ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XVII- Trance.

Muchas gracias por sus reviews y por leer este fic, me encantan sus comentarios y adoro a todos los que leen mis locuras en este sitio.

Esa Charlotte: Gracias por tu comentario amiga, y espero que tú también continúes tu historia, me dejaste con toda la intriga encima, jeje, cuídate.

Ana Paola: Adoro tus reviews me hacen el día, al igual que los de todos los demás. Gracias por leer mi historia, saludos.

Michi horie: Creo que ahora ya sabrás lo que le pasará a Star, gracias por comentar y un gran abrazo.

Me despido y que tengan un buen intermedio de semana :D, Bye y hasta la próxima.

Teen Titans no me pertenece, yo sólo creo historias sin ningún fin lucrativo.


Capítulo XVII- Trance.

Por un momento los gritos se perdieron entre la nada, todo se quedó tan quieto y en un silencio sepulcral. La sala parecía haber sido detenida en el tiempo e incluso detrás de aquellos monitores los villanos se habían quedado sin habla y con el rostro asombrado. Los cuerpos de Kole, Gnarrk y Argenta lucían como si la vida los hubiera abandonado de un segundo para otro y su sangre se hubiese vuelto de un color violeta neón, tanto que algunas venas parecían sobresalir hasta marcarse en sus rostros y brazos, contrastando bastante con su ahora piel pálida.

Los tres descansaban quietamente en el suelo con la mente en blanco, escindidos de la realidad y sin saber en qué problema se encontraban ahora, sólo esperando silenciosamente a que el perverso destino que les tenían preparado comenzara a efectuarse. Ellos no tenían la más mínima idea de lo que pasaba, su mente se encontraba en otro escenario en el cual el dolor era una constante; estaban desconectados de su cuerpo sin embargo su corazón aún latía.

—¡Qué mejor arma para los Jóvenes Titanes que los mismos Jóvenes Titanes! ¡Denle la bienvenida a nuestros nuevos juguetes de guerra! —se oyó decir al jefe de la Hermandad del Mal, Cerebro, quien hasta ahora veía triunfar su plan y cómo próximamente sería el fin para aquellos que osaron detenerle. —¡Ahora, ustedes, levántense y obedezcan mis órdenes!

Los cuerpos de los tres jóvenes héroes comenzaron a erguirse sin mostrar alguna oposición. Sus ojos, brillando completamente en color violeta, no parpadeaban y se quedaban fijos en algún punto de la nada, en dónde las verdaderas almas de esos chicos luchaban contra sus propios miedos refugiándose en un pequeño hilo de esperanza y de valentía hasta que no resistieran más.


(POV Robin)

Hubo un fuerte sonido y luego una onda expansiva me arrojó con bastante fuerza hacia la pared destruyendo cualquier esperanza a la que había intentado aferrarme los días anteriores. Las lágrimas salieron a borbotones sin ninguna contención y mi cuerpo comenzó a temblar. El aire me faltaba y no podía reaccionar; sólo miraba con horror el escenario frente a mí, los miles de pedazos que componían la tragedia y que me hacían suplicar que no fuera verdad.

Todo se tornó oscuro precipitadamente; el aire se volvió tan frío y el miedo que me carcomía por dentro sólo era una de tantas emociones que experimentaba. Parecía que el tiempo se había detenido un momento y que continuaba su marcha lentamente convirtiendo los segundos en horas, deleitándose con mi tortura.

¡No podía ser cierto!, ¡no quería creerlo!, ¡rogaba que fuera una maldita broma! Pero no, todo estaba frente a mí señalando de la manera más cruda que Starfire estaba muerta. Y yo estaba aquí, destrozado, mirando con ojos llorosos los restos de lo que antes fue mi mejor amiga, mi novia y una de las personas más especiales que he conocido. "¿Por qué terminan por arrebatarme a las personas que amo?".

No podía reaccionar más allá de mis pensamientos, mis extremidades no respondían y mi mirada no podía apartarse de sus restos; lo único que deseaba era desaparecer, detener el dolor, que sólo fuese una pesadilla.

—¿Por qué?... ¡¿Por qué?! —volví a susurrar entre sollozos, era lo único que atinaba a hacer en ese momento, sólo llorar en silencio por la crueldad de su destino.

—¡Oh, por dios! —alcancé a oír las exclamaciones de los chicos mientras entraban corriendo a la destrozada habitación. No escuchaba del todo bien debido a la explosión pues el sonido que captaba era demasiado bajo.

Por el rabillo del ojo logré reconocer a Raven, quien al ver la escena cayó de rodillas afligida por lo que Chico Bestia se acercó a ayudarla. Cyborg se dirigió a mí, sus ojos lucían vidriosos y me preguntaba constantemente qué había sucedido. Yo no reaccionaba, todo parecía tan irreal, me sentía desconectado con mi cuerpo, tanto que ya no sentía ni mis brazos ni mis piernas. Él hizo una señal con la mano a quienes estuvieran atrás y pronto Aqualad se acercó también para auxiliarme; ambos me ayudaron a levantarme y me arrastraron afuera de la habitación.

De camino hacia la puerta observé lo pasmados que estaban los demás Titanes. Abeja trataba de tranquilizar a los gemelos quienes lloraban y lucían muy aterrados; Veloz también tenía algunas lágrimas por debajo del antifaz asimilando lo que estaba sucediendo, tratando de mantener el equilibrio.

—¡Robin! ¿Qué sucedió? —volvió a preguntarme Cyborg cuando él y Aqualad me sentaron en el suelo fuera de la sala de observación. Yo seguía shockeado, no podía decir algo coherente, sólo balbuceaba el nombre de Star entre quejidos.

—¡Tranquilízate, Robin! —mencionó Aqualad percatándose de mi dificultad para respirar.

Estaba sollozando demasiado, no podía controlar mis emociones, comenzaba a sentir una asfixia y a marearme. Temblaba mucho y la opresión en mi pecho se volvía más grande, sentía que en cualquier momento dejaría de respirar y moriría.

Cyborg al ver que no podría decirle nada más sacó una jeringa de uno de sus compartimientos en su antebrazo, me miró y yo asentí rápidamente, necesitaba un sedante o este ataque de ansiedad empeoraría.

La aguja entró en la parte superior de mi antebrazo y conforme pasaban los segundos mi respiración se normalizaba. Empecé a ver borroso a mis compañeros y pronto caí en aquella obscuridad refugiándome por algunas horas del inmenso dolor.


(POV Starfire)

—¿Por qué queremos hacer esto? —pregunté volviendo a mirar a la de ojos azules frente a mí, tratando de comprender lo que me decía. Desde hacía rato que había entrado al cuarto por órdenes de Slade para contarme sobre los planes que tenían para mí y a decir verdad no encontraba una razón para seguirlos.

Miraba de reojo mi espacio, había despertado en una habitación diferente, una más acogedora con una cama decente y no una plancha de metal. Lo último que recordaba era estar cenando y luego me sentí muy cansada; mi siguiente recuerdo fue abrir los ojos en este lugar, que aunque era mucho mejor que el laboratorio, la puerta tenía una cerradura que me impedía salir.

No sabía qué había sucedido en la cena por lo que lo primero que le había preguntado a Tara cuando entró fue sobre eso. Ella me contestó que era debido a los golpes que había recibido en una batalla, que nosotros nos habíamos enfrentado a los Titanes, un grupo de superhéroes que de superhéroes no tenían nada puesto que eran egoístas y se hacían pasar como buenas personas; durante el enfrentamiento me habían golpeado fuertemente la cabeza ocasionando la pérdida de memoria y colapsos repentinos.

No recordaba nada de esos chicos, ni la pelea que tuvimos; tampoco recordaba a Tara, a Slade, ni siquiera a mi hermana más que ese flashback de cuando éramos niñas y jugábamos en la nieve. En mi estado era realmente difícil discernir sobre quién decía la verdad y era por eso que me mostraba dudosa ante la chica. No estaba comprometida a luchar mientras no recordara todo.

—Entiende, esos chicos le han hecho demasiado daño a mis amigos, a mi familia y a mí. Mataron a mis padres quienes estaban defendiéndome de esos monstruos, mi tío hubiera acabado igual que ellos sólo que logró escapar, y en cuanto a mí… ellos me trataban mal, me fueron aislando cuando pertenecía a su grupo, me hacían de menos; y cuando necesité su ayuda me la negaron, me dejaron sola y ocasionaron que mataran a mis padres en un secuestro que era para vengarse de ellos.

—Me alejaron de mis familiares y les negaron algún contacto conmigo; yo sólo les servía a los Titanes como si fuese su esclava. Créeme cuando te digo que quisiera atraparlos y hacerles pagar con mis propias manos la muerte de mis padres. Quisiera torturarlos, hacerles sentir mi dolor, cada lágrima que me hicieron derramar, cada golpe que les propinaron a mis amigos.

—Quiero mostrarle a los ciudadanos las verdaderas personas que son, los monstruos que se ocultan detrás de aquellos trajes; demostrarle a los Titanes que no quedarán impunes sus actos y darles un poco de esa justicia que tanto dicen buscar —. Sus lágrimas salían con tanto dolor y el odio en su mirada me daba escalofríos, ¿alguien podía odiar tanto?, pues esta chica sí.

—Tara… yo… —no terminé la frase y la abracé, algo me decía que ella realmente lo necesitaba.

—¿Ves por qué tenemos que hacerlo? Yo no quiero que vuelvan a lastimar a nadie, quiero que la gente se dé cuenta de quiénes son en realidad aquellos a los que reconocen como "superhéroes" —. ¿Y si tenía razón?, ¿y si era verdad que lo correcto sería capturarles y hacerles pagar por todos los crímenes ocultos que habían cometido? No estaba segura de querer hacerlo, incluso con las razones de Tara no había motivos suficientes para que yo sintiera el mismo resentimiento hacia ellos como la chica lo hacía. Era como si en el fondo supiera que no debería pelear contra los Titanes, como si estuviera en el lugar equivocado y que Tara no estaba siendo sincera conmigo.

¿Quién era yo?... Aún no lo sabía. ¿Qué me había traído a dar hasta este sitio?... No tenía idea. Nadie me había dicho la gran cosa sobre mí, no entendía quién era y por qué debería de estar de acuerdo con ellos y eso me atemorizaba porque si no participaba en sus planes podrían deshacerse de mí.

"¿Por qué estoy aquí? ¿Qué necesitan de mí?".

—Terra, podrías traerme un poco de agua, no sé en dónde está la cocina en este lugar —pedí amablemente, ella asintió y salió de la habitación.

¿Quién era y por qué las ganas de salir corriendo de aquí se apoderaban de mis pensamientos?, ¿sería algún mal presentimiento o algún buen consejo?


(POV Terra)

Cerré la puerta con un suave clic presionando la palabra "cerradura" y manteniendo mi mano en el pequeño monitor para que la escaneara, sólo algunos teníamos permitido el acceso a la habitación de Starfire para mantenerla vigilada y seguir con el juego mental de Psimon.

Cuando estuve segura de que la puerta se había cerrado limpié las lágrimas que con esfuerzo logré derramar, si bien contarle todo eso me ponía mal también me enfermaba la idea de tener en frente a una de las personas que ocasionó mi dolor; no era nada fingido, había sentido el odio y el coraje, y contener mis ganas de acabar con ella en ese momento fue difícil.

No soportaba la idea de tener cerca a esa chica, me revolvía el estómago de sólo verla y no poder hacerle nada, más aún, tener que tratarla como una amiga. Lo que más me daba coraje era que actuara con tanta amabilidad, mostraba una inocencia que me hacía dudar si en verdad era así o incluso perdiendo la memoria era una hipócrita.

Me relajé un poco, cerré los ojos por un momento tratando de disipar aquellas emociones negativas que si no controlaba terminarían arruinando el plan. Tendría mi recompensa al final del día, por fin podría verlos sufrir por aquello que me arrebataron. No podía fallarles, no podía dejar sin justicia a mis padres y tampoco podía quedarme sin mi venganza.

Aquella máquina que había creado la Hermandad del Mal no debía fallar. Tenía que dar resultado y cuando lo hiciera nos habríamos deshecho de aquellos asesinos que llevaban el apodo de héroes… para siempre.

Comencé a caminar entre los pasillos de aquel lugar subterráneo con el fin de llegar hasta Slade y me sorprendió la falta de miembros paseando entre ellos, normalmente había algunos vigilando las puertas o pisos pero al parecer se habían esfumado; tal vez estaban en algún tipo de reunión o quizás ya se encontraban preparándose para el gran día.

Casi dándome por vencida de encontrar a alguien pude escuchar a lo lejos las carcajadas de dos hombres. Cuando logré acercarme me di cuenta que eran Mad Mod y aquel tipo del futuro llamado Warp. Normalmente no me gustaba escuchar conversaciones ajenas, y menos si se trataba de dos idiotas, sin embargo esta vez no pude evitar espiar ante cierta mención de mi nombre. Me escondí en una de las habitaciones cerca de su pasillo ocultando mi presencia, haciendo imposible que me vieran, y yo a ellos, pero aun así podía oírlos.

—No sé cómo puede tener a esas dos chiquillas a su merced sin sospechar nada, digo, cualquiera con dos dedos de frente podría darse cuenta de lo que estamos tramando y aun así ellas piensan que es sólo para acabar con los Titanes.

—¡Warp, no le des todo el crédito a Slade! Sabes que Psimon fue el que estuvo manipulando sus mentes para que no haya dudas sobre su confianza hacia nosotros, aunque declaro que mis métodos hubieran funcionado mejor, ya sabes, o se unen a nosotros o les lavamos el cerebro —escuché decir al pelirrojo con tono burlón.

—¿De qué demonios están hablando? —susurré a lo bajo con una gran interrogante. Había algo que me intrigaba demasiado, ¿cómo que no es sólo para acabar con los Titanes?, ¿significa que también la Liga de la Justicia iba a estar implicada?

Eso sería lo más acertado de pensar no obstante me retracté al escuchar la voz de Mad Mod decir: —¡Ya quiero que todo Jump City se incline ante nosotros! ¡Después será Nueva York, Chicago, todo el país y finalmente el mundo! ¡Seremos los reyes absolutos de todo!

¡¿Qué?! ¿Cómo que toda Jump City? ¿Personas inocentes? ¡No, esto no podía estar pasando! ¡No! ¡Slade no pudo engañarme con eso, ¿verdad?! Me recargué en la pared con un malestar, estaba sorprendida, ¿acaso estaba utilizándome? ¡No, claro que no! Él era mi tío, me ayudó cuando me dejaron sola y me había encontrado para hacer justicia.

Mis padres murieron por culpa de los Titanes y tenía que vengarles, ¿pero eso que tenía que ver con las demás personas?, ¿acaso no era un plan para derrocar a los falsos héroes?, ¿qué tenía que ver con conseguir el control sobre las ciudades? Y eso de manipular la mente de dos chicas, ¿se referían a Starfire y a mí?; ¿qué tantas cosas de las que me dijeron eran ciertas?, ¿esto significaría que Chico Bestia tenía razón y sólo quería ayudarme?; ¿significaba que los recuerdos de mis padres eran falsos y Psimon era el que había estado modificando mi memoria como lo había hecho con la Titán?

Si eso fuera cierto significaría que Slade mintió acerca de mis padres para que fuera una de sus cómplices y al mismo tiempo una de las víctimas. Mintió para que yo acabara con una Titán y que eso fuera nuestro puente hacia la gran arma. Me convenció para que lo siguiera, para que me llenara de rencor y odio y así hacer su truco mucho más fácil. Ahora mucha gente terminaría herida o muerta y yo fui parte de ese rompecabezas.

Empecé a respirar agitadamente, estaba tan confundida y el temor a que aquel psíquico estuviera dentro de mi mente en esta revelación me ponía la piel de gallina, ¿qué serían capaces de hacerme si dejaba de creer en ellos?

Estaba decidida a buscar la verdad, pero no aquí, tenía que salir y buscar a ese chico verde para que me explicara todo, y tenía que ser en un lugar lejano para que Psimon no interviniera en mis decisiones.

"¿Y Starfire?".

Claro, no podía dejarla aquí, mucho menos con lo que tenían planeado hacer con ella; sí llegaban a utilizarla la ciudad sería destruida. Si iba a hacer algo tenía que ser ahora mismo, si esperaba más podían darse cuenta de lo que pensaba y me volverían a lavar el cerebro.

Salí de la habitación manteniendo la compostura y sin hacer ruido para que aquellos idiotas no me escucharan cerrar la puerta. Aceleré mi paso, rogando porque estuviera haciendo lo correcto y porque tuviera el tiempo suficiente para escapar. Temblaba con sólo pensar las cosas que podrían hacerme por traicionarlos.

"¡¿Demonios, por qué estoy llorando?! ".

Tenía que lucir normal, dejar de pensar en esto para que no hubiera riesgo de que leyeran mi mente; sin embargo era tan difícil calmarme, ellos me mintieron, me manipularon para que fuera un monstruo y creo que eso mismo hice con los Titanes en el pasado. ¡Sí, los Titanes! ¡Ellos podrían ayudarme, tal vez ya no a mí, pero a ella le creerán, tenía que ir por ella y huir antes de que se enteraran!

Mi corazón estaba muy acelerado, mis emociones estaban a flor de piel y era cuestión de minutos que se dieran cuenta de mis planes si se les hacía sospechoso mi semblante a través de las cámaras de vigilancia; no tenía tiempo que perder.

¿Por qué me sentía tan mal? Hacía varias horas atrás estaba ansiosa porque llegara el día en que los Titanes desaparecieran, ahora sentía lo contrario, eran mi única salvación, mi esperanza, la esperanza de todas las personas en Jump City.


(POV Robin)

La luz de los relámpagos que se colaba a través de mi ventana y el sonido de los truenos me hicieron reaccionar por lo que comencé a abrir los ojos. Me levanté con lentitud en la oscuridad de mi habitación quedando sentado en la cama; de inmediato sentí un dolor en el pecho recordando lo acontecido, lo que para mí significó un cerrar y abrir de ojos mientras que para mi realidad habían sido algunas horas por el sedante.

—¡No, ella no puede estar muerta! —susurré incrédulo en medio de aquellos estruendos de afuera, incapaz de contener aquellas lágrimas que con amargura brotaban empapando mi antifaz. Lo quité de mi rostro exponiendo mis ojos enrojecidos y permitiendo que las gotas saladas bajaran libremente por mis mejillas.

Seguía doliendo demasiado, sentía que me quemaba por dentro y que no tenía ningún motivo para estar despierto. Quería volver a dormir, a dejar de pensar y sentir; quería estar en un coma con tal de detener mi tormento.

—¡No, Star, tú no!—exclamé en medio del llanto golpeando repetidamente el colchón, tratando de mitigar el dolor. Cuando me cansé de hacerlo me abracé a mí mismo y bajé la mirada, deseando que esto no fuera real, que fuese sólo una pesadilla.

Lloré por un largo rato hasta que sentí que ya no podía dar más y aun así seguía tan devastado, con el corazón roto y desesperado por encontrar algún consuelo. El sonido de la tormenta que se desataba allá afuera junto a mis sollozos empezaba a asfixiarme; realmente deseaba que ella estuviera allí.

Volvió a partirse mi corazón al recordar que no la volvería a ver ni a abrazar una vez más; no volvería a escuchar su voz y ella no podría escuchar todo lo que le tenía que decir. Le debía tantas disculpas, no había logrado regresarla a la normalidad y no la protegí como debería haber hecho; le fallé. También quería decirle lo mucho que me importaba, lo especial que era para mí como amiga y como novia; que era muy afortunado por haberla conocido y que ella había atravesado una barrera que para mí era difícil permitir a los demás.

Le hubiese agradecido por su apoyo, por su amor incondicional, por enseñarme que ser héroe no era una obligación y que podía disfrutar de la vida al mismo tiempo, y por todos los recuerdos que pude formar a su lado. Quizás no tuvimos tiempo para conocernos totalmente pero me quedaba claro que me conoció lo suficiente como para confiar en mí, como para amarme y eso era algo que siempre tendría presente.

Ella era dulce, alegre, ingenua y optimista, cualidades diferentes a las mías y sin embargo complementábamos tan bien; incluso éramos mejores amigos y era por eso mismo que no soportaba la sola idea de no volver a verla. No podía aceptarlo, sentía una gran impotencia y tanta tristeza ante aquel trágico final.

Me arrepentía de no haberle declarado lo que sentía mucho antes, de ignorar y evadir mis sentimientos, de mantener ese muro tan alto por tanto tiempo impidiendo muchas veces que ella demostrara lo que sentía por mí; de mi indiferencia, frialdad, miedo o cobardía con la que a veces llegaba a actuar cuando por dentro era más que claro que sentía algo por ella; de no haberla hecho feliz cada día, de no haberle dicho cuánto la quería y amaba, de no agradecerle lo suficiente todo lo bueno que había hecho en mí.

Y ahora nuestro futuro se había esfumado, no habían quedado vestigios de ella o un cuerpo como para llorar sobre él. No tuve la oportunidad de despedirme y aquel discurso que quería que escuchara se iba a quedar dentro de un baúl en lo profundo de mi mente. Seguía sin creerlo, era una injusticia. No soportaba imaginar la vida sin ella; a los Titanes sin Star; sólo veía el mundo gris que se convertía en mi nueva realidad. Ella no se merecía ese final. ¡Ella no debería estar muerta!

Otro ardor comenzó a hacerse presente en mi pecho y la ira me inundó de poco a poco. Apreté mis puños maldiciendo a aquel bastardo sin escrúpulos que había planeado todo esto, aquel monstruo que le había arrebatado la oportunidad de vivir y que había apagado una luz en esta Torre.

—¡Te voy a matar, Slade! —gruñí con tanto odio, temblando de rabia.

Sé que ella hubiese sido la primera en refutarme esto, en convencerme de que tanto odio podría acabar conmigo, que no ensuciara mi alma con una venganza y sobretodo que no me convirtiese en él; pero en este momento sólo quería destruir al psicópata que le había quitado la vida sin dudarlo, a ese criminal que no se lo pensó dos veces para arremeter contra ella quizás sólo para destruirme a mí.

Tal vez era parte de mi culpa, desde el momento en el que él supo lo que significaba ella para mí su objetivo principal fue herirla porque sabía que si le hacía daño a ella, me destrozaría a mí. Yo la puse en la cuerda floja, la convertí en un blanco y la orillé al peligro por ser un héroe; y aunque ella también lo era y fuera una guerrera que no necesitaba protección, no podía sacarme de la cabeza que todo terminaba siendo mi error.

Ella había pagado con su vida una deuda que no era suya y si Slade había sido capaz de asesinarla simplemente para derrumbarme, para lanzarme a un hoyo profundo en donde perdiera la razón, estaba más que dispuesto a arrastrarlo conmigo; ofrecería mi vida a cambio de arruinar la suya.

No lo pensé más, me levanté de la cama, me puse los zapatos y otro antifaz, y salí del cuarto con dirección al living. Sentía la necesidad de buscar a ese maldito y molerlo a golpes; quería desquitar mi pérdida con él; quería hacerlo pedazos junto a la maldita de Terra que le había ayudado. Necesitaba sentir que estaba haciendo justicia por ella.

El extraño calor en el cuerpo hacía que caminara con más prisa. La adrenalina me convencía que esto era lo correcto y que tenía que enfrentarlo de una vez. Mi espíritu se sentía fuerte, haciéndome creer que estaba más que dispuesto a pelear incluso aunque mi cuerpo estuviera débil.

Las puertas del living se abrieron y me sorprendí al encontrar a Cyborg en la mesa frente a la estufa con una taza en la mano. Me quedé perplejo, obviamente no apoyaría la idea que rondaba mi cabeza y esconderme en otro lugar hasta que él saliera de la sala para recuperar toda la información que podría ayudarme en mi misión ya no era posible; él se había dado cuenta de mi presencia por el sonido de las puertas automáticas y ahora volteaba su rostro hacia mí lanzándome una mirada suspicaz.

—Supongo que no podías dormir después del efecto del sedante —me dijo haciendo una señal para que me acercara.

—Por lo visto tú tampoco puedes conciliar el sueño —respondí de forma seca mientras caminaba hacia adelante pero no en su dirección sino hacia la computadora principal.

Él pareció sospechar lo que tramaba y a mí poco me importaba, lo único que quería hacer en ese momento era encontrar a Slade y encerrarlo de por vida, o algo peor. Corrió hacia mí y se atravesó en mi camino con los brazos extendidos impidiendo que avanzara más. Lucía cansado y parecía que yo no era el único que sollozó está noche.

—¡Dime que no estás planeando una locura! —comentó con preocupación.

—Sabes que tengo que hacerlo así que quítate de mi camino —dije muy serio.

—¡Lo único que vas a lograr es que te atrapen y te hagan lo mismo! —gritó exasperado tratando de hacerme entrar en razón.

—Es un riesgo que estoy dispuesto a correr con tal de atrapar a ese malnacido —escupí con odio.

—¡No, lo que tienes que hacer es calmarte y pensar con la cabeza fría! —elevó más la voz como si eso fuese a alejarme de mi propósito. Tomó un suspiro y con tono más moderado dijo: —Esto es una gran tragedia y me duele tanto como a ti; Starfire era como mi hermana y tampoco puedo evitar las ganas de salir de esta Torre para hacerles pagar lo que le hicieron. Me duele demasiado y también me da rabia lo que han hecho, Robin, y te aseguro que los atraparemos pero ahora no es el momento, este dolor sólo nos va a orillar a cometer locuras, a hacer las cosas de la manera incorrecta y no terminará bien para ningún bando.

—Haremos justicia por ella, Robin, te lo aseguro, no quedarán impunes de sus actos; sólo quiero que entiendas que no puedo dejar que te pongas en peligro por tus emociones o peor aún que pongas en riesgo la vida de los demás Titanes por un impulso. Somos un equipo y te vamos a apoyar, sólo que necesitamos más tiempo para recuperarnos, para poder seguir con el plan acordado y atraparlos de la manera correcta. Recuerda que los Titanes no nos vengamos y sobretodo nosotros no asesinamos —apoyó su palma sobre mi hombro para confortarme. Sus palabras hacían sentido en mi cabeza sin embargo aquel calor asfixiante sólo se detendría cuando le pusiera las manos encima al imbécil que me había arrebatado a Star.

¿Asesinar? Era una palabra fuerte y en el estado en el que me encontraba no sería tan difícil traspasar esa línea. Sabía que había una posibilidad de que no pudiera controlarme cuando lo tuviera en frente y sinceramente mi corazón ardía de ganas de que no me contuviese; al final ya no me importaba mucho, me habían arrebatado una parte de mí y no me sentiría satisfecho mandándolo a la cárcel para que después escapara o sobornara a los jueces.

¡Tenía que cortar el problema de raíz! No me importaba ni me atemorizaba pasar por encima de toda la Hermandad del Mal para llegar a él, debía sobrepasar la línea si quería disminuir mi carga y si tenía que cometer un acto atroz sólo esperaba que Starfire me perdonara en donde fuera que estuviera.

—No te preocupes por los demás, iré solo —dije muy seguro quitando su mano de mi hombro y rodeándolo.

—Robin, no me obligues…

—¡¿A qué?! —lo encaré deteniendo su mano antes de que me tocara y enfurecí al observar otra de aquellas jeringas con un líquido transparente—. ¡¿Me volverás a sedar y me atarás a una camisa de fuerza?! ¡¿Me mantendrás encerrado en alguna habitación?! ¡Un medicamento no va a hacer que me olvide de esto! ¡No calmará mi dolor!

—¡¿Y acaso ir tras Slade en ese estado lo hará, o sólo cuando lo asesines?! —también estaba enojado. Trató de liberar su brazo pero antes de que lo hiciera le quité la jeringa y la lancé lejos de nosotros.

—¡Cyborg, entiende, mataron a Stafire y no me quedaré de brazos cruzados! —grité con mucho coraje. Él no entendía completamente mi dolor; él perdió a una hermana, a una amiga pero yo además de perder a quien más amaba me sentía culpable por su muerte y no podría descansar hasta que me deshiciera de su asesino.

—¡No voy a dejar que pongas en riesgo tu vida ni la de nadie más! ¡Tú no eres un suicida y mucho menos un asesino! ¡Si quieres hacerlo a tu modo vas a tener que pasar sobre mí! —contestó interponiéndose entre la computadora y yo.

—¡Lo siento, pero no me vas a detener! —lancé una bomba de humo y pude vislumbrar cómo miraba de un lado a otro buscándome en la sala. Actué antes de que pudiera encontrarme con su ojo biónico e hice que cayera de espaldas con una patada en la parte trasera de la piernas.

Se levantó de inmediato y antes de que pudiera golpearlo nuevamente me tomó del brazo y me arrojó hacia una de las sillas que había cerca; me quejé de dolor cuando mi espalda cayó encima de una de las esquinas metálicas de ésta.

Estaba sentado en el suelo recuperándome cuando lo vi acercarse de nuevo con la intención de darme un puñetazo en la cara. Antes de que pudiera tocarme tomé la silla con la que me había lastimado y la arrojé frente a mí bloqueando su ataque, dándome tiempo para realizar varias volteretas hacia atrás.

Aproveché que se distrajo con la silla y que aún había humo en la habitación para acercarme, lancé varios golpes a su cara con mis puños sin lograr acertarle ya que se protegía con sus antebrazos hasta que di un salto y le propiné una patada en el estómago que lo hizo retroceder un poco.

Observé su rostro, su semblante abatido y la tristeza mezclada con decepción en sus ojos me hacían sentir culpable; también veía su determinación de impedir que cometiera una locura y aunque ninguno estuviera en la mejor forma por falta de descanso me sentía atemorizado, realmente me preocupaba despertar atado a una camilla en un cuarto sellado.

Volví a intentar golpearlo con mi pierna pero me tomó del tobillo y con medio giro me lanzó al suelo. Rodé hasta golpearme con la base de la mesa, había quedado boca abajo siendo ocultado por el área de la misma y cuando levanté un poco mi mirada me encontré a unos cuantos centímetros con el sedante que yo había arrojado. La idea cruzó rápido por mi mente, y aunque confiaba en que podía noquearlo en una pelea cuerpo a cuerpo, no podía seguir arriesgándome a que el ruido de la lluvia que se desencadenaba afuera fuese el suficiente para ocultar el de nuestra disputa sin despertar a los demás y ocasionar una reunión improvisada del equipo.

Si los otros Titanes entraran en la sala mi deseo de salir de la Torre se vería estropeado. Mi cuerpo debilitado no estaba dispuesto a batallar con los poderes y habilidades de cada uno y si me atrapaban terminaría en la misma condición en la que seguramente Cyborg estaba pensando. Me negaba a que pensaran que estaba volviéndome loco y me encerraran en contra de mi voluntad.

No lo pensé más y tomé la jeringa. Cuando estaba dispuesto a ponerme de pie sentí cómo me tomó de los tobillos y me arrastró hasta que la mesa dejó de ser un escudo. Escondí el sedante con mi capa para que no sospechara. Me volteé dándole la cara aún en el piso, fingiendo que estaba lastimado, esperando su próxima acción y justo como lo había pensado me tomó del cuello levantándome hasta la altura de su cabeza.

—Espero que entiendas que te necesitamos con la mente despejada —me dijo con un sentimiento de culpa. Su agarre me estaba dejando sin aire por lo que en cuanto tuve oportunidad clavé la aguja en su cuello, inyectando el líquido y ocasionando que me soltara.

—De verdad lo lamento, pero es algo que necesito hacer —pronuncié con sinceridad desde el suelo cuando estabilicé mi respiración. Él comenzó a tocarse la cabeza supongo que por el mareo, cayó de rodillas y en unos cuantos segundos se sumió en la inconsciencia.


(POV Terra)

Llegué finalmente a la habitación donde se encontraba Starfire. Tomé un respiro profundo convenciéndome que era la mejor idea y mantuve mi mano en el scanner hasta que la puerta hizo un sonido indicándome que estaba sin seguro y con sólo empujarla estaría abierta. Mis brazos estaban temblando, estaba a punto de hacer una locura, sin embargo sabía que esta vez sería lo correcto.

Abrí la puerta y antes de poder introducirme completamente en el cuarto un puño impactó con mi rostro. Caí al suelo golpeándome también el codo mientras sentía la sangre recorrer mi mejilla con un punzante cosquilleo.

—¡Terra, ya recordé todo, y no te atrevas a moverte porque juro que te haré daño! —me amenazó ella y sentí una de sus manos tomar de mi cabello y levantarme con fuerza.

—¡Suéltame, tenemos que salir de aquí ahora mismo! —exclamé desesperada con una mueca de dolor por su agarre—. ¡Sé lo que debes estar pensando pero no te culpo, yo también fui engañada y si no corremos lo antes posible no habrá nadie que nos pueda ayudar!

—¡No voy a creer otras de tus mentiras… ya no! —dijo de manera seria y pude notar algo de enojo en sus ojos.

—¡Te lo suplico, créeme… por favor! ¡Necesitamos salir y buscar a tus amigos o la ciudad será destruida! —comencé a sollozar exasperada al tener en cuenta que cada segundo que pasaba el riesgo de que se dieran cuenta del complot aumentaba.

Ella pareció ablandarse, me soltó del agarre y me miró un instante debatiéndose en su interior. Cuando estaba a punto de darme su mano en señal de apoyo una ruidosa alarma resonó por todos lados, me aterroricé de inmediato, no podía dejar que nos atraparan.

—¡Tenemos que irnos! —grité saliendo del cuarto, ella asintió y siguió mis pasos. Comenzamos a correr por los pasillos y aunque no los conocía muy bien por lo menos sabía ubicar una salida. Como estábamos bajo tierra tendríamos que llegar hasta el elevador, forzar la puerta y en una roca salir a la superficie.

Estábamos aún alejadas del elevador cuando varios de los villanos se cruzaron en nuestro camino. Como llegaban en pares pudimos derrotarles sin demorar tanto, no eran un problema que mis poderes no pudieran frenar, además ella también estaba peleando y haciendo todo lo posible por sacarnos de aquí.

Varios corredores más y al ver que empezaban a llegar más de los guardias armados que trabajaban para el manipulador de Slade, no me quedó de otra que buscar una de las paredes que ya no conectaban con otros cuartos y crear un domo de tierra que nos salvaguardara de las balas mientras que trazaba un túnel hacia la superficie.

El miedo que sentía sobre las consecuencias que traería mi escape me desconcentraban y ralentizaban mi trabajo. Ya habíamos avanzado unos 100 metros en horizontal, lo único que me quedaba hacer era un pasadizo vertical que nos llevara fuera. Miré de reojo a mi compañera, también estaba preocupada y mantenía la vista fija en el extremo del conducto cuidando que nadie apareciera; tenía encendidas sus manos con dos esferas verdes que me proveían luz y amenazaban a cualquiera que se atreviera a entrar a nuestro túnel improvisado.

Después de un largo minuto pude ver a lo lejos el color de la noche y el claro de luna, sólo bastaba subir en una roca y seríamos libres de este lugar.

—¡Vamos! —le dije desprendiendo del suelo una roca lo bastante grande para llevarnos a las dos pero antes de poder subirnos un estallido llamó nuestra atención. Los guardias empezaron a entrar en el túnel y nos apresuramos a atacarlos al menos hasta tener una oportunidad de subir a la piedra.

Starfire lanzaba esferas verdes contra ellos ocasionando que quedaran inconscientes o terminaran estampados en la pared. Por mi parte creaba columnas de roca desde varios ángulos que interferían en sus caminos haciendo que se impactaran con ellos.

Los enemigos no dejaban de aparecer y yo estaba agotando mi energía, tenía que pensar en algo mejor que sólo ataques o al menos reunir la energía necesaria para hacer otra pared lo bastante densa que nos diera el tiempo suficiente para huir. Mis pensamientos fueron aplastados por el grito de Starfire quien había sido lanzada hacia una de las paredes del túnel con una fuerza y una velocidad increíbles; sucedió tan rápido que no me dio la oportunidad de ver qué la había atacado puesto que la luz verde se había desvanecido.

A oscuras sólo escuchaba los quejidos de Starfire y algunos golpes; no podía distinguir nada y por lo visto los mercenarios de Slade tampoco puesto que se estaban tropezando con las columnas con las que los había atacado antes. La sesión de luces verdes y violetas se hizo presente y fue cuando me di cuenta de la presencia de Blackfire. Ellas estaban batallando con sus rayos estelares, sobrevolando y estrellándose con lo estrecho que era el pasadizo.

Starfire estaba herida y sus ataques tenían menos intensidad que los de su hermana por lo que rápidamente me acerqué a ayudarla; la pelinegra se dio cuenta de mis intenciones y arrojándome una esfera violeta me mandó a chocar contra el muro de tierra. El impacto lo recibió la mayor parte de mi espalda y mi nuca por lo que quedé en el suelo con un ligero mareo y un dolor palpitante.

Me paré como pude y tratando de volver a interceder por la Titán una lluvia de balas me interrumpió; logré crear a tiempo una pequeña barrera protegiéndome de los hombres que intentaban matarme sin embargo caí de rodillas por el cansancio, mi respiración era entrecortada y el dolor en mi nuca aumentaba. Al volver mi vista hacia las dos chicas Starfire ya estaba arrinconada siendo golpeada por su hermana; ella me miró con preocupación y de inmediato comenzó a gritarme que me alejara, que me fuera, que los encontrara.

Sopesé sus palabras, no quería dejarla, no podía permitir que esos monstruos le hiciesen más daño pero su mirada desesperada me gritaba que era mi única oportunidad de salir de esto, de detener a esos dementes y salvar a la ciudad.

—¡Lo siento! —le grité con impotencia, atraje una roca y subiéndome en ella traspasé el túnel que me llevaría a la superficie. Escuchaba el sonido de las balas y cómo antes de llegar arriba trataban de destruir con ellas la piedra en la que iba.

Salí de aquel lugar a duras penas, avancé algunos metros fuera del hoyo y caí rodando de la roca. Sentir el césped y observar la luna fue un alivio, uno que me duró muy poco ya que escuché cómo en medio de las penumbras que no eran alcanzadas por el claro se apresuraban hacia mí. Las pisadas y luego algunos susurros me pusieron alerta, seguramente eran los hombres de Slade y me sorprendía lo rápido que habían llegado hacia mí, supongo que ya estaban afuera esperando a que saliéramos del túnel.

Tomé la misma roca y abrazándola salí disparada hacia los árboles cercanos, perdiendo a aquellos hombres de vista y alejándome del lugar. Me sentía cansada, me dolía el cuerpo y también me sentía mal por dejar a Starfire en aquel lugar; sentía la necesidad de regresar para salvarla pero si lo hacía era un boleto sin regreso, un boleto que condenaría mi vida y la vida de los ciudadanos.

Sólo esperaba que los Titanes y yo llegáramos a tiempo para proteger a Starfire.