Hola mi gente Bella yo corriendo para actualizar y me hace infinitamente feliz que les haya gusta el cap anterior les quede debiendo con el Lemon al parecer pero recuerden que esta historia está pensada sin lemon ese día andaba un poco loca jaja por eso le agregamos pero no quise hacerlo muy extenso tenga en cuenta q era una primera vez de alguien así que fue lo mejor que pude hacer y en cuanto a la petición de Mi querida Chat temo que tendré que hacerte esperar ya que si traemos de vuelta a nuestra misteriosa Sumi se nos acaba el fin ella es pieza importante en la historia así que veré como idear la forma de incluir algunos flashback para tu tranquilidad, así que sin más por el momento, Muchas gracias...

Cap 11 La lista para ser feliz

Natsuki despertó con una enorme necesidad de caricias, hambrienta de besos busco en las cercanías el objeto de su deseo ya que desde ahora su antojo favorito eran los sabores de kyoto.

No se sorprendió al no encontrar a su castaña acunada en su pecho justo como la había dejado la noche anterior, ciertamente se movía mucho al dormir y le parecía lógico que buscara la comodidad del otro extremo del futón, ya que sabía que nunca es agradable dormir estrujado de tal forma, al suponerla lejos extendió sus brazos intentando alcanzarla, pero no pudo percibir nada, giro para que sus ojos esmeralda no engañaran a su tacto y allí estaba... solo la nada, la descarada ya no estaba, su aroma permanecía aún por todo el lugar entremezclado con el suyo, aun su calidez estaba en aquel sitio y su esencia permanecía con ella...

Pero qué diablos, ¿en dónde está Shizuru...? su ropa interior no está, quizás haya querido despertarme con un desayuno, siendo así me pondré mi ropa, he iré al río a buscar el resto que dejamos desperdigado por allí...

Se vistió apresuradamente con lo único que podía, su ropa interior, al salir, una sorpresa nuevamente la encontró... Su ropa la que estaba desperdigada por las orillas del río, estaba tendida en la rama de un árbol, de forma tal que los rayos del sol y la fresca brisa marina la secaran con prontitud, como si pensara que la necesitaría...-Claro después semejante noche de pasión no pensaba ponérsela en toda la mañana. -

Shizuru trajo mi ropa, amaneció increíblemente espléndida esta mujer, en verdad me confunde y sorprende todos los días, será un desafío amanecer con ella siempre, pero donde estará, mi bella Zuru...?

La fogata, hacía mucho se apagó, así que dudo que haya ido a pescar algo para desayunar, estará buscando algo entre los arbustos frutales, ¿quizás...? pero conociéndola mejor habrá pedido algún servicio de comida express.

Después de un rato, en que la castaña no volvía, Natsuki se percató de que su bolso no estaba en el campamento...

¡No puede ser...! Shizuru tu no me puedes hacer esto...! mientras corría hacia donde habían estacionado su elegante deportivo...

Shizuru...! Shizuru...! sus gritos desesperados rebotaban en las copas de los árboles, Natsuki corría sin control, sin el más mínimo cuidado, tropezó varias veces, algunas ramas arañaron su piel mas no fue hasta llegar al claro donde habían parqueado el auto que cayó, víctima de la gravedad.

Solamente el rastro de sus huellas, la de los neumáticos en el césped, el olor del pasto recién cortado le indicaban que no hacía mucho que se había marchado, Shizuru había huido dejándola en aquel lugar...

Natsuki no dada crédito ante semejantes pruebas, de rodillas derrotada se hayo en el suelo, halándose los cabellos evitando bajar el rostro, pues si lo hacía indudablemente sus lágrimas brotarían...

Shizuru porque...? ¿Porque...? fue todo lo que alcanzó a decir pues solo eso se agolpaba en su cabeza porque Shizuru huyó...? porque de mi...?

Simplemente aquello era eso, una huida, como podía ser tan cobarde para hacerlo, después de lo de anoche o que acaso no significó nada, ella no puede estar jugando conmigo y si fue así no pienso dejárselo fácil.

Corrí por donde vino aún más rápido que al principio y de la misma forma para llegar al mirador aquel que tenía vista al mar y justamente más abajo se miraba la carretera zig zaguear...

Un deportivo rojo estaba próximo a pasar de frente, ese era el momento, Natsuki lleno sus pulmones con todo el aire salado que pudo, grito su nombre con un lamento que reboto entre los peñascos provocando ecos de su nombre.

Shizuru...!

La amatista sintió su corazón empequeñecer, con cada eco de su nombre, no quería levantar la vista, pues la sabría desarmada, totalmente vulnerable y desecha por sus actos, no quería ser tan ruin llegar tan bajo, mas esa noche el destino decidió por ellas, nunca fue su intención hacerle daño, pero ya no podía seguir engañándose, Natsuki merece más de lo que yo puedo ofrecer.

Con una mano tomo el corazón que colgaba en su cuello y tal como si fuese ella se despidió.

Jamás creí poder amar a dos personas al mismo tiempo, porque tuve que conocerte Natsuki Kuga, ¿porque...?

En silencio le dedico un beso al corazón, y ya no hubo necesidad de contenerse, su llanto brotó sobrio pero abundante de sus ojos, casi sintió la necesidad de detener el auto, mas era mayor la de imponer distancia y desaparecer de su vista.

Adiós Natsuki... esa sería la última vez que se permitiría mencionar su nombre, ya que en sus pensamientos siempre estarán con ella

Natsuki vio como el automóvil se alejaba y con él la esperanza, sus sentimientos la abrumaron y cual abundantes torrentes brotaron de sí...

Yo... yo lo sentí, sentí tu dolor, pero ahora es más profundo, pensé que su corazón al fin había sanado y después de lo que hicimos, creo haberlo herido aún más, que dolor puede ser tan profundo, tan intenso, he insoportable que no te permita aliviar con amor... No lo sé ... y supongo que nunca lo sabré...

Natsuki levanto tortuosamente el campamento y cual, si fuese un funeral, desfilo por las calles en busca de un aventón, un alma caritativa que la llevara de vuelta a casa, a partir de ese día aquel lugar tendría un significado diferente. Será de memorias hermosas y promesas rotas en donde se había convirtió en mujer, donde entregó su alma, su cuerpo, y también su corazón, al que en esa mañana había fallecido en aquel mirador al observar a un deportivo desaparecer entre los rayos del sol.

Le era difícil recordarlo mas no podía sepultarlo, puesto que su corazón ya no estaba consigo, yacía con aquella cobarde que hozo llamarle suya y no dudo en dejarle.

Los días fueron pasando casi al punto de volverse eternos, pronto los días fueron semanas he inclusive llegaron al mes y Shizuru no se dignaba a contestarle llamadas, en la facultad siempre escapaba y sus amigas le pedían que se alejase que era lo mejor para ambas y en su casa no podía buscarla, porque a pesar del dolor que pudiese estar sintiendo Shizuru debía estar pasando por algo igual o quizás peor, ella había elegido transitar por un camino doloroso y había decidido hacerlo sola y por más que quisiese alivianar su paso, solo Shizuru sería capaz de superar el dolor, ella debía ser capaz de dar un paso a la vez.

Si tan solo sirviera de algo le hubiese entregado palabras frías y besos cálidos, pero deseo tanto su felicidad que mi egoísmo se estremece, quisiera poder retenerla, no sé hasta cuando, supongo que hasta que me sea posible, hasta que sus deseos se hagan realidad, hasta que pueda atravesar finalmente esa puerta o de una vez se termine de cerrar.

Justo ahora quisiera poder curar la carestía que tengo de ser necesaria para todos, para ella, para mí...

Y entiendo que incluso cuando las cosas no resultan de la forma que quieres no significa que has desperdiciado tu vida, la vida con Shizuru fue hermosa, prefiero verla como una estrella fugaz en un hermoso firmamento lleno de estrellas, ella surco mi cielo tan resplandeciente, cegándome con sus hermosos colores y cual hermosa y efímera en mí, al menos estoy feliz de haberla disfrutado, no todos son capaces de observar tales milagros, ella fue el mío, me hizo ver lo humana que soy, lo vulnerable y sensible que puedo ser y saber que eso está bien, que a veces es necesario sufrir, si de verdad hay amor...el amar hasta que duela y si duele seguir amando porque esa es la verdadera prueba de que estas vivo.

Shizuru saco lo mejor de mí, sin duda merece ser feliz, si alguna vez podrá encontrar la paz solo el tiempo lo dirá, solo espero que no sea capaz de olvidar nunca, que por siempre sea capaz de guardar bellos recuerdos de nosotras porque yo siempre lo haré.

Supongo que ahora es a mí a quien le toca, pasar la página, mirar hacia delante y seguir mi camino, aunque ella ya no esté en él, el desear mi propia felicidad no me debería resultar ser algo tan egoísta.

Supongo que ahora soy libre, libre de mi bella descarada...

Poco a poco el tiempo fue pasando y los días se hicieron más vacíos y vanos, llegando a convertirse en meses igualmente sinuosos.

Salir de la facultad sin ganas ni de caminar, para la cachorra se había convertido en rutina, deseaba poder salir y divertirse con sus amigos justo como lo hacía antes de ella, pero ciertamente ya no disfrutada de esas reuniones, era ridículo pensar que esas tertulias buscaban ayudarle y levantar su ánimo, mas caso contrario solo lograban fastidiarla.

Quién los puede juzgar, nunca han sabido manejar una chica mucho menos sabrán como se siente una cuando está rota por dentro.

Una cita a ciegas... en serio genial idea ya es hora de volver al ruedo, de salir de nuevo, de cazar carne fresa, lo que si es cierto es que la come hombres de Fujino, bueno come mujeres según ellos le dejo amargada, como se notaba que aquellos malvivientes según Saeko, nunca habían estado enamorados,

Amargada no se sentía la Kuga, al contrario, no negaría sentirse debilitada, pero con ello se volvió un poco más sabia, aquella descarada le había hecho comprender que no hay mujer en el mundo más que ella, así que no pensaba perder el tiempo buscando a alguien de se asemeje remotamente a ella, estaba más que claro el camino que quería tomar.

Estaría sola ciertamente y aunque pudiera tener un enorme harem de mujeres todas y cada una de ellas igual de hermosas y dispuestas ante todo a complacer todos sus deseos, pero en el fondo se seguiría sintiendo sola, sin ella al lado, es triste y patético hasta cierto punto lo sabemos, pero esa es la realidad, su realidad, después de todo parecía poder entenderla, que irónico su ausencia le habían hecho abrir su mente a cosas indecibles antes, lo cual le causaba aún más pesar, el tiempo perdido, ahora para que, si todo lo que mirase ganado le parecía inútil, saber que no podía refugiarte en sus brazos, con un dolor tan vivo, ambas por igual, no encontraran consuelo en nadie más, al menos eso ya lo tenía en claro la cachorra y es por eso que no pensaba jugar con nadie, no como ella lo hizo consigo..

Un triste papel con un nombre, un lugar y la hora justa, donde se debía encontrar con la chica que sus amigos con arduos esfuerzos escogieron para el propósito pactado en el club.

El pensar el pago por tan difícil servicio se presentaba divertido, unas cuantas botellas de buen sake o el equivalente en cerveza fina, un vino de la mejor cosecha, como sea la idea de salir con alguien ausente no debería ser tan festiva.

La Cachorra caminaba al sitio después de aparcar a su fiel compañera próxima a la zona comercial en el que un bar restaurante muy vistoso por cierto se presentaba como el sitio indicado.

De mas esta decir que su aspecto desaliñado daría el mensaje indicado: " no me importa esta cita, vete de aquí, tan rápido como puedas..."

Pero una bella rubia esperaba algo aburrida y un tanto enfadada, claro como culparla si los 40 minutos de retraso que traía no eran para menos.

-Buenas noches... Dijo no muy entusiasmada.

-Ahora si son buenas... A lo que respondió con demasiada ansiedad por así llamar...

WOW... como lo suponía, consiguieron una chica fácil o un tanto desesperada, como si un acostón pudiera solucionar las cosas, odiaba como los hombres pensaban que eso funciona para todos.

-Kuga san verdad...? La rubia de buenas intentando retomar la postura perdida ante tan precoz comentario.

-Así es y tú eres...? pregunto por obligación al menos debía demostrar lo contrario a su aspecto, no era un sucio perro de la calle, aunque lo parecieses demostraría que al menos tenía un poco de educación...

-Para ti soy Kiri, es un gusto Natsuki, ¿si es que puedo llamarte así...? Se notaban sus ojos entusiasmados efectivamente le gustaba lo que tenía en frente y aun no llegaba la carta a la mesa y ya estaba pensando en el plato fuerte.

-Si claro así o idiota, ¿tonta o inútil como mejor se te acomode...? mirándole algo extrañada, si a alguien le debía haberse acostumbrado al mal trato esa era a la descarada y a su santa madre, era triste pensar que las mujeres de su vida se empeñaron en dejarle un tanto traumada y hasta otro tanto masoquista después de todo.

-OK jaja entonces idiota, te parece si ordenamos.?

-Como gustes me da igual después de todo no traigo hambre.?

El no tener hambre no le impidió pedir un Bubuzuke y una taza de té, que por alguna razón dicha costumbre se hacía cada vez más fuerte.

La cena transcurrió, sorpresivamente aburrida para nuestra cachorra, mientras que aquella mujer parecía divertirle sus amplios bostezos, tortuosamente eterna entre una cerveza y otra, esta chica soportaba el alcohol como si nada, ya sabía que sus sospechas no eran mal infundadas.

- Me permites un momento Natsuki, debo ir al sanitario… Después de 6 cervezas quien no iría, pero gracias a Dios le daba el respiro a la Kuga que necesitaba.

-Si descuida aquí te espero, la verdad deseaba salir corriendo, pero eso no sería correcto.

Después de alejar ese pensamiento, al fin y al cabo, tenia una vocecita interna que le estaba molestando diciéndole lo patán que se estaba comportando con ella que al final de cuentas la chica no tenía culpa de su mala fortuna y que no debería pagar las consecuencias de su corazón roto, así que no espero a verla retornar, fue en su búsqueda y cuanto antes se disculpara y le explicase su situación sabría que entendería y la cita se volvería más amena o incluso podría liberarla del compromiso y le dejaría volver a casa, así determinada entro al baño.

-Disculpa Kiri yo quería...

-Ah... Natsuki espérame un momento ya salgo...

Se encontraba dentro, y al parecer esa mujer tenía la vejiga del tamaño de un elefante, ya que lo extraño no era lo mucho que estaba tardando sino el ruido que hacía, era demasiado, como el ruido de una fuente con chorro intermitente, como si hubiese distancia en ello.

La curiosidad mato al gato, pero en este caso a la cachorra ya que se inclinó un poco lo suficiente para ver por debajo, lo cual no fue mucho esfuerzo, ya que pudo ver claramente sus pies delante del inodoro estaba orinando de pie, ¿eso quiere decir que...?

-Uhhhhhhhh... qué asco... escapándose la frase de su boca en voz alta...!

- ¡Verdad que si...! a lo que ingenuamente contesto la rubia, están muy sucios estos baños tendremos que quejarnos con la gerencia...

-Ehh.. si como digas, mnn sabes una cosa Kikikikiri..? yo mejor te espero afuera, está bien..?

-¿Cómo gustes...? ah y hazme un favor pídeme otra cerveza, quieres...?

-¿Una cerveza...?, está bien, como quieras...le pediría una pipeta de estrógenos hasta le reservaría un quirófano, pero que fiasco por dios, estos idiotas me la van a pagar, apuesto que seguro no se han dado cuenta, saber a cuales se llevó a su cama, fijo que Tate kun no se escapó de la manoseada.

El timbre salvador de su teléfono, y juraba por el creador que tomaría cualquier excusa para marcharse incluso si fuese su tía se largaría con gusto.

Número privado que extraño no conozco a nadie que utilice número privado.

-Moshi moshi...

-Natsuki, necesito que vengas... (esa voz es de...)

- ¿Shizuru...? ¿porque me llamas...? Su voz le hizo enfadar, pero al escuchar la frase que aconteció todo lo cambio.

-Que estas sorda tonta, necesito que vengas, estoy aburrida, mi madre me planeó una cita y necesito que me saques de aquí.

-En serio...? pues yo también estoy en una, además es una chica encantadora, no puedo hacerle eso... Mentir la única opción que tenía.

-Ah... qué bueno, pero me interesa en lo más mínimo si es una princesa o no, tú vas a levantar ese trasero tuyo del asiento de vinilo de bar barato en el que estas metida, vas a montarte en tu motocicleta y te dirigirás a mi restaurante y más te vale venir por mi o ya sabes cómo te ira ¿entendiste Natsuki kuga...? cortando la comunicación sin derecho a replicas.

Pero si es descarada esta mujer, que se ha creído que soy su sirviente, me ha tenido meses en el olvido, si vivo o muero, le importa poco, y yo aquí sin saber nada de ella, no responde el teléfono, no me contesta los mensajes y se piensa que así sin más yo iré corriendo a mendingarle un poco de cariño, a rescatarla de un patán de sociedad como le gustan a su madre pues está muy... instintivamente volteo su mirada hacia el baño en donde salía la rubia testosteronica que hacía de mi acompañante, acomodándose algo entre la entrepierna que prefería ignorar...

-Diablos...! piernas para que las quiero..., sacando una suma de la billetera que pudiera ser capaz de pagar al menos la mitad del consumo, y así que se dé por servida o servido para el caso daba lo mismo, pero ningún hombre ha bebido a expensas de una Kuga antes ni mucho menos ahora.

Cortésmente, aunque sin poder evitar la cara de repulsión que le provocó el verle...

-Kiri san... etto.. discúlpame, me ha surgido un imprevisto y tengo que volver a casa, es una verdadera lástima ya que la velada ha sido hermosa, muchas gracias por tu tiempo, disculpa... mientras se alejaba a paso presuroso era otra manera elegante de decir que corría como alma que lleva el diablo.

Montando a su fiel corcel se dirigió hacia aquel restaurante frente al lago, al que al llegar la hosted recordó mi rostro.

-Oyasuminasai... es un gusto tenerle de vuelta.

Vaya como era capaz de recordarle si hace meses se apareció con Shizuru y nunca más volvió...

-Su amiga y su acompañante la esperan, y descuide no están sentados en su mesa...

-¿En mi mesa...? se dijo un tanto intrigada.

Efectivamente Shizuru había preferido cualquier otra mesa antes que utilizar su mesa especial.

-Disculpen, aquí es la mesa señorita, permítame ayudarle con su silla.

Una siempre radiante pero algo perturbada Shizuru estaba sentada frente a un tipo aburrido de traje oscuro, lo imaginaba tal como los prefería su madre, y en cambio ella esa noche tenía algo especial quizás su mirar carmesí que hacia palidecer en el reflejo de la débil llama de las velas que yacían sobre la mesa o tal vez el verla en ese vestido negro, con su espalda más descubierta de lo que hubiese deseado, al mirarla sintió que esos meses de abandono fueron tal solo un mal sueño, de pronto vio un pequeño resplandor renacer escasamente de su retina.

-Muy amable señorita se PUEDE RETIRAR...! enfatizó el hecho, tal vez la interrupción la incomodaba

-¿Disculpe señorita...? algo le intrigaba y debía preguntar...

-Si dígame, ¿en qué le puedo ayudar...?

-Solo dos preguntas, ¿mi mesa de siempre ya está ocupada...?

-No señorita su mesa no ha sido ocupada, como ve estamos a máxima ocupación esta noche y precisamente hoy esa mesa ha sido la más cotizada, sabe es nuestra mejor mesa y la han reservado toda la noche para que estuviera vacía.

-En serio, pero quien podría hacer tal cosa...

-La única persona que aprecia esa mesa más que nosotros señorita, le miro con una complicidad...

-Shizuru bajo la cabeza, eso era todo lo que necesitaba escuchar...

-Y diga señorita cuál sería su otra pregunta...?

-Etto eh si, verá me sorprendió sobre medida que me recordará, verá soy famosa por pasar desapercibida, no me gusta destacar sabe, así que por casualidad no me habrán tomado en la fotografía de aniversario y estoy colgando en la sala de espera, eso arruinaría mi incognito...! Le sonreí ya que intenté ser graciosa, pero a nadie en la mesa le pareció que lo fuera.

Río tímidamente cubriendo un tanto su boca, esa noche lastimosamente no tuvimos fotógrafo, tampoco crea que tengo memoria de elefante, pero un rostro como el suyo jamás podría olvidarlo, disculpen... (retirándose no sin antes guiñarme un ojo)

QUEEEEEEE...?

Su expresión hablo por ella y creo que la de Shizuru también, el fuego en sus ojos se había encendido y era capaz de quemar todo cercano a ella.

Con una sonrisa de victoria en su fuero interno, intento sentarse, a lo que el acompañante de Shizuru le detuvo, levantándose de su asiento y gentilmente extendió su mano.

-Buenas noches, Kuga san, es un placer...

-Si en verdad que lo es, el haber recibido esta llamada, (mirando fijamente a Shizuru, se había sentado junto a ella) invitarme a cenar con ustedes es todo un placer, ¡muchas gracias...!

-No para nada Kuga san el gusto es nuestro... transpiraba seguridad en cada poro a través de su traje Armani...

Una sensación conocida llegó devuelta a la Kuga, el aliento de Shizuru estaba sobre su cuello, tan cerca, bendita calidez que se empeña en volver, se inclinó para hablarle al oído y susurrándole ...

- ¿En serio estabas con una chica...? la miro aferrarse de los brazos de la silla con un poco más de la fuerza necesaria, que estaría pasando por su mente.

-No, (le dijo con algo de misterio para agregar cómicamente después) la verdad si estaba de cita, pero era con un chico... la miro y no pudiendo evitar reír, si te sirve de consuelo pensé que era una chica.

-He tenido una noche algo graciosa van a disculparme, dirigiéndose al macho alfa de la mesa, podré ser pobre, pero demostrare mi educación.

-Descuida, Kuga san, a todos nos pasa, incluso a mí me ha pasado, y estoy empezando a pensar que esta es una de esas (Haciéndose el gracioso como si a ellos les quedara tal apelativo lo cierto es que ya se había ganado a pulso sentirlo como patada de hígado).

El mesero se acercó para extenderle la carta, ¿gusta ordenar la dama...?

-No me tome la molestia de mirarla, la costumbre me llevo a pedir lo que de memoria venia tomando meses atrás.

-Solamente té, por favor...

Ala descarada pareció sorprenderle la orden y atentamente dijo:

- ¿Esta segura...? puedes pedir gaseosa como siempre si gustas...

- Eres muy amable Shizuru gracias, pero por ahora solo tomaré té

De repente el anfitrión de la mesa recordó que estaba dado una catedra de burla y vana platica así que prosiguió con tan aburrida charla...

- Pero que modales los míos mi nombre es Takahiró Shimura... me es grato conocerte Kuga San, ya era hora sabes… Shizuru me ha hablado mucho de ti.

-En serio, (el tono incrédulo fue más que evidente) espero que solo le haya contado cosas buenas...?

-Claro como no sería así, dijo que son grandes amigas...

- ¿Amigas...? la pobre cachorra jamás pensó que esa palabra hiciera tanto daño, no pudo más que bajar su cabeza, justo como la gran perdedora que se sentía.

El ambiente se sentía tenso, necesitaba tomar un poco de aire fresco, si es que pretendía terminar el resto de la velada con algo de dignidad en el bolsillo, cuando sin previo aviso Shizuru se levantó.

-Disculpen debo ir al baño… al parecer, no solo a Natsuki le había afectado el clima, seria así, esa noche debía ser, para eso le llamó, pensó por un momento que lo que buscaba era rescate y contrario a eso lo que buscaba era terminar de hundirla, hacerle más miserable el resto de la existencia, como puede ser capaz si quiera de verle a la cara, talvez de esa manera seria mejor, de cualquier forma, nunca la cachorra sabría rendirse me ante la adversidad, y no planeaba hundirme en ese mar sin siquiera luchar.

-Disculpa Takahiro San yo también debo ir al baño (mientras movía su silla en un movimiento hacia atrás)

-Si descuida, esperare solo no tarden...

¡No tarden...! yo tardare lo que tenga que tardar ni que tuviera comprado mi tiempo. Se dijo refunfuñando al andar…

Logrando alcanzarla antes de que entrara al baño, justo en la entrada, el tomo de la mano, pareció sorprenderse, como si no le conociera bien, sabía que iría tras ella...

La piel ardía con tan solo tocarse, el fuego de sus ojos era tan intenso como el de aquel día, no pudo decir nada, solo le miro con una inmensa culpa, que no pudo Natsuki ser capaz de reprocharle nada, solo la guío hacia la terraza, era cierto que necesitaban un respiro y que mejor que aquella vista que ambas sabían disfrutar...

La noche estaba algo fría y ella temblada un poco, claro estaba con ese vestido no sería humana si no lo hiciera, sacándose la chaqueta la coloco sobre sus hombros, sería lo más cercano que llegaría esa noche a sentir su delicada y sensual espalda.

-Natsuki yo... Dijo algo consternada... Claramente se veía que no pretendía hacerle daño, pero lo estaba logrando sin siquiera proponérselo.

-Cállate, no lo digas, no tiene caso... esa afirmación era correcta ya lo que había pasado era pasado, solo importaba lo que sería de esa noche en más.

-Shizuru… Tú… ¡ siempre estas hermosa pero nunca tanto como está noche...! lo siento, pero debía decirlo.

Un par de segundos de incómodo silencio se dio entre las dos, estaba sin palabras o eran tantas que no sabría por dónde empezar...

- ¿Y bien que te parece...? refiriéndose al afortunado infeliz que ahora le acompañaba.

-Parece un buen tipo, muy afortunado, pero...al fin de cuentas no soy yo, ¿ni tampoco Sumi... no es cierto...? (sus ojos parecían no creer tales palabras.

- ¿Por...? porque tienes que decir eso...? dijo con voz entre cortada.

- Como que porque...? obviamente no es ella, pensaba que si nos separáramos seria porque regresarías con ella, pero al parecer me equivoqué, o no.…?

- Claro que te equivocas y magistralmente, el solo es un chico que mamá me presento, me presionó tanto para que saliera con él… Sonando triste y melancólica al hablar.

Y muy a pesar de su tristeza reflejada en su rostro la cachorra pudo notar que su descarada aun usaba el collar que le había dado aquella vez

-Shizuru si piensas intentarlo con él, al menos esta vez, no le hagas lo mismo... y acercándose con cuidado pues no quería asustarla, recogió su cabello y desabrocho el collar de su cuello, lo mostro y mientras lo depositaba en sus manos

- Si has decidido avanzar, debes dejar toda atadura atrás, pone un lienzo nuevo sobre tu corazón, completamente blanco, para que puedas pintar con él una bella historia, en ello, cada nueva pincelada es indispensable, muy valiosa ya que no tiene sentido pintar sobre una obra inconclusa...

-Así que, si debes hacerlo, hazlo, por mi está todo bien, créeme que lo entiendo, pero no debes boicotear tu felicidad porque si tú, en el fondo quieres que no funcione mejor se sincera, no con él, contigo misma al fin y al cabo la que sale más dañada con eso eres tú.

-Lo nuestro fue diferente, divertido y creo que lo soporte muy bien, (una sonrisa incierta se ajustó en su rostro), sabes pusiste a prueba mi carácter y lo hiciste porque sabias bien el complejo de triste y solitario cachorrito que cargo a mis espaldas desde hace algún tiempo pero déjame decirte que con los hombres todo es diferente, tú debes ser más cuidadosa, quizás más delicada, y por Dios debes dejar de beber, la mayoría no dudaría en aprovecharse de ti en esas circunstancias y como consejo ríndete algunas veces para los hombres es importante ganar, si no lo haces herirás su orgullo, tuviste suerte conmigo porque por desgracia estoy acostumbrada a perder en muchas cosas por eso no me molestaba perder contigo si al final terminaba ganando al verte sonreír.

La Kuga podía ver como abría su boca deseando refutar su teoría, pero solo la nada habitaba en aquel su dulce debilidad.

-Supongo que es todo lo que tengo por decir, así que... debo despedirme, ah una cosa más que por poco olvido decir contrario al infierno que me hiciste pasar, fue un placer haberte conocido, haber pasado todo eso contigo me ha parecido como sueño, yo nunca lo olvidare y por esos hermosos recuerdos es que te deseo toda la felicidad del mundo…. Tomándole de las manos y estrechándolas fuertemente…

-Mucha suerte con tu vida Shizuru Fujino... adiós...!

Lamentó tener que soltar la atadura que representaban sus manos, así tristemente se alejó de ella, del gran amor de su vida, lo dejaba en libertad, que irónico, las películas que tanto le gustaban enseñaba aquel famoso dicho que reza que si amas déjalo libre si vuelve es tuyo sino, eres un enorme idiota Cachorra al pensar que eso funcionaba en la vida real, que estúpida se sentía, nunca lo creyó y tampoco empezaría a hacerlo ahora, pero el destino le había forzado una vez más a ir en contra de su voluntad y dejarlo decidir por su cuenta, adiós bella descarada, adiós Zuru.

Salió de la terraza a paso lento ya que muy en el fondo tenía aun la esperanza de que aquella mujer que desgarró su alma con ese mirar en pena la siguiera, pero al llegar a medio salón, su egoísmo se volvió a estremecer, sintiendo un agudo dolor en su pecho supo lo que debía hacer, así que se vio caminando hacia el otro extremo del salón, justo hacia donde se encontraba el, ese hombre que de ahora en más ocuparía su lugar, pobre infeliz, pero a quien quería engañar, maldito desgraciado con suerte, pero este sería su último gesto de bondad, ella lo merecía así que aprovechando el hecho de que Shizuru aún permanecían en la terraza, imaginando que estaría intentando digerir todo lo acontecido, se sentó rápidamente y con suma dedicación dedico un pequeño monologo al sujeto en cuestión, no tardo mucho, sus palabras fueron breves, solemnemente fueron escuchadas, cada una con gran detalle y suma atención, sin duda aquel tipo era buena persona y agradecía a Dios él haberlo traído a su vida, quizás él y su dinero puedan darle toda la tranquilidad que Shizuru necesita aunque sabía bien que no podría darle nunca amor, quien le daría amor, al menos como el que la Kuga le ofreció porque ciertamente dudaba que alguien la llegase amar tanto... aleje tantas cavilaciones de momento para apresurarme a salir del lugar, no soportaba tener que permanecer allí por más tiempo, un par de minutos bastaron y se emprendía la huida de nueva cuenta.

Cuando finalmente salió de aquel lugar, montando su motocicleta, conteniendo en llanto, sujetando fuertemente los puños, y lanzando un grito hacia la nada comprendió que solo era una burla, que toda su existencia era una burla, un desperdicio de esfuerzo, de carne y sentimientos, no comprendía porque continuaba siendo tan humana después de todo, porque no se secaba su corazón, sintió como su última alegría desvanecía ya que al girar la llave su fiel compañera no encendía...

-Ahora qué diablos le pasa...? por favor dame un respiro...!

La noche estaba muy fría, tantos problemas mecánicos pudieron suceder a causa de eso, pero cierto era que no se sentía de ánimos ni la noche ayudaba como para intentar un rescate, justo ahora, en ese lugar, necesitaba alejarse y pronto del sitio, odiaba la idea de tener que verlo salir con Shizuru inconsciente en brazos.

Emprendió lo que pintaba a ser una elida caminata, mira que dejarle su chaqueta a la descarada no era algo muy adecuado y ni hablar de inteligente conociéndola le prendería fuego esa misma noche para no tener que recordarle eran esos momentos en los que deseaba tener esa habilidad de la descarada de desconectarse de todo, tomar hasta apagarse del mundo, anestesiase de la realidad y dormir al dolor así que camino como si el mundo dependiera de ello y al doblar la esquina encontró su salvación, un puesto ambulante de comida que respondía sus plegarias.

Una botella enorme de sake por favor...

Aun en el restaurante

Shizuru aún se encontraba pensativa en la terraza, tratando de ordenar sus pensamientos, no sabía qué hacer ni mucho menos que pensar y lo único cierto en ese momento era que amaba a esa mujer, deseaba su felicidad más que a nada en el mundo, pero estaba claro que ella ya había tomado su decisión y como culparla, después de desaparecer por meses reaparecer ahora con el peor de los secretos, pero es que Natsuki acaso no la conocía, Shizuru jamás iba a admitir que le extrañaba, aunque no pudiera ocultarlo jamás podría expresarlo en palabras, se lo debía a alguien, a ella, a Sumi, porque Natsuki no podía entender que no podría sacarlas de su vida a ninguna y que si debía ser así, estaría sola antes que abandonarlas a ambas, no se puede amar a dos personas a la vez, indudablemente la del problema no era Natsuki mas bien era ella, pero si ese era el destino, alejarlas sería mejor rendirse ante él.

Ya no luchare más, me he cansado de todo esto... Se dijo en voz alta como quien quisiera convencerse de algo que para nada era un secreto.

Así que retorno hacia la mesa encogida en hombros, recordó lo que había en ellos...

Su olor... (inhalando fuertemente) estará conmigo siempre...

Sentándose en su mesa, pudo ver a su cita sentado un tanto fastidiado tras la espera...

-Ya empezaba a preocuparme en verdad te has tardado tanto que Kuga San ha tenido que partir sin despedirse...

Si lo hizo y de que manera... Se dijo la castaña para sí...

-¿En serio ya se fue ...? simulando sorpresa...

-Sí, pero descuida, me dejo una curiosa lista de cosas que según ella debo hacer si quiero verte feliz...

-Que has dicho...? ahora si la sorpresa era genuina sus ojos se abrieron grandemente al igual que sus oídos para prestar atención.

-Era un tanto larga, pero me las arregle para pillar todas y cada una, las recuerdo a la perfección... así que escucha atenta que las recitare...

1. No le pidas que sea delicada, ella tiene sus momentos y sabe bien cuando debe serlo. A su mente vinieron pequeños destellos de pequeños instantes de felicidad, las veces que resignada le servía mayonesa a una Cachorra con enorme sonrisa en su rostro o la vez que charlo con su suegra por primera vez, y como olvidaría su ultimo día juntas, cuando cuido de si con tanto esmero por hacer de su primera vez única.

2. No la dejes tomar más de tres copas, es un asunto de familia, talvez un día lo sepas... era chistoso el recordarle cargándola o recogiendo las frutas de la anciana en el transporte.

3. Siempre déjala ganar, no importa lo que sea, te ira mal sino lo haces.

Conforme la lista se agrandaba a Shizuru le parecía estar escuchando a la misma Natsuki hablando, mencionando una a una todas las bellas memorias que juntas habían recogido.

4. Siempre lleva ropa extra, por dinero no tendrás problemas…

5. En un restaurante pide siempre té, cualquier otra cosa podría ser veneno para ella.

6. Si dice que te va a ir mal, más le vale que le creas.

7. Si no te causa miedo sus amenazas simula tenerlo le hace bien a su ego… Oh maldita mujer que con tan poco la conoce tan perfectamente.

8. En los aniversarios deberás está preparado para cualquier sorpresa como por ejemplo colarte en su universidad, entrar a su clase para darle para darle tulipanes, eso le encanta.

9. También prepárate para ir a prisión, por lo menos un par de veces.

10. Si le duelen los pies intercambia el calzado con ella...

11. Si sabes tocar algún instrumento, tócalo para ella, sino aprende de preferencia el piano.

12. Llévala al cine, le encanta las películas románticas, solo que ella aun no lo sabe...

Y, por último, pero lo creo más importante, ella es muy talentosa, aliéntala en todo lo que haga.

Indiscutiblemente tú no eres ella... ¿porque no lo eres...? ni siquiera suenas remotamente a ella diciendo sus palabras se dijo la amatista con ojos cristalinos.

Unas amargas lágrimas rodaron por sus mejillas y no pudo evitar preguntarse si lo que estaba haciendo era lo correcto.

Irónicamente cuanto más se estira ese hilo rojo, más se empeña el destino en enroscarlo en ella.

¿Será ella...? debe serlo... el ruido de la silla mientras caía y una delicada mano estrujando un corazón metalico, eran la imagen que marcaba la derrota más dulce que se empezaba a asumir.