Cap 14 Amor o lujuria…?

Mientras sus cuerpos buscaban nuevamente fundirse en la esencia de la otra, sus pensamientos volaban agobiándolas, porque con cada beso se prometían una vida consagrada y con ello afloraban todos sus temores internos.

¿Porque...? ¿Si ella me hace sentir todo esto… porque no soy capaz de decírselo...? Sé que no hay más nadie con quien quiera estar, salvo... -una pausa mental y continuo-

No… no es porque ella no está, no… tampoco es porque se parecen... no, no lo es... es porque Natsuki me enseñó amarla, ella me ha enamorado, ¿lo sé... sé que es así... yo... no lo puedo decir... maldición porque…? porque si quiero, no puedo...?

Mientras que una ajena a sus pensamientos yace en brazos amantes entre besos y relamidas es víctima igual de unos pensamientos de igual forma que su amante.

A esto es... a lo que llaman felicidad... este regocijo que siente mi corazón, al fin... ella está conmigo y no con la otra... soy yo, solo mi nombre he escuchado de esos labios que me besan con tanta vehemencia... ya no la puede ver... ese fantasma que tanto se me asemeja, al fin se ha ido, se ha marchado para dejarnos ser felices, yo solo desearía que esto no tuviera fin, quisiera morir aquí en sus brazos, y encontrarnos en el más allá, volver a reencarnar y volverla a encontrar... porque ciertamente una vida no me es suficiente para amarla, no de la manera que lo hago...

Ambas salieron de sus ensimismamientos al tiempo en que la humedad de sus cuerpos aumentaba...

La castaña aún se encontraba arriba, lo que le dio una vista a la ojiesmeralda de aquellos fuegos intensos extinguirse por un momento, perdidos en la inmensidad de sus recuerdos...

Presurosa la cachorra se adelantó a la situación... poso una mano sobre la frente sudorosa de la castaña y la otra tiernamente sobre su mejilla y así atrajo su rostro contra en suyo hasta estar frente a frente.

Y con un suave y delicado susurro logro traerla en sí...

- Quédate conmigo Shizuru.

Los carmines engrandecieron para caer en cuenta en la realidad, aquella realidad que ya no se podía negar y que calaba cada vez más hondo al punto que casi dolía, dolía saber por qué justo ahora... porque ella... y peor aún que pasaría, porque a pesar de ese sentimiento tan agradable aun en las profundidad de su alma se sentía miserable, casi sucia al traicionar aquel lejano recuerdo, porque su corazón insistía en ser fiel a una memoria... pero lo palpable será innegable y aunque su corazón daba gritos mudos sus oídos solo podían escuchar aquella dulce melodía que se entonaba con aquella apacible voz vestida de esmeralda...

- Quédate... una vez más aquella delirante voz...

La castaña se apuró a recobrar la cordura...

- Yo... me distraje por un momento Natsuki, lo siento es que...

- Shhh no hables... dijo la pálida chica que ahora deslumbraba con la luna sobre si...

- Natsuki... es que yo... intento insistir con la disculpa…

- Shizuru eso ya no importa... ahora estas aquí no es cierto? A lo que agrego un leve mordisco en el labio inferior de la descarada, lo suficiente para arrancarle un leve quejido a su amada...

- Aughh.. en tono infantil dejo salir la castaña.

- Esa era la respuesta que necesitaba, riendo un tanto de forma lasciva, te mantendré aquí, cueste lo que me cueste así que procura quedarte por tu bien...

Aquello fue como un angla para la descarada...

- Ara... me encanta cuando mi Natsuki se pone perversa... pero ni creas que vas a seguir, yo me debo divertir así que disfruta de la vista...

La castaña se fue directo al cuello pues sabia de la debilidad de su cachorra...

Posándose sobre ella, sus pezones se juntaron y con cada movimiento se rozaban febrilmente arrancando placenteros quejidillos de la garganta de Natsuki...

Sus cobaltinos cabellos estaban completamente empapados he insistían en amparar su debilidad, la castaña luchaba para permanecer en aquel sublime lugar, pero unos brazos que la rodearon insistieron en devolverla hacia arriba...

Parecía ser que los besos eran el mayor disfrute de la cachorra, la que cada vez se notaba más embelecida con los delicados cuidados que su bella descarada le prodigaba…

-Natsuki...! entre profundos besos la castaña gesticulo, a lo que solo un quejido asevero de respuesta...

- No sé qué me pasa cuando estoy contigo, incluso cuando no lo estoy, pero... si hay algo que se con certeza, es que cada minuto que pasa te quiero mía, ¡me vuelves loca…! tu cuerpo, tu hermoso cabello, tu dulce aroma y Dios...! tu sabor, lo quiero mío, mío... un beso tan profundo capaz de arrebatarle el alma calo dentro de la cachorra haciéndola perder el control por completo...

Esta se sostuvo de las sabanas tan fuerte que sus nudillos se tornaban blanquecinos...

- Esta bien... tu ganas Fujino, admitió la dulce derrota y así continuo... siempre lo haces... ahora si no te apresuras... temo que acabaré con tu diversión, así que por esta vez, daré el gusto pero no te acostumbres... que prometo no será así siempre...

- Parloteas mucho Nat-su-ki... di lo que quieres o seguiré así toda la noche...

La cachorra volteo su rostro y con una mueca aniñada accediendo al capricho de la descarada...

Y con un tono más elevado del necesario, casi a gritos le dijo...

- Hazme tuya Shizuru... puedes hacer de mi lo que más se te antoje, esta noche y cuantas más quieras, porque… yo... yo te pertenezco...

Aquella última palabra pareció hacer eco en las paredes de cada pasillo de aquel edificio...

La castaña sonrío más que divertida, complacida insistió en su pasatiempo favorito...

- Natsuki… parece que te ha escuchado todo el edificio, creo que hasta mamá Saeko lo oyó, que pensara de su hijita la pequeña pervertida...

El sonrojo en Natsuki la hizo ver como un lindo, jugoso y suculento tomate al que ya le urgía hincarle el diente…

- Oshh...! te encanta fastidiarme, pero algún día me las pagaras...

Amenazo resignada su cachorra...

Algo en su interior le decía que no debía lanzar palabras tales en su posición, pero quizás en el fondo la cachorra en verdad deseaba el castigo...

Esa era la sentencia, a una nueva forma de tortura que sin querer le presento a la sin vergüenza castaña...

- Ah sí y que me harías si tuvieras la oportunidad... mientras que su entrepierna se ubicaba sobre sus caderas, todo para pavonearlas de arriba abajo...

La lengua de la cachorra empezó a enredarse y dudaba si abrir la boca sería bueno...

-Vamos habla bocona... no me digas que tienes miedo...

Una tartamudeante Natsuki respondió...

- No ha na… na... na... nacido la mu... mu... mu... mujer que me cause te... te... temor... (ahhhh) aquella voz que encendía a la castaña que se negaba, casi extinta revivió.

-Ujum en serio... entonces siendo así dime Natsuki, mordiendo su lóbulo dijo en susurro... demuestra tu fortaleza

- Yo... yo besaría toda tu piel hasta llegar a tu lugar...

- A mi lugar...? pregunto siguiendo el juego descaradamente

- Si ya sabes a tu lugar... donde tu intimidad espera...

- Yo... yo te haría mía, de una vez por todas, ya que no aguantaría tenerte de esa manera... mientras sus piernas empezaban a estremecerse...

La castaña sabia jugar bien ese juego y le encantaba prolongar el final así que disfrutaría el juguetear de la manera más bizarra cada mano con la que dispusiera.

- Así que Natsuki ya quiere que la haga mía… sin poder evitar aquella sonrisa que cada vez más rayaba en lo obsceno.

- Si Shizuru eso quiero... ya... hazlo...

- Y como lo quiere mi Natsuki... Rápido y un tanto duro o quizás lento y delicado, ¿haber cachorrita como me quieres... quizás uno o tal vez dos... o quizás me sienta osada y te dé más...?

- Eso no importa... solo quiero que lo hagas... dije que sería tuya, que hicieras lo que te plazca, pero hazlo por favor que ya no soporto sentirte lejos... la cintura de Natsuki se contenía con leves movimientos estaba a punto de desbocar...

Fue entonces que finalmente la castaña se compadeció de su amante, dándole un beso salvaje en sus labios, el ultimo durante largo rato del cual se ocuparía de ahora su lugar favorito.

Tomo con su mano izquierda el mismo pecho de su cachorra para estimular aún más su saliente, le encantaba sentir aquella rosa cúspide erguirse entre sus dedos.

Bajo con su lengua y con la otra mano libre, introdujo al unísono su húmedo apéndice junto con su dedo medio...

Un grito visceral, broto de Natsuki sobresaltándola un poco, hacia adentro y hacia afuera, movimientos que complementaron a los de aquella lengua que no dejaba escapar nada de la esencia que pudiera brotar... la quería toda para sí y no dejaría ni un suspiro escapar de allí.

Poco a poco un temblor incomodo empezó a escalar desde la punta de los pies de la pálida y temblorosa Natsuki hasta llegar a su espina dorsal...

La descarada claramente estaba llevándola al límite y pronto caería en esa dulce concupiscencia, así que intento tomarla del rostro a lo que ella evadió el agarre respondiendo con otro dedo intromisor en ahora su lugar...

Un grito aún más profundo sobrevino clamando su nombre...

-Shizuru... me tienes al borde, yo.. yo ya no lo resisto mas..

La castaña se resistió a dejar aquella ambrosía y alternando en la labor rápidamente le dijo...

- Hazlo... vamos Natsuki, dame todo de ti... continuando la tarea ya que sabía que su Natsuki estaba a punto de entregarle hasta la última gota de su ser a lo que en un movimiento final introdujo otro invasor a la húmeda intimidad de su amante...

Fue allí en que el cosquilleo estremeció con una última ráfaga casi eléctrica que obligo a Natsuki a encorvarse sobre su espalda, sosteniéndola cabeza de su adorada castaña, la que fue víctima al sentir los delicados dedos de Natsuki enredarse en su cabello...

Así que este es su sabor... Se dijo para sí… así sabe mi Natsuki, mientras se relamía los labios y saboreaba sus dedos justo como después de haber comido pastel, de manera casi felina, que salvaje le había resultado su cachorra y sin duda era exquisita, más sabrosa de lo que pudiese imaginar jamás... finalmente suya, complemente, ahora si podía sentirlo, ya que ambas lo disfrutaron con todo su ser, no como aquella vez en la que se dejó llevar por el deseo y la nostalgia, ahora la sabia suya, en una entrega mutua.

Natsuki se mantenía inmóvil quieta sobre la cama, aun jadeante, la castaña volvió a subir sobre ella y ubico su rostro cerca del suyo... para asegurar la respiración de su amada.

- Natsuki aun respiras verdad...?

- Lo hago, con mucha dificultad, por cierto, Shizuru tu podrías por favor llamar a una ambulancia.

La castaña río entretenida ante aquel comentario...

-Aun te quedan ganas de bromear, eres asombrosa… Dándole un simple y casto beso en los labios...

Natsuki la abraza, posando su cabeza sobre su pecho...

- Te contare lo que es asombroso... esto... lo es... lo escuchas... acto seguido movió a su descarada un poco, tomo su mano y la poso junto la suya sobre el pecho de la castaña...

-Ahora siente el tuyo... lo vez... es asombroso como laten juntos... tan exactos al unísono... tu y yo... sincronizadas ahora sabes que, si te alejas, aunque sea un poco mi corazón perderá su ritmo y dejaría de latir... comprendes… moriría sin ti...

-Te necesito... Shizuru...

Entrelazo sus dedos con los suyos, para acurrucarse entre las sabanas...

-No sé tú, pero yo, no tengo planes para esta semana y si te conozco como presumo hacerlo, me obligaras a llamar a mi madre... así que planeo hacerlo justo después de pedirte mi último deseo antes de morir tan placenteramente, espero puedas cumplir con la última voluntad de esta pobre y agonizante mujer...

- Eres una exagerada Natsuki Kuga... si te sientes morir entonces ya no lo hagas y ya, nadie te obliga... además la puerta está muy ancha si quieres irte...

Un hermoso pero infantil puchero llenó el rostro de la descarada.

Tomando su barbilla, Natsuki la atrajo hacia ella...

- Me encanta verte así... solo, no lo tomes a pecho, pero tú me deshaces, por poco me partes en dos... y no lo mal entiendas me derretiría con gusto para ti, es por eso que me fascina la idea de encerrarme contigo y hacerlo como conejos hasta morir, pero lastimosamente mi resistencia tiene un límite así que por favor solo déjame dormir un poco, una hora al menos, estoy rendida, es todo lo que te pido... necesito reponer fuerzas para pedirte la revancha...

- REVANCHA...! Dijo sorprendida la descarada castaña...

- Tu no aprendes verdad Natsuki...

- Al Contrario, Se apuró a contestar la cachorra…

-Porque aprendo y la hago muy rápido es que me siento confiada al decir que pronto te haré sufrir como lo has hecho conmigo, ya lo veras, pero por ahora lo que necesito es un poco de descanso, digo no sería justo estar en más desventaja contigo, ¿no es cierto...?

Su cara de cachorro convencería a cualquiera así que la castaña no tuvo más remedio que acceder a su pedido, con un beso en la frente abrazo su espalda y se dispuso a retozar junto a ella.

- Descansa lo mereces por ser tan obediente...

Así ambas cerraron sus ojos y Morfeo fue benévolo en ellas, nunca antes habían dormido tan plácidamente como ese día.

Las horas pasaron y la calidez de la mañana amenazaba con despertarlas, una chirriante cama avivó a la castaña encontrándose sola en su cama...

Automáticos aquellos fuegos buscaban a aquel mar esmeralda que le brindan la calma y al no encontrarlos en ningún lugar una horrible sensación se apoderó de ella...

-Natsuki... ¿Dónde estás...? Ante la negativa respuesta del silencio, sus pensamientos la herían aún más que la ausencia...

- No.… no lo creo, Natsuki no pudo haberse marchado, no.… ella no sería capaz... no puede... dejarme...jamás lo haría, no ella no.… por favor...

En esos momentos en los que la locura se adueñaba de su control, noto unos ruidos que provenían del corredor del frente, dando un salto, salió de la cama, con tal preocupación que no fue capaz de cubrir su desnudez, descuidadamente, corrió hacia la puerta principal... alguien estaba afuera, intentando entrar... la manilla fue girada y la puerta lentamente se abrió, tan lento que sentía como el nudo en su garganta acortaba su respiración y la ahogara, aquella sensación era horripilante, tanto que la cabeza de la castaña comenzó a llenarse con imágenes, unas muy dolorosas que intentaba olvidar

Shizuru estaba allí a unos escasos metros de la puerta, la que se abrió de par en par mostrando a una Natsuki con un par de bolsas de supermercado, la que miraba por demás sorprendida, puesto que a pesar de haber disfrutado por completo de las mieles de ese cuerpo, jamás lo había contemplado en todo su esplendor con la calidez de una mañana, pero lo estaba más aun por la yerta expresión de su rostro.

Un golpe en el piso de madera al que ninguna presto atención, las compras yacían esparcidas por el suelo, el sonido de las manzanas rodar despertaron a la diligente chica del trance que le ofreció aquella visión tan divina y a la vez macabra, la que fuere el motivo de aquella angustia por la que pasaba su amada, cayendo en cuenta de su condición de extrema desnudez y puesto que cualquiera podría pasar por el pasillo y observar gratis lo que ahora consideraba suyo y que tanto trabajo le había costado, a lo que cerro rápidamente la puerta de un tirón, nadie debía profanar siquiera con su mirar la belleza de su amada, a lo que el regaño no tardo en brotar..

- Shizuru...! como se te ocurre hacer eso, alguien podría mirarte y sabes bien lo que significaría eso... La miro esperando respuesta por un momento a lo que su amada permanecía con la vista baja

Así que sin tomarle importancia prosiguió...

- Esta es en la parte que tú dices... Ne Nat-su-ki...? Simulando aquel acento de Kyoto que tanto le encantaba

-Entonces yo te diría que eso significaría que me tendría que poner violenta y tendría que sacarle los ojos fuera quien fuera el miserable... me metería en un problema por tu imprudencia ...

La castaña con lágrimas en los ojos corrió hacia ella abrazándola con fuerza para hacerse a ella...

Aquel llanto ahogado preocupo a Natsuki...

- Que pasa...? algo sucedió...? Shizuru que tienes responderme...

Natsuki tomo su barbilla y con tiernos besos seco sus lágrimas...

- Dime por favor...

La castaña gimotéante se colgó de su cuello para mirarla a los ojos...

- Natsuki perdóname... no sabes cuánto lo siento...

- Perdonarte...? de que hablas...? no entiendo, por Dios Shizuru explícate, sé que no usamos protección ni nada por el estilo, pero no creo que me hayas dejado embarazada o si...? Con eso pensó en bajar la intensidad que sentía con el simple hecho de tocar su piel.

A lo que la castaña respondió con un revés de su mano sobre el nacarado pecho...

- Auchhh eso dolió... dijo la cachorra en modo burlón...

- No bromees conmigo Natsuki... yo... pensé que te habías ido... y... y... me sentí horrible… ahora sé lo que tu sentiste aquella vez, yo he sido de lo peor contigo, no es verdad.?

- No, nada de eso, deja de pensarlo, que chistoso ahora te pones en mi lugar, eso es bueno porque eso es lo que yo he venido haciendo todo este tiempo contigo, cada vez que pasa algo entre nosotras, antes de cualquier cosa, solo pienso en ti, en lo difícil que ha de ser para ti y gracias a eso es que sigo aquí... y lo que sea que haya pasado antes, todo lo malo incluso lo bueno ya no nos debe mortificar ya es pasado, tenemos una nueva oportunidad debemos aprovecharla.

Abrazándola tan fuerte para que no escapase del castigo de cosquillas que la cachorra decidió otorgarle, más por la necesidad de verla sonreír que cualquier otra cosa..., al sentir aquello la castaña empezó a sacudirse para librarse de tan incómoda situación...

-Natsuki suéltame, dijo conteniendo las carcajadas, no me hagas cosquillas, allí no.

Al parecer el punto débil de la castaña era justo debajo de sus costillas...

- Natsuki suéltame sino me enfadare contigo, no vez que puedes causar un accidente suéltame... por favor... A lo que su amada atendió ante semejante amenaza y agrego...

- Esta bien pero aun la seguirás debiendo por arruinar la sorpresa...

- Sorpresa...? replico la castaña por demás sorprendida

- Si es que pensé que dormirías un poco más, te veías muy exhausta y tan aplacible que esa fue la impresión que me disté, así que pensé en sorprenderte con un desayuno en la cama, pero en vez de eso...

Tomándola por su aún descubierta cintura agrego...

- Tú me has sorprendido, con el desayuno en la entrada...

Un beso con más vigor que el merecido las encendió nuevamente... y antes de dejarse llevar nuevamente la castaña atino a decir o más bien su estómago se encargó de confirmar que aquello era una sensacional idea

-Espera un momento... Lucida recordó la castaña... Natsuki Kuga tu... ¿Con el índice sobre su sien recordó... me vas a preparar el desayuno...?

Una mueca de enfado se vio en el rostro de Natsuki solo por alegar.

-Porque te sorprende...? yo se cocinar... algo... creo... dudo en decir lo último.

La castaña sonrió...

- Pues esto va a estar bueno y hay que verlo en primera fila, así que volveré a la cama y más te vale estar allí en 15 minutos o vendré por ti y tendrás que ver en qué forma saciar mi apetito…

- Aja... ahora eres Fujino la caníbal...

- Si es de ti, lo seria con gusto, ahora cállate y apresúrate... te espero en la cama.

Natsuki recogió las compras que se encontraban regadas por todo el piso de departamento las llevo a la cocina y se encontró ante un dilema...

Pesar la manera más sencilla de facilitar dicha tarea...

-Si al menos hubiera comprado crema batida, se distraería con eso... ya Kuga ponte seria... la realidad es que no sabía preparar nada sofisticado, mamá Saeko siempre cocina, así que nunca vio necesidad de hacerlo pero suponía que ahora es que entendía lo que la tía tanto decía "Si quieres ser una buena esposa debes aprender" Dios cuanto lucho contra esa frase, pensó que hablaba de otra cosa pero por lo visto era a esto a lo que se refería, pero nunca es tarde para intentarlo, todo sea por una buena causa.

- A ver traje algunos huevos, fruta, yogurt y por supuesto jugo, tenemos harina, jalea y algunas más con lo que creo es suficiente, no será un desayuno típico ni mucho menos uno continental, pero cumpliría con su función.

De forma rápida, Natsuki preparo una bandeja, apurada puesto que aquella oferta de 15 minutos expiraría pronto, orgullosa se dirigió a la habitación en la que una castaña impaciente aguardaba.

- Llegamos... dijo la chica refiriéndose a ella y los manjares que con sumo cuidado había seleccionado para su amada

-Vaya ya era hora... una castaña resplandeciente la esperaba al borde de la cama cubriendo con una sábana tanta perfección, a ver que me trajiste... mirando esperanzada la bandeja...

-Bueno Shizuru primero que nada debe reconocer que me he esforzado mucho, así que no seas tan dura conmigo.

- Pero qué dices Natsuki, es mi trabajo ser dura contigo, nee.. acaso eso no te hace mejorar

- Sí pero ese no es el punto...

- El punto es que tengo hambre así que trae acá esa bandeja...

- Huevos revueltos... pregunto la castaña al ver lo que contenía el plato principal...

- Sí veras, empezaron siendo fritos, pero por alguna extraña razón terminaron revueltos.

- Tortilla dulce, jugo y fresas con yogurt ...

-Bueno, no tenía mucho dinero y teniendo en cuenta que mucho de lo que tenías en casa había expirado, fue lo mejor que puede hacer.

-Eso está muy bien, pero... Esa pausa... solo puede decir que ya nada estaba bien y continuo...

- Natsuki soy alérgica a las fresas, no lo sabias…?

- ¿No es cierto, alérgica...?

Pobre de Natsuki parecía que el destino se empeñaba a no dejarle ganar una, o más bien la castaña porque ante la cara de decepción de la cachorra una descarada sostenía la risa...

- Natsuki es tan ingenua, que es difícil creerlo.

- De que hablas Shizuru...?

- Te acabo de engañar y con suma facilidad, lo siento, pero es que me es difícil contenerme tratándose de ti.

- Shizuru te juro que hay veces en la que no te soporto.

- Imagino que anoche fue una de esas veces verdad… mientras la miraba muy sugestivamente.

La castaña tomo sus manos entre las suya y dándole las gracias las beso.

- En serio Natsuki eres demasiado buena para mí, sin duda sé que no te merezco, gracias… por cargar con mis culpas he inseguridades... no sé qué haría sin ti.

Natsuki la miro casi sin saber que decir, aquella descarada al fin se estaba sincerando, aquella coraza se rompía lenta pero avasalladoramente y ese era el camino para hallar la paz...

- Esas culpas he inseguridades de las que hablas son más mías que tuyas... puesto que si aún las sientes es solo por mi culpa, no he sido suficiente para luchar contra aquella sombra, aún no he sido capaz de ahuyentarlas, de borrarlas para siempre de tu mente o tal vez porque te las recuerdo constantemente, pero eso va a cambiar, yo seré diferente, haré lo posible y si es necesario lo imposible pero no pienso alejarme de ti, cueste lo que cueste, pase lo que pase, tú serás mía.

- Sé que no será pronto de hecho lo veo muy lejano, pero para mí es el hecho que me sostiene hacia el futuro, debo mejorar mucho para aspirar a ello, pero tu Shizuru Fujino algún día serás mi esposa, eso te lo aseguro...

Aquellas hogueras doblaron su tamaño amenazando dejar escapar ese fuego precioso de sus cuencas ante el asombro de tal decisión, sintió que sus ojos poco a poco empezaban a empañarse y las lágrimas brotaron de ellos como un arroyo plácido, aquel llanto parecía liberador y colmaba de paz a Natsuki... pero al mismo tiempo verlo la agobiaban... así que ignoro ese último sentimiento prefirió hacerlo antes de mortificarse y de esa manera la impulso a avanzar.

- Ahora volvamos a lo nuestro a comer... tomando una fresa con sus manos he introduciéndola delicadamente en aquella boca descarada... dejando sobre sus dedos un tanto de crema, la que acto seguido iría a parar a su boca a no ser porque la castaña se había apresurado a ingerir su fresa con demasiada prisa solo para capturar la mano de Natsuki aquella que aun tenia yogurt sobre sus dedos y lamiéndolos uno a uno de la manera más sensual que aquella pudiera imaginar, dejándola llevarse por la imaginación.

- Shi... Shizuru que haces, dijiste que tenías hambre, debes comer...

La descarada castaña aun no soltaba los dedos de la pálida chica cuándo finalmente lo hizo fue solo para afianzar el apetito del momento.

- Hambre...? lanzó la interrogante y agregó... de Natsuki es que tengo hambre para lo demás ya habrá tiempo...

Tomándola por la cintura la recostó sutilmente sobre la cama, y posándose sobre ella, la beso vorazmente... sus manos se daban gusto palpando su torso al que desnudo rápidamente, sus labios se ubicaron pronto en el nacarado cuello de la Kuga, la que luchaba por mantener la compostura y no dejarse llevar por los instintos...

La castaña noto fácilmente con que ahínco insistía su amante en resistir sus embates...

- Que pasa Natsuki, acaso te he causado empacho pregunto tristemente…

- No, nada de eso, es solo que tengo antojos de... porque dudaba en decirlo...

- De...? replico la castaña...

- De dulce…! dijo Natsuki con una particular luz en su mirada...

-Hambre de la dulce Shizuru, la que es tierna en estas ocasiones, sé que hay una, la he visto fugazmente y me agrada en sobremanera, no quisiera exigir nada pero sería mucho pedirte si pudieras... mostrármela completa, solo por esta vez... Por favor...

Aquellos castaños se mostraron sorprendidos y volviendo atrás se encontró con que aquello era completamente cierto, la intimidad entre ellas era un sube y baja y es que no lo podía evitar, Natsuki despertaba en ella su lado más carnal y salvaje, seria así o es que acaso algo en si misma insistía en ocultar ese lado de ella.

La castaña aún se encontraba meditando en su interior cuando sintió como su cachorra giraba para verla desde arriba...

Para ambas estaba claro, la imposibilidad de la castaña era evidente y no sabría cómo serlo con Natsuki, aún existía un sello que resguardaba tal reserva...

- Es fácil para mí... tratándose de ti Shizuru... dijo la ojiesmeralda con la esperanza de que se formulara la misma pregunta...

Sería fácil, si se tratara de ella... pensó la castaña mientras cerraba sus puños fuertemente contra las sabanas...

Un golpe con el índice en su frente y Natsuki logro regresarla...

- Somos tu y yo... Shizuru, no hay nadie mas

Tomando su mano y posándola sobre su rostro...

- Quieres sentir mi corazón latir sobre tu pecho... Shizuru... dijo la pálida chica susurrante sobre su oído...

- Natsuki por qué haces esto... formulo la castaña desconcertada... a lo que esta contestó

- Porque yo quiero sentir a Shizuru mucho más que esto... tocando su cintura... yo quiero también poder sentir tu corazón.

- Yo... también lo quiero Natsuki... admitió la castaña contrariada...

- Entonces solo deja sentir a tu corazón, con tal intensidad que creas que saldrá de tu pecho... dejarlo libre...

Natsuki libero sus cuerpos de las prendas que oprimían sus virtudes... posándose sobre la castaña la abrazo y tiernamente la beso...

-Siempre voy a cuidarte, vas a estar bien... lo prometo.

Y así empezó a impulsar su pelvis de arriba hacia abajo contra la de la castaña de forma lenta y delicada mientras que los besos se intensificaban y el abrazo se afirmaba...

La castaña se quejó a lo que la cachorra se detuvo, sus ojos esmeralda se fundieron en el fuego carmín de los suyos y se separó un tanto para mirar su estado.

- Te encuentras bien... Shizuru...

- Si, lo estoy, solo... por favor, no me sueltes... abrázame... si...?

Natsuki atendió felizmente y prosiguió su diligente labor, mientras que con cada incursión de su cintura su mano procuraba caricias al rostro y cuello de su descarada amada y mientras que sus labios besaban a los otros, los que deseaba acompañar con un par de palabras que se debían conjugar... las sustituyo con otras igualmente bellas he significantes y que expresaban de alguna manera lo que su corazón deseaba transmitir...

- Te necesito Shizuru... nunca me dejes... nunca lo hagas... que date conmigo, por favor quédate.

Ambas estaban completamente en si mismadas, cubiertas del dulce néctar del amor.

A punto del placer final un quejido en la castaña más visceral que el normal le dio a entender a la cachorra que pronto el orgasmo habría de llegar...

Así que se levantó sentándose sobre la cama, halando a la castaña la poso sobre su regazo y entrelazo sus piernas a las de ella y continuo con el movimiento, pero esta vez de adelante hacia atrás...

La castaña la abrazo fuertemente y sin quererlo clavó sus uñas en la pálida espalda de Natsuki, la que con un quejido de dolor le hizo notar su falta y que a pesar de eso no detuvo su ritmo.

- Natsuki perdóname yo...

- No importa Shizuru, si es a mí a quien lastimas... ya no me importa, si tan solo eres capaz de amarme, hazlo... ámame Shizuru por favor ámame.

- Natsuki yo...

La cachorra tomo su frente y la junto con la suya y en los últimos embates miro fijamente a la castaña y al sentir un temblor recorrerlas intensifico más su agarre, no permitiéndole alejarse por causa de los espasmos placenteros productos de aquel orgasmo en conjunto, ambas sentían como sus esencias las llenaban la una a la otra, en ese momento un beso más que necesario vino de parte de la castaña, la que aún permanecía estática sobre Natsuki...

- El amor es efímero nunca jures por él... le dijo entre jadeos con algo de tristeza en su voz...

- Te equivocas, el cuerpo es efímero se acaba, se esfuma, más en cambio el amor, ese es eterno, nunca muere, el que te profeso nunca lo hará, sean cuantas sean las vidas que el creador me otorgue, una tras otra la ocupare en buscarte, para amarte una y otra vez por toda mi eternidad...

Shizuru entiende que... mi vida ya no me pertenece, dejo de serlo el día en que te encontré, así que déjame amarte en esta vida y en las que vengan...

No tienes restricción alguna ámame a tu manera, amor o lujuria... contigo siempre será así, pero debes saber que no puede haber amor sin lujuria ni lujuria sin un poco de amor, si debo elegir preferiría una eternidad entre tus brazos, que yacer por siempre en tu lecho...

El engranaje del destino comenzaba afinar el rumbo y lentamente levantaba una barrera mucho más infranqueable que la anterior se alzaba sobre ellas y sus pasiones…

Solo una promesa que ahora se antojaba tonta las limitaba, la felicidad a medios tonos y el reloj presuroso queriendo no ser testigo mudo de lo que es y no debería.