Nido de Víboras
Las reliquias y otras cosas empleadas en la subasta empezaron a ser llevadas a otra habitación mientras los invitados se separaban, sólo los ganadores se quedaban. El paso al frente cuando lo nombraron, tenía que retirar lo suyo.
- Mejor suerte a la próxima.
Escucho a sus espaldas, mofándose de su victoria.
Parecía trabajar con los cazadores locales. El carcelero a su lado aún tenía las llaves en su cintura, habían cooperado entre sí para tenerla, varios empleados del coliseo en realidad. Vieron la oportunidad de volverse sus propios jefes y la aprovecharon.
Era eso o tenían otras intenciones, lo considero al ver marcas de uñas en sus rostros y cuellos.
"Lo mismo."
Sonrió mientras inspeccionaba el arma, era exactamente igual a como la describían en los panfletos.
Jugo con ella en sus manos y giró el tambor de seis balas, lo abrió y cerró parándose frente al escenario.
Miro a sus alrededores, cuatro guardias cerca, cinco con su escolta, todos armados. Las armas grandes estaban en las puertas, aún había muchas personas importantes dentro.
En total eran doce en el interior, pero había más estaban afuera.
"Le interesa?"
Ofreció el arma al cazador transmitiendo confianza a través de su sonrisa, este sonrió al extender la mano, Jaune le corto el brazo con su espada y tiro el arma dentro de la jaula.
Decapitó a su escolta y atravesó al carcelero cuando se acercó para ayudar a su amigo. Con la hoja clavada entre sus costillas lo atrajo hacia él, le quito las llaves y el arma, disparo contra los cuatro guardias quienes al verlo tomaron acción en su contra.
La prisionera tomo la reliquia, no era más que eso, un adorno de cintura pesado que haría retroceder a alguien de su tamaño al usarla.
Saco la bala que había estado escondiendo en su boca, la cargo, disparo contra la reja y efectivamente además de destrozar la cerradura la empujo contra los barrotes. Maldijo por eso, salió de la jaula cuando el extraño que la ayudó subió al escenario con una conocida espada en su mano y un arma de fuego en la otra.
Con la primera, corto la cadena que la mantenía prisionera y con la segunda le entregó las llaves y el arma robada. Jaune extendió su escudo y los protegió del fuego de los captores mientras bajaban, entonces las puertas se abrieron.
Una ves se deshizo de los molestos grilletes en sus muñecas y corrieron donde la multitud a protegerse.
Los guardaespaldas de los invitados entraron a buscar a sus protegidos, pero el rubio tomó un frasco azul y rojo de su cartera y lo destruyo contra el suelo.
Los polvos de los cristales de hielo y fuego redujeron la visión de todos en el cuarto formando una espesa niebla, tomó a un guardia por sorpresa y lo forzó a disparar contra la puerta delantera. Los guardaespaldas devolvieron el fuego apuntando al destello de donde provino el disparo, siguiendo a los demás.
Mientras se movían entre la multitud disparaba de dos en dos, engañando a los captores del interior y el exterior, así como a los guardaespaldas para que se atacaran entre sí. Cuando el pánico se apoderó de la gente, todos los invitados corrieron a la salida más cercana.
Sin poder ver el interior del cuarto de subastas, continuaron sin saber que el intruso ya había salido con su nueva acompañante detrás de ellos.
"Estas bien?"
Jaune levanto un dedo en señal de espera, había estado conteniendo las ganas de vomitar desde que empezó. Todavía estaban en el coliseo y se detuvieron cerca de unas macetas para que se recuperará.
Procurando que no lo viera dejo salir el contenido de su estómago.
"Lo lamento, es la primera vez que llego a eso."
Menciono limpiándose y regresando con ella.
"No parecía tu primer combate, eres un cazador?"
Lo pensó por un momento, había dejado atrás esas ideas de sobre la vida de un cazador, pero no había tomado en cuenta aquello, que era desde que cerró su contrato?
"Ya no. Pero te necesito con migo. Necesito encontrar a tu hermano."
Ella se sorprendió al mencionarlo, pero no precisamente por eso.
"Creí que él te había enviado."
"No, pero si lo encuentro te necesitaré a ti también. Puedo sacarte de Yuno y regresarte con él, a cambio sólo quiero que me ayudes a hacer que me escuche... Red"
Tendió su mano esperando su respuesta, estaban en territorio hostil y no tenían otras opciones. Después del espectáculo que armó en el salón muchos estarían dispuestos a pagar por un pedazo de ellos.
"Mi nombre no es Red. Tienes un plan?"
Jaune sonrió y señaló el camino, era estúpido incluso para el, pero no era tan loco como su último plan.
Ambos corrieron por los pasillos intermedios a la arena de duelos cautelosos por la seguridad, muchas luces se encendieron para iluminar los oscuros rincones, cada esquina donde pudieran ocultarse. Las entradas principales estaban bloqueadas y el personal barría los primeros pisos.
Bajaron a las mazmorras donde hombres y mujeres afortunados aguardaban a la próxima de sus pruebas afuera de esas rejas, Jaune midió las llaves y entregó dos a uno de los combatientes.
Era uno de los campeones locales, tenía el escudo de una serpiente quemada en su piel.
"Sal cuando empiece el alboroto, y saca a los demás cuando termine."
El luchador asintió en respuesta, todos se emocionaron al escuchar las fuertes pisadas por encima y debajo de su piso. Golpeaban los barrotes y sacudían las cadenas listos para pelear, estaban seguros de que sería su última noche en ese sombrío lugar.
La siguiente llave que separó de las otras, fue una larga y gris, era de las jaulas de los Grimm capturados. Red se apartó de ellas, pero su rescatista no parecía inmutarse por los dientes afilados apuntando a su dirección. Dejo caer el pesado candado donde lo vieran y entro invitándola a que lo siguiera.
Con el ruido de los esclavos muchos guardias armados bajaron a revisar y silenciarlos, pero al encontrar el candado en el suelo se sorprendieron al ver la gran puerta de acero a la que pertenecía abierta a la par.
Cargaron sus fusiles y entraron, todo estaba en silencio, oscuro y brillante. Los ojos rojos de las criaturas eran lo único que se podía ver en el interior de las jaulas, caminaron siguiendo las líneas de seguridad pintadas en el suelo. Aún nada, ni siquiera se asomaban o escuchaban su respiración amenazante, sólo se quedaban ahí dentro.
Cuando uno de los suyos cubrió la luz que llegaba desde la entrada al corredor notaron líneas brillantes en los marcos de cada reja y en las bisagras, era polvo, una especie de tinta o masa en base al Dust rojo. Se veía inestable.
Cuando escucharon un echo proveniente del fondo apuntaron todas sus armas contra la fuente del sonido, eran los pasos de su objetivo.
Jaune desenvainó su espada y adoptó una posición de combate, de un movimiento desvío su atención de él a lo más importante.
Las bisagras impregnadas de polvo.
Al golpear la Corse Mor contra la jaula más cercana éstas explotaron, la chispa siguió el rastro a las demás en la fila izquierda y con un segundo golpe detonó las de la derecha.
Se cubrieron con sus brazos de las explosiones, pero al bajarlos vieron a los Grimm admirando a sus nuevos huéspedes, ahora a su alcance.
Pese al calibre de sus armas y su táctica empleada para defenderse y tratar de escapar, sólo basto una carga desde todas direcciones para diezmarlos. Segados por el miedo los guardias en la puerta dejaron a sus compañeros e intentaron cerrar la puerta, abandonando como estaba al ver los Beowolf ir por ellos.
Su miedo los atraía, y los estaban llevando a las salidas de la mazmorra. Directo a sus líderes.
"Eso nos dará cobertura."
Llamó a su nueva compañera para que lo siguiera, sorprendida por su comportamiento más que por sus acciones le tomó un instante reaccionar a su llamado. La había dejado con una incómoda sensación, al verlo parado frente a una horda de Grimm, quienes ni siquiera voltearon a verlo.
Todas las armas en el coliseo trabajaban haciendo de su mejor uso, no escatimaban en balas. Incluso algunos explosivos estaban estaban empleándose para frenar su avance.
Los más ágiles ya habían invadido los pisos superiores, los demás inundaban el resto.
Jaune y Red salieron por el jardín superior, alertando a algunos desertores escondidos en el. Extendió su escudo protegiéndolos de sus disparos, corrió a golpearlos con el, Red intento disparar pero al tenerlo en su línea de tiro decidió acompañarlo.
Se llevó al primero contra las macetas con el impacto, Red alcanzó al segundo antes de que lo tocará golpeándolo con la culata, sostuvo su brazo y pasó su pierna por su cuello tumbándolo de espaldas, lo noqueó golpeando su cabeza contra el suelo.
Se levantó y disparo tres veces eliminando a un tercero e hiriendo a un cuarto.
Se acerco a terminarlo pero Jaune retuvo el arma, se la quito y lo desmayo al martillar con la misma.
"Ya lo tenía."
Se levantó y vio los alrededores.
"Lo se, pero era innecesario."
Red lo siguió al muro, el ruido aumentaba en el interior pero fuera parecía estar vacío. Aún así los refuerzos no tardaban en llegar.
"Innecesario? No soy yo quien condeno a todos esos infelices."
Jaune la escucho mientras se limpiaba el rostro con el dorso de la mano, notando la sangre en sus dedos.
"Eso es diferente."
"En que?"
Corrieron al palco donde había un paredón bajo, este los ayudaba a llegar al techo. Desde ahí tenían acceso al exterior, muchos cables de iluminación eran largos y resistentes. No los verían salir.
"Abandonar a alguien a su suerte y cortar o perforar su cuerpo son dos cosas muy distintas. Y quisiera dejarlo así, ése tipo no va a levantarse y puede que no sobreviva. Feliz?"
Red no quería discutir, y aunque no era de las que se dejaban callar había algo desconcertante en ese cazador. Algo que en cierta forma, daba miedo.
Y era que no parecía asustado o dudoso aún después de pararse en la boca del lobo.
- Los Grimm en el interior ya fueron exterminados, mi señora. Los de la estrella dorada están casando a los que quedan, también quieren apoyar la búsqueda.
Informó el guardia del coliseo a su jefe. La Víbora, así se la conocía.
Esa mañana veía su mejor estructura, base y mercado en el desierto destrozada por la batalla, los culpables parecían haber escapado y no tenían testigos después del incidente de las jaulas.
Los pocos invitados que llegaron a salir se marcharon sin decir una palabra, pero no dudaba en ir por respuestas cuando acabará de recuperar su coliseo. O lo que quedaba de este.
"Vallan a revisar a los de seguridad, vean si los que quedan saben algo del que provocó este desastre. Quiero que me lo traigan."
El guardia captó la orden y marcho a cumplirla, la Víbora volvió a verlo cuando lo escucho gritar.
Había sido atravesado por una lanza, seguido por sus dos escoltas a cada lado. Extendió su sable ante su atacante, eran docenas y habían muchos más con ellos.
Todos los esclavos y luchadores, profesionales y sacrificios para el entretenimiento, hombres y mujeres retenidos para sus negocios estaban frente a ella atacando a su personal con las mismas armas que les habían forzado a utilizar.
Sonrieron al verla, ahora ella sería parte del espectáculo.
Jaune llegó desde una de las esquinas observando el desastre, uno de los campeones se acerco a él, era el mismo de antes.
"Hey! Necesitaran esto."
Dijo entregando una pergamino y un papel escrito.
"Habla a la Academia de Vacuo y abisales de lo que hacían aquí, se ocuparán de ayudarlos."
- Gracias, pero creo que podemos ocuparnos. Muchos tenemos asuntos que resolver.
Entre la multitud había humanos y faunos, algunos se apartaban del resto. La anarquía reinaba en la ciudad pero ahora estaba ante una guerra de odio, los prisioneros acababan con sus captores y los demás intentaban alejarse de ellos y escapar.
Ninguno estaba en Yuno por voluntad propia, pero algunos ya vivían en ella desde hacía mucho.
- Descuida, les hablaremos cuando terminemos. Te debemos una.
"Asegurate de hacerlo."
Ambos se alejaron, ese lugar ya no tenía nada que necesitará y tenía el tiempo medido.
"El era uno de sus rivales, ahora recuperará lo que le quitaron."
"Crees que sea otro problema?"
Pregunto a Red, está negó con la cabeza y se volvió a ver al luchador, levantando su puño en señal de victoria a los compañeros que lo seguían.
"Al contrario, creo que ganaste un aliado. La gente del bajo mundo confía en él, ahora puede que les hablé bien de tí."
Estiro sus brazos y sonrió orgullosa de salir de su cautiverio, más aún por no hacerlo sola. Tenía dos meces de haber llegado a Yuno y estaba agradecida de que se terminará tanto para ella como para los demás.
Su familia no era muy diferente de esas personas, pero estaba más que segura que incluso ellos entendían que nadie merecía ser tratado así.
Como un animal que entrenar, o un objeto que puedes usar y vender.
Estaba lista para dejar todo eso atrás, pero había alguien que no tendría la oportunidad que se le ofreció, la oportunidad de dejar esa ciudad.
Drew Culver, miraba por su ventanal el manto de humo proveniente del centro de la ciudad, estaba enojado por haber perdido su pergamino, pero también agradecido de haber dejado que alguien más lo buscara por él. Aunque había perdido su vuelo, aún estaba a tiempo de salir antes de que algo más pasara.
Llevo su equipaje a la puerta cuando escucho a su guardaespaldas tocar.
No sabía la razón del incidente, pero no tenía razón para arriesgarse a un ataque a su persona.
"Hola"
Escucho a sus espaldas, donde una dama con orejas sobre su cabeza esperaba ser vista junto al sofá, con una preciosa sonrisa que no hizo más que congelarlo por dentro.
"Deberías ser más atento. Me extrañaste?"
Drew salió como relámpago por el pórtico estrellándose con el puño de un conocido, Jaune entro recuperando algo de aire.
"Lo siento, alguien...se me adelantó."
"No lo mate, sólo quería verlo antes."
Drew no entendía como llegaron asta él, más todavía, no sabía porque ellos.
- Ok. Seamos civilizados, quieren?
Los invito a servirse de un tazón de dulces, cortesía del hotel. Jaune, quien no traía aire en el estómago trago saliva, estaba tentado. Llevo una mano a su rostro y saco su pergamino.
"No, gracias. Tenemos poco tiempo."
- Mira, si es por el transporte, perdí mi vuelo al quedarme. No encontraba mi pergamino y pensé en utilizar uno de los vehículos que me ofrecieron. Pero siempre cumplo, además no te dije a que hora..."
Trato de razonar mientras era arrastrado a uno de los sillones.
"Yo tengo tu pergamino. No tienes una nave propia?"
- Me hubieran rastreado, nadie sabe que estoy aquí.
Red hurgaba sus pertenencias cuando la escucho.
"Eso no es bueno. Que tal si desapareces?"
Trago saliva cuando escucho eso, recordando que ella aún tenía asuntos con él.
"Por cierto, ellos no te dieron mi lanza?"
- En la maleta gris. Y no tienes por qué matarme. No hice nada.
Red obtuvo los que buscaba, eran dos cuchillas, al unirlas se ensamblaban creando una lanza plegable. Regreso con él, y la clavo a un lado de su cuerpo en el sofá.
"No? Me vendiste a sólo unas semanas de haberme adquirido. Y a un precio mediocre."
- Dijiste que tu hermano me mataría. No sabía en qué me metí cuando te encontré.
Eso hizo que el rubio cayera en cuenta de algo que parecía haber dejado pasar.
"Hey, dijiste que lo conoces desde cuanto?
Red no entendía a que venía la pregunta, pero contesto normalmente.
"Un par de semanas, casi un mes."
"Creí que tenías años en el coliseo."
"Hay más de uno. No es la única ciudad perdida, el desierto es inmenso."
- Cierto, que eres tonto?
Red lo miro pidiendo que cerrará la boca, él obedeció.
"Llevo dos meses en este, por qué?"
Jaune se dejo caer en el sillón más grande, de milagro no se había equivocado. Marcho con muy poca información al primer lugar del que escucho, los rumores abundan, por suerte había cumplido.
"Tengo que tener más cuidado" susurro para si mismo.
"No es eres el que me puso en cautiverio pero tampoco fuiste capaz de tenderme una mano...caballerosamente hablando."
- Si, lo siento por eso.
Avergonzado apartó la vista de la chica, había pagado mucho por una dama capaz de arrancarle la mano por sólo tocarle un cabello. Pensó en hacer una jugada pero al escuchar de su pasado no dudo en escapar.
Una pérdida millonaria por un acto impulsivo. Era un imbécil.
- Pero si me perdonas, que tal si te ayudo a encontrarlo.
"No. No, no, no! Tenemos una agenda que cumplir y tenemos que salir de la ciudad, antes de que alguien atraviese esa puerta."
Jaune estaba consiente de que aún los buscaban, la nómina de esa serpiente era extensa.
- Ya veo, te metiste con la Víbora.
"Descuida, cuando sepan que ya no se les pagará dejaran de buscar. Pero tus hombres aún están afuera"
Drew entendió que los de sus perseguidores también estaba tras de ellos, pero no traían a tantos como pensaban. La estrella dorada no pararía de buscarlo por un percance en la ciudad y él seguía siendo prioridad de ellos.
- Si, sobre eso. En verdad tengo que salir y ellos vienen conmigo, que tal si nos vamos antes de que alguien los vea. Los acercare a algún puerto. Que dicen?
Extendió su mano esperando una positiva de su parte, pero el lo negó. Red no dejaba de incomodarlo con su presencia y sentía que era feliz al someterlo, esperaba salir en una pieza.
"No, vendrás con nosotros. Te asegurarás de que lleguemos a un lugar seguro, y nos ayudarás a cruzar la frontera."
- Y por qué tengo que ir yo?
"Te ocuparás de que los tres lleguemos en una pieza."
Miro a la fauno con recelo, entendía que no era más que un seguro de vida y ellos el de él. Ciertamente equitativo, y nadie quería salir de ese desierto más que ellos. Pero más aún...
- Alejala de mi y tienes un trato.
"Echo"
Ambos hicieron un acuerdo, salieron del edificio canino a uno de los transportes del hotel. Uno de los pocos edificio mejor cuidados de toda el área, Drew llevaba a cuestas a Red.
- La próxima vez que haga un trato con ustedes traeré a un notario.
Dijo mientras Red cargaba su peso en el aferrándose a su brazo, apuntando una de sus cuchillas bajo su ropa.
- Sabes hace un mes hubiera soñado con esto, sólo que traerías un lindo vestido, harías caras, hablarías bonito y moverías tus orejas. Ahora me da escalofríos. Pero aún pienso que no es tarde, podemos sentarnos juntos y compartir chismes...
Jaune camino dos pasos por delante de ellos cuando lo escucho jadear de dolor y vio a la mano de Res por debajo de su cintura, estaba siendo algo molesto pero nadie merecía algo semejante.
Aún así, tampoco quería ser el siguiente.
Además de que aún no podía bajar la guardia, todo ese tiempo tenía la mano en la empuñadura. La alianza entre él y la Red Warrior era muy dependiente de la suerte, formados por la casualidad sus objetivos coincidían.
No dudaba que ella podía cruzar ese desierto por su cuenta y encontrar a su hermano, pero el le ofrecía el camino más seguro y rápido.
Aún así, cabía la posibilidad de que dejara de ser de utilidad para ella.
Esperaba no tuviese que terminar así.
Subieron a un transporte blindado, a mitad del recorrido otros tres camiones se les unieron. Todos tenían mercenarios y cazadores de dudosa procedencia, traídos para su seguridad.
La ciudad estaba tranquila pese al patrullaje constante por parte de miembros del coliseo y el fuego que aún había en este, no había sirenas ni escuadras de bomberos, sólo un paraje natural para personas sin nada que perder.
Lo mismo con el puerto a diez quilómetros de la ciudad, sólo una gran pista, una torre apenas en funcionamiento y un par de mecánicos para el mantenimiento de las naves.
Yuno era la viva imagen del fracaso humano histórico en Vacuo, pero también de su naturaleza más básica. Y esa era el conflicto.
De los rodados bajaron seis a excepción de los conductores, estos eran locales y dueños de los vehículos. Sólo uno de estos le pertenecían a su socio y ya estaban en proceso de subirlo.
Los únicos que lo acompañaba eran cuatro hombres y dos mujeres, no paraban de verlo en lo que trabajaban. Los ignoro mientras seguía al interior de la nave.
- Ese tipo no aparece en nuestra agenda.
Un séptimo hombre, el mayor de todos se acercó para sacarlos de su burbuja y los alentó a terminar.
- Si son sus acompañantes no importa, sólo vamos a asegurarnos de cumplir con nuestra parte.
No le gustaba el estado de la ciudad, una revuelta así no debía ser tan grave, parecía que otras bandas se habían aprovechado del golpe y fuga. Ahora era más peligroso que cuando llegaron.
Una ves a bordo, se dispuso a hablar con ellos, su personal aún estaban fuera cargando el equipaje.
"Ambos escuchen"
Desenvainó la espada y señaló al piloto quien aún no caía en cuenta de su presencia, sentado con una revista y la música alta en sus audífonos.
"Fácilmente puedo salir de este infierno, ya lo hice una vez. Pero quiero saber si ambos están dispuestos a hacerlo también, juntos."
"Pensé que estábamos de acuerdo."
Contestó Red, Jaune negó con su cabeza.
"Querías tu libertad, yo te la di a cambio de que me ayudarás a hablar con tu hermano. Si no fuera por él estarías yendo por tu lado."
- Yo siempre cumplo.
"Con la paga adecuada."
Drew fue silenciado con sus propias palabras, ya no tenía nada que ofrecer.
- Quieres renegociar?
"Sólo quiero estar seguro, quieres seguir como asta ahora? O quieres trabajar para mi y obtenerlo todo?"
El felino se heló al verlo tomar un pergamino de bolsillo, era el suyo.
"No escapabas de la ciudad, escapabas de tu propia gente. Ya no tienes nada que hacer en Vacuo y no tienes adonde ir, por eso huías."
Se acerco y ofreció el aparato, toda su vida estaba en el.
"Aún no es tarde para recuperar lo que perdiste o incluso más."
Red no entendía porque el repentino cambio de actitud, pero su piel se erizaba al escucharlo. He incluso creyó ver un destello en sus ojos, una luz púrpura cuando Drew tomó el pergamino.
- Y cual es el plan?
"Ahora, tenemos que llegar a Vale."
Miro a la chica esperando su respuesta, aún no tenía nada mejor que el acuerdo ya establecido, pero al menos esperaba tuviera alguna propuesta para él. Algo que la acercara a negociar.
- Bien. Pero una vez encuentre a mi hermano, terminamos. Sin excusas.
"Entonces confiaré en ustedes, pero significa que podemos ir como queramos. Será a mi modo."
Con las cosas en claro cada quien siguió por su lado, red se marchó a explorar la nave y Culver a hablar con sus empleados. Jaune fue al frente de la máquina y de regreso, era más grande de lo que parecía, tenía una sala con ventanas y una nevera.
El sector medio parecía una casa móvil, era fácil acomodarse.
Los seis contratistas del fauno cargaron todo el equipo propio y el de su empleador, bolsas con herramientas e indumentaria, e incluso la camioneta blindada en la que llegaron, las demás se quedaban.
El piloto entro a la cabina y se alistó para ponerla a volar mientras sus compañeros se ubicaban, Drew regreso último.
Ahora solo quedaba esperar el permiso de salida.
Pero la torre ya había sido contactada por alguien más en la ciudad.
Desde una motocicleta a los pies de la torre un cazador los vigilaba con sus binoculares. Con pantalones marrones, botas, chaleco y camisa de vestir, se veía como cualquier pasante de bajo rango. Escondiendo su moto detrás de la estructura, abrió la bolsa en su espalda donde guardaba su equipo de combate.
- Habla, Vaan. Llegue al lugar, aún están a tiempo pero pronto despegaran. Sugiero se apresuren.
Escucho atento a que respondieran mientras sacaba sus armas y su cambio de ropa. Había sido llamado a última hora para una nueva misión, otra casería a buen precio.
"Es el objetivo?"
- Si, la chica está ahí, parece que alguien los esta ayudando. Enviaré una imagen, son tres pero no pude ver bien al primero en entrar. Puede ser el alborotador.
Esperaba que la Víbora se ocupará, al ver a los guardias armados sabía que no podía con todo por cuenta propia.
- Quieres que los mate o espero refuerzos.
"Ya están en camino."
