Gran parte del día había pasado por fin, le había servido de distracción cumplir con el castigo impuesto por el capitán Levi, ya que de un momento a otro se decía que los pensamientos de su más reciente discusión con Eren iban a terminar haciendo estragos en su mente.

Como todos sus compañeros, se dirigió antes de la cena a la oficina del comandante para recibir las instrucciones para el nuevo entrenamiento del cual nos había hablado por la mañana. Resulta que serían entrenados por el mismísimo soldado más fuerte para poder llevar a cabo las pruebas. Mikasa no se sentía nerviosa, ella se sentía capaz de pasar cualquier prueba que se le impusiera y lo lograría, ya que su misión era salir en aquella misión para poder seguir protegiendo a Eren, aunque esto a él le moleste.

Mikasa POV

En toda la tarde no lo volví a ver, hasta que nos encontramos en la oficina del comandante, pero no me dirigió la palabra en ningún momento, algo que me puso muy incómoda pues a pesar de mi insistente mirada sobre él, no parecía (o no quería) darse cuenta de mi presencia.

—¿Alguna pregunta?— Terminó con su discurso el comandante, del cual no había escuchado la mayoría de las palabras que habían salido de su boca, pero no permití que se notara mi confusión al momento de soltar la última pregunta. Todos negamos al unísono y nos permitió marchar de su oficina.

Fui de las primeras en escabullirme por ahí, quería ir a paso rápido hacia la cocina para cumplir inmediatamente con la orden del capitán Levi para no terminar muy tarde, porque lo único que pude percibir era que los entrenamientos empezarían muy temprano por la mañana. Escuché a alguien gritar mi nombre por el pasillo, no me concentré para saber de quién se trataba, pero no le tomé importancia y apresuré mi paso para llegar lo más pronto al comedor. A esas horas ya no debía haber nadie ahí, todos se preparaban para ir a dormir.

Trataba de no pensar en nada y sólo concentrarme en mi tarea, quería evitar contacto con cualquier persona que se le pudiera ocurrir aparecer por el lugar y tener que dar explicaciones, con eso me refería a alguno de mis compañeros de la 104, Armin o incluso Eren. No les mencioné el castigo impuesto por el capitán para evitar más interrogatorios innecesarios o tener que decirle a Armin que no tenía que tomarse la molestia de ayudarme, porque lo conocía y estaba segura de que él se hubiera ofrecido.

Dormité por un momento sobre una de las mesas que estaba terminando de limpiar, hasta que escuché unos ruidos cercanos al pasillo que dirigían al comedor, ya había terminado todo, así que salí lo más rápido posible para no ser vista, aunque no estuviera haciendo nada malo, claramente.

En ese momento pude observar el cielo, estaba brillante por todas las estrellas que se divisaban esa noche, era perfecta, todo estaba en silencio. Subí sigilosamente a una de las torres del castillo, era mi lugar favorito para admirar el paisaje y tomar unos minutos, tal vez horas para meditar conmigo misma. Ya no sabía cuanto tiempo había pasado, a mi mente seguían llegando recuerdo de cada etapa de mi vida, cuando vivía feliz con mis padres, su muerte, cuando fui salvada por Eren y cuando él y su padre Grisha me ofrecieron un nuevo hogar después de la traumática experiencia. También cuando conocimos a Armin y nos hicimos amigos, el primer ataque de los titanes, la destrucción del muro y la muerte de Carla. No pude evitar sentir los ojos arder, algunas lágrimas querían salir, pero no lo permití y seguí con mi tortura mental.

Recordaba la primera vez que luchamos siendo reclutas novatos, cuando Armin me dijo que Eren había muerto, fue uno de los dolores más insoportables que había experimentado, pero no podía permitirme ser débil en ese momento, no podía, por el bien de la única persona amada que me quedaba. Hasta que los recuerdos se detuvieron cuando ingresamos a la Legión de Reconocimiento, los cambios de actitud de Eren hasta lo que fue el día de hoy.

La verdad es que no quería aceptarlo, pero sentía que poco a poco me quedaba sin nada, a pesar de tener físicamente a mis amigos a mi lado, sentía que no podía hacer nada por evitar perderlos algún día, en ese momento pensaba algo que nunca pensé "Ojalá muera yo primero antes de tener que sufrir el destino de perder a alguien amado por tercera vez." Es algo que no podría soportarlo. No de nuevo. En ese instante, lo único que pensaba es que realmente estaba sola y que me había perdido por completo desde que mis padres murieron aquel día.

Escuché pasos acercarse a mi posición, pero ya no le tomé importancia, no había forma de escabullirme de ahí sin ser vista, así que sólo esperé el regaño de sea quien sea que se estaba acercando.

—Ackerman, ¿qué hace aquí?— Esperaba cualquier persona, pero no lo esperaba precisamente a él.

No había remedio, no tenía ninguna excusa para justificar mi salida a pesar de que el toque de queda fue hace bastante rato.

—Sólo tomaba un poco de aire fresco, capitán. Lo siento, yo me retiro.— Comencé a moverme para irme de ahí, pero me tomó por el hombro extrañándome por su repentina cercanía.

—Está bien, sólo quédate, no te he regañado para que te fueras.— Mencionó tranquilamente. Su extraño tono de voz me sorprendió ya que no tenía la acostumbrada irritación de siempre.

Tomé la bufanda que portaba en mi cuello y volví a mi posición original, sentí la mirada del capitán sobre mí, pero traté de no darle importancia, sólo quería perderme nuevamente en mis pensamientos, hasta que se colocó a mi lado a unos pocos metros de distancia. Lo observé de reojo y noté que ahora su mirada era dirigida al bosque frente a nosotros. Ninguno habló, no sentía interés en comenzar una conversación ni él parecía querer dar el primer paso tampoco, algo que agradecí pues nunca había tratado de entablar algún tipo de relación de amistad con el capitán además del de superior-subordinada. Aunque ahora que lo pensaba, nunca lo había visto cercano con nadie, además del comandante y la líder de escuadrón amante de los titanes. Realmente nunca lo había observado su trato con su propio escuadrón, así que no podía saber si se llevaban bien, conversaban de su vida o sólo se veían para los entrenamientos y las misiones.

—Oye.— Dio un respingo en mi lugar por la repentina falta de silencio. —¿Qué te ata tanto al tonto de Jaeger? Nunca he visto que te agradezca por algo.— Las palabras que escogió para decirme aquello me dolieron, pero me molestaron más, aunque no tenía ganas de discutir por el cansancio que ya empezaba a tener. Imprudente, eso es lo que pensé de él, nunca habla con nadie que no sea de su círculo cercano y de repente quería hacerme un interrogatorio en este lugar en medio de la noche, vaya que no era mi día.

—Él me salvó la vida cuando tenía 9 años, el día que asesinaron a mis padres.— Atiné solo a decir. Él por su parte me observaba atento con los brazos cruzados sobre su pecho, sin inmutarse de mis palabras ni lástima en sus ojos, algo que internamente agradecía.

—Ya veo, entonces lo que dijeron aquel día en el juicio es cierto, ustedes dos asesinaron a tus captores.— No me sentí intimidada por las palabras, ya que era cierto, ese día algo en mi interior hizo que tomara el coraje para asesinar a la persona que tenía a Eren bajo su poder, no podía permitir que le hicieran daño y juré desde ese día que lo protegería de cualquier amenaza ya que se había convertido en mi nueva familia.

—Sí...— Fue lo único que salió de mis labios sin dar pie a seguir con la conversación. El capitán Levi no dijo nada más, pero sentí de pronto su cercanía, había avanzado los pasos que quedaban de distancia y tomó mi brazo con delicadeza, analizándolo. No pude evitar soltar un casi imperceptible sonido de sorpresa. Pude apreciar su rostro en ese momento, no mostraba emoción al inicio, pero frunció el ceño y su voz salió con un tono que no pude identificar.

—¿Quién te hizo esto?— Soltó de pronto y sólo pude atinar a observar mi brazo que sostenía y pude ver unas marcas en el, unos moretones que empezaban a tornarse morados por el tiempo que llevaba ahí, se marcaba una mano. No había notado esa marca en todo el día porque traía mi chaqueta del uniforme todo el tiempo, cosa que me quité cuando me dirigí a la cocina a cumplir con mi deber.

No había sentido ninguna molestia por la herida que tenía hasta el momento, hasta que la toqué con mis dedos y pude notar que estaba demasiado grande para haberlo ignorado todo el día.

—Tal vez fue hoy cuando Eren se acercó a mi en los establos y estábamos...— Y callé de pronto, no podía creer que le estaba contando al capitán tan naturalmente lo que había sucedido cuando fui yo la que inventó que había sido yo la que había provocado la discusión cuando fuimos sorprendidos por el capitán, Hanji y su subordinado, cosa por el cual fui acreedora de un castigo. Dirigí mi mirada a su rostro y pude notar que estaba molesto, no sabía que estaba pensado pues se había mantenido en silencio todo este tiempo, pero podría jurar que había descubierto mi mentira en el momento que empecé a hablar.

—Sigo sin entender por qué le sigues tan fielmente.— dijo refiriéndose a la herida en mi brazo. Me extrañó de pronto su cambio de actitud ya que no era como si nunca hubiera visto a alguno de sus subordinados heridos, ya que en los entrenamientos siempre había alguien que tal vez salía más golpeado de lo normal, lo que nos hacía vulnerables a distintas heridas, marcas o cicatrices en nuestro cuerpo, eso sin contar cuando salíamos a las misiones fuera de las murallas donde algunos ni siquiera regresaban con vida.

En ningún momento había soltado su agarre de mi brazo, pero eso no me molestó, sólo me dio más curiosidad por saber que era lo que pasaba por su cabeza en ese momento. No pude responder a su pregunta, sentía yo que había quedado demasiado claro cuando le dije que Eren me había salvado cuando estaba pequeña y le estaba muy agradecida por eso.

De repente suavizó su expresión y soltó delicadamente su agarre y me sentí extraña al ver que se alejaba de mí, me sorprendió a mí misma que no me hubiera incomodado su cercanía, pues yo no era una persona muy apegada a los demás, claro a excepción de mis amigos más cercanos.

Tomé con mi mano nuevamente la bufanda que rodeaba mi cuello sin apartar la mirada del capitán, cosa que él mismo imitó ya que desde que se separó no había apartado su vista de la mía. No había un silencio incómodo, sólo el sonido del viento a nuestro alrededor.

Sentí de pronto que se acercaba nuevamente a mí, con paso lento como una bestia cazando a su presa, agradecí que la bufanda tapara gran parte de mi rostro porque pude sentir que el calor subía por mis mejillas.

—Yo... será mejor que me retire capitán, que tenga una buena noche.— Y sin esperar respuesta de su parte salí de ahí lo más rápido que pude con mi corazón latiendo a mil por hora. Un sudor frío bajaba por mi rostro, me dirigí rápidamente al baño para darme una ducha rápida para después dirigirme a mi habitación, donde seguramente mi compañera Sasha estaría ya descansando.


Levi se quedó de pie observando donde hace unos momentos se encontraba Mikasa, su expresión seria no había cambiado nada, pero un mar de sensaciones las podía sentir perfectamente dentro de él. ¿Acaso estaba consciente de la estupidez que estaba por cometer? Sintió que no tenía control sobre su propio cuerpo y simplemente comenzó a acercarse más a ella, verla en ese estado tan vulnerable había despertado algo en él, pero no sabía describir que era exactamente. ¿Curiosidad, preocupación? No podía decirlo con exactitud.

Culpó su repentino comportamiento al cansancio que empezaba a sentir a esas alturas de la noche. Salió de ahí rápidamente esperando que los pensamientos de lo que acababa de suceder se fueran de un momento para otro y con paso acelerado se dirigió a su habitación.

Lástima que no pudo lograr su propósito porque una molesta persona, según él, se había atravesado en su camino.

—¡Pequeño Levi! ¿Qué haces a estas horas de la noche vagando por los pasillos?— Comento Hanji emocionada de verlo, quería hablar con alguien de los avances que habían tenido hoy con los experimentos con Eren.

—Eso debería preguntarte yo, ¿qué haces perturbando la paz de los demás?— Atacó pasando de largo a su amiga y continuando su camino.

—Oh vamos no estés de mal humor, deberías darte un descanso de ese ceño fruncido, te vas a arrugar más pronto— Comentó divertida seguido de una risa, se mantenía caminando a su altura siguiéndolo a donde fuera que se dirigiera. Después lo observó atentamente al rostro y se calló de pronto y se acercó para verlo más de cerca.

—¿Qué mierda te pasa ahora, cuatro ojos?— Dijo harto.

—¿Estás sonrojado? ¿Tienes fiebre?— Respondió posando una mano sobre la frente de este, pero fue más rápido y quitó su agarre rápidamente visiblemente molesto.

—Por cierto— Continuó ignorando la actitud de su amigo y empezó a relatar de manera emocionada. —Debiste haber venido a ver las pruebas que realizamos con Eren, es fantástico, cada vez podemos ver una parte del increíble poder cambiante y...— Fue interrumpida de pronto con un Levi molesto frente a ella.

—Oye detente, lo que menos quiero escuchar ahora son tus estúpidos experimentos, estoy cansado me iré a mi habitación, ya deja de seguirme.

—Vaya sí que estás molesto hoy, ¿quién te ha hecho tanto daño?— Comentó dramáticamente a la lejanía ya que había dejado de seguirlo. Este sólo la ignoró y se encerró en su habitación.

El escuchar el nombre de Eren lo había irritado tanto que para disimular su descontento buscó la manera de deshacerse de Hanji lo más pronto posible. Inmediatamente pensó en ella, la chica con la que había compartido un momento íntimo en una de las torres del castillo, él nunca había entablado una relación romántica con nadie, ni muy cercana con nadie a excepción de Farlan e Isabel, personas que había perdido hace ya algunos años, pero por qué pensaba en eso en momentos como ese. Suspiró con irritación y para distraerse continuó trabajando en los reportes que habían quedado aún pendientes en su escritorio. No pudo concentrarse en las horas siguientes.


Aquel día se levantó como un rayo de su cama, no se sentía cansada a pesar de no haber podido pegar el ojo en casi toda la noche. Los rayos del sol todavía no se colaban por su ventana dando a entender que era bastante temprano, se preparó para salir rápidamente de la habitación, suponía que en una hora aproximadamente empezaría el entrenamiento con el capitán Levi.

De solo pensar en eso le provocó una pequeña molestia, por lo que frunció un poco la expresión en su rostro, sin embargo, no se encontraba molesta por dicho suceso, simplemente un poco incómoda por lo que había sucedido la noche anterior. Se molestaba consigo misma por el hecho de haber permitido que él se acercara de esa manera a ella, aunque en ese momento no le hubiera incomodado su cercanía y sabía perfectamente que no lo hacía con ninguna otra intención más que revisar el estado de su herida, la misma que su amigo Eren le había provocado.

Se preguntaba cómo sería entablar una relación más cordial con él, ser amiga de una persona tan misteriosa, con carácter fuerte y también irritable. Se rio internamente ante ese pensamiento, era bien sabido que a ojos de otras personas ella no era la persona más simpática del mundo, era apática, callada, ruda si algo me provocaba, aunque nunca le importó lo que pensaran de ella desde un principio le surgió la curiosidad de como el capitán la veía a ella.

¿La vería igual que las demás personas? ¿Pensaría también que es una persona desagradable para involucrarse y que prefiriera no acercarse a ella por temor a sus reacciones o en la forma de comportarse? Algo dentro de ella se sintió diferente, identificó ese sentimiento como decepción.

Ya había pasado mucho tiempo desde que había dejado de sentir desagrado por esa persona, podía notar en sus acciones que hacía lo posible por proteger a su equipo y aunque no fuera una persona de muchas palabras, sus acciones hablaban más por él mismo. De cierta manera ella sentía admiración por él, no tan intensamente como lo hacía Eren, pero era una admiración y respeto, al fin y al cabo.

Sacudió su cabeza y alejó esos pensamientos ya que estaba segura de que nunca se interesaría en entablar una amistad con una subordinada con la que ni siquiera entablaba conversaciones o a la que ni siquiera dirigía la mirada si no era por una cuestión de trabajo. Suspiró pesadamente hasta que Sasha la sacó de su estado.

—Llevas suspirando así todo este rato, Mikasa. ¿Hay algo que te moleste?— Soltó la castaña de pronto.

"Tal vez su discusión de ayer en la mañana con Eren la tiene así." Pensó su compañera.

—No es sólo que es algo molesto tener que despertarnos más temprano para empezar con el nuevo entrenamiento.

—Me extrañan esas palabras viniendo de ti ya que ayer fuiste la primera entusiasmada en formar parte de la misión que el comandante nos encomendó.— Sí, era cierto, pensó la pelinegra, pero en ese punto ya se estaba empezando a arrepentir de aquello, no por la tontería de tener que levantarse más temprano, sino que ahora tenía que ver a su amigo que la seguía ignorando como si fuera una completa extraña o las nuevas sensaciones que le provocaron al tratar con el capitán y para su mala suerte, los dos estarían ahí al mismo tiempo.

—No es nada, ya me acostumbraré. Prepárate, ya tenemos que irnos.


Las siguientes horas transcurrieron igual a como Mikasa se lo había imaginado, siendo ignorada por el castaño y extrañamente, siendo observada insistentemente por el capitán, aunque él quisiera disimularlo, podía sentirlo y también ella hizo todo lo posible para que él no se diera cuenta de que también mantenía una insistente mirada cuando no le estaba dirigiendo la mirada.

Según lo que les explicaron era que se tomarían las primeras horas de calentamiento y estiramiento, después de combate cuerpo a cuerpo, habría descanso para desayuno y después de eso debíamos practicar con el equipo de maniobras.

Ya en ese momento se encontraban en el comedor, por fin en su tiempo de descanso, parte del desgaste físico sufrido las primeras horas hicieron estragos en algunos de los reclutas que tenían miradas cansadas y los comentarios no se hicieron esperar, incluso con los cadetes de la 104.

—Vaya sí que es complicado entrenar con el capitán, siento como si hubieran pasado ya dos días de entrenamiento sin descanso y apenas es el desayuno— Se quejaba Jean provocando una burla por parte de Eren

—¡Ja! En serio te haces llamar soldado que no soportas el entrenamiento que ya te estás quejando

—¡Nadie está hablando contigo! Además, tampoco te veías muy animado en el campo de entrenamiento, casi se te sale el alma.— Se burló de regreso y continuó como si estuvieran dando cuerda a su boca. —En cambio Mikasa, vela tan tranquila, se ve tan fresca como si no hubiera hecho nada físico, deberías aprender un poco de ella.

Armin miró alarmado a Jean que seguía burlándose de su amigo sin medir las consecuencias de lo que estaba pasando. Si había algo que más odiaba Eren, era que fuera comparado con ella, sentía como si todo el mundo lo viera como el débil y necesitara la constante protección de la pelinegra. En cambio, a lo que todos esperaban, este sólo se acomodó en su asiento terminando su comida rápidamente para después levantarse y salir del lugar molesto.

Mikasa estuvo al tanto de toda la discusión, pero prefirió no intervenir porque sólo provocaría una pelea innecesaria como la ocurrida el día anterior y era lo que menos necesitaba en ese momento, además a la lejanía pudo ver que la mesa donde se encontraban los líderes, estaban atentos a todo lo que ocurría en nuestro lugar, por lo que no se inmutó en ningún momento y continuó comiendo como si no pasara nada a su alrededor.


El tiempo restante transcurrió con normalidad, por lo tanto, se dirigieron al mismo lugar donde se encontraban entrenando a la espera de las siguientes instrucciones.

Todo lo que podía observar Levi en el tiempo que estuvo al tanto del entrenamiento de los reclutas, es que todos estaban más exhaustos que otras veces por el incesante calor que hacía esa mañana, todos se habían despojado de sus chaquetas para quedar lo más ligeros posibles y no sufrir de un golpe de calor, pero lo que llamó su atención fue que la soldado Ackerman no se había deshecho de esa prenda en ningún momento, podía ver que se encontraba acalorada, hasta su amigo Arlert le había dicho que se deshiciera de eso para evitar acalorarse más, pero ella se negó alegando que se encontraba en perfecto estado.

Podía suponer el motivo por el que no se la había quitado y tal vez ni siquiera le hubiera comentado a su amigo del golpe que se había formado en su brazo después del agarre de Eren el día anterior. Se sintió bien en ese momento, como si ella sólo hubiera confiado su secreto con él por sobre la de su amigo de la infancia, pero negó mentalmente tal hecho ya que ella no se esperaba encontrar con él la noche anterior por lo que en su descuido no traía nada encima más que una sencilla prenda blanca para trabajar en el castigo que le impuso y él sólo llegó en el momento equivocado.

Por un instante sus miradas se cruzaron en pleno entrenamiento, él desde la primera línea observando los movimientos de sus compañeros y ella más al fondo luchando cuerpo a cuerpo con Sasha, hasta que vio como la chica caía de espaldas por un repentino golpe en la mejilla.

—¡Mikasa, lo siento mucho!— Se apresuró a decir la chica en lo que se agachaba frente a ella.

—No te preocupes, fue mi culpa. Me distraje por un momento.— Decía con su voz monótona de siempre sin enojo por lo que había sucedido. —Golpeas bastante fuerte.— Se dirigió a Sasha y sonrió provocando un sonrojo en su compañera por el alago.

Ambas continuaron con el entrenamiento como si nada hubiera pasado ante la atenta mirada de Levi.


Regresando a su rutina del día anterior, Mikasa se encontrada haciendo limpieza del comedor y la cocina como parte de su castigo, estaba más agotada que el día anterior ya que el entrenamiento al final del día si había logrado desgastar parte de su energía. Agradecía que estuviera todo en silencio. Pasó su mano por su rostro para limpiar el sudor que escurría hasta que sintió una pequeña molestia del lado derecho. Tal vez Sasha si golpeaba más fuerte de lo que se imaginaba y debía tener otro golpe expuesto, pero este no lo podía ocultar como el de su brazo por lo que se resignó y esperaba miradas hacia ella el día siguiente.

Se escucharon unos pasos acercándose al comedor donde se encontraba organizando los ingredientes para el otro día y notaba la presencia de alguien a sus espaldas. Dirigió su mirada en esa dirección y se sorprendió al ver al capitán recargado en la puerta.

—Toma, es para el golpe.— Decía al mismo tiempo que le entregaba un envase pequeño con una mezcla extraña dentro.

—Gracias, capitán.— Quería agregar algo más, pero las palabras no lograron salir de su boca por lo que prefirió darle la espalda para continuar con su labor antes de poder tomar un baño e ir a descansar

Él esperaba que le dirigiera alguna otra respuesta además de aquel seco "gracias", pero al parecer no podría esperar más que eso, sabía de antemano que era una persona bastante callada. Se preguntó por qué se había tomado la molestia de conseguir eso para ella, ya que cuando le pidió a Hanji un ungüento para los golpes, no logró quitársela de encima por varios minutos preguntando si estaba herido o si era para alguien más. Siempre tratando de investigar cualquier cosa con tal de saciar su infinita curiosidad.

—Mmh.— soltó simplemente dio media vuelta y salió de ahí para dirigirse nuevamente a su habitación.

Mikasa sólo observaba al hombre marcharse. Tal vez la vida le estaba dando demasiadas oportunidades para acercarse un poco más a su capitán, pero ella simplemente no podía reaccionar en los momentos en lo que se supone que debería, sentía curiosidad por saber porque el repentino cambio con ella y la atención que le estaba brindando en esas circunstancias de su vida. De pronto se sintió tranquila y una pequeña curva se formó en sus labios formando una casi imperceptible sonrisa. Se prometió intentarlo mañana, quería que le ayudara a comprender muchas cosas, por lo que se decidió a acercarse un poco más a él. Tal vez ya no sentía ese sentimiento vacío creyendo que se encontraba sola del todo. Empezaba a notar que además Armin y en algún punto Eren, alguien más podía despertar un interés en ella, así que sonrió nuevamente. Agradeció infinitamente que nadie la observaba en esos momentos.


Hola a todos, de nuevo aquí :)

Quiero agradecer a las personas que se pasaron por el primer capítulo y me dejaron sus votos y comentarios por mensaje y en la historia. Espero que este igualmente sea de su agrado, todavía vamos tranquilos con la historia, empiezan los acercamientos, pero ya poco a poco, ya verán no desesperen jeje

Traté de hacer el capítulo igual de largo, pero lo corto aquí. Espero el día de mañana dejarles el tercero. No sé con cuanta frecuencia estaré actualizando, pero espero que sea cada semana.

Por favor no olviden dejar sus comentarios.

¡Saludos!