DISCLAIMER: La serie Shingeki no Kyojin y sus personajes pertenecen al autor Hajime Isayama. Historia sin fines de lucro.
Mikasa se dirigía a paso tranquilo hacia el comedor donde lo más probable es que seguían reunidos todos sus compañeros. El dolor en su costado y espalda baja seguía molestando un poco, pero esperaba que Hanji tuviera razón y el mismo disminuyera por la mañana. Lo que menos necesitaba ahora, era atrasarse con el entrenamiento, además se conocía lo bastante bien para saber que no se quedaría sin hacer nada.
Escuchaba el bullicio cada vez más cerca sacándola de sus pensamientos, preparada para entrar al lugar, pero detuvo sus pasos con una mano sobre la puerta y su mirada viajó a alguna parte a sus espaldas. Frunció el ceño en seguida, notando un movimiento repentino a unos metros de donde ella se encontraba, todo estaba rodeado de oscuridad a excepción de la entrada al comedor que era levemente iluminado por las antorchas. Giró su cuerpo por completo para dirigirse al lugar donde había visto aquel sospechoso movimiento, pero nuevamente un sonido a sus espaldas la distrajo.
—Ah Mikasa, estaba a punto de ir a buscarte.
Sólo al principio puso atención a las primeras palabras que pronunció Armin, pero instintivamente el curso de su mirada volvió a su punto de origen. Ya no podía notar ninguna presencia observándola, pero estaba casi segura de que una persona había estado ahí.
"Pero es muy extraño, no estamos cerca de la ciudad o algún pueblo, no puede haber civiles cerca sin que alguien no lo haya notado." Se preguntó contrariada.
—¿Mikasa?
—¿Sí? — Dijo por fin observando el rostro confundido de su amigo.
—¿Está todo bien? ¿Acaso viste algo extraño? — Cuestionó preocupado y señaló con su cabeza hacia la dirección donde segundos antes estaba la vista de Mikasa.
De cierta manera no le extrañaría que la policía militar anduviera rondando por el lugar para vigilar los movimientos del comandante a estas alturas, la relación entre esas dos divisiones se encontraba demasiado tensa y habían sido testigos en muchas ocasiones que a ellos no le agradaba para nada la forma en que Erwin Smith comandada la legión, argumentando que las misiones gastaban más elementos de lo debido, costando mucho dinero a los militares y claro, debido a que no se dejaba amedrentar por estos para cumplir sus caprichos.
"Pero es algo más que eso." Se dijo así misma. "Siguen detrás de Eren, eso es obvio, ¿pero será que ahora nos encontremos bajo el inquisitivo ojo de la policía militar?"
La joven lo meditó un momento, no era algo que pudiera asegurar pues no había sido testigo de algo o alguien en específico, pero tampoco era algo que se pudiera descartar.
—Armin, alguien vigilaba el lugar estoy segura, no pude ver ningún rasgo de esa persona, pero no me extrañaría que la policía militar estuviera vigilando a la legión, sabemos que pueden jugar muy sucio, se creen intocables sólo por estar más cerca de la monarquía. — Continuó ella calmada con el ceño fruncido y pensativa.
Armin sabía que su amiga era alguien bastante suspicaz, podría creerle cuando hablaba su sexto sentido, algo así lo había definido, pero acusar a estas alturas de algún movimiento sospechoso a aquella división se le hacía una jugada bastante riesgosa, sin embargo, Armin siguió contemplando las palabras dichas por su amiga, podría ser más peligroso si no se preparaban con anticipación ante cualquier tipo de ataque, sea en juicio o algo más. Estaba en riesgo incluso la vida de Eren, se dijo.
—Tal vez debamos decirle nuestras sospechas al comandante, no podemos dejar que esto se salga de control. — Continuó el rubio un poco nervioso.
—Tranquilo, realmente no alcancé a ver quién era, si era realmente alguien de esa división. — Dijo posando sus ojos discretamente en ese lugar. —Me parece muy sospechoso, si se tratara de alguien de la legión no tendría por qué esconderse, claramente sabe que me di cuenta de su presencia. —
Había alguien ahí, de eso estaba segura, pero no podía actuar tan precipitadamente, menos en la condición en la que estaba, pensó por un momento que era una suerte que Armin hubiera salido en su búsqueda, pero el problema ahora es que perdió la pista de donde habría marchado aquella persona. Algo que tenía ella es que se dejaba llevar muchas veces por su instinto más que por su cabeza, no es que fuera incapaz de pensar con claridad al momento de ejecutar una misión, pero se conocía demasiado bien y en su interior le carcomía la ansiedad de saber que podrían estar ahí para hacerle algo a Eren, como lo habían casi logrado tiempo atrás.
Sabía que, si no actuaba ahora, tal vez aquel extraño que se encontraba en el lugar tuviera alguna clase de información que pudiera afectar los planes de la legión y susplanes de proteger a sus amigos.
—Vamos Armin — Confirmó Mikasa, tomó la mano de su amigo y ambos se dirigieron a la dirección que creía ella había huido el sujeto, de pronto había perdido el apetito y un sentimiento preocupante permaneció en su interior. Aunque Armin sabía que podía confiar ciegamente en los instintos de la pelinegra, pues gracias a eso, en tiempos pasados había habían logrado salir ilesos de muchas situaciones de riesgo, en esta ocasión creía que se estaba confiando al ir a una dirección desconocida donde pudieran toparse con una situación con la cual no pudieran lidiar.
Casi adivinando los pensamientos del rubio, ella continuó. — Tranquilo, estamos en el territorio del cuerpo de exploración, si quisieran, ya hubieran hecho algún movimiento por su cuenta. — Frunció el ceño y prosiguió. — Significa que no son tan estúpidos para atacar a tientas de ser atrapados. —
Ya habían avanzado varios metros y no quedó más remedio que seguirle la corriente, de pronto un sentimiento invadió a Armin, lo que provocara que observara en distintas direcciones, ni siquiera estaba equipados con sus armas o algo con lo que pudieran defenderse en caso de ser necesario, aunque él esperaba que, por primera vez, la intuición de Mikasa estuviera errónea.
Se movieron sigilosos entre los distintos depósitos que se encontraban esparcidos en la cercanía de los campos de entrenamiento, evitando poder ser detectados por cualquier persona. Por un momento Mikasa se preguntó que estaban haciendo, ¿su revoltosa mente no la estaba engañando? ¿tantas emociones en los últimos días no la estaban volviendo algo paranoica?
Volvieron a detenerse, esta vez creando un ruido seco que se escuchó en medio de la penumbra, pero no hubo algún indicio de que algo hubiera cambiado en el tenso ambiente. Luego, voces. Silenciosas como la noche, murmurando a la par del viento que soplaba. Ninguno de los dos se atrevió a moverse un centímetro y lo único que trataban de entender ahora de qué era lo que hablaban, parecía que se encontraban tan lejanas. Mikasa agudizó su oído lo más que su cuerpo lo permitió y apenas pudo captar palabras que no le dieron ningún sentido.
—…salido…recluidos…ayudarán…buscando...
"No puedo entender nada." Comenzaba a frustrarse, Mikasa quiso acercarse un poco, sólo un poco más, hasta que una palabra la hizo detenerse nuevamente.
—…Ackerman…no sabemos si funcionará. — Por un momento se sintió descubierta en ese juego peligroso, pero al escuchar su apellido la volvió más curiosa que sensata, porque ¿quién demonios podría estar interesado en ella? Sí, había sido acusada junto a Eren de ser un titán cambiante en el juicio, pero creía que eso había quedado atrás por lo que de inmediato disipó esa sospecha de su mente. La voz empezaba a cobrar más fuerza, algo en ella parecía querer soltar un poco de exasperación.
—Hay una más, una soldado. Eso fue lo que él dijo, estoy seguro que se trataba de ella.
Pudo escabullirse detrás de unos pilares que se encontraban cerca de su posición, ayudando a su oído a seguir el ritmo de la conversación.
—Falta reportarlo al capitán, creo que es exactamente lo que buscaba, aunque acercarse al otro será más complicado.
"¿Otro ha dicho? ¿A quién más están buscando?" Sus pensamientos se concentraron en procesar la nueva información recibida y atinó a preguntarse qué tenía que ver ella en todo eso, no se creía la gran cosa, ¿es que acaso la veían como una amenaza? ¿Amenaza para quién? Si el único propósito de unirse al ejército era para proteger a Eren, pero ahora parecía que por su situación de titán cambiante estaba tomando atención innecesaria dentro de los muros.
—Sabe señorita, escuchar conversaciones ajenas no es para nada educado.
Tan absorta estaba en sus pensamientos que no notó cuando uno de aquellos sujetos se colocó lo suficientemente cerca de ellos para que pudieran notar su presencia, la había sorprendido. Lo siguiente que notó fue un movimiento que se dirigía rápidamente hacía su rostro, pero que pudo esquivar provocando la caída de equipo de entrenamiento almacenado cerca.
Los movimientos del sujeto fueron rápidos, pero Mikasa pudo leerlos perfectamente, sonrió con confianza pues sabía que podía hacerle frente. Detuvo otro golpe que se dirigía a su estómago y su puño chocó con la quijada del sujeto logrando que este perdiera un poco el equilibrio, dejando un rastro de sangre en la comisura de sus labios.
—Maldita zorra... — Dijo colérico limpiando la sangre de su rostro, dispuesto a seguir atacando.
—¿Quiénes son ustedes? No son de la legión. — Dijo ignorando el insulto, posicionando su cuerpo que estaba dispuesto a contratacar.
—Tienes razón dulzura, no pertenecemos a la legión, y por si te lo preguntabas, no pertenecemos a ninguna de las divisiones de los militares. — Sonrió la segunda persona de manera burlona a unos metros detrás de ella, haciendo que su cuerpo se dirigiera a aquella dirección. Pudo darse cuenta que no habían notado la presencia de Armin ya que este la observaba sin saber cómo actuar desde la posición donde se encontraban los dos unos momentos atrás antes de que ella decidiera acercarse. Hizo un rápido movimiento con su cabeza hacia él, dando una señal para que regresara con alguien para apresar a los sujetos que decidieron hacerle frente. Lo dudó un momento, pero no podía hacer nada por ayudarla ahora, a su pesar, y se apresuró a cumplir la petición de la joven.
—¿Qué buscan entonces? — La paciencia de Mikasa estaba casi al borde, pero no dejó de mostrarse serena, no podía permitir que la vieran rabiar por un ataque y palabras insignificantes por parte de dos desconocidos. Estos simplemente portaban capas largas y negras que estaban camuflajeadas con la oscuridad y capuchas que cubrían su cabello y parte de su rostro.
—A ti. — Dijo el tipo como si fuera la cosa más obvia del mundo haciendo un breve ademán con los brazos. La respuesta descolocó por completo la concentración de Mikasa por un momento, lo que logró que el segundo arremetiera contra ella golpeando su espalda haciéndola caer al suelo de forma brusca, el dolor en su costado se hizo más notorio y trató de levantarse rápidamente, pero lo siguiente que pudieron ver sus ojos fue una fugaz ráfaga que salía del cañón de una pistola cargada directo hacia ella.
Armin corría lo más que daban sus piernas, se habían alejado más de la cuenta del perímetro vigilado por los guardias que patrullaban esa noche, la adrenalina logró que llegara a la parte trasera del cuartel y buscó apresurado la primera forma de vida que se le cruzara en frente. Tomó aire y emprendió su viaje nuevamente tratando desesperadamente de alertar a alguien hasta que se topó a quien recordaba Armin, era la subordinada del capitán Levi, Petra.
—¡Ayuda, por favor! — Gritó desde el otro lado del pasillo llamando la atención de la joven que lo vio entre sorprendida y curiosa.
—Armin, ¿cierto? ¿Qué pasa? — El mencionado trató de recobrar el aire lo más rápido que pudo, se encontraba cansado y al borde de la desesperación.
—Es... Mikasa, — Respiraba entrecortadamente entre el nerviosismo y la falta de aire. —Estábamos por el campo de entrenamiento, sospechamos que había personas ajenas a la legión que entraron al territorio y de pronto ¡la atacaron! — dijo apresuradamente, los ojos de la pelirroja se abrieron de par en par.
—¡¿Dónde está?! ¡Dímelo, pronto! — Tomó al rubio por los hombros y lo sacudió esperando una respuesta. Qué demonio pasaba, se preguntó, ¿cómo lograron intrusos si quiera a ingresar por territorio de la legión sin ser vistos.
—Están en el campo de entrenamiento cerca del almacén al sur. — Dijo Armin recuperando un poco de su conciencia, por su parte, Petra comenzó a correr en la dirección mencionada, pero nuevamente quiso dirigirse al soldado para hacer una rápida solicitud, sin embargo, fueron interrumpidos por Gunther.
—Ah, Petra, — La llamó con tono aburrido —el capitán quiere que nos reunamos ahora por asuntos de...
—¡No hay tiempo! — Gritó exasperada. —Gunther llama al capitán, sujetos no identificados lograron penetrar el perímetro del cuartel.
—¿Y cómo estás tan segura de eso, Petra? ¿Acaso vieron...? — Pero este fue interrumpido por ella.
—Te dije que no hay tiempo, Mikasa puede estar en peligro, ¡ya! ¡Vamos a los campos sur! Date prisa.
Armin antes de partir giró hacia él con una mirada de súplica. —Por favor, mi amiga Mikasa está ahora forcejeando con ellos, no podemos abandonarla. — Dicho esto apresuró su paso dirigiéndose a la misma dirección que Petra.
Ante la desesperada orden de su compañera, Gunther se dio prisa hacia la oficina del capitán donde se encontraban reunidos sus otros compañeros del escuadrón de operaciones especiales mientras Armin y Petra emprendían su camino hacia la dirección que le había indicado anteriormente.
El paso del castaño fue firme y no distrajo su andar, se posó frente la puerta donde se suponía tenía que verse con el capitán para su reunión y entró precipitadamente al lugar. Levi por su parte, quien lo miró estoico, pero extrañado por la forma tan ruidosa que entraban al lugar, se dirigió a él con un tono de molestia.
—Oi, que formas son esas de irrumpir en la oficina.
—¡Lo siento capitán, pero es una emergencia! — Decía mientras realizaba el saludo militar hacia Levi. —Armin Arlert y Petra se dirigen a la zona sur de los campos de entrenamiento, sugieren que personal ajeno al cuerpo de exploración se haya infiltrado al perímetro, Arlert mencionó algo de que Mikasa Ackerman estaba forcejeando con los no identificados.
Ante esto, sus dos compañeros restantes del escuadrón dirigieron miradas sorprendidas a Gunther y un segundo después a Levi esperando órdenes para ir en encuentro de su amiga Petra.
Los ojos de Levi se abrieron por la sorpresa y soltando diversas exclamaciones, se apresuró a tomar sus armas y dirigirse a la salida.
—Rápido, tomen sus equipos. Auruo, Erd, ustedes rodeen el perímetro y busquen más intrusos, informen a Erwin ¡ya! — Ambos jóvenes salieron disparados a cumplir las órdenes mientras Levi pedía a Gunther que se dirigieran al lugar que había mencionado hace un minuto. Una sensación de preocupación y rabia empezaron a recorrer el cuerpo de Levi, cuestionándose largamente por qué Mikasa tenía que estar involucrada en todo lo malo que estaban pasando los últimos días. Después llegó el miedo y recordó que ella no se encontraba en las condiciones para pelear ya que ese mismo día había sufrido una caída que entorpecía sus movimientos.
—Mierda, Mikasa — Se dijo así mismo y soltó aire exasperado, apretó el puente de su nariz mientras gruñía a la par que caminaba con paso apresurado. De pronto ambos hombres lograron escuchar varios pasos correr por los pasillos. Erwin ya debía estar enterado y al parecer había empezado a mover a sus soldados.
"Más te vale no perder, mocosa." No tenía la menor idea de con cuántos de los sujetos estaba ella peleando, pero él sabía que ella podía con eso y más, pero no pudo evitar pensar lo peor por un momento antes de emprender paso a la oscuridad de la noche.
El sonido de la bala siendo expulsada la dejó ensordecida por unos segundos, sus cabellos se mecían a la par del viento y algunos mechones salieron disparados junto a la munición que pasó a unos pocos centímetros de su cabeza, mientras que ahora con miedo en sus ojos y sus labios levemente abiertos, veía al hombre que seguía apuntando en su dirección. No tenía ninguna forma de defenderse ante tal cosa, ni siquiera el combate cuerpo a cuerpo le serviría de mucho en esa situación, la tenían acorralada entre el piso y el arma. Recargaba con ambas manos el peso de su cuerpo ya que el empujón que sufrió hace un minuto la había dejado tirada en el suelo mientras se inclinaba lo más que podía hacia atrás, pero un leve temblor se hizo notar.
—¿Qué pasa dulzura? Pensé que eras más fuerte que esto y sólo te veo temblando como una niña en el suelo, ¿acaso no eres un soldado? ¿te estás rindiendo ahora?
"¿Rindiendo? No, no me estoy rindiendo ahora, si algo me pasara no podría proteger a Eren y Armin. ¿Qué pasará con el escuadrón? ¿Qué pasará con... Levi?"
Por su mente cruzaban un sinfín de recuerdos de sus momentos con sus padres, Carla y Grisha, Armin, sus compañeros de la legión, Eren, y si, increíblemente según ella, los pocos recuerdos con el capitán Levi... pero su cuerpo no estaba respondiendo.
—¡¿Qué estás haciendo?! ¡Gracias al tiro que acabas de soltar vamos a ser descubiertos si no nos largamos de aquí pronto! — En seguida, el hombre que se encontraba divertido por la expresión de Mikasa cambió a una seria, guardó el arma y se acomodó su capa para después volver a dirigirse a ella. —De todos modos, gracias señorita, nos ha facilitado enormemente el trabajo, nos volveremos a ver muy pronto. — Mikasa lo observó sonreír de manera que describió como maníaca y al verlos marchar hizo que se instalara un sentimiento de alivio al verse a salvo, ya no podía verlos pues ya se habían perdido en la distancia. Su cuerpo estaba algo entumecido e hizo el enorme esfuerzo de ponerse de pie, pero sólo logró acomodar su postura aún en el piso. La sorpresa aún no había abandonado sus ojos, el hombre había confesado estarla buscando a ella e hizo que se sintiera algo vulnerable.
Escuchó pasos apresurados a su espalda y con mucho esfuerzo logró ponerse de pie, dio unos cuantos pasos hacia la dirección del castillo, pero sus piernas fallaron nuevamente.
"¿Por qué me siento tan débil de pronto? Ni si quiera la bala me tocó"
O eso había creído, tocó su rostro y notó que un líquido corría por el mismo.
—¡Mikasa! — Gritó Armin a lo lejos, levantó su cabeza y lo vio acercarse en compañía de Petra. La lámpara que cargaba en su mano iluminó un poco en donde estaba agachada y se dio cuenta de que el líquido que recorría su cara era sangre.
—Estás herida — Comentó la chica mientras se posicionaba a su altura para ayudarla a levantarse, sus ropas estaban llenas de tierra y ahora en la parte del cuello había rastros del espeso líquido carmesí, con el tacto se dio cuenta de que una larga línea cubría una de sus mejillas. —Es muy superficial, no creo que vaya a dejar marca. — Continuó sacando a la pelinegra de sus pensamientos.
—Mikasa escuchamos un disparo, temí que te hayan hecho algo peor, ¡¿cómo se te pudo ocurrir enfrentarse a ellos sola?!, ¡debí haberte detenido en el momento que nos encontramos fuera del comedor! — La mencionada sólo escuchaba el regaño de su amigo sin emitir palabra alguna, ella sabía muy bien que aquello había sido una estupidez y lo había pagado, pero de no ser por eso tal vez nunca hubiera descubierto parte del plan que aquellos hombres, al menos ahora sabía que tenía que estar alerta, puesto que sólo ella sabía que también era perseguida.
Siguió con la mirada puesta en su amigo que seguía soltando una serie de improperios muy extraños en él, sentía que no los dirigía realmente a su persona, pero Mikasa pensó que nunca lo había visto así de alterado y un sentimiento de culpabilidad creció rápidamente dentro de ella y lo que hizo dejó a su amigo sin palabras.
—Perdóname Armin, perdóname. Fue mi culpa, no me hubiera perdonado nunca que te hubiera pasado algo por mi estupidez. — Se aferró fuertemente al cuello de su amigo quien veía por encima de su hombro la cabeza de Mikasa, había escondido su rostro en su hombro por lo que no pudo ver la expresión de angustia de ella, se relajó y sólo pudo devolver el abrazo para tratar de tranquilizarla.
—Estás temblando. — Dijo más tranquilo y algunas lágrimas se acumularon en los ojos de ella, más no las soltó.
Petra observaba la escena entre aliviada y preocupada, no habían llegado a tiempo para detener a las personas que habían herido a una soldado del ejército, y no cualquier soldado, se dijo. Habían logrado dominar la pelea contra una de las más fuertes.
Empezaron a caminar con dirección al castillo, la pelinegra apoyada en el cuerpo de Armin. Sólo avanzaron unos cuantos pasos y en un rápido movimiento con el equipo de maniobras apareció ante ellos un inquieto Levi. Mikasa le dirigió una breve mirada que fue desviada inmediatamente hacia el piso, frunció el ceño y entre cerró los ojos, no podía verlo directo a la cara.
—¿¡Qué pasó!? — Dijo soltando en un tono inhabitual en él, dejando de lado su siempre frío y serio carácter. Petra se apresuró a reportar lo que había pasado, al menos lo que sabía.
—Capitán, encontramos a Mikasa herida, no llegamos a tiempo para detener a los intrusos, no pude hacer nada, mis disculpas. Ahora ella está herida, debemos...
—No es nada, sólo fue un rasguño. — Interrumpió la aludida, aún sin poder verlo directo a los ojos, hasta que vio un par de zapatos en el piso cerca de ella. Su rostro era elevado a la altura de Levi para analizarla mejor.
—¿Por qué siempre que hay problemas tienes que estar metida en medio? — Levi se encontraba tranquilo, Armin lo veía atentamente y diría que el capitán estaba aliviado, no había enojo en su voz, sólo serenidad como si quisiera calmar la situación, aunque se apreciaba una leve arruga en su entrecejo. La mandíbula de Mikasa se tensó ante el tacto, Levi la había tomado suavemente para que le dirigiera la mirada. No había fuerza con el toque, sólo fue un leve roce con los dedos de una de sus manos.
No supo cómo responder a tal pregunta, ella se estaba empezando a cuestionar lo mismo últimamente. Sus ojos lo vieron un poco sorprendida pero no pudo mantener su mirada firme. Algo en los ojos azulados del azabache la ponía increíblemente inquieta.
—Petra, únete al escuadrón en el perímetro oeste, busquen por los alrededores, puede que haya más de ellos merodeando por aquí, no pudieron ir muy lejos. — Ordenó al mismo tiempo que soltaba el rostro de Mikasa.
—Sí, señor. — Respondió simplemente y se marchó.
En el mismo lugar seguían plantados los tres soldados.
—Armin. — Llamó tranquilamente. —Dirígete a la oficina de Erwin, fuiste testigo de lo que pasó, ahora debe estar desesperado por obtener cualquier tipo de información que pueda servir para la investigación. — Su tono de voz no había cambiado nada, no había rastro del mismo que usó cuando se posó ante ellos instantes atrás.
—Sí, señor — contestó firme. —Pero Mikasa... — Dijo al mismo tiempo que le dirigía una mirada, una que ella no respondió esta vez, se sentía bastante apenada por su actuar y después del contacto con Levi, volvió a dirigir sus ojos al suelo.
—Déjalo, yo le ayudaré, ve.
—De acuerdo... — Resignado soltó su agarre y se dirigió hacia donde le había ordenado el capitán dejándolos a ambos solos. Mikasa mantenía sus brazos colgando a sus costados una vez que Armin la dejó ir, pero no se movió de su lugar.
—Capitán, yo... — Se atrevió a hablar por fin, pero fue interrumpida.
—Cálmate, por ahora. — La miró sereno con su tono tranquilo de siempre. En ningún momento había despegado su mirada de sus ojos, esos ojos grises que no se dignaron a mirarlo en todo momento. —Pero aún tienes muchas cosas que explicar.
—Sí, señor... — El tono apagado de su voz no pasó desapercibido por él. Ya empezaba a conocerla poco a poco; su calmado todo de voz, sus expresivos ojos, su sentimentalismo y también sus repentinos arranques de ira. Todas aquellas cosas que podrían exasperar a cualquiera, a él le gustaban, era algo que no lograba entender muy bien. Pero ese tono, diablos ese tono de voz que estaba usando en ese momento no le agradó para nada, algo no andaba bien y seguro que iba a averiguarlo, pero no quiso presionarla en el momento y lo mejor que pudo hacer era ayudarla a avanzar al interior del lugar. Eso estaba en sus planes, pero ninguno de los dos hizo algún ademán para cumplir el propósito de regresar, ella se meneaba casi imperceptible de un lado a otro, como si apenas pudiera mantenerse despierta y de pie, él sólo atinó a contemplarla de cerca, y sintió una urgente necesidad de tomarla de los hombros, sentirla al menos un poco. Sentir que estaba ahí, con bien frente a él.
Un nuevo sonido a la lejanía de pasos moviéndose de un lado a otro fue detectado por los oídos de Levi, pero la mirada de Mikasa seguía perdida en algún punto del suelo, como si todo a su alrededor hubiera desaparecido de pronto. Reparó en el cuello de la camisa del uniforme de la joven, que en ese punto estaba cubierto de rojo del lado donde había visto una fina línea de sangre; sangre que ya se había esparcido por parte de su cara y cuello. ¿Cómo podía sangrar tanto? A simple viste se veía como un corte superficial. Después dirigió su vista a la herida amoratada debajo de uno de sus ojos, justo después de la cicatriz que sabía había sido provocada por el mismo Eren meses atrás.
Sin aviso, tomó uno de sus brazos y lo pasó por la parte de atrás de su cuello y apoyaba su mano en su cintura para sostenerla mientras la obligaba a caminar.
Ella sólo se dejó guiar por él.
"Por segunda vez el día de hoy." Pensó divertida y una leve sonrisa silenciosa apareció en sus labios. "Espero que no se haga una costumbre"
Aunque después de todo, la firmeza de los brazos que la sostenían la arrullaron un poco, le gustaba. El calor que emanaba el cuerpo de Levi era un plus para ella, estaba comenzando a tener mucho sueño y lo único que buscaba era acercarse más a aquella sensación que estaba percibiendo.
—Es cálido... — Dijo antes de dejarse llevar por la oscuridad por la que fue rodeada de pronto, lo último que escuchó fue un leve murmullo, de esa voz que extrañamente empezaba a gustarle tanto.
—Mikasa, reacciona... Mikasa... Mikasa, quédate conmigo...
Hola a todos
Siento mucho si este capítulo no contiene mucha interacción entre Levi y Mikasa, pero creí que era necesario para la historia, además no quisiera apresurar tanto las cosas, pero no se preocupen tampoco será un proceso tan lento (espero XD).
Igual disculpen si este capítulo es un poco más corto que los demás, pero me tardé más en este que en los primeros tres, aunque igual creo que ya tengo un poco mejor acomodadas mis ideas, por lo que supongo que mañana mismo o pasado puedo actualizar de nuevo para postear un nuevo capítulo ya que llevo algo adelantado.
Si les está gustando, tienen comentarios, críticas constructivas, sugerencias o dudas, no olviden dejar su comentario y ahí nos estaremos escribiendo.
Perdonen si ven alguna falla ortográfica o gramatical, ya son las 2:30 am y quería tener posteado esto antes de dormir :)
Saludos.
