ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XIX- Disfraz

Hola, chicos y chicas. Lamento el haberme tardado en actualizar, pero, bueno, aquí está el capítulo. Disfrútenlo, me he tardado haciéndolo con todo mi cariño para ustedes.

Gracias a sus alertas, favoritos, PM y reviews, me encanta recibir una notificación de ustedes :D.

Jenett Grayson: Gracias por dejar un comentario, ojala y con este episodio te dé una idea de lo que pasará. Igual un beso y un abrazo

La Rebelde Paola. Tsk XD: Gracias, Pao, por tu apoyo y por todo. Qué bueno que te guste las locuras que escribo jaja ;D

Seogumi y Masunny: Espero y te guste lo que acabo de escribir, resumí un poco de cada situación, espero y le entiendas. Muchos thanks por dejar review

Me despido, no sin antes desearles una muy buena semana. Ahora que me acuerdo, ya salí de vacaciones y como ya me gradué :´) tendré como unas tres semanas más de lo normal, así que intentaré actualizar muy seguido.

¿Dudas, errores, alguna sugerencia? Háganmelo saber. Adiós.

Teen Titans no me pertenece, yo sólo creo historias sin ningún fin lucrativo.


Capítulo XIX- Disfraz.

(POV Terra)

El frío metal que se recargaba contra mi mejilla comenzó a helarme la cara y la sensación de decenas de pequeñas hormigas recorriéndola me provocó un escalofrío. Seguía adormecida o al menos eso era lo que creía; aún no estaba del todo consciente y mis pensamientos no se procesaban tan rápido.

Podía oír mi respiración profunda y los latidos de mi corazón como susurros en medio de la oscuridad, como si estuviese sola en aquel abismo, sin embargo sabía que no lo estaba o por lo menos no era la única en esta enorme torre.

Mis ojos aún no se abrían, no podía controlar sus acciones, parecían querer mantenerse cerrados para volver a descansar. El dolor en mis músculos se había vuelto aceptable como si estuviera acostumbrada a tener moretones y golpes en la espalda, o quizás era que ya ni siquiera mi cuerpo se preocupaba de eso. El ardor en mi pantorrilla había cesado, supuse que era porque me habían inyectado alguna clase de analgésico y por si fuera poco también vendaron la herida.

¿Cómo había llegado a pensar que eran malas personas? ¡Demonios! Incluso aunque Robin creyera que asesiné a Starfire se había encargado de tratar mi herida. Pese a que lucía como desquiciado cuando me atrapó y temí por mi vida, le agradecía que aún estaba viva y lo menos que tenía que hacer era explicarle con detalle todo lo que sucedió con su novia.

No entendía cómo les había tenido tanto odio. Eran héroes, hacían actos buenos y ayudaban a la gente, protegían animales, salvaban el mundo; sería ilógico pensar que eran malvados. Aunque también era cierto que existían personas doble cara, aquellas de las que nunca se sabía cuándo mentían y que detrás de esa máscara de solidaridad sólo se hallaba una capa de egoísmo capaz de realizar cualquier acto inmoral para su beneficio.

Hablaba de Slade, claro. Tal vez él no se presentó como un héroe pero sí como un familiar de una vida que no existía, que él se ingenió; como una persona que quería protegerme y en cambio sólo me había utilizado para herir a las personas que de verdad me querían, y por lo que Chico Bestia me había explicado mucho antes no era la primera vez que lo hacía.

Lo peor de todo era que le creí debido a que me sentía muy sola; confié en él porque no recordaba nada de mí pasado, y cuando apareció y me sacó del orfanato una chispa de esperanza creció en mi interior y me sentí feliz de que tuviera una oportunidad para descubrir la verdad. Me aferré a que él era el único que me ayudaría a ordenar el rompecabezas que era mi vida pero por lo visto lo único que había hecho fue destrozarlo.

Ese maldito mentiroso volvió a engañarme, tal y como una vez ya lo había hecho. Volví a caer en su sucio juego e hice daño a personas que no tenían nada que ver, ¡qué idiota fui! Me manipuló e hizo que creyera que los Titanes habían arruinado mi vida, y en realidad fue él quien la derrumbó; me quitó a mis amigos, a mi familia, mi humanidad y ahora…, ahora me daba cuenta que ya no me quedaba nada ni nadie, todo lo había perdido de alguna forma u otra gracias a él.

Un sonoro golpe se abrió paso en la mesa donde la mitad de mi cara descansaba, las vibraciones de éste provocaron una molestia en el lado derecho de mi rostro. Levanté mi cabeza de golpe con la intención de ponerme de pie pero mis manos estaban sujetas con grilletes a la gran superficie plana de metal.

Mi respiración estaba alterada y como si me hubiese caído un balde de agua fría entendí cuál era el papel que tenía frente al joven enmascarado. Su expresión seguía siendo dura y atemorizante, fulminándome con la mirada como si se arrepintiera de haberme curado la herida o alejarme de los mercenarios. Vi que sus puños estaban en la mesa de acero y supuse rápidamente que él fue quien me había levantado de una forma muy "sutil".

Entrecerré los ojos a causa de la picazón que suponía esa luz característica de toda habitación de interrogatorio. Vislumbré a otra persona a lo lejos, tal vez cerca de la puerta, con una especie de capa azul cubriéndola por completo y deformando su silueta; debía de ser la chica hechicera.

—¡Dime por qué has venido aquí! ¡¿Slade te mandó?! —exigió levantando la voz y acercando su rostro de forma amenazante. En ese momento creí saber por qué la chica cuervo estaba aquí: para controlarlo en caso de que se alterara de más y quisiera matarme como seguramente lo estaba pensando mientras su mirada furiosa me pedía explicaciones.

—No, él no me mandó, yo escapé de él. Ya te lo dije, necesito de su ayuda —comenté tratando de conservar la calma, no quería demostrar el miedo que sentía ante su presencia.

—¡Por supuesto! —dijo con sarcasmo tomándose el pelo como señal de estrés, quizás harto de limitarse a hacer preguntas—. ¿Crees que me voy creer eso? ¡Eres experta en mentir, seguramente el que vinieras aquí es otro plan para llevarnos hasta la Hermandad del Mal! ¡Confiesa antes de que pierda la paciencia, no querrás descubrir lo que soy capaz de hacer para sacarte la verdad!

—¡No estoy mintiendo, realmente necesito de su ayuda! Sé que he hecho cosas terribles pero esta vez estoy hablando con la verdad, quiero salvar a la ciudad y enmendar mis errores. Sólo ustedes pueden ayudarme —traté de sonar firme, sin embargo no podía evitar imaginar esos ojos llenos de rabia debajo del antifaz y sentirme culpable por toda la mierda que les había hecho, por aquel engaño que ni siquiera recordaba con detalle, sólo sabía la corta versión de Chico Bestia.

—¡Nos traicionaste en el pasado, nos hiciste daño y dejaste de ser una de nosotros cuando intentaste matarnos! ¡Cuando regresaste y te aliaste de nuevo con Slade te transformaste en uno de ellos! ¡Y cuando formaste parte de la muerte de Star te convertiste en mi enemigo!

Tragué saliva al ver su rostro lleno de odio, él realmente creía que había matado a su novia y veía sus enormes ganas de desaparecerme que incluso me cuestionaba si hubiera sido mejor que yo me hubiese quedado en el psiquiátrico en lugar de Starfire.

Comencé a creer que esto había sido una mala idea. Cómo esperaba que ellos creyeran en mí cuando les había hecho tanto daño, cuando hacía unos días los había atacado. Bien, si antes me sentía mal, ahora todo iba escalando de nivel. Me sentía como un pedazo de basura que no merecía ser ayudada; que no merecía ni un alma que le creyera.

Él tenía razón, yo tenía parte de la culpa: me había dejado manipular; creí ciegamente en una persona cruel; obedecí y dañé; incluso había huido sin pelear con todas mis fuerzas dejando a su novia en manos de esos inadaptados con el riesgo de que la torturaran, o lo que era peor, que siguieran su maldito plan hasta el último suspiro de la pelirroja; ¡y todo, maldita sea, sería mi culpa!

No iba a permitir que esto se quedara así. Tenía la oportunidad de arreglar las cosas aunque fuera sólo con ella, confió en mí cuando decidió sacrificarse para que yo escapara; puso su fe en mí para que detuviera todo esto. ¡No podía darme por vencida! ¡Tenía que salvarla! ¡Tenía que regresar por ella incluso aunque ellos no decidieran ayudarme!

—¡No, ella no está muerta! ¡Sigue viva, pero si no la ayudamos seguro que todo empeorará! —grité tratando de obtener una oportunidad, intentando que su incredulidad disminuyera. Tenía los ojos llorosos y el hueco en mi corazón no me hacía estable. Sólo deseaba volver por ella lo más pronto posible, reparar todo el daño que había hecho y evitar el caos que se armaría en la ciudad si la utilizaban para su máquina.

Robin no pareció confiar en mis palabras y no lo culpaba, ¿quién lo haría cuando la chica que te lo estaba diciendo te atacó hace un par de días atrás y además estabas seguro que ella asesinó a la mujer que amabas?

—Les contaré todo lo que sé, pero por favor tienen que creerme, Starfire necesita de su ayuda, me mandó aquí confiándome en que la salvarían, y si seguimos perdiendo el tiempo en este interrogatorio las posibilidades aumentan de que Jump City y ella sean historia.

—¿De qué hablas, Terra? —preguntó inquisitiva Raven, quien se había acercado más hacia la mesa permitiéndome ver perfectamente su rostro demacrado.

—Ellos crearon un artefacto que interfiere con las… —mi rostro lucía confundido buscando en mis recuerdos la descripción de aquel invento sin tener éxito—, bueno, es una máquina construida por la Hermandad del Mal que provoca que las personas actúen a su merced como si fueran marionetas —. Comencé a hablar de todo lo que sabía, quizás si me sinceraba podrían ayudarme.

Era hora de decirles toda la verdad, o por lo menos lo que sabía que era verdad. Necesitaba que me creyeran por lo que continué: —No me dijeron mucho sobre ella, sólo sé que funciona a través del miedo y permite un control total en el cuerpo de sus víctimas. Es muy parecido a lo que Madame Rouge le hizo a Starfire cuando la obligó a que inhalara un gas preparado por Psimon, cosa que originalmente tenían planeado hacer contigo, Robin; y tal vez no lo sepan pero además de las pesadillas y alucinaciones que experimentó era más vulnerable a los poderes de él, como modificar sus recuerdos o su realidad, incluso a influenciar sus acciones. Es por eso que los planes de la Hermandad cambiaron y decidieron llevársela después de que el gas hiciera efecto para manipularla y que cooperara con nosotros. Al principio pensé que sólo querían aplicarlo con los Titanes para vengarse de ustedes pero hace poco me enteré que su intención realmente era usarlo también con los ciudadanos para tomar control de cada país y tienen planeado utilizar a su amiga como la batería de aquella máquina.

—Aquel artefacto necesita de mucha energía para funcionar, así que al decidir cuál sería su fuente Blackfire propuso una idea que a todos les fascinó: Starfire se convertiría en el generador de toda esa energía y ahora que sé que utilizarán aquella máquina para conquistar cada ciudad me temo que el poder de su amiga no será suficiente. Explotarán todo su potencial hasta que ocasionen su muerte en cualquier momento debido a que su cuerpo dejará de proporcionarle aquella inmunidad a la radiación.

—¿Por qué hemos de creerte?, ¿tienes alguna prueba? Esto bien podría ser otro de tus engaños —seguía suspicaz, creyendo que había algo oculto en lo que le decía, quizás tenía miedo de creer que Starfire seguía viva y que resultara que sólo fuese una mentira mía para atraparlos; como si yo fuera la puerta hacia su perdición.

—No tengo alguna prueba y sé que mi palabra no vale nada para ustedes. Sé que he cometido errores muy graves, pero esta vez juro que digo la verdad. Les imploro que me crean, que entiendan que no hay tiempo que perder. ¡Denme una última oportunidad y les prometo que no los defraudaré!

Sus expresiones me pedían que hablara más y yo seguía exasperándome por el tiempo que estábamos perdiendo, aun así empecé a contarles sobre mí: —Verán, no los recuerdo, no recuerdo nada de mi vida antes de la secundaria y aún no me creo que haya vivido alguna vez en esta torre. No sé qué me sucedió para perder así la memoria pero por los recientes hechos sospecho que Slade y Psimon tuvieron que ver con ello ya que sólo podía recordar momentos vívidos cuando mi supuesto "tío" Slade me los contaba. Pienso que manipularon mis memorias e implantaron escenas que nunca sucedieron, me controlaron a su antojo y me hicieron creer que todo lo que hacía era para vengar a mis padres; ni siquiera sé si realmente conozco a mis padres.

—Lo primero que puedo recordar de toda mi vida es que desperté en un hospital conectada a varios aparatos y con los huesos rotos. Una pareja me encontró en la carretera así de herida y sin pensarlo dos veces me llevaron con los médicos. Estuve internada semanas allí, curando mis heridas físicas lentamente sin embargo mi memoria estaba en blanco, no sabía quién era, ni de dónde venía, ni siquiera qué era lo que me había pasado para estar tan malherida.

—Slade encontró el orfanato en el que comencé a vivir después de salir del hospital. Hace como un mes y medio fue cuando me mudé con él puesto que llevó papeles, seguramente falsificados, que confirmaban mi parentesco con él y le dieron mi custodia; actuó como una persona normal hasta hace una semana cuando descubrió que mis poderes regresaron.

—Cuando me di cuenta que era cierto que podía controlar la tierra comencé a creer en lo que me contó Chico Bestia meses atrás, cuando él aseguraba que yo era su amiga Terra y antes era una Titán. Al principio creí que sólo se estaba confundiendo de chica e incluso le pedí que no volviera a buscarme pero en cuanto pude descubrir que él no mentía les juro que iba a buscarlo para que me explicara lo que había sucedido con más detalle; sin embargo Slade se me adelantó, inventó una historia en la que ustedes me trataban mal y cuando secuestraron a mi familia me abandonaron a mi suerte ocasionando que mataran a mis padres por una venganza que era para ustedes. Confié en sus palabras y comencé a odiarlos como lo vieron en el parque; mi odio era tan puro porque Psimon creó recuerdos de la muerte de mis padres y me manipularon emocionalmente para que estuviera decidida a acabar con ustedes.

—Aunque eso fuese verdad, aún no me queda claro por qué sólo tú estás aquí. Si tú sabías lo que tienen planeado hacerle a Starfire, el peligro que corre estando con ellos, ¿por qué ella no logró escapar contigo? —me cuestionó el pelinegro, aunque ya no tenía mirada asesina su voz seguía mostrándome su desconfianza.

—Yo vigilaba a su amiga en la habitación en donde la tenían, al principio debíamos tratarla bien como si fuese una de nosotros. Psimon manipulaba su mente pretendiendo hacerla creer que no recordaba nada, cosa que sospecho que hicieron también conmigo. Yo miraba con odio a Starfire, pensé varias veces que me volvería loca y la atacaría por coraje, pero cuando escuché a Mad Mod y a Warp en uno de los pasillos regocijándose de cómo nos mangoneaban y mentían, lo primero que hice fue ir con ella y tratar de escapar; para nuestra mala suerte nos descubrieron y la atraparon. Me defendió como pudo mientras me gritaba que me fuera, que les pidiera ayuda. Ustedes son su única esperanza…

—Si estás mintiendo…

—No lo hace —nos sorprendió Raven; ella me seguía mirando con algo de recelo acercándose cada vez más como si pudiese leer mis expresiones. —Mis poderes empáticos no notan anomalías en sus emociones. Está siendo sincera con lo que dice o, en el peor de los casos, actúa muy bien.

—Hay algo más que debo decirles —confesé acomodándome mejor en mi silla y acercando mi rostro todo lo posible hacia su dirección, como si quisiera contar un secreto y temiera que alguien más nos oyera—, algo que quizás Slade ni siquiera sepa. Aquella vez en la enfermería cuando atrapamos a Starfire y tú, Raven, estabas del otro lado de la pared inconsciente por una explosión, Psimon nos transportó hasta donde estabas, se colocó frente a ti y haciendo unos ademanes con las manos sacó de ti una especie de energía negra que encapsuló en una esfera. Creí que había arrebatado tus poderes o algo así, pero ahora que mencionas que los sigues teniendo no tengo idea qué fue lo que te hizo o por qué lo hizo.

Ella se quedó perpleja, quizás haciendo memoria de los últimos días y si había notado algo raro en sus poderes. Pareció darse cuenta de algo y dando un movimiento con su cabeza señalando hacia la puerta a Robin, ellos salieron de la habitación. Supongo que todavía no tenían la confianza suficiente como para hablar de aquello frente a mí. Suspiré frustrada inclinando mi cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Me sentía cansada y esto estaba siendo demasiado lento; tiempo era lo que menos teníamos y si no nos apresurábamos la ciudad terminaría siendo un campo de batalla.


(POV Starfire)

Un rayo rojo impactó en mi abdomen estampándome en una de las paredes de la celda y ocasionando un fuerte golpe en mi espalda. Caí de rodillas y luego mi torso se abalanzó hacia el suelo. Mis latidos eran acelerados, mi respiración entrecortada y mi cuerpo se sentía cada vez más pesado. La sangre que brotaba de mis heridas comenzaba a escurrir por mi piel manchando el piso y los moretones no dejaban de aparecer.

El ácido volvió a hacer de las suyas y mi piel se encontraba nuevamente entre un manjar de quemaduras. Grité levantándome de inmediato, recargándome en la pared y conteniendo las ganas de llorar; tratando de soportar el ardor y evitando propagar más aquella sustancia húmeda en mis brazos.

—¡Vamos, se supone que eres más fuerte! —comentó Argenta con frialdad lanzándome nuevamente un láser rojizo. Con gran esfuerzo logré evitarlo rodando hacia uno de los costados cuidando que ninguna parte descubierta de mi cuerpo volviera a tocar el suelo.

"¿Qué han hecho con ellos? ¿En qué los han convertido? ¿Por qué se ven así?".

—Amigos… no se… dejen… vencer —imploré con la respiración agitada. Estaba asustada por su falta de emoción, por sus miradas perdidas y por la obvia intención de mantenerme en agonía. Sentí un gran peso en el pecho, un nudo en la garganta y las lágrimas estaban a punto de bajar por mis mejillas.

Traté de ponerme de pie pero volví a caer cuando recibí un golpe en mi rostro por parte de Gnarrk quien sostenía a Kole en forma de cristal. Parte de mi cara impactó de nuevo en la pared provocando un fuerte sonido. Sentí la sangre recorrer mi mejilla mientras palpitaba y el escozor cerca de mi ceja hizo que llevara una de mis manos hacia la nueva herida. El simple toque en aquella abertura me hizo dar un respingo y observé el líquido carmesí en mis dedos. El mareo volvió y el dolor de cabeza se intensificó.

—¡X´hal! —exclamé sorprendida de esta situación, todo parecía irreal, si no fuera porque había hablado con Terra pensaría que esto era otra alucinación. Mis piernas no respondían correctamente, estaba en un estado de shock en el que mis movimientos eran lentos. No podía atacar, estaba demasiado débil.

—¡Ni siquiera ella podría salvarte de la tortura que te espera! —la escuché reír cerca de la puerta de este cuarto. Mi mirada se posó en la de ella y observé con furia la sonrisa burlona de su rostro.

—¡Eres una maldita! —alcancé a gritar y como pude volé con dirección a Blackfire, pero como dije antes, no tenía mucha energía por lo que fue fácil para ella esquivarme, aprovechar para tomar uno de mis brazos dándome un giro y lanzándome con fuerza al suelo en donde terminé rodando. Todo se perdió entre una cortina negra, los sonidos se hicieron imperceptibles y por fin sonreí al salir de aquel infierno por un momento.


—¿Lista? —su tono frío no le proporcionó nada de tranquilidad.

—Si te refieres a ir en busca de una muerte inminente al lugar en donde seguramente ya no hay nadie y sin ayuda de los demás Titanes, ¡claro, por supuesto que estoy lista! —dijo en voz baja. La ironía no hacía más que molestar a su acompañante, y bueno, a él no le agradaba ella, era por eso que aún las esposas rodeaban las delgadas muñecas de la joven.

Ambos, cautelosos, caminaban por la extensa maleza y parte del bosque que rodeaba aquel psiquiátrico abandonado. Era aún de madrugada, la oscuridad de la noche abundaba y el cielo estaba cubierto por nubes grises que frecuentemente provocaban una llovizna.

Sólo eran ellos dos siguiendo un plan improvisado y equipados con un antifaz con visión nocturna para no llamar la atención con linternas. El chico traía puesto su traje característico cubriéndose con la capa para que los colores llamativos se escondieran en aquella oscuridad. Por su parte, la chica seguía con una blusa de manga larga negra y unos pantalones largos del mismo color que Raven le había dado, haciendo más fácil el camuflaje.

Robin se detuvo antes de salir de aquel follaje natural, llamando la atención de su compañera quien seguía nerviosa. Se acercó a ella y con una llave la despojó de las molestas esposas.

—Aquí está bien. Recuerda ser lo más silenciosa posible —ella asintió ante su orden. Tenía miedo, sabía que infiltrarse podía significar la muerte y más sin apoyo; sin embargo estaba dispuesta a luchar, sentía que salvar a Starfire era algo que les debía después de tantos problemas que había causado, además era lo correcto y tener a Robin era mejor que haber vuelto sola.

Extendió sus manos y con un resplandor amarillo abrió un hoyo bajo sus pies, el cual tenía una profundidad de unos ocho metros. Tomó una roca en donde ambos se subieron y descendieron por el conducto. Al llegar al final ella continuó haciendo un túnel en horizontal siendo guiada por las coordenadas del chico maravilla, esto para llegar hasta el área del ascensor.

Después de unos minutos llegaron al pasaje en vertical que contenía varias puertas en diferentes niveles frente a ellos. Observaron encima de sus cabezas y encontraron el elevador estacionado a unos cinco metros; si éste estaba en el primer piso del sótano significaba que ellos estaban frente a la puerta del tercer nivel subterráneo.

Ella lucía sorprendida puesto que sólo conocía cuatro pisos, en cambio desde su perspectiva veía otros dos niveles más abajo. Se preguntaba cómo era posible que no hubiese sentido, debido a su poder, otros dos pisos debajo cuando se reunía en aquel lugar; quizás era otra manipulación de Psimon para ocultar lo que realmente hacían con aquel invento.

—Ella estaba en el nivel cuatro —comentó mientras hacía un ademán con la mano y acercaba otra roca para sobrevolar junto con él hacia uno de los costados de aquella puerta. Hizo otro hoyo asegurándose de seguir quitando tierra y no tocar la estructura del lugar hasta haber llegado a lo que se suponía era el cuarto donde tenían a Starfire.

—Este es el lugar —dijo ella posando sus dos manos frente al muro de concreto que los separaba de aquella habitación. —El cuarto tiene una cámara, entraremos por un punto muerto de visión por lo que te recomiendo que sea lo que sea que vayas a hacer con ella hazlo rápido.

El chico pelinegro se preparó, sacó de su cinturón un pequeño dispositivo parecido a un dardo de metal diseñado para la interrupción de video en las cámaras de vigilancia. Terra le observó de reojo para confirmar que estaba listo y con sus manos de nuevo en aquel destello cálido quitó el concreto hasta formar un umbral por el cual entraron.

La habitación tenía una luz muy tenue proporcionada por una lámpara colocada en una de las paredes, apenas y se apreciaban las cosas que ahí estaban. Robin rápidamente ubicó la cámara de seguridad, lanzó el dardo clavándolo en la base de ésta y un sonido le indicó que la programación había sido manipulada con éxito. El dardo había provocado que las grabaciones de horas atrás se reprodujeran inversamente por lo que era seguro caminar por el cuarto sin ser sorprendidos.

—¡Star! —exclamó él ansioso acercándose a la cama, su chica pelirroja estaba inconsciente tumbada en ella. Sus piernas colgaban del colchón como si hubiese estado sentada antes de caer desmayada y el resto de su cuerpo descansaba encima de las sabanas.

—¡Star! —esta vez fue un susurro. Su voz quebrada y su agitación indicaban que estaba sorprendido, le costaba creer que ella estuviera frente a él; que estuviera viva. Trató de despertarla pero ella no respondía; le quitó el cabello que ocultaba parte de su rostro y comenzó a tocar sus mejillas susurrándole que abriera los ojos.

Terra miraba aliviada la escena, habían llegado hasta ella antes de que la utilizaran para la máquina de la Hermandad del Mal y si eran precavidos podrían salir con ella sin levantar sospecha. Notó que Robin estaba a punto de tomarla en brazos ya que seguía inconsciente sin embargo Terra se heló al recordar la vestimenta de Starfire cuando trataron de fugarse, ella traía un top magenta y unos pantalones negros, no su uniforme de batalla y no era posible que ellos le hubieran devuelto su ropa.

—¡Robin, ella no… —se acercó rápidamente a él empujándolo antes de que la cargara, observó una luz morada y salió disparada hacia una de las paredes provocando un dolor en su cabeza.

Abrió los ojos y la mirada violeta neón de Blackfire junto con su sonrisa de satisfacción miraban a Robin. Él estaba en el suelo, estupefacto y con dolor en el rostro; la decepción había sido grande, aunque cambió rápidamente por ira y se lanzó hacia la tamaraniana quien no dudo en pelear con él.

La chica arrojaba starbolts morados atacándolos a los dos, bufándose de ellos en el intento: —¿Creían que Starfire estaría en la misma habitación? ¡Sí que son idiotas!

Robin le propinó un puñetazo que la distrajo mientras Terra la golpeaba con los pedazos de concreto que había quitado para hacer el umbral. Blackfire cayó al suelo desorientada pero antes de que pudieran golpearla de nuevo, creó alrededor de su cuerpo una esfera violeta que terminó estallando y dejándolos inconscientes a ambos cuando se estrellaron en la pared.

—Koriand'r no merecía estar en una habitación tan cómoda —sonrió quitándose la peluca y arrojándola al suelo. Se acercó hacia los dos chicos, los tomó en brazos y se dirigió hacia la puerta para llevarlos a donde se le había ordenado.