ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo XXVI- Laberinto.
Hola, chicos y chicas. No saben lo que pasé escribiendo este capítulo, aunque aquí está, un poco más extenso que el pasado y con esa emoción del final de querer tomar la pantalla y decir "¡¿Qué?!"
Sorry por la demora, pero ya saben que no me olvido de ustedes. Espero les encante el capítulo como a mí y si les gustó no olviden dejar un review acá abajo en la caja de comentarios (jaja ya sueno como youtuber xD) y no olviden darle like, favoritos, etc, xD, jaja okay no.
Saludos y que tengan bonita semana, o mes, depende hasta que día actualice. Bueno, chao y espero que sigan disfrutando de esta historia.
Teen Titans no me pertenece, yo sólo creo historias con sus personajes, sin ningún fin lucrativo.
Capítulo XXVI- Laberinto.
Hace 10 horas…
—¡Chispita, despierta! —lo llamó moviéndole el brazo tratando de que reaccionara. Volvió a intentarlo y esta vez lo logró, el mitad robot abrió los ojos y desconcertado miró a la chica frente a él. Algo adolorido pero con un tono divertido le preguntó: —¿Ganamos?
Abeja no hizo más que bajar la mirada y entonces él entendió que había pasado algo malo. Fisgó hacia su alrededor y vio que ya no estaban dentro de aquel psiquiátrico. Vislumbró en sus cercanías pasto, algunas árboles y a sus amigos tumbados en la tierra intentando repararse de las heridas que les habían dejado los compañeros "infectados" y los muros que cayeron sobre ellos. Algunos seguían inconscientes, tal caso era el de Robin y Chico Bestia quienes lucían como si hubiesen tenido un accidente en la carretera, con varias heridas en la piel que aun sangraban manchándoles el uniforme.
—¿Dónde está ella? —cuestionó y un pinchazo en sus recuerdos llegó con el dolor necesario para tomarse la cabeza y cerrar los ojos por un momento. La veía a ella mirándolos de aquella forma tan triste mientras que una luz anaranjada muy resplandeciente la rodeaba de tal forma que la vista se les dificultaba un poco. Todo se había hecho un desastre alrededor y se preguntaba qué era lo que le habían hecho a su hermanita.
Las cosas explotaban y volaban como si estuvieran en medio de una tormenta, y la habitación en la que estaban se venía abajo conforme la tensión crecía. Trataron de correr hacia ella sin embargo se congelaron cuando Starfire avanzó hacia atrás con una cara llena de pánico, como si pensara que ellos le harían daño. Por supuesto que no le habrían hecho daño, ellos deseaban protegerla, eran sus amigos y sólo querían ayudarla. Sus intentos para acercarse se pausaron debido a que una explosión cerca ocurrió y el techo los aplastó. Eso impidió que la detuvieran, que la abrazaran y por fin suspiraran de alivio al verla sana y salva, sobre todo viva.
—Kid Flash ha avisado a la policía y a Raven antes de haber salido. Pronto vendrán —exclamó Abeja llamando su atención, sentándose a un costado y perdiendo su vista en aquel hilo de humo que sobresalía detrás de aquellos árboles (en donde se escondían por si algún villano trataba de atacarlos), suponiendo que el fuego en la habitación donde estaba Starfire no había terminado.
—Kole, Gnarrk y Argenta han escapado junto con los otros villanos —esta vez Roy Harper, mejor conocido como Veloz, habló. Estaba recargado en la corteza de un enorme árbol y observaba detenidamente su arco algo doblegado al haber impactado con Gnarrk cuando intentaba alejarlo de sí.
Un fuerte viento hizo revolotear las hojas verdes de las ramas bajas y en un segundo el chico velocista se encontraba frente a ellos con una cara también de decepción: —¡Parece que no hay nadie en el perímetro además de nosotros y es probable que el edificio colapse si el fuego sigue creciendo más! —hizo una pausa para después señalar a los dos chicos inconscientes acostados en el suelo—. ¿Cómo se encuentran?
—Nada graves, heridas superficiales y quizás algunas dislocaciones o uno que otro hueso roto debido al concreto que les cayó encima, aunque necesitamos llevarlos a un hospital para descartar contusiones cerebrales —respondió la líder de los Titanes Este. Ella también estaba herida, Argenta le disparó con varios de sus rayos cuando se quedaron en el pasillo mientras que sus compañeros de la Torre principal abrían la puerta en donde todo estaba ocurriendo; en donde tenían cautiva a Starfire, la mismísima habitación teñida de destellos rojos combinados con el desastre.
Fue muy difícil entretener a sus compañeros "secuestrados" pues ninguno de ellos respondía y sólo parecían marionetas obedeciendo la orden de matarlos. Por suerte, después de que aquella flecha-bomba lanzada por una distante Kole explotara encima de ellos y les lanzara el techo encima, llegaron Terra y Kid Flash a unírseles en la pelea de la cual pudieron escapar sus contrincantes cuando otra explosión se escuchó, esta vez dentro de la habitación donde se desataba el infierno.
Llegaron rápidamente y entraron con esa sensación de mal presentimiento al percatarse del ambiente en ese gran salón. El rojizo fuego dividía la mitad del área. Por donde quiera que fijaran sus miradas encontraban cosas rotas, evaporándose, hechas mil pedazos, esparciéndose por el aire; también había humo y fragmentos de metal que unidos en el pasado habrían formado un aparato electrónico. No había señal de nadie salvo sus tres amigos debajo de aquellos escombros, desangrándose con cada segundo que pasaba.
—¿Ningún rastro de Slade? —una vocecilla algo tensa se escuchó al final de unos pequeños arbustos que rodeaban la roca en donde se encontraba sentada la rubia. Sus puños se disputaban por cerrarse o no y su mirada parecía buscar algo en el suelo cuando realmente sólo intentaba ocultar de los demás sus ojos llorosos.
—A decir verdad nunca nos enfrentó —mencionó Veloz pensativo, buscando alguna razón aparente para que el mercenario no hiciera aparición alguna.
—Ahora que lo mencionas, cuando entramos en la habitación en donde estaba Starfire no había nadie vigilándola presencialmente —Cyborg se levantó acercándose a los demás, tratando de deducir la teoría que poco a poco construían.
—¿Creen que haya sido una trampa? —la pregunta del millón salió de los labios del ansioso chico pelirrojo con un rayo rojo plasmado en el pecho.
Todos se quedaron pensando, tratando de hacer su mejor esfuerzo por armar el rompecabezas. Finalmente, después de un largo silencio, la chica con poderes para controlar la tierra pareció reconocer algo que había aprendido de lo que recordaba de su vida con su supuesto tío.
—De lo que estoy segura es que Slade se encontraba en aquel lugar. Estuvieron a punto de entregarme a él indudablemente para que me matase, pero en eso aparecieron ustedes y lograron salvarme. Eso implica que si Slade estaba ahí fui con una intención, él nunca se arriesga inútilmente y no estaba aquí sólo para "desaparecer" cuando algo malo sucediese. Estaba ahí para observar de cerca minuciosamente; conociéndolo, quizás quería asegurarse de que alguna cosa…
—Quería asegurarse de que viniéramos y viéramos lo que les hicieron a nuestros amigos; de que atrapáramos a los de la Hermandad del Mal; de que Starfire nos temiera y huyera de nosotros…; él sólo quería asegurarse de que su plan personal fuese cumplido y es obvio que contaba con una salida preparada —las palabras fueron robadas por el líder, que con gran esfuerzo se había levantado sin hacer ruido y ahora se apoyaba del tronco de un árbol para no perder el equilibro.
—¿No crees que en ese caso no hubiese dejado ni un momento a solas a Star pues eso terminó dejándola libre? —Abeja parecía tener un punto. No obstante el chico de cabellos negros no pareció inmutarse y habló más seguro que la primera vez, como si conociese al pie de la letra las intenciones de su enmascarado enemigo: —A Slade no le importa arriesgar un poco cuando tiene todo calculado. Alejó a Starfire para que estuviera indefensa, hizo que nos temiera y ahora que al parecer ella ha escapado no le importará deshacer la alianza con la Hermandad del Mal para atraparla nuevamente y ganar en este juego apoderándose y convirtiendo a todas las piezas de este tablero en peones.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Porque sé cómo piensa Slade… —suspiró con pesadez, aceptando por primera vez algo que ya le molestaba desde hace tiempo—, porque él y yo somos iguales.
(POV Starfire)
—… por su seguridad, las personas que vivan cerca de estos suburbios tomen la extremada precaución de no entrar en la zona, permanezcan alejados lo más posible. Recuerden que habrá distintos puntos en donde las autoridades estarán dando alojamiento a quienes lo necesiten…
Las voces me trajeron al mundo real y poco a poco abrí los ojos. Me dolía la cabeza y un olor delicioso a patatas me retorció el estómago. Di un respingo y de inmediato levanté la guardia, ésta no era mi habitación, ni mi cama; ésta no era la Torre.
"¿¡Ethan!?".
Salté de la cama pero un grave mareo me obligó a quedarme de pie y tomar aire por unos segundos. Inhalé y exhalé lentamente tratando de estabilizarme. Aún era de noche, podía darme cuenta por la ventana a mi lado derecho pues los faroles de la calle alumbraban algunos sitios de esta habitación, sin embargo no escuchaba nada proveniente de allá afuera, tal vez las personas ya estaban dormidas. Aquí sí había electricidad, eso significaba que no había peligro, ¿cierto?
Cuando estaba a punto de avanzar hacia la puerta vi movimiento por el rabillo del ojo, me giré velozmente y noté una sombra que corrió por el cuarto mostrándose en las fracciones de pared alumbradas.
—¡Muéstrate! —grité encendiendo mis manos con starbolts, temiendo que los monstruos de las pesadillas volvieran por mí. No escuché nada más que el televisor encendido en algún otro cuarto contiguo y la sombra no apareció una vez más. "¿Las alucinaciones volvieron otra vez?".
—¿Estás… —una voz me hizo sobresaltar y me di la vuelta apuntando aún al sujeto que acababa de abrir la puerta. Estaba asustado y tragó un poco de saliva antes continuar su frase: —… bien?
—¿Quién eres? —pregunté intimidante al muchacho de piel aperlada, él pareció sonreír y por un momento me sentí confundida.
—¿Chico loco en motocicleta que pelea contra los zombies, recuerdas? —cuestionó de manera graciosa. ¿Entonces él era el que nos sacó de aquella calle cuando aparecieron las personas manipuladas? Por un momento pensé que era Robin, quizás todo esto me estaba trastornando.
—Soy Nathan, aunque puedes decirme Nate. Te veías muy cansada en aquella calle y cuando llegamos aquí te desplomaste en el sillón, tuve que traerte a mi recámara para que descansaras mejor.
—¿Dónde está Ethan?
—¿El pequeño? Durmiendo en el sofá, creo que le gusta mucho ver las caricaturas —. Me tomó de los brazos con suavidad y viéndome con sus ojos obscuros reflejando el brillo de mis poderes me preguntó si estaba bien.
—Últimamente confiar en la gente tan pronto no ha sido buena idea —le confesé. Bajé mis manos apagando el destello neón para no ocasionar ningún accidente y después con la voz más sincera le di las gracias.
—Bueno, me considero una persona amigable y confiable. No recuerdo haber hecho algo malvado, claro que no cuenta que le haya robado un par de monedas a mamá para comprar dulces cuando era niño, ¿verdad?
Reí en voz baja mientras caminábamos directo a la sala en donde el sonido del televisor se volvía más claro y fuerte, y delante de éste estaba el sofá donde Ethan descansaba plácidamente abrazado de su osito.
—¿Quieres cenar? —me preguntó invitándome a sentarme en una de las sillas de la barra/mesa que separaba la cocina de la sala.
—¡Sí, por favor! —pedí, el estómago me gruñía con tal fuerza que me recordaba a los días de prisionera, porque ciertamente acababa de vivirlo nuevamente y eso hacía que la ira volviera a apoderarse de mí. ¿Cómo había podido llegar a esos límites? Era fuerte y nadie debería tratarme…
—¡Tus ojos… —su voz preocupada me hizo salir del trance y supuse que por su cara de asombro los ojos se me habían iluminado como si estuviese viendo a mi enemigo antes de atacarlo con rayos estelares.
—¡Lo lamento! ¡Yo..., no sé lo que me sucede! —mencioné restregando mis manos en el rostro como señal de frustración.
—Tranquila, cuando estés lista hablaremos. Por ahora come, aún te ves muy débil.
Las patatas con queso de las que había hablado anteriormente estaban riquísimas junto con el delicioso arroz con ensalada, y aunque me dio pena pedir más, terminé por saciar mi hambre con otro plato.
…
—¿Que qué estaba haciendo en aquellas calles? —se cuestionó a sí mismo dada mi pregunta mientras bebía de su refresco. Puso uno de sus dedos en la barbilla de forma graciosa y se quedó meditando por tres segundos: —Bueno, es una larga historia; okay no, en realidad es una historia corta. Escuché sobre los "zombies", la adrenalina me invadió y pensé que esta era mi oportunidad de ser un héroe. Cuando estaba a punto de rendirme y regresar a casa, te vi a ti y a Ethan rodeados de aquellos monstruos; fue estúpido haber desobedecido a las autoridades pero ya sabes cómo somos nosotros los jóvenes de rebeldes y temerarios, y algo estúpidos. Igualmente me alegro de haberlo hecho, pues de lo contrario no hubiera conocido a una Titán en persona.
—¿Sabes qué es lo que ha pasado en aquellos lugares? —le pregunté con la esperanza de saber sobre cómo las personas de Jump City fueron controlados de tal manera.
—En realidad no he sabido mucho, sólo sé que empezó con una explosión electromagnética que dañó algunas manzanas de la ciudad, y verás, en las noticias no informan mucho para no aterrorizar a las personas.
¿Explosión? Eso significa que… yo había sido parte de eso. ¿La energía, los rayos que eran absorbidos por mi cuerpo y luego convertidos en fuente para quién sabe qué cosa fueron lo que ocasionó que las personas se convirtieran en títeres de la Hermandad del Mal? ¿Y cuando la energía solar dominó mi cuerpo e hizo explotar y desintegrar lo que estaba a mi alrededor, se interrumpió la expansión de esa "epidemia"?
Si eso era cierto no sólo me utilizaron como su fuente desechable de energía; también me habían convertido en el arma que había hecho destrozos y quien era la principal culpable de todo el desastre en la ciudad. Me sentía terrible en este momento, nada me haría enfurecer más de lo que estaba, ya ni siquiera notaba el dolor de lo que era cargar con las muertes de los que me hicieron esto, se lo merecían ¿no? Debían pagar por todo lo que le habían hecho a su misma especie; por lo que me habían hecho.
"¡Calma, Koriand'r! ¡No pienses eso! ¡No pienses en nada malo, ni en la venganza, ni en la muerte!".
¡X'hal! ¡Tenía que irme de aquí! Necesitaba la ayuda de Tamaran, alguien que revisara mis poderes y el porqué de tantas emociones negativas. Sólo así podría regresar y enfrentar lo que tuviera que enfrentar.
—¡Tengo que irme! —solté de repente, aún no tan segura de mi decisión. —¿Puedes prestarme algo de ropa?
Él se quedó un poco sorprendido, no obstante reaccionó amablemente: —¡Sí, claro! En el cuarto de mi hermana hay ropa que puede quedarte, ella y mis padres están fuera por trabajo, así que no creo que se enoje si le digo que Starfire se llevó uno de sus cambios. Si quieres también puedo llevarlos a ti y a Ethan hasta uno de los lugares de reunión en donde podrían estar tus compañeros y…
—¡No! —dije asustada, no podía permitir que ellos me ayudaran, esto tenía que hacerlo yo sola. No quería hacerles daño. —No le digas a nadie que estuve aquí, podría meterles en peligro y no quiero lastimar a nadie, ¿entiendes?
—Pero…
—Por favor, promételo.
Él vaciló un poco pero al final asintió con pesadez.
—¿Puedes llevar a Ethan a uno de esos lugares que mencionas? Pídeles a los Titanes que encuentren a su mamá, sé que lo harán. Y por último, podrías prestarme algo de ropa tuya, no quiero que nadie sepa quién soy, alguien me está buscando y no para nada bueno.
—Está bien, pero por favor piensa bien en lo que haces y prométeme tú a mí que pedirás ayuda cuando la necesites. Recuerda que no estás sola.
Asentí dándole la mano y un abrazo. —¡De verdad muchas gracias, Nate!
…
Los pantalones de mezclilla me quedaban flojos, la camisa negra un poco grande, los tennis de su hermana me quedaban casi a la medida y junto al suéter gris con gorra ocultando mi cabello el disfraz estaba completo; me hacían parecer un chico; pasaría desapercibida.
—¡Estoy lista! —grité dándole la señal a Nate de que podía pasar.
—¡Wow! ¡Qué cambio! ¡Definitivamente se te ve mejor esa ropa que a mí, aunque admito que tu belleza natural se opaca con tanta tela!
Oh, oh. Las mejillas se me encendieron de tan sólo pensar en el sentido de sus palabras, él pareció darse cuenta y el color rojo se le subió al rostro con una expresión de vergüenza. Movió sus brazos frente a él diciendo: —¡No, no, no, no! ¡No me refería a nada en ese sentido! —se dio un palmazo en la frente—. ¡Yo y mi bocota! ¿Acaso habrá algún día en el que piense antes de hablar?
—¿Puedes despedirme de Ethan? Dile que muy pronto lo veré —el chico de cabello castaño, quizás de la misma edad que mis compañeros y yo, asintió—. De nuevo te agradezco todo lo que has hecho por nosotros.
—No me lo agradezcas, con gusto lo haría de nuevo.
Caminamos hasta la entrada principal pues si había cámaras de vigilancia en las calles podrían sospechar sobre mí si salía por el patio trasero. Abrí la puerta y me puse la capucha del suéter; estaba frío el aire de afuera y las nubes grises comenzaban a descargar la lluvia en pequeña brizna.
—¿Starfire?
—¿Sí?
—Recuerda que no estás sola —asentí dándole un último abrazo antes de salir.
…
La lluvia había empeorado aunque eso me daba ventaja para escabullirme mejor entre las calles. Los relámpagos sólo hacían más fúnebre los rincones oscuros de los departamentos y edificios de la ciudad. Sentía un frío tremendo, lo cual era extraño porque los cambios de temperatura no solían afectarme, sin embargo no era nada para la voluntad que tenía de seguir caminando.
Quizás llevaba ya quince minutos bajo la lluvia y aún no había llegado ni a un cuarto de distancia del lugar al que me dirigía. Suspiré pesadamente, sería tardado ir sin volar y esperaba que mi memoria no me fallara sobre el camino. Crucé los dedos deseando que la nave de Blackfire siguiera en aquel lugar donde ella la había dejado la primera vez que había estado en la Tierra.
El sonido de las gotas de agua me hacía estremecer dejándome ese nerviosismo de soledad absoluta. Las luces en el cielo nublado me ponían alerta y con aquellos truenos la piel se me erizaba. Realmente no sabía qué horas eran, suponía que pasaba de la media noche. Tenía planeado ir a aquel almacén antiguo en donde mi hermana solía esconder su nave, asegurarme si podía volar en ella o tratar de mandar un mensaje a la corte de mi planeta para que pudieran venir por mí. No quería irme como una cobarde sin embargo realmente me sentía mal; mi cuerpo se sentía extraño y controlarme se me hacía una tarea difícil.
¿Pero qué le diría a mi pueblo sobre Komand'r? ¿Les diría que la asesiné? No, no podía, yo no lo había hecho a propósito…, aunque ella lo merecía, ¿cierto?
—Pensé que serías más inteligente y te esconderías por un tiempo antes de salir a la ciudad.
"¡Esa voz!".
¿En dónde estaba? La lluvia no me dejaba ver bien por lo que volteé con desesperación a todas direcciones pretendiendo localizarlo.
—Eso me deja las cosas más fáciles, ¿no es cierto, Starfire?
Sentí un golpe en el costado izquierdo lo cual me arrojó a mitad de la calle empapándome más de lo que estaba. Respiré aceleradamente deseando tanto verlo para arrojarlo a uno de los muros.
—¿No vas a decir nada? ¿No me digas que la luz solar frio tu cerebro y la capacidad de hablar? —escuché sus carcajadas y eso me llenó de mucha ira. Me paré de inmediato, encendí mis ojos y mis manos produciendo rayos verdes que saldrían tan pronto lo vieran.
—¿Qué harás, matarme? ¿Al igual que como hiciste con tu hermana, con Cerebro y su estúpido gorila ayudante?
—¡Slade! ¡Sal de donde estés! —grité volviéndome desquiciada, con los nervios a flor de piel, convirtiéndome en alguien que no era; alguien que estaba furiosa; alguien que quería venganza…; alguien que ansiaba matar.
