Ninguno de los personajes pertenecientes a las novelas de Harry Potter me pertenece


FLORES DEL MAL


CAPÍTULO SIETE

HOGSMEADE

Septiembre pasó con más prisa de la que había imaginado y muy pronto se encontraron a mediados de octubre con el aviso de que la excursión a Hogsmeade se llevaría a cabo como todos los años. Muchos, incluido Neville, se sorprendieron al oír esta noticia ya que habían pensando que dadas las rigurosas medidas de seguridad y la peligrosa situación en la que vivían no iban a dejar a un grupo de adolescentes sueltos. Sin embargo, nadie se opondría jamás a salir del castillo, al menos por unas horas.

— ¿Ya la invitaste?—le preguntó Dean una noche, antes de que fueran a dormir.

Neville no había entendido a qué se refería y ante su mirada de desconcierto, su otro amigo le explicó.

—A Alessia— Seamus rodó los ojos como si no pudiera creer que él pudiera olvidarse de algo así— ¿La invitaste a Hogsmeade?

—No—respondió lentamente, viéndolo primero a uno y luego a otro, lo que hizo que se ganara quejidos de parte de ambos.

Ron y Harry entraron justo en ese momento y miraron a los tres sin entender la conmoción.

— ¡Es tu novia!—exclamó Dean.

—No, no lo es—dijo con prisa.

— ¿Están hablando de la chica Nott?—Ron preguntó con un gruñido mientras iba hacia su cama y se dejaba caer.

— ¡Neville no la invitó a Hogsmeade!—se quejó Dean.

— ¿Y?—preguntó Ron con fastidio.

— ¿Y? A las chicas les gustan los detalles. Seguramente ha estado esperando desde el momento en que se enteró que podríamos salir a que la invitaras para ir juntos, como hacen todas las parejas. Yo invité a Ginny.

Un gruñido sonó de la cama de Ron que todos hicieron como si no lo oyeron pero Dean se cuidó de seguir hablando de la hermana de su compañero de cuarto.

— ¿En serio?—preguntó Neville, comenzando a sentir cierto pánico.

Siempre había creído que sólo las parejas iban juntas en una especie de cita, los novios o los que querían serlo; nunca imaginó que él también estuviera que verse involucrado en esa situación. Después de todo, aunque Alessia y él estaban comprometidos, nunca se puso a pensar que debían de hacer lo que hacían las parejas normalmente… aunque tampoco estaba muy seguro de lo que hacían.

— ¡Claro que hablo en serio!—exclamó Dean.

—No entiendo cuál es el maldito problema aquí—se quejó Ron mientras se sentaba, ganándose una mirada de todos, incluida la de Harry— ¡Es una Slytherin!

— ¡Es una de las chicas más sexy del colegio!—aseguró Seamus.

—Claro que no—Ron negó con la cabeza pero sus orejas rojas le dijeron a todos que él también era un chico con ojos y que, por más que lo negara, sabía muy bien que sus amigos decían la verdad— ¡Bueno, está bien! ¡Adoro como se ven ese par de…!—hizo un gesto con sus manos delante de su pecho plano pero al darse cuenta del rostro rojo de Neville se quedó inmóvil y volvió a enrojecer—Sigue siendo una Slytherin.

—Eso no me importa—aseguró Neville—. No me importa de qué casa sea ni tampoco cómo se vea—aunque estaba muy agradecido de que, al estar obligado a casarse, su futura esposa fuera de buen ver—, sólo me importa que nos llevemos lo suficientemente bien como para no terminar odiándonos cuando nos casemos…Quiero hacer las cosas bien… Y ahora parece que lo he arruinado.

—No es el fin del mundo, aún queda un día antes de la salida. Puedes preguntárselo—aseguró Dean—. Mañana ve y roba una rosa de los invernaderos…

—No hay rosas en los invernaderos—indicó Neville.

—Cualquier flor es lo suficientemente buena—aseguró Seamus.

—Claro que no—Dean miró a su amigo como si se hubiese vuelto loco por decir una cosa así—. Tiene que ser una flor que simbolice el respeto, que diga que la mereces…

— ¿Todo eso por una flor?—preguntó Ron con molestia, ocasionando que todos se rieran.

—Y quizás así consigas que te deje besuquearla en algún armario—añadió Seamus, giñándole un ojo a Neville.

Al día siguiente, Neville había esperado durante casi toda la mañana y parte de la tarde a que ella fuera a verlo, como solía hacerlo siempre. Era común para él verla caminar hacia la mesa donde se encontraba y sentir que el corazón se le aceleraba cuando ella le sonreía. Sin embargo, ese día no sucedió. Durante el desayuno la vio hablar con su hermano y Malfoy en la mesa. Alessia había alzado el rostro y desde allí lo había saludado con la mano pero nada más. No había aparecido en el almuerzo e incluso se había enterado por Hermione que no había asistido a las clases de la tarde. Esperó ansioso a encontrarla en la cena pero por más que contempló con insistencia hacia la mesa de las serpientes no vio su particular cabellera de color oro. Resignado, se levantó, despidiéndose de sus amigos tras haber tomado sólo un par de bocados, y se encaminó hacia la sala común.

Los pasillos estaban desiertos. Ningún alumno estaría paseándose a esas horas porque todos se encontraban en el Gran Comedor llenando sus estómagos. Fue por eso que cuando oyó que lo llamaba se sobresaltó.

— ¡Longbottom!

Se giró y vio al hermano de su prometida de pie frente a él. Algo dentro de su estómago se removió con incomodidad. Nunca antes había estado y aún menos hablado con Theodore.

—Ho…hola, Nott—su voz tembló.

Las comisuras de los labios del chico se elevaron ligeramente y sus ojos evaluaron al prometido de su hermana.

—Lessi me manda a decirte que hoy no se sentía muy bien, por lo que no lamenta no haberse reunido contigo.

—Oh… ¿Ella está bien? ¿Qué le sucede?

—Nada que deba preocuparte—aseguró con seriedad.

— ¿Está en la enfermería?

—No. Prefirió quedarse en la sala común y descansar—dijo aun sin mostrar ninguna expresión en su rostro— ¿Podrías preguntarle a Granger si puede prestarle luego las hojas de las clases de Runas y Aritmancia?

—Eh, sí, claro—era tan extraño estar teniendo una conversación que casi podía considerarse decente con aquel Slytherin.

—Bien—asintió con la cabeza y se giró para marcharse.

— ¡Espera!—Neville lo detuvo.

Theo giró y vio como Longbottom buscaba algo dentro de su bolso con sus útiles y del interior sacó un trozo de pergamino prolijamente plegado.

—Eh, ¿Podrías darle esto?—le pidió, tendiéndoselo.

Theo lo tomó, contemplando a Neville con curiosidad por unos segundos para luego, sin miramientos, abrir el pergamino delante del muchacho.

— ¡Ey! ¡Eso es privado!—protestó mientras intentaba arrebatárselo pero Theo se apartó con brusquedad, logrando que Neville tropezara y terminara en el suelo.

Nott leyó sin inmutarse hasta que comprobó que no había nada malo. Luego, miró a Neville que intentaba levantarse y, aun en contra de sus deseos, le tendió una mano para ayudarlo. El Gryffindor dudó pero al ver la insistencia de su compañero de colegio, terminó por tomar aquella mano extendida que lo impulsó con fuerza hacia arriba.

—Si es tuyo para mi hermana, para mí no es privado. Debo protegerla—le dijo—, incluso de ti.

Neville nunca había pensado que Theo no quisiese a Alessia pero tampoco había esperado que fuera delante de él y se lo demostrara tan… abierta y amenazadoramente.

—Jamás haría algo para hacerle daño—aseguró sin titubear para darle a entender que eso no era algo que debían discutir.

Ella aún podría ser una extraña ya que se conocían hacía muy poco tiempo pero eso no quería decir que la lastimaría. No, esa idea no cabía en su mente.

—Quizás no tú, pero sí los de tu clase.

— ¿A qué te refieres con los de mi clase?—preguntó desconcertado.

—A tus amigos que creen que todo es blanco o negro, que no ven tonos grises, que no saben que no todos los Slytherins son malos. A esa clase—lo miró directamente a los ojos—. Si algo le llega a suceder a mi hermana por estar contigo, aunque no seas responsable directo, me las pagarás. ¿Entiendes?

Claro que lo entendía y aunque estaba asustado por la amenaza, no podía dejar de sentirse indignado por aquella acusación.

—Ninguno de mis amigos jamás le haría nada.

—Más vale que así sea, Longbottom—se volteó nuevamente y, sin mirarlo ni detenerse, añadió—. Le daré esta nota a Lessi.

Lessi alzó la cabeza al oír que su hermano entraba pero no se movió del rincón en el que se encontraba. Estaba sentada en un sillón, mirando ceñuda su alrededor, con los brazos rodeando su cuerpo.

Theo se acercó a ella silenciosamente y le hizo una seña para que se hiciera a un lado. Se movió ligeramente y él aprovechó para sentarse a su lado y pasar un brazo sobre sus hombros. Se mantuvieron en completo silencio por un largo momento, hasta que la entrada se abrió de nuevo, dejando pasar a un serio Draco Malfoy. Los ojos de los dos hermanos taladraron con la mirada al rubio que pareció sentirse avergonzado. El rubio bajó la vista al suelo y caminó directamente a la habitación de los chicos para acostarse de una buena vez.

— ¿Vas a volver a hablar con él?

Pansy no tardó también en aparecer en la sala, acompañada por otro grupo de chicas por lo que Alessia retrasó su respuesta. Sin hacer caso a los Nott, se sentaron frente a la chimenea a cuchichear los últimos chismes.

—No tengo intención de dirigirle la palabra nuevamente—susurró Lessi con molestia.

Aunque más que molesta se sentía herida por lo que había sucedido con su amigo.

—Sabes tan bien como yo que él no puede abrir la boca—intentó hacerla razonar su hermano, hablando en el mismo tono para que nadie más que ella lo oyera—. Su situación no es diferente a la tuya.

—Claro que lo es—aseguró Lessi con ira y sintió que sus ojos comenzaban a arder a causa de la bronca que nacía de su pecho—. Odio esto. Odio que no quiera mi ayuda, que ponga su vida en peligro, que no me diga qué es lo que está sucediendo o qué llevaba en aquel dichoso paquete. ¿A caso piensa que soy tonta? Me di cuenta de inmediato que algo está tramando.

—Quizás no sea nada—aventuró Theo aunque tanto él como Lessi sabía que esas eran palabras vacías—. Mira, entiende, no puede decirnos.

— ¡Bien! ¿Pero eso le da motivo para gritarme que me vaya a acostar a Longbottom?—ahora sus ojos estaban brillosos a causa de las lágrimas que se negaba a derramar—Me trató como un puta barata.

Lessi escondió su rostro dentro del cuello de Theo y se mordió los labios para no llorar pero a pesar de sus intentos, cuando revivía la discusión que habían tenido esa mañana con su amigo, un par de lágrimas escaparon silenciosamente de sus ojos. Su hermano la abrazó con más fuerza al sentirlo. Claro que estaba furioso con Draco por haber tratado a Alessia de ese modo, por haber herido sus sentimientos con sus duras palabras, pero también entendía que su amigo estaba bajo una enorme presión que la mayor parte de las cosas que dijo no las pensaba en realidad.

— ¿Quieres saber algo gracioso?—le preguntó de repente, en un intento por distraerla.

Alessia se apartó, secándose las lágrimas disimuladamente y lanzando una mirada en dirección a Pansy y sus amigas para comprobar que no se hubieran dado cuenta de su momento de debilidad.

— ¿Qué?

—Fui a hablar con Longbottom como me pediste, y me dio algo para ti.

— ¿Para mí?—preguntó extrañada— ¿Qué cosa?

—Una carta de amor—se llevó la mano al interior del bolsillo de su túnica y extrajo un trozo de pergamino doblado.

Lessi lo tomó y rápidamente se dio cuenta que Theo lo había abierto. Le lanzó una mirada represora pero éste sólo se encogió de hombros. Bajó los ojos a la nota y leyó la única pregunta que había en él.

¿Te gustaría ir a Hogsmeade conmigo mañana?

—Esto no es una carta de amor.

— ¿Decepcionada?—se burló el chico.

—Eres un idiota.

—Bueno, no es precisamente romántico pero piénsalo, te está invitando a una cita, ¿no?

Lessi volvió a leer aquella simple pregunta y se dio cuenta que era cierto. Decir que no estaba fuera de cuestión porque necesitaba seguir con su plan, por lo que, al parecer, mañana tendría su primera cita con Neville Longbottom. Quizás lo convenciera para encontrarse con Hermione al menos por un rato, quien seguramente estaría acompañada de Harry Potter y Weasley.

— ¿A caso no vas a contestarle?

— ¿Cómo? No puedo ir a buscar una lechuza a esta hora.

Theo lo pensó unos segundos.

—Aun faltan unos quince minutos antes de que cierren la biblioteca. Seguramente Granger está allí. Si vas rápido, puedes alcanzarla.

Lessi asintió y se dispuso a salir cuando sintió pasos detrás de ella. Volteó el rostro y comprobó que su hermano la seguía.

—Te acompañaré—dijo con un tono que no admitía discusión.

Aquello le pareció extraño pero aun así no discutió. Ambos caminaron con prisa hasta la biblioteca que quedaba prácticamente al otro lado de aquel inmenso castillo. Cuando llegaron, para su fortuna, vieron a Hermione saliendo justo de allí, acarreando dos grandes tomos que parecían ser increíblemente pesados. ¿Por qué no los hacía levitar detrás de ella? De ese modo sería mucho más fácil.

—Hola, Hermione—saludó Lessi con una sonrisa amable.

La castaña se sorprendió pero de inmediato le devolvió la sonrisa.

—Hola, ¿Cómo estás? No te vi en clases por la tarde ni en la cena. Puedo prestarte mis notas si quieres.

—Sí, te lo agradecería, sólo estuve algo indispuesta. Ya sabes… el asunto de todos los meses—mintió.

Los ojos de Hermione se llenaron de comprensión mientras que Theo se arrepintió de haber ido con su hermana. Nunca había esperado que diera una excusa como aquella. Para recordarle que también estaba presente y que por nada en el mundo quería saber de esos temas, aunque sean excusas falsas, se aclaró suavemente la garganta. Hermione volteó a él de inmediato.

—Oh, lo siento. Hola, Nott.

—Granger—él hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo.

—Vine a buscar estos libros para el trabajo de Snape—señaló los que llevaba en su brazo—. Quería añadir algo de información extra al material que ya tengo. ¿Ustedes querían hacer lo mismo?

—No—respondió seriamente Theo—. Permíteme.

Como si hubiera leído los pensamientos de su hermana momentos atrás, sacó su varita y con un hechizo no verbal hizo que los libros de Hermione comenzaban a levitar fuera de sus brazos hasta quedarse al lado de su cabeza. La chica miró los dos grandes tomos antes de volverse hacia el muchacho, algo ruborizada.

—Gracias.

—No hay problema—dijo con seriedad, como si aquello hubiera sido algo sin importancia.

¿A caso su hermano estaba tratando de ser caballeroso con Hermione?, se preguntó Lessi sin poder creer lo que acababa de suceder. En todo el tiempo en que Theo estuvo besuqueándose con Daphne, nunca tuvo un gesto como aquel con ella.

—En realidad—dijo Lessi, volviendo al motivo que la había llevado allí—, me preguntaba si podrías darle un mensaje a Nev.

Fue el turno de Theo de sorprenderse ante el diminutivo que usaba Alessia.

— ¡Claro!

—Dile que lo espero mañana en la entrada después del desayuno y que acepto su invitación.

Hermione sonrió ligeramente.

— ¿Te ha invitado a una cita?

—Al parecer, sí.

La Gryffindor rió suavemente, como si algo en toda la situación la divirtiera. Ante la mirada de desconcierto de ambos, se explicó.

—Ginny me contó que Dean le dijo que le daría algunos consejos, así que quizás mañana te lleves unas cuantas sorpresas.

¿Sorpresas?, pensó Lessi con incredulidad. No sabía si asustarse o estar ansiosa por ello.

Cuando volvían después de su encuentro con la chica Gryffindor, Theo le lanzó una mirada burlona.

— ¿Nev?—preguntó conteniendo la risa.

— ¡Cállate!

— ¡Oh, vamos!—esta vez se rió sin miramiento— ¡No puedes decir una cosa así y esperar que yo no diga nada al respecto!

Lessi se detuvo de repente y lo miró con fijeza.

—Puedo, porque no quieres que yo comience a pensar en las posibles causas que te llevaron a acompañarme esta noche al encuentro con Hermione y porqué, de repente, tienes un sentido de caballerosidad con ella.

Theo tragó saliva.

El resto del camino lo hicieron en completo silencio.

Filch revisaba hasta tres veces a los alumnos antes de salir del colegio por lo que la salida al pueblo se retrasó unos cuantos minutos. Lessi ya se encontraba fuera del castillo, pegada contra la pared para guarnecerse del frío mientras esperaba a Neville. Se arrepentía de no haberse puesto ropa más abrigada ya que a pesar de que llevaba un pantalón oscuro, una camisa azul y un grueso saco negro, todo esto no parecía ser insuficiente contra el clima. Pensó por unos instantes en volver a su habitación y conseguir una bufanda pero eso significaría volver a hacer esa interminable cola en la que el celador controlaba a todos por si no llevaban consigo algún artefacto con magia oscura.

Neville apareció poco después y, tras la revisión, se acercó a ella con una sonrisa avergonzada.

—Lo siento—se disculpó luego de saludarla—, Dean estuvo hablando conmigo.

Lessi recordó lo que le había dicho Hermione la noche anterior y contuvo una sonrisa.

—No hay problema. ¿Vamos?

—Claro.

Neville recordó los modales que debían esperarse de él y extendió su brazo para que ella lo tomara. Así lo hizo y juntos comenzaron a caminar a una distancia prudente el uno del otro a pesar de que sus brazos se tocaban. Sin embargo, pronto se arrimaron más: el viento fuerte soplaba y un aguanieve intenso comenzó a caer de repente. El frío le calaba los huesos, por lo que no dudó en aferrar fuertemente el brazo de Neville y pegarse a él. Sin pensarlo, él la soltó por unos instantes pero sólo para cruzar su brazo alrededor de los hombros de su prometida, atrayéndola hacia su cuerpo en un intento de protegerla del frío.

Cuando llegaron a Hogsmeade comprobaron que unas cuantas tiendas habían cerrado por lo que los sitios a donde podían ir se reducían notablemente. Honeydukes fue su primera parada donde Neville compró chocolate para ambos y le obsequió a Lessi una bolsa de caramelos y unas de las nuevas plumas de azúcar de lujo que habían salido recientemente a la venta.

Luego, caminaron directamente a Las tres escobas donde se encontraron que el sitio estaba repleto. Madame Rosmerta cruzó a su lado con prisa, dedicándoles un saludo sin siquiera mirarlos. Observaron a su alrededor sin poder encontrar una mesa libre porque todos parecían haberse refugiado del frío. Por fortuna, Hermione y sus amigos estaban allí y en su sitio había dos sillas libres. Lessi no tuvo que decir absolutamente nada porque, para su suerte, Neville fue el que tomó su mano y la llevó hacia allí.

—Hola, chicos—los saludó con una sonrisa nerviosa— ¿Podemos sentarnos con ustedes?

—Claro—respondió Hermione lanzándole una mirada a sus dos amigos.

Harry simplemente se encogió de hombros mientras que Ron colocó cara de molestia pero ante la mirada de advertencia de su amiga, guardó silencio. Pidieron un par de cervezas de mantequillas para cada uno ya que los otros tres ya tenían las suyas y esperaron a que se las llevaran en un tenso silencio. Lessi no estaba segura de si era por su presencia o si la tensión ya había estado en el ambiente antes de que llegaran. Miró disimuladamente a Potter y notó que tenía los ojos clavados en la mesa y una expresión de molestia.

— ¿Quieres que me vaya?—le preguntó sin miramientos.

El chico de lentes alzó la vista de repente, algo sorprendido de que estuviera hablándole a él.

— ¿Disculpa?

—Alessia, no creo que Harry…—comenzó a decir Neville pero ella lo cortó.

—Yo creo que sí.

—No, no es eso, no es por ti—aseguró Hermione—. Harry está molesto por…—se detuvo de inmediato y miró a su amigo, sin saber cómo seguir.

—Han entrado a la casa de mi padrino y han robado sus cosas. Ahora las están vendiendo como baratijas—gruñó el chico con rabia.

—Oh.

Aquello no se lo había esperado. Había imaginado que estaría molesto por su presencia, al igual que Ron, pero nunca por eso. Tampoco había creído posible que él le dijera tal cosa sin miramientos, lo que quizás demostraba cuan profundamente enojado estaba.

—Tu padrino era Sirius Black, ¿verdad?—preguntó.

—Sí.

Recordaba haber leído el nombre de aquel hombre en uno de los tantos artículos que sacaba El Profeta. Al final, según tenía entendido, después de su muerte se había proclamado su inocencia de todos los cargos de lo que se les había acusado. Ella sólo podía imaginar lo terrible que debería de haber sido ser inocente y estar condenado a Azkaban.

Harry la contemplaba con cierto desafío, como si esperara que ella lanzara algún comentario despectivo al respecto. Pero parecía ser incapaz de entender que nunca haría algo tan cruel como aquello.

—Lo lamento.

El chico se movió con incomodidad ante esas simples palabras. Hermione parecía no soportar demasiado bien la situación por lo que comenzó a hablar del colegio, pero ese tema parecía no ser bueno para Ron porque gruñó en cuanto comenzó a oírla.

—Esta no es precisamente la cita que esperaba tener.

Todos los ojos se posaron sobre ella pero Lessi pudo notar que los de Neville se veían heridos por aquellas palabras así que se apresuró a aclarar.

—El clima está horrible y cada vez que doy un paso afuera muero de frío. Y encima, cuando veníamos hacia aquí vi al idiota de Slughorn caminando hacia nosotros. Tuvimos que escondernos un momento para que no nos viera.

—No deberías hablar así, es un profesor—la reprendió Hermione.

—Por primera vez, voy a darle la razón a una Slytherin—concordó Ron—. Es un idiota. No sé qué trama con ese absurdo club.

— ¿Tramar?—se burló Lessi—Es un viejo cotilla y un Slytherin, esas dos combinaciones no son nunca nada bueno. No en un hombre de su edad y menos en adolescentes…

Si antes Ron había estado un poco sorprendido por aquel comentario en el que tuvo que darle la razón, ahora lo estaba aún más dado que jamás, ni en sus locos sueños, imaginó posible oír a un Slytherin hablar mal de alguien de su propia casa.

—Creo que estás siendo un poco cruel—la acusó Hermione.

— ¿Quieres tenerla tú de compañera? ¿Que duerma en el mismo cuarto y que te lance miradas de desprecio cada vez que pasas delante?—le preguntó Lessi.

Los tres chicos se dieron cuenta que la conversación se había desviado y no estaban hablando más del profesor.

—No, gracias—Hermione respondió con prisa.

—Ehm… ¿De quién están hablando?—quiso saber Harry.

—De Pansy—le dijo su amiga en un susurro, como si temiera que la chica apareciera de repente en aquel lugar y oyera su conversación.

— ¡¿Pansy?!—Ron no fue disimulado y alzó la voz bastante, ganándose la mirada de reprimenda de las muchachas— ¿Qué?

—Creo que no te escucharon en el castillo, Ronald, ¿podrías decirlo más fuerte?—dijo Hermione entre dientes.

—Lo siento—el pelirrojo no parecía realmente sentirlo—. Sólo estoy sorprendido. Pensé que todos los Slytherins eran algo así como… mugre de la misma uña…

— Ron…—para sorpresa de todos, esta vez la advertencia salió de la boca de Neville.

Lessi sintió cierta emoción ante esto por lo que, por debajo de la mesa, tocó suavemente la rodilla de su prometido en un modo de agradecerle y, al mismo tiempo, decirle con aquel gesto que no debía de preocuparse por el comentario de su amigo. Sin embargo, el toque lo sobresaltó y dio un pequeño saltó en la silla que llamó la atención de todos los demás.

— ¿Estás bien?—preguntó Harry.

—Eh… bien—su rostro estaba algo ruborizado

Lessi sacó su mano para no empeorar la situación y, actuando con normalidad, miró al pelirrojo.

— ¿Te llevas bien con todos tus compañeros de casa?—le preguntó.

—Bueno, no me llevo precisamente mal con algunos pero…

—Pero te resultan indiferentes, ¿no?—insistió— Pues, en este caso, es el mismo concepto. A mí no me agrada Pansy por cuestiones que ahora no vienen al caso, no soy su amiga y estoy segura que jamás lo seré y no importa que estemos en la misma casa.

Ron se quedó observándola fijamente, como si sus palabras hubieran sido realmente importantes y hubieran iluminado algo dentro de su mente. Ante esto, Hermione miró a su amigo con clara molestia y luego contempló a Lessi de igual manera.

—No sé ustedes pero yo me voy—dijo, levantándose de repente—. Estoy cansada de estar aquí y no quiero que sea más tarde y que la tormenta se agrave.

Los dos amigos de la joven estuvieron de acuerdo en marcharse y Lessi supo que había arruinado el momento. Se maldijo por lo bajo aunque intentó consolarse diciéndose que realmente no era su culpa que el pelirrojo la estuviese viendo como si fuera un bocadillo que quisiera devorar ni que Hermione estuviera tan tercamente enamorada de él que no pudiese darse cuenta de ciertas cosas.

— ¿No te importa que nos quedemos un rato más?—le preguntó a Neville.

—No—Una vez que el trío se marchó se volteó hacia ella con aire triste—. Lamento que esta no sea la clase de cita que esperabas. Supongo que te hubiese gustado algo más romántico. Podríamos ir a la casa de té de Madame Pudipié y…

— ¡Si quieres arrastrarme a ese condenado sitio, ya mismo volveré al castillo!—exclamó Lessi con molestia.

Ella sabía muy bien lo que hacían en aquel sitio de apariencia romántica y si Neville estaba pensando en que llevándola allí le permitiría besuquearla como si no existiera el tiempo, estaba muy equivocado.

—No, yo no quiero ir—se apresuró a aclarar—. Sólo pensé que quizás… ya sabes, pensé que tus otras citas habían sido en sitios como aquel.

— ¿Mis otras citas?—preguntó desconcertada— Neville, eres el primer chico con el que salgo a una cita.

— ¡¿En serio?!

—Tampoco tienes que sonar tan emocionado—le dijo mirándolo ceñuda.

—Lo siento.

Pero no lo sentía realmente. Desde que Hermione le había pasado el mensaje de Lessi en el que aceptaba la invitación, no había hecho más que estar nervioso, preguntándose qué podía hacer en una cita, de qué iban a hablar o a dónde iban a ir. Le gustaba enterarse de que ella realmente no tenía nada con qué comparar si todo esto resultaba ser un desastre.

Ella lo miró con seriedad pero pronto una pequeña sonrisita fue deslizándose en sus labios.

—Y dime, Nev—se inclinó ligeramente hacia él— ¿Dean ya te dio instrucciones de cómo conquistarme?

El rostro del chico se volvió rojo como un tomate maduro y boqueó por unos instantes sin saber qué decir. Lessi pensó que iba a negarlo todo pero no fue así.

— ¿Quién te contó de eso?

Lessi rió ante su vergüenza.

—Soy una astuta Slytherin, Neville, sé cómo llegar a la fuente de información.

Neville pensó que, con lo hermosa que era, no le costaría demasiado: una sonrisa resplandeciente y cualquier chico estaría a su disposición.

—Entonces—siguió diciendo ella—, ¿qué te dijo?

Neville respondió algo pero en ese mismo momento Draco Malfoy salía del pasillo que iba a los baños, cruzando justo frente a ellos. Lessi alzó los ojos y lo contempló con seriedad. Su amigo sólo le lanzó una fugaz mirada antes de apartar la vista y apretar sus labios con firmeza. La presión que había sentido desde el momento en que discutía con él volvió a invadir su pecho y perdió todo el ánimo que había tenido mientras coqueteaba inocentemente con su prometido.

Neville se dio cuenta de su cambio por lo que se silenció de inmediato y siguió el camino de su mirada hasta comprobar que se trataba de Malfoy.

— ¿Han discutido?

La pregunta la sacó de sus pensamientos.

— ¿Por qué piensas que hemos discutido?

—No lo sé—murmuró algo avergonzado por haber hecho aquella pregunta tan abruptamente—. No se han saludado siquiera…y pareces molesta.

—Es cierto, hemos peleado pero no quiero hablar de eso, ¿sí?—miró a su alrededor con incomodidad— ¿Podemos volver al castillo?

Neville asintió, sin añadir ningún comentario y se levantó para salir de aquel sitio. Sin embargo, antes de que pudieran ingresar al frío del exterior, se detuvo y se quitó la bufanda para colocársela a Alessia. La chica se ruborizó ligeramente ante este detalle, sintiendo el calorcito de la lana suave y aquel aroma tan propio de Neville que secretamente le gustaba: a tierra húmeda y colonia. Sin embargo, no quería que por su culpa el chico cayera enfermo.

—No quiero que…

—Estaré bien—le aseguró Neville, también con las mejillas rojas.

Quizás sufriera un poco de frío pero nada que no pudiera soportar. Era preferible para él que ella se mantuviera resguardada del frío, especialmente porque ya había padecido el largo camino que hicieron para llegar al pueblo con el poco abrigo que llevaba.

Caminaron fuera de la taberna y nuevamente el frío chocó contras sus rostros. Neville volvió a rodearla con uno de sus brazos protectoramente mientras andaban hacia el castillo. A lo lejos, traído por el sonido del viento, se oyó un grito desgarrador que perforó el ambiente como un latigazo.