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FLORES DEL MAL
CAPÍTULO OCHO
EL FIN DE UNA AMISTAD
Neville y Alessia intercambiaron una mirada asustada al oír aquel grito antes de apresurarse aún más, forzando a sus cuerpos a andar con prisa a pesar del viento y el aguanieve que caía, siguiendo el sonido de los gritos que continuaban retumbando. Casi llegaban al castillo; doblaron en un recodo del camino y fue allí donde se encontraron con la terrorífica escena en la que Hermione, Ron y una joven que Alessia no conocía, sostenían a otra que no dejaba de retorcerse y gruñir.
Neville corrió hacia allí, tomándola de la mano para llevarla con él, hasta allí.
— ¡Apártense!—ambos alzaron la vista justo a tiempo para ver a Harry aparecer junto a Hagrid— ¡Déjenme verla!
Todos se separaron. El semi gigante llegó hasta ella, la tomó en sus brazos y corrió con la chica hacia el castillo a toda prisa, sin mirar atrás. Los gritos dejaron de sonar después de un tiempo, oyéndose sólo el bramido del viento.
— ¿Qué sucedió?—preguntó Lessi con asombro.
— ¡Se elevó en el cielo y gritó!—exclamó la chica casi sollozando.
—Te llamas Leanne ¿verdad?—preguntó Hermione con suavidad a la joven, la cual asintió— ¿Ha pasado de repente o…?
—Fue cuando abrió el paquete.
Todos observaron el empapado envoltorio de papel marrón que señalaba la joven. Se había abierto un poco y todos distinguieron un destello verdoso en el interior. Ron se inclinó para tomarlo pero Harry lo detuvo antes de que pudiera hacerlo.
— ¡Ni se te ocurra tocarlo! Lo he visto antes—Alessia lo contempló con sorpresa—. Fue expuesto en Borgin y Burkes hace mucho tiempo y la etiqueta decía que estaba maldito. Katie debe de haberlo tocado—el muchacho de lentes observó a la joven— ¿Cómo llegó a sus manos?
—Por eso discutíamos. Volvió del baño de Las Tres Escobas trayendo el paquete y dijo que era una sorpresa para alguien de Hogwarts y que tenía que entregárselo. Cuando lo dijo estaba muy rara... ¡Oh, no! ¡Ahora lo entiendo! ¡Le han echado una maldición imperius, y no me di cuenta!
Leanne comenzó a llorar nuevamente, más desesperada aún tras aquella revelación que había hecho ella misma. Sin embargo, Lessi apenas podía oírla porque no dejaba de recordar que había visto a Draco salir de los baños segundos antes de que ella y Neville se marchasen de las Tres Escobas… y el paquete con el que lo había visto pero que él se había negado a decirle de lo que se trataba… ¿Podría ser…? No, no quería creerlo. Pero, ¿no sería sino demasiadas coincidencias?
— ¿Quién se lo dio?—preguntó sin poder contenerse.
La muchacha, que estaba siendo abrazada por Hermione, alzó su rostro bañado en lágrimas para observarla.
—No lo sé—Lessi no sabía si sentir alivio o comenzar a desesperarse aún más—. Le dije que no podía llevar eso al colegio, que era una estupidez… pero no me oyó. Intenté quitárselo y… y…—comenzó a sollozar nuevamente.
Hermione la abrazó aún más y lanzó una mirada a todos.
—Será mejor que volvamos al castillo.
Harry se quitó la bufanda y con sumo cuidado tomó el paquete, procurando que ninguna parte de su piel tocara aquel objeto maldito. Terminaron de recorrer el camino que bastaba hacia el castillo y cuando llegaron vieron a McGonagall correr hacia ellos.
—Hagrid me ha dicho que ustedes han visto lo que ocurrió. Necesito que suban enseguida a mi despacho.
—Nosotros sólo llegamos cuando escuchamos un grito—dijo Lessi con prontitud, queriendo deshacerse lo más pronto posible de la mujer para poder ir a hablar con Draco y su hermano—. No vimos nada más, ¿Debemos también ir con usted?
—No, pueden ir directamente al interior—la profesora miró al celador que se aproximaba con su sensor—. Están conmigo, Filch.
Lessi y Neville se alejaron por un pasillo mientras que los tres amigos acompañaron a la profesora McGonagall. Ella sabía que debía de despedirse de su prometido y agradecerle por lo sucedido pero realmente quería ir a hablar con su amigo. Si no estaba en la sala común, lo esperaría el tiempo necesario pero iban a descubrir si él era el responsable de aquello. Sin embargo, era consciente de que no podía actuar con desespero porque él comenzaría a sospechar. Guardaron completo silencio mientras caminaban por el pasillo hasta el punto en que sus caminos se dividían. Ella debía de tomar el pasillo de la izquierda para ir camino hacia las mazmorras mientras que él, el de la derecha, que lo llevaría a la torre de su casa. Se detuvieron y se miraron fijamente por unos instantes.
—Supongo que esta cita no empezó ni terminó como esperábamos—comentó el chico.
—No, pero… Podríamos intentarlo de nuevo, ¿no?—sugirió ella.
La cara de Neville se llenó de ilusión ante esta perspectiva.
— ¿La próxima salida a Hogsmeade?
Lessi le sonrió.
—Es una cita—le prometió y el rostro de Neville adoptó un tono leve de rojo—. Más allá de todo lo malo, la pasé bien. Gracias por invitarme…—extendió su mano hacia él y tocó su brazo.
—Yo también…—miró el pasillo vació con nerviosismo—Tengo algo para ti.
—No tienes que darme nada—dijo.
Pero Neville ya se encontraba buscando en el interior de su capa algo que parecía no encontrar. Revisó cada uno de sus bolsillos hasta que finalmente, revisando el mismo bolsillo en que había estado buscando la primera vez, sacó un pequeño brote verde que no tenía más de cinco centímetros.
—Para ti—dijo entregándoselo.
—Eh… Gracias—Alessia lo tomó, no muy segura de qué era o si es que debía de hacer algo con él.
—Es un brote de Helios[1]—explicó—. No necesita tierra, ni se secan nunca y puedes hacerlo crecer del tamaño que desees con un hechizo. Sus flores son de color amarillo y simbolizan la lealtad y la estabilidad…y…—frunció su frente mientras intentaba recordar lo que había leído esa misma mañana—y…
—Creo que entonces haré honor a su nombre—dijo Alessia, interrumpiéndolo lo más cortésmente que podía— ¿Cuál es el hechizo?
Neville se lo dijo y ella no dudó en utilizarlo para hacer crecer aquel brote lo suficiente. A medida que éste se iba extendiendo, del tallo surgían pequeñas flores color oro y diminutas hojitas verdes. Cuando la consideró lo suficientemente larga, detuvo el hechizo para luego unir los dos extremos y así formar una corona que no tardó en colocarse encima de su cabeza.
— ¿Cómo me veo?—le sonrió nuevamente mientras movía su rostro de un lado al otro para que él la observara atentamente.
—Como una Ninfa…—murmuró algo atontado antes de darse cuenta de lo que había dicho—. Quiero decir… te ves hermosa.
—Gracias, Nev—dudó unos segundos pero finalmente se atrevió a acortar las distancias y dejar un rápido beso en la mejilla del chico—. Nos vemos después.
Y salió casi corriendo hacia su sala común, dejando a un Neville de piedra, sonriendo tontamente mientras se tocaba la mejilla que había sido besada.
…
La sala común de Slytherin no estaba demasiado llena de alumnos así que a Lessi no le costó demasiado deslizar su mirada por ella y darse cuenta que allí no se encontraba el rubio. Con prisa se encaminó hacia el cuarto de los chicos y sin molestarse en tocar, abrió la puerta de un tirón para encontrarse a Malfoy tendido en su cama, con los brazos cruzados bajo su cabeza. Crabbe y Goyle se encontraban riendo de alguna tontería pero saltaron bruscamente cuando ella ingresó.
—Fuera—les ordenó al par, quienes no tardaron en ver que estaba lo suficientemente enojada como para no querer ser ellos merecedores de su furia. Ambos salieron casi corriendo y cerraron la puerta detrás de sí—. Malfoy, ¿qué hacías en las Tres Escobas?
El rubio no se había molestado en moverse, ni siquiera en voltear el rostro y mirarla, lo cual enfadó aún más a Lessi.
—Si preguntases a los profesores, yo nunca estuve en Hogsmeade. Tuve castigo con McGonagall…
— ¿Tú crees que soy estúpida?—le gruñó con rabia mientras caminaba hacia su cama para mirarlo al rostro—Sabes tan bien como yo que el castillo tiene muchos pasadizos secretos. No te habrá costado demasiado salir del dichoso castigo e ir al pueblo.
—Si tú dices—se encogió de hombros con indiferencia.
El gesto le dolió más de lo que estaba dispuesta a admitir.
— ¡¿Qué demonios te sucede?!—le preguntó— ¿Por qué actúas así?
El rubio bajó sus brazos, se sentó en la cama y la miró con una expresión de desprecio que nunca antes había sido dirigida para ella.
— ¿Yo? ¿Por qué actúas tú así, como si fueras una copia barata de Pansy, molestándome constantemente, preguntándome qué me pasa? ¿A caso no puedes entender que no es asunto tuyo? ¿O es que acaso Descerebrado Longbottom ya te contagió su idiotez?—preguntó señalando la bufanda de Gryffindor que ella aún usaba.
— ¡No te atrevas a hablar así de él!
—Siempre lo he hecho y no me detendré por ti, Nott.
—Créeme cuando te digo que en este momento tengo mejores pensamientos hacia Neville que hacia ti. Él se los merece…
—Y aún así tendrás que traicionarlo… ¿Cómo se sentirá cuando se entere que sólo lo usaste, cuando se dé cuenta lo perdidamente enamorado que está de ti y que tú no fuiste nada más que una maldita perra manipuladora? Él no tendrá precisamente los mejores pensamientos hacia ti.
Alessia se quedó mirándolo fijamente, sintiendo que su amigo le había dado una dura bofetada en el rostro. Draco se puso de pie y, aprovechando haberla dejado de piedra, se encaminó hacia la puerta pero Alessia corrió y se interpuso en su camino. Lo miró fijamente a los ojos.
— ¿Fuiste tú el que le dio aquel paquete a Katie?
—No sé de qué me hablas…
—Creo que lo sabes muy bien, Draco. ¿Para quién era?—preguntó.
—Muévete.
— ¿A quién debía de entregárselo ella?
—No sé…
—Ella lo abrió, Draco—le informó con un hilo de voz—. La maldición dio en ella.
Draco empalideció notablemente y Alessia no tuvo que seguir preguntándose si había sido él quién se lo había entregado a Katie. Se sintió enferma ante la sola idea de que él hubiera sido el responsable de tal atrocidad. Quiso llorar, gritarle, exigirle una explicación, pero la comparación que había hecho Draco de ella y Pansy la había molestado lo suficiente como para no hacer tal estupidez.
—No dejaba de gritar—dijo Lessi en voz baja—. Neville y yo estábamos regresando cuando escuchamos el primer grito… Fue terrible… No sé qué maldición tenía ese collar pero te aseguro que si ella vive será un milagro.
Los ojos del rubio se llenaron de lágrimas pero parpadeó rápidamente para apartarlas.
—Yo no tuve nada que ver—habló sin ser capaz de mirarla a la cara.
—Estás mintiendo.
Draco cerró los ojos ante estas palabras por un eterno segundo hasta que finalmente los abrió y fijó su mirada penetrante en ella.
—Sí—confesó sin miramientos, completamente serio— ¿Quieres oír eso? Sí, yo lo hice, yo se lo di para que se lo entregara a alguien más, alguien a quien quiero ver muerto—puso mayor énfasis en esa última palabra—. El plan no funcionó pero si tenemos suerte podremos liberarnos de esa chiquilla estúpida…
Saber la verdad era una cosa pero oírla salir directamente de la boca de su amigo era otra diferente; ambas dolían, aunque la segunda aún más porque era como recibir un puñal directamente en el corazón.
— ¿Por qué hablas así?—le preguntó con la voz ahogada en angustia.
— ¿Y cómo quieres que hable? Estamos en guerra, Nott, tenemos que luchar por nuestros ideales. Si unos pocos tienen que caer en el camino ¿qué más da?
— ¿Y ese eres tú el que habla o es tu padre?
Esas palabras enfurecieron a Draco, quien alzó su brazo por encima de su cabeza, tomando impulso. Lessi buscó su varita de inmediato, dispuesta a defenderse si lo que aquel imbécil quería era golpearla pero no fue necesario porque el golpe lo recibió la puerta, un golpe de frustración, de rabia contenida, de autoengaño.
— ¡Cierra tu maldita boca, Nott!—le gritó Draco, tomándola bruscamente del brazo para empujarla del camino.
Para desgracia de todos, en ese mismo momento entró a la habitación Theodore, quien no tardó en mirar a su angustiada hermana que se aferraba a su varita como si su vida dependiera de ello y a un Draco furioso, sosteniéndola por el brazo con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.
—Suéltala—le ordenó con frialdad, sacando su propia varita mágica para apuntarla con ella a su amigo.
Draco lo hizo de inmediato, dándose cuenta con horror de que sus dedos seguramente quedarían marcados en el brazo de la muchacha. Aún así, su voz no fue capaz de dejar salir una disculpa.
—Será mejor que mantengas controlada a tu hermana, Nott, porque sino otros lo harán.
— ¿Estás amenazándola?—dijo el chico con rabia.
Lessi se apresuró a empujar a su hermano lejos de Draco.
—No le hagas caso—le rogó—, quizás algún día se dé cuenta de quiénes fueron sus verdaderos amigos.
Theo se dejó arrastrar pero antes de salir se volteo hacia el rubio y le dijo:
—Si te atreves a acercarte a ella, te mato.
…
Al día siguiente, la noticia sobre el ataque de Katie no tardó en distribuirse por todo el castillo al igual que su inmediato traslado al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. Había todo tipo de rumores aunque los únicos que sabían realmente lo sucedido eran pocos. Cuando el grupo de Slytherin comentó sobre ello, Alessia hizo oídos sordos y se ocupó de sus propios asuntos. Sólo había sido sincera sobre lo ocurrido con su hermano, a quien incluso había develado lo que le había confesado Draco.
No se sentía orgullosa de decir que había estado llorando la mayor parte de la noche y que a la mañana siguiente había tenido que recurrir a Daphne para que la ayudara a maquillar mágicamente su rostro para que nadie notara su terrible aspecto. La chica no le había hecho preguntas aunque no había dejado de lanzarle miradas curiosas por lo Lessi se sintió en la necesidad de aclarar que su amistad con Draco estaba rota.
— ¿Realmente es tan malo?—le había preguntado.
—Más de lo que te puedes imaginar.
Daphne se sorprendió por su tono mortuorio pero nuevamente se guardó sus preguntas porque sabía que su amiga no iba a contar nada más.
Ese lunes no fue precisamente el mejor para ella. Draco parecía haberse vuelto un maldito asesino, ya no era su amigo, su hermano intentaba animarla hasta el punto del cansancio y no dejaba de oír sobre Katie. Vio a Neville en unas pocas clases que compartían pero no le habló para nada más que dirigirle el mejor saludo que fue capaz de hacer. Tampoco se reunió con él después del almuerzo, como acostumbraban. Sabía que no se encontraba con el mejor estado de ánimo y sus sentimientos estaban en un completo desequilibrio por lo que mantener la calma, coquetear con él e intentar buscar información sin perder el control le resultaría imposible.
— ¿Te encuentras bien?
Lessi miró hacia arriba y se encontró con Hermione contemplándola con el ceño fruncido. Ese lunes por la noche se había escapado de su sala común para disfrutar un poco del silencio de la biblioteca, sabiendo que ya era demasiado tarde como para que alguien estuviese allí porque todos se estarían preparando para la cena. Pero se había olvidado por completo de aquella chica…
— ¿Ya no estás enfadada conmigo porque Ronald se quedó viéndome como un tonto?—le preguntó malhumorada.
Hermione se ruborizó notablemente sabiendo que había sido descubierta. Dejó los libros que llevaba en sus brazos sobre la mesa y se sentó frente a Alessia a pesar de que ésta le lanzó una mirada fría.
— ¿Es por eso que estás así? Yo… lo siento, ¿sí? Admito que me enfadé pero no tenía motivos para hacerlo. Es que Ron es…es…—intentó buscar con todas sus fuerzas la manera de explicarse pero no fue capaz de hacerlo.
—Te gusta, entiendo—Lessi soltó un suspiro—. No estoy molesta por eso… Pero para que quede todo claro, mis gustos no están precisamente ligados a chicos pelirrojos.
—Actué mal, lo siento, ahora lo comprendo—aseguró Hermione—. Además, tú tienes a Neville…
Sí, tenía a Neville, cuán maravilloso podía ser eso, pensó con sarcasmo. No porque tuviera algún inconveniente con el chico, claro que no. Neville había demostrado ser asombrosamente dulce, atento, protector… Lo malditamente triste es que ella realmente no lo tenía. Ella lo usaba, lo engañaba y eso la hacía sentir una basura de ser humano.
Hermione notó su mirada triste.
—Lo siento—dijo rápidamente—. No debí de decir eso. Sé que ninguno de los dos eligió esto pero Neville no es un mal chico…
—No, claro que no—Lessi sintió que apretaban dolorosamente su corazón.
— ¿Han discutido?—preguntó—Él cree que ha hecho algo mal y que lo has estado evitando todo el día.
Lessi sonrió tristemente.
— ¿Sería un poco cruel decirle que mi vida no gira alrededor de él?
—Un poco—aseguró Hermione, mirándola con dudas.
— ¡Entonces debería decirle nuevamente que tenga un poco más de valor propio porque no ha hecho absolutamente nada malo!
A lo lejos se oyó un pedido de silencio que provino de la bibliotecaria.
—Esas serían mejores palabras—Hermione bajó la voz—. Neville no rebosa precisamente de confianza por eso no creo que haya sido una buena idea no hablarle en todo el día después de haber salido en una cita con él.
Lessi volvió a suspirar pesadamente.
—Supongo que tienes razón… Dile que vaya esta noche a la dichosa reunión de Slughorn. No lo evitaré.
Hermione asintió.
—Estaba a punto de irme a prepararme cuando te vi. ¿No deberías de ir a hacer lo mismo?
—Debería pero no creo que hoy haya demasiados preparativos. No estoy de humor—admitió.
—Algo te molesta.
Lessi pensó en inventar algún tipo de excusa pero no fue capaz de hacerlo. Estaba cansada de engaños.
—Discutí con Draco—le confesó—. Fue una de esas grandes discusiones que no tienen vuelta atrás, creo que ya no somos amigos.
—Oh…—Hermione pareció quedarse sin saber qué decir.
—No tienes que decir nada—le aseguró ella—. Sé que no te agrada.
—Eso no importa en realidad—dijo Hermione tomando nuevamente sus libros—. Quizás parezca algo que no tenga solución pero puedes equivocarte. He discutido con Ron tantas veces ya que perdí la cuenta, pasamos semanas enteras sin hablarnos pero al final volvemos a ser amigos.
—Eso es diferente—la acusó Lessi—. Él te gusta y tú podrías perdonarle todo.
— ¡Eso no es cierto!—Hermione enrojeció de nuevo— Lo que quiero decir es que no siempre me gustó y aún así lo perdoné. Somos amigos después de todo. No creo que la situación tuya con Malfoy sea diferente.
—Lo es—aseguró—. Draco ha cambiado este año, ha cambiado mucho.
Hermione recordó de repente todas las sospechas que Harry había estado taladrando en su cerebro, desde la idea de que era un Mortífago hasta la más reciente: que él era el responsable de lo que le había sucedido a Katie porque el rubio había sabido de la existencia del collar en la tienda de Borgin y Burkes.
— ¿Realmente ha cambiado tanto como dices?—preguntó con un interés mal disimulado— ¿Por qué crees que es?
Alessia hubiera sido capaz de reír ante la mala capacidad actoral que tenía la pobre chica si no fuera porque estaba intentando sacarle información valiosa.
— ¿Lo que estás tratando de preguntarme con tan poca sutileza es si sé si es un Mortífago?
—No, yo…—Hermione intentó responder a toda prisa, alarmada por la suspicacia de Alessia.
—No lo sé—la interrumpió ella.
No iba a admitir que conocía la verdad y que esta era un rotundo sí, aún menos iba a decirle sobre lo involucrado que estaba en el ataque a Katie. Podrían ya no ser amigos pero el sentido de lealtad aún continuaba presente, latiendo con fuerza.
— ¿No lo sabes?—Hermione ahora ya no intentaba de contener su curiosidad.
—Te dije que ha cambiado. Nos hemos ido distanciando este año, como te has dado cuenta, y mi compromiso con Neville no ayudó precisamente a mejorar nuestra relación.
— ¿A caso ustedes salían?
— ¿Y tú sales con Potter?—preguntó Lessi con brusquedad.
— ¡Por supuesto que no! Es mi amigo.
—Lo mismo que Draco, es mi… era mi amigo—se corrigió con tristeza y sintió la mirada de compasión que le lanzó la chica—. No me mires así—le pidió con molestias mientras se ponía de pie—, no me voy a lanzar a llorar…—Porque ya lo había hecho en la soledad de su cama, con las cortinas cerradas, cuando el resto de las chicas dormían— Vamos, ambas tenemos que prepararnos para la cena.
…
La fiesta de Slughorn de esa noche no fue diferente a las demás, a excepción del hecho de que el profesor invitó a Gwenog Jones, la capitana del equipo de las Holyhead Harpies. Eso no mejoró demasiado el humor de Alessia ya que le pareció una mujer demasiado creída, que no dejaba de lanzar miradas de superioridad a todos, como si no fueran más que un grupito de chiquillos molestos. Sin embargo, el profesor no pareció notarlo y siguió regodeándose en el placer que le causaba haberla tenido como alumna y seguir teniéndola como amiga. Quizás lo único bueno que tuvo aquella reunión fue que se acercó a Neville y le habló con normalidad, como si no hubiera estado evitándolo todo el día. Ella sabía que él quería preguntarle al respecto pero no tenía ánimos de decirle absolutamente nada por lo que no permitió que la oportunidad apareciera. Cuando llegó la hora de marcharse, se despidió de su prometido dándole nuevamente un beso en la mejilla para luego caminar con prisa lejos de él mientras se prometía que al día siguiente pondría mayor esfuerzo en cumplir con su misión.
Como esa noche Blaise decidió no ir a la fiesta, ella se encontró caminando sola por los pasillos del castillo hacia las mazmorras. Pasaba el toque de queda pero como el profesor había advertido ya al celador y al resto del profesorado, nadie le decía absolutamente nada a ninguno de los alumnos que salían tarde las noches de las fiestas de Slughorn.
Estaba a punto por cruzar justo frente a la puerta del despacho del profesor Snape, cuando de repente ésta se abrió de improvisto y del interior salió un furioso Draco que huyó directo hacia la sala común sin siquiera darse cuenta de su presencia. Alessia se quedó unos segundos allí, sorprendida por lo que acababa de suceder. Tuvo el impulso de correr detrás de él, preguntándole qué sucedía pero recordó que su preocupación no sería bien recibida. Así que siguió caminando, cruzando frente a la puerta, cuando una voz familiar la detuvo.
— ¡Entre, señorita Nott!
¿Si comenzaba a correr podría llegar a escapar? Lo dudaba, al fin y al cabo tenía clases con él e inevitablemente tendría que verlo. Así que volteó su cuerpo e ingresó al interior del despacho de Snape.
— ¿Si, profesor?
El hombre estaba de pie detrás de su escritorio, mirando fijamente un par de pergaminos. Cuando ella entró a penas alzó la vista de ellos antes de volver a leerlos.
—Tengo una carta para usted.
Alessia se sorprendió.
— ¿Una carta?
— ¿A caso está sorda?
—No, claro que no, sólo… pensé que cualquier tipo de correspondencia llegaba a través de las lechuzas—se explicó.
—No este tipo.
Snape la miró nuevamente, esta vez poniendo verdadera atención en su persona.
— ¿Ha averiguado algo o ha decidido finalmente resignarse?—le preguntó— Aún tiene posibilidades de salir de esta situación.
— ¿Por qué insiste en que debo salir?—inquirió ella con molestia.
—Lo hago por su propio bien, creí habérselo dejado claro en nuestra última reunión.
Sí, recordaba todo eso de que era se preocupaba por los alumnos de su casa, especialmente de los que tenían padres descerebrados… Alessia suspiró con pesadumbres.
—No puedo—le dijo—. Me ha dicho que protegerá a mi hermano y a mí pero, ¿qué sucederá después del colegio? ¿Qué sucederá cuando ni siquiera usted nos pueda proteger?
—Tengo contactos que podrán hacerlo.
¿Qué clase de contactos?, quiso preguntar. Ella siempre había sabido de los rumores que circulaban acerca de Snape. Por un lado se decía que era fiel a Dumbledore, que haría lo que fuera por el director de aquel colegio. Pero por otro, todos los de Slytherin sabían que Snape iba a las reuniones del Innombrable y que éste confiaba plenamente en él. Entonces, ¿cuál de estas dos opciones se debía de creer? ¿Cuál era la verdad y cuál mentira?
Si ella aceptaba la verdad y confesaba que no quería ser parte de ello y si el profesor Snape realmente era fiel a Voldemort, ¿no iría a confesarle sobre su traición? ¿No aumentaría el peligro? Si, por otro lado, él era fiel a Dumbledore, ¿no estaría en igual peligro? El hombre podría ir a contarle al anciano lo que ella hacía, dejándola al descubierto… Si es que ya no lo había hecho, pensó con horror. Lo miró, intentando encontrar respuestas a todas estas preguntas en su rostro, pero éste permanecía completamente impasible.
— ¿Cómo puedo confiar en usted?—preguntó finalmente.
Aunque su rostro no cambió, sus ojos se agrandaron ligeramente cuando ella hizo aquella pregunta pero muy pronto volvió a su total inexpresividad.
—Tendrá que tomar una decisión usted misma sobre eso—buscó en uno de los cajones de su escritorio y le entregó la carta que había mencionado antes—. Es de su padre.
—Padrastro—corrigió ella con prisa antes de tomarla.
—El Señor de las Tinieblas no confía en él y me ha pedido que sea yo quien guíe sus pasos en esta situación. Toda la información que recolecte de Potter deberá entregármela a mí y yo se la haré llegar a él.
Alessia abrió el pergamino con prisa y leyó lo mismo que acababa de oír salir de la boca de Snape. No le gustaba la idea de tener que recurrir a él pero no iba a negar que sentía un enorme alivio de no tener que ver al mismísimo Innombrable.
—Entonces—dijo Snape luego de unos instantes—, ¿Qué ha averiguado?
Los ojos de Alessia se abrieron con alarma.
— ¡A penas estamos a mediados de octubre, no he tenido tiempo de averiguar demasiado!
—Entonces será mejor que se apresure para hacerlo, señorita Nott, porque descubrirá que yo soy el hombre más paciente del mundo a comparación del Señor Tenebroso.
[1] Helios: Dios antiguo griego que personifica al Sol, que lleva una corona de brillante de rayos.
