Ninguno de los personajes pertenecientes a las novelas de Harry Potter me pertenece
FLORES DEL MAL
CAPÍTULO TRES
EL CALLEJÓN DIAGON
Theo miró como su hermana regaba con delicadeza aquella dichosa planta. Ella le había dicho que había sido un obsequio de Longbottom pero no le había dado más detalles de lo que había sucedido durante esa velada. Pero no era tonto. Podía ver con claridad que algo la había afectado. Esa noche se había quedado esperándola hasta tarde. Se había sentado en el sofá frente a la chimenea y mirado el fuego por al menos tres horas hasta que finalmente apareció llevando una pulsera de compromiso, aquella planta y una mirada llena de tristeza. Le había preguntado una y otra vez si aquel tarado la había maltratado de alguna forma pero no ella nunca le había respondido directamente, simplemente negaba con la cabeza y evadía el tema.
Su padre también le había preguntado por lo sucedido, más interesado en si su plan estaba funcionando que en si Lessi había sido herida o maltratada de algún modo. Tampoco se había enterado de lo que habían charlado porque él la había llevado a su estudio y se habían encerrado a hablar por unos eternos quince minutos. Lessi había salido de allí algo pálida pero también se había negado a darle detalles.
¡¿Por qué demonios estaba tan empecinada en no contarle?! Después de todo, indirectamente, él también estaba involucrado en el asunto. Era parte de su culpa que ella estuviera metida en ese asunto ya que su padre había amenazado con obligarlo a tomar la marca si Lessi no aceptaba. Sin embargo, las cosas no iban a quedar así. Él necesitaba respuestas y no pensaba quedarse sin ellas. Así que se quedó observándola atentamente hasta que se apartó de la planta. Moviéndose con agilidad, antes de que ella pudiera hacer algo al respecto, tomó la maseta y la contempló con curiosidad mientras sacaba su varita mágica.
Lessi lo miró con la boca ligeramente abierta antes de estrechar sus ojos, sabiendo que su hermano estaba planeando algo.
— ¿Qué haces?—le preguntó entre dientes.
—Sólo quiero ver qué tiene de especial esta cosa—dijo sin dejar de mover las hojas con la punta de su varita, simulando buscar algo— ¿Estás segura que Longbottom no la hechizó?
— ¿Crees que sería realmente tan inteligente?—se burló ella aunque Theo pudo notar que sus palabras no tenían el mismo tono hiriente de antes.
— ¿Quién eres y qué has hecho con mi hermana?—ahora la varita la apuntaba a ella.
Lessi rodó los ojos.
—Déjate de tonterías, Theo—le rogó mientras avanzaba directamente hacia él, sin temer que él la hechizara de algún modo y le arrebató la planta de Saturno—. Y no te atrevas a tocar mi planta.
— ¡¿Ves?!—Exclamó él con disgusto—Esa no eres tú. ¿Por qué te importa tanto esa cosa?
—No lo entenderías—dijo ella con seriedad mientras dejaba la maseta encima de un escritorio pero no se movía de ese lugar por temor que su hermano intentara robarla de nuevo.
—Pruébame.
—No quiero hacerlo.
—Lessi, por favor…Estoy preocupado por ti. No me has dicho nada más de lo que sucedió esa noche aparte de que todo fue de acuerdo a tu plan. ¿Qué plan era ese? ¿Por qué no me lo contaste?
—Porque no era realmente bueno, sino más bien una lista de formas de manipular a Longbottom para que crea que acepto este matrimonio pero sin hacerle creer nunca que tengo sentimientos encontrados por él, lo cual sería demasiado increíble como para que alguien como él se lo crea.
— ¿No acabas de insinuar que no es tan inteligente?—preguntó con molestia.
—Para maldecir la condenada planta, no lo es. Él nunca haría una cosa así.
—Así que ahora crees conocerlo bien, ¿no?
—Pasé hablando con él más horas que tú, así que sí, puedo decir que lo conozco un poco mejor que antes. Pero no hay que tener más de dos dedos de frente para darse cuenta, sólo viéndolo, que sería incapaz de dañar a alguien intencionalmente. Es torpe, distraído, exasperante pero… no es mala persona, Theo. Así que no pienses por ningún instante que él hizo algo para herirme.
La comprensión inundó los ojos de su hermano.
—Sientes culpa—dijo.
Ella sintió que sus pálidas mejillas comenzaban a arder de repente.
—Sí—confesó—. Me dio esta planta que es increíblemente valiosa y él hizo todo lo que estuvo en sus manos para mantenerla con vida en la etapa más difícil. Lo hubieras escuchado, Theo, él adoraba esa cosa… ¡Y me la regaló! Y luego está esta pulsera…—agitó su muñeca con el brazalete que no se había quitado nunca.
— ¿Qué hay con ella?
—Su padre se la regaló a su madre cuando se comprometieron. ¿Tienes idea de lo difícil que fue para mí aceptar algo así sabiendo que todo esto es una maldita farsa y que el compromiso se romperá?
— ¿A caso quieres que no se rompa?
—Claro que quiero. Lo que no quiero es tener que hacer eso—se quejó con ira— Theo, sabes que no juzgo rápidamente a las personas, pero Longbottom es el chico más ingenuo y condenadamente bondadoso que he conocido. Sé que lo lastimaré cuando se entere de la verdad y eso me está matando.
—Él no es el único condenadamente bondadoso—le dijo su hermano mientras iba hacia ella y la rodeaba con sus brazos.
Lessi dejó caer su cabeza contra el hombro de Theo mientras él acariciaba suavemente su cabello oscuro.
—Todo estará bien, Lessi—le aseguró—Eres inteligente, sabrás salir de esta situación, y si tienes algún problema puedes venir a buscarme.
…
El padre de Theodore la había llamado un día para que le informara sobre lo ocurrido e incluso había sugerido que fuese a verlo nuevamente teniendo la esperanza que Longbottom fuese a visitar a Potter o que éste fuera a verlo a él. Sin embargo, por más que ella no podía asegurarlo, le había dicho a su padrastro que tal cosa no sucedería porque, como le había informado la primera vez, ellos dos no eran tan amigos. Incluso para convencerlo de que durante las vacaciones nada iba a suceder, le había contado que su prometido le había estado escribiendo y ella respondiéndole, y que en una de esas cartas le había preguntado lo más sutilmente posible si se reuniría con alguno de sus compañeros de curso a lo que él había respondido que no. Esa había sido una pequeña mentira piadosa porque por más que Longbottom había prometido escribirle, aún no lo había hecho.
Por desgracia, esas no fueron las noticias que el viejo Nott quería oír porque le gritó al menos por cinco minutos, llamándola una inútil y una desgracia para la familia. Ella podría haber soportado muy bien la reprimenda injustificada pero el problema fue que el hombre no había dejado de tener su varita en mano y tan enfadado estaba que en muchos momentos salieron chispas rojas y amenazantes de su punta. Lessi también había tenido la de ella a su lado y sabía que podría llegar a intentar defenderse en caso de ataque, pero después tendría demasiados problemas con el Ministerio; especialmente ahora que estaba infestado de Mortífagos. Estaba segura que no les agradaría saber que había atacado a uno de los suyos.
Theo era un asunto aparte. Ella realmente amaba a su hermano y quería protegerlo de todo ¡pero él era tan jodidamente insistente! Y la conocía demasiado bien. Había intentado disimular pero debía de ser una mala actriz a sus ojos porque rápidamente había advertido que algo le sucedía. Así que no había tenido más opción que ser sincera con él y quizás esto había sido lo mejor porque si las cosas seguían como hasta ahora, temía volverse loca si reprimía tantas emociones
También había intentado hablar con Draco pero el chico siempre se había negado a recibirla, alegando que estaba demasiado ocupado con cosas más importantes. Incluso cuando le había escrito, él la había mandado a encerrarse en un armario con Longbottom. Ella podría haberse sentido ofendida por el comentario pero no fue así. Lo que la molestó fue que él no tuviera lo necesario para decírselo a la cara. Por este motivo, dejó de buscarlo. Lessi podía entender que estaba pasando por un momento estresante porque el regreso del Innombrable había jodido la vida de todos, después de todo. Pero, ¿con qué necesidad ser cruel con ella? Incluso estaba segura que lo que le habían encomendado hacer al rubio era el doble de difícil que lo que le dieron a ella pero eran amigos, ¿no? Lessi tenía a Theo a modo de apoyo, ¿Quién apoyaba a Draco?
Astoria y Daphne habían ido a visitarla varias tardes, simplemente para pasar el rato. Ella las había recibido más que feliz de alejar sus pensamientos de todos los problemas, aunque fue prudente en no mencionar nada sobre su compromiso y también supo ocultar con blusas mangas largas su brazalete… hasta que supo que ellas estaban por marcharse. Se enrolló la manga despreocupadamente y siguió acompañándolas hasta la salida, hablándoles de tonterías hasta que supo por el grito de sorpresa que dio, que Astoria la había visto.
— ¡Estás comprometida!—exclamó la menor de las hermanas.
Los ojos de Daphne viajaron inmediatamente hacia la muñeca donde señalaba Astoria y se agrandaron enormemente al comprender que era verdad. Lessi hubiera sido capaz de reír de sus expresiones si no supiera que luego de esto tendría que revelar una importante verdad.
— ¿Por qué no nos dijiste?—exigió saber Daphne— ¿Quién es él?
— ¿Es Draco?—preguntó Astoria.
Todo el condenado mundo, incluso Draco mismo, sabía que la chica tenía un flechazo con él. Por desgracia, los sentimientos no eran correspondidos porque el rubio seguía viéndola como la hermanita menor de su compañera, nada más. Aún recordaba demasiado bien el alboroto que había armado la niña en el Baile de Navidad del Torneo de los tres Magos cuando se enteró que Draco no la invitaría ya que había pedido a Lessi que fuera su acompañante.
—Claro que no—respondió tajantemente, para dejarle en claro por milésima vez que no tenía ningún tipo de sentimiento hacia su amigo—. Draco y yo nunca funcionaríamos como pareja, aún menos como esposos. Seguramente terminaría asesinándolo mientras duerme.
Astoria sonrió encantada ante esta noticia pero su hermana le lanzó a Lessi una mirada represora.
—Te estás yendo de tema. ¿Quién es él?
Alessia contempló a ambas con seriedad.
—Si les digo no me creerán.
— ¡Deja de tanto misterios y dinos! ¿Es Blaise?—intentó adivinar Astoria— ¿O alguien mayor? ¿Es de séptimo?
—Es Neville Longbottom.
Las dos niñas se miraron una a la otra, luego volvieron a contemplar a Alessia y finalmente rompieron a reír ruidosamente. Si la madre de ambas hubiera estado allí las hubiera reprendido por mostrar un comportamiento tan impropio de una dama.
— ¡Ay, vamos!—se quejó Astoria luego de recuperar el aliento—Dinos. ¿Quién es?
—Y no salgas con esas bromas. Realmente queremos saber.
—Es Longbottom—repitió ella con seriedad—. No miento.
Astoria hizo un intento de volver a reír pero la expresión de Alessia no le permitió hacerlo. Daphne, por su parte, sólo podía contemplar a su amiga con la boca ligeramente abierta, incapaz de creer que aquello realmente estaba sucediendo.
—No puedes casarte con Longbottom ¡Es un tarado!—exclamó Daphne con rotundidad.
—Gracias por tu comentario tan iluminador—dijo con sarcasmo Lessi— ¿A caso no se tienen que ir? Sus padres las reprenderán.
Si algo había que sabían bien las dos hermanas era cuán estrictos eran sus padres. Ellos no eran seguidores del Innombrable puesto que preferían quedarse en un terreno neutral, pero eso no quería decir que no cuidaran a sus hijas como lo hacían todas las familias Sangre Puras. Ambas se miraron con preocupación, debatiendo entre sus deseos de conocer todo lo sucedido o evitar que sus padres le dieran el castigo de su vida por no llegar a la hora acordada.
— ¿Quieres esto?—preguntó de repente Daphne.
— ¿Crees que lo quiero?
—Entonces, ¿Por qué no te negaste?—inquirió Astoria.
Alessia miró a las dos hermanas con gravedad.
—No podía hacer tal cosa. Esto va más allá de mí.
Ninguna de las dos chicas dijo nada pero la compresión llegó a su rostro. Todos los Slytherins conocían quiénes estaban involucrados en asuntos turbios y quienes no, pero eso no quería decir que iban a ir diciendo cosas indebidas o preguntando lo que no debían. Las hermanas Greengrass sabían muy bien donde no debían meterse y allí, definitivamente, no. Miraron a su amiga con compasión antes de despedirse de ella con los ánimos por el suelo. Tener padres estrictos no era nada comparado con tener unos que fueran seguidores del Innombrable.
…
Fue a la mañana siguiente, mientras estaban desayunando Theo y ella, cuando oyeron el sonido de golpecitos en la ventana. Ambos miraron hacia allí y vieron a una lechuza que quería llamar su atención. Theo se levantó y fue a abrirle. Tomó los dos sobres que llevaba y le dio un trozo de pan a modo de recompensa antes de dejarla marchar.
—Son de Hogwarts—le informó antes de entregarle la suya a Lessi—. Seguramente el resultado de los TIMOS.
Alessia abrió la suya con calma. No estaba nerviosa. Como le había dicho a la abuela de su prometido, los exámenes no le habían resultado realmente complicados.
Resultados de los exámenes de: Titulo Indispensable de Magia Ordinaria [TIMOS]
Calificaciones Aprobatorias
Extraordinario (E)
Supera las Expectativas (S)
Aceptable (A)
Calificaciones Reprobatorias
Insatisfactorio (I)
Desastroso (D)
Troglodita (T)
Alessia Ambrosía Nott ha alcanzado:
Aritmacia: S
Astronomía: E
Cuidado de Criaturas Mágica: A
Defensa Contra las Artes Oscuras: E
Encantamientos: S
Herbología: S
Historia de la Magia: E
Pociones: E
Runas Antiguas: S
Transformaciones: E
.
Eran más o menos las notas que había esperado. Sin embargo, Theo, delante suyo, no parecía demasiado contento.
— ¿Qué reprobaste?
—Tengo un Pobre en Cuidado de Criaturas Mágicas.
— ¿Pensabas seguir esa materia?
—No.
—Entonces no tienes que preocuparte. Pero estoy segura que te fue bien en Adivinación.
—Un Extraordinario, al igual que en Aritmacia y Runas Antiguas—le mostró sus notas mientras que él miraba las de ella—No lo hiciste nada mal. Diez de diez.
Theo sólo había reprobado en Cuidado de Criaturas Mágicas y tenía tres Extraordinario en las materias que él había mencionado.
—Tú tampoco, diez de once.
Su hermano se mostró orgulloso de sus notas.
—Creo que esto merece un premio, ¿no crees?
Lessi le sonrió suavemente mientras se recostaba en la silla.
— ¿Qué tienes en mente?
—Vamos al Callejón Diagon. Gastemos algo de dinero inútilmente—sugirió.
Gastar dinero inútilmente era uno de los pasatiempos favoritos de su hermano y admitía que ella también disfrutaba de una tarde de compras. Quería túnicas nuevas para el colegio y además luego podrían ir a comer helado.
—Creo que nos lo merecemos.
Pasaron el resto de la mañana con aparente tranquilidad a pesar de que venían al padre de Theo entrar y salir de la casa constantemente, yendo y viniendo de quién sabe dónde, siempre con una sonrisa enorme, llena de felicidad. Ellos sabían muy bien que estaba involucrado demasiado en ciertos asuntos que estaban actualmente en la boca de todos. Alessia sabía que era una hipócrita al querer no pensar en ello pero era algo que podía con su fuerza de voluntad. Era tan fácil simular que todo estaba bien y quería que siguiera así por un tiempo más. Ahora, cuando sólo estaba rodeada por sus amigos, era fácil hacer oídos sordos a todas las cosas malas que sucedían: las desapariciones, el miedo, el frío ante la presencia de los Dementores, la oscuridad que parecía esconderse en cada rincón, esperando el momento justo para aparecer y cubrirlo todo.
Sin embargo, fue difícil de olvidar todo esto cuando se tenía que caminar por el callejón Diagon viendo una gran cantidad de tiendas cerradas. Lessi sintió deseos de llorar cuando vio que la heladería Florean Fertescue estaba cerrada. Pero claro, no lloró porque eso no iba con ella. Simplemente se quedó viendo con nostalgia aquel sitio abandonado hasta que su hermano la tomó del brazo y la arrastró lejos de allí. Pero fueran donde fueran el lúgubre ambiente los rodeaba porque los antiguos escaparates llenos de color y alegría estaban cubiertos por inmensos carteles que el Ministerio había colgado dando todo tipo de recomendaciones de seguridad y en las paredes había volantes pegados con los rostros de los Mortífagos que habían escapado de Azkaban el año anterior. También había muchos puestos frente a los negocios en los que se vendían objetos protectores, la mayoría inútiles, pero que los vendedores callejeros intentaban vender a toda costa, asegurando que eran infalibles.
Cuando fueron a Twilfitt y Tatting´s, la tienda de ropa, una bruja los atendió. Ambos se hicieron un par de túnicas nuevas para el colegio y encargaron también sus uniformes ya que habían crecido un poco desde el año anterior. Theo estuvo unos buenos cinco minutos dudando en si debía comprarse una túnica de gala pero al ver la cara de malhumor de su hermana decidió que no la necesitaría de todos modos.
Salieron de allí poco después, encaminándose nuevamente por las tiendas principales del callejón, hasta que se toparon con algo que les resultó imposible no ver. Sortilegios Weasley. La tienda era la única llena de color, palabras burlescas y sonido alegre. Cualquiera que la miraba sentía el deseo irremediable de entrar y no salir jamás. La ventana izquierda estaba llena de objetos que giraban, brillaban, saltaban e incluso algunos parecían gritar; mientras que la ventaba derecha tenía un gran cartel que comenzaba diciendo… "¿POR QUÉ ESTÁS PREOCUPADO POR TÚ-SABES-QUIÉN? ¡DEBERÍAS PREOCUPARTE POR LORD KAKADURA, LA SENSACIÓN DE ESTREÑIMINETO QUE AFECTA A LA NACIÓN!
Theo rió a su lado cuando terminó de leer el letrero y ella no pudo evitar sonreír suavemente. Era gracioso aquel juego de palabras pero también era peligroso. No le gustaría estar en el lugar de ese par cuando su madre viera aquello. A la mujer le daría un ataque. Lessi todavía no podía olvidar la graciosa situación de oír un vociferador de la madre de Ronald Weasley en su segundo año. Sin embargo, esto era mucho más serio. Podrían asesinarlos por ello.
— ¿Quieres entrar?—preguntó ella a su hermano.
—Definitivamente.
Lessi lo contempló y pudo comprobar la emoción que bailaba en su mirada. Ambos comenzaron a avanzar en dirección de la tienda mientras que ella no dejaba de pensar en que no los detectaran como Slytherins porque de otro modo se meterían en problemas.
El local estaba tan lleno de gente que tenían que andar empujando a los demás clientes para poder acercarse a los estantes y ver los productos. Había muchas de las cosas que los dos pelirrojos habían vendido el año anterior clandestinamente. Por supuesto, en aquel momento no habían podido admitir que les habían parecido bromas ingeniosas y bastante divertidas porque estaban dirigidas especialmente a todos sus compañeros que formaban parte de la Brigada Inquisitorial. Draco, lamentablemente, al haber sido el líder, se había llevado la mayor parte de las bromas. Todavía recordaba cuando había intentado convencerla de que se les uniera pero ella había sabido demasiado bien que le convenía no hacerlo. Ya demasiado habían tenido con el desprecio de las demás casas como para añadirle una nueva razón.
Theo tomó su mano y la ayudó a avanzar para que siguieran viendo los productos. Había cajas con varitas mágicas de broma que se transformaban en pollos de gomas o se enrollaban alrededor del cuello del que las usaba. También había plumas mágicas que corregían la ortografía, escribían solas e incluso respondían solas. Lessi tomó una de estas de color verde petróleo y otra roja.
Más allá pudieron ver un grupito de niñas que susurraban emocionadas por el producto que estaban viendo. Lessi se aceró, curiosa por el alboroto, y su hermano la siguió de cerca. Ambos pudieron ver que una de las adolescentes alzaba una caja en la que se podía ver un apuesto joven y una chica embelesada.
— ¿Realmente?—preguntó Lessi con incrédula diversión al leer el título "Fantasías patentadas".
— Tú eres muy niña aún para usar estas cosas. Sólo mayores de dieciséis—dijo una voz a sus espaldas.
Ambos hermanos giraron con sorpresa, mirando con desconfianza al Weasley que tenían en frente. No podían decir de quien se trataba y tampoco creería que les sirviera de mucho en esa situación. El chico, mucho más alto que ambos, no parecía precisamente contento de verlos.
—Tengo dieciséis.
Su ceño fruncido fue disminuyendo poco a poco y una sonrisa burlona, esa típica sonrisa que muchas veces había visto desde lejos en la sala común cuando aún estaba en el colegio, apareció en su rostro.
—Así que soñarás despierta con tu enamorado—le giñó un ojo con coquetería—. Espero ser yo.
Theo se enervó por aquel comentario y estuvo a segundos de sacar su varita para defender el honor de su hermana pero ella sólo sonrió, algo divertida por el hecho de que el gemelo coqueteara con ella.
—Ni en tus sueños, ni en los de ella—dijo Theo
—Tú no eres divertido—lo acusó el pelirrojo.
— ¡George! ¿Qué…?—la voz del otro gemelo se congeló cuando, al acercarse, vio con quién se encontraba su hermano pero rápidamente se recuperó y colocó una sonrisa burlona en su rostro—Mira lo que nos trajo viento… Dos serpientes.
Theo, cada vez más exasperado por la actitud de ese par, dio un paso adelante mientras le arrebataba de las manos las plumas que sostenía su hermana.
— ¡Oye!—protestó ésta.
Theo se las devolvió de mala manera a Fred.
—Ya nos vamos—tomó del brazo de Lessi y comenzó a arrastrarla hacia la salida mientras esquivaban a la cantidad de clientes que había.
Sin embargo, antes de que pudieran llegar a la puerta, los dos gemelos se interpusieron en su camino, impidiéndoles salir. Lessi sintió que Theo mantenía su mano cerca de donde guardaba su varita por si la intención de los dueños de la tienda era atacarlos, aunque ella lo dudaba. Ambos estaban contemplándolos con cierto aire de suficiencia, con los brazos cruzados sobre sus pechos.
—Pueden quedarse, especialmente tú—dijo uno de ellos, viéndola fijamente y Lessi sospechó que se trataba de George porque volvió a giñarle un ojo.
—Aun así tenemos que irnos—aseguró Theodore con seriedad mortal.
Lessi estuvo a punto de rodar los ojos por la actitud de su hermano. Ella queriendo ser buena y él arruinando sus planes. Aún así, no quería armar un escena y ponerse a protestar delante de todos los demás, por lo que cuando él comenzó a arrastrarla nuevamente hacia la salida, esquivando a los gemelos, lo dejó hacer.
—Ey, Alessia.
Ella se detuvo de repente, obligando a Theo a detenerse también, y giró el rostro hacia atrás, sorprendida de que uno de ellos, quien sea que fuera, la llamase por su nombre.
—Toma—le tiró a sus manos las plumas que había elegido y una cajita de "Fantasías Patentadas"
Lessi las atrapó en el aire y miró a los gemelos con sospecha.
—Te prometo que no la hemos hechizado—dijo uno de ellos como si estuviera leyendo sus pensamientos.
—Acéptalo como una oferta de paz.
— ¡Y nos vemos en tus sueños!
Ella sonrió suavemente a modo de agradecimiento antes de sentir que su hermano tiraba nuevamente de su mano.
…
Señorita Nott:
Espero que estés pasando unas buenas vacaciones y que no estés demasiado molesta porque no te escribí antes pero mi abuela y yo tuvimos que realizar un viaje repentino a la casa de mi tío abuelo y aún estamos aquí.
¿Has recibido las notas de tus exámenes? Las mías llegaron ayer a la mañana. Tengo un Extraordinario en Herbología. ¿Cómo te fue a ti?
Neville Longbottom
Lessi leyó aquella carta una y otra vez, siempre con un ceño en su frente. ¡Aquello era apenas una nota! Longbottom definitivamente carecía de ciertas cualidades sociales porque era incapaz de desarrollar una conversación decente aún cuando esta era escrita y tenía tiempo suficiente para poder pensar en lo que iba a escribir. Además… ¿Señorita Nott? Nadie, a parte de algunos padres de sus amigos, la llamaba así. Sonaba tan frío e impersonal. Aunque ella lo había llamado siempre por su apellido, se recordó. Quizás debía dar el primer paso y darle a entender que esas formalidades entre ellos eran absurdas, después de todo, teóricamente iban a casarse.
Usó la pluma roja que le habían obsequiado los gemelos y dejó que ésta escribiera mientras ella le dictaba.
Neville:
Espero que no te importe que te llame así porque te aseguro que a mí no me importará que me digas Alessia o Lessi, si lo prefieres.
¡Felicitaciones por tu Extraordinario en Herbología! Yo sólo obtuve un Supera las Expectativas pero no puedo decir que no me lo esperaba o que me siento decepcionada al respecto. Todas mis notas son buenas y aprobé todo. Con mi hermano salimos a celebrar y fuimos a la tienda de los gemelos Weasley. ¿Ya has podido ir? Es increíble.
Supongo que si aún estás de viaje no podremos vernos antes de que comiencen las clases; por lo que nos veremos en el tren. Te buscaré. No te importa, ¿verdad? ¿O prefieres que lo nuestro sea un secreto?
Atte. Lessi.
Lessi sabía que estaba jugando sucio con aquella última pregunta, especialmente al utilizar las palabras "lo nuestro", pero esta era una cuestión de vida o muerte y no podía darse el lujo de dudar. No cuando estaban tan cerca del inicio de clases y de encontrarse definitivamente con Potter.
