problema de Star. Mis otros dos compañeros se habían quedado a cocinar la cena, aunque recordando que se les había quemado lo que habían dejado en el sartén, seguramente terminarían ordenando pizza.
Me tardé en contestar por lo que él volvió a hablar: —No te exijas demasiado por el equipo. Entendemos tú situación y estamos dispuestos a apoyarte, y a ella también.
Realmente apreciaba sus palabras, pero dentro de mí sentía que la responsabilidad de este desastre caía sobre mis hombros. —Lo siento, no he sido un buen líder estos últimos días. A decir verdad, tampoco en estas semanas. No comprendo cómo es que no pude notar que había algo raro en la actividad del crimen.
—Oye, no te reprendas sólo a ti. Nosotros tampoco lo vimos venir.
—¡Es que no lo entiendes, Cyborg! —alcé mi voz mientras detenía mi camino y lo encaraba—. Si hubiese prestado más atención nada de esto estuviera ocurriendo. Capturaron a tres Titanes; destruyeron parte de nuestra Torre; los hirieron a ustedes; lanzaron una bomba a Raven y si no fuera por sus poderes tal vez ahora estaría conectada a un respirador; y por si fuera poco convirtieron a Starfire en roca.
Estaba molesto, muy molesto conmigo mismo. Por fin aceptaba mi culpa frente a alguien y aunque sabía que no era motivo para gritarle, dentro de mí sentía una explosión que no me permitía controlarme.
—¡Entiendo que estés enojado, pero bien sabes que así no lograrás nada! —me reprendió esta vez con una voz más seria—. ¿Es que no lo entiendes? ¡Esto es lo que quieren de ti! ¡Quieren que te desestabilices, que pierdas el sentido! Te hirieron con Star, lo sabemos, ¿pero crees que ella estaría de acuerdo en que te comportes así?, ¿echándote la culpa nada más?
—Tienes que calmarte, no eres culpable de nada. No pierdas la cabeza en este momento, tenemos que centrarnos en las soluciones. Hay personas allá afuera que creen en nosotros y cualquiera que sea el plan de la Hermandad del Mal tenemos que impedirlo. Somos un equipo y tenemos que seguir trabajando como uno para asegurarnos de rescatar a todos los Titanes incluida a Starfire.
Respiré profundo, tenía razón. No podía seguir lamentándome sin hacer nada. Si la Hermandad del Mal quería verme fuera del juego, no les daría gusto. Me habían dado un buen golpe haciéndole daño a Starfire pero por ella era que no iba a dejarme caer. Si quería salvarla necesitábamos un buen plan.
—Lo primordial es el rescate de Kole, Gnarrk y Argenta. Debido a que descubrieron que nos habían contactado, estoy seguro que estarán preparados para nuestra misión así que tenemos que tener dos planes: un equipo de rescate y otro de ataque, incluso hay que prevenir con otro equipo de respaldo por si las cosas llegan a complicarse —mencioné contestando por fin a su primera pregunta.
—¡Ese es el Robin que conozco! —exclamó dándome un golpecito en el hombro.
—¡Gracias a ustedes! Aprecio lo que están haciendo por nosotros —solté con sinceridad; estaban esforzándose por los dos y era hora que yo también comenzara a hacerlo.
La oscuridad me acechaba, incluso aunque sabía que me encontraba despierta la negrura del ambiente me hacía dudar si realmente lo estaba. El aire era pesado y frío, y la sensación de no querer estar allí comenzaba a inquietarme.
Estaba acostada en una plancha de metal, eso supuse debido a lo sólida y helada que estaba la superficie. No podía levantarme de ella debido a las ataduras del mismo material que encarcelaban a mis muñecas y tobillos. Temblaba constantemente al sentir el frío sobre mi espalda por lo gélida que estaba la habitación y mi "cama".
No recordaba cómo había llegado ahí ni por qué tenía aprisionado los brazos y piernas. No veía nada debido a la obscuridad por lo que tampoco reconocí el lugar. No había sonidos más que los de mi respiración, la cual incrementaba de velocidad cuanto más desorientada me sentía. Trataba de recordar cualquier cosa, sin embargo mi mente estaba en blanco, ni siquiera mi nombre sabía. El dolor de cabeza no tardó en aparecer haciendo que mi desesperación por salir de ahí creciera.
"¿Quién soy?" volví a preguntarme confundida, ¿cómo era que había olvidado mi nombre?
—¿En dónde estoy? —susurré como si el eco de la habitación me fuera ayudar a recordar.
De pronto una franja de luz me cegó provocando que cerrara los ojos. Habían abierto la puerta y por los sonidos que resonaban a mi alrededor era bastante obvio que alguien había entrado. Cuando mis ojos pudieron acostumbrarse al resplandor que entraba, pude distinguir una silueta femenina a un costado buscando algo con sus manos en la pared. Un pequeño "clic" se escuchó y la luz de un foco en el techo me hizo entrecerrar los ojos.
Cuando me adapté a la intensa luz blanquecina que iluminaba la pequeña recámara con tonos azules obscuros, logré darme cuenta de la apariencia de la chica. Su piel era bronceada, sus ojos un poco rasgados tenían un tono violeta, su cabello negro y largo caía como una cascada hasta su cintura y llevaba puesto un traje que más bien parecía armadura hecha de metal de colores negros y plateados.
La chica se acercó más a la cama metálica y se detuvo antes de llegar a mis rígidas piernas. Me sonrió y dijo: —¡Qué bueno que ya despertaste! ¡Mis amigos quieren conocerte!
