CONSECUENCIAS

Draco no estaba del todo seguro de qué había pasado pero sí era consciente que algo había afectado profundamente a Lessi. Ese día, después de regresar de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, la vio entrar a la sala común de Slytherin con prisa. A penas miraba su camino y mantenía la cabeza gacha; aún así, la vio llevarse las manos al rostro para quitarse las lágrimas que intentaba ocultar. El efecto que tuvo en él esa escena fue inmediato: sintió como una mano negra y tétrica apretaba duramente su corazón.

Sabía que no era responsable en esta ocasión de lo que fuera que sucedía pero no estar allí para animarla y consolarla era difícil para él. Aún así, a pesar de que los residuos de la amistad que mantuvieron durante años aún invadían su cuerpo y lo impulsaban hacia ella, era consciente que lo mejor era alejarse. Así que cuando la vio ir a los cuartos de las chicas de sexto, él reprimió el deseo de llamarla y abrazarla. En vez de eso, fue hacia el cuarto que compartía con otros y en cuanto entró, vio a Theo sentado al borde de un costado de la cama, con la mirada perdida en una de las paredes que tenía frente a él.

—Tu hermana está llorando—dijo con tono monótono, aparentando indiferencia, después de comprobar que no había absolutamente nadie más que ellos.

Theo no se movió, lo que sorprendió al rubio. El chico siempre había ido corriendo hacia Alessia si sabía que algo estaba pasado con ella.

—Como si te importara—gruñó entre dientes Theodore.

El comentario lo hirió pero, nuevamente, actuó como si fuera un maldito sin sentimientos.

—Tienes razón.

Theo le lanzó una mirada helada que si hubiera tenido el poder de matarlo, en ese instante lo hubiera dejado a diez metros bajo tierra. Draco apartó la suya e, intentando mantenerse ocupado, buscó un libro entre sus pertenencias y se apresuró a caminar a la puerta pero antes de marcharse, volteó nuevamente su rostro hacia su compañero.

—Asegúrate que esté bien, por favor—le pidió a penas elevando la voz y luego se alejó sin mirar la reacción del chico.

—Oblíguenla a bajar—les ordenó Theo a las hermanas Greengrass.

— ¿Y qué quieres que hagamos? ¿Que nos tiremos sobre ella, la atemos y la traigamos levitando hasta aquí?—preguntó Astoria.

—Si es necesario—indicó el chico—. No ha bajado en todo el día, ha faltado a todas las clases y ni siquiera ha asistido al almuerzo. ¡Ese es un motivo más que suficiente como para preocuparme!

—Lo sé—concordó Daphne, hablando más calmadamente—. Pero quizás no quiera ver a nadie. Lo que necesita es espacio, tiempo a solas.

— ¿Y qué es lo que se supone que hace allí?—señaló frustrado la puerta que iba en dirección a las habitaciones de las niñas de sexto, donde él no podía entrar.

—Nada, sólo ha estado acostada en la cama sin querer hablar con nadie.

— ¿Ha llorado?—preguntó, queriendo confirmar lo que Draco había dicho esa mañana.

—No la hemos visto llorar, pero me pareció que tenía los ojos rojos—comentó Astoria.

Esa nueva información hizo que el chico se desesperara aún más. Nervioso, se pasó una mano por el pelo, despeinándose.

— ¡Debo verla! ¡Díganle que quiero verla!

— ¿Y crees que esta vez te hará caso?—Daphne puso sus manos en sus caderas y lo miró con seriedad—Realmente, Theo, déjala tranquila hoy. Mañana si sigue igual encontraremos el modo de sacarla de ese estado.

Theo no contestó nada pero a menos que fuera a buscar a Snape o a algún otro profesor, no le quedaba otra opción más que esperar a que su hermana saliera de ese estado depresivo en el que se había sumido ese día. Lo peor de todo era que ni siquiera estaba seguro de qué le sucedía. Esa mañana, después de que la había dejado en el despacho de Dumbledore había creído que ella aparecería de inmediato frente a él para recriminarle el hecho de haber hablado con el director sin haberle dicho nada durante todo este tiempo. Sin embargo, no fue así.

Sospechaba que algo en esa charla había ido mal pero aunque sentía la ira bullir dentro de su interior de sólo pensar en el anciano director tratándola mal, no podía simplemente ir y gritarle en frente de cualquier estudiante, poniendo en peligro el delicado secreto de la situación en que ambos se encontraban. Además no estaba completamente seguro de que el motivo por el cual se encontraba su hermana así era por causa del anciano. No quería cometer el error de acusarlo y que finalmente fuera todo un error: eso podría causar que decidiera no ayudarlos y dejarlos a su suerte.

— ¿Por qué no vamos a cenar?—le preguntó Astoria al chico—. Podemos traer algo de comida para ella por si tiene apetito.

Theo suspiró con resignación.

—De acuerdo.

Pero si para mañana a la mañana su hermana no decidía bajar, él encontraría el modo, costase lo que costase, de entrar al cuarto de las chicas.

El comedor con las cuatro largas mesas estaba rebosante de un murmullo demasiado ruidoso para él, que no ayudaba a mejorar su mal humor. Se sentó al lado de las hermanas y comenzó a comer mecánicamente, sin saborear la comida realmente, desplazando la vista por el salón. Sus ojos se detuvieron en cierta persona que estaba mirándolo directamente. Por unos instantes su corazón se aceleró y se sintió nervioso pero unos segundos más tarde pudo detenerse a analizar mejor la expresión con la que Hermione lo miraba: culpa, vergüenza y nerviosismo.

Sin dejar de mirarlo, ella se puso de pie y salió del comedor, excusándose con sus dos amigos rápidamente. Theo sólo dudó unos segundos antes de seguirla. Daphne y Astoria lo miraron con curiosidad pero no le pidieron explicación y siguieron charlando entre ellas.

Theo siguió a Hermione hasta uno de los pasillos desiertos del castillo, no muy alejados del comedor ya que podía sentir aún el ruido de la charla constante de los alumnos.

Ella estaba esperándolo de espaldas pero cuando oyó sus pasos, volteó y abrió la boca para hablarle pero inmediatamente la cerró. Dudó nos segundos pero finalmente sacó su varita mágica. Theo observó atentamente, temiendo sólo por unos segundos que quisiera atacarlo pero ese pensamiento fue demasiado fugaz.

Muffiato—murmuró moviendo ágilmente la varita. Al notar la mirada curiosa de Theo, aclaró—Para que nadie escuche nuestra conversación. No le digas a Harry que utilicé este hechizo.

Él no entendía por qué pero de todos modos asintió con la cabeza y la miró fijamente, esperando a que hablara. Hermione se movió incómodamente bajo su mirada.

—Eg…Supongo que te debo una disculpa. A ti y a tu hermana—se apartó un mechón de cabello que cayó sobre su cara.

— ¿Por qué, exactamente, tendrías que disculparte?—le preguntó seriamente.

La chica le gustaba mucho pero no iba a actuar como un tonto enamorado cuando ella le decía algo así.

—Por… decirle a Neville.

Las ideas de Theo de inmediato comenzaron a encajar.

— ¿Y qué exactamente le dijiste a Neville?

Ella apartó la vista, jugueteó nerviosamente con su corbata y luego volvió a mirarlo, casi suplicándole perdón. Theo sintió que su corazón se estrujaba ante esa imagen y tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no ir y abrazarla, asegurándole que no había nada que perdonar.

—Yo… le dije lo que me había dicho Harry—comenzó a explicar hablando con prisa— ¡Sé que no debía pero estaba furiosa con ustedes cuando me enteré! Harry me dijo que escuchó la conversación de tu hermana, Malfoy y el profesor Snape, oyó que ella debía de pasarle información a Voldemort.

— ¿Y le creíste?

—Harry puede ver enemigos en muchas partes y admito que en ocasiones anteriores intenté disuadirlo pero esta vez me parecía casi lógico a pesar de que tenía mis dudas.

Theo permaneció impasible, en completo silencio y controlando cada una de las expresiones de su rostro.

—Sé que debía de hablar con ustedes primero—siguió diciendo con expresión abatida Hermione—. Pero me sentí traicionada—su mirada cambió repentinamente y sus ojos casi parecieron acusatorios—, utilizada. No entendía cómo que yo fuera contigo a la fiesta de Navidad…

—Eso no tuvo nada que ver con la situación en que nos encontramos mi hermana y yo—aclaró rápidamente Theo—. Si Lessi lo sugirió fue porque sabía que yo estaría de acuerdo. Fui contigo al baile porque realmente quería hacerlo.

Las mejillas de Hermione adquirieron un ligero tono rojizo.

—Aún así… —se aclaró la garganta suavemente—.Sé que no debí de contarle inmediatamente a Neville mis sospechas pero estaba realmente enojada. No me detuve a pensar que quizás había un trasfondo en toda esta situación.

—Y Neville enfrentó a Lessi—comentó.

—No, en realidad. Cuando ella nos encontró hablando, él la miró totalmente herido y luego se marchó. No se dijeron nada.

Theo suspiró profundamente. Eso podía haber sido lo peor que podía hacer. Estaba seguro que su hermana hubiera preferido que Longbottom le hubiese gritado, acusado y preguntado antes de tener que enfrentarse a su brutal indiferencia. Aunque no creía que realmente el chico fuera indiferente, simplemente estaba demasiado herido como para poder enfrentarla.

— Harry habló conmigo y con Ron después—siguió diciendo Hermione—, y nos explicó lo que sucedió en el despacho del director, que se enteró el verdadero motivo por el cual se vieron involucrados en esta situación.

— ¿Y fue entonces cuando decidiste perdonarnos?

—Yo no los perdoné—aseguró firmemente—. Aún estoy enfadada por el modo en que actuaron aunque comprendo las razones por las cuales lo hicieron.

— ¿Crees que no justifica lo que hicimos?—preguntó y al ver que ella negaba ligeramente con la cabeza, se apresuró a añadir—Entonces no puedes decir que comprendes. Estábamos aterrados, temíamos por nuestra vida. No tienes idea de lo que es eso.

—Estás siendo injusto—se quejó ella, contemplándolo con el ceño fruncido—. He tenido que soportar desde que tengo doce años los malos tratos y amenazas por parte de Malfoy por el simple hecho que soy hija de muggles.

—Malfoy es un idiota, no puedes decir que realmente tenías miedo de él.

—Bueno, no, pero…

—Mi hermana y yo estábamos en verdadero peligro—la interrumpió—. Si ella no aceptaba el trato, seria yo el que tendría que enfrentarse a Voldemort. Realmente lo hubiera preferido antes que verla envuelta en todo este ridículo lío pero ella es tan cabeza dura como yo. Así que hice lo único que se me ocurrió: hablé con Dumbledore sin que Lessi lo supiera, le pedí que la protegiera. La abuela de Longbottom ya sabía que todo era una artimaña así que cuando Albus le explicó que lo mejor era seguir con el ridículo plan que tuvo mi padre, no le costó demasiado convencerla. A pesar de que trate a su nieto como a un niño que a duras penas puede atarse los zapatos, lo cree muy capaz.

—Pero Neville jamás se enteró de esto… hasta que yo se lo dije.

—Exacto. Y lo peor de todo es que ni siquiera sabe toda la historia. Sólo que mi hermana estaba usándolo para llegar a Potter.

Hermione suspiró profundamente y se recostó contra la pared con cansancio.

—Realmente lo siento—musitó—. No debí de abrir la boca.

Él fue a su lado e imitó su posición.

—Es cierto, pero no podría esperarse otra cosa de alguien tan Gryffindor—Hermione lo miró con el ceño fruncido y Theo añadió—. Quise decir que fue muy noble de tu parte ir a decirle la verdad, aunque supieras que esa verdad terminaría destrozándolo.

—Era obvio que él estaba enamorado de ella—comentó la chica—y me parecía una deshonra no decirle que la persona que quería realmente no tenía los mismos sentimientos por él.

—Ese fue otro error que cometiste—le comentó Theo—: pensar que mi hermana no estaba enamorada de Longbottom.

— ¿Realmente lo está?

A Theo no le gustaba traicionar la confianza de Lessi pero este era un asunto que quería dejar en claro.

—Le contó cosas a Neville que ninguna otra persona a parte de mí o mí de mi padre sabe. Cosas que si ciertas personas se enteran pueden meterla en muchos problemas—ante la mirada confusa de Hermione aclaró—: su padre es un muggle.

—Pero pensé…—comenzó a decir Hermione con una clara expresión de asombro.

—Todos piensan eso—comentó Theo—. Ella nunca se lo dijo a nadie y espero que esto nunca salga de tu boca.

—No se lo diré jamás a nadie—prometió rápidamente.

—Yo no podría decir qué más le contó—siguió diciendo el muchacho—, pero te aseguro que confía lo suficiente en él como para haberle contado algo como eso. Si sólo hubiese querido usarlo, si sólo hubiese sido un instrumento para conseguir lo que quería, habría podido hacer muchas otras cosas más que tendrían a Longbottom comiendo de su mano. Incluso le dijo que rompa el contrato pero él se negó. Está tan enamorada que estuvo dispuesta a dejarlo ir, sin importarle el castigo que vendría si mi padre se enterara que fracasó—hizo una pausa al ver la expresión angustiada de Hermione—. Pero realmente no importa ya, ahora tenemos que concentrarnos en lo que vamos a hacer.

— ¿Quieres decir convencer a Neville que nos escuche?

—No sé si haría alguna diferencia que alguno de nosotros hablase con él.

—Yo tampoco creo que lo haga. Intenté hablar con él durante todo el día después de que Harry nos contó lo sucedido pero no quiere escucharme. Tampoco a Harry. Siempre lo esquiva.

—No, creo que debe ser Lessi la que debe hablar con él aunque algo me dice que esto tampoco va a ser tan fácil.

— ¡Pero debemos hacer algo! Tú puedes hablar con ella y convencerla de que busque a Neville y yo puedo seguir intentando hablar con él y decirle que debe escuchar su versión de los hechos.

Theo asintió formalmente pero tras una breve pausa sus ojos recorrieron el rostro de Hermione con suma atención.

—Creí que estabas molestos con nosotros—dijo— ¿Por qué querrías ayudarnos?

Hermione se movió incómoda bajo la mirada tan intensa que le daba el muchacho.

—Supongo que admito que fue un error sacar conclusiones tan apresuradas de la situación—dijo con un hilo de voz—… y ya no estoy enojada con ustedes.

Theo contuvo muy furiosamente sus ganas de sonreír.

— ¿Eso quiere decir que la próxima salida a Hogsmeade estarías dispuesta a ir conmigo?

Las mejillas de Hermione enrojecieron como tomates maduros.

—Tal vez—respondió antes de volver al comedor a toda prisa, pero no sin dale una mirada significativa que le aceleró el corazón a Theo.

Theo tomó la mano de su hermana en cuanto ésta salió por la puerta que llevaba al dormitorio de las chicas. Sin decir ni una sola palabra, la envolvió en un fuerte abrazo que ella no se molestó en devolver.

— ¿Ya terminaste con tu dramatismo o tengo que seguir soportando que me asfixies?—le preguntó mordazmente Lessi haciendo que Theo la soltara suavemente.

—Creo que no eres la más indicada para quejarte de actitudes dramáticas. Yo no fui el que pasó encerrado todo un día sin hablar con nadie ni comer absolutamente nada.

—Comí lo que me llevó Daphne a la noche—contradijo mientras caminaba hacia el tablón de anuncios que estaba abarrotado de sus compañeros de casa.

Se acercó lo suficiente como para leer la nueva noticia que había aparecido anunciada:

Clases de aparición

Si tienes diecisiete años o vas a cumplirlos antes

del 31 de agosto, puedes apuntarte a un curso

de Aparición de doce semanas dirigido por un

instructor de Aparición del Ministerio de Magia.

Se ruega a los interesados

que anoten su nombre en la lista.

Precio: 12 galeones.

—Ya nos anoté—comentó Theo.

—Muchas gracias por preguntarme—dijo con ironía su hermana.

Theo la miró de mala manera.

—Hoy no estás de buen humor, ¿verdad?—le preguntó y por respuesta sólo recibió una mirada molesta de parte de ella.

Así que decidió que lo mejor era dejarla tranquila. Quería que hablara con Longbottom y aclarara la situación pero la conocía lo suficiente como para darse cuenta que con aquel estado de ánimo no lograría demasiado.

El día pasó demasiado lento para ambos. Theo había intentado sacar conversación con su hermana pero ella simplemente daba respuestas cortas o fingía no haberlo escuchado.

Las clases que compartieron con Gryffindor o los momentos de la comida, Lessi se los pasó mirando la mesa, tomando apuntes, fingiendo que no escuchaba el bullicio de su alrededor, simulando que no le dolía la absoluta indiferencia con la que la trataba Neville, como si ella no fuera nada más que parte del decorado de la pared.

Entendía que estaba dolido e incluso era muy capaz de entender que posiblemente el chico no estaba al tanto de toda la historia que había detrás de aquel rebuscado plan que había perpetuado su padrastro; sin embargo, él ni siquiera fue capaz de darle el beneficio de la duda, no tuvo el valor suficiente para enfrentarla y gritarle, al menos, exigiéndole una explicación. Fue realmente desgarrador ver el modo en que sus ojos la perforaban para luego apartarlos como si no valiera la pena.

Lo peor de todo era que ella misma se pregunta si realmente la valía.

— ¡Debes dejar de ignorarme!

Lessi alzó la vista fuera de su libro para contemplar a Hermione, quien se había parado justo frente a la mesa que estaba ocupando en la biblioteca. Estuvo tentada a hacer precisamente eso, ignorarla, pero el temperamento de Hermione era legendario y, por más que no le temía, la respetaba lo suficiente como para no tentar su suerte.

—Tener esperanzas de que simplemente te alejes no es suficiente, ¿verdad?—le preguntó con tono mordaz.

— ¡Y tampoco me hables en ese tono!—la reprendió.

—Sí, mamá.

— ¡Alessia!—exclamó.

El pedido de silencio se oyó de inmediato retumbando por los estantes llenos de libros así que la chica de Gryffindor se sentó a su lado y le habló en voz baja pero con tono firme.

— ¿Realmente debes actuar de ese modo? Desde ayer estoy intentando hablar contigo y lo único que has hecho ha sido ignorarme.

Eso era completamente cierto. Después de haber decidido participar de ese segundo día de clases después clases, se había topado con Hermione en varias oportunidades pero ella había sabido alejarse rápidamente antes de que la chica pudiera pronunciar alguna palabra. Incluso una vez la llamó en medio del pasillo pero Lessi dobló en una esquina y apresuró sus pasos.

— ¿Y no pensaste que quizás era porque yo no quería hablar contigo?

—Por supuesto que sí, pero eso no quiere decir que te librarás tan fácilmente de mí—replicó controlando el tono de su voz—. Ya me disculpé con tu hermano y quiero hacerlo contigo.

—No tienes que hacerlo.

—Claro que sí, por mi culpa Neville…

—No quiero hablar de eso—la interrumpió seriamente.

Hermione la miró fijamente, poniendo una expresión de lástima que la enfadó.

—Pero…

—Realmente, Hermione, ¿no puedes entender que no quiero hablar del tema? Es algo que ya sucedió. Era una posibilidad, un riesgo que estaba dispuesta a correr.

— ¿Y qué sucederá ahora?

—Tendré que decirle a mi padrastro que rompa el contrato, que Neville se enteró de algún modo la verdad y que ya no confía en mí—dijo mecánicamente—Eso si Neville ya no le escribió a su abuela exigiéndole que lo haga.

—Pero… ¿no te castigará tu padrastro?

Eso era lo que más temía pero no podía decirle eso a Hermione. No quería que sintiera aún una mayor lástima por ella.

—No debería, no fue realmente mi culpa.

Pero obviamente Hermione no le creyó.

—Si hablas con Neville y le dices la verdad, él estará dispuesto a mantener el contrato.

—Lo sé.

— ¿Y por qué no lo hiciste ya?

Lessi contuvo sus ganas de suspirar porque sabía que con ese suspiro sus ojos se llenarían de lágrimas. Hacía unos instantes le había dicho que no quería hablar del tema pero finalmente había caído en la artimaña de Hermione. Se sentía ridícula.

—Porque él lo haría por lástima, porque tiene esa horrible bondad interior que hace que sea bueno con todo el maldito mundo—gruñó con rabia, casi entre dientes.

Hermione la miró sorprendida por unos instantes y luego le preguntó con un hilo de voz:

— ¿Realmente crees que es horrible?

Lessi soltó una risita nerviosa que se transformó repentinamente en sollozo.

— ¡Merlín, no!—parpadeó varias veces, apartando las lágrimas de sus ojos— ¡Él es uno de los hombres más extraordinarios que conozco y estoy absolutamente loca por él! Y justamente por eso no puedo pedírselo. Neville no merece estar envuelto en tantos líos innecesarios.

— ¿Y si no lo hace por compasión?—le preguntó Hermione mientras aproximaba su mano a la de ella y la apretaba en señal del consuelo— ¿Y si lo hace porque realmente le importas, porque te quiere?

— ¡Estoy absolutamente segura que en estos instantes Neville no siente nada de aprecio hacia mí!—dijo convencida.

—Que esté enfadado no quiere decir que no tenga sentimientos por ti—replicó Hermione—. Creo que deberías intentar hablarle. Harry y yo quisimos decirle la verdad, aclararle la situación, pero siempre encuentra el modo de evitarnos.

—Si no quiere hablar con ustedes, que son sus amigos, no creo que yo tenga más chances.

Hermione abrió la boca, dispuesta a discutir ese argumento pero pareció darse cuenta que, en cierta medida, la joven tenía razón, así que la cerró y le lanzó una mirada de disculpa.

—Sólo dale algo de tiempo—murmuró unos segundos después—. Se siente demasiado herido como para hablar con alguien. Quizás dentro de una semana pueda pensar con más claridad.

Lessi asintió, aunque sólo fue por mera cordialidad. Ella no iba a subestimar los sentimientos de Neville. Estaba herido, se sentía traicionado y estaba totalmente justificado.

Así que después de esa conversación hizo lo más lógico: seguir con su vida y hacer todo lo posible para no toparse con Neville. Era imposible no hacerlo durante las comidas o las clases pero de todos modos implementaba algunas técnicas que le impidiera tener que mirarlo. Había vuelto con su antigua compañera en Herbología, y en las demás materias intentaba tomar el lugar más alejado de él, al igual que en el gran comedor. A pesar de eso, era imposible no notar su presencia. Antes lo había tenido que observar intencionalmente y eso la había llevado a darse cuenta de muchas cosas que lograron que tuviera este loco enamoramiento por él; ahora, que intentaba a toda costa no mirarlo, sus ojos parecían buscarlo entre la multitud de alumnos inconscientemente y cuando se daba cuenta de que lo hacía, se reprendía a sí misma y se obligaba a mirar hacia otro lado.

Por suerte, Hermione comenzó a buscarla con más regularidad y tener que estar con esa chica implicaba pasar más horas estudiando lo que usualmente pasaría. Solían ir a la biblioteca a realizar los deberes y en ocasiones se les unía Theo. Lessi no sabía muy bien qué había pasado entre ellos en la fiesta de Navidad o si es que había sucedido algo, pero era imposible no notar cómo se miraban cuando creía que el otro no lo notaba. Incluso en una ocasión Hermione se había ruborizado profundamente al descubrir que Lessi la había descubierto mirando a su hermano. Sin embargo, no hizo ningún comentario. Prefería que las cosas siguieran su curso natural y no presionarlo diciendo algo inadecuado.

Por desgracia, no podía decir que Hermione había comenzado a pasar más tiempo con ella sólo por la posibilidad de ver a Theo. La Gryffindor le confesó en varias ocasiones lo disgustada que estaba con sus dos amigos: con Ron por la ya absurda situación de tener que verlo junto a Lavender y a Harry por ser un "tramposo", en palabras de ella.

— ¿Tramposo?—había preguntado ella, casi casualmente mientras simulaba estar muy ocupada leyendo un libro de Historia de la Magia.

Hermione se había mordido el labio inferior, quizás dándose cuenta que ese calificativo había salido en un momento de molestia.

— ¿No le dirás a nadie?—había preguntado en un susurro.

Lessi la había mirado por unos instantes y simulado pensarlo.

—Supongo que podría guardar algún secreto—le había respondido—, después de todo nunca he guardado nada importante—Hermione casi había rodado los ojos ante su sarcasmo— ¿Realmente crees que soy ese tipo de personas, que iría contando todo lo que me entero?

—No—le había dicho sin siquiera dudarlo.

Y casi de inmediato le contó entre susurros del misterioso libro de pociones que su amigo había encontrado, en donde este "príncipe mestizo" escribió cientos de modificaciones a pócimas que elaboraban este año y ciertos hechizos que podían resultar muy peligrosos. Lessi apostaría tranquilamente a que el enojo de Hermione radicaba más en que Harry la superaba que en que utilizara una ayuda extra o, más bien, que esa ayuda le facilitara tanto las cosas que lo hiciera mejor que ella en una materia. Hecho que quedó claramente demostrado en la clase de pociones donde Hermione no logró terminar su antídoto con cincuenta y dos ingredientes mientras que Harry aprobó magistralmente presentando un bezoar.

Los días siguieron pasado y la desesperación en el pecho de Lessi comenzó a aumentar al ver que su relación con Neville no mejoraba en absoluto. De hecho, se había dado cuenta que incluso el muchacho solía reunirse en la biblioteca con Hanna Abbott. Ese primer día cuando ambos ingresaron y fueron a sentarse en una mesa alejada de la de ellos, no había podido dejar de seguirlos con la mirada, sintiendo un nudo en su garganta y con los ojos ardiendo, como si quisiera llorar pero siendo incapaz de derramar una sola lágrima. Así que, con toda la elegancia que pudo reunir, se puso de pie y salió de allí rápidamente despidiéndose de su hermano y Hermione con prisa.

—Seguramente sólo estudian juntos—intentó decirle Hermione la segunda vez que los vio entrar en la biblioteca— ¿Recuerdas que el año pasado Hanna comenzó a llorar en el examen de Herbología? Madame Pomfrey tuvo que darle una pócima calmante. Estoy segura que ella sólo quiere prepararse adecuadamente y Neville es muy bueno en esa materia.

Justo en ese momento, la mano de la joven se apoyó casi casualmente en el brazo de su prometido. Alessia apretó sus dientes y controló la ira que la invadió. Aunque no estuvieran en buenos términos, él seguía siendo su prometido y le parecía una total falta de respeto que permitiera tal comportamiento hacia su persona.

—Claro, ella sólo quiere estudiar—dijo con sarcasmo.

Hermione hizo una mueca.

—En realidad, es una buena persona.

—Nunca dije que no lo fuera.

Alessia comenzó a juntar todas sus pertenencias, incapaz de poder quedarse en la biblioteca cuando esos dos se encontraban allí, hablando entre susurros con las cabezas demasiado próximas.

Hermione no intentó detenerla cuando vio que se alejaba a toda prisa porque muy bien conocía el dolor de ver a la persona que te gustaba con alguien más. Sin embargo, el caso de ambas tenía una ineludible diferencia: Ron no le pertenecía a ella; en cambio Neville aún mantenía un contrato de compromiso con Alessia.

Decidida, imitó a su amiga y también juntó sus pertenencias pero en vez de salir directamente de la biblioteca, pasó primero por la mesa en la que se encontraban Hanna y Neville. Como ella había predicho ambos sólo estudiaban Herbología pero tal como Lessi había visto, la mano de la chica tocaba constantemente al joven mientras hablaba.

—Espero que estés consciente de lo que estás haciendo, Neville—dijo sin contener la firmeza de su tono.

El chico alzó la vista y la miró con sorpresa.

— ¡Hermione! ¡Hola! Realmente no te había visto.

Lo peor de todo era que parecía ser sincero pero a pesar de eso Hermione sentía la necesidad de defender a su amiga.

— ¿En serio?—preguntó sin dejar de sonar molesta— Pues resulta ser muy conveniente para ti, ¿no?

— ¿Qué?

— ¡No te hagas el tonto conmigo, Neville Longbottom!—exclamó.

— ¡Yo no…!

— ¡Silencio!—lo interrumpió— Sólo quiero que pienses muy bien en lo que estás haciendo porque aunque quieras creerlo o no, ella no tuvo opción pero tú… ¡Tú la estás lastimando intencionalmente!

Y sin esperar una respuesta, dio media vuelta con la cabeza en alto y salió de allí.