Hola mis bellos lirios acá vengo con el cap 7 el cual tuve que narrarlo en dos partes siendo cada una las perspectivas de nuestras protagonistas, no encontré manera mejor de empaparles de sus sentimientos sino es siendo narrados por ellas mismas, ahora antes del obsequio de Nat para Shiz agregue un link de la sinfonía en la que me inspire para la escena con el afán de que si quieren escucharla mientras leen y así poder meterse un poco en mi cabeza en esos instantes, sin más muchas gracias como siempre.
Mi bella descarada
Cap 7 El regalo prometido...
- Que habrá querido decir con sexy...? ...
- No estará sugiriendo que vaya a ...? No… No... No.…, de ninguna manera, no creerá que yo...? No, que va, yo no pienso hacer eso, ni, aunque me pagaran iría allí, al menos no así, tendría que estar bien loca o muy desesperada ... Pero si no lo hago, que será capaz de hacerme Shizuru... Honestamente esa mujer me aterra en todo sentido.
Pase toda la noche intentando convencerse a mí misma de que todo saldría bien.
Vamos Kuga debes hallar el valor para hacer lo que se debe hacer, se la debes de todas formas y si ella lo quiere pues así debe ser, ni modo después de todo que tan malo podría ser...
El despertar del día en cuestión fue caótico entre preparativos y el sueño aun pegado a mis ojos aun con todo logre tener todo en orden y listo.
Casi sin darme cuenta me vi caminando por el campus de Seize, dando tumbos por el lugar, no he de negar que me siento muy nerviosa, ni siquiera el ramo de hermosos tulipanes purpura fuera de temporada, los que costaron tanto trabajo encontrar pero que siempre le daba buena fortuna me tranquilizaba, esas flores eran las favoritas de Tat y bellos recuerdos siempre vienen con ellas
La lucha con mis nervios dio a lugar al amanecer y no es miedo al rechazo sino de lo que puede esa chica querer hacer, digo ha de sentirse poderosa cada vez que logra que alguna tonta como yo se ponga en ridículo frente a toda su clase tan solo ´para poder congraciarse con ella, pues no, con Natsuki kuga no podrá, tonta soy, pero no tanto así que tome mis precauciones, no pienso ser un número más de sus conquistas a las que haya ridiculizado.
De incognito, para salvaguardar mi dignidad, me dije afirmando como si con eso fuera a bastar tomé una caja vacía de pizza y escondí dentro de ella el ramo de flores, no me siento muy bien con lo que estoy haciendo, pero en mi cabeza solo tengo una sola imagen de cómo va a terminar esto y créanme no es nada buena.
Un cubre bocas en el rostro y una boina, cubrir mi rostro y mi cabello cerraba en broche del perfecto disfraz con mis mejores zapatillas por si la ocasión ameritaba salir corriendo a toda velocidad.
Bien es cierto que la castaña es tan malintencionada que dudo tenga buenas intenciones con dicha petitoria y lo más probable es pensara en ponerme en ridículo frente a todos sus compañeros nada más para presumir que puede simplemente hacerlo si quisiese, además estoy segura que Shizuru aún no me perdona la persecución que emprendió por mi causa el otro día, peor aún el tomarla por tonta al teléfono y sobre todo el tener que sacarme de la cárcel no es algo que le causara ilusión sencillamente esa descarada mujer no dejara que lo olvide, ella no dejaría pasa la oportunidad de reiterarme con esa horrible costumbre que tiene de demostrar su dominio sobre mí de las formas más vergonzosas posibles.
La conozco bien y se lo rencorosa que puede ser, esas gracias me las va a cobrar todas juntas, así que no le daré la oportunidad, esta vez no me verá la cara de tonta...
A escasos metros de la entrada a su universidad, por cierto, la más cara de la cuidad no sé porque eso no me extraña, Me colocó el cubre bocas, con esto mi anonimato estará garantizado y apelare enfermedad frente al oficial de seguridad que resguarda la entrada.
- Buenas caballero vengo a entregar una pizza, me permite pasar...
Esta universidad es muy estricta con los accesos al público fuera de horarios de visita, será que lograre engañarlo...
Un tipo enorme con cara de pocos amigos abre la reja, Claro pasa...
- Eso...! ¡Lo Logre, pobre soquete...!
- Cuanto te debo...? Mi extrañes ante tal afirmación rayaba en lo absurdo.
- Usted pidió una pizza...?
- Si hace ya un buen rato pensé que nunca llegaría me muero de hambre...
- Ehhhh... Pero... (Natsuki piensa en algo y rápido que se te acaba el tiempo)
Ya lo tengo...
- ¿Usted pidió pizza de anchoas...? (a nadie le gustan las anchoas)
- Si yo fui... Su ilusión por aplacar su hambre era incontenible, me miraba como un niño mira una chupeta gigante.
- Ah lo siento esta es de anchoas hawaianas... (Ahora sí, con esa combinación lograre pasar.)
- Si por supuesto de anchoas y piña, mi combinación favorita, yo la ordene.
- Queeeeeee...! Podría haber alguien que le gustara semejante cosa, aquello era un suicidio para las glándulas gustativas, pero a aquel gorila supervitaminado le gustaba. Vamos Natsuki piensa rápido o Shizuru te matara sino llegas a tiempo...
- Si bueno, pero también tiene queso, así que esta no es tuya, me la pidieron en la facultad de medicina para un experimento, (empezando a correr) lo siento mucho amigo espero que la tuya llegue pronto... Diciendo eso a distancia ya que no quiero que ni King Kong me coma ni Shizuru me mate...
-Gracias al cielo que un hombre de ese calibre no puede correr sino ya estaría muerta.
A ver…. ¿Facultad de artes... Facultad de artes en donde estas...? Ya te encontré edificio B, está muy cerca que suerte, ya solo me quedan 5 minutos llegaré ... Auditorio B, alliiii estaaaaa…. no puede ser, porque tiene que estar en el tercer piso, ni modo a correr...
Subo las escaleras como si mi vida dependiera de ello, y así lo es creo... Estoy en la puerta, sobrada con un minuto que tomo para recuperar el aliento...
Abro la gran puerta de roble, y en efecto un auditorio, no le bastaba con sus compañeros tenía que ser a auditorio, por suerte el auditorio B era uno de los más pequeños, con capacidad para 200 personas, agradecí a los cielos de que solo hubiera unos 50 mequetrefes que suerte la mía, ¿no creen...?
Pareciera que esa enorme puerta no hubiese conocido nunca el mantenimiento por que hizo un rudo que alerto a todos los presentes de mi llegada.
Maldita puerta, no pudo ser más escandalosa, bueno nada que hacer manos a la obra Natsuki, inclino un poco más mi boina y con lo que queda de mis ojos visibles busco a una irreverente castaña que para mí era seguro que no pasaría por inadvertida entre la aquella multitud...
Escucho a los presentes iniciar murmuraciones...
- A quien se le ocurre pedir pizza en medio de un recital...
- No sé a quién se le ocurre, pero ese repartidor no esta tan mal...
Mal.? Pues si ha de estar mal, porque mira lo que trae en su boca, como se les ocurre permitir que un empleado enfermo reparta comida...
Las miradas examinantes sopesaban más que la vergüenza de la entrega que se debía realizar...
Ya había recorrido la totalidad del auditorio con la vista y no encontraba rastro alguno de mi bella amatista, lo sabía solo quería tomarme el pelo, pero mi intelecto se adelantó al hecho, supongo que solo quería saber si yo me atrevería a pasar semejante vergüenza por ella, no me sonaba mucho la idea, pero la verdad es que no había nada que no hiciera por ella... Así que le agradezco a al creador y me dispongo a abandonar la sala...
Cuando repente unas notas conocidas, penetraron mis oídos, la causante fue la acústica de aquel lugar, mis ojos persiguieron el compás de esa melodía que se antojaba alegre y un tanto simpática hasta el centro del escenario, donde yacía un enorme piano de cola el cual era el encargado de reproducir esa composición que me traía recuerdos de infancia.
Pero Natsuki el piano no suena solo, ¿quién lo está tocando...? Enfoca me dije a mi misma.
Mis ojos no creían la dulce visión que contemplaban, una elegante castaña, adueñándose de cada mirada, sonrojo y suspiro del lugar y más aún, de mi atención y completa admiración...
Una chica sentada a la derecha de donde yo me encontraba, no puedo evitar el suspiro que afloro de si y gritando a viva voz respondió mi incógnita.
- Kyaaaaa... Es Fujino sama...
Shizuru...? es Shizuru, es ella, luce hermosa como siempre y en ese piano endulzando mi oído con esa canción... Mi canción de infancia, recuerdo que dijo que le parecía infantil pero ahora no lo parece, se ha tomado el tiempo para arreglar las partiduras...
Tenía ganas de cantar quitando el hecho de que no lo hago bien lo cierto era que mis labios no podían separarse, a pesar de estar embelecida por mi musa castaña no podía abrir la boca, estaba impecable como siempre, su traje negro, su cabello suelto, pero nada de eso importaba, solo el verla disfrutando con cada nota, el ritmo que llevaba con cada movimiento, de su cabeza, su cuello, por dios en cada dedo, me resulta hermosa, sabe que la observo y que no puedo dejar de admirarla y lo disfruta, saber que se había tomado la molestia de hacer esto por mí, significa mucho, sin duda, esto.. esto era su regalo... El mejor que jamás me hayan dado, eso... eso era ella, mi sueño despierta, mi paraíso en la tierra, nada más que ella.
Antes de que empezara el estribillo por simple y mera inercia me encontré caminando hacia ella, recordé la razón por la que estaba allí, y no había otra cosa que quisiera hacer más que demostrarle a Shizuru todo lo que significa en mi vida, conforme avanzo a mi destino, poco a poco iba despojándome de todo lo que llevaba de sobra, primero fue el cubre bocas, luego mi boina, sobre la escalera del escenario quedo la caja de pizza con la que escondía aquello que había solicitado, con ramo en mano a escasos centímetros de mi amada descarada, me detuve para contemplarla una vez más, parecía como si solo estuviésemos ella y yo, todo lo demás desapareció, ya no había espectadores ni molestos cuchicheos, solo el piano y dos corazones esperando sin más titubeos.
En ese momento, entre alegría y zozobra fue que entendí que ese sería el adiós, esa canción seria nuestra despedida, la lágrima escapando por sus amatistas me lo confirmó, ella me había citado allí para terminar nuestros encuentros por eso era tanta pasión incluso melancolía que le imprimía en cada tonada, todo para decir sin palabras lo que el corazón no puede afrontar, pero eso no lo puedo aceptar, no lo voy a aceptar.
Ya estaba allí justo a su lado, pensando por todo lo que había pasado para llegar a allí, tanto esfuerzo para entregarle un triste ramo de flores, ella merece más que eso, que merito tiene un obsequio así, debería ser una sorpresa, una expresión de afecto que naciese desde lo más profundo del corazón y eso definitivamente no era un simple tulipán en otoño.
Shizuru estaba a punto de terminar su interpretación, y con ello el adiós definitivo brotar de sus labios como un veneno que aún no he de saborear, así que me acerque hasta depositar el ramo sobre el piano, sus ojos victoriosos me decían lo complacida que estaba ya que había logrado arrastrarme en ese último arrebato, sus dedos dieron final a mi obsequio, yo estaba aún de pie junto a ella, así que me miro y antes de que se pusiera en pie, me senté a su lado...
Si esta es la despidida la haré memorable.
Me miro extrañada, curiosa de lo que fuera a hacer... así que coloque mis manos sobre las teclas del piano, mire hacia arriba en busca de inspiración, tome aire, y le dije al oído
- Este es mi regalo… y comencé a tocar...
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Toque aquel instrumento como hace tiempo no lo hacía, la interpretación que daba era reflejo fiel de mis sentimientos, esa canción contenía todo lo que yo llevaba por dentro...
First Love… justamente llamada así con los primeros acordes, mis dedos se sentían más confiados, mi cabeza se balanceaba con ritmo, incluso podía sentir la letra recorrer desde mi cabeza que razonaba cada palabra para llegar hasta mi alma con cada latido de mi corazón.
Al continuar los acordes y con la primera estrofa:
"El último beso tenía un sabor entre amargo y triste, mañana a esta hora donde estarás, ¿en quién pensaras?"
Sus ojos parecían haber encendido una llama que creía extinguida, amenazaban envolverme, aquellas jemas carmín escapaban con asombro de su sitio, no sé porque, pero ella conocía la partitura…Conocía la canción...
Hice una pequeña pausa para mirarla, y con un brío renovado de seguridad, poniendo mi mano derecha sobre su izquierda que aún estaban sobre las teclas susurré para sí...
-"Te la sabes verdad...?, acompáñame por favor...
Esa última frase... Ojalá fuera por siempre... De pronto la melodía que inicialmente fuera a dos manos se convirtió en tres, toque las notas bajas a través de su mano, mis dedos jubilosos de guiar los suyos en la consumación de mis sentimientos, mi índice sobre su meñique, acariciando con ahínco cada tirón de piel, si debía partir agradecía que fuera así...
"Tú siempre vas a ser mi amor y aunque me enamore de otra persona, recordare amar como tú me enseñaste, tu siempre serás el único, ahora, aun, esta es una triste canción de amor, hasta que pueda cantar otra canción"
Ya en el clímax de la pieza, desconocía si mi amada sabia la letra, pero deseaba que pudiera sentirla a través de mi pulso, porque si, Shizuru, aún estoy viva y eres tú la razón...
"El tiempo se ha detenido, y ahora quiere moverse, hay muchas cosas que no quiero olvidar, mañana a esta hora yo estaré llorando y estaré pensando en ti nuevamente"
Me rehusó a el adiós, pero te llevare siempre en el corazón, solo eso gritaba mi cabeza, mientras me dejaba llevar por la música, la sensación y su calor...
"Tú siempre estarás dentro de mi corazón, siempre tendrás tu lugar, espero tener uno en el tuyo, hoy y por siempre, aunque eres el único aún persiste esta triste canción de amor"
La letra seguía recorriendo mi cabeza, hormigueaba en mis entrañas, tan cierto como el aire que respiraba, a punto de finalizar, sentía como mi corazón se empezaba a agrietar...
"Tú siempre serás mi amor, aunque me enamore de otra persona yo recordare amar, tú me enseñaste como, tu serás el único y justo ahora dejara de ser una triste canción de amor, hoy y por siempre..."
Los últimos acordes llegaron y dieron paso a un majestuoso silencio, aun mis ojos permanecían cerrados y solo el ruido de los aplausos me sacaron del trance, volví a tener nuevamente el control de mi cuerpo y mi ahora acompañante estaba en igual estado, me levanté de mi asiento y le ofrecí mi mano, diciéndole sinceramente…
-No tengas miedo, nunca más estarás sola...
Tímidamente me dio su mano, desconocía esa parte de ella, se sentía tan frágil, tan vulnerable que solo quería resguardarla sobre mi pecho, estrecharla entre mis brazos como nunca antes lo había hecho, ambas nos inclinamos agradecidas por la admiración del público, sin soltarla, pase por su espalda mi mano hacia el otro extremo, prodigando una caricia furtiva, todo para tomar los tulipanes que yacían sobre el piano y entregárselos con mucho más que obligación.
En ese momento sentí más intenso el agarré de su delicada mano, temblaba temerosa, pero ella debía saber que no era un sueño que allí estaba parada frente a ella pidiéndole que me amara y se permitiera hacerlo de igual forma, a punto de llorar de tantas emociones que se acumulaban en mi pecho alcance a murmurarle
-Aquí estoy Shizuru y nunca me voy a ir, apretando fuertemente sus manos, siempre estaré para ti, así que por favor ya ríndete, ¿si...?
La ovación del público estalló nuevamente producto de aquel gesto, y solo nos quedamos observándonos, tomadas de las manos, a pesar de tanto, todo era nada, no había ruido, ni gente, solo ella, yo y en medio un corazón impaciente o quizás eran dos.?
El silencio se hizo del lugar después de un buen rato, ese fue el momento en que la que asumo era la sensei se hizo del micrófono más cercano y desalojo de inmediato el lugar, solo para darnos algo de privacidad, insinuando algo que la verdad no alcance a escuchar, pero igual no importó solo el hecho de estar allí con Shizuru de las manos...
Vamos Shizuru por el amor de Dios no te quedes callada di algo... Con temor no dejaba de pensar...
- Natsuki... (al fin alcanzó a decir) eso fue hermoso, gracias...
Sus ojos me miraban diferente ahora, mis sentimientos la habrán alcanzado, aunque en realidad esa no era la pregunta sino abra aceptado ella los suyos...
- Yo... (Haciendo una pausa imagino que, en busca de las palabras correctas, suspiro y termino la oración), no sabía que pudieras tocar así... (Una leve sonrisa algo cómplice la hizo proseguir) es mas no sabía que pudieras tocar el piano..., lo has hecho de manera excepcional quien te ha enseñado.
- Bueno, eso es algo que nunca sabrías si no preguntabas, pero si, se tocar algo, esa historia es algo tonta y...
- No importa (interrumpiendo algo precipitada) yo quiero saber más de mi Natsuki ahora... El más hermoso sonrojo que haya visto se adueñó de sus mejillas y que sin pena no trato de esconder.
Una sonrisa se posó en mis labios haciéndome feliz de contestar algo que me era doloroso recordar...
-Veras... Te conté que mi familia quería un primogénito con tan mala suerte nací yo así que mientras que mi tío en resignación se encargó de enseñarnos el difícil arte de ser hombre a mi prima y a mí, dije mientras le llevaba a sentarse nuevamente en el taburete del piano, ya que quería que estuviera cómoda durante el relato, mientras que yo me acuclillaba frente a ella, quería ver esas exquisitas sangrías más de cerca que atentas no me perdían de vista.
- Mi tía se empeñó en inculcarnos la delicadeza y gracia de ser mujer, así que nos obligó a aprender a tocar un instrumento, tengo que admitir tanto como ahora, en aquel entonces tampoco me gustaba mucho la idea así que tan solo alcance a pensar en una forma fácil de zafar de las lecciones lo más que pudiera escogiendo el instrumento más grande que pudiera encontrar para no tener que llevarlo a casa a aburridas y extensas prácticas.
- Ara Ara... quién lo diría tienes muchos talentos, me has dejado impresionada, esa melodía es hermosa, en verdad agradezco tan precioso obsequio...
- Pues me alegra que te haya gustado, la verdad no sabía cómo iba a resultar ya que desde el accidente no he vuelto a tocar, desde ese día en especial esa canción... mi tono de vos cambio, sin poderlo evitar...
- Natsuki perdóname yo en verdad soy una tonta no debí haber... (su expresión empezaba a entristecerse así que la interrumpí rápidamente)
-Nada de eso Shizuru, acabas de decir que quieres saber más de mí, no te disculpes por esto, porque sería como si te retractaras de haberlo dicho, además esto es algo que quiero que sepas... estas cosas son parte de la vida, de mi vida, de la que quiero compartir contigo
Sonríe es seña de que todo estará bien, así que proseguiré mi relato, esa canción la tocábamos Tat y yo, al tío le encantaba..., sé que me escucho triste pero no te sientas mal no es tristeza lo que siento sino nostalgia, yo los extraño eso es normal y desde que murieron no he podido tocar esa canción hasta hoy Shizuru, fue como si estuvieran aquí, incluso sentí la mano de mi tío sobre mi hombro y volví a ver la sonrisa de Tat en tu rostro, ellos están bien al igual en que lo estaremos nosotras, no soporte más la distancia y termine abrazándola, estaba de rodillas frente a ella, me aferre a su cintura y su cálido pecho me consoló en un abrazo, su perfume embriagaba todos mis sentidos, su cabello se escurría entre mis dedos...
La despegue un poco de mí, no sé cómo fui capaz, solo para tomar su barbilla con mi mano derecha y me apresuré a buscar su mirada.
- Mírame bien y presta atención porque lo que diré quiero que lo leas en mí, lo que tu corazón sabe y tu razón no quiere atender
- No te diré lo que no quieres oír porque sé que tú ya lo sabes y lo aceptes o no siempre será así, nada de lo que hagas lo cambiará, yo quiero estar contigo, no importa nada y si tú quieres estar conmigo, nada, escúchalo bien, nada nos lo impedirá, ¿de acuerdo...?
Las lágrimas salían indiscriminadamente de sus empañadas amatistas haciendo acompañarle con las mías.
- Ajam..! Asintió con su cabeza, yo también... Pausa obligada para si ya que cada palabra sonaba dificultosa con su voz entrecortada por lo cual decidí hacerle un favor e interrumpirle...
- Shhhh ... Cállate tonta, ni se te ocurre arruinar el momento, ahora sabes el trabajo que me ha costado, solo... déjame abrazarte, seque sus lágrimas, las que deseaba fueran de felicidad. Ya no podía más luchar, la tentación me había dominado al ver esa lengua tímidamente humedecer sus hermosos labios tan cerca de mí que casi podía percibir su humedad, no sé por qué estoy pensando en esto, pero muero por besarle.
Poco a poco la distancia se empezó a reducir y estando al borde de la gloria, un ruido estruendoso invadió el sitio sacándome de golpe de la utopía que me presentaban sus labios, era la puerta del auditorio que se abría escandalosamente adrede por la sensei de Shizuru.
- Disculpen no fue mi intención interrumpir tan abruptamente (si, si lo fue, y ambas lo sabemos) pero Fujino san debo cerrar el auditorio, así que ya no se los puedo prestar por más tiempo (guiñando el ojo hacia Shizuru) me temo deberán continuar su conversación en un lugar más cómodo para ustedes, diciendo esto último con sonrisa por demás picara, descarada pues que se abra creído.
Fue entonces que vi la faz de Shizuru cambiar a colores tiernos que nunca antes había disfrutado y rauda en tono resignado replico.
- Eh si como usted diga Sensei Minami...
Debo respaldarle, aunque bien sabe que no estoy contenta con ello
- No hay problema Shizuru, de todas maneras, ya debemos irnos, no es así.? Dije tratando de mantener la compostura.
- Si claro... Gracias Sensei, recalcando lo inoportuna que fue...
Halo de mi mano, guiándome hasta una salido por detrás del escenario y antes de salir perdernos de vista completamente su mentora grito.
-Oh por cierto Shizuru san, ¡FELICIDADES...!, ya era tiempo...
Ya era tiempo, vaya sí que lo era, caminamos por los pasillos en silencio, saliendo de la facultad como una pareja de enamorados, nunca soltó mi mano, abrazo con su otra mi brazo, su cabeza sobre mi hombro me permitió soñar en que quizás podríamos tener algún día un futuro juntas.
El regalo prometido - Perspectiva amatista...
Ya es casi la hora, porque no aparece, será que no vendrá, tiene que, necesito hacer esto para poder despedirme de ella, para sentirme más miserable aun….
No quisiera pero no puedo seguir usándola de esta manera, Natsuki ha sido la única capaz de silenciar el fantasma que habita en mí, pero el callarlo no es suficiente, sigue estando aquí conmigo, torturándome, estrujando mi pecho de tal manera que no se permite salir, esta es la cruz que debo cargar por mis actos equívocos, al dolor ya me he acostumbrado pero no a su llanto, Natsuki es inocente de todos mis fallos y no merece que la arrastre conmigo a la soledad, estar conmigo sería un error, mejor estar sola porque no le puedo ofrecer más que el mismo destino, no... merece ser feliz, lo mejor es alejarla cuanto antes de mí, después sería peor, por eso la cite aquí, conociéndola como lo hago la solución es esta, que crea que soy horrible, mezquina y ruin, debo desilusionarla, solo así se alejara de mí, así que ven Natsuki, que aunque me duela verte partir será lo mejor para ti...
La puerta, es ella, allí esta... Siempre confiable, porque debes ser así, hubiese deseado que no vinieras, así me arrepentiría de alejarte, vaya al parecer sabes lo que pasará, esa boina y el cubre botas no te sientan muy bien pero son suficiente para ocultar tu bello rostro, por mi está bien, prefiero que nadie aquí te mire, que no te examinen con ojos lujuriosos, sé que suena egoísta pero prefiero creer que solo yo puedo admirar tu belleza, imaginar que solo has sido mía aunque no sea cierto, prefiero imaginarte mía y de nadie más, solo así podré soportar una vida de soledad, tu recuerdo virginal me dará fuerza para enclaustrar nuevamente mi corazón además no soportaría ver como tus blanquecinas mejillas se vayan tiñendo con lo amargo de tus lágrimas.
- Mírame tonta aquí estoy, cuanto antes terminemos con esto será mejor, más pronto sanará el dolor..., aquí estoy en el escenario, mírame a donde crees que vas, aquí estoy solo mírame... Shizuru piensa algo rápido de lo contrario se ira y si lo hace no tendré fuerzas para intentarlo de nuevo...
El piano... eso es...Me dirijo rápidamente al escenario, aprovechare el receso, esta es la única forma que se me ocurrió de llamar la atención, y vaya que lo hare, Natsuki escúchame, aquí estoy...
Ubicando mis dedos sobres las teclas en posición en mi mente pude hacer un rápido arreglo a la partitura de su canción favorita, si aquella tonta canción de cuna que en segundos convertiré en su más horrible recuerdo, sentí mi alma gritar con cada nota, maldito sentimiento de artista que no puede evitar dejarme llevar por la melodía, esa tonta y hermosa melodía...
Listo, lo he logrado, ven camina hacia mí, necesito hacer esto, espero puedas perdonarme algún día, cuando acabe la canción podrás ser libre y buscar tu felicidad, una que yo no te puedo dar...
¿La trajo...? La rosa que solicite no está, pero en su lugar un ramo de hermosos tulipanes purpuras, justo esa flor precisamente tenías que traer Natsuki, Ohh mi Natsuki no me haces la labor fácil pero no dude ni un momento que no cumplirías mis expectativas, una lacrimógena fugitiva rodó por mi mejilla, aún quedan más notas por escuchar, y esa será nuestra despedida.
Juro que, si pudiera, todo sería diferente pero no puedo permitir que te sigas haciendo daño permaneciendo a mi lado.
Lance un último suspiro con el que marcaba el final de la pieza, ella permanecía a mi lado, la mire por una última vez quería capturar cada detalle, cada facción de su hermoso rostro en mi memoria, pretendía alejarla, más nunca olvidarla, quería ver el instante en que su corazón se rompía quería ver el sufrimiento en su rostro para torturarme con él por el resto de mis días.
Me disponía a ponerme en pie cuando sin aviso alguno ella se sentó junto a mí, una curiosidad repentina me atacó, pero la incertidumbre de no saber qué hacer me sobrellenaba, colocó sus manos sobre las teclas del piano y miro hacia arriba, que estará pensando, aspiro profundamente ya que el aire se sentía enrarecido y escaso y con un tenue susurro alcanzó a decir a mi oído: "este es mi regalo"...
Así fue que comenzó a tocar acordes que me eran conocidos, desconozco el nombre, pero esa melodía, ya la he escuchado mucho antes, la manera en que la interpreta es sublime, cada sentimiento impreso en cada nota es tan palpable y perenne.
Una pausa obligada al finalizar el preludio la obliga a mirarme, sus ojos tienen un brillo diferente casi tan vivos y transparentes que puedo percibir su alma en ellos, coloca su mano sobre la mía, Dios estoy tan aletargada que no había notado que mis manos aún permanecían sobre las teclas, aun me observaba y con una cálida sonrisa nuevamente me dejo escuchar su voz, esta vez con una pregunta: "Te la sabes verdad...? Dios era increíble cómo había aprendido a leerme, ante mi mutes el que calla otorga así que lanzó una petición que no podría realizar, "acompáñame por favor...
- Cielos santo esa frase me gustaría hacerla realidad por todo lo que me reste de vida.
Así guio mis dedos que se hacían torpes y temblorosos a su tacto a través de hermosas notas que traían gratos recuerdos...
Sus pálidas manos eran tan suaves y delicadas contrario a lo que había imaginado, era un gozo sentir su cercanía, en el momento cumbre de la melodía percibí su ansiedad mezclándose con la mía, ahora lo entiendo Natsuki, sigues aquí aunque lo intenté no te iras, con paciencia me llenaste nuevamente de todas estas cosas que pensé me estaban prohibidas, por eso ya no hay temor, ni más miedo, porque aunque no pueda sentir mi pulso no quiere decir que haya perecido, al contrario estoy débil pero viva, calidez renovada haz inyectado en mí y gracias a ti, se nuevamente como se siente vivir.
Disfruta la música, la cadencia y el ritmo nos mesen de un lado al otro, disfrutar esto contigo ha sido un completo placer, los acordes finales cayeron precipitosos como de igual forma cayó el silencio entre nosotras, sus bellos ojos permanecían cerrados negándome la oportunidad de verme en ellos, solo los aplausos obligaron a esos luceros esmeralda iluminar mi orilla desolada, así sin más se levantó ofreciéndome galantemente su mano, nuevamente me miro para decir un secreto que dejo de serlo: "No tengas miedo, ya nunca más estarás sola" de nuevo fui un libro para ella.
Esta sensación que había logrado causar en mí, tenía tiempo que no la sentía, estaba nerviosa, mi cuerpo temblaba, sentía que en cualquier momento me iba a quebrar, con mi mano entre la suya agradecimos al público, su calidez me proporcionó confianza aun cuando se alejó un poco para cambiar de posición, su mano nunca me soltó, acaricio mi espalda en el traslado de manera tal que se erizo cada centímetro de mí piel, el momento fue justo para que me entregara el presente que diligentemente cuido con recelo, el ramo de tulipanes purpura que yacían sobre cofre del piano.
La gloria ya la conocía está al alcance en sus manos, manos que no deseaba soltar, que se me hacían mías y dueñas de mí, sus ojos por un momento se cristalizaron y alcance a escuchar murmurarme entre una estreches más intensa:
"Aquí estoy Shizuru, me apretó aún más fuerte -Y nunca me voy a ir, siempre estaré para ti, así que por favor ya ríndete, ¿si...?
¿Rendirme...? Como hacerlo si con ella nunca pude defenderme, su hermoso corazón me ha vencido y de qué forma...
El público estalló en aplausos y nunca antes me habían importado tan poco, solo quería disfrutar de Natsuki, de su calor, de su mirada, de su olor y Dios solo pensaba en su sabor, y en aquel momento solo fuimos ella y yo.
El silencio retorno para atestiguar como mi Sensei oportunamente tomaba el micrófono para desalojar a la audiencia, ya que percibía nuestra necesidad
Precisaba decir algo en medio de aquel silencio que ya empezaba a incomodar, pero como hacerlo si su boca me tenía embelesada.
- Natsuki... (al fin pude decir) eso fue hermoso, gracias..., ella se limitó a mirarme.
- Yo... pausé puesto que el nudo en mi garganta me lo exigió, no sabía que pudieras tocar así... (Sonreí burlonamente para no perder la costumbre) es mas no sabía que pudieras tocar el piano..., lo has hecho de manera excepcional quien te ha enseñado. (estaba intrigada porque negarlo, Natsuki era una caja de sorpresas)
- Bueno, eso es algo que nunca sabrías si no preguntabas, pero si, se tocar algo, esa historia es algo tonta y... (me apresure interrumpirla)
-No importa, yo quiero saber más de mi Natsuki... (un osado sonrojo se fugó de mi rostro, ya era demasiado tarde para intentar esconderlo)
Una pequeña sonrisa broto de sus labios, y así me llevo a sentarme nuevamente mientras continuaba con aquella remembranza:
- Veras... Te conté que mi familia quería un primogénito varón, pero nací yo, así que mientras que mi tío se encargó de enseñarnos lo difícil de ser hombre (como si hubiera algo más absurdo ella se acuclillo frente a mí.
- Mi tía se empeñó en inculcarnos la delicadeza y gracia de ser mujer, así que nos obligó a aprender a tocar un instrumento... Bendita mujer le enseño a tocar como un ángel, tengo que admitir tanto ahora, como en aquel entonces tampoco me gustaba mucho la idea así que tan solo alcance a pensar en una forma fácil de zafar de las lecciones lo más que pudiera eligiendo el instrumento más grande que pudiera encontrar para no tener que llevarlo a casa a aburridas y extensas horas prácticas.
- Ara Ara... quién lo diría tienes muchos talentos, me has dejado impresionada, esa melodía es hermosa, en verdad agradezco tan precioso obsequio... y en verdad lo sabía bien sabia como era Natsuki dicho gesto se suponía tan doloroso que aun a pesar de todo incluso me regalaba su pena.
Rápidamente volvía a mi pose altiva - Pues no eres nada tonta eso es seguro, yo... (habiendo tantas palabras que quiero decir) me has dejado impresionada, esa melodía es hermosa, te lo agradezco ...
- Pues me alegra que te haya gustado, la verdad no sabía cómo iba a resultar ya que desde el accidente no he vuelto a tocar, desde ese día en especial esa canción... mi tono de vos cambio, sin poderlo evitar...
Un dejo de tristeza escapó de su firme voz, verdaderamente no hago más que llenar a Natsuki de tristeza...
- Natsuki perdóname yo en verdad soy una tonta no debí haber... se apurándose a interrumpirme.
-Nada de eso Shizuru, con dulzura me dijo, acabas de decir que quieres saber más de mí, no te disculpes por esto, porque sería como si te retractaras de haberlo dicho además esto es algo que quiero que sepas, esas cosas son parte de la vida, de mi vida, de la que quiero compartir contigo, y la verdad contigo a aquí ya no duelen más... ¿Como puede tener un corazón tan hermoso? mi tonto rostro esta nuevamente sonriendo por inercia y ella lo nota así que no detiene su explicación.
-Esa canción la tocábamos Tat y yo, al tío le encantaba..., sé que me escucho triste pero no te sientas mal, no es tristeza sino nostalgia, yo los extraño, eso es normal y desde que murieron no he podido tocar esa canción, hasta hoy Shizuru, su rostro repentinamente se ilumino, fue como si estuvieran aquí, incluso sentí la mano de mi tío sobre mi hombro y volví a ver la sonrisa de Tat en tu rostro, ellos están bien, al igual que lo estaremos nosotras.
Nuevamente esa sonrisa sincera era para mí el mejor calmante.
Yo estaba a punto de llorar, los sentimientos de Natsuki, me daban de pleno agobiándome, juntándose con los míos, sin poder hacer más que llorar, quería hablarle, decirle que yo sentía exactamente lo mismo, que estaré bien siempre que ella lo este, la distancia desvaneció al sentir que me abrazaba, no pude hacer más que un nido en mi pecho donde le refugie de mi lloroso rostro, entre un olor a vainilla y limón mis penas se esfumaban como la niebla al salir el sol.
- Sus caricias me reconfortan, no me alejes por favor me encanta estar así, su mano es tan delicada y su caricia es un agasajo en mi rostro, toma mi barbilla con sus dedos, quiere que la mire, tan cerca y tan tentadora, como no permitirle más, como negarme a sus deseos, como negarme a los míos.
- Rompió el silencio que estaba a punto de ser testigo de una entrega total para decir lo que se clavó en mi corazón como una daga:
- Mírame bien y presta atención porque lo que diré quiero que lo leas en mí, lo que tu corazón sabe y tu razón no quiere atender
- No te diré lo que no quieres oír porque sé que tú ya lo sabes y lo aceptes o no siempre será así, nada de lo que hagas lo cambiará, yo quiero estar contigo, no importa nada y si tú quieres estar conmigo, nada, escúchalo bien, nada nos lo impedirá, ¿de acuerdo...
Un río se desbordo de mis ojos, ya era imposible negarlo mucho menos detenerse...
- Ajam..! tan solo asentí la cabeza, ya que cada palabra se aferraba a mi garganta negándome una viva voz
- Natsukí, yo también...
- Shhhhh ... Cállate tonta, ni se te ocurre arruinar el momento, ahora sabes el trabajo que me ha costado, solo... déjame abrazarte,
seque mis lágrimas, sentía la garganta seca he intentaba humedecer mis labios, pero lo cierto era que estaba ansiosa por conocer el sabor de Natsuki.
Estando al borde de tocar el cielo, a tan solo centímetros de sus labios, un ruido nos devolvió a tierra, era la puerta del auditorio que se abría escandalosamente adrede por Sensei Minami
- Disculpen no fue mi intención interrumpir tan abruptamente (Juraría que si lo fue) pero Fujino san debo cerrar el auditorio, así que ya no se los puedo prestar por más tiempo (guiñándome un ojo descaradamente) así que me temo deberán continuar su conversación en un lugar más cómodo para ustedes, (con esa sonrisa satírica que conocía muy bien pero que esta vez sí había logrado ponerme en aprietos podría jurar que tengo una tonta expresión en el rostro que natsuki no puede dejar de mirar)
- Eh si como diga Sensei Minami... Dije bajo resignación, estuve a punto...
- No hay problema Shizuru, de todas maneras, ya debemos irnos, no es así.? ¿No puedo creer con el conformismo en que Natsuki contesto que le pasa...? muy a mi pesar mi sensei tiene razón, debemos continuar en otra ocasión.
- Si claro... Gracias Sensei, recalcando con mi tono lo inoportuna que fue...
Nos alejamos del lugar y al estar casi fuera de vista, Minami Sensei no se contuvo y grito sin pena
- ¡Oh por cierto Shizuru san, FELICIDADES...!, ya era tiempo...
- Creo que tenía razón, ya era tiempo de seguir con la vida, es hermosa con todas sus cosas, buenas y malas, todo es pasajero, todo menos esto, pero solo hay una cosa que me molesta y es que muero de miedo...
Así que nunca solté su mano, no quería que se alejase en lo más mínimo de mí, me aferre a ella como si con eso fuese capaz de fundirme en ella y así caminamos atravesando el parque, como si fuésemos por las nubes.
