Hola a todos!
Quiero decirles lo contenta que estoy con el recibimiento que al parecer está teniendo esta historia, estuve inspirada así que quise regalarles un capítulo lo más pronto posible, espero seguir continuando al mismo ritmo.
Quería aclarar un punto antes de comenzar y es que esta historia está inspirada en la canción "Un Monde à Nous" de la cantante Sara'h, si tienen oportunidad de escucharla, se los recomiendo enormemente, es simplemente hermosa. También pueden buscar un video con la traducción de la letra, ya que está en francés.
Segundo punto, es que no usaré el canon con respecto a la edad original de los personajes en el anime/manga, serán unos años más grandes, eso con el fin de evitarnos incomodidad en el avance de la historia jeje, en el caso de Levi seguirá en el canon, que según entiendo al inicio de la historia estaría rozando o empezando los 30 años. Eso creo tee-hee~
Sin nada más que agregar, les dejo el capítulo. No olviden dejar sus comentarios.
DISCLAIMER: La serie Shingeki no Kyojin y sus personajes pertenecen al autor Hajime Isayama. Historia sin fines de lucro.
Como cada día al terminar la jornada, Hanji se dirigía a su laboratorio para poder encargarse de organizar la nueva información que había recopilado de las pruebas realizadas con Eren, siempre había conocimientos nuevos que la hacía retorcerse de emoción cuando veía que cada vez podría descubrir algo nuevo. Habitualmente había sido así, a pesar de que en diversas ocasiones eso provocara cierta extrañeza en sus compañeros de equipo, sin mencionar a los nuevos reclutas que siempre miraban nerviosos como esta se expresaba tan genuinamente feliz por conocer más de los titanes, por lo que tener a Eren como sujeto de experimento la hacía sentir que podían encontrar la manera de ganar esta guerra contra estos.
Eren desde el principio se notó entusiasmado en apoyar las locas ideas que se le iban ocurriendo día con día, así como aquella noche donde él le pidió que le contara todo lo que sabía acerca de estos extraños seres. Era como una pequeña niña en un patio de juegos.
Canturreaba mientras caminaba tranquilamente a su destino hasta que una persona la detuvo.
—Oye Hanji, necesito que me ayudes con algo. — Vaya eso la sorprendió, no era habitual que Levi se acercara a ella pidiendo favores y menos con el tono calmado que usó cuando la interceptó.
—Oh, si claro, ¿qué necesitas? — Preguntó calmadamente deteniendo su andar.
—Un ungüento para los golpes. — Dijo desviando la mirada hacia el ventanal que se encontraba a su lado.
—¿Por qué? ¿Estás herido o algo? — Comenzó curiosa acomodando sus lentes buscando alguna herida en su rostro o en alguna otra parte. —¿O es para alguien más? Deberías traerlo para revisarlo...
—Nunca paras de hablar y especular, sólo dámelo. ¿Tienes o no? — Comenzaba a impacientarse nuevamente. Hanji no dijo nada y sólo pudo esbozar una sonrisa divertida.
—Oh ya veo, es para alguien más, vamos por qué no me dices quien es la persona que tiene tu mente ocupada, pequeño Levi. — Comenzó ella a pincharlo, de las cosas que más le gustaba hacer era siempre molestar a su amigo hasta hacerlo rabiar, claramente ella no le tenía miedo y lo conocía perfectamente para saber qué puntos débiles tenía y siempre atinaba a decir algo para sacarlo de sus casillas. Sin esperar ninguna respuesta de su parte lo tomó de los hombros y lo jaló directo a su laboratorio entre burlas, con Levi tratando de zafarse de su agarre.
Cuando llegaron a su destino se soltó rápidamente de él y comenzó a esculcar entre todos los frascos que se encontraban en las repisas y los armarios.
—¿Nunca en tu vida vas a limpiar este jodido lugar? Es un asco, ¿cómo puedes trabajar así? — Exasperado por lo que veía a su alrededor, sólo pudo quedarse quieto en su lugar evitando a toda costa tocar algo que pudiera ensuciar sus manos.
—¡Ajá! Lo encontré. — Emocionada se acercó a él para entregarle el recipiente con el extraño contenido adentro.
—Gracias. — Contestó simplemente, dirigiéndose a la salida, pero Hanji no lo dejaría ir tan pronto, claro que no, quería saber que era lo que se traía su amigo entre manos y su curiosidad en verdad la estaba matando.
—Ya vas a decirme para quién es eso. — No fue una pregunta, fue una afirmación, sin embargo, nunca recibió una respuesta del hombre, la miró molesto y simplemente respondió.
—Eso no te importa, me voy.
Fue lo último que dijo antes de marcharse del lugar, no se sintió ofendida para nada, sabía que algo pasaba con él y de alguna u otra forma se terminaría enterando. No quería presionar las cosas con Levi, había situaciones en las que era mejor dejar que todo fluyera naturalmente, porque si había algo que a ella la distinguía, era la paciencia.
Se había levantado temprano ese día al igual que el anterior, hace horas que sentía una tremenda sensación de ansiedad en su interior, apenas sería el tercer día desde que comenzaron el entrenamiento y tercer día que no había tenido contacto con Eren, es decir que sólo podía observarlo a la distancia, pero desconocía por completo el estado de ánimo o sentir de él desde aquella discusión. Trataba de animarse pensando que su enojo podría pasar pronto ya que había cesado su insistente cuidado hacia su persona desde ese momento, situaciones como esa ya habían pasado antes. Ella lo quería, pero también tenía su orgullo y las formas en la que la había tratado esa y en otras ocasiones habían puesto en alerta su cerebro pensando que lo mejor sería dejarlo un tiempo a solas.
"Tal vez así se dé cuenta de que cometió un error en acusarme de esa forma y volvamos a ser los de antes."
Su semblante cambió por uno más serio, pero sus ojos no pudieron ocultar su tristeza.
"Que patética" Se dijo así misma, ponerse en ese estado de ansiedad porque el chico no le dirigía la palabra le supo amargo, pero también sentía que empezaba a verse como una persona 'patética' a ojos de las demás personas.
"Tal vez sí lo sea, pero no por eso dejaré de cuidarlo, ese es mi propósito de estar aquí" Y de paso cuidar a su querido amigo Armin.
Extrañaba los tiempos en los que todo era más fácil, cuando los únicos 'enemigos' que debía enfrentar eran los tontos con los que Eren siempre peleaba para defender a su amigo rubio, peleas que siempre ella terminaba.
"Cosa que también lo irritaba…"
Pensó que acaso todas las acciones que ella creía correctas eran malas desde los ojos de Eren, pero ¿por qué? ¿Su único mal era siempre querer estar a su lado para evitarle algún malestar? O… ¿el malestar estaba resultando ser ella?
Suspiró pesadamente otra vez mientras tallaba su rostro y a continuación veía el techo blanco de la habitación. El golpe en su mejilla aún se sentía, aunque no como la noche anterior. Dirigió su mirada al recipiente que se encontraba sobre la mesa al lado de su cama y pudo dirigir sus pensamientos a la persona que le había entregado aquel presente.
Y recordó la noche antepasada donde ambos se encontraron solos en la torre para observar el cielo nocturno, en aquel momento cuando tomó su brazo sintió una corriente pasar por toda su espalda y quedó embelesada por la mirada profunda de sus ojos.
Los ojos del capitán. Que sorpresa. ¿Por qué nunca había notado ese detalle en él? El primer pensamiento que cruzó por su cabeza, era que son de un hermoso color azul, pero eran muy diferentes a los de Armin o de Christa, tenían una tonalidad más oscura y además de que la expresión de estos reflejaba como un misterio que se le antojó resolver en ese momento.
Sacudió su cabeza bruscamente sobre la almohada, estaba pensando demasiado en su capitán ahora, no lo había analizado porque nunca le prestó atención a su físico, además de sus grandes habilidades en batallas. De cierta forma creía que se parecía un poco a ella, lo único que llegaban a notar los demás eran sus habilidades en el combate, nunca se había puesto a pensar si a ojos de otros ella era una persona agradable a la vista.
Espabiló y se levantó para dirigirse al pequeño espejo que había en la habitación y tocó su mejilla, justo debajo de la cicatriz pudo notar el golpe que había recibido el día anterior en el combate cuerpo a cuerpo. Golpe que ella misma se había ganado cuando se distrajo en el momento que su mirada chocó con la del capitán. Estaba un poco hinchado y el tono de este se había tornado más oscuro.
—¿Ya es hora de comer…? — Dijo Sasha semiconsciente. Le causó un poco de gracia.
Se arregló pronto y decidió salir de ahí, aún era muy temprano para despertar a su compañera, por lo que prefirió salir silenciosamente, pero recordó la medicina que el capitán le había dado la noche anterior, así que decidió llevarlo consigo e irlo aplicando en el transcurso del día esperando que la hinchazón pasara muy pronto.
Mikasa POV
En ese momento, me dije que lo mejor era dirigirme al campo de entrenamiento en lugar de perder tiempo en la habitación y ahogarme en mis propios pensamientos. Empecé a calentar mis músculos para proceder a correr por el perímetro del lugar. No habían pasado más de unos cuántos minutos hasta que vi que alguien más se acercaba a la orilla del campo, troté hasta ahí para darme cuenta de que se trataba del hombre que empezaba a rondar mis pensamientos.
—Capitán. — Me detuve frente a él y agaché ligeramente la cabeza en forma de saludo.
—Ackerman. — Respondió simplemente, pero continuó. —¿Qué haces aquí a estas horas? Todavía falta para que inicie el entrenamiento.
—No podía dormir. — Respondí con mi monótona voz de siempre. Justo ahí una idea cruzó por mi cabeza, a esto me refería cuando pensaba que eran demasiadas coincidencias que me encontrara en diversas situaciones en los que se veía involucrado el capitán.
"Tal vez pueda aprovechar esta oportunidad para conocerlo un poco más, cuando estuvimos a solas en la torre no tenía ningún impedimento en hablar conmigo."
Quise hablar, pero ningún sonido salía de mi boca y volví a cerrar mis labios. Al parece él notó mi repentino comportamiento ya que no me había movido ningún centímetro de ahí desde que empezó a estirar su cuerpo.
—¿Quieres decir algo? — dijo deteniendo sus movimientos para prestarme su total atención.
—Ah, yo... No, creo que no. — Dije algo decepcionada de mí misma por no tener un tema de conversación para hablar con él.
Empecé a alejarme hasta que su voz me detuvo.
—¿Quieres entrenar ahora conmigo? Podemos hacer una rutina en lo que llegan los demás. — Dijo con su voz algo apagada sin dejar de clavar sus ojos en los míos esperando una respuesta.
—Claro. — Y sonreí levemente.
FIN POV
Había pasado alrededor de 40 minutos desde que habían comenzado a practicar los dos, los rayos del sol ya se asomaban en el horizonte y Mikasa pudo notar que algunos de sus conocidos empezaban a llegar al lugar. Le restó importancia y continuó haciendo lo que le indicaba el capitán. Le mostraba algunas posiciones de combate que podrían servir de defensa y ataque en una pelea cuerpo a cuerpo, eran completamente nuevos para ella, ni siquiera se acercaban a los movimientos que solía utilizar Annie cuando entrenaban todos juntos y ella que pensaba que eran muy distintos a los que enseñaban en el ejército. En uno de esos movimientos, Levi se acercó rápidamente a ella agarrando sus brazos y cruzándolos hasta que quedaran en su espalda. Le dijo unas palabras cerca de su oído, pero no pudo captar cuáles habían sido ya que la había tomado por sorpresa.
—No te distraigas. — Dijo después aún cerca de su nuca y la soltó. Lo único que pudo hacer fue observarlo alejarse de ella para tomar posición frente a los reclutas que hacían la formación debida para comenzar con la rutina.
De pronto su mirada se dirigió a los alrededores y notó que sus compañeros la observaban con distintas caras de sorpresa, pero la que más le llamó la atención fue la de Eren y Armin que se colocaban uno al lado de otro.
"Lo mejor será ignorar las miradas."
Se dijo así misma y procedió a tomar su lugar en la formación sin acercarse a ellos.
A lo lejos, los susodichos murmuraban lo que acababan de presenciar.
—Armin, que diablos ¿viste eso? Desde cuándo ella y el capitán entrenan juntos. — Lo dijo con un leve tono de molestia, algo que si pudo captar su rubio amigo.
—No lo sé, también me sorprendió. Tal vez Mikasa llegó temprano y empezaron a hacer algunos ejercicios, no es descabellado. — Dijo al castaño, aún con la mirada dirigida a su amiga.
Realmente eso era lo más lógico que se le ocurrió, nunca había sentido que Mikasa sintiera un interés por el capitán o viceversa además de las contadas ocasiones que llegaron a dirigirse la palabra por temas del trabajo dentro de la legión. Sin embargo, esa respuesta no dejaba tranquilo a Eren, realmente le extrañaba habérselos encontrado en esa situación, sin mencionar la posición en la que el capitán había dejado a Mikasa antes de dirigirse a todo el equipo, ya que hasta el momento ninguno de ellos había tenido el honor de practicar directamente con el soldado. Y eso era una oportunidad de oro, pensó Jaeger, porque podía ser bastante duro, lo sabía de primera mano, pero sería extraordinario conocer más de sus habilidades.
Ante el último pensamiento, se sobó la sien nervioso, tratando de alejar los pensamientos, al final el recuerdo del dolor de sus golpes fue lo que prevaleció más que otra cosa.
Con el transcurso de unas horas, todos tomaron un descanso para dirigirse al comedor a tomar su desayuno, todos se apresuraron ya que ese día practicarían distintos movimientos con el equipo de maniobras, el ejercicio favorito de la mayoría.
Se encontraron todos reunidos en la misma mesa de siempre y los mismos compañeros de siempre, para variar. Mikasa a una orilla de la mesa y Armin como siempre a un lado de ella seguido por Eren. El ameno momento transcurría con tranquilidad hasta que Armin se dirigió a la pelinegra.
—Mikasa, ¿tu mejilla se encuentra bien? Veo que hoy se te ha hinchado bastante. — Dijo con un tono preocupado, llamando la atención de Eren y por instinto ella dirigió su mano al lugar que señalaba su amigo.
—Sí, estoy bien, esto no es nada. Pasará pronto. — Salió su voz apacible. Observó la reacción de Eren y este sólo se encontraba concentrado en una parte de su rostro, al parecer específicamente en la cicatriz que él le había hecho hace unos meses atrás. Esperó a que le dirigiera unas palabras, pero el momento nunca llegó, a lo que dejó de mirarlo y continuó con su comida, aunque sin probar bocado.
—Deberías ir con Hanji para que pueda revisarte la herida, está un poco oscura. — Continuó preocupado.
En eso recordó el ungüento que portaba en uno de los bolsillos de su pantalón y lo sacó de inmediato para colocar un poco de este sobre la hinchazón.
—¿Qué es? — Preguntó Armin curioso.
—No sé realmente de qué esté compuesto, pero me ha ayudado bastante a mitigar el dolor y ha bajado la hinchazón de la herida desde ayer.
Armin tomó el frasco en sus manos y trató de analizarlo. —Ya veo, ¿dónde lo conseguiste?
—El capitán me lo entregó ayer. — Dijo como si fuera la cosa más natural del mundo y ante tal respuesta, de nuevo la mirada de sus dos amigos se posó sobre ella con sorpresa y algo de intriga.
—¿Pasa algo? — Dijo sin modificar su tono de voz.
—Dices que él te lo entregó... ¿para curar tu golpe? — Indagó Armin sin dejar de mirarla.
—Sí. — Dijo simplemente. No entendía porque tanto revuelo por un simple frasco con medicina, el capitán la vio herida ayer, quiso ayudarla y se lo entregó, eso era todo.
—Ya veo. — Armin sonrió le entregó el recipiente. Había sido un gesto aislado por parte del capitán Levi, pensó el rubio, pero no dejó de sonreír ante tal confirmación.
De pronto fueron interrumpidos por Hanji que pasó animada a su mesa y los saludó a todos calurosamente y se detuvo con Eren.
—Disculpa Eren, pero no podrás ir con los demás a practicar con el equipo de maniobras, quisiera intentar algo que estuve estudiando el día de ayer. — Decía emocionada hasta que su mirada se posó sobre el objeto que Mikasa sostenía en su mano.
—Oh, Mikasa, ¿por qué tienes esto? — Dijo señalando el frasco.
Ahí iban de nuevo, pensó ella. ¿Por qué tanto revuelo por una simple medicina? ¿Acaso debía mantenerlo en secreto para todos? El capitán nunca le pidió tal cosa, aunque ahora se arrepentía de haberlo sacado en pleno desayuno frente a todos.
—Sólo es algo que me entregó el capitán. — Explicó nuevamente sin cambiar su tono de voz.
—¡Ah sí sí! Ya veo. — Terminó para dirigirse a Eren y darle las instrucciones para encontrarse en unos minutos. Después de eso, la chica de lentes se alejó de ellos, pero una sonrisa traviesa se empezaba a formar en su rostro y unos ojos triunfantes se alzaban emocionados hacia el techo mientras salía del lugar seguido de su fiel compañero Moblit que la miraba extrañado, pero acostumbrado a los repentinos gestos de su líder.
Eren POV
Cuando fuimos saludados por la líder de escuadrón para indicarme que no iría a entrenar con el resto del equipo, puse una discreta mirada sobre Mikasa esperando alguna clase de objeción, pero nunca llegó, sólo la vi tan tranquila comiendo un poco de verdura sin siquiera dirigirme la mirada. Sólo hasta que Hanji señaló el objeto que tenía en su posesión. No entendía el panorama que se estaba formando desde hace apenas tres días después de nuestra discusión, sé que es mi culpa, pero no encuentro las palabras para dirigirme a ella como si no hubiera pasado nada.
Pero ahora con su aparente indiferencia y su acercamiento repentino con el capitán Levi... ¿Estaba pasando algo raro ahí?
"No. Imposible" Bufé. No es que fuera completamente indiferente a Mikasa, ella es una joven muy hermosa, calmada, fuerte y una excelente amiga, pero no sabía por qué me sentía tan sofocado cuando me encontraba alrededor de ella, simplemente había algo que me alejaba y no sabría decir el por qué.
Me sentí mal de pronto, no podía imaginarme mi vida sin ella a mi lado, ya habían pasado tantos años conviviendo juntos como familia que le era difícil imaginarse un futuro alejado. Teníamos tantos sueños juntos que compartíamos con Armin, pero la situación en la que vivimos actualmente se vuelve más complicada y me da miedo cada vez que tenemos que salir de las murallas y que alguno de los tres no pueda regresar me pone los pelos de punta. No creo que pudiera soportarlo. Entonces, ¿por qué?
Cuando la volví a ver hoy tan cercana con el capitán me sentí molesto, quería traerla con nosotros, pero mi cuerpo no respondió y como un estúpido me quedé plantado en mi lugar viéndolos a ambos.
Revolví mi cabello con frustración y alejé eso pensamientos ya que me encontraba en el campo donde realizaba las pruebas con Hanji. Suspiré por el pesado día que me esperaba.
FIN POV
Después de aquel interrogatorio, como lo catalogó la soldado Ackerman, se dirigieron al bosque más cercano al castillo, ya estaban equipados y dejaron los caballos atados en la entrada del lugar.
Esta vez pudieron notar que el escuadrón de Levi se encontraba con ellos, algo raro ya que desde que el capitán entrenaba a los "novatos", ellos realizaban sus actividades por separado.
—Escuchen, van a seguir las indicaciones de mi equipo, ellos les enseñarán diversas maniobras que pueden aplicar cuando nos encontremos fuera de las murallas, la práctica les ayudará a mejorar sus reflejos dentro y fuera del bosque.
Todos asintieron al unísono y se prepararon para las siguientes instrucciones. La primera en hacer la muestra sería una joven pelirroja de nombre Petra.
Todos la veían embelesados, ya que además de su radiante personalidad y belleza, se movía con gracia entre los árboles como si estuviera volando. Se impulsaba más con la fuerza de sus piernas que con el gas en sí, Armin supuso que era para el ahorro del combustible en momentos críticos en medio de la lucha ya que muchas de las muertes se debían al uso indebido de esta herramienta. Era bastante útil que mostraran ese tipo de técnicas.
Así como pasó Petra, le siguió el resto de los reclutas, la técnica era usar el impulso de su propio cuerpo acompañado con una pequeña cantidad de gas al momento de apoyarse en una superficie, así evitarían el desgaste innecesario.
Cuando fue el turno de Mikasa, imitó a la perfección los movimientos de la pelirroja ganándose un grito de admiración por parte de ella, toda su concentración estaba en los árboles frente a ella y pensaba ágilmente donde sería su siguiente apoyo, así terminando el circuito colocado por el escuadrón, cayó suavemente sobre la tierra dando así por terminado su turno. Petra aplaudió felicitando a la joven soldado halagando sus habilidades, algo que provocó un poco de pena provocando un leve sonrojo. Algo que no pasó desapercibido por Levi que se encontraba a unos pasos de ella analizando los movimientos de todos los reclutas. Dibujó una casi invisible sonrisa en su rostro orgulloso.
—Bien, el que sigue.
Esta vez fue el turno de Armin, quien se preparó para comenzar su recorrido. Se elevó de un salto con la ayuda de su equipo logrando el equilibro entre el uso del gas y con la ayuda de su cuerpo para moverse. Notó que el ejercicio necesitaba un sobre esfuerzo físico para poder avanzar como lo había mostrado Petra y como lo había ejecutado Mikasa, por lo que sintió un cansancio prematuro en el camino. Siguió avanzando hasta casi dar la vuelta en el circuito improvisado hasta que sintió que los cables de acero no salieron de la caja que los contenía y de pronto desesperó.
Mikasa notó que algo no estaba bien con el equipo de su amigo cuando estaba dando la vuelta para regresar y corrió a su altura para poder ayudarlo.
—¡Ackerman vuelve a tu lugar! — Ordenó Levi molesto, pero ella pasó de largo su mandato y se elevó tomando a su amigo antes de caer, por la altura y la velocidad, además de la preocupación que se apoderó de ella evitando concentrarse correctamente, no tuvo oportunidad de cambiar de posición para ponerlo a salvo y ambos cayeron estrepitosamente al suelo, aunque Armin sin menos daño ya que el cuerpo de ella mitigó el golpe por la caída.
Un quejido salió de su boca y se llevó una mano a la parte baja de su espalda sentándose en el suelo.
—¡Mikasa! ¡¿Estás bien?! ¡Lo siento, ha sido mi culpa! — Decía desesperado sosteniéndola por los hombros para ayudarla a sentarse.
—No digas tonterías, no ha sido tu culpa, pude ver que tu equipo tiene una falla, no iba a permitir que calleras al vacío. — Decía dando bocanadas de aire cada cierta palabra, aquel golpe la había dejado sin aire, sólo esperaba que no se hubiera roto alguna costilla.
—¡Arlert, Ackerman! ¡¿Qué pasó?! — Vociferaba molesto Levi. —Mikasa, te ordené que no abandonaras tu posición.
—Señor, con todo respeto no podía dejar caer a Armin al vacío, por suerte pude salvarlo a tiempo, yo... — Pero fue callada en el momento por él.
—De esto trata el ejercicio, mejorar su agilidad y reflejos, Arlert tenía que reaccionar por sí mismo y de no ser así, cualquier de mi escuadrón estaba listo para atraparlo y evitar un accidente. — Sentenció cruzando los brazos viéndolos desde arriba. —En una misión fuera de las murallas no puedes proteger a todos, por eso estamos practicando, tienen que mejorar su uso con el equipo, si no pueden hacer algo tan simple como eso, la muerte los esperará cuando pongan un pie afuera y también a ti por tu imprudencia. — La mirada de Armin fue directa al suelo sin tener palabras para poder defenderse, aunque tenía una muy buena razón para hacerlo.
—Pero es que no lo entiende, ¡el equipo de Armin está dañado en este momento! — contestó continuando con la calurosa discusión, se encontraba molesta porque el equipo de su amigo se encontraba en mal estado y nadie se había dado cuenta de este detalle. Los equipos que usaban en ese momento no eran los propios que usaban para salir a las expediciones, sino que eran los que se utilizaban para los entrenamientos que, en teoría, se encontraban en constante mantenimiento por el uso. Los equipos personales eran exclusivos para las misiones evitando el desgaste innecesario de estos en las prácticas.
Ante tal afirmación, la postura de Levi se relajó y se agachó a la altura de ambos para poder revisar el dichoso equipo de maniobras.
Suspiró pesadamente después de unos momentos para dar por hecho de que la chica tenía razón, ya se encargaría de hablar seriamente con las personas responsables del mantenimiento de la herramienta.
—De acuerdo, si hay una falla en este, yo me encargaré de hablar con los responsables. — Dijo con su voz más relajada, pero continuó con el ceño fruncido irritado por la situación.
—Arlert, de regreso encárgate de hacer la observación para que eso sea revisado. — Sin más que agregar a ellos, dio media vuelta y exigió que se continuara con la práctica. Armin se levantó del suelo para poder ayudar a su amiga siendo él su soporte. De nuevo un leve quejido salió de sus labios y se tocó un costado para mitigar un poco el dolor.
—¿Mikasa, te encuentras bien? — Consultó Petra visiblemente preocupada, hasta ahora se había atrevido a intervenir después de que su capitán dio por terminada la discusión con la joven. —Regresando deberías pasar a la enfermería para que te revisen, esperemos que no te hayas roto alguna costilla.
—Estoy bien, en serio. — Cojeó un poco.
—No, no estás bien, todo ha sido mi culpa, debí haber sido yo el que debió protegerte del suelo. — Ella lo observó serena y posó una mano sobre su hombro para darle ánimos.
—No lo hubiera permitido. — Y con eso le mostró una sonrisa a su amigo para tranquilizarlo, acción que fue vista de reojo por Levi.
"Esta mocosa tonta siempre lastimándose por culpa de los demás. Nunca piensa en sí misma, por su imprudencia terminará muerta algún día." Ese pensamiento lo molestó demasiado, ella era exactamente igual a él, siempre sacrificando su bienestar por el de las demás personas, aunque al final del día algunos no agradezcan el gesto. En tres míseros días la había visto ser lastimada por distintas personas, aunque dos de ellas hayan sido a causa de un simple accidente. A ese ritmo no quedaría nada de ella para la misión por la cual estaban preparándolos.
Continuaron por unos minutos más hasta que todos hubieran terminado la práctica, uno de sus subordinados se encargaba de tomar nota de cada uno para evaluar su desempeño y las anotaciones finales se encargaría de hacerlas él para poder entregarle el reporte completo a Erwin.
Después de finalizar la actividad, Levi dio la indicación de ir por los caballos para regresar al castillo, estaba anocheciendo y debían regresar antes de que se ocultara el sol por completo.
Cada uno tomó su transporte para emprender el regreso, pero Armin y Mikasa quedaron atrás porque el rubio sostenía a su amiga para que poder mantenerse en pie. Vieron como el capitán de acercaba a ellos y bajaba nuevamente de su caballo.
—No puedes montar en ese estado, si te vuelves a caer sólo nos ocasionarás más problemas. — Dijo serio dirigiendo una mirada hacia la joven. —Irás conmigo. — Ahora ella pensaba en decirle que podía marcharse con Armin, pero él sin dejarles tiempo para replicar, les dirigió una mirada de advertencia por lo que sólo se dirigieron una breve mirada para finalmente asentir.
Acercó su caballo y la sostuvo por la cintura para ayudarle a subir y le siguió él colocándose delante de ella. —Agárrate fuerte. Iré un poco rápido, después irás con Hanji para que te revise.
—Sí, capitán. — Contestó suavemente expulsando un poco de su aliento en su oreja, más cerca de lo que le hubiera gustado, ya que pudo notar un pequeño escalofrío recorrer el cuerpo de él, pero hizo lo posible para disimularlo.
—Lleva el caballo de Mikasa a los establos, después ve con el equipo a mantenimiento, yo te alcanzo en un rato. — Señaló dirigiéndose al nervioso chico.
—¡Sí capitán! — Lo observó atar el caballo de la joven junto al de él y el capitán esperó a que partiera para comenzar a avanzar. —Sostente. — Volvió a escuchar que decía y rodeó su cintura con sus brazos, delicadamente pero firme, lo que menos necesitaba ahora era caer. Una vez asegurado que lo sostenía, aceleró el paso para llegar lo más pronto posible al cuartel.
En todo el trayecto él no dijo nada y ella tampoco se atrevió a soltar alguna palabra, después del acalorado momento de hace rato, no quería ocasionar una nueva irritación de su parte. Ciertamente, no le intimidaba cuando estaba molesto, siempre se la pasaban escuchando comentarios por los pasillos diciendo lo duro que era el capitán con los demás, además de su destacado carácter y frialdad. Al contrario de lo que decían, ella pensaba que no era una mala persona, podía notar lo atento que era como líder y que siempre buscaba el bien para todo su equipo y hoy lo pudo comprobar una vez más.
Empezaba a oscurecer y Mikasa se estremeció un poco ya que no portaba su capa porque la había dejado en su caballo para que no me estorbara en el entrenamiento, eso provocó que se aferrara un poco más a la espalda del capitán reafirmando su agarre. Sintió un calor subir por su rostro y deseó con todas sus fuerzas que llegaran lo más pronto posible, sentía que su corazón empezaba a latir más de lo normal en esos momentos y esperaba que con el galope del caballo disimulara su nerviosismo, ya que se temía que pudiera notar el ritmo acelerado en su pecho.
Ladeó un poco la cabeza para ver en qué parte del camino estaban y vio el castillo cerca. Se acercaron cada vez más a los establos por lo que ella optó por soltar un poco el agarre de la cintura de Levi, pero sintió que él tomaba sus manos y reafirmaba los brazos en su cintura y lo vio confundida, al menos la espalda, como si así fuera a responder la interrogante que se formó en su rostro. Él no dijo nada, ella no se quejó y siguió más adelante, pero bajando cada vez más la velocidad hasta que llegaron a las puertas del lugar. Supuso que prefirió traerla hasta la entrada principal para que no caminara tanto desde los establos ya que si era una distancia considerable a pie.
Aquella situación le estaba resultando de lo más extraña, todo el tiempo estando ahí y ni cruzaban palabra y de pronto estaba montando a caballo junto a él abrazando su espalda.
"Creo que es más considerado de lo que me imaginé, hubiera ayudado igual a cualquiera de nuestros compañeros".
Se dijo aquello último, aunque ya ni siquiera estaba convencida de sus propios pensamientos.
Cuando se acercaron más a la entrada, Mikasa empezó a sentir la mirada de todos sobre ellos. Tal vez porque iban juntos de regreso, porque lo estaba abrazando o porque traía algo en la maldita cara, se dijo en sus adentros.
Se habían detenido por completo cuando él bajó primero y cuando Mikasa intentó hacer lo mismo por su cuenta, sólo la tomó de la mano para ayudarle a bajar al mismo tiempo que la sostenía por la cintura. Se estaba empezando a sentir cómoda a su agarre, pero de pronto la soltó causándole extrañeza, cosa que no duró mucho tiempo porque Sasha se acercaba a ella rápidamente.
—Mikasa sostente de mí, te llevaré a la enfermería. — Se sintió algo decepcionada, pero sólo asintió a sus palabras, dejándose guiar por ella mientras observaba a Levi alejarse acompañado de su escuadrón.
Al llegar, se toparon de frente con Hanji quien iba de salida con unos papeles bajo su brazo. Las saludó animadamente, pero reparó en el estado de la pelinegra.
—¡Mikasa! ¿Qué te sucedió? — Un pequeño accidente con el equipo de maniobras, no es nada, sólo quería asegurarme de que no tuviera nada.
—¡¿Bromeas?! Armin y Mikasa cayeron y rebotaron directo en el suelo, de no ser por ella tal vez Armin hubiera tenido un feo accidente. — Contestó Sasha perturbada, pero alagando sus reflejos al momento de salvar la vida del rubio.
—Ya veo, por favor recuéstate aquí. Levantaré un poco tu ropa para revisar tus costillas. — Sasha salió del lugar diciendo que estaban a punto de servir la cena y que se encargaría de guardar su porción.
Hanji posó sus dedos sobre un costado tanteando el lugar para asegurarse de que no hubiera alguna herida de gravedad, levantó un poco más la camisa del uniforme de Mikasa al mismo tiempo que alguien entraba de improviso en la habitación.
—¿Cómo estás? — Dijo una voz grave y apacible, volteó en su dirección y vio directo al capitán que la veía atentamente esperando su respuesta.
—Estoy bien, no ha sido nada. — Respondió con el tono apagado despegando su mirada de la de él.
—Bien, al parecer no hay costillas rotas, ni heridas abiertas. Mañana tal vez estés un poco adolorida, pero no hay que preocuparse por nada.
Levi seguía con su tarea de vigilar todos los movimientos de la joven, desde que se acomodaba el cuello de la camisa, hasta que la bajaba por su cintura para acomodarla en su lugar, pudo notar el trabajado abdomen y su marcada cintura, de pronto entendía porque tantos estaban locos por ella, aunque al parecer ni la misma Mikasa parecía darse cuenta o no le tomaba importancia. Después vio como abotonaba la prenda de arriba donde dos botones se habían zafado cuando la estaban revisando, por lo cual notó la curvatura de su pecho y es ahí cuando se detuvo y volteó por completo hacia su amiga de lentes que estaba distraída acomodando algunos papeles. Agradeció internamente que no lo hubiera notado o de lo contrario ya se estuviera ganando un sinfín de burlas de su parte, algo que no necesitaba porque ese día ya se encontraba lo bastante irritado.
Sin embargo, quien si notó la insistente mirada había sido la autora de los mismos movimientos. Aunque no lo mirara directamente podía sentir sus ojos sobre ella, cosa que no la incomodó en lo absoluto. No es que no tuviera pudor, pero no se sentía observada con morbo sino con preocupación.
—Muchas gracias, buntaichō. — Finalizó tranquilamente.
—Por favor Mikasa, sólo dime Hanji. — Le sonrió y Mikasa regresó el gesto, había sido una sonrisa muy genuina, Levi no la había visto sonreír así antes lo que hizo que su corazón se estrujara por un momento y se quedó muy quieto. La joven pasó a su lado y pidió permiso para retirarse.
—¿Ahora a ti qué te pasa? — Lo sacó la de lentes de su ensoñación e inconscientemente Levi colocó una mano sobre una parte de su rostro, frunció el ceño nuevamente y soltó un bufido exasperado, pero en tono bajo. —Oye, te estoy hablando. — Dijo colocándose frente a él.
Los ojos de Hanji se iluminaron por completo, era como si estuviera experimentando una epifanía, una muy gratificante epifanía.
—No me digas que...
—Cualquier idea que te estés haciendo en esa rara cabeza tuya ni la menciones, porque seguramente será alguna estupidez, así que cállate. — Claramente ese no era el fin de la conversación para ella y empezó a dar saltitos a su alrededor.
—Levi, no lo puedo creer... ¡Es ella! ¿Cierto? — Soltó un chillido seguido de un gruñido de Levi. —Ay que tierno, nuestra hermosa soldado que vale por cien te ha flechado, ¡¿cierto, cierto?! Nuestro Levi enamorado. Aunque no me extraña, todos aquí babean por esa chica.
—Deja de decir estupideces, no es lo que te estás imaginando.
—No, claro que no — Dijo divertida. — Como si no notara como la vez desde hace días.
—Cállate, ella es sólo una niña. — Dijo al fin más calmado, pero sin cambiar la expresión de su rostro y sin negar que Hanji había dado en el blanco. Por supuesto que no se estaba haciendo ilusiones, tal como él lo dijo, ella era sólo una niña para él, casi le doblaba la edad, no podía siquiera asimilar una relación con ella, ni con ninguna añadió a sus pensamientos, ya que nunca había estado con alguien románticamente. No servía para eso.
—Vamos no seas tan exagerado, ella ya no es tan niña ni tú estás tan viejo. — Mencionó eso último seguido de una carcajada, pero añadió al ver como su amigo la veía como si quisiera asesinarla. —Vamos, en serio, ya tiene 17 años, es una persona muy madura para su edad, ya es toda una mujer, ¿qué tiene de malo que ella te guste?
No contestó inmediatamente y sólo se dirigió al marco de la ventana de la habitación recargándose de lado sobre esta con los brazos cruzados y terminar colocando su mirada en el cielo estrellado, dándole la espalda a la castaña.
—Tampoco tiene nada de bueno. — Soltó al fin, confundiendo a Hanji que lo observaba atenta y en silencio, incitando que continuara. —No soy bueno para ella, simplemente eso.
—¿Y eso por qué? — Comentó al fin seria.
Los recuerdos de su pasado vagaron por su mente, aquellos donde era un delincuente, donde tenía que matar para sobrevivir en el bajo mundo, eso hasta que de cierta manera fuera "rescatado" por Erwin y lo invitara a unirse a la legión, pero eso no borraba los pecados que hubiera cometido en aquel entonces.
Y se perdió en sus pensamientos, ya no sentía nada alrededor, ya no escuchaba las palabras de Hanji y sólo podía notar el vaivén de su pecho a causa de su respiración. Sólo se concentró en recordar el sentir de los brazos de la joven en su cintura cuando cabalgaron juntos esa tarde y lo que había provocado ese contacto. Sin duda le gustaba, pero en su mente se repetía una y otra vez que no se atreviera, que por Dios, si es que existía uno, no le permitiera seguir pensando más en ella.
