ALUCINACIONES DE VENGANZA
Capítulo XXX- El regreso
No, no están soñando. Regresé después de tantos años T-T ¡Lo lamento!
*(11/AGO/2020) Para quienes ya conocían el fic y abrieron este capítulo por la notificación de actualización, les recomiendo que lean de nuevo desde el inicio pues acabo de actualizar cada capítulo con mejoras e incluso cambié algunas cosas de la historia para que todo concordara. ¡Les prometo que no se van a arrepentir!
Les voy a ser sincera, quizás desde hace más de un año que quería volver pero como saben, cuanto más creces cambias de ideas, maduras y te vuelves más exigente, por lo que antes de actualizar me puse a leer los capítulos que ya tenía arriba y no me sentía satisfecha, sentía que podía mejorar en cuanto a desarrollo, a ortografía y esas cosas; así que decidí actualizar cada uno de los capítulos y es por eso que no continué antes.
Dirán, ¿tardaste más de un año en editar 29 capítulos que ya habías escrito? Sí. La verdad no es fácil sentarse a escribir sin inspiración; prefería darles algo bueno, algo con pasión a que unos simples escritos. Verán que hay capítulos que les sacaran lágrimas porque los hice a flor de piel y eso es algo de lo que estoy orgullosa. También, como todo joven o adolescente o incluso a cualquier edad, estuve pasando por muchos cambios en mi vida, háblese de la escuela, de las relaciones, de los amigos, de la familia; cosas que llevaron su tiempo para superar o arreglar; espero que entiendan. Sin más que decir, ¡disfruten!
Teen Titans no me pertenece, yo sólo utilizo a sus personajes para crear esta historia sin ningún fin lucrativo.
Capítulo XXX- El regreso
—Despierta, cariño.
Abrí lentamente los ojos y vi aquella mirada azul llena de felicidad. "¿Por qué no trae su antifaz?" fue lo primero que pensé aunque rápidamente dejó de importarme y me lancé a sus brazos dejando la camilla en donde descansaba. Tenía tantas ganas de verlo y abrazarlo, sentir aquella calidez que me mantenía segura y el alivio que me alejaba del estrés y del dolor. En ese momento no importaba nada más.
—¡Al fin despertaste! —exclamó con emoción en mi oído. Pude sentir sus brazos devolviéndome el abrazo tan fuerte que llegué a sentir una punzada de dolor en las costillas. Me alegraba poder verlo, poder sentirlo; estaba contenta por estar con él una vez más.
Después de ese gran impulso de felicidad, me detuve a pensar por qué lo extrañaba tanto. Las luces blancas y el resplandor rojizo hicieron presencia en mi mente rememorándome ese horrible portal, la caída que sufríamos y la electricidad recorriendo nuestra piel; creí que estábamos a punto de desintegrarnos hasta que todo terminó en una sensación de amargura e inconsciencia.
Me abalancé más a él con tal desesperación mientras sollozaba en su hombro. Recordaba cada ardor de las heridas en mi piel; las incontables voces de desconocidos reventando mis tímpanos; la impotencia de no poder volar para evitar caer; y la culpa que se encimaba sobre mi espalda por no proteger a Veloz e incluso a mis otros amigos. Comenzaba a temblar ante aquellas imágenes en mi memoria, ¿qué había pasado?
—Está bien, estás a salvo —me susurró colocando su mano en mi nuca, acercándome más a su pecho, intentando serenarme. Estaba muda, no sabía con certeza qué había ocurrido, ni qué significó ese portal. ¿Acaso mis amigos estaban bien?
—¿Dónde están los demás? —pregunté en medio del llanto sin despegarme de él, temerosa de su respuesta. ¿Y si los había desintegrado como a Blackfire?
—Calma —acarició mi espalda suavemente—. Ellos están bien. Veloz está recuperándose en el otro cuarto de la enfermería; y Gnarrk, Kole, Argenta y Jerico se encuentran en los Laboratorios S.T.A.R para su observación después de que fueron inyectados con la cura.
Sus palabras me reconfortaron, sólo él podía calmarme. Y así lo hizo los siguientes minutos sin dejarme de abrazar. Escuché con atención todo lo que decía y las cosas iban mejor de lo que pensaba. Los laboratorios S.T.A.R. habían creado un antídoto para aquellas personas que estaban siendo violentas y controladas por Psimon, y por lo menos la zona de la ciudad que había resultado afectada ahora estaba bien; el caos se había detenido.
Mis amigos continuaban con las investigaciones y búsqueda de los demás miembros de la Hermandad del Mal, querían tener todas las respuestas posibles ante la máquina que habían creado y los otros efectos que podrían tener las víctimas.
—¿Cuánto tiempo he estado inconsciente? —le pregunté en medio de buenas noticias, aún desconcertada por ellas y por el rápido avance que tuvieron, aunque eso no evitaba el regocijo que empezaba a nacer dentro de mí. ¡Las cosas estaban mejor!
—Dos días —dijo con algo de tristeza— .Estábamos muy preocupados por ti y por Veloz.
Suspiré con pesadez, había sido demasiado. No era justo que siguieran preocupándose por mí, necesitábamos buscar a los responsables de lo que había pasado y también encontrar la forma de controlar aquellos arranques de ira que provocaban un poder inestable en mí. —Ahora estoy bien, Robin —le dije separándome de él y tomando su rostro para mirarlo fijamente—. ¡Te prometo que haré todo lo posible para ayudarlos!
Traté de levantarme pero mis piernas estaban muy débiles. Di un par de pasos, mis rodillas flaquearon y estuve a punto de impactar en el suelo sino fuera porque Robin me alcanzó a tomar en brazos.
—Aún necesitas descansar, Star. No te preocupes, estamos esforzándonos mucho en la investigación. Prefiero que te quedes aquí hasta que te recuperes totalmente —comentó depositándome de nuevo en la cama.
—Pero quiero ayudar…
—Y lo harás cuando tu salud esté mejor —me interrumpió arropándome con la sábana de la camilla. Se levantó en dirección a una mesilla que tenía encima una charola con varios platos; la tomó y acercándose a mí dijo: —Y para que eso suceda debes alimentarte bien.
Le sonreí a medias. No estaba de acuerdo con su deseo, no quería quedarme como una inútil descansando, pero quizás tenía razón, mi fuerza se doblegaba tan fácilmente que incluso cuando terminé de comer la necesidad de volver a descansar me obligó a dormir.
…
Volví a abrir los ojos. No sabía que día era o cuántas horas habían pasado desde la última vez que estuve despierta. Había dormido mucho últimamente, quizás dos o tres veces más y dado que el cuarto en el que estaba era subterráneo no tenía noción del tiempo por la ayuda de una ventana. Normalmente cuando estaba cuerda, Robin, Chico Bestia o Cyborg venían a traerme de comer. Trataba de hacerles plática pero no conversaba tanto con ellos, simplemente las ganas de dormir podían más conmigo. Era demasiado cansancio el que sentía sin embargo no entendía por qué si mis heridas estaban casi inexistentes y estaba comiendo bien.
Me levanté con cuidado de la camilla, caminando hacia fuera de la habitación buscando el baño común de la enfermería. Mantenía bien abiertos los ojos puesto que la mayoría de luces estaban apagadas, quizás para que pudiera dormir con más facilidad. Mis piernas flaqueaban de vez en cuando teniendo que recargar mis manos en las paredes como apoyo hasta llegar a la entrada. Ingresé con algo de dificultad y cerré la puerta tras de mí.
…
Estaba lavando mis manos mientras me observaba fijamente en el espejo. Llevaba mi traje de batalla, lo cual era muy extraño pues ni siquiera recordaba habérmelo puesto. Mi piel estaba brillante, mi cara lucía bien y el hematoma en el cuello que me había hecho Jericho estaba casi desvanecido. Seguía sin entender por qué me sentía tan débil si mi cuerpo parecía estar mejor.
Estaba tan ensimismada mirando la pequeña marca morada a la altura de mi garganta cuando en el reflejo noté que había algo que sobresalía en una de las barras detrás de mí que servían para colgar las toallas de baño. Me volteé para observar más de cerca aquel pequeño papel blanco que parecía estar metido entre la pared y la base del toallero. Con algo de fuerza logré sacarlo y lo desdoblé. Era una nota, quizás del tamaño de un cuarto de hoja tamaño carta, la cual decía:
"No tomes más té, es un somnífero. ¿No es extraño que no nos dejen salir de aquí aun cuando ya estamos bien? Sí quieres averiguarlo conmigo, deja esta nota debajo del shampoo de la bañera y pronto iré por ti. Actúa normal ante ellos. Necesitamos saber la verdad.
R.H. "
Me quedé desconcertada. Roy sospechaba de ellos y al parecer sabía que nos estaban adormeciendo a propósito. ¿Qué estaban tratando de ocultarnos y por qué? Comencé a entrar en pánico ante la idea de que estuvieran en contra de nosotros puesto que era verdad, no nos dejaban salir de la enfermería, la información que nos daban era muy escasa, siempre estábamos durmiendo y nadie se dignaba a decirnos qué día era. ¿Qué estaba sucediendo y por qué nuestros amigos nos estaban obligando a estar en una camilla? ¿Estábamos contagiados de algo? ¿Permanecíamos arrestados o algo así?
Los toques en la puerta me provocaron un sobresalto. Era Chico Bestia preguntando si estaba bien. Tenía que calmarme, no podía arruinar el plan de Veloz y mucho menos ponerlo en peligro.
—¡Sí, en un momento salgo! —grité lo más normal posible apresurándome a dejar la hoja debajo del bote de shampoo como Roy me había indicado. Me relajé y cuando abrí la puerta puse una cara de malestar. —Lo siento, desperté por las náuseas.
—¿Ya estás mejor?
—Un poco, aunque estoy demasiado cansada. Debería volver a la cama —le dije caminando hacia la habitación pero antes de entrar pude observar una bandeja con esa maldita taza de té humeante por lo que fingí caer como si mis piernas estuvieran debilitadas. Él me ayudó a levantarme y me ofreció su brazo como apoyo para volver a la camilla. Me recosté en ella y me envolví en aquella sábana blanca.
—¡Gracias, Chico Bestia! —agradecí en medio de un bostezo y cerré los ojos lentamente simulando dormir antes de que pudiera ofrecerme aquella bebida.
—Descansa.
Minutos después, quizás al asegurarse que sí me había quedado dormida se retiró del cuarto. No podía abrir los ojos, sabía que había cámaras y ellos podrían volver para darme más té si me veían despierta. Estuve así por un largo tiempo, a veces me quedaba dormida de verdad y cuando abría los ojos me regañaba mentalmente por caer. Tenía que resistir cuerda hasta que Roy viniera por mí.
Luego de un tiempo escuché cómo alguien entró al baño. Esperaba que fuera Veloz, pero desde mi habitación no podía ver quién estaba en el pasillo y el ponerme de pie para indagar sería un movimiento peligroso si todo el tiempo estaban checando las cámaras. Oí que salieron del cuarto de baño y al no percibir pasos hacia mi dirección me decepcioné. Tal vez era alguno de los otros Titanes custodiándonos; sólo esperaba que no encontrara nuestro mensaje escrito. Seguí esperando por un rato más hasta quedarme dormida.
…
Desperté con sobresalto ante un movimiento incesante en mi hombro. —Star, tenemos que irnos —me dijo en voz baja mientras me ayudaba a ponerme de pie. Las luces seguían apagadas por lo que supuse que le había hecho algo a las cámaras para que no nos atraparan.
—¿Estás bien? —preguntó preocupado rodeándome con uno de sus brazos debajo de los míos para darme apoyo.
—Sí, sólo que me quedé dormida.
—Perdón por no haber venido antes, es sólo que estaba arreglando lo de las cámaras para que estuvieran inactivas en toda la Torre; además era mejor huir de madrugada cuando ellos estuvieran durmiendo.
—¿Huir? ¿De verdad crees que nos quieren mantener encerrados? —pregunté cuando estábamos saliendo de la enfermería.
—Sí, hay algo extraño en ellos. No sabría cómo comprobarlo pero nada de lo que nos han dicho es verdad. Ni siquiera sé si han pasado tres días como han asegurado.
Seguimos caminando buscando las escaleras o el ascensor. Los pasillos estaban demasiado oscuros, más de lo normal y el silencio me daba escalofríos.
—¿No deberían estar aquí las escaleras? —preguntó desconcertado mirando la esquina del corredor. Yo asentí, no podíamos habernos equivocado puesto que no estábamos tan lejos de la enfermería. Él me miró confundido y luego agregó: —¿Ves? Algo malo ocurre.
Continuamos buscando en los pasadizos las dichosas escaleras, pero parecía que estuviéramos en un laberinto, recorriendo el lugar una y otra vez.
—¡Espera, esa puerta nunca la había visto! —comenté a lo bajo señalándola. El subterráneo dos no era tan grande por lo que reconocía muchas de las habitaciones que pudieran estar ahí, sin embargo no recordaba para nada aquella puerta de color café. Nos acercamos a ella y Roy no dudó en abrirla. Dentro estaba más oscuro y el olor era el de humedad. En cuanto entramos una tenue llama se encendió encima de nosotros, lo cual nos asustó. Nos detuvimos por un minuto más, esperando que alguien saliera a atacarnos, no obstante al ver que nadie lo hizo continuamos el camino.
Las escaleras eran rocosas y el interior del cuarto parecía una cueva. Cada ciertos escalones otra llama se encendía cerca de nosotros, como si en una de las paredes hubiera antorchas que por arte de magia se prendieran cuando pasábamos frente a ellas. Esto se estaba poniendo cada vez más raro y me preguntaba constantemente si no era alguna alucinación, aunque el hecho de que Veloz estuviera junto a mí consciente de que algo ocurría lo hacía más inexplicable.
Seguimos bajando aquellos escalones de piedra, pendientes ante cualquier amenaza. Nuestros pasos eran sonoros y la luz de las llamas no nos dejaba ver todo el lugar con claridad; incluso llegamos a pensar que aquella escalinata no tenía fin hasta que pudimos llegar a un piso más extenso. Recorrimos un estrecho pasillo en donde nuestras respiraciones y pisadas eran el único sonido. El aire era frío y las antorchas cada vez eran más tenues por lo que tuve que crear un starbolt en mi mano para poder observar lo que pisábamos. Llegamos a una puerta de metal, que sin mucho esfuerzo pudimos abrir descubriendo otro cuarto sin nada de luz.
Las respiraciones que escuchamos a parte de las de nosotros llamaron nuestra atención. —¿Quién está ahí? —preguntó inmediatamente Roy quitándose el arco de su hombro y tomando una flecha de su carcaj.
—¿Veloz?
Los dos nos miramos entre sí sorprendidos mientras preguntábamos al unísono: —¡¿Kole?!
—¡Veloz!
No lo pensamos más y salimos corriendo hacia la dirección de esa voz. Nos detuvimos frente a unas celdas y en cuanto alumbré dentro de ellas los dos nos quedamos en shock. Mis ojos se nublaron ante el sentimiento de tristeza que me invadió. No sólo estaba Kole tras las rejas, sino también Gnarrk, Argenta y Jericho. Los cuatro lucían muy maltratados, casi moribundos, y estaban encadenados a la pared. Había algunas manchas de sangre alrededor de su cuerpo y de su ropa, sin embargo no podía ver desde esa distancia si aún tenían heridas abiertas.
—¿Qué les han hecho? —cuestionó Roy horrorizado dejando caer su arco estrepitosamente de la impresión.
(POV Robin)
Nos quedamos en shock observando cómo Trigon se materializaba entre aquellos edificios iluminados por un fulgor blanco y rojo. El cielo había cambiado por completo, justo como aquella vez cuando todo era de un color carmesí, aunque en esta ocasión las estructuras aún no estaban destruidas. No podía creerlo, esto se estaba convirtiendo en una pesadilla y las ideas en mi cabeza no podían relacionar a la Hermandad el Mal con aquel demonio. ¿Qué mierda había pasado?
Cuando el portal desapareció y Trigon empezó a caminar por la ciudad reaccionamos. Estábamos asustados, en especial Raven quien no dejaba de mirar a su padre con algunas lágrimas bajando por sus mejillas.
—Creí que lo había destruido —mencionó sin quitar su vista del desastre en la ciudad.
Cyborg y yo nos miramos, le hice una seña con la cabeza para que fuera con ella mientras yo revisaba a Starfire y Veloz. Me acerqué a mi novia y tenía algunas heridas en la piel al igual que Roy. Chequé sus pulsos y ambos seguían con vida. Me preocupé cuando observé una marca roja en el cuello de Star, alguien había tratado de asfixiarla. La recargué en uno de mis brazos mientras que con la otra mano trataba de despertarla. Ella abrió los ojos de golpe y asustada me abrazó. Respiraba agitadamente y su fuerza comenzaba a lastimar parte de mi espalda.
—¿Y Roy? —preguntó separándose de mí para buscarlo. Lo miró y rápidamente se arrastró hasta donde estaba él.
—Aún sigue respirando —le dije acercándome. Ella le movió el hombro varias veces hasta que él despertó.
—¿Qué sucedió? —preguntó adolorido mientras yo lo ayudaba a sentarse. Los miré a ambos con preocupación y ellos parecieron entender el nivel del problema.
—Trigon regresó —dije sin más. Me sentía muy extraño, como si no entendiera lo que significaba que ese demonio estuviera de nuevo en nuestra dimensión. Era difícil pensar sobre una nueva pelea. Mi razón estaba convencida que estábamos perdidos, que no era posible volverlo a derrotar.
—¡Por X'hal! —oí exclamar a Star cuando se acercó a la ventana observando la enorme figura roja con cuernos destruyendo los edificios. —¡Tenemos que hacer algo!
—¡No, ustedes deberían quedarse aquí! ¡Siguen lastimados! —les ordené observándolos a ambos.
—Estamos bien, ¿verdad, Starfire? —cuestionó Veloz levantándose del suelo con algo de dificultad.
—¡Sí, estamos bien, Robin! Sólo fueron algunos golpes y necesitarán de nuestra ayuda.
Tenían razón, íbamos a necesitar la ayuda de todo el que pudiera. Sería una misión difícil y aunque trataba de tener esperanza, los viejos recuerdos me hacían dudar sobre si esta vez sobreviviríamos. Asentí de mala gana, no quería arriesgarlos, pero incluso si ellos estuvieran aquí a salvo y nosotros falláramos, serían destruidos por ese monstruo.
Me acerqué a Cyborg quien había logrado calmar un poco a Raven. Ella estaba consternada, quizás seguía incrédula ante lo que veía igual que todos nosotros. —Necesitamos hacer un plan —le dije postrando mi mano en su hombro tratando de llamar su atención.
Ella me miró, sus ojos seguían llorosos y transmitían el miedo que estaba sintiendo. —Estoy asustada, no sé si podamos derrotarlo otra vez —comentó con sinceridad.
—¡Claro que podremos! —exclamé intentando ser quien los llenara de esperanza, incluso aunque la mía siguiera lejos—. ¡Lo logramos una vez, podremos otra!
—¡Claro que sí! ¡Ese demonio se arrepentirá de haber vuelto! —gritó Cyborg regalándole una sonrisa a Raven.
—¡Por supuesto! ¡Unidos seremos fuertes! —escuché a Star decir mientras me tomaba de la mano. La miré y ella me sonrió. Por dentro estaba aliviado de que estuviera a salvo, incluso en este caos, estaba feliz de que estuviera viva.
El sonido de mi transmisor comenzó a sonar. Lo saqué de inmediato y formando un semicírculo observamos a Chico Bestia atemorizado detrás de la pequeña pantalla. —¡Chicos, necesitamos su ayuda! ¡Las personas se salieron de control y por si no lo han notado Trigon regresó! —estaba gritando, observando a su alrededor protegiéndose de los escombros que caían. —Estoy con algunos otros Titanes tratando de defender a las personas que aún no han sido manipuladas cerca del refugio en el teatro. Deberían apurarse, hay una especie de sombras que se están apoderando del cuerpo de las personas.
—¡Vamos en camino, Chico Bestia! ¡Resistan! —hablé y él asintió dando por terminada la transmisión. Miré a los demás quienes estaban preocupados esperando mis órdenes. —Chicos, los veo en el auto T. Tienen tres minutos para tomar lo que necesiten, comida, botiquín de primeros auxilios, armas, lo que sea que crean necesitar. Esta pelea será dura.
Los vi retirarse con velocidad cuidando de no caer en aquellas grietas que destruían la Torre. Yo me apresuré a ir a mi habitación, tomé una maleta que tenía en el armario con algunas armas de repuesto como explosivos, más birdarangs, una espada, otros dos bo staff y algunas otras cosas más; llevarla podría significar unos minutos más de vida.
Salí de mi cuarto encontrándome a Starfire en el pasillo, había cambiado su pijama por su traje de batalla, aunque no era el habitual, sino que le había agregado las partes metálicas que llevaba la primera vez que la conocí. Su semblante era serio, me hacía pensar que ella estaba mejor preparada para luchar que yo. Seguía incrédulo ante la situación.
—¡Vamos! —le dije para que me siguiera. No sabía qué decirle, no era el momento de despedirme, sobretodo porque si lo hacía sería aceptar que perderíamos. Tomé su mano con firmeza, quizás eso era suficiente para no alarmarla, no quería que pensara que me estaba rindiendo.
—Robin, no te preocupes, estaremos bien —me dijo con su dulce voz y sólo asentí creyendo en sus palabras. Seguíamos caminando con dirección a la planta baja para reunirnos con nuestros amigos cuando no pude evitar mencionarle lo de Slade. —Star, hay algo que no te he dicho —comencé deteniéndome abruptamente mirándole el rostro, no sabía cómo lo tomaría—. Slade está muerto.
Me extrañé por aquella fugaz sonrisa que dibujó en su rostro antes de poner cara de sorprendida. Ella no solía ser vengativa e incluso después de lo que me había contado en la madrugada, no creí que fuese una reacción de ella. Continué tratando de analizar sus siguientes facciones: —Murió hoy. Sus últimas palabras fueron que alguien lo había engañado y que debíamos de matarte antes de que un "él" lograra algo…
—¿Qué estás tratando de decir? —preguntó a la defensiva.
—El portal.
—¿Crees que yo abrí el portal y traje a Trigon? —reclamó con enojo.
—No, claro que no. Alguien te utilizó para abrirlo aunque no sé cómo. ¿Tienes idea de a quién se refería Slade con "él"? —pregunté y ella pareció tranquilizarse.
—No, ni siquiera tenía idea de que abrí el portal. ¿Crees que Psimon tenga algo que ver con esto?
—Es probable —finalicé retomando nuestro camino. Había algo extraño en ella y aunque quizás estaba paranoico con lo que había sucedido con Minina, Star no estaba actuando como normalmente lo haría. Tomé de nuevo su mano, tenía que mantenerla vigilada sin que pensara que sospechaba. Tal vez Psimon seguía influyendo en ella y la había obligado a abrir aquel portal sin que lo recordara, aunque seguía sin entender cómo ella podría abrirlo, ¿cómo se relacionaba con Trigon?
Llegamos hasta el auto T y todos los demás ya estaban dentro esperándonos. Abrí la cajuela y lancé mi maleta en el espacio que había, luego nos metimos en la parte de atrás del auto junto a Veloz quien acomodaba las flechas en su carcaj. Cyborg no esperó más y arrancó saliendo de la cochera a toda velocidad con rumbo a la ciudad.
El camino entre las avenidas lucía como un caos, la gente corría por las calles buscando un refugio y los policías trataban de guiar a las masas para que no ocurriera un accidente en medio de tanto pánico. Estaba desconcertado, ya no veía a la gran figura de Trigon cerca de los edificios, como si hubiese desaparecido, además las personas seguían de carne y hueso y no convertidas en estatuas como la última vez. ¿Acaso Trigon estaba cambiando la forma de atacar? ¿Y qué eran esas sombras que Garfield mencionó en la llamada?
Tardamos unos seis minutos en llegar hasta aquel teatro del que hablaba Chico Bestia. Bajamos rápidamente observando cómo había personas muy pálidas con los ojos negros tratando de lastimar a los Titanes. Estaban Aqualad, los gemelos, Phanta y Chico Bestia defendiendo a varias personas que estaban arrinconadas en el teatro. No tardamos en unirnos.
Había alrededor de 20 personas con las características que tenía Gnarrk, Kole y Argenta, sólo que en vez de que sus venas fueran de color violeta eran de un color totalmente negro. Eran demasiado agresivos, incluso tratándose de humanos poseían una fuerza sobrenatural.
Raven trató de atrapar algunos con su aura negra sin embargo ellos la traspasaron fácilmente como si fuesen fantasmas. Veloz lanzó algunas de sus flechas explosivas logrando alejar por el momento a aquellas cosas, regalándonos unos segundos para reunimos con el otro equipo y tratar de idear un plan.
—¡Chicos, encárguense de llevar a los ciudadanos con las autoridades! ¡Explíquenles que deben evacuar la ciudad! —ordené a Más y Menos para que se llevaran a las personas que con temor observaban la pelea. Ellos asintieron y se acercaron a ellas para escapar de ahí.
—¡Yo puedo ayudar! —comentó Starfire en el aire tratando de irse con los gemelos.
—¡No! ¡Te necesitamos aquí! —mencioné mientras atacaba a dos de los manipulados con mi bo. Necesitaba mantenerla vigilada. Ella pareció molestarse pero rápidamente se puso a disparar starbolts a varios de nuestros contrincantes.
—¿Qué fue lo que sucedió? —pregunté acercándome a Chico Bestia, alejando con mi bo a varios de aquellos "zombies".
—Estábamos ayudando en el refugio cuando la tierra comenzó a temblar —dijo convirtiéndose en toro y embistiendo a otras tres personas—. La gente entró en pánico y salieron a la calle pero todo había cambiado a un color rojo. Una especie de sombras ascendieron del suelo y se abalanzaron sobre algunos, empezaron a gritar como locos y cuando se detuvieron ya se veían como zombies. Son demasiado parecidos a los que había en la zona sin luz.
—¿Sabes qué sucedió con Trigon? —cuestioné dando una patada con giro hacia una joven con los ojos obscurecidos que trataba de atraparme. Phanta la tomó de la camiseta y junto a otro ser los estrelló en la pared.
—No lo sé, simplemente desapareció—estaba realmente asustado—. No sé qué es lo que está ocurriendo.
Las personas manipuladas parecían no ceder. Incluso con los ataques de Star y Cyborg con starbolts y ruido sónico, los zombies volvían a levantarse como si no les hubiesen hecho daño. No sabía hasta qué punto resistiríamos, ni tampoco cuánto daño podríamos hacerles sin que lastimáramos los cuerpos de aquellas víctimas.
—¡Esto no está funcionando, tenemos que salir de aquí! —gritó Cy.
—¡Hay que reunirnos con los demás! ¡Abeja está en otro de los refugios en una de las secundarias! —comentó Aqualad encerrando a esas cosas en una enorme esfera de agua. Parecía ser que los mantenía controlados pero aquellas personas comenzaron a nadar para salir de aquella especie de prisión acuática.
Corrimos detrás de Aqualad, pendientes de aquellos zombies que ya estaban logrando salir de la esfera y furiosos empezaban a seguirnos. Recorrimos tres cuadras perdiéndolos aunque el bullicio de las personas no servía para pensar con claridad. Todos estaban en pánico y algunas sombras continuaban saliendo de las grietas que había en el suelo.
—¡Tienen que ir hacia el puente y salir de la ciudad! —gritó Cyborg a uno de los policías que trataba de calmar a las personas. El hombre sacó uno de sus radios y dio la información a sus colegas. Esperaba que pudieran llegar a salvo y cruzar. La ciudad terminaría convirtiéndose en un campo de batalla y prefería que no hubiese inocentes deambulando por ahí.
Seguimos trotando hasta que un estruendo hizo temblar la tierra. Caímos desorientamos y en el último segundo una pared cayó encima de nosotros. Raven logró hacer un escudo que nos protegió, aunque pronto fue destruido por el puño de Gnarrk. Ellos estaban aquí. Rápidamente nos pusimos alerta pues sabíamos que Kole y Argenta no tardarían en aparecer.
Un aullido de dolor por parte de Phanta llamó nuestra atención, Argenta había salido de uno de los edificios contiguos y lanzó varios rayos que lamentablemente habían dañado a la luchadora. Raven se acercó a ella para curarla pero antes siquiera de intentarlo Jericho apareció haciendo contacto con ella e introduciéndose en su cuerpo. ¿Jericho también había sido corrompido? Las respuestas llegaron cuando, con los poderes de Raven, nos arrojó autos y pedazos de concreto que estaban cerca de nosotros.
Esquivé con dificultad una gran roca, subiendo en ella y arrojándome hacia el cuerpo controlado de mi compañera. Antes de caer encima de ella, alguien me impactó volando y me estrelló contra uno de los vidrios de un local cerca de ahí, introduciéndome en aquel cuarto. Algunos cristales se incrustaron en mi espalda ocasionando que me quejara por el dolor.
—¡Pensé que ibas a atacarme desde hace rato, supongo que realmente me amas! —dijo sonriendo acercándose a mí encendiendo sus ojos con una luz verde neón.
—¡Dónde está Starfire! —grité tratando de incorporarme.
—Te hubiese dado puntos si hubieses hecho esto con Minina; aquel beso sí que me dolió. ¡Lamento decepcionar tus dotes detectivescos, pero realmente soy Starfire! —se abalanzó hacia mí estrellándome en la pared, haciendo que los cristales se introdujeran más en mi piel.
—¡Ella no actuaría así! —exclamé tratando de no concentrarme en el dolor de aquellos pedazos de vidrio dentro de los músculos.
—Todos tenemos un lado oscuro, Robin. Aunque admito que me gusta más tu versión malvada. ¡Es tan rudo y divertido! —rio acercándose a mi rostro dándome un rápido beso en los labios—. ¡Estoy ansiosa porque te conviertas en él!
Sus ojos cambiaron a unos violetas neón y sus venas sobresalían en su piel. Sonrió de manera escalofriante y comenzó a asfixiarme elevándome en el aire. Traté de deshacerme de su agarre, estaba clavando uno de mis birdarangs en su antebrazo pero incluso aunque atravesara parte de su piel y la sangre escurriera, ella no dejaba de hacer presión con sus manos. Me sentí mareado, la fuerza sobre mi arma estaba disminuyendo y todo se estaba volviendo borroso. Miré por última vez aquella mirada divertida y resplandeciente, no había manera de que ella fuera mi Starfire.
