DISCLAIMER: La serie/manga 'Shingeki no Kyojin' y sus personajes pertenecen al autor Hajime Isayama.
Cuando Mikasa abrió los ojos lo primero que pudo divisar era el largo y ancho de la muralla, detrás de ella la ciudad, extrañamente silenciosa, extrañamente vacía. No lograba ver un alma moviéndose por las calles del lugar.
Dirigió de nuevo su vista hacia el horizonte, al otro lado de la muralla, aquella dirección donde podía toparse con dos cosas, una muerte segura debido a los titanes o la tan "anhelada libertad".
Al menos era lo que ahora se imaginaba gracias a las largas charlas que tenía con Eren y Armin, charlas que duraban horas, una costumbre que se hizo en ellos siendo apenas unos niños, luego cadetes y ahora soldados de la Legión de Reconocimiento, ese sueño mutuo que compartieron alguna vez que comenzó gracias al preciado libro de Armin. Cada vez que hablaban de esos sueños por conocer lo que "hay más allá", procuraba mantenerse al margen de la plática, no sabía que comentar por el simple hecho de que era un tema totalmente desconocido para ella, para los tres en realidad, ya que nunca se había logrado ir mucho más de los grandes bosques que debían atravesarse al salir de la ciudad, ya que sería una misión suicida gracias a los titanes.
Con la mirada aún clavada hacia el sol que comenzaba a cegarla un poco, reflexionaba si era algo que ella también anhelaba.
Libertad de qué. ¿Libertad fuera de las murallas? ¿Libertad de guerra contra los titanes? ¿Libertad de los amargos sentimientos que resguardaba desde hace días, semanas, tal vez por años? ¿Libertad de amar y pensar en un futuro al lado de alguien?
Muchas veces se había hecho esas preguntas, últimamente en realidad. Desde que conoció a Eren, luego Armin, hasta sus 17 años, su única preocupación era vivir para proteger a los suyos, nunca había cabida en su mente para pensamientos de qué es lo que vendría o haría mañana, en uno o dos años, tal vez más. Cuestionaba constantemente si eran preguntas que debía hacerse un soldado como ella, no quería decirlo, pero ser soldado al servicio de la legión que lucha con titanes no les daba precisamente una seguridad de que puedan vivir muchos años.
Estas cuestiones siempre las resguardaba para ella, ni siquiera con sus más preciados amigos se había atrevido a tocar el tema, sabía que Eren la enfrentaría de alguna manera y no quería desanimar el sueño de Armin.
El silencio de pronto comenzó a inquietar a su ya acostumbrada sensación de estar siempre rodeada de ruido, desde los mismos soldados, el bullicio de la gente en la ciudad o los retumbantes pasos de los titanes cuando luchaban contra ellos. Ya no recordaba lo que era un silencio acogedor. Incluso cuando dormía, una constante alarma en su cabeza la tenía pendiente de todo lo que ocurría a su alrededor, siempre alerta. Aunque ella misma se decía que la paz era lo que más quería para Eren y Armin, se dio cuenta una vez más que aquellos días cuando todo era más fácil, nunca iban a regresar.
Toda la carga acumulada desde que se unió al ejército empezó a caer pesadamente sobre sus hombros y una amarga sensación se formó rápidamente en su pecho, una ansiedad que esperaba nunca volver a sentir desde la muerte de sus padres, la envolvió por completo sin poder evitarlo, aunque creyó que desde aquella ocasión había logrado tener el control sobre ella y sus emociones, en el fondo sabía que era una mentira.
Muchos lo habían escuchado, otros lo habían visto por sí mismos, era una persona muy sentimental, también temperamental e impulsiva, aunque quisiera ocultarlo la mayor parte del tiempo mostrando un semblante frío y que se preocupa por sus propios intereses. De manera egoísta siempre pensó sobre el bien de sus hermanos de la infancia más que el suyo propio, también por sobre el del resto de sus compañeros.
Su semblante cambió a uno triste, agradecía que nadie se encontraba con ella para verla lamentarse y ahogando su mente con sus propios sentimientos. Demonios, como le dolía. Le dolía el rechazo de Eren, le dolía la pena con la que Armin la veía cuando sufría el desplante de su amigo. Le dolía mucho la muerte de Carla, la desaparición de Grisha, le dolía la muerte de sus padres. Rechazos y muertes por las cuales no derramó lágrimas.
Pesadas gotas se formaron en sus ojos borrando por un momento su visión, sentía de pronto que el corazón le subía por la garganta, la presión no la dejaba tragar saliva. No era el momento de lamentarse, se decía, más las imágenes de sus recuerdos se agolpaban al mismo tiempo en su cabeza.
Su único propósito, pensó, era la protección de Eren como lo juró años atrás, pero con el pasar de los meses en la legión, sentía que su propósito la dejaba cada vez más vacía. Ella también era humana, tenía sentimientos, sentía miedo cuando sus amigos se herían y una inevitable impotencia surgía cuando no podía salvar a nadie.
¿De verdad era digna de ser catalogada como "el soldado que vale por cien"? Nunca le había tomado importancia y ahora sonaba tan ridículo porque no había logrado cambiar nada. Las personas seguían muriendo, los titanes seguían existiendo, sus camaradas seguían saliendo heridos con cada misión y todos perdemos algo cada vez con el pasar de los años.
Apretó los puños hasta que sus nudillos se tornaron níveos, aún más que su piel.
El equipo de maniobras que cargaba en sus costados le pesó demasiado y los cinturones que rodeaban su cuerpo la asfixiaron, por lo que se sacó todo de encima. Se acercó a la orilla de la muralla y se mantuvo pensativa, ahora colocando su vista en la parte de abajo, en la caída de 50 metros.
¿Podría probar algún día que no era sólo un "títere" que actuaba a costa de lo que ella creía que hacía por el bien de Eren (aunque él no lo viera así), del ejército, de sus miedos por seguir perdiendo a gente importante en su vida? Tal vez no lo sabría nunca, no si moría antes de saber que era lo que necesitaba para su existencia o qué verdadero propósito venía a cumplir al mundo y no vivir a costa de las expectativas de todos los demás.
Su madre era la que siempre le recitaba proverbios, que según ella provenían de su lugar de origen. Frases que de pequeña no le encontraba sentido, pero ahora resonaban insistentemente. Su padre también se hacía presente y las palabras dichas en viejos recuerdos resonaron como si se las pronunciara en el momento.
Mikasa, los impulsos son la manera más sincera de expresar nuestros sentimientos, mientras sea algo que desees hacer con todo el corazón, estás haciendo lo correcto. Está en tu sangre, porque eres una Ackerman.
Sonrió triste a continuación, porque su padre tenía razón y le hizo recordar nuevamente que no había logrado emprender un camino propio buscando su deseo por tener la vida que deseaba, pero sentía de pronto que no tenía más idea de cómo actuar con la cabeza fría sin poder evitar los pensamientos oscuros en su cabeza cuando era alejada sin más de los suyos.
Eren, Eren, Eren... Repitió para sí misma, ¿es que acaso iba a ser de esta manera? Sonrió amargamente y una epifanía se presentó ante ella como una bofetada. Siempre había creído que era la que terminaba por salvar a los suyos, pero resulta que era ella la que tenía que ser salvada.
Cerro los ojos y suspiró pesadamente tratando de analizar las opciones que le quedaban, la más acertada creía ella era el de alejarse simplemente de toda relación con la legión y cumplir su deber como lo juraron tiempo atrás, omitir sentimentalismos que no llevan a ninguna parte, por más que le dolía el corazón al pensar en esa opción, creía más que nunca que era lo mejor a partir de ahora.
Dio la espalda al horizonte para dirigir su mirada nuevamente a la ciudad, el sol se había ocultado por completo y ya había perdido la cuenta de los minutos que llevaba parada ahí completamente sola.
"Sí, estoy sola."
No se había dado cuenta del tiempo que había contenido el aliento hasta que un quejido salió de su boca, un incesante pitido molestó sus oídos y este iba en aumento. Agarró su cabeza con ambas manos para tratar de mitigar un poco el dolor, pero no se esfumaba. Cerró fuertemente los ojos esperando que cesara mientras apretaba fuertemente la quijada. Gotas de sudor frío perlaban su frente y comenzaba a ver borroso. Sus piernas comenzaron a moverse a la misma posición en la que se encontraba en un inicio, a unos pocos centímetros de una caída segura.
—Por favor, para, para... — Su cabeza daba vueltas y lágrimas de dolor comenzaron a surcar sus ojos.
—Si quieres que pare, debes caer — Dijo una voz a sus espaldas, sonaba inocente, algo infantil.
—¿Qué...? — Alcanzó a decir tratando de enfocar su vista a donde provenía la voz, pero sólo pudo distinguir una silueta borrosa que la observaba unos metros más atrás.
—Sólo cae y el dolor parará. — Volvió a repetir.
"No, esto no es real... Debo estar soñando. La gente, los soldados... No están, sólo el silencio. ¿Pero por qué se siente tan vívido?"
Y como un fugaz disparo, un recuerdo vino a su mente.
—Estoy soñando, no me encuentro aquí. Estaba en otra parte antes de aparecer aquí. — Dijo apenas en un susurro.
Y una risa traviesa se escuchó de nuevo a sus espaldas.
—Si sabes que estás soñando, no debes tener miedo de caer. No puedes morir en un sueño... — Dijo al final con un tono que no pudo descifrar.
Mikasa abrió nuevamente los ojos, enfocando la vista lo mejor que pudo, soltó su cabeza y se arrodilló en la orilla de la muralla. Si estaba soñando, lo único que quería era que todo terminara, no aguantaba más el punzante dolor que no cesaba e iba en aumento. No tenía su equipo de maniobras puesto, si caía, no habría forma de salvarse, pero en ese momento no le importó, se levantó con pesadez nuevamente e hizo caso a lo que la voz le decía.
"Esto es un sueño, estoy soñando, estoy soñando..." Se repitió constantemente para darse ánimos y simplemente saltó al vacío dejándose llevar, el dolor disminuía rápidamente conforme la gravedad la atraía más al suelo, cerró los ojos y qué más daba, si era un sueño o no, quería que el sentir desapareciera.
...
Cuando volvió en sí, Mikasa se sentó alterada en lo que sea donde estuviera recostada y un grito ahogado salió de su garganta, respiraba entrecortadamente y un susto de los mil demonios recorría todo su cuerpo, al igual que las gotas de sudor frío como en el sueño bajaban por su frente. Su corazón iba a mil por hora y sentía que en cualquier momento iba a explotar. Sus manos se dirigieron a su rostro y lo acunó al mismo tiempo que se recargaba en sus rodillas. El dolor en su cabeza aparecía nuevamente. El sueño lo sintió demasiado real, se sentía como si estuviera consciente y sintió miedo de sus propios pensamientos.
Le aterró demasiado pensar que pudiera atreverse a la estupidez que hizo antes de que lograra despertar, antes de que su vista llegara por completo al suelo. Alejó esos pensamientos por completo, no claro que no podría, su fuerza de voluntad sería siempre más fuerte, pero un sabor amargo quedó en ella.
Con sus manos aún sobre su rostro y escondiéndolo entre sus rodillas, jaló algunos mechones tratando de olvidar lo que acababa de "vivir".
—¡Mikasa! Despertaste, por fin. — Escuchó una voz aliviada llegar a su lado y levantó su cabeza destapando su cara dejando ver la expresión cansada de sus ojos.
—Vaya, parece como si hubieras dormido por días. — Después de lo dicho, meditó un poco el siguiente comentario. —O tal vez que no lo has hecho en semanas. —
Mikasa observaba atenta como Hanji estudiaba su rostro cambiando su semblante entre aliviado y preocupado.
—Has estado mucho aquí últimamente, ¿no lo crees? — No sonó como un reproche, más bien lo sintió como extrañado. Ella seguía sin emitir ni un solo sonido desde que la joven de lentes se había dirigido a ella, sólo la seguía con la mirada mientras observaba como iba de un lado a otro ordenando cuanto frasco, papeles y libros se topaba por doquier.
—¿Has dormido bien últimamente? ¿Te has alimentado bien? Sé que la comida no es la mejor ya que a veces no tenemos los suficientes insumos, pero creo que las porciones son decentes. Tal vez el estrés. —Continuó pensativa. —Después de todo lo que podemos vivir es algo completamente normal para nosotros como soldados, a muchos le pasan, no debes sentirte avergonzada si se trata de algo así.
Mikasa pensó que Hanji no la había visto cuando recién despertó de aquello que catalogó como una pesadilla, pues se veía más tranquila de lo que creía que podría reaccionar, apenas ella sintió levantarse del susto, pensó que el alma se le iba a escapar del cuerpo y surgió una gran necesidad de tomar todo el aire que pudiera porque sintió por unos segundos que podría ahogarse.
—Sí, sí y... — meditó un poco su respuesta antes de proseguir. —No lo sé... Tal vez. — Dijo tranquilamente con la mirada perdida en algún punto de la sábana blanca que la arropaba.
Cuando escuchó por fin la voz de la pelinegra, fue hacia ella dejando de lado lo que fuera que estaba ordenando.
—¿Se trata de Eren? Sé que desde un inicio estabas en contra de los experimentos con él, sé que le toma un gran esfuerzo físico — Posó sus manos en ambos hombros de Mikasa. —Pero te prometo que es por un bien mayor, lo que menos queremos es hacerle daño, sólo queremos protegerlos a todos, incluyéndote a ti.
Mikasa la observó impasible, de pronto sintió que la normalidad gobernaba su cuerpo y un semblante serio se posaba de nuevo en su rostro. Ella lo sabía bien, aunque en un inicio no quisiera aceptarlo, grandes beneficios se habían visto desde que Hanji ayudaba a Eren con su transformación, se había vuelto más fuerte, resistente y cada día se controlaba mejor en su forma de titán, logrando tener viva su propia conciencia. Instintivamente su mano se posó sobre su cicatriz. Supo que no era realmente eso lo que la mantenía inquieta en esos instantes.
—Lo sé... — Después de la simple respuesta, se levantó de la cama, estaban en la enfermería.
—Espera, espera. Déjame acomodarte eso otra vez. — Mikasa le dirigió una mirada confundida y la castaña tocó su propia mejilla dando entender a la joven que el parche que tenía en la suya propia se había esfumado.
Sólo atinó a asentir y dejó que Hanji hiciera su trabajo.
—¿Cuánto tiempo estuve dormida? — Su voz continuaba monótona y sin emoción.
—Fueron sólo un par de horas. — Respondió con una sonrisa en sus labios. Mikasa pensó que a veces la líder de escuadrón tomaba las cosas con mucha calma y hasta con diversión. Sonrió para sus adentros y se sintió tranquila con su compañía, una que no había sentido antes como con Eren y Armin. Le resultaba un tanto extraño ya que no era que hubieran tenido mucha comunicación con anterioridad, es más, se dijo que eran escasas las semanas cuando empezaron a tratar asuntos de manera más cercana, definitivamente algo que a la joven no le molestó.
Cuando terminó con su trabajo, se dispuso a continuar su camino fuera de la enfermería, pero nuevamente fue interrumpida con Hanji que la abrazó por los hombros.
—Bien, ahora nos dirigiremos a la oficina de Erwin. — Dijo mientras avanzaba con paso animado jalando a Mikasa con ella. La castaña le dirigió una mirada para continuar. —Debes reportar lo que pasó, Erwin se ha pasado por la enfermería al menos unas cuatro veces antes de que despertaras, estaba algo desesperado, pienso que lo mejor es que nos apuremos para avisar que te encuentras bien, ¿no crees?
Ante la declaración cerró la boca dejando de lado su cara sorprendida por el repentino agarre de la líder dando paso a un rostro comprensivo. Entendía que la situación no era para nada normal, que de pronto unos extraños sujetos se atrevieran a acercarse tanto a la posición donde se encontraban los cientos de soldados de la legión sin que nadie se percatara de ello (a excepción de ella), era un asunto por el cual alarmarse.
Mientras continuaban con su camino por los pasillos del lugar, reparó en un leve olor a oxido y posó su vista hacia abajo para notar que su camisa del uniforme se encontraba algo cubierta de sangre, no había visto que tanto hasta ese momento donde el lado izquierdo del cuello de la ropa se teñía de un oscuro líquido rojo, ahora seco.
—Mi ropa... — Comenzó a decir.
—¿Mm? Oh, lo olvidé por completo, no tuvimos tiempo de buscarte ropa limpia con todo el escándalo que se suscitó a raíz del ataque. — Contestó algo apenada.
—No hay problema. — La tranquilizó de inmediato. Estaba a tan sólo unos pasos de la oficina del comandante y tenía que ordenar rápidamente sus ideas para poder dar un informe coherente al líder de la legión. Todo había pasado tan rápido que no se había puesto a analizar toda la información que los tipos le habían soltado.
"¿Pero es que acaso eran idiotas? A mi parecer dijeron más información importante de lo que debieran."
Al menos eso era lo que ella creía, pero después meditó y se dio cuenta de que realmente no tenía nada, sólo el hecho de que le fue confesado de que la estaban buscando a ella. Con que fin, no lo sabía. Frunció el ceño y mordió su labio inquieta, tratando inútilmente de unir los pocos hilos con los que contaba para tratar de descubrir el propósito de esas personas.
Cuando llegaron, se detuvieron en la puerta hasta que Hanji tomó la perilla girándola rápidamente sin llamar antes de entrar.
—Miren quien acaba de despertar. —Dijo Hanji animadamente a los presentes.
Mikasa se quedó parada en el marco de la puerta sin saber exactamente qué hacer. ¿Debía saludar formalmente? ¿Era o no está una reunión extraordinaria o tenía que actuar como normalmente lo hacen los soldados al presentarse a uno de más rango, en este caso el comandante? De pronto tantas miradas sobre ella la cohibieron.
En la oficina se encontraban Erwin y Levi, junto al escuadrón del último, contando a Eren y por último su amigo Armin.
Al ver a sus dos amigos parados desde el otro lado del salón y tomando en cuenta la mirada aliviada que ambos le regalaron, la tranquilizó un poco por lo que caminó directo en su dirección más confiada.
Sus ojos se dirigieron a los de Eren, quien observaba preocupado su rostro y alternando entre el rastro de sangre y el parche que Hanji había colocado en su mejilla hace unos momentos. Debía tener una cara deplorable, pensó ella, ya que todas las miradas, algunas con preocupación o lástima, se dirigieron hacia ella, calando de repente en sus entrañas perdiendo de pronto la confianza que había logrado reunir. Se colocó en medio de sus dos amigos y permaneció impasible esperando que alguien tomara la palabra. El silencio ya se le antojaba eterno y eso era lo que menos buscaba ahora después del sueño que había tenido recientemente.
—¿Cómo se encuentra, Ackerman? — Habló Erwin con tono afable. —Lamento que haya tenido que venir hasta aquí después de lo que vivió y a estas horas, pero necesitamos respuestas lo más pronto posible.
Se sintió apenada, que el comandante se disculpara con ella tan repentinamente hizo que la vergüenza se asomara por su rostro puesto que según le había dicho Hanji, durmió por lo menos dos horas enteras y era lógico que los presentes la estuvieron esperando todo este tiempo y lo más probable es que ni siquiera hubieran descansado en algún momento.
Negó rápidamente con la cabeza con un leve sonrojo en su cara, agradecía de cierta manera que la luz de las lámparas de aceite atenuara el color de su piel, además del parche que llevaba en una mejilla y el golpe que tenía en la otra.
"Irónico, el soldado que vale por cien con las heridas de esos mismos cien."
Claramente estaba exagerando, pero la situación de pronto le sentó demasiado divertida e irónica al mismo tiempo.
—Al contrario, comandante. Me disculpo por el retraso y las molestias que pude causarles a todos. — Dijo sin apartar la mirada de los azules ojos de Erwin. Sentía la mirada insistente del capitán a su costado izquierdo a por lo menos dos metros de distancia. Podía sentir que era él, estaba casi segura. Desde que había ingresado a la oficina, no pudo evitar buscarlo instintivamente y echó un rápido vistazo a los presentes y al chocar con la de Levi, sólo atinó a apartarla rápidamente para seguir la de sus amigos para acercarse rápidamente a su lado.
Había caído como balde de agua fría un leve recuerdo de ambos antes de que ella perdiera el conocimiento, se había acercado a Levi para percibir la calidez que le transmitía en ese momento, una adictiva, añadió para sí misma. Se había dejado llevar al tenerlo tan cerca, aunque se tranquilizó a sí misma atribuyéndolo a la repentina falta de conciencia antes de caer desmayada.
Su corazón volvió a latir fuertemente, sin embargo, pudo ocultar bien su estado y se mantuvo lo más calmada que pudo, hasta que escuchó una nueva voz a unos metros de ella, junto al capitán.
—Sí, bueno, una disculpa era lo menos que merecíamos ahora. — Mikasa vio como Petra le lanzaba un golpe discreto con su codo al que había hablado. Según ella recordaba, su nombre es Auruo. Sintió tensarse a Eren y Armin a su lado, pero trató de calmarlos rozando la mano de ambos, quienes se relajaron al instante. No quería que empezaran una discusión por una tontería y por como conocía a Eren, sabía que este no tendría reparos en iniciar una.
Después del golpe de la joven, el rubio sólo atinó a cruzar los brazos con fastidio sin volver a dirigirle la mirada, a lo que Erwin continuó dirigiéndose nuevamente a Mikasa, sin hacer énfasis en la pequeña interrupción.
—Arlert ya nos informó lo que sabe acerca de lo que pasó antes del ataque, contamos en que nos puedas ayudar con más información para saber qué era lo que estaban buscando. — Terminó con un tono más informal al dirigirse a ella.
La pelinegra asintió para comenzar a relatar los sucesos hasta donde Armin había presenciado. No pudo brindar mucha información del aspecto de ambos sujetos ya que el atuendo acompañado de la oscuridad de la noche, le evitaron obtener más información al respecto, además de que se encontraba totalmente concentrada en no recibir ataques directos de ambos.
—Confesaron que no pertenecían a ninguna rama de la milicia y antes de que me apuntaran con su arma, mencionaron que buscaban a alguien... bueno que... — Se detuvo momentáneamente sin saber cómo decirlo. — Me buscaban a mí. — Terminó de relatar. La mirada alarmada de Armin fue lo primero que notó y le dirigió la más tranquilizadora que pudo, antes de posar nuevamente sus ojos sobre el comandante que se encontraba ahora pensativo, sosteniendo su barbilla en sus manos y con ambos codos recargados en el escritorio.
Levi se tensó ante las declaraciones de la joven. Los desgraciados se atrevieron a ingresar a terreno de la legión y amenazaron a uno de sus soldados con arma de fuego, la habían herido y confesado de que ella era su objetivo. Su mandíbula se fue tensando ante cada palabra que era pronunciada y se preguntó cómo es que ella podía tener un semblante tan tranquilo.
"Tch, mocosa descuidada, no tiene la menor idea del peligro al que estuvo expuesta, podrían haberla matado o secuestrado en ese momento." Levi la observó molesto por su estupidez. Según Armin y Mikasa habían encontrado sospechoso la presencia de una persona y habían decidido seguirla y peor aún, en el estado actual de ella. "Se comporta como una cría impulsiva, como siempre."
—¿Pero por qué motivo podrían estar buscando a Mikasa? Todo es aún más confuso. — dijo Hanji recargando una mano en el respaldo de la silla que ocupaba Erwin y con la otra se desacomodaba un poco el cabello.
—Ah... — Hizo un sonido para continuar llamando la atención de todos nuevamente. —Antes de que me descubrieran, comentaron algo de que había alguien más a quien estaban buscando, no dijeron nombres, tan sólo que 'acercarse al otro sería más complicado'. — Citó haciendo cierto énfasis en 'otro', ya que podía significar que la pista se dirigía a alguien de su sexo opuesto.
—¿Podría ser…? — Comenzó Hanji.
—Sí. — Asintió Levi pronunciando palabra por primera vez desde que la joven había llegado ahí. —Puede ser que aún sigan cazando a Eren, lo que es extraño es que ellos mismos confesaran que no pertenecen a ninguna rama de los militares.
—Sí, es demasiado obvio. Aunque sabemos que hay personas que tampoco están muy contentas con la decisión de resguardar a una persona que puede convertirse en titán. — Continuó Erwin. —Sin embargo, aún no podemos sacar ninguna conclusión. Lo que más me preocupa es como pasaron el perímetro, se acercaron demasiado a uno de nuestros soldados, — dijo refiriéndose a Mikasa al observarla —incluso hicieron que ella se diera cuenta de su presencia. Aunque no sabemos si fue a propósito o si la casualidad jugó en tu contra Ackerman, llevándote directo hacia tus cazadores. — Terminó Erwin con seriedad.
Levi frunció el ceño con lo último. La palabra cazadores y refiriéndose a la chica le resultó demasiado abrumador. Quien fuera que la estuviera buscando con propósitos hostiles, no les permitiría acercarse a ella por segunda ocasión.
—Pero eso no resuelve nuestras dudas de por qué buscan también a Mikasa. — Dijo Levi con tono fastidiado. Pensó detenidamente sus siguientes palabras y soltó una de sus sospechas. — ¿Crees que alguien dentro de la legión los esté ayudando? — Terminó calmando nuevamente su expresión y tratando de mostrarse lo más sereno.
—No podemos estar seguros aún, pero puede ser una posibilidad. ¿Alguien más sabe de esto? — Dijo Erwin ahora dirigiendo sus palabras a Armin y Mikasa. La última supuso que se refería al detalle de que la buscaban específicamente a ella, ya que al parecer toda la legión se puso de cabeza al patrullar los perímetros del castillo.
—No, comandante. — Contestó segura.
—Bien. Levi tú y tu escuadrón se encargarán de la vigilancia de Ackerman de ahora en adelante, por lo que las misiones que se les asignen, debe estar ella incluida. — Sentenció por fin Erwin con tono autoritario.
Mikasa no pudo evitar que una tenue sorpresa se viera reflejada en su cara, después de los últimos acontecimientos lo que menos esperaba era que ahora se vieran en la necesidad de poner el ojo sobre ella en cada actividad que debiera realizar de ahora en adelante. No quería ser una carga para nadie, ni deseaba que la observaran cada minuto del día.
—Genial, ahora debemos ser los guardaespaldas de dos niños, con uno no era suficiente. — Volvió a emitir palabra Auruo antes de que fuera callado nuevamente por sus compañeros de escuadrón.
Después de sus palabras, entendió por fin que no sólo sería vigilada por el escuadrón de operaciones especiales de Levi, sino que estaría más tiempo en compañía de Eren y por último del capitán reportando todos sus movimientos. Pensó que, en algún punto de su estancia en la legión, estaría feliz de por fin ser asignada al mismo equipo de Eren para poder protegerlo, ya que no quería repetir la misma experiencia cuando eran sólo unos cadetes y se enfrentaron por primera vez a los titanes con la destrucción del muro. Cuando creyeron que había muerto, pero en ese momento sintió todo lo contrario mientras se abrumaba de pronto. Ya había tomado la decisión de tomar distancia de su amigo para dedicar su concentración en sus obligaciones, a menos que salieran de las murallas, pero el destino parecía que le jugaba nuevamente una broma llevándole la contraria.
Volvió a sentir la mirada insistente de alguien a su izquierda, agachó un poco la cabeza hacia el suelo para después cambiar la dirección a su costado esperando que los mechones de cabello escondieran un poco sus ojos, cosa que fue inútil y atinó a apretar los labios para tratar de calmar un poco el nerviosismo que creció dentro de ella. Tanto la mirada de Levi como la de Mikasa chocaron nuevamente y esta vez ella no tuvo el valor de apartarla. Algo que no pudo descifrar le atrajo de sobremanera a los ojos azules del hombre que parecía analizarla detalladamente. Se miraron unos segundos sin prestar atención a los demás que discutían de otros asuntos, hasta que Mikasa recordó lo que pasó con él cuando se desvaneció hace unas horas, lo último que recordaba es que se había acercado demasiado a él y luego que la había sostenido en sus brazos para evitar que cayera al suelo.
Con su mano izquierda escondió su mirada de su ahora capitán directo, haciendo un ademán distraído como si estuviera casualmente acomodando su cabello y un leve sonrojo se hizo presente en su rostro, podía sentir el calor subir nuevamente por sus mejillas. Sentía que a su cuerpo se le estaba haciendo costumbre a reaccionar de esa manera cuando no sabía cómo interpretar las sensaciones que se formaban en su estómago, sobre todo cuando se trataba del capitán Levi, tal vez sólo cuando era por él. Por suerte Eren y Armin no lo notaron y empezaron a hablar con ella de temas más irrelevantes.
Mientras tanto, la reacción de la joven le pareció de lo más curioso al pelinegro, hasta un pensamiento de que se veía hermosa cruzó rápidamente por su cabeza. Sus labios por poco mostraron una sonrisa hasta que su intención fue interrumpida con un golpe discreto en su costado. Levantó la vista hacia Hanji que lo observaba divertido y este soltó una expresión de molestia.
"Seguro vio todo y no parará de fastidiarme con eso hasta que muera." Pensó Levi molesto, aunque le agradeció internamente que no soltara ningún comentario al respecto, al menos en eso es discreta, se dijo así mismo, ya que la plática que habían sostenido hace horas ese mismo día aún estaba presente en ambos.
Tras unas últimas palabras, todos empezaron a abandonar la oficina de Erwin, dando por terminada la reunión. Entre las nuevas tareas de Mikasa se encontraba escribir un informe detallado de lo sucedido y Levi por su parte, dar registro a la joven como nuevo miembro del Escuadrón de Operaciones Especiales liderado por él.
Hanji detuvo un momento al capitán para susurrar unas palabras en su oído.
—Vamos pequeño Levi, esta es tu oportunidad. — Dijo entre emocionada y divertida.
—¿De qué demonios...? — Comenzó, sin embargo no pudo terminar de formular la pregunta porque entendió a lo que se refería y no pudo reprocharle nada porque se apresuró a salir de su alcance acompañada de un extrañado Erwin por la repentina felicidad de su compañera.
Se tomó el puente de la nariz con sus dedos masajeándolo para calmarse. De pronto pensó que no le vendría mal tomar un té antes de encerrarse en su habitación y tomó dirección con paso calmado a la cocina, al lado opuesto donde Eren, Armin y Mikasa emprendieron su camino. Esta última deteniendo brevemente su andar y dirigiéndole una última mirada antes de que desapareciera en la esquina de uno de los pasillos.
Ya habían transcurrido dos semanas desde aquel incidente y hasta el momento no había nada nuevo que reportar. Todos continuaron con su rutina habitual y a todos en la legión les parecía que eran días de ensueño. No se habían reportado nuevos avistamientos de titanes cerca de las murallas, el comandante Erwin seguía sin poder continuar con las misiones habituales de exploración ya que seguía sin obtener los permisos necesarios, a excepción de la que ya se les había informado hace semanas por la cual un reducido grupo de personas, entre ellos Mikasa, Armin y el resto de la tropa de reclutas del ciclo Nº104 que ahora formaban parte del cuerpo de exploración, continuaban entrenando.
Dentro de esas mismas dos semanas, Mikasa apenas y pudo ver al capitán, ya no se presentaba en los entrenamientos y en cambio dejó a cargo al resto de los primeros miembros de su escuadrón, según indicaciones de Petra.
A la pelirroja le sorprendió que cuestionara la ausencia de su líder, pero luego se excusó diciendo que recién formaba equipo con ellos y él apenas estaba presente esos días desde que la nombraron parte de su grupo.
"Bueno, suele ser así a veces, cuando la actividad fuera de las murallas es escasa, el capitán suele ausentarse un poco para cumplir con otro tipo de deberes."
"¿Qué tipo de deberes?" Consultó Mikasa, tratando de sonar desinteresada.
Petra meditó unos segundos antes de responder.
"Mmm... Realmente no estamos muy enterados, lo siento." Respondió Petra apenada.
En aquel momento le restó importancia para evitar preguntas por la repentina curiosidad que se había apoderado de ella.
Desde que Erwin la había nombrado parte del escuadrón de Levi, no había formado lazos o compañerismo con el resto de los integrantes, a excepción de Petra, pero escasamente había hablado con ella esas dos semanas.
Incluso en una ocasión, caminando por los pasillos del cuartel para dirigirse a la habitual junta para revisar los reportes de las misiones, había escuchado como Auruo discutía con el resto del escuadrón, ya que era bien sabido que los miembros que lo conformaban era por personas que eran escogidas por el mismo Levi de acuerdo a sus habilidades. En aquel momento, se quedó pensativa recargando su peso en la pared a un lado de la entrada a la habitación donde se encontraban reunidos, escuchando las palabras que eran dirigidas a ella. No hizo notar su presencia, no reprochó nada ni lo haría en un futuro. Ella estaba consciente de esa regla no escrita, pero no era su culpa pues nunca pidió que terminase de esa manera, por lo que cada vez que tenían que reportarse y verse las caras, el ambiente de tornaba pesado. Nunca había escuchado comentarios de Erd y Gunther, pero podía presentir que tomaban una postura neutral al respecto, ahora que lo meditaba, las peleas eran ejecutadas por Auruo y Petra, esta última en desacuerdo con lo que decía el rubio.
"Ya debiste haberte dado cuenta de las habilidades de Mikasa, fue la mejor de los reclutas graduados de la tropa 104."
Sonrió de medio lado ante el recuerdo, al menos podía tener una conversación medianamente normal con uno de sus compañeros de escuadrón además de Eren.
"Aunque tampoco es como si lo hubiera visto seguido estas semanas..."
La pelinegra continuó su camino atravesando los campos de entrenamiento que para esa hora estaban ya vacíos.
Se encontraba cerca de los establos, de pronto se le antojó hacer una visita a su caballo y tal vez dar un corto paseo antes de que anocheciera, ya que ahora tenía prohibido salir del perímetro si no era acompañada por uno de sus nuevos compañeros de escuadrón y eso era algo que le fastidiaba, al menos antes en sus días libres podía hacer lo que quisiera, tal vez visitar la ciudad con Sasha, Jean, Connie y Armin, Eren no los acompañaba seguido debido al trabajo con Hanji; Bertholdt y Reiner eran más distantes, al igual de Ymir y Christa. Cabalgar sola por los bosques que rodeaban el lugar era otra de sus cosas favoritas. Ahora no podía hacer ninguna de las dos por sí misma.
Suspiró pesadamente antes de ingresar al establo para dirigirse a su caballo para empezar por acomodar la silla dispuesta a salir de ahí antes de que pudiera ser interrumpida por cualquier persona que se le cruzara en el camino. Tomó las riendas dirigiendo al animal fuera, de un salto se acomodó en su asiento y empezó a andar lentamente, eso hasta que otro caballo se atravesara abruptamente provocando un relinchido por parte de ambos animales.
—Oi, ¿qué crees que estás haciendo? — Cuestionó severa una voz a su lado.
"Ay no puede ser." Se dijo mentalmente Mikasa reconociendo la voz al instante y dirigiendo su mirada a Levi que la veía con un semblante evidentemente fastidiado. Aún se encontraba montando su caballo a unos escasos metros o menos de ella, así que la distancia de sus ojos estaba a su misma altura, ya que ella le sacaba unos cuantos centímetros de estatura.
—Te pregunté que qué crees que estás haciendo, no puedes salir tu sola. — Sentenció sin apartar su mirada de ella a lo que la joven respondió con el mismo fastidio en su voz.
—Sólo pensaba dar una breve vuelta, estaba aburrida. No pensaba demorarme. — Dijo esto último desviando la mirada en dirección opuesta con el ceño levemente fruncido.
—Y a dónde pensabas ir, si se puede saber. — Respondió sarcásticamente con tono serio, una extraña combinación, se dijo a sí misma.
—No sé, sólo... cerca. — Mikasa tomó la bufanda que rodea su cuello para envolverla más a la altura de sus labios, ocultando la pena de haber sido descubierta por el mismo capitán. Se sentía absurda, como una pequeña niña que fue descubierta haciendo una travesura.
Escuchó a Levi suspirar pesadamente y avanzó un poco con su caballo para ingresar al establo, pero antes volteó de nuevo en su dirección.
—Espera aquí, no te muevas. — Mikasa lo vio entrar al lugar, poniendo atención a todos sus movimientos, notó que dejaba a su caballo y acomodaba la silla en otro de los disponibles.
Dedujo entonces que él iba a acompañarla a donde sea que fuera su paseo, era lógico porque como le había dicho antes, 'no podía salir ella sola'. Aunque la idea no le desagradaba en lo absoluto porque apenas si se le había visto rondar por el castillo las últimas semanas, una sensación, de lo que ella calificaba como incomodidad, surgía en sus entrañas. Esperó pacientemente hasta que Levi se posó a su lado.
—¿Y bien? ¿A dónde nos dirigimos? — Consultó volviendo su mirada hacia ella.
Estaba tan ensimismada, que no había trazado algún plan o recorrido como excusa para que no pareciera que no tenía ni la menor idea a donde se iba a dirigir en primer lugar. Levi pareció comprender y sólo le pidió que lo siguiera. El tono se fastidio con el que la recibió en un inicio había desaparecido reemplazándolo por uno monótono habitual.
Levi guiaba el camino y Mikasa se ubicaba a unos pocos metros de él sin saber a dónde se dirigían y poco a poco fueron tomando velocidad mientras más metros avanzaban. Ella lo observó atentamente desde atrás, no traía uniforme, sino un saco ligero negro, pantalones del mismo color y camisa blanca, casi lo veía como una persona completamente normal, no parecía venir de alguna misión se dijo así misma. Aunque ya que lo asimilaba, ella tampoco se encontraba portando el uniforme, vestía sencillamente una falda, camisa y su típica bufanda.
Continúo con su atenta mirada recorriendo la espalda de Levi.
"¿Siempre ha tenido los hombros y espalda tan anchos?" Se cuestionó, a pesar de que escondía su cuerpo bajo las ropas negras, notaba como sus músculos se tensaban con la cabalgata, manteniendo su posición sobre el caballo para no perder el equilibrio.
"Deja de pensar en cosas sin sentido" Se regañó mentalmente escondiendo la mitad de su rostro tras la tela de su bufanda. Su corazón volvió a latir rápidamente, pero lo relacionó con el acelerado ritmo de la cabalgata.
Pasaron unos breves minutos hasta que bajaron la velocidad para detenerse por completo. Mikasa admiró con asombro el paisaje frente a ella, rodeado de un campo lleno de flores, se encontraba en medio un árbol de mediano tamaño, no se comparaba a los inmensos árboles que se ubicaban fuera de las murallas, pero este en cambio le pareció más hermoso. Ella bajó rápidamente del caballo sin apartar la vista del lugar frente a sus ojos.
—Vaya esto es... ¿Cómo conoce este lugar? — Preguntó curiosa olvidando la sensación que se apoderó de ella instantes atrás.
Levi imitó su acción bajando del caballo antes de contestar su pregunta, sin embargo, a diferencia de ella que tenía su vista curiosa sobre él, Levi se limitó a posar sus ojos sobre el árbol que podía admirarse en el lugar.
—Solía venir aquí con... — No pudo terminar de responder, su semblante cambió a uno más sombrío. —No importa.
Mikasa lo miró curiosa por varios segundos, pero finalmente sin insistir en una respuesta. Sólo atinó a continuar su camino para acercarse al árbol que se posaba majestuosamente en medio de un campo de flores. Posó su mano derecha sobre el tronco y cerró los ojos un momento dejando que el viento que soplaba calmado, bailara con sus cabellos dándole una sensación de relajación.
Levi la siguió y se posó a su lado observando atentamente todos sus movimientos. Pareciera como si el tiempo se hubiera detenido para él, se encontraba admirando su rostro relajado sin perderse ningún detalle, para él era extraño verla con una expresión diferente a la que estaba acostumbrado, una expresión que ya conocía en ella ya que era la manera en que se dirigía a él la mayoría de las veces; mirada fría, monótona y en ocasiones con molestia. Aunque con el transcurso de los meses hasta los eventos más recientes, Levi pudo notar que Mikasa comenzaba a verlo de manera diferente, una que no sabía interpretar. Ahora incluso notó que una casi imperceptible sonrisa que surcó de los labios de ella.
Se mantuvo sin emitir ningún sonido, pero sintió que su rostro se relajaba automáticamente. El ceño que estaba fruncido desaparecía totalmente y entre abrió un poco sus labios, al igual que enfocaba mejor sus ojos en la expresión de la joven.
Mikasa se apartó por fin de la base del árbol y le dirigió una sonrisa al hombre a su lado.
—Capitán, gracias por mostrarme este lugar, es bellísimo.
—Sí... — Se limitó sólo a responder sin apartar su mirada de la de ella, pudo notar un brillo especial en sus ojos, algo fuera de lo común pues siempre notaba que sus ojos se apagaban constantemente, excepto tal vez cuando estaba en compañía de Eren y Armin, pero era la primera vez que le dirigía una así sólo para él.
Mikasa tomó asiento frente al árbol recargando su espalda sobre el grueso tronco y cerró los ojos relajando su postura. Levi quiso reprocharle que no estaban para relajarse o en día de descanso, pero no puedo pronunciar palabra y simplemente exhalo el aire contenido de sus pulmones.
La chica al sentir que a su lado se sentía vacío, se dirigió nuevamente a Levi haciéndole una señal para que se colocara junto a ella. Él la observó por breves segundos para decidir que no estaba de humor de hacerle la contraria y tomó asiento imitando su postura. Ella por su parte, sonrió sinceramente complacida y a continuación lo único que se escuchó fueron el sonido de la hierba moviéndose a causa del viento y la calmada respiración de ambos.
Ninguno de los dos eran grandes conversadores, cada uno conocía ese detalle acerca del otro, por lo que optaron por no hablar, pareciendo casi un mutuo acuerdo, motivo por lo que se relajaron y disfrutaron el silencio.
Aunque Levi pareciese calmado a su lado, reproches a sí mismo comenzaron a surgir dentro de su mente, se había impuesto alejarse de ella y sacarla de sus pensamientos, pero había fracasado estrepitosamente en su misión. No podía creer en las palabras de Hanji. Él, ¿enamorado de ella? Podía sonar como una broma de mal gusto, al menos para ella, eso creía. Sí ella era fuerte, admiraba su valentía y su compromiso en las misiones y sí aceptaba que tenía una belleza bastante peculiar, pero no podía concebir estar enamorado de una chica mucho más joven que él, creía que era algo incorrecto, porque sí, aunque muchos lo dudaran, él tenía escrúpulos y una enorme fuerza de voluntad. Ella aún tenía, o eso esperaba, una larga vida por delante, una que no podía desperdiciar con alguien como él, que con lo único que parecía estar comprometido era en darlo todo en la guerra contra los titanes por el bien de la humanidad, aún si fuera a costa de su propia vida.
Dejó caer su cabeza pesadamente hacia atrás y soltó el aire que había contenido y cerró los ojos en seguida, cambió su postura colocando su antebrazo sobre una de sus rodillas mientras estiraba la otra. Otro pensamiento cruzó su mente y reflexionó el mismo, la verdad lo que más quería en el mundo era vivir. "O sobrevivir al menos."
Por las vidas de sus amigos, de sus compañeros y de su madre, creía que morir a estas alturas de su vida sería convertir las muertes de todos ellos a algo que sería en vano. Además, por todos los años que luchó en la ciudad subterránea donde tuvo que delinquir para su supervivencia y la de sus hermanos que ya no estaban con él.
Sintió un peso sobre su hombro haciendo que abriera los ojos para ver que le impedía moverse. Mikasa se había acercado a su cuerpo sin que él lo hubiera notado y se cabeza cayó sobre él haciendo que se tensara al instante.
—Oye, mocosa... — Comenzó con un leve tono de reclamo, pero fue interrumpido por ella sin inmutarse a su lado.
—Sshh... Sólo por unos minutos, por favor. — Eso fue todo lo que necesitó para silenciarlo. Silenciarlo a él, su capitán a quien ella debería obedecer, sin embargo, cumplió con la petición de la pelinegra.
—Tch... Sólo cinco minutos... — Su mirada se mantuvo hacia el frente evitando volverse hacia ella. La respiración de Mikasa se volvió cada vez más lenta. No se encontraba durmiendo, pero si meditando muy profundamente y fue consciente de la tensión en el cuerpo de Levi cuando ella acortó la distancia y se recargó sobre él. Le gustaba la calidez que emanaba su cuerpo, se había dado cuenta de ello, tal vez desde aquella ocasión que se encontraron a solas en una de las torres del castillo cuando se había atrevido a tocarla por primera vez, aunque había sido apenas un roce en uno de sus brazos cuando le cuestionó de sus heridas. No sólo se dio cuenta de que le agradaba la calidez de su cuerpo, sino la calidez humana que poseía el capitán. Era la primera vez en mucho tiempo que no tenía que ser ella la que se acercara a una persona para ser notada, sino que alguien lo hizo por voluntad propia primero, algo que no ocurría desde que Eren la salvó cuando tenía 9 años, por lo que estaba muy agradecida, más disipó rápidamente esos recuerdos para reemplazarlos por las sensaciones que estaba experimentando ahora.
Cuando transcurrió el tiempo suficiente para que el sol se ocultara, fue señal para que Levi le indicara a Mikasa que era hora de marcharse. No quería escuchar los sermones de Erwin por haberse retrasado más de lo debido y también por alejar a Mikasa del castillo cuando su seguridad aún se veía afectada; aunque no hubiera aún ningún nuevo movimiento de los desconocidos en dos largas semanas.
La joven espabiló lo más rápido que pudo para prepararse a montar su caballo de regreso, pero una ráfaga de viento detuvo su andar, pues los cabellos más cercanos a su rostro la cegaron momentáneamente. Cuando el viento se detuvo, acomodó su cabello y notó que se encontraba más largo que de costumbre. Tomó un mechón entre sus dedos y recordó las palabras de Eren en su primer día como cadetes:
"¿No deberías preocuparte más por tu cabello y menos por mí? Es lo bastante largo para que se enrede cuando entrenemos con el equipo de maniobras tridimensionales."
"Está bien, lo cortaré."
—No lo cortes. — Escuchó la voz del capitán delante de ella, sorprendiéndole sus palabras. Había hablado en voz alta.
—¿Qué...? — Atinó a decir confundida por el tono que Levi había usado y este incrementó cuando él dirigió distraídamente su mano a uno de los mechones que habían desordenado su peinado y lo acomodaba gentilmente a un costado de su cabeza.
—No cortes tu cabello, así se te ve bien. — Dijo serio dándole la espalda y montando su caballo en seguida. —Vámonos.
No pudo replicar nada e imitó la acción para ir detrás de Levi, aunque en esta ocasión él la esperó y cuando cabalgaron de regreso se mantuvo a su altura en todo momento, no adelantándole el paso como había sucedido por la tarde.
Los comportamientos del capitán siguieron incrementando su curiosidad cada vez más, no había marcha atrás, se dijo. Quería seguir experimentando las nuevas sensaciones que le provocaba cuando estaba con él, quería que la siguiera mirando, como un soldado o tal vez como una amiga, que fuera tomada en cuenta por el simple hecho de ser ella. Un soldado fuerte, pero una chica que también necesitaba de la compañía de sus seres amados de vez en cuando. Porque eso era lo que significaba ahora para ella, ¿no es así? De la misma forma como podía mirar a Armin o a Eren, también podría serlo él dentro del círculo de sus seres más preciados, porque no había nada diferente, creyó.
Al ser una joven con tan poca o nula experiencia en el campo del amor, sólo vino a su mente que se trataba de admiración y la necesidad de sentir esa seguridad que él le provocaba, un sentimiento que sentía la estaba cegando. No le dio importancia porque para ella se sentía bien. Tal vez fuera sólo un impulso, pero su padre siempre le dijo que los impulsos revelaban los verdaderos sentimientos.
Además, ya no quería reprimirse más. No, se dijo a sí misma, ya no.
...
¿Y bien...? ¿Qué les ha parecido?
Creo que hasta el momento estoy bastante satisfecha, es el capítulo más largo hasta ahora, superando las 8,000 palabras, tal vez no es mucho pero es trabajo honrado XD
Muchas gracias a las personas que se han tomado la molestia de dejar sus comentarios y todos los que han dado follow o han agregado la historia a sus favoritos, eso me da ánimos para seguir.
Espero que este capítulo sea de su agrado, tardé bastantes más días de los que yo hubiera esperado, pero aquí lo tienen. Si ven algún error, una disculpa, según yo lo revisé bien pero nunca falta el pequeño error que se nos puede ir a todos, además ya son las 2 am de nuevo. Siempre trato de actualizar temprano, pero las horas me ganan jeje
Nos leemos en el siguiente capítulo :)
