Aves de Presa


Sobrevolaron la ciudad. Desde su posición podían ver el humo alzándose desde el centro, los poderes dominantes del territorio estaban en sus peores horas.

La torre los había dejado en el aire a la espera de instrucciones, había mucha interferencia en las comunicaciones.

Red se acomodó en uno de los asientos de la nave, Vado, no había muchos, era una nave de carga personalizada y no le daban muchas opciones. Jaune observaba el desastre que dejó atrás por una de las ventanas y Drew daba nuevas instrucciones a sus agentes.

A parte de ese puñado de uniformados, ella era la única que no tenía idea de que pasaba a su alrededor.

Era lógico que lo siguieran sin preguntar, puesto que les pagaban para ello. Jaune no había dicho demasiado desde el incidente previo, nada más que el destino de su viaje.

- No me vas a decir que pasó con él?

El rubio entendió que se refería a la charla que tuvieron al abordar, estaba seguro que podía contar con la ayuda del felino, pero todavía tenía dudas sobre la fémina.

- Uno de mis contactos tiene acceso a gran cantidad de información, contratar a Drew Culver no estaba en mis planes, pero no fue difícil entender porque estaba tan preocupado por su seguridad.

- Querías eliminarlo?

- Aunque no tenía razones para hacerlo siempre podía asustarlo, sabía que me tomaría enserio si te veía. Pero mira las cosas desde mi perspectiva, llegue sólo y me voy con dos acompañantes, uno de ellos fuera de la lista. Incluso más personas...y un can.

Sonrió ante la idea optimista, si conseguía seguir como asta ahora sería capas de alcanzar su objetivo en Beacon y estaría más cerca de Mistral.

Su equipo vivía ahí...

- Esta mirando, por cierto.

El canino miraba a la fauno con recelo desde la entrada, Drew lo quería lejos pero no tenían donde dejarlo.

Un precioso Pastor Mistrali, con un chaleco táctico que hacía resaltar su presencia. No lo hacía ver más rudo pero no se veía mal.

- De donde eres realmente?

Quería contestar, estaban hablando como dos personas civilizadas, sin nada por que dudar del otro. Eso último era una mentira, pero...

- Jaune, tenemos autorización para salir. No nos perseguirán.

Drew pasó junto a ellos al entrar, se acomodó en uno de los asientos frente a una pantalla instalada en el techo.

- No me está mirando, ¿o si?

- No.

Parecía despreocupado, a excepción de su desconfianza al tener un perro adulto detrás. Estaba más seguro de lo que esperaba estar antes de conocerlos, llegaba a pensar que ahora podía dejar de esconderse. Que ya no tenia que temer.

Pero las alarmas se activaron apenas a minutos de abandonar la pista.

- Y ahora?

"Señor Drew, tenemos una nave bloqueándonos por el frente y hay vehículos acercándose... La torre nos ordena bajar."

Drew analizaba sus opciones, no podía bajar a saludar y menos negarse a sus demandas, el más ligero error y los derribarían. Vio a Jaune esperando supiera que hacer, parecía tener algo en mente.

- No podemos bajar, si ella los envío lo último que hará será dejarnos hablar.

- Tampoco salir ahora, nos seguirán. En cambio si nos adentramos en el desierto podemos perderlos. Tomaremos un desvío por Avalancha, los perderemos ahí.

Drew lo meditó por un momento, tomó en cuenta su actual ubicación. Aún no salían de la ciudad y era un largo camino.

- Esta algo lejos, nos arriesgaríamos mucho.

- Lejos es lo de menos.

Intervino Red.

- Oye genio, ese lugar está ocupado por el Grimm. Ni los cazadores de Shade se acercan desinteresadamente.

El sonrió en respuesta, había captado el punto.

Drew se marchó al frente de la nave a informar al piloto, ya que tomarían una salida agitada se decidió por tomar el lugar a su lado.

- Seré tu copiloto.

El subordinado asintió en respuesta.

Desde tierra tres vehículos los seguían a una distancia segura en caso de un combate, igual dos BullHead desde el aire por ambas direcciones. Al no tener respuesta del propietario de la nave que perseguían volvieron a intentar sin obtener un resultado diferente.

"Mi señora, no responde. Y esta aumentando la velocidad."

Desde el blindado en tierra, la serpiente respondió con ira contenida en lo profundo de su voz.

"No permitan que escapen. Derribenla de ser necesario, pero los quiero vivos. A todos."

La nave seguía su curso pese a las advertencias de sus perseguidores, los BH se posicionaban a unos metros antes de girar y volar de lado. Viraron y abrieron sus puertas laterales, los tripulantes tenían en su poder un cañón instalado en el compartimento.

Con cuatro pasajeros más los pilotos tenían el espacio para dispararlo, abrieron ambas compuertas para disminuir el retroceso del disparo.

Los proyectiles salieron a toda velocidad golpeando en el casco de la nave de carga dañando su poco blindaje, todo tembló e incluso llegó a inclinarse en el aire. Los golpes llegaron por ambos lados pero aún estaba en vuelo.

"Hey, somos muchos aquí dentro! Alguien puede disparar?!"

Al escuchar a su jefe gritar por las bocinas el personal reaccionó y ocuparon las cajas de la nave, tomaron las armas lanzagranadas y arneses. Se separaron en tres grupos de dos y abrieron las puertas de ambos lados al asegurar los cables, uno disparaba y el otro cuidaba que el tirador no se soltara.

Los BH cambiaron la altitud y distancia para minimizar el daño, pero aún tenían que acercarse lo suficiente para no fallar.

Vado descendió casi besando el suelo levantando un manto de arena a su paso, los BH no podían verla pero ellos sí. Cambiaron sus automáticas por lanzagranadas cargados con cartuchos de polvo, cuando vieron a los peones de la serpiente asomarse por la arena abrieron fuego todos juntos. Las naves vibraron con fuerza por los golpes, aunque no todos acertaban ninguno llegó a golpear algo importante.

Dos se retiraron al fondo de la nave y se prepararon para otro intento.

Uno se adelantaba abriendo las puertas mientras el segundo preparaba el arma y la munición, llegó a la palanca de emergencia mientras extendía el cable de seguridad para sostenerse.

"Sujetense!"

Vado, se elevó nuevamente a una altitud superior a sus perseguidores y bajo la rampa de carga, ahora los BH tenían sobre ellos una Minigun.

Disparando cuatrocientas balas por minuto uno de los BH perdió uno de sus motores, sin forma de mantenerse a vuelo comenzó a girar sin control hasta estrellarse contra una columna de arena. Parte de la nave volcó y se incineró al estallar.

La segunda al perder a su gemelo giró sin disminuir la velocidad, el tirador no llegó a tenerlo a tiro asta que el cañón consiguió tenerlos a alcance seguro. El proyectil arranco una de las alas con la turbina incluida.

El tirador dejó caer el arma, apenas alcanzó a sostenerse antes de que su cuerpo quedara colgando al aire, el cable que lo anclaba a la nave también mantenía vivo a su compañero quien intentaba regresarlo.

Desde el puente, Drew y su piloto trataban de evitar que impactara, no podían evitar la caída pero lo que menos querían era que se partiera a la mitad una vez tocara el suelo.

Cuando consiguieron a nivelar la máquina todo el personal de seguridad regreso a sus lugares preparándose para el aterrizaje.

El la rampa aún trataban de salvar a su compañero, ambos tiraron del cable y una vez en el interior el tirador vio a su colega y al socio de su jefe. Jaune había salido de la cabina para ayudar a defender el transporte, pero al final aún no llegaban a la meta.

La rampa se cerró y un ladrido lo trajo de vuelta mientras recuperaba el aliento.

Se levantó y corrió de regreso a donde los demás y se precipito al comunicador.

"Culver, no estamos muy lejos. Podemos llegar."

Él lo pensó por un momento, vio los controles y por la altitud no parecía lo más sensato el arriesgarse, era un milagro que aún siguieran en el aire.

- Jaune, estamos cayendo. El motor posterior derecho es lo único que nos impulsa y los otros se están calentando para no caer de nariz. No podemos seguir planeando por mucho.

"Si caemos en su territorio nos matarán a todos. No tenemos que cruzar, sólo acercarnos."

Suspiro pesadamente, comenzaba a dudar de la cordura de su socio. Es más, se empezaba a arrepentir de aceptar su contrato. Pero también sabía que la Víbora no pararía hasta vengarse por lo que hicieron y ahora el estaba involucrado, la culpa no era de otro sino suya.

El mismo se llevó a esa situación, todas sus decisiones asta la fecha estaban por acabar con su vida.

Mientras sobrevolaban colinas de arena llegó a ver el borde, donde se encontraban las montañas de roca de Avalancha. Pasaba muy cerca de ellas, se estaba quedando sin tiempo cuando vio la luz del sol cubriese dos veces.

Ambos pilotos vieron al cielo, Drew entendía que era una locura necesaria.

Llevar una nave a medio quemar con una tripulación alterada en territorio Grimm, era suicida volar así. Y el Bull Head llamaba mucho la atención por su altura de vuelo.

- Atención, todos. Nadie haga nada, aterrizaremos ahora!

Dos Nevermore sobrevolaban ambos transportes, luego se sumaron más. Cinco aves depredadoras de gran tamaño.

- Estas conmigo?

Pregunto al piloto, este asintió.

"Si salgo de esto me regreso a Atlas."

Dijo para si mismo, encendió el visor de su casco para tener un mejor conocimiento de los parámetros de la nave.

El motor derecho estaba sobre calentado al punto de empezar a quemarse, el casco dañado en casi todos los sectores y perdían combustible de forma alarmante, en nada tendrían algunos incendios.

Al verse acorralado, el BH empezó a moverse entre los Grimm. Sus tripulantes abrieron fuego contra ellos sin tener éxito, sólo los enfurecían más. Uno de ellos golpeó el frente de la nave, otro se paró sobre el techo inclinado y forzándola a girar, en eso, otra pasó rápidamente por detrás destruyendo la cola.

El BullHead perdió control de si girando sobre su eje, un Nevermore lo llevo con sus patas contra una montaña.

El Vado lo había perdido de su radar a unos kilómetros detrás, ahora con un espacio abierto frente a ella bajo la cabeza con toda la delicadeza que pudo.

El cuerpo de la nave bajo un poco más tocó el suelo, todo en su interior se levantó con el golpe. Mientras el cuerpo se arrastraba el frente también bajó, la máquina estaba en el suelo avanzando como un tren, girando por la velocidad y perdiendo el motor restante.

Finalmente se detuvo al inclinarse a los píes de una montaña.

Drew soltó los controles, sus brazos estaban acalambrados por la fuerza aplicada y las manos dolían, juraría que su compañero estaba en la misma.

Este sostenía su cabeza.

- Como te llamabas?

El moreno, se relajó en su asiento antes de contestar.

"Gabriel. Creo que renuncio."

- No te culpo.

Se quitaron los cinturones y abrieron las gavetas en la cabina, había dos bolsas, las tomaron y salieron a ver a los demás.

El más longevo revisaba todo el lugar, de lado a lado. Había probabilidad de que todo estallara y no correr ese riesgo.

- Quieres dejar en paz a ese pobre animal. Si estás ileso levantate y ayudame.

El aludido sostenía su cabeza, mientras su piel recuperaba su tono habitual recibió una lamida. El cuadrúpedo novia la cola esperando animarlo, se levantó una vez mejor.

Jaune ayudaba a Red a levantarse, había ensuciado el lavado por su mareo repentino.

Llego junto a Gabriel cuando uno de sus hombres entro a buscarlos, estaba equipado y vestido con ropa táctica de color negro y morado.

"Señor, los otros están alistándose para salir. Están bien?"

- Casi.

Murmuró viendo disimuladamente a Red, y por la mirada que le dio había entendido que se dirigía a ella.

- Descuida, a todos nos pasa alguna vez.

Dijo Jaune tratando de aligerar el ambiente, hasta ahora no había un Grimm cerca y quería mantenerlo así.

Izo su propio conteo, seis combatientes del cuerpo de seguridad privada y su mascota, más un piloto, dos faunos y un Jaune. No era el grupo más animado pero era su grupo, en lo que se mantenían apegados a su contrato con Drew. En lo que bajaban de lo que quedaba de Vado no soltaba la empuñadura de su espada.

Los seis traían el mismo uniforme táctico, rifles de asalto que solo ellos podrían costear, y las mismas bolsas a sus espaldas.

Seguro Drew Culver tenía todo que ver respecto a la procedencia del material bélico que llevaban encima y el que aún restaba dentro.

- Escuchen, tenemos ruedas ahí atrás pero habrá que cortar una puerta, formen un perímetro y esperen por nosotros. Pero atentos. No hay mucha actividad Grimm en esta área, pero aún la hay.

Cinco de ellos captaron su orden y se encaminaron a buscar un lugar conveniente para estacionarse, algunos entre los matorrales y otros entre los derrumbes.

Gabriel, Drew y otro más ingresaron a la bodega. Jaune y Red permanecieron en la puerta desde el interior.

- Si no la sueltas te romperé la mano, me pones nerviosa.

El aludido captó el mensaje, ya había alzado su filo contra ellos una vez.

- Lo siento, pero creo que tenemos que permanecer atentos.

Red sostenía a sus espaldas una de sus cuchillas, aún en su funda, siguió su propio consejo y la dejó.

- Los mercenarios valoran el dinero, las empresas de seguridad privadas son menos confiables en el campo pero siempre cumplen un acuerdo.

Jaune tomó nota a sus palabras, pero Red trataba de convencerse de las mismas, aún no pasaba un día desde que se liberó. No sólo de los que la encadenaron, también de los que la mantenían así.

Sólo las milicias civiles en el reino formadas por voluntarios tenían la voluntad de portar un arma sin esperar una compensación, todos los demás eran potenciales enemigos a la espera de un incentivo. Pues ella era consiente, consiente de que el dinero no era lo único que podía motivar a una persona a actuar contra su voluntad o valores, y un simple papel notariado no hacía la diferencia.

Drew examinó la rampa, estaba doblada y atascada, cortarla no era opción. Era demasiado gruesa y decidieron que lo más conveniente era cortar la pared. Así de mal estaba.

Tomaron las herramientas y empezaron a cortar las primeras láminas de acero en el interior, detrás de ellas estaba el aislante, cableado y finalmente las planchas del exterior. La mayor parte del blindaje estaba debajo, era cuestión de saber dónde cortar.

En ello, Gabriel soltaba las correas de seguridad del vehículo y los candados en las ruedas, una vez terminado tendría que asegurar su funcionamiento. Aunque a simple vista no parecía dañado.

La camioneta era de las mejores en la compañía y no tenía dudas de que si sobrevivía al desierto de Vacuo también lo haría en sus montañas.

"Hey, que opinan de nuestra labor asta el momento?"

Pregunto uno de los contratistas detrás de unos matorrales, echado de espaldas en la maleza con su fusil a un lado y unos binoculares en las manos.

"A que te refieres? No es diferente a esa vez en el Fuerte Olvi."

"Enserio lo vas a comparar? Creía que acordamos no haber estado ahí."

Refuto ante la comparación de su compañero, los demás en la radio los escuchaban discutir.

"Si a la compañía le duele no es nuestra culpa, les dijimos que era una misión inútil."

De los siete, cinco de ellos eran nuevos, dos eran veteranos y de todos sólo uno llevaba la ventaja en experiencia.

Gabriel miro a su dirigente cuando esté pregunto por ellos.

"Que desde cuando los conozco?"

Extrañado por la repentina pregunta miro al líder de la unidad, retiraba una de las planchas de acero y la movía a una esquina. No le parecía mal que los escuchara.

"Desde hace un par de años, creo que fue durante mi primer año de servicio en Atlas."

- Fueron unos meses, dijiste.

Corrigió el salvaguardia, Drew volvió a su labor mientras escuchaba.

"Estaba con el personal de seguridad en un puesto fronterizo, el Fuerte Olvi. Aparte de la frontera, protegíamos un puesto minero de la actividad Grimm.

Desafortunadamente ese día hubo un accidente en la mina y los trabajadores llamaron la atención de una horda. Los ocultamos en el Fuerte y combatimos toda la tarde.

Fue cuando llego una nave de salvamento, no podíamos quedarnos."

- Ellos te salvaron?

Gabriel se rió casualmente, el mercenario igual y respondió.

"Irónicamente, los ayude a salvar al grupo de rescate. ¿O no, Miller?"

Llamó a su compañero por su nombre de pila, este suspiro mientras continuaba con su labor.

"Hace un tiempo, durante la coalición, Atlas se vio muy vulnerable. Al enviar la mayor parte de su armada a las tierras inexploradas el reclutamiento de oficiales se aceleró y actuaron como parte de la división de seguridad, ya sea en la frontera o en lugares importantes. El Fuerte Olvi era ambas cosas."

Drew fue asta él para ayudar con los materiales, Gabriel continuo con la inspección.

"La mina de Dust cercana al fuerte se accidentó, los trabajadores atrajeron a muchos Grimm. El personal de seguridad, en su mayoría nuevos, fueron rápidamente superados por lo que todos los trabajadores que salvaron se refugiaron con ellos en el Fuerte.

Se contactaron con el reino para pedir apoyo, a esas alturas de la campaña en el exterior Atlas apenas contaba con un par de naves, así que enviaron a su..." mejor almirante" a resolverlo.

Grave error."

- No fue suficiente?

"El punto era rescatar a todo el personal y a los refugiados, pero la almirante a cargo era de la vieja escuela, de esas personas con complejo de superioridad y cerebro de caracol. Ataco a la horda y llamó la atención de los Grimm voladores."

Lo escucho contener una risa.

"Arrestó a uno de los suyos por pedir apoyo cuando todo empezó a caerse."

"Y ahí entro yo" dijo Gabriel cerrando el capó del camión.

"A este muchacho lo tuve se sacar de la jaula y pedir que me lo asignaran, el general en persona nos envió. La operación fue un desastre pero conseguimos salir, Atlas perdió una nave y la loca fue promovida. La querían tan lejos como podían."

- Entonces no deben llevar mucho tiempo juntos, pero confían entre ustedes.

Dijo Jaune, quien escuchaba desde la puerta.

"Algunos tenían más tiempo. Sin importar cuanto tiempo lleva uno en esto, nunca es suficiente. Perdimos a varios ese día, mejoramos mucho, pero sigue siendo una mancha que no podemos limpiar de nosotros."

La pared de la nave estaba desnuda, sólo quedaba una capa de acero algo oxidada.

"Alix, Dalas, Jerome, Alphonse, Bina y Gabriel. Son buenos muchachos, pueden contar con nosotros. Tienes mi palabra."

Saludo a Jaune estrechando su mano, el hombre de avanzada edad quien respondía al nombre de Brawn Miller.

"Listo, el transporte funciona. Hay que sacarlo, ya terminaremos la historia."

Abrió la puerta cuando vio a la mascota del grupo esperando subir.

El rubio se retiró buscando a su compañera dejando a los tres solos, aún recordaba el sentimiento de camaradería. Pero también era una carga muy pesada para una sola persona, la responsabilidad de llevar otras vidas a cuestas. Aún así, orgullosos eran aquellos que tomaban esa responsabilidad, y pese a que la suya había sido impuesta por alguien más no había escapado de ella.

O eso pensaba, tenía un tiempo preguntándose.

Había escapado? ¿O era un idiota que creyó tener una misión que cumplir? Sin importar que lo había llevado tan lejos de aquellos que le importaban estaba más que perdido en su viaje, tenía miedo de lo que fuese a encontrar, miedo de la posible respuesta que llegaría a obtener.

El ruido de unos untelsillos lo sacaron de su burbuja, Red asaltaba la pequeña nevera.

- No quieres nada?

Preguntó dejando su botín en una mesa.

- Claro, hay algo bueno?

Investigó entre los alimentos, la mayoría era comida no perecedera, lo único alejado de las latas y paquetes eran unos sándwich envueltos en papel plástico.

- Tiene de todo, nada que se cocine lo que es una suerte para mí.

Dijo escondiendo algunas cosas en su bolsa, si no fueran socios ahora sería cómplice de una saqueadora.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando escucho un ruido de motor, y no era la camioneta en la bodega.

Vieron por una ventana un BH sobrevolando lo que quedaba de Vado, detrás de ellos entro uno de los mercenarios de Drew buscándolo. Era Bina, una mujer adulta de complexión fuerte, más no le quitaba su belleza.

Al parecer era una nave sin tripulantes, lo que indicaba que estaba sola o sus pasajeros ya habían bajado, de ser así podían estar rodeándolos en ese preciso momento.

Adentrados en el bosque, un puñado de hombres armados bajaron de su transporte armados y listos para su misión.

Uno de ellos les enseñó una pantalla con imágenes de una cámara de seguridad, era Jaune sentado en la mesa de un bar junto a la mujer que los contrató. Otra de la fauno de cabello rojo, ambas fotografías con la poca o mucha información recolectadas de ambos.

Tenían el deber de buscar el sitio del accidente e informar su ubicación. Capturar o matar a los objetivos y a todo el que se opusiera.

Afuera entre los matorrales y escondrijos en la tierra el equipo estaba listo para actuar, atentos ante cualquier movimiento entre los árboles. Entre ellos había una sombra asechando con cuidado, luego otra y se multiplicaron por seis, cargando armas de calidad y equipo especial buscando una posición favorable.

- Aún somos más, pero eso puede cambiar. No podemos desplegar un Dron, así que estén alerta.

Jaune y Red estaban en la puerta esperando a que la nave se marchara, la salida del carro estaba casi lista y el mismo cargado para el escape. Pero no podían arriesgarse a que lo averiaran.

"Escuchen. Red contó seis, yo atraeré su fuego. Cuando pare ustedes cubrirán su salida, ambos entraremos al bosque."

Alix tenía un pasamontañas, se encontraba oculta con su rifle entre las rocas, bajo ramas y hojas secas.

- Cuando lo hagan delataran su posición, mejor estén listos para regresar.

A través de la mira periférica vio a los incursores llamando a la nave. Jerome en su escondite preparaba su fusil y un cargador extra en la mano para volver a la nave, era el que más se expondría de su equipo.

Dalas tenía el arma más potente, estaba detrás de unos arbustos junto a un árbol, la colina y las raíces le ofrecían protección natural contra cualquier represalia enemiga.

Por su parte, Alphonso, les llamó la atención ante el accionar de sus perseguidores.

- Parecen tener experiencia pero... no se ve como un equipo profesional. Su formación es desordenada.

- Tenemos que actuar, ya vienen. Estamos muy expuestos y parecen que se comunican a través de la nave, hay que derribarla.

Bina colgó su escopeta a su espalda, cargo su pistola automática y aseguro sus cuchillos cuando vio a uno moverse. Se separaban entre los árboles.

- Alphonso, tienes las granadas. Ocupate, saldré con los ellos.

Jaune, Red y Bina, estaban al frente de la operación. Los tres salieron uno después del otro en diferentes direcciones.

Jaune fue el primero, se adelantó con su escudo plegable donde los árboles, al entrar al bosque uno de ellos se descubrió para detenerlo. Se protegió con los troncos esperando a que alguien más lo viera.

Jerome fue el primero en encontrar los destellos del arma entre el verde, salió de su escondite para eliminarlo esperando acertar con la primera ronda. Otros en el bosque siguieron su ejemplo al verlo cerca en una posición desfavorable.

Frente a Jaune, uno se descubrió al ver a los de afuera concentrados en su compañero. Antes de jalar del gatillo una bala furtiva lo atravesó violentamente desde lejos.

Alix busco su próxima víctima, pero muchos objetivos eran inseguros. Su línea de tiro era constantemente interrumpida por las ramas caídas, su visión dentro del bosque estaba obstaculizada y ya había sido expuesta.

Jerome vacío su primer cargador de regreso donde Alphonso, zigzagueo y salto al cráter en la tierra mientras tres tiradores se acomodaban a los pies de los árboles.

Dalas los ubicó señalando a los suyos frente la nave y disparo contra ellos, uno fue impactado de frente y otro astillado por el árbol ante su poder de fuego, lo remató al verlo moverse.

El tercero estaba herido, se adentró en el bosque antes de que pudiera alcanzarlo.

Red se abalanzaba sobre las ramas, vio a uno de sus atacantes acercándose al tirador, tenía su pierna sangrante. Este la escucho sobre ellos y disparo a matar. Ella salto y se dejo caer con su lanza plegada, aterrizó sobre el atravesando su cuerpo.

"Hermano!"

El segundo desenfundó su pistola ante una confundida fauno, segado por la rabia no vio a la salvaguardia acercarse por su derecha.

Un cartucho bastó para silenciarlo.

- Que te pasó?

Red apenas reaccionó al escuchar el disparo, había escuchado bien.

- Mi error.

La acompañó en lo que se escuchaba el arma de Dalas quemando todo rastro de sonido dentro de la arboleda.

Ambas habían aclarado que persiguieron a uno por separado y acabaron juntas las dos, sumaban dos a las tres bajas provocadas por el equipo.

- Todavía falta uno. No bajen la guardia.

"Segura que no te equivocaste?"

Pregunto Alix desde su ubicación, asta ahora no había detectado movimiento posterior al tiroteo a parte del de sus colegas.

- No me equivoco con estas cosas.

"Hablando de eso, también falta una nave y su piloto."

Les recordó. Alphonso tenía listo el lanzagranadas pero no había vuelto a ver el Bull Head desde que empezó el fuego cruzado.

- Escuchen todos! Ahí vienen!

Grito Jaune desde su comunicador.

Llegó corriendo desde el interior, con dos Beowolf Alfa persiguiéndolo y un Scoll tamaño medio en mano. Bina y Red fueron detrás de él a reunirse con los demás.

- El BullHead los dejo caer!

Alix espero a que salieran del bosque para disparar, no pudo atravesar a la bestia pero consiguió ganarles tiempo.

Frente al transporte, Bina, Jerome y Dalas reanudaron sus ataques ahora contra los Grimm cortándoles el paso. Alphonso disparo las granadas contra ellos, las cargas le arrancaron el hocico a uno de ellos. El Grimm cayó y empezó a desvanecerse.

El otro parecía más astuto, empezó a rechazar las granadas con sus patas repeliendo parte de las explosiones. Jaune y Red volvieron para atacar juntos, cortando una pata trasera y delantera respectivamente. Ambos se abalanzaron sobre el clavando sus cuchillas en su cuerpo.

La criatura Grimm dejo escapar un último aullido antes de empezar a desintegrarse.

Un chirrido los alertó y todos voltearon con sus armas en alto, la pared de la nave fue arrancada por la rápida salida de la camioneta.

Ahora que la nave se había alejado tenían el paso libre, pero también sabían que estaban ahí.

- Ellos volverán en cualquier momento, y tenemos Grimm en camino. Cuenten munición.

No tenían forma de escapar si ellos buscaban desde el aire.

- El BullHead dejó a los Grimm para retenernos. Pero ellos llegaron de otra forma.

Jaune los guió al interior del bosque, cuando el combate empezó se dedicó a perseguir al líder de la incursión asta llegar al transporte del personal.

Un vi motor de ascenso vertical. Era lo suficientemente grande para ellos, no era tan espaciosa como lo era Vado pero luego de meditarlo llegaron a la conclusión de que tenía su utilidad.

El rubio abrió la puerta con el dispositivo cuando notaron que a un lado de la misma se hallaba el cuerpo del líder del grupo enemigo, tenía una herida muy profunda en su vientre.

- Se comunicó para confirmar nuestra ubicación y... Ellos soltaron esos Grimm. No les importo que estuvieran en medio.

Jaune subió y salió con una caja de primeros auxilios, se la arrojó y les enseño la tarjeta electrónica de la nave, se la había entregado al ser traicionado y abandonado.

La Víbora los tenía y era todo lo que le importaba, esos hombres no eran nada para ella.

Jaune no dijo una palabra más, subieron el rodado a la parte trasera y se acomodaron como pudieron.

El último de los enemigos estaba junto a un árbol tratando su herida, moriría si no llegaba la ayuda.

Miller fue el último en subir, decía querer comprobar algo entre los arreglos.

La nave de carga fue quemada después de subir lo que podía ser salvado, lo que no podían llevar lo dejaron para que las llamas lo consumieran. Los cuerpos fueron reunidos donde a los suyos les fuera fácil encontrar, se marcharon después de eso.

Aún harían una parada antes de salir de Vacuo para cambiar de transporte, esperaban fuera su último enfrentamiento por el momento, ya estaban exhaustos y al día aún le quedaban unas horas más.

Pero, porque les permitirían llevar esa nave y arriesgarse a dejarla en tierra era una pregunta que no quería hacer. El señor Brawn estaba descansando en su lugar, sosteniendo una insignia ensangrentada que recuperó.

Parecía preocupado.