ALUCINACIONES DE VENGANZA

Capítulo XXIV- ¿Avanzando hacia el futuro?

Hola, perdón por la espera, sorry, de verdad, no era mi intención hacerlos esperar tanto e igual una disculpa por los que también leen mis otros fics porque no he podido actualizarlos. Deben odiarme y lo entiendo, soy muy lenta para escribir los capítulos.

Bueno, pues espero que estén muy bien y muchas gracias a aquellos que me envían sus comentarios y les sigue gustando esta historia, aunque tarde en actualizar. Gracias por su apoyo, han sido para mí algo muy grande porque en cada review, favorito, alerta y PM que me manda, siento que lo que estoy escribiendo no es sólo para mí y me alegra mucho que también se interesen por las locuras dramáticas que escribo.

Muchas gracias porque los considero como mis amigos. Me alegran con cada review y me dan ganas de continuar escribiendo. ¡De verdad, muchas gracias!

Cuídense y no olviden escribir qué tal va la historia, porque aunque no lo crean ya está a un tercio de que se acabe. Así que pueden comentarme acerca de qué es lo que piensan.

Mucha suerte y feliz día de San Valentin. Un gran abrazo y beso a todos.

Teen Titans no me pertenece, yo sólo creo historias con sus personajes, sin ningún fin lucrativo.


Capítulo XXIV- ¿Avanzando hacia el futuro?

Una terrible impresión les adornó el rostro, un nudo en la garganta se hizo presente y los escalofríos los inundaron desde la cabeza hasta los pies. Querían moverse pero era imposible debido al shock que los mantenía quietos. No cabía duda que todo era confuso y la intimidación intentaba acordonarlos.

Cyborg se defendió, tratando de no lastimar al hombre con el que peleaba, arrojándolo hacia el otro extremo y alejándolo de los demás. Abeja tan pronto reaccionó corrió hacia Veloz para auxiliarlo mientras Chico Bestia y Robin se interponían entre Kole.

No sabían qué hacer con exactitud. No podían lastimar a sus amigos pero tampoco tenían idea de qué les habían hecho para poder ayudarlos. La chica de pelo rosa y su compañero parecían tener sus ojos de un solo color, sus facciones no presentaban ninguna emoción y aquellas venas violetas que cruzaban por encima de sus mejillas y en algunas partes de sus cuerpos, sólo les otorgaban una apariencia terrorífica. Pareciera que estaban muertos y que eran controlados por hilos, apenas con un poco de vida desbordándoseles por la piel.

El Titán verde no dudó en convertirse en águila cuando Kole intentó rasgarlo con una de sus manos convertida en cristal puro e irrompible. Robin intentó atacarla mientras estaba distraída con Chico Bestia, apenas iba a lanzarle una red para inmovilizarla cuando fue derribado por un rayo de plasma rojo que lo hizo rodar por el suelo. Argenta presentaba la misma condición que sus compañeros capturados. De pie frente a la puerta y con el brazo apuntando hacia el líder disparó otros dos rayos que Robin logró apenas esquivar dando traspiés por las baldosas.

Las cosas parecían empeorar y aquella habitación se convirtió en un campo de batalla. La líder de los Titanes Este disminuyó su tamaño y con descargas trató de ayudar a Cyborg a controlar a su contrincante. Lograron aturdirlo un poco, no obstante bastó con mirar hacia otro ángulo para recibir una lluvia de rayos por parte de la gótica.

Veloz, quien se había vendado el brazo con una pequeña parte de su pantalón, disparó algunas flechas con explosivos hacia Gnarrk para arrinconarlo, soportando el dolor por el esfuerzo con una mueca. Chico Bestia se volvió una serpiente y terminó derribando a Argenta conteniéndola por unos segundos, aunque la fuerza con la que lo hizo no fue suficiente pues rápidamente fue arrojado al aire estampándose en el suelo.

Robin con acrobacias evitaba que los cristales de Kole le hirieran. Su comunicador comenzó a sonar y en cuanto se encontró a una distancia considerable de su compañera, aceptó la llamada observando a un exaltado Kid Flash del otro lado de la diminuta pantalla.

—¿Qué sucede? —preguntó ante la ansiedad de su compañero.

—¡Chico Flash! ¡Están tratando de abrir la puerta a disparos! —se escuchó gritar en el fondo a una desesperada Terra.

—¡Levanta un muro de tierra, en un segundo estoy allá! —gritó el pelirrojo girando la cabeza en dirección hacia su compañera, después volvió su mirada inquietante hacia el comunicador.

—¡Robin, tienen que subir de inmediato! ¡Raven acaba de contactarme… dijo… autoridades… malo… pasando… Jump City! —la interferencia impidió que la comunicación fuera buena y se cortó totalmente al mismo tiempo que la luz del lugar dejó de funcionar.

La oscuridad se adueñó de todo y por un momento la calma reinó en el lugar. Pronto el silencio fue interrumpido por un fuerte estallido y el mal presentimiento del joven líder le revolvió el estómago. "¡No, ella no!" se gritó mentalmente tratando de calmarse, convenciéndose de que no la perdería está vez. —¡Titanes, tenemos que salir! —ordenó el petirrojo e inmediatamente salió corriendo con dirección a la planta de abajo guiándose por una lámpara que llevaba en su traje. El sonido provino del dichoso piso seis y si su intuición no fallaba, ella estaría ahí.

—¿Pero qué hay de ellos? —cuestionó la líder de los Titanes del Este refiriéndose a sus amigos corrompidos.

—¡Nos seguirán! —Cy aluzó el gran salón con su lámpara integrada en el hombro, les hizo una seña a los demás y ayudando a Veloz corrieron detrás de su líder.

La calma después de la explosión era tan asfixiante y más por el hecho de que tuviera relación con Starfire, ¿qué tal si ella se había ido realmente? Quizás nunca volverían a escuchar su risa, ni ver esos ojos iluminados por la mañana; tal vez ni siquiera podrían decirle adiós o llorar frente a su cuerpo.

Un Robin desesperado, con el corazón al borde de una pendiente de dolor, recorría el lugar con velocidad. Parecían no importarle los escenarios de Mad Mod, él sólo necesitaba encontrar a su novia y saber que estaba segura.

Los héroes bajaron rápidamente por las escaleras que el plano de Cyborg les mostró y en el camino observaron cómo algunos de los mercenarios contratados por Slade y Madame Rouge corrían hacia las plantas de arriba; y aunque éstos pasaron a un lado de ellos no trataron de atacarlos, era como si estuvieran muy enfocados y decididos en salir de aquel lugar, cuestión que dejó intrigados a los Titanes.

Segundos después escucharon algunos gritos por parte de aquellos hombres, tal vez habían tenido la mala suerte de encontrarse con los Titanes honorarios que los perseguían con aquella espantosa condición. En cierta forma parecía una película de terror pues todos los pasillos estaban a oscuras y sólo algunas lámparas de manos se paseaban exasperadas buscando una salida.

No había tiempo de reencontrarse con la rubia y el velocista, sabían perfectamente que podían arreglárselas sin problemas, la prioridad era buscar a Starfire y rogar por que la explosión no haya tenido nada que ver con ella.

Los rugidos de sus persecutores sólo causaron que corrieran en dirección sin rumbo esperando encontrar algo que les dijera que estaban cerca de ella. Unos gritos a lo lejos les dieron una corazonada y confiaron que siguiendo aquella trayectoria hallarían algo.

—¡Todos abajo! —mencionó Veloz reconociendo una de sus flechas explosivas entre los dedos de Kole, quien ya los había alcanzado. La chica sonrió de manera torcida y con un torpe movimiento lanzó con sus propias manos aquella flecha que detonó un segmento del techo sobre los Titanes provocando que pedazos de concreto les cayeran encima, haciendo un gran estruendo y levantando una nube de polvo.


(POV Starfire)

De nueva cuenta estaba sola, sólo por unos cuantos minutos en los que seguía buscando una forma de salir pero los gritos ansiosos de mi cabeza colisionaban entre sí y no podía concentrarme al cien por ciento.

Un crujido llamó mi atención y tan pronto como indagué el origen, una franja de rayos solares me bañó. Se sentía tan cálido, tan energético, pues la luz volvía a darle vida a mi piel, sin embargo no podía dejar de preguntarme por qué estaban haciendo esto, ¿por qué me estaban dando la oportunidad de fortalecerme?

Como lo había supuesto…, esto era una trampa.

Un sonido casi sordo llegó a mis oídos y percibí cómo un zumbido se hacía presente. Esta máquina, artefacto o lo que sea que me rodeaba y aprisionaba, acababa de ser encendida. Miré desesperada a mi alrededor buscando una salida y fue que me di cuenta que había varios villanos en la habitación detrás de aquel cristal, ¿cómo era que no había notado cuándo llegaron?

Una pequeña descarga viajó por mi ser seguida de otras con mayor intensidad. El dolor aumentaba cada vez más y pude volver a experimentar aquella sensación de cuando estuve en la nave de los Psions.

Traté de moverme pero esta armadura era demasiado sólida y firme, y mis poderes aún no eran lo suficientemente fuertes como para romperla, además estaba hecha especialmente para absorber la fuerza de mi especie. Grité, no podía contener el dolor de adentro. Sentía como si moldearan cada uno de mis huesos, los músculos retorciéndose y la electricidad recorriendo mi cuerpo; no obstante la energía se intensificaba, me llenaba de fuerza, lograba saborear el poder, tanto que podía lastimar. Mi cuerpo no resistiría hasta ese punto, no quería imaginar qué sería de mí…

Realmente tenía miedo como aquella vez…, como la primera vez.

Lo que sea que estaban haciendo conmigo era parecido a tomar una llamarada del sol y exponerla ante mi cuerpo. Me quemaba por dentro y a la vez me confortaba con vigor. ¿Qué pasa si muero?, ¿qué pasa si no puedo soportar tanta energía?…, ¿qué pasa si exploto y dejo de existir para siempre?

El control en mi cuerpo era insostenible y un profundo calor me invadía; era magnífico sentirlo, haciéndome más fuerte cada segundo. Me aterraba no poder controlarlo. La calidez me absorbió y el inevitable dolor llenó un vacío, y de repente pude sentirme distinta, con una gran llama encendida dentro de mí a punto de llevarme a la fatalidad.

Mis pensamientos comenzaron a cambiar y de pronto una furia inquietante me atravesó el pecho: ¿cómo había llegado hasta aquí?, ¿por qué aún no había salido? No era débil, no debía ser prisionera; era una princesa, una guerrera, no una esclava, no otra vez, ¡no de nuevo!

Me cegó una luz tan brillante, después escuché el crujir de los metales que fueron lanzados en el aire y que a la vez impactaron en el enorme cristal destrozándolo con un gran rugido de diamantes cayendo. Varios pedazos de cristal rozaron mi piel y algunos líquidos comenzaron a empaparme. Los grilletes se habían ido y la máquina que me tenía cautiva había quedado en el pasado, no más ataduras…

"¡Soy libre de mis cadenas! ¡Soy libre de hacer lo que sea!".

No les iba a permitir que me tuvieran así, ahora era más fuerte y decidida que cuando era niña. No iba a dejar que me utilizaran, que me encerraran, que me lastimaran, que me quitaran el derecho de disfrutar de la vida; no lo permitiría aunque tuviera que matarlos.

Pude apreciar la furia que desataban mis pensamientos y me sorprendí de mis propias palabras. Tenía razón, ¿no?, ¿por qué habría de dejar con vida a quiénes se la arrebataban a otras personas con sus actos malvados y egocéntricos?, ¿por qué dejar que alguien así estuviera en el mundo? Quitar a un problemático para evitar la muerte de cientos de inocentes, ahora sonaba justo.

Estaba tan ensimismada en esos pensamientos que no escuchaba los alaridos, las negativas y peticiones que se esparcían por el aire como un remolino chocando contra las esquinas. Levanté mi mirada y el dolor en sus rostros pudo ser todo el infierno para mí; las partículas iban desapareciendo pedazo por pedazo llevándose sus cuerpos lentamente mientras eran dejadas en el ambiente como las cenizas de una hoja besada por la flama. Literalmente parecía el infierno, el lugar se consumía en una luz anaranjada y empezaba a notar la destrucción de las paredes.

Se me nubló la vista por un momento, aun así podía ver cómo corrían, cómo trataban de salir; no quería que lo hicieran, quería que vieran el momento en que no aguantara toda esta energía y muriera instantáneamente, llevándolos conmigo. Centré mi mirada en ella, sus ojos amatistas me observaban con horror. Ni siquiera había notado su presencia cuando iniciaron las descargas, tal vez ella no estaba antes ahí, quizás habría venido a ayudarme o a burlarse ante mi dolor. Sea como sea las ondas que brotaban de mí la habían atrapado y su cara comenzó a desintegrarse, tal como polvo que se lleva el viento.

Sentí el frío de las gotas en mis pómulos y un agujero que se agrandaba en mi corazón…

Había matado a Komand'r.

¡Había asesinado a mi propia hermana!

El corazón latía con rapidez y el dolor continuaba esparciéndose con más fuerza. Algo malo sucedía y tenía que ver conmigo. Quería detenerme pero no podía, un gran odio se apoderaba dentro y le robaba el sentido a mi cuerpo. Las emociones colisionaban dentro de mí dejándome vulnerable. Las lágrimas resbalaban por impotencia; lo único que me quedaba era cerrar los ojos esperando despertar de aquel maldito sueño, de aquella alucinación que me carcomía desde adentro y que destruía todo lo que era.

Yo sólo quería ser libre y parecía que fue todo lo contrario. Me deshice de las cadenas que me convertían en esclava pero unas nuevas y permanentes me marcarían por toda la existencia. Había destruido vida por placer, había acabado con mi humanidad; me había convertido en el monstruo que siempre traté de derrotar y parecía que nunca terminaría de perdonármelo.

Tenía miedo…, miedo de mí misma y de lo que pudiera llegar a hacer.


Un día normal en Jump City, despejado de crímenes y con un perfecto clima para salir a correr al parque; algunas personas lo hacían, otras escuchaban música por medio de sus auriculares mientras caminaban directo a sus escuelas, algunos veían las noticias mientras desayunaban, y otros más se preparaban para trabajar en las distintas oficinas de los modernizados edificios de la ciudad.

El tráfico estaba controlado y la gente se aglomeraba en los centros comerciales para pasar por un café o un desayuno rápido antes de ir a laborar. Todo parecía tranquilo, avanzando como normalmente sucedía todos los días. Sufriendo emociones, cometiendo errores, logrando metas, avanzando hacia el futuro.

La gran pantalla en el centro comercial comenzó a quedarse con estática, dejando de promocionar uno de aquellos labiales de una marca muy reconocida. La gente ahí reunida no pareció tomarle mucha importancia a eso, aunque cuando sus teléfonos, computadores y televisores hicieron lo mismo iniciaron una ola de miradas desconcertantes hacia la nada.

El silencio se volvió pesado y sólo un sonido atravesó su espacio, éste se iba haciendo más agudo y pronto algunas de las personas cayeron de rodillas tratando de taparse las orejas y evitar que aquel eco les perforara los oídos.

Los gritos no eran de esperarse y ahora un gran bullicio se propagaba por las calles. No había calma, sólo sonidos guturales de dolor.

El día era perfecto para salir a pasear, pero ahora, ahora sólo se había transformado a uno oscuro con pases hacia las pesadillas y el control mental…

¿Avanzando hacia el futuro?