Ninguno de los personajes pertenecientes a las novelas de Harry Potter me pertenece


FLORES DEL MAL


CAPÍTULO DIEZ

SI MOLESTAS A UNA SERPIENTE...

Pansy supo que estaba problemas incluso antes de ver la expresión enfadada de Alessia pero no le importó. Ella odiaba a la chica por lo que le causaba un enorme placer saber que estaba molesta y aún más que ella había sido la culpable. Probablemente le gritaría un poco cuando supiese de su propia boca lo que había hecho pero eso era algo que podía tolerar con facilidad.

— ¿Ya podemos celebrar que te quedaste viuda antes de tiempo?—le preguntó cuando la tuvo en frente.

— ¡Fuiste tú!—los ojos de Alessia se abrieron enormemente.

—En realidad, fue Goyle quien rompió el hechizo que lanzó ese inútil—señaló al chico que tenía al lado, quien empalideció notablemente cuando Pansy lo nombró y se ganó una mirada helada de parte de la joven que le gustaba.

— ¡¿Se dan cuenta que pudieron haberlo matado?!—gritó furiosa.

Claro, ella no había sido la que había hecho algo tan atroz como la profesora Sprout había insinuado pero no había estado equivocada al pensar que había sido alguien de su casa.

— ¡Esa era la idea!—Pansy rodó los ojos— Realmente no te entiendo. ¿A caso te gusta ese traidor? ¿Cómo puedes querer casarte con él?

— ¡Siempre supe que no eras la más lista pero nunca imaginé que tus niveles de estupidez fueran tan grandes!—exclamó elevando la voz cada vez más mientras Pansy la mirada profundamente ofendida—Esto no es real—señaló el brazalete que colgaba de su muñeca—, mi relación con él no es real. ¡Tengo un propósito, una tarea que cumplir!

— ¡¿Y dormir con Longbottom es parte de tu plan?!—Pansy le gritó, poniéndose de pie para hablarle a la cara.

— ¡No es de tu maldita incumbencia lo que yo haga con él!

—Sinceramente, no, no lo es—la chica se mostró altiva, lanzándole una mirada de repugnancia — pero me pregunto cómo es que no puedes sentir asco teniéndolo encima de ti sabiendo lo que es, un maldito traidor, un estúpido que se junta con sangre sucias que terminarán contagiándote de…

Pansy no pudo terminar de hablar porque Alessia decidió demostrarle lo que se había contagiado de los "sangre sucias", lanzándose sobre ella para golpearla en la cara. La chica gritó, sorprendida y horrorizada, pero no se quedó de brazos cruzados y se defendió del mismo modo, olvidándose que tenía la varita a su disposición.

— ¡No, esperen!—Goyle intentó separarlas empleando su fuerza de manera comedida para no lastimarlas pero en cuando lograba apartar a una, la otra volvía a tirársele encima ante la mirada atenta del resto de los alumnos que se encontraban en la sala, que no hacían absolutamente nada para ayudar.

Cuando Theo abrió la puerta de la sala común segundos después y se encontró con aquella escena, se quedó completamente de piedra por unos segundos antes de correr hacia allí y tomar la cintura de su hermana para separarla de Pansy. Blaise, quien había entrado con el otro chico, también la ayudó porque Alessia no dejaba de forcejear.

— ¡¿Qué se supone que significa esto?!

El grito del profesor Snape, quien había sido advertido de lo sucedido por uno de los alumnos de primer año, detuvo toda la situación. Los ojos oscuros y fríos del hombre observaron como Alessia era sostenida por su hermano y Zabini mientras que Pansy estaba tirada en el suelo con Goyle tomándola de los brazos.

—Suéltenlas—les ordenó.

Todos los chicos soltaron a las dos jóvenes, quienes se pusieron de pie a toda prisa, acomodándose la ropa y el cabello, aunque éste seguía revuelto por los tirones que se habían dado la una a la otra. Lessi podía sentir su labio inferior inflamado y algo caliente le corría por el mentón. Cuando se lo limpió con su propia mano, descubrió que era sangre. Pansy, por su parte, había recibido un fuerte golpe cerca de su ojo izquierdo y estaba segura que éste se iba a amoratar después de un rato y de su nariz también chorreaba un hilo de sangre.

—Que una de ustedes dos me explique porqué razón se estaban peleando como salvajes—dijo Snape con gravedad.

— ¡Ella empezó! Se lanzó contra mí—gritó Pansy antes de que Alessia pudiera decir algo.

Los ojos de Snape fueron hacia ella, quien no se molestó en negar las palabras de Pansy.

—Es cierto, pero se lo merecía.

Pansy jadeó ruidosamente.

—Contrólese, señorita Nott—le advirtió el profesor —. ¿Por qué la atacó, señorita Parkinson?

— ¡No tuvo razón alguna!—aseguró mientras comenzaba a lloriquear.

— ¡Claro que la tuve y sabes muy bien cuál fue! ¡Me insultaste, insultaste a mí prometido e intentaste matarlo!

Pansy abrió los ojos enormemente. ¡Jamás hubiera esperado que la maldita la delatara! Estaba tan acostumbrada a que todos los de su casa se cubrieran la espalda los unos a los otros.

— ¿Intentó matar al señor Longbottom?—No lo preguntó con preocupación, ni siquiera con verdadero interés, sino más bien con cierto aburrimiento— ¿Y lo consiguió?

Alessia sintió la rabia brotar por cada poro de su piel al escuchar tan pregunta. Sabía que si comenzaba a lanzar gritos y a insultarlo, sólo conseguiría un nuevo castigo. Sin embargo, esto no quería decir que iba a quedarse sin hacer nada.

— ¡Si usted no va a hacer algo al respecto, iré a hablar con el director!

Comenzó a caminar hacia la puerta pero Snape la tomó por el borde de la capa y la detuvo.

—Usted vendrá conmigo—le dijo entre dientes antes de moverse hacia la otra joven—.Y usted, vaya a la enfermería.

La chica asintió y tan rápidamente como pudo salió de la sala común siendo seguida por una de sus amigas. Sin perder tiempo, Snape la hizo avanzar también y con paso presuroso la llevó hacia el interior de su despacho, cerrando la puerta con un fuerte golpe.

—Se supone que lo que hace debe ayudarla a conseguir su propósito, no a discutir y mucho menos pelearse con sus propios compañeros de casa.

— ¿Eso es todo lo que va a decir?—preguntó ella— ¿No le interesa saber que un alumno de otro colegio intentó matar a otro?

—Dudo seriamente que la vida del señor Longbottom haya estado en verdadero peligro. Dado que la señorita Parkinson pertenece a mi casa me cuesta admitirlo pero no es precisamente una chica inteligente, es demasiado impulsiva y su plan, si es que realmente tuvo uno, no habrá sido el más ingenioso.

— ¡Neville estaba trabajando con los Topiarios Venenosos! ¡Uno de ellos lo tocó! Si hubiera estado expuesto por…

—Pero no lo estuvo—la interrumpió el hombre, molestándola aún más—. Debe dejar de preocuparse tanto por él o cualquiera comenzará a pensar que tiene ciertos… sentimientos…

— ¿Sentimientos? ¿Cree que me gusta, que lo amo? No, claro que no, pero soy un ser humano y la idea de ser responsable de la muerte de otro me disgusta porque sé muy bien que Pansy actuó debido a mí. Si él no se hubiese relacionado de ningún modo conmigo quizás ahora no estaría en la enfermería.

Snape bufó y nuevamente volvió a hablarle con informalidad, como siempre lo hacía cuando se enojaba con ella.

— ¿Y qué se supone que sucederá cuando el Innombrable asuma?—le preguntó—. Tú lo ayudarás a conseguir su triunfo si logras cumplir con tu trabajo. ¿Cree que todos vivirán felices? ¿Qué todo será igual? No, seguramente muchas personas morirán y habrás tenido tu parte de culpa.

Había intentado con todas sus fuerzas no pensar en ello pero ahora Snape estaba diciéndole a la cara lo que se había negado a creer. Se sentía enferma.

—No, yo no…

—Sí, tú serás responsable de la muerte de muchas personas. Que el Señor de las Tinieblas conozca los planes de Potter lo ayudará a estar un paso delante de él, a actuar antes de que ese chico lo haga; y cuando consiga alzarse por encima de todos sólo sus verdaderos seguidores recibirán parte de esa victoria y sólo sobrevivirán aquellos que estén dispuestos a doblegarse a su poder… ¿Crees que Longbottom lo hará?

—Sí, quizás… ¡no lo sé!—exclamó con rabia—Pensé que usted también era su seguidor. ¿Por qué quiere convencerme de que abandone?

—No estoy intentando convencerte de nada en este momento, sólo intento que logres ver la realidad en su totalidad y que no seas tan ingenua como para pensar que todo seguirá como en el pasado.

—No, jamás pensé eso…

—Pero pensaste que tus acciones no tendrían consecuencias.

Alessia abrió la boca pero no salió ninguna palabra de allí. Snape la miró con cierta burla, como si esperaba aquella reacción.

—Creo que debe tomarse el tiempo de pensar cuáles son sus ideales, señorita Nott, y tenga en cuenta que, cualquier bando que elija, ninguno será piadoso con los traidores—le abrió la puerta, ordenándole silenciosamente que se marchara—. Vaya a la enfermería.

Alessia se alejó sin mirar atrás mientras se limpiaba el resto de la sangre que quedaba en su labio. Cuando estaba a punto de salir de las mazmorras su hermano la alcanzó y al ver su estado no dijo absolutamente nada, sólo rodeó sus hombros con su cuerpo y juntos se encaminaron hacia la enfermería. Intentaban andar por los pasillos menos transitados pero inevitablemente algunos alumnos los vieron.

—Para esta noche todo el mundo sabrá lo sucedido—comentó con tristeza.

—Sí, pero si vieron a Pansy sabrán que no deben meterse contigo—le dijo Theo, giñándole un ojo con complicidad.

Estaban a punto de llegar a la enfermería cuando vieron a Hermione caminar en dirección contraria a ellos pero con el mismo destino. Al verla sus ojos se abrieron enormemente.

— ¡¿Alessia?! ¿Qué pasó?—caminó rápidamente, cruzando frente a la enfermería para ir hacia ella.

—Sólo tuve un pequeño malentendido con cierta persona… Hablamos más tarde de esto, ¿sí?

Hermione asintió rápidamente.

—Yo también iba a la enfermería. Luna me dijo que Neville está allí.

—Sí, lo sé. Esa es otra historia—dijo con prisa, aún sintiéndose responsable por lo sucedido.

Los tres entraron a la enfermería y vieron que Neville estaba justo poniéndose de pie lentamente. Cuando oyó las puertas abrirse, miró en su dirección y se encontró con una imagen bastante inesperada de su prometida. La chica bajó los ojos al suelo y fue hacia la enfermera, apartándose de Hermione y de su hermano. La mujer no tardó en limpiar la herida y colocar un poco de esencia de díctamo para que ésta se cerrara y quedara sólo a penas una pequeña cicatriz blanquecina que al día siguiente terminaría desapareciendo.

—Deberías estar avergonzada de tal comportamiento—la reprendió madame Pomfrey una vez que terminó—. La señorita Parkinson acaba de marcharse hace unos instantes. No tendrá el ojo amoratado pero tendrá dificultades para respirar bien por unas cuantas horas antes de que la hinchazón de su nariz se reduzca.

—Sobrevivirá—comentó con indiferencia.

— ¡Ustedes, los jóvenes, parecen no entender lo que es el buen comportamiento!

Ella sabía muy bien lo que era el buen comportamiento pero era libre de elegir no tomar ese camino si así lo deseaba. Además, a pesar de que sabía que no había sido muy inteligente de su parte pegarle a Pansy, no se arrepentía. La muy idiota no tenía porqué meterse donde no la llamaban.

—Tenía una muy buena razón para hacer lo que hice—aseguró, alzando la cabeza con orgullo.

—Pues tendrá que ser una muy buen razón…

—Pansy fue la culpable del ataque contra Neville.

Los ojos de la enfermera se abrieron enormemente.

— ¿Tienes pruebas para decir algo así? Esa es una acusación muy grave.

—Ella me lo confesó.

La mujer se quedó sin palabras por unos instantes pero finalmente se dio cuenta que nunca, desde que ella trabajaba allí, un Slytherin había acusado a uno de sus propios compañeros de casa.

—Hablaré con el profesor Snape y…

—Dígaselo al profesor Dumbledore, el profesor Snape ya lo sabe.

—De acuerdo—la mujer la miró fijamente— ¿Estás herida en otro sitio?—Alessia negó con la cabeza—. Bien, ya puedes irte y procura no meterte nuevamente en problemas.

La chica volvió con su hermano que se encontraba hablando entre susurros con Hermione y Neville. Cuando ella se acercó, todos se silenciaron y la contemplaron fijamente, como si esperase a que diera una explicación pero antes necesitaba hacer algo más.

— ¿Estás bien?—preguntó a su prometido, tomándose el tiempo para contemplarlo por completo para comprobar por su salud

—Sí, yo sí—aseguró Neville con prisa, sin dejar de mirarla con preocupación— ¿Qué sucedió? ¿Por qué te enfrentaste con Pansy?

Alessia lanzó una mirada en dirección de su hermano, quien sólo se encogió levemente de hombros, dejándole la decisión de decirle o no la verdad.

— ¿Podemos salir de aquí primero?

Tanto Hermione como Neville asintieron y salieron de la enfermería para ir caminando hacia los jardines, aprovechando que no había viento ni lloviznaba. Era un grupo definitivamente curioso. Dos Slytherins y dos Gryffindor charlando frente al lago.

Alessia comenzó a contarles lo que había sucedido en su sala común, sin detenerse en los detalles de la conversación que no eran pertinentes para los dos Gryffindor. Neville ya había respondido las preguntas de Hermione sobre lo acontecido en el invernadero por lo que Theo también estaba ya al tanto sobre el tema.

— ¿Y Snape no hizo nada?—preguntó consternada Hermione— ¡Debemos decírselo a McGonagall! La vida de Neville estaba en peligro.

—Snape no cree que realmente su vida haya estado en peligro—aclaró Alessia—y aunque no me gustó su actitud hoy, debo darle la razón.

— ¡¿Cómo puedes decir algo así?!

—Pansy no está en clase de Herbología, no tenía idea alguna de qué eran esas plantas. Seguramente pensó que eran peligrosas pero no al punto de matarlo.

— ¡Pero dijiste que te preguntó si ya eras viuda!—exclamó Hermione.

—Sí, pero créanme, Pansy puede ser una maldita bruja que me odia pero no es una asesina.

—Aún así, lo que hizo no estuvo bien. Pudo haber tenido consecuencias más graves… ¡Y Snape ni siquiera se dignó a castigarla! ¡Ni a ti! No puedes golpear a otro alumno y salir indemne.

—En contra de la creencia popular, Granger, Snape no es precisamente dulce con nosotros—le dijo Theo.

—Pero son sus favoritos, todos lo saben—insistió Hermione.

—Somos sus favoritos pero eso nos da responsabilidades que ninguno de los demás tiene—aseguró el chico— ¿Te diste cuenta que todos tenemos buenas calificaciones en Pociones? No son simplemente notas que nos regaló, debíamos de alcanzar obligatoriamente ese nivel de perfección que quería. Y puede que no nos castigue pero créeme, una charla con él en su despacho es suficiente tortura.

—Y aunque Snape no me haya castigado, Sprout sí lo hizo.

Los ojos de su prometido volaron a ella.

— ¡¿Por qué?!—preguntó Neville desconcertado.

—Porque, según ella, le falté el respeto.

— ¿Qué hiciste?—Theo la miraba con el ceño fruncido, claramente molesto al enterarse de esa noticia.

— ¿Por qué crees que hice algo?

—Porque no suelen castigarte pero cuando lo hacen, suelen tener una razón para hacerlo. ¿Por qué cree Sprout que le faltaste el respeto?

Alessia apartó los ojos de los otros tres, quienes esperaban su respuesta.

—Puede que le haya gritado y acusado de tener prejuicios…

— ¿La profesora Sprout?—Neville no era capaz de creer aquello.

— ¡Me acusó de haber sido yo la responsable de lo que te sucedió!—exclamó ofendida.

— ¿Realmente te acusó?—preguntó Theo.

—Bueno, no precisamente, pero la mirada que me lanzó no era amable cuando le conté lo sucedido—Neville y Hermione intercambiaron una mirada entre sí que ni a Theo ni a ella les pasó inadvertida—. Sé que ustedes no pueden verlo pero más allá de Snape, el resto de los profesores nos mira como si fuéramos unos asesinos prontos a salir a la luz. ¡Y todo el resto de la escuela también!

—No creo que eso sea verdad…—comenzó a decir Hermione.

—Si yo no hubiese estado comprometida con Neville, ¿me habrías hablado en algún momento?—Hermione estuvo a punto de asentir pero la mirada que le lanzaba Alessia le impidió mentir— ¿Hay algún alumno de las otras casas que sea amigo de algún Slytherin?

—No—terminó admitiendo Hermione— ¡Pero no sólo es culpa nuestra! Ustedes no han tenido precisamente el mejor comportamiento y no hablo de los magos tenebrosos que salieron de esa casa sino de años anteriores.

—Sí, pero, ¿a caso todos los alumnos de Slytherin insultan o lanzan maleficios a los demás?—insistió Alessia—. La mayoría de nosotros debemos simplemente defendernos de los ataques de las demás casas.

— ¡Vamos! No puedes insinuar que son víctimas—dijo Hermione con cierta burla.

Theo y Neville dieron un paso a un lado, dejando que las dos chicas discutiesen esos asuntos por su cuenta. Theodore conocía bien a su hermana y sabía que defendería a la casa que pertenecía con uñas y dientes y Neville también conocía lo suficiente a Hermione como para darse cuenta que cuando se enfrascaba en una discusión lo hacía con toda la potencia e inteligencia que era capaz de reunir.

—No, quizás no víctimas pero tampoco somos todos los victimarios—aseguró con rotundidad—. Nosotros nos defendemos los unos a los otros porque no podemos esperar a que otros lo hagan. Cuando algo malo sucede, ¿Quiénes son los primeros en ser acusados? ¡Nosotros!

—No lo tomes a mal pero muchas de esas veces son los culpables. Van provocando, creyéndose superiores.

—No lo tomes a mal pero muchas veces ustedes también lo hacen—replicó Alessia.

Hermione abrió la boca enormemente al oírla.

— ¡No es verdad! Nosotros no vamos insultando a todos los demás magos, especialmente a los que son como yo, por la simple creencia de que ser sangre pura es ser superior al resto.

— ¡No todos creen eso! Y los que sí, ¿Puedes culparlos? Nuestros padres nos enseñan eso desde que somos pequeños, somos criados para velos como una amenaza, no sólo a los hijos de muggles que portan magia sino también a los mismos muggles que durante muchos años, antes de que nuestra existencia fuera oculta, nos persiguieron por ser diferentes. Sí, hay pruebas de que una gran parte de los Slytherins son malvados pero, piénsalo, ¿acaso la misma sociedad no los ha condicionado?

Hermione volvió a abrir la boca para replicar pero la cerró de inmediato, pensó unos segundos pero finalmente terminó asintiendo.

—Tienes razón—aceptó—, es cierto que la misma sociedad los aliena pero debes aceptar que también tienen parte de la culpa…

Alessia sonrió.

—Acepto eso—concordó.

Las dos muchachas se sonrieron amablemente ante la mirada atenta de los dos jóvenes que no habían intervenido en absoluto en aquella conversación. Nevile se aclaró la garganta suavemente.

— ¿Quieres que hable con la profesora Sprout?—le preguntó a su prometida.

— ¿Hablar con ella para qué? ¿Para que me quite el castigo? No, por supuesto que no.

Neville la miró confundido.

—Pero dijiste que crees que es injusto. Además, si ella insinuó que…

—No quiero que pelees mis batallas, Neville. Que yo crea que sea injusto su castigo no quiere decir que voy a espera que hagas algo al respecto. Pensará que yo te mandé.

—No si yo le digo que…

—No—lo interrumpió nuevamente con rotundidad.

El chico asintió aunque la contempló con el ceño fruncido.

Hermione alzó su brazo y miró el reloj pulsera muggle que llevaba en su muñeca. Sus ojos se abrieron enormemente al darse cuenta la hora que era. Sin perder el tiempo tomó el brazo de Alessia y tiró de ella mientras la obligaba a andar.

— ¡Vamos a llegar tarde!

Theo contuvo una sonrisa al ver a su sorprendida hermana que se dejaba arrastrar por su… ¿amiga? Hermione Grange debía de caerle muy bien si le permitía hacer aquello, demasiado si es que había logrado llegar a un acuerdo con ella con respecto a la valía de la casa de Slytherin.

Miró de soslayo al prometido de su hermana, notando que seguía con la mirada a las dos jóvenes que se marchaban a toda prisa. Se aclaró la garganta suavemente para llamar su atención. Neville se volteó y abrió los ojos enormemente, casi con miedo, al darse cuenta que había quedado a solas con aquella serpiente.

—Creo que deberías saber algo de Alessia—dijo Theo cuando notó que tenía su atención—: no le gusta que la vean como una persona indefensa—hizo una pequeña pausa—y no lo es.

—Yo nunca quise…

Theo le hizo una señal para que guardara silencio.

—Sin embargo, debes saber que a veces necesita ayuda… incluso cuando ella lo niega con rotundidad.

No quería hacerlo pero sabía que si no asistía al castigo que le había impuesto la profesora Sprout se metería en peores inconvenientes. Además, su hermano no había dejado de insistirle para que se disculpase con la mujer y, aunque eso tampoco quería hacerlo, estaba segura que sería la mejor opción. Después de todo, no sería la primera vez que diera una disculpa falsa a alguien. Así que una hora antes de la cena, perdiendo su tiempo libre se encaminó hacia los invernaderos, cubriéndose completamente con su capa para que el frío del atardecer no le pegara tan duramente.

Gracias a la luz encendida en el interior de uno de ellos pudo ver a través del vidrio la silueta regordeta de la profesora yendo y viniendo de una punta a la otra. Se encaminó hacia la puerta de entrada y aunque tenía algo de frío no entró directamente sino que se detuvo a tocar. Cuando oyó la voz de Sprout le ordenó que ingresase se apresuró a hacerlo e inmediatamente un calor húmedo la rodeó.

—Cierra la puerta inmediatamente—ordenó la mujer.

Alessia hizo lo que le pidió y volteó a contemplar el interior del invernadero que en ese momento parecía haber sido transformado en una especie de sauna porque piedras calientes desprendían vapor cada vez que la profesora echaba agua sobre ellas. Aunque por la cantidad de plantas que había podía aquello semejarse a una selva tropical, calurosa y húmeda. Inmediatamente se desprendió de su túnica, de su bufanda y del pulóver que se había estado usando durante todo el día para protegerse del frío porque su cuerpo en ese instante comenzó a sentir demasiado el cambio de temperaturas.

—Oh, es usted—siguió diciendo ella cuando alzó los ojos—.Ven, querida, tenemos que hablar.

Dejó sus pertenencias en un rincón de una larga mesada que estaba pegada a la pared del invernadero y luego se encaminó hacia la profesora, quien no había dejado de moverse y de colocar agua encima de las piedras calientes.

—Lo siento—dijo Alessia inmediatamente cuando estuvo frente a ella, consiguiendo que Sprout detuviera sus movimientos de repente y la contemplara con el ceño fruncido—. Sé que no debí de hablarle así ni acusarla de…

— ¿De que insinúo que quieres matar a tu prometido por el simple hecho de que eres de Slytherin?—la interrumpió—Me considero una persona rigurosa pero jamás me atrevería a hacer tal acusación, sin importar la casa en la que se encuentren los alumnos.

La mujer lo decía con tal seriedad y la miraba tan fijamente que hizo que Alessia se preguntara si realmente había cometido un error al acusarla.

—Sí, por eso—hizo una leve pausa—… Lo siento.

—Mmh…Acepto sus disculpas pero eso no quiere decir bajo ninguna circunstancia que se salvará de este castigo… Ni siquiera aunque su prometido haya apelado por usted.

Los ojos de Alessia se agrandaron enormemente al oír aquello.

— ¿Neville vino a verla?

—Así es.

— ¡Le dije que no lo hiciera!—exclamó con furia.

—Lo sé, él mismo me aclaró que no estaría nada contenta cuando se enterase… —la mujer estrechó los ojos para contemplarla—. Debe de quererla mucho si está dispuesto incluso a cumplir el castigo que le corresponde a usted.

Alessia se quedó sin palabras y en lo único que era capaz de pensar era en el "Debe de quererla mucho…" que la hacía sentir una completa basura. Ella no merecía que él la quisiera, no merecía siquiera que fuese amable con ella… No llevaba más que unos pocos meses interpretando aquel papel y sólo al principio había sido capaz de lidiar con la culpa. Ahora, esta se hacía cada vez más insoportable y temía que un día ya no pudiera soportarla más y terminara gritando a todos la verdad. Ese día sería su fin. Porque si no la mataba el mismísimo Voldemor (aunque dudaba que se dignara a perder el tiempo en tal asunto), lo harían los que protegían fielmente a Potter.

La mujer se aclaró la garganta ruidosamente, dándose cuenta que estaba perdida en sus pensamientos. Cuando salió de ellos, intentó actuar con total normalidad, como si el miedo de perder la vida no la paralizara por completo.

— ¿Qué es lo que debo hacer, profesora?

Sprout le mostró la larga hilera de piedras calientes que había en el centro del invernadero.

—Usa tu varita para conjurar agua y mojar las Rocas de fuego de Dragón para generar vapor—le ordenó—. Estas plantas son selváticas y necesitan de la temperatura y la humedad adecuada en el ambiente para sobrevivir.

Alessia asintió y comenzó a hacer lo que correspondía. A medida que iba avanzando, prestaba atención para comprobar si reconocía alguna especie pero todas le eran desconocidas y, misteriosamente, no parecían ser mágicas. Al menos, a simple vista ninguna tenía tentáculos, se movía o desprendía algún tipo de veneno. Sin poder contenerse, preguntó a la profesora por ello.

—Las estudiaremos el próximo año. Pueden parecer inofensivas y en apariencia lo son pero córtalas, usa su sabia, raspa sus hojas, haz infusiones… y puedes llegar a imitar a la misma muerte.

—Eso es fascinante—admitió, volviendo a contemplar las plantas.

—No hay nada más fascinante que una vegetación hermosa y mortal—concordó la mujer.

Ambas siguieron trabajando en silencio, haciendo nada más que dejar caer chorros de agua sobre las rocas ardientes. El pelo de Alessia era todo un espectáculo a causa de la humedad y la piel de su rostro estaba enrojecida y sudorosa. Incluso se había doblado las mangas de su camisa hasta que le llegaron a los codos y se había quitado la corbata para desprender los primeros botones. Tan sólo cuando la hora de la cena llegó, la profesora la dejó salir pero antes de que abriera la puerta y se alejara, mientras se colocaba nuevamente la capa, la llamó.

—Señorita Nott…

— ¿Si?

—Para que quede claro, nunca he sido demasiado rigurosa con respecto a la juventud, pero tanto Neville como usted deben tener más cuidado en el futuro.

— ¿Disculpe?—preguntó sin comprender a qué se refería.

—Me acusó de insinuar que usted era la culpable de que Neville fuera atacado pero eso no es verdad. Yo no soy ingenua, señorita Nott…—dijo con completa seguridad—. La próxima vez que quieran ir a besuquearse, háganlo en un sitio menos peligroso.

Fue imposible que todos los colores no se le subieran al rostro al comprender, finalmente, los motivos por los que la profesora le había hecho aquel interrogatorio en la enfermería. Abrió la boca para replicar pero por alguna razón que iba más allá de su comprensión su mente conjuró una imagen ficticia de lo que sería ellos dos besándose en los invernaderos y eso fue suficiente como para quitarle el aliento y dejarla sin habla. Así que hizo lo más lógico: huir a toda prisa.

….

Neville subió con lentitud las escaleras hacia el cuarto de los varones que compartía con sus compañeros de curso. No había visto a Alessia durante la cena y eso le había parecido extraño. En un primer momento pensó que quizás el castigo que le había impuesto Sprout se había extendido un poco más pero cuando vio a la profesora llegar y tomar su lugar en el puesto de la mesa de profesores dejó esa idea de lado. La mujer era exigente pero nunca dejaría a un alumno sin cenar.

Nervioso, había buscado con la mirada al hermano de su prometida y cuando éste lo notó, sólo con la mirada había intentado hacerle comprender lo que quería saber. Sin embargo, Theodore se había encogido de hombros levemente y no le había dado mayor importancia. Le hubiera gustado poder quedarse igual tranquilo pero le resultó imposible. ¿A caso se había peleado nuevamente con Pansy? Buscó a la chica en la mesa pero también la encontró allí, conversando con su grupo de amigas. También se encontraba Draco presente por lo que no estaba con él.

Todo el tiempo había estado prestando atención para ver si ingresaba por las grandes puertas del comedor pero no había aparecido. Por eso ahora caminaba hacia su habitación pensativo. Sabía que posiblemente no fuera nada pero se había acostumbrado tanto a su presencia, aunque fuera del otro lado del Gran Salón, a que ella también buscara su mirada y le sonriera, reconociéndolo, haciéndole saber de esa manera discreta que no se avergonzaba de estar comprometida con él.

Entró a la habitación y vio que Ron nuevamente estaba de mal humor, lo cual no era una novedad, pero esta vez Harry parecía haber desistido de la idea de animarlo porque estaba en la cama acostado, mirando el techo, con el ceño fruncido. Dean, quien había ingresado al equipo después de que Katie fuera atacada, le había contado que el pelirrojo había estado jugando terriblemente en las prácticas y que el resto del equipo ya no tenía demasiada consideración por él y no dudaba en criticarlo cada vez que tenía la oportunidad. Neville estaba algo decepcionado de eso. ¿A caso no se suponía que eran Gryffindor? ¿Qué eran valientes y nobles? ¿Dónde estaba la nobleza en insultar a tu propio compañero porque los nervios lo traicionaban?

Se acercó a su cama perdido en sus pensamientos, sin prestar demasiada atención a los demás, hasta que sus ojos dieron con una pequeña cajita envuelta en papel verde y una cinta de color dorada. La tomó con cuidado y contempló a sus compañero para ver si alguno se había dado cuenta de aquello para darse cuenta que sólo Ron lo miraba fijamente.

— ¿Alguno dejó esto aquí?—preguntó,

Esa pregunta también capturó la atención de Harry pero ambos amigos negaron con la cabeza.

—Estaba allí cuando llegamos—dijo el pelirrojo.

— ¿Crees que se trate de una especie de broma?—volvió a preguntar temeroso.

—No lo creo—Harry se sentó en la cama—. Los únicos que pueden entrar a este cuarto son todos de nuestra misma casa y ninguno de nosotros te haría algo así, Neville.

De inmediato lo supo. El recuerdo de la conversación que había iniciado con Alessia en el invernadero momentos antes de que la planta lo atacara parecía tan lejano pero llegó de inmediato a su mente al volver a posar los ojos en aquel paquetito. Ella le había asegurado que tenía un regalo para él y le había advertido que aquello no era una promesa de nada. Aún no entendía qué había querido decir con ello.

—Es de Lessi—explicó cuando sus dos compañeros lo siguieron observando atentamente, esperando a que hiciera algo al respecto.

— ¿Y cómo lo sabes?

Ron nuevamente usaba su tono malhumorado y Neville no estaba seguro porqué. Había pensado que el chico ya había superado toda esa etapa de sospecha hacia Alessia.

—Ella me dijo hoy que tenía algo para mí. Lo olvidé por completo—explicó.

Se quedó viendo el paquetito fijamente, intentando advertir qué podía haber en el interior.

— ¡Ábrelo!—lo incentivó Harry al notar que él no se movía.

Rápidamente sus dedos desataron la cinta y luego no dudaron en abrir la tapa de la cajita. Lo primero que encontró fue un trocito de pergamino prolijamente doblado por la mitad. Lo tomó y abrió para leer.

"Usa tu imaginación"

Dejó la nota sobre la cama y miró el interior de la caja. Al principio no reconoció qué era porque también estaba doblado con suma prolijidad y sólo pudo comprender que era algo de tela aparentemente suave y con algo de… ¿encaje? Sacó lo que sea que fuera eso y cuando finalmente comprendió sus ojos se abrieron como platos, su corazón se aceleró y su rostro se volvió tan rojo como la prenda que sostenía.

— ¡¿Esas son…?!—comenzó a preguntar Ron anonadado.

— ¡Bragas!—exclamó Dean al entrar en la habitación justo en ese momento y ver que Neville sostenía aquella prenda en su mano como si fuera una especie de elemento extraño y peligroso. El chico rió divertido por la reacción de su amigo—Supongo que habrás hecho algo bien para recibir algo así, ¿no?

Neville apenas podía pensar en algo que no fuera en Alessia usando ropa interior de encaje roja como aquella, tirada en su cama, con una sonrisa de invitación en sus labios… pero la voz de Dean lo hizo volver a la realidad y darse cuenta que no se encontraba solo y que todos estaban viendo también aquella prenda. La guardó inmediatamente dentro del bolsillo de su túnica, aún rojo como un tomate maduro.

— ¡No te avergüences!—exclamó Dean al ver su acción—. No diremos nada…

Ron gruñó algo entre dientes y se volteó rápidamente para dormir, dándole la espalda a Neville. Harry suspiró profundamente y movió la cabeza de un lado al otro con resignación.

—Supongo que… ¿felicitaciones?—dijo el de lentes sin saber qué decir realmente antes de imitar a su amigo y disponerse a dormir.

Dean bajó la voz lo más que pudo y se acercó al oído de Neville.

—No le hagas caso a Ron, sólo está celoso—se apartó y se encaminó hacia su cama—. Disfruta tu regalo… sólo… cierra las cortinas, ¿Sí?

Neville se sintió horriblemente avergonzado por tal sugerencia.

—No, yo no… se las devolveré.

— ¿Te has vuelto loco?—le preguntó mirándolo como si realmente hubiera creído posible que algo así sucediera—. Te las dio libremente, no creo que las quiera devuelta. Puedes ofenderla.

Neville se quedó estático ante esto pero luego se apresuró a prepararse para dormir. Cuando salió del baño, Seamus ya había aparecido y se había acostado. Se tendió en su propia cama e intentó dormir sin volver a pensar en Alessia como si fuera un desesperado que sólo quería dormir con ella. Para evitar tentaciones dejó las bragas de la chica en el bolsillo de su capa, en el interior de su baúl.

Ella no debió de habérselas dado. Aún menos con una nota que decía "usa tu imaginación". No, su imaginación no necesitaba tales incentivos.