Tsume No Kyojin
Capítulo 4 - Con el transporte
Para leer este capítulo les recomiendo leer el capítulo 69 del manga ("amigos") o el correspondiente en el anime, para tener una mejor referencia del titan que aparece aquí.
Distrito Trost – Cuartel de la policía
Luego de varias horas a caballo la legión de reconocimiento llego a su primer destino con el objetivo de dejar allí parte de los suministros que no habían utilizado en la misión debido a su poca duración, ya habían hecho lo mismo en Shiganshina más temprano.
Los capitanes y el comandante se bajaron de los caballos para a los demás a bajar los equipos. De repente Erwin se da cuenta de algo extraño, sus bolsillos se sentían más ligeros que antes.
-¿Que sucede Erwin?- Dijo Hange quien se dio cuenta que el otro aún seguía al lado de su caballo y en cambio estaba buscando algo en su equipaje. Levi se dio la vuelta cuando también noto la ausencia suya.
-Creo que ese niño me robo la billetera- Le dijo a los otros dos mientras giraba su cabeza en la dirección en la que estaban.
-Ah- Hange no sabía que decirle.
-Bueno, al menos ahora sabemos que no era un fantasma- Dijo Levi quien volvió a seguir bajando cosas de los carruajes.
Durante el camino de vuelta hasta allí, el comandante Shadis, Hange y algunos tenientes que iban allí atrás habían empezado a bromear sobre eso luego de que Erwin les comentase su experiencia. Aunque probablemente haya sido una excusa para tratar de negar que siquiera ocurrió el encuentro con ese chico fuera de los muros.
Muralla María – Limite con Shiganshina
En un enorme grupo de árboles que se encontraba apartado a tan solo unos doscientos metros de la salida al distrito que había en la zona sur del reino se estaba dando una situación de lo más singular.
Un oficial de la policía militar que se encontraba persiguiendo a un niño ladrón para hacer que se disculpe ahora se encontraba preso entre los dedos de una enorme mano que había salido de la nada. Esta mano le pertenecía a lo que se suponía era un titán incompleto que salió de donde estaba ese chico que escapaba de él. Luego de un segundo lo levanto en el aire y allí Hannes pudo ver como de la nuca de ese "torso" fundido al suelo estaba el niño.
Él lo miraba desde allí con la mitad inferior de su cuerpo unida al suelo mientras que Hannes se atragantaba con sus propios gritos al encontrarse por primera vez en su vida con una de las criaturas que se suponía que solo existían fuera de los muros.
-¿Por qué me estabas siguiendo?- Fue lo primero que le dijo Yaguar en esa situación, no por elección propia sino porque no se le ocurría otra cosa que decir.
-¿¡…Que!?- Alcanzo a decir Hannes antes de que él lo bajase un poco más a su altura – ¡Eres un ladrón…No- Continuo mientras tragaba salida –Eres un monstruo!-
-Oh… si, y tu hueles a alcohol, para ser un policía eso no está bien- La expresión de Yaguar cambio un poco luego de decir eso, antes parecía que se estaba entreteniendo y sonreía pero ahora se puso algo serio –Creo que ya duro mucho esto, alguien podría ver el vapor-
-¿Qué?- Cuando Hannes termino de reaccionar a lo que dijo se dio cuenta de que estaba hablando de "acabar con esto", o sea matarlo, pero lo que ocurrió fue muy diferente.
Durante un momento Yaguar se puso a ver mejor a su alrededor, a través de los huecos entre los arboles incluso. Lo siguiente que paso fue que levanto el brazo del titán ocasionando que su prisionero empezase a gritar y tratar con más fuerza de llegar hasta sus espadas. En ese momento lo lanzo, de una manera similar a como había lanzado su mochila anteriormente, con toda su fuerza hacia una dirección en específico, haciendo que la presión del viento le impidiera moverse por el tiempo suficiente como para que Hannes se chocase contra el muro de una de las cabañas que se encontraban en esa zona. No fue el suficiente daño como para matarlo o como para darle una herida permanente pero si para dejarlo inconsciente por la conmoción.
Inmediatamente Yaguar quito su mano de la nuca del titan y luego retiro el resto de su cuerpo para borrar la evidencia.
"Con algo de suerte va a creer que todo fue un sueño, aunque igual con ese olor es imposible que le crean"
Él se acomodó su mochila y se echó a correr durante un rato, tendría que seguirse moviendo hasta la noche, el día siguiente tendría que ocuparse de inventariar las cosas que tenía allí que le había hecho guardar la Señorita Lara Tybur. Después de todo ese soldado consiguió molestar un poco sus planes, tendría que mejorar sus métodos para conseguir suministros.
Ya habían empezado a avanzar las horas cuando el llego hasta un pueblo cercano a la muralla. Yaguar decidió que allí se quedaría durante unos días hasta que trazase un plan. Sabía que cargaba con una tienda de campaña nueva por lo que no tendría problema con dormir en cualquier lado. Ese lugar a diferencia de Shiganshina era una ciudad rural con las propiedades bastante separas entre sí a los bordes.
El joven se rasco un poco su cabello anaranjado y se sentó en unas rocas, era su primer día allí y el cansancio estaba ganándole ya.
Cuando levanto la mirada vio que enfrente de él había una herrería, más bien era un lugar donde se reparaban las ruedas de las carretas. En ese momento, cuando vio esas ruedas rotas con los soportes soblados, le vino a la mente el logo de la familia Azumabito y recordo algo que había leído en una de las cartas de Hizuru.
/Flashback – Fragmento de la carta/
"-Cuando el titán fundador es poseído por un miembro de la familia real el poder de la coordenada hace que los titanes cambiantes en las cercanía sientan algo no muy diferente a un pulso. Una señal que se intensifica a medida que estos se acercan. Es por eso que es necesario que alguien ajeno a la familia real sea el próximo sucesor de ese poder, por que de esa manera esa señal desaparecería y ya nadie podría encontrarlo-"
Claro, parecía muy sencillo decirlo de esa manera. Cuando se acerque a esa persona él lo notaria y debería actuar. Pero el problema era que él no sabía bien cuál era la definición de "cercanía" de la que hablaba ella.
-Uff, parecer que tendré que darme varias vueltas en cada muralla- Dijo hablando consigo mismo.
Todo parecía indicar eso, tendría darse al menos una vuelta en cada muralla hasta sentir ese "pulso". Era un plan aburrido pero practico cuanto menos.
Comenzó a revisar en su pantalón buscando algo hasta encontrarlo. Ahí estaba, saco de su bolsillo derecho la billetera que le robo a ese soldado enorme cuando entro por la muralla. El contenido parecía aburrido pero al menos útil, solo había dinero que probablemente iba a usar para comer al volver. Al menos podía pensar que esos papeles y monedas eran dinero allí dentro ya que seguía sin poder comprender ese lenguaje antiguo.
Yaguar se comenzó a rascar las sienes y a peinarse mejor con sus manos mientras pensaba. De repente vio como frente a él comenzaron a pasar algunas carretas con alimentos y personas a caballo, eso le dio una idea.
Tal vez antes de ponerse a caminar en círculos sería mejor ir hasta la otra punta del reino primero y tratar de buscar información allí. Además era mejor opción por la oportunidad que tenia de encontrar la "señal" en ese vistazo y ahorrarse algo de tiempo en el proceso.
Sin pensarlo más decidió hacer eso. De inmediato se paró y se quitó de los hombros su mochila sobre esa piedra para sacar de su interior la tienda de campaña en la cual pasaría la noche los siguientes días.
Varios días después por la mañana
Yaguar apenas se estaba levantando de dormir, en el reloj de bolsillo que traía marcaba que ya eran las nueve de la mañana. El ruido de la actividad del pueblo lo había despertado. Él se encontraba en su tienda, la cual había armado entra un par de árboles que estaban allí donde.
Durante lo que quedo del primer día se dedicó a armarla y a inventariar las cosas que se encontraban en su mochila, ya sean las que él había puesto como las que le puso Lara mientras el la mantenía escondida. No era demasiado, más sino cosas grandes y pesadas. Que escribió en una hoja de papel con un lápiz.
En principio, el objeto más grande eran varios libros atados en forma de bloque que todos parecían tener en su interior manuales e instrucciones para hacer cosas "tecnológicas", ella le dijo que en el caso de que tuviera la oportunidad debía pasarle algunos de esos conocimientos a pobladores del reino. Aunque eso parecía algo contradictorio ya que su misión se basaba en el espionaje y la idea de ponerse a hablar con un granjero sobre construir una locomotora parecía algo improbable.
Luego estaba la comida que había traído. Eran solo pan y frutas, al igual que con esos libros se trataba de frutas que no existían dentro de las murallas, como los duraznos y frutillas. Se ve que también Hizuru pensó hasta en eso.
Y además llevaba una bolsa de cuero de semillas de bambú. Una especie de planta que solo existía en las naciones de oriente pero que se podían plantar y crecer en cualquier parte del mundo. En otra de sus cartas recordaba cómo le había dicho que sería una genial idea introducir algo así en la fauna desértica de esa isla. A él no le costaba nada ir caminando arrojando semillas, hasta podía ser entretenido.
Por último se encontraban en un estuche grande las partes que conformaban un rifle de soldado. No estaba muy clara la utilidad de algo así en esa situación, pero Yaguar suponía que podía darle algún uso si lo descubrían y se encontraba sin energías, o tal vez si necesitaba amenazar a alguien sin descubrirse el mismo.
También estaba el pollito que se había traído desde el otro lado de la muralla, el cual milagrosamente había sobrevivido al lanzamiento atravesó del muro y había adoptado como una mascota que llevaba en su bolsillo.
Ya con toda la lista de elementos hecha decidió que era el momento de partir hasta la siguiente muralla, se puso a desarmar y a guardar su tienda para ello.
Avanzar en esa parte del plan no fue complicado, una vez listo se dirigió hasta el centro de ese "pueblo" y consiguió un lugar en un comboy de carretas techadas que se dirigían hacia el Distrito Trost. Todo eso gracias al dinero que consiguió de la billetera de ese soldado. La carreta en la que él iba era la última del grupo por ende estaba casi vacía con excepción de un par de mujeres que estaban allí durmiendo o cociendo tela.
No era necesario dar demasiadas explicaciones a quienes dirigían el comboy una vez que les pago. De alguna manera supo cómo darles la cantidad necesaria para hacerlo, y a ellos no les importaba por que iban a llevar poca gente en el camino de ida para buscar alimentos.
Durante todo ese día solo estuvo allí esperando sentir algo de esa señal. Como seguía siendo la muralla exterior era muy improbable que pasase cualquier cosa por lo que se resignó a esperar. Sentado allí se puso a ver a esas personas que viajaban con él, tratando de aprender como arreglaban esas tiras de tela para entretenerse.
"Me pregunto que pasara cuando obtenga al fundador, ojala se vuelva mas grande"
Yaguar se estaba a punto de reír de lo que acababa de pensar pero de inmediato sintió como la carreta se detuvo de golpe luego de haber pasado la mitad del camino hasta la muralla Rose.
-¿Qué ocurre?- pregunto de manera retorica mientras se paraba y asomaba su cabeza por la parte de atrás del vehículo.
De inmediato vio como atrás y adelante del comboy había de nuevo unos grupos de soldados montados sobre esos enormes caballos como los que se había topado antes. Se dio cuenta que estos eran diferentes, la capa y el armamento no era el mismo, los otros usaban ese símbolo con dos enormes plumas, pero estos en cambio usaban uno que tenían rosas; además de que en vez de espadas varios cargaban con rifles.
En esos momentos todos empezaron a bajar de las carretas, parecía ser una especie de impuesto por viajar por el camino principal hasta su destino. Yaguar se bajó con los demás y esperaron a que ese asunto se arreglase, el no estaba preocupado ya que no iban a revisar sus cosas ni mucho menos encontrar algo que lo incrimine como esa arma moderna que llevaba en su equipaje.
Vio que eran solamente unos diez o doce soldados de la policía los que los habían encontrado, todos armados, pero no parecía que vaya a pasar ninguna situación desafortunada, solo era una situación de rutina normal.
Como él era lo que aparentaba, un niño mochilero, ellos no le tomaron importancia cuando bajo del vehículo con las demás personas. Por lo que nadie se percató que él, de nuevo, le quito la billetera de su bolsillo a uno que le dio la espalda justo al lado. Yaguar era consciente del riesgo de hacer algo así en ese contexto, pero él ya tenía bastante experiencia en esas cosas desde su niñez. Probablemente alguno de los demás pasajeros que estaban a su lado lo haya visto, pero habrá preferido no decir nada para evitar interrupciones.
Luego de unos minutos más todos empezaron a subir de nuevo a las carretas y la policía monto sus caballos para regresar a sus puestos de vigilancia.
-Veamos que conseguimos- Una vez arriba él se acomodó de tal forma en su asiento que le daba la espalda a los demás pasajeros y pudo ponerse a revisar sus nuevas adquisiciones tranquilo. No era como que a los demás allí les importara lo que él esté haciendo de por sí.
También aprovecho y lo que junto lo puso con lo que consiguió de Erwin. No sabía cuánto dinero era pero parecía lo suficiente para sobrevivir por ahora, en cuanto llegara tendría que empezar por aprender el idioma Eldiano, una vez que lo hiciera toda sería más sencillo.
Mañana ya estaría en el Distrito Trost.
Cuartel general de la legión de reconocimiento
-Así que… ¿Un niño?-
En las oficinas de la legión se encontraba el actual general del ejército, el Mayor Zackly, interrogando a los oficiales de la legión de reconocimiento con excepción de su comandante. Allí estaban Erwin y Hangue dando explicaciones sobre el suceso inusual que tuvieron que presenciar.
-Así es Señor- Comenzó a hablar Erwin mientras hacia la señal oficial con su mano en su pecho –Yo mismo me hare cargo por responder a ese inconveniente-
-¿Inconveniente?¿Cual inconveniente?- Le respondio Zackly inmediatamente –Fue una situación inesperada que nada tiene que ver con ustedes-
-Pero Mayor, no entiendo, ¿No se supone que es nuestra responsabilidad?- Dijo un desconcertado Erwin.
-Es culpa de la policía militar por no vigilar al fin y al cabo, ustedes no hicieron nada incorrecto-
Luego de ese "Nada incorrecto" que dijo aquella autoridad ambos respiraron un poco, aunque Hangue no pudo ocultar su alivio tan bien como es su costumbre.
-Pueden marcharse- Y con eso concluyo la reunión. El par de oficiales saludo y se retiró.
Hasta acá llega este capítulo, espero que les haya gustado, en lo personal se me hizo más sencillo de escribir que los anteriores y eso me emociona un poco.
