El siguiente fic es un regalo a Sullen Deschain de la actividad Carta a los Reyes Magos en el grupo de Facebook SasuKarin Month, el cual se debió entregar el 6 de enero, pero por diferentes motivos, no se pudo terminar sino hasta ahora. Este regalo debió entregarse por la autora Male Leiva y si bien he sido yo quien lo ha escrito, ella ha colaborado con esta historia, tanto en idea como revisión.
De todo corazón, Male Leiva y yo, esperamos que el fic sea del agrado de Sullen Deschain y todos aquellos que vengan a leerlo. Sin más, los dejo con la historia, la cual constará de dos capítulos únicamente n.n
Sasuke caminaba por la aldea de regreso a casa tras una misión como escolta, algo que con honestidad no deseaba hacer pero mientras estuviera a prueba, no podía protestar. Sin embargo, estaba seguro que sería la última vez que lo enviaran, pues el cliente no dejó de quejarse de que lo asignaran a él para la misión.
Era lógico que la gente le tuviera miedo después de lo que había ocurrido en la guerra ninja y hasta a él le sonaba absurdo que le dieran el trabajo de escolta cuando aún había muchos en Konoha que no confiaban en él, pero había sido idea del Kage darle ese trabajo, razón por la que no alegó y ahora seguramente el cliente le haría abrir los ojos. O eso esperaba.
Uchiha pensaba en ello y en tomar un entrenamiento después de comer, cuando al caminar cerca de la Torre Hokage vislumbró una melena roja que llamaba la atención de cualquiera por su vibrante color.
En cuanto la vio, supo de quién se trataba y él soltó un suspiro pesado pensando que como siempre, cada que ella lo percibía cerca, se le acercaría a hablar con él ofreciéndole comida, regalos, ayuda o quién sabe qué más justi igual que Sakura e Ino que aún no dejaban de lado su competencia por él.
Cuando él pensó en darse la media vuelta para huir mientras pudiera —aun sabiendo que era más difícil la tarea que con las otras dos gracias a la habilidad de la pelirroja—, Karin volvió la mirada hacia él e indiscutiblemente se vieron.
Sasuke dio un paso dispuesto a alejarse cuando se notaron pero enseguida se dio cuenta que en lugar de correr hacia él, ella regresó la mirada hacia la persona con la que estaba hablando y lo ignoró por completo.
La primera reacción a esta actitud, fue de desconcierto pues Sasuke no entendía el motivo, pero después lo pensó detenidamente y Karin no era de las personas que dejaba de lado cosas importantes por boberías como andar corriendo tras de él, así que creyó que quizá se estaba dando una charla seria.
Intrigado y más aún por ver que la persona con la que ella estaba hablando era Naruto, decidió acercarse para enterarse de lo que ocurría. Si la pelirroja no salía a buscarlo a él como siempre al estar hablando con el rubio, debía de tratarse de algo bastante importante, pero ese pensamiento se esfumó, cuando al estar algunos pasos cerca de ellos, oyó a Karin reír.
—¡Sasuke! ¡Volviste! —exclamó Naruto que también reía y fue cuando Karin finalmente se volteó hacia el Uchiha.
—¿Estabas de misión? —preguntó la pelirroja como si no se hubiese dado cuenta de su ausencia en la aldea, algo improbable debido a su habilidad y que ella lo había ido a despedir el día que se fue.
—Si —contestó Uchiha esperando enterarse de algo importante o que Karin actuara como solía hacerlo ahora que estaban frente a frente, pero no ocurrió nada.
Hubo unos breves instantes de silencio entre los tres, pero Naruto, quien no notaba lo extraño de la situación, fue quien habló.
—¿Sabes de qué nos hemos enterado Karin-chan y yo?
¿Karin-chan? se preguntó Sasuke, pues el sufijo "chan" no era algo que Naruto usara al referirse a la pelirroja. ¿Qué había estado pasando en la semana que estuvo ausente? De hecho, parecía que tenían una muy buena relación y si bien no se llevaban mal antes, parecían muy amistosos.
—No creo que a Sasuke le interese —interrumpió Karin cuando Naruto estuvo a punto de revelar aquello de lo que quería hablar— ¡Me he quedado mucho tiempo aquí! —exclamó ella de repente— Debo irme a cumplir mi encargo.
—¡Te acompaño! ¡Aún hay mucho de qué hablar! —se ofreció Naruto emocionado para luego mirar al azabache— ¡Nos vemos Teme!
—Adiós —se despidió Karin.
Él vio alejarse a la pelirroja sin un ápice de emoción hacia él y a su amigo sin rastros de querer pelear o entrenar con él, lo que dejó a Sasuke en una situación prácticamente de shock y aunque objetivamente no podía más que agradecer aquello, pues se estaba librando de dos personas con actitudes molestas, cada que daba un paso camino a casa, no podía evitar sentir cierta inquietud que no podía entender.
Sasuke pensó que aquella inquietud se terminaría cuando llegara a casa a bañarse, comer y salir a entrenar, eso lo relajaría y lo distraería, pero cada que intentaba pensar en algo diferente, su mente lo regresaba a ese momento de la tarde.
Al siguiente día, Sasuke parecía haber olvidado el asunto, en ningún momento del día le había pasado por la mente lo ocurrido, pero como si el par de Uzumakis le leyeran el pensamiento, aparecieron frente a él en ese plan amistoso donde parecía que él no tenía cabida y lo peor, es que los siguientes días fueron similares, haciendo casi imposible que él no se preguntara lo que estaba pasando.
Teniendo la mente en esas preguntas, Sasuke no pasó por alto lo ocurrido en la Guerra Ninja. Es decir, él hizo una estupidez cuando traicionó a su equipo y Karin se había llevado la peor parte y aunque él le había hecho la promesa de compensarla, era fecha que no lo había hecho.
No era que él hubiese olvidado su promesa ni que su disculpa hubiese sido vacía, era sólo que él no sabía cómo podría compensar un error tan grande. Para él, lo único que podría mostrar su arrepentimiento, era el arriesgar su vida por ella, como estaba dispuesto a hacer para proteger Konoha tras su intento de destruirla, pero no era como que hubiera alguien intentando matarla sin ella poder defenderse.
Aún así, Sasuke no sentía que el asunto de la traición fuera el motivo de Karin para tratarlo de esa manera, pues después de la guerra, ella poco a poco volvió a tratarlo con atenciones y coqueteos constantes, ya un año de eso. Además, ahora estaba la situación de Naruto, que parecía estar pegado a la pelirroja. No era que los siguiera a diario todo el día, pero cada que los encontraba, esos dos estaban juntos y él se quedaba en tercer plano.
Pasaron dos meses sin entender lo que ocurría y con suma curiosidad al respecto pero más allá de acercarse a ellos de vez en cuando, no hizo nada activamente para averiguarlo hasta un día en que Naruto salió de misión, dónde Sasuke escuchó algo que derramó el vaso de su curiosidad, por llamarlo de alguna forma.
El equipo 7, el compuesto por Sakura, Sai, Yamato y por supuesto, Naruto, había sido enviado a una misión diplomática con Kumagakure, cuyos aldeanos querían conocer y aprender de los principales héroes de la guerra, que si bien Sasuke también contaba como uno de ellos, dados sus antecedentes, Kakashi en su puesto de Hokage decidió dejarlo al margen.
Aquél viaje duraría alrededor de un mes contando la ida, el tiempo que se quedarían a darse a conocer y el regreso y al enterarse de ello, Sasuke decidió dar una vuelta por la entrada de la aldea a la hora de su partida. No estaba seguro qué quería ver, pero de nuevo, esa extraña sensación en el pecho lo molestó cuando vio a Karin estar allí para despedir al equipo… o más bien a Naruto.
—Hola —oyó la vocesita ilusionada de Sakura cuando él se acercaba al equipo y muchos de los que despedían al equipo se hizo a un lado— Estaremos fuera un tiempo.
—No creí que Sasuke-san viniera a despedirnos —comentó Sai con una sonrisa.
—¡Cuando volvamos, tu y yo tendremos que enfrentarnos! —exclamó Naruto animadamente lo que le dio cierta tranquilidad a Sasuke, como si de repente todo comenzará a volver a la normalidad y respondió con una sonrisa de medio lado.
—Y mientras todos ellos no están, podríamos entrenar juntos —comentó Ino con una gran sonrisa colgándose del brazo del Uchiha, quien no protestó esperando ver a Karin pelear por la declaración de la rubia— Y después podríamos salir.
Pero no, la reacción que Sasuke esperaba no ocurrió y con cierto enfado se soltó de Ino y se acercó a Karin, pero en el momento en que ella lo miró al sentirlo cerca, se quedó petrificado. Cuando decidió acercarse, lo hizo por impulso no tenía en mente nada por hacer ni decir.
—¿Está todo bien? —preguntó Karin con desconcierto.
Sasuke bufó y se dió media vuelta yéndose con pasos pesados.
Ahora la cosa se había complicado más, no sólo porque no entendía lo que pasaba entre esos dos, sino que ese sentimiento se había vuelto más molesto y el hecho de que más tarde ese día, oyera por casualidad a Hinata Hyuuga hablar con con su equipo, lo empeoró todo.
—Naruto-kun y Karin-san conviven mucho últimamente —la oyó decir con un deje de tristeza.
—Es normal, comparten un lazo —contestó Shino.
—Ahora que lo pienso, esa chica es muy ruda pero es guapa —siguió Kiba con una voz pícara.
Con un enojo del que no supo el motivo, Sasuke se alejó tras oír al Inuzuka y tratando de liberar estrés, se dirigió directamente al campo de entrenamiento, dónde por algunas horas se la pasó dándole vueltas al asunto mientras destrozaba todo lo que se le ponía enfrente.
Para cuándo Sasuke se cansó, aún no tenía ni idea de lo que le pasaba pero había decidido que debía hablar con Karin para entender lo que ocurría, porque obviamente no iba a poder vivir tranquilo sin enterarse lo que ella se traía en manos.
Quién sabe si fue el destino o quizá sólo coincidencia pero cada vez que él intentaba hablar con la pelirroja, surgía algo. Es decir, si, entendía que trabajar en un hospital podía ser absorbente, pero ¿Qué había de las demás interrupciones? Como una ocasión dónde él finalmente le había preguntado directamente lo que quería saber y antes de que ella pudiera emitir sonido alguno, Konohamaru y su equipo se llevaron a Karin diciendo que necesitaban de su ayuda o la vez que antes de poder acercarse a ella, Tsunade llegó ebria prácticamente llevándosela a empujones a los baños termales. ¿Desde cuándo Karin se llevaba tan bien con todos ellos?
Finalmente, un día Sasuke vio su oportunidad cuando al reportarse con Kakashi, llegó el aviso de una misión de rango S. Claro, con sus condicionantes para ser aceptado en la aldea de regreso, no tendrían por qué asignarle una misión de ese rango, pero ya llevaba más de un año en esa situación de misiones mediocres y pensó en alegar en favor de él y Karin. Si salían de misión juntos, tarde o temprano podría hablar con ella sin interrupciones.
Kakashi aún parecía dudar de asignar tal misión al Uchiha y su antigua compañera de equipo y obviamente no tenía que ver con pensar que no podrían cumplirla o que el propio Hatake dudara de su lealtad, sino que el consejo de Konoha tenía que aprobarlo.
—Ve por Karin, mientras tanto reuniré al consejo para consultarlo —contestó Kakashi— Ahora no hay suficiente personal, así que quizá acepten tu petición.
Aquello fue suficiente para Sasuke pues si al final no aprobaban la solicitud, el tiempo que tardaran en llegar con Kakashi desde el hospital, tendría que ser suficiente para hacer hablar a Karin y lo mejor de todo, es que como era llamado del Hokage, nadie podría intervenir. Pero el azabache no pudo equivocarse más, pues la pelirroja estaba ayudando en una operación y una de las enfermeras le informó que ella iría a la torre Hokage en cuanto se desocupara.
Lo primero que pensó Sasuke cuando oyó a la enfermera fue que podría esperar a la pelirroja, pero la joven le indicó que la cirugía iba a tardar bastante al ser algo muy delicado y que sería mejor que le informara de ello al Hokage en caso de que el llamado fuera urgente.
Rápidamente Sasuke pensó en quedarse a esperar, enviar a un halcón con el aviso sería suficiente, pero finalmente fue mandado llamar por Kakashi cuando Karin aún no salía de la sala.
Kakashi le hizo saber a Sasuke que el consejo había aprobado su petición a manera de prueba y que cualquier movimiento que consideraran sospechoso, podría incluso llevarlos a las cárceles según la gravedad de sus acciones. Así mismo, le informó que debían partir al siguiente día a primera hora.
A Sasuke se le escapó una sonrisa y ya que Karin aún no llegaba, decidió volver al hospital a informarle. Sin embargo, esa maldita suerte volvió a hacer de las suyas y para cuando llegó, le dijeron que ya se había ido y que quizá se habrían cruzado en el camino. Tampoco sirvió que Sasuke volviera a la torre a buscarla, pues ella ya había llegado, recibido la información e ido a su casa antes de qué el llegara.
Por supuesto, cualquiera diría que no habría motivo para que el Uchiha insistiera en buscarla si al siguiente día saldrían de misión solos, pero el azabache estaba impaciente por quitarse esas inquietudes lo antes posible y la fue a buscar a su casa.
Todo fue inútil, porque ella o no estaba o ya estaba dormida pues cuando llegó, todas las luces estaban apagadas. Queriendo pensar que se trataba de lo primero, esperó una hora afuera con la esperanza de verla llegar, pero al final se rindió y se fue. Necesitaba preparar las cosas para la misión, y al menos allí ella no podría escaparse, porque si, Sasuke ya sospechaba que era la propia Karin quien de alguna forma —que él no sabía explicar cómo—, lo estaba evitando.
El día anhelado llegó y Sasuke fue puntual al llegar al punto de encuentro a las afueras de la aldea, dónde sorpresivamente, se encontró con sus otros compañeros de su antiguo equipo.
—Buenos días —saludó Juugo con una sonrisa.
—¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal? —saludó Suigetsu.
—¿Suigetsu llegó temprano? —se oyó la voz de Karin que llegaba sonriendo.
—¿Me reclama la que apenas llega? —replicó el albino esperando una respuesta agresiva o burlona por parte de la chica, pero no fue así.
—Sólo fue una broma —contestó Karin sonriendo amablemente— Hacía un tiempo sin verlos.
—¿Se golpeó la cabeza o algo? —preguntó Suigetsu al Uchiha, quien estaba confundido.
—¿Qué hacen aquí?
—Estamos aquí para la misión —contestó Juugo sorprendido de que Sasuke no supiera nada.
—¡Taka ha vuelto! —exclamó Suigetsu sonriendo— A menos que quieras volver a cambiarle el nombre.
—¿Cómo es que ayudarán en la misión? —preguntó el Uchiha completamente desubicado.
—Tenemos que atrapar a un grupo de nueve criminales de rango A y uno S que escaparon de uno de los laboratorios de Orochimaru-sama. Se cree que fueron hacia el País del Agua y Suigetsu conoce mejor la zona —explicaba Karin sin mirar a Sasuke a los ojos— Sé que tienes mucho poder y mi ayuda es invaluable pero tenemos que atraparlos vivos y será más fácil con estos dos.
—Estamos a prueba, si el consejo nos ve…
—Shikamaru fue el de la idea y también es una prueba para ellos —interrumpió Karin encogiéndose de hombros— Así que no tienes que temer por el consejo.
—¿Quién es Shikamaru? Creí que había sido idea de O…
—Los experimentos son de Orochimaru-sama, él fue quien hizo la solicitud a Konoha pidiéndonos a nosotros como favoritos para la misión porque conocemos sus antiguas artimañas —interrumpió a Suigetsu con nerviosismo— Seguramente Shikamaru pensó que reuniéndonos en una misión con Orochimaru-sama, podríamos aprovechar para alguna traición a la aldea y revelar esas intenciones —explicaba Karin sin dejar que el albino dijera nada más— La prueba es para ver si no seguimos conspirando contra La hoja.
—Nos incitan y dan facilidades para traicionar para probarnos —murmuró Juugo.
—Si, es un buen resumen —sonrió Karin.
A Sasuke no le importaba que los pusieran a prueba o no, él ya tenía su camino establecido y no dudaría en enfrentarse a Taka si iban en contra de él, pero estaba muy molesto porque esa misión de dos se había convertido en una de grupo.
Era absurdo tener un grupo con él dentro para la misión, es decir, para Sasuke con el Sharingan y el Rinnegan hipnotizar a los criminales sería sencillo y no tendría que preocuparse porque se escaparan pero si era una prueba como la pelirroja explicaba, tendría sentido ese equipo. Sin embargo, ello iba en contra de sus planes para solicitar tal misión.
—Vámonos —ordenó Sasuke cuando se dió cuenta que no podría alegar al cambio que habían hecho a sus planes.
Resignado, Sasuke se puso en marcha con su equipo a la zona de la misión y podría decirse que aún cuando no lograba resolver su duda, sintió cierta tranquilidad en compañía de sus viejos compañeros. De alguna forma, sentía que la normalidad regresaba, pero esa sensación no duró mucho, pues unos cinco minutos después de su andar, a Suigetsu se le ocurrió abrir la boca, aunque no fue lo que él dijo lo que perturbó el ambiente.
—¿Y ya te rendiste frente a tus competencias? —rió burlón el albino dirigiéndose a la pelirroja.
—¿De qué hablas?
—Ya sabes, tu competencia tras Sasuke. En Konoha hay muchas igualitas a ti ¿No? —obviamente el comentario llamó la atención del azabache que discretamente esperaba la respuesta de Karin.
—Yo no estoy compitiendo con nadie por Sasuke —contestó ella como si al Hozuki se le hubiera ocurrido una idea extraña.
La respuesta de la chica llamó la atención de los tres varones porque había sonado tan natural en su respuesta que si no la conocieran, le habrían creído, de hecho, si no hubiese sido tan convincente en su respuesta, los tres se habrían echado a reír —aunque fuera sólo mentalmente—, pero ella parecía hablar muy seriamente.
—¡Casi me la creo! —Suigetsu forzó una risa cuando salió del shock— Pero nadie creería que dejaste una obsesión así como así.
—No estaba obsesionada —contestó Karin con seriedad, lo que siguió inquietando a los varones pues aunque ella siempre lo negaba, siempre era con nerviosismo o gritándole al albino— No sé de qué hablas.
Aquello dejó sin palabras a los varones pues aún cuando dos de ellos fueran callados, sus pensamientos no podían dar crédito a sus palabras. El impacto fue tal, que nadie se atrevió a decir más, volviendo el viaje silencioso, limitándose a hablar solamente lo estrictamente permitido.
Por supuesto, este silencio no duró todo el viaje, porque por un lado estaba Suigetsu cuya curiosidad le ganaría tarde o temprano y por el otro lado, Karin volvió a hacer algo que desconcertó a todos cuando se habían detenido a comer.
—¿No habrá más ramen? —preguntó Suigetsu aún hambriento.
—No, no comeremos nada más hasta que lleguemos a la primera aldea —contestó Sasuke que ya tenía el viaje planeado.
—Tengo hambre, desayuné antes que ustedes —replicó refiriéndose a los de Konoha, pues él y Juugo habían tenido que salir de casa antes para encontrarse con ellos por la mañana.
—Toma, puedes comer el mío —Karin le ofreció su tazón en tono amistoso.
—¡No estoy loco, seguro lo envenenaste! —exclamó el albino que desconfiaba aún más de ella con ese tono amigable.
—¿Por qué te envenenaría? Estamos en el mismo bando —contestó la pelirroja riendo como si el albino hubiese hecho una broma.
—¿Quién demonios eres y dónde está la bruja de Karin? —preguntó tras haberse levantado precipitadamente de su lugar para amenazar con su espada a la chica.
Sasuke, que estaba más confundido que Suigetsuetsu por las acciones previas de la chica, había observado todo con desconcierto, sin embargo, intervino en la amenaza del albino con gran rapidez. El azabache había actuado por impulso al ver a la chica en peligro, pues había palpado las intenciones asesinas de Hozuki pero ni él mismo entendía cómo era que estando sumido en la confusión, su cuerpo hubiese reaccionado tan rápido.
—Es Karin —afirmó ladeando la espada del albino con la suya.
—No, no es ¿Cuándo la habías visto comportarse así? Ella debería estar encima de ti o gritándome mientras me golpea —decía Suigetsu alterado.
—¡Sólo estoy intentando ser amable! —exclamó Karin en un tono ya más acorde a su personalidad. Cuando se dio cuenta de ello, se arregló la voz y bajó el volumen— ¿Podrías intentar hacer lo mismo?
—¿Ves a lo que me refiero? —preguntó Suigetsu a Sasuke a pesar de mirar a la pelirroja amenazadoramente— Sólo me ha gritado ahora para tratar de disimular su error.
—Si fuera una impostora habría hecho desde el primer momento en que señalaste su forma de actuar —intervino Juugo, quien se daba cuenta que si era su compañera aunque estuviera actuando extraño.
—No seas tan dramático, la gente cambia —siguió Karin— Mejor termina de comer para que nos podamos ir.
—Sasuke… —Suigetsu quiso alegar, porque él no se tragaba la idea de que esa loca lo tratara con decencia y mucho menos que estuviera ignorando al azabache.
—¿Te sientes bien? —preguntó Sasuke a la pelirroja, llamando la atención de todos ante la iniciativa del Uchiha.
—No, sólo es incómodo que me miren como si estuviera poseída o algo así —contestó Karin sin darle mucha importancia al hecho de que el azabache estaba mostrando interés en su bienestar.
—¡Pues si realmente eres tú, deja de actuar tan extraño! —exclamó Suigetsu exasperado.
—¿Prefieres que te grité y golpeé? ¿Acaso eres masoquista?
—¡No! ¡Sólo…! ¡Ah! —gritó Suigetsu desesperado y terminó por dar la media vuelta y volverse a sentar sin despegar la mirada de la pelirroja. Aún sospechaba.
—Terminemos de comer, tenemos que seguir —declaró Sasuke volviendo a su asiento y es que aunque también se estaba volviendo loco por saber lo que ocurría con su compañera, sabía que ella no hablaría con los demás presentes.
El viaje continuó, pero lejos de volver a la normalidad, Karin parecía que poco a poco dirigía sus atenciones hacia Suigetsu: hacer equipo con él, las comidas, los cumplidos, los dulces y quién sabe qué más, lo que estaba volviendo loco al azabache, especialmente cuando el albino fue bajando la guardia poco a poco.
Lo peor es que la situación sólo se agravó al llegar al escondite dónde buscaron pistas para atrapar a los bandidos. Allí decidieron pernoctar antes de seguir las pistas que encontraron y para ese punto, las atenciones de Karin hacia el Hozuki ya casi eran una calca de las que había dirigido a Sasuke en el pasado y el albino, había olvidado sus sospechas y disfrutaba vanidosamente esos cuidados.
—La habitación de la derecha es más cómoda —le sugirió Karin a Suigetsu— No entra el frío de la madrugada.
—Entonces te haré caso. Gracias —sonrió el albino y se metió al cuarto
—De nada. Descansa —se despidió Karin con un tono dulce haciendo que en este punto, hasta Juugo se sintiera incómodo y se fuera tan pronto como sus pies lo permitieron, pero Sasuke, ya no iba a desaprovechar la oportunidad y apenas se vio solo con ella en el pasillo, se situó frente a ella.
—¿Qué estás haciendo?
—Intento ir a dormir —contestó Karin como si no entendiera la actitud del Uchiha.
—Sabes a lo que me refiero.
—No en realidad y estoy muy cansada para averiguarlo. Buenas noches —Karin quiso darle final al asunto pero cuando quiso alejarse, Sasuke la puso contra la pared. No iba a dejar que se fuera sin aclarar las cosas.
—¿Por qué te has estado comportando así conmigo?
—¿Así cómo? —preguntó ella como si el Uchiha estuviera hablando locuras.
—Así… —se interrumpió a sí mismo al no querer admitir que le interesaba saber por qué se portaba distante con él.
—¿Así…?
—Has estado pegada a Naruto las últimas semanas y ahora tratas a Suigetsu como… —"a mí" quiso decir él, pero de nuevo no se atrevió a decirlo. Karin por su parte, dejó unos instantes para ver si él terminaría la frase pero tampoco esperó demasiado.
—¿Por qué te molestaría que pase tanto tiempo con Naruto? ¿Y qué tiene el trato que le doy a Sui? —Sasuke no pudo responder a la primera pregunta y la segunda más bien lo aturdió con ese diminutivo— En serio Uchiha, si no te conociera, diría que estás celoso.
Y si Karin no hubiera hablado de celos, Sasuke seguramente no se habría distraído y la hubiese dejado contra la pared hasta tener una respuesta, pero es que él no se había planteado esa posibilidad hasta que ella lo mencionó.
Esa noche, Sasuke quedó pensativo, tratando de averiguar si esa necesidad tan irracional por saber ese cambio de actitud de la pelirroja tenía que ver con celos, pero por más que lo pensaba, no llegaba a una conclusión.
De verdad que invirtió mucho tiempo pensando en ello al punto de que al siguiente día, se veía cansado de lo poco que durmió y se irritó aún más cuando Karin le preguntó a Suigetsu cómo había pasado la noche y a él no, pese a su evidente desvelo.
—¿Qué dirección tomamos? —habló antes de que el albino contestará.
—No lo sé, no conozco a esos criminales. Jamás había estado cerca de ellos, así que no conozco su chakra. Aún si están cerca, no sabré que se trata de ellos —contestó Karin evidenciando que le había molestado la interrupción.
—Podrías intentar buscarlos —sugirió Juugo— Si son experimentos de Orochimaru, deberán tener alguna rareza que puedas percibir.
—¿Trajeron los archivos? —preguntó Karin al naranjizo y al albino, a lo que el primero, le entregó unos documentos.
Gracias a que Juugo ayudó a centrar la atención en la misión y que ahora Karin leía en silencio los archivos, Sasuke pudo darse un tiempo para tranquilizarse y esperó pacientemente la respuesta de la pelirroja.
—Según los datos y lo que percibo… —mencionó Karin mientras se concentraba en los alrededores— Hay un chakra a 7 km al este parecido al del sujeto cinco —seguía concentrándose— Y otro a 5 km al sur que podría ser del sujeto tres.
—Juugo y Suigetsu vayan por el sujeto cinco —ordenó el Uchiha cuando la pelirroja dió a entender que no percibía más— Karin y yo iremos al sur.
—¿Y si mejor Sui y yo vamos por el cinco? —propuso Karin tomando al Hozuki del brazo, algo que incómodo al grupo.
—Karin…
—¿Qué tiene de malo? —preguntó ella con inocencia.
—Entre los cuatro, tu y Suigetsu tienen una apariencia menos amenazante y habremos de encontrarnos con gente de las aldeas —intervino Juugo nuevamente, quien también le estaba poniendo nervioso la situación— Es mejor si cada uno va en grupos diferentes para no llamar demasiado la atención.
—Vámonos —ordenó el Uchiha tomando a Karin del brazo para ponerse en camino sin despedirse de los otros dos.
—Puedo caminar sola —replicó Karin después de algunos minutos en que Sasuke siguió llevando a la chica del brazo, a lo que él la soltó sin más.
—Sólo apresúrate. Quiero acabar con esto pronto.
—Por eso quería ir con Sui —bufó Karin ante la actitud del Uchiha— Sé que no te agrado pero…
—¡Deja de llamarlo así! —se volteó hacia ella con agresividad pero al ver su rostro asustado, él volvió a darle la espalda— Jamás dije que no me agradaras.
Y tras decir ello, Sasuke apresuró el paso. Ahora se sentía más contrariado porque necesitaba aclarar lo que le ocurría a Karin pero no quería enfrentarse más a esas dudas con las que había estado lidiando desde la noche anterior.
El resto del camino hasta el encuentro y captura del primer criminal se hizo en silencio y no tardó mucho. Es más, habían atrapado a dos más de los experimentos que viajaban con el objetivo pero cuyo chakra no tenía modificaciones evidentes.
Una hora después, se reunieron con los otros dos miembros del equipo en la guarida dónde habían pasado la noche y ellos habían capturado un total de tres de los criminales más uno que éstos habían reclutado en el camino tras su huída.
—¡Juugo, Sui! ¡Qué buen trabajo! —les festejó la pelirroja y les dió un beso en la mejilla a cada uno— Debí viajar con ustedes.
Y antes de que alguno articulara cualquier palabra, el Uchuha, irritado, se acercó a los presos y con su doujutsu los hipnotizó para que le revelaran información de los demás. Habiendo estado presos todos juntos, debían tener pistas del resto de los fugitivos.
—Suigetsu, tú te quedas aquí para vigilar a estos —ordenó Sasuke que intentaba borrarse de la mente esos inocentes besos— Juugo, tu vas a ir a la Niebla por los dos criminales de rango A —y sin mirar a la pelirroja— Karin, tu vienes conmigo.
—Si hay que entrar a la Niebla ¿No sería mejor que fuera Sui en lugar de Juugo? —replicó Karin sin entender la elección cuando el Hozuki conocía la aldea pero es que el Uchiha no quería que el albino tuviera más méritos… ni más besos— Además, siendo él de allí podría pasar desapercibido porque Juugo…
El azabache tomó a Karin de nuevo del brazo y se la llevó sin dar explicaciones, porque no tenía ningún motivo coherente para exigir que las cosas se hicieran así, pero una vez adentrados en el bosque, la pelirroja se soltó de él enfadada.
—¡¿Por qué actúas tan extraño?!
—¿Yo actúo extraño? —preguntó exasperado— ¡Eres tú la que de un tiempo para acá actúas como otra persona!
—¿Ah sí? ¿Y cómo actúo?
—¡Cómo si me odiaras!
—¡¿Y cómo se supone que deba tratar a la persona que me traicionó?! —replicó Karin y el azabache se quedó mudo— A pesar de todo, soy amable contigo.
—Ya te dije que…
—Palabras, palabras… Quiero al menos una acción que me diga que estás arrepentido. Sólo pido una —señaló la pelirroja y Sasuke enmudeció sacándole a ella un suspiro pesado— Acabemos con la misión. Quiero volver a casa lo antes posible.
Karin echó a andar y Sasuke fijó la mirada en ella. No esperaba que de verdad estuviera de fondo el asunto de la guerra, pero ella tenía razón, pues aún cuando él era un hombre de palabra, él no había hecho nada que demostrara su arrepentimiento. Eso sí, el Uchiha seguía firme en que aún no encontraba una forma de compensarla pero eso no significaba que él debía actuar con ella como si no le hubiese hecho nada.
Ella se perdió de su vista entre los árboles mientras Sasuke finalmente reconocía para sí mismo su error, es decir, en su búsqueda de venganza había herido a más de una persona y a todos aquellos que significaban algo para él, de una forma u otra les demostraba su arrepentimiento. Por ejemplo, con la aldea lo hacía aceptando su castigo sin replicar, con Naruto y Sakura se mostraba más amistoso como antes de irse de la aldea e incluso con Juugo y Suigetsu los había ayudado, a uno a ponerlo en contacto con Tsunade para analizar su sello y al otro dándole pistas sobre el resto de las espadas de la Niebla, pero por Karin no había hecho nada. Y no, apelar para que les levantaran el castigo no contaba, porque él lo hizo con otro motivo.
Sasuke pensaba en todo ello cuando de repente oyó a Karin gritar y sin siquiera pensarlo, corrió velozmente a buscarla.
A pesar de su rapidez, no lograba vislumbrarla por ningún lado a la pelirroja y no fue sino hasta que la oyó gritar de nuevo que pudo ubicar el lugar donde ella estaba.
—Calculé bien los movimientos de Orochimaru —habló un hombre alto y musculoso que coincidía con la descripción del criminal de rango S y detrás de él, se encontraban el resto de los criminales que había que atrapar, pero la atención de Sasuke estaba en el hecho de que estos cuatro hombres, tenían cautiva a Karin.
—Sueltenla —ordenó con tal frialdad que hizo titubear a los criminales e incluso a Karin.
—Antes de que se te ocurra hacer un movimiento, déjame decirte que si esperas rescatar a tu novia con vida, es mejor que no te muevas —el líder señaló la red dónde tenían a Karin presa— Ella está indefensa porque ésta preciosidad anula y absorbe el chakra de quién está atrapado. Si ella intenta salir, la red la electrocutará con su propio chakra —decía burlón para después mostrar que sus compañeros amenazaban a la pelirroja con kunais cuando Sasuke pareció querer ignorar la advertencia— Cualquiera de nosotros la apuñalará apenas toques a uno.
El Uchiha se detuvo a mirar la situación en caso de que el bandido estuviera fanfarroneando, pero él pudo notar que algunos de los sujetos tenían golpes, seguro defensa de Karin y que ella se veía pálida, quizá, por los efectos de la red. ¿Cómo diablos la habían atrapado? Bueno, no iba a ser gran problema, después de todo podría hacerse cargo de ellos con su doujutsu.
—Si no la sueltan…
—¿Nos mirarás feo? —se burló el líder y los demás lo siguieron en risas dejándole ver a Sasuke que su poder ocular no funcionaba— ¿Y ese ojo tan raro? ¿Dónde está tu sharingan?
—¿Qué ocurre? —se oyó la voz de Karin que también se sorprendía a la falta de efectos.
—Sabíamos que ustedes terminarían por venir a buscarnos —siguió el líder— Siempre yendo como los perros falderos de Orochimaru obedeciendo sus órdenes. Pero no contábamos con que sólo habría un sharingan.
—Llevan tanto tiempo encerrados que ahora no saben nada —habló Karin burlona, pero no dispuesta a revelar nada sobre el Rinnegan— Aún sin su doujutsu, Sasuke puede vencerlos fácilmente.
—Quizá, pero podemos asesinarte antes de que él llegue y logre terminar con todos nosotros —se burló el hombre al que Karin recordó en los documentos con el nombre de Akuma— Vamos a probar quién es más importante para tu novio, Orochimaru o tu.
—¡Él no es mi novio! —exclamó la pelirroja de repente— Eligieron mal a su rehén.
—Ya lo veremos —habló uno de los bandidos tomando a Karin por detrás para amenazar su cuello.
Sasuke miró la escena cerrando los puños mientras buscaba una forma de liberar a su compañera, pero no lograba concentrarse bien. Su mente seguía llena de todas sus dudas, de esa negación tan vehemente de Karin respecto a ser novios y la inquietud que le causaba verla presa.
—Creo que ya te diste cuenta de que no hay forma de que liberes a tu novia —sonrió Akuma— Pero puedes hacer algo por nosotros a cambio de liberarla.
—¡Maldita sea! ¡Que no somos novios! —exclamó Karin revolviéndose en los brazos del bandido que la amenazaba sin ser tan brusca para evitar activar la red— ¡A él no le importa si vivo o muero!
—¿Qué quieren? —preguntó Sasuke bajando la guardia al oír a la pelirroja.
—Así me gusta —rió Akuma satisfecho en compañía de su séquito— Queremos tu sharingan.
—Sólo hay uno ¿Cómo…?
—Eso lo decidiremos después —Akuma calló a uno de sus subordinados para volver su vista al Uchiha— ¿Qué dices? ¡Ah! Pero no es lo único —dijo antes de que Sasuke tuviera tiempo de reaccionar— También quiero que me traigas el cuerpo del Kazekage.
—¡Ey! ¡Jefe! Quizá Rasa ya no sea el Kage ahora —señaló otro de los subordinados.
—Recuerdo haber oído que su hijo es el actual Kazekage —comentó otro.
—Eso será suficiente para tomar mi venganza —miró al Uchiha para hacerle saber que ese era su deseo completo— Por supuesto, puedes quedarte con tu sharingan para esa tarea, pero no intentes traer refuerzos o tendernos una trampa, recuerda que tenemos la ventaja sobre ti —dio una señal para que el hombre que amenazaba el cuello de la chica usara fuerza en el kunai— Tienes tres día.
—Bien —contestó con aspereza. Después de todo, esa oportunidad era la mejor que tenía para pagar su deuda con Karin, pero principalmente no quería que le hicieran daño.
—Esta perra fue la que me atrapó hace cinco años y desde entonces, he sido la rata de laboratorio de Orochimaru —decía el hombre que sostenía el kunai llamando la atención del Uchiha— Yo no pienso dejarla ir, no importa que ese imbécil nos de su sharingan ni que mate al Kazekage.
—No puedes hacerle daño —advirtió Akuma preocupándose de que su subordinado, sobrepasado por el rencor, arruinara sus planes.
—Si llegan a lastimarla…
—Nadie le hará daño mientras cumplas —aseguró Akuma para luego mirar a su compinche aunque sus palabras seguían dirigidas al azabache— Sabemos que sin ella como rehén, no somos rivales para ti.
—¡Seré yo quien los asesine si no me sueltan ahora mismo! —exclamó Karin de repente, quien por algún motivo no había reaccionado sino hasta ese momento.
—No colmes mi paciencia —amenazó el hombre del kunai, lo que puso a Sasuke en posición de ataque.
Uno de los bandidos se acercó a su compañero que parecía perder la paciencia por vengarse, algo le murmuró y ello pareció satisfacerlo, pues además de sonreír, se lamió los labios mirando a la chica.
—¡Suéltenme malditos pervertidos! —gritó Karin luchando por huir al haber alcanzado a escuchar aquello pero además de estar bien sujeta, la red se activó dándole un choque eléctrico.
Sasuke sintió un fuego de ira crecerle por dentro al ver el cuadro, pues aunque no oyó nada, su instinto le decía a gritos lo que a esos malditos les había pasado por la mente. Su mirada lasciva los había delatado y ello fue el detonante para que el Uchiha, en un impulso iracundo, se lanzara contra los maleantes con tal rapidez que ninguno de los criminales fue capaz de reaccionar a tiempo para defenderse o aprovechar a su rehén.
Quizá los bandidos habrían tenido alguna oportunidad si la red no hubiese estado activa, pues al ver la lucha de la pelirroja, todos ellos se separaron lo suficiente para no tocarla y evitar ser víctimas de la red por contacto. Sin embargo, este breve instante fue suficiente para que Sasuke dejara a todos los criminales fuera de combate y más allá de ello, arremetió contra ellos con tal violencia que fue Karin quien tuvo que detenerlo.
—¡Detente! —le gritaba y por atrás lo abrazó aún sabiendo que no tenía la fuerza para detenerlo— ¡Basta!
Ella no estaba llorando y aún así su voz se deshacía en angustia cuando le suplicó que se detuviera. De no ser por ella, quizá habría destrozado los cuerpos de los infelices, unos murieron por el primer golpe y otros sufrieron más antes de perecer.
—¿Estás bien? —se oyó la voz fría del Uchiha cuando pudo recuperar el sentido pero no tuvo el valor de dar la media vuelta y mirarla a la cara.
—Si… pero ahora…
—Yo me haré responsable de esto —contestó Sasuke quien sabía que la angustia de su compañera radicaba en que Konoha les había pedido llevar a los criminales con vida pues todo experimento de Orochimaru tenía que ser evaluado y este incidente los volvería traidores.
¿Cómo? Los sujetos de experimentación de Orochimaru tenían muchos secretos que sólo otro desalmado podría querer repetir en otro ser humano, así que cada experimento al ser único, debía evaluarse para beneficio de los shinobis. Al ser Orochimaru quien solicitó el trabajo a Konoha con petición de sus antiguos secuaces, sospechaban que él hubiese dado la orden en secreto de eliminarlos para proteger los secretos y si bien nadie en Konoha les mencionó esos detalles, tanto Sasuke como Karin eran lo suficientemente inteligentes para detectar tal trampa en esa misión de prueba.
—No puedes, si te enmarcan como traidor, ésta vez ni Naruto podrá ayudarte a…
—Ésto fue mi culpa, voy a asumirla —contestó el Uchiha soltándose de Karin sin mirarla y comenzar a andar, tragándose la pregunta que quería hacerle: "¿Con esto dejarás de odiarme?"
—¡Tiene que haber alguna forma! —exclamó Karin mirando los cuerpos de sus captores.
—No van a creernos que fue en defensa propia. Nuestro nivel no es comparable —contestó Sasuke sin dejar de avanzar.
—Llevaremos la red y si encontramos cómo evadieron tus doujutsus y lo presentamos, al menos tendrían que dejarnos a prueba más tiempo —comentó Karin decidida a registrar los cadáveres.
—No servirá de nada —contestó Sasuke deteniendo sus pasos para mirar a la chica con calama, pues oírla con aquellas palabras de preocupación por él, era como haberla recuperado— Los ancianos buscarán cualquier excusa para condenarme.
—Pero Shikamaru…
—Aunque él y Kakashi confiaran en mí, los ancianos se opondrán señalando falta de objetividad en ellos dos, quizá lleven el caso a la cumbre de los Kages y…
—¡Tenemos que intentarlo! —exclamó Karin continuando con su búsqueda— No voy a abandonarte.
Sasuke quiso acercarse a ella y mirarla a los ojos para oírla repetir esas palabras, pero sí se abstuvo, fue porque no tenía caso. Si ella realmente había recuperado el interés en él, no valía la pena volverse cercano a ella, porque él sería señalado como traidor y eso podría significar una vida encerrado o condena de muerte.
—Déjalo, tenemos que…
—¿Qué es esto? —Karin encontró unos fragmentos de vidrio cerca del rostro de uno de los criminales. Confundida, buscó más de estos trozos esperando encontrar suficientes para formar un frasco o algún otro objeto.
—Karin…
Ella lo ignoró y él se acercó sólo para intentar llevársela, pero aparentemente ella logró descubrir algo, pues antes de que él pudiera tocar su hombro, ella hizo una exclamación.
—¡Lo tengo! —ella sonrió y se acercó al resto de los cuerpos, uno a uno examinando los rostros de estos. Se notaba más feliz con cada uno de los cuerpos que examinaba— Creo saber cómo omitieron tu doujutsu —afirmó mostrándole lo que había encontrado— Tenían estos vidrios en los ojos.
—¿Vidrios?
—Si, parece ser que los usaron como una especie de anteojos pegados a los ojos, esto debió ser lo que usaron para evitar tu doujutsu —Sasuke no entendía cómo algo tan sencillo podría bloquear su kekegenkai— Pero esto no parece vidrio común, de serlo, se habría hecho añicos por completo a causa de los golpes y esto, aunque se rompió, son pedazos visibles.
—Aunque tengas razón, eso no cambiará el hecho de que los ancianos quieran culparme, ellos…
—Tu mismo dijiste que ellos usarán el ser objetivos para acusarte y no podrán hacerlo si les damos esta clave. También llevaremos los cuerpos para que los analicen y puedan recolectar toda la información rescatable aunque estén muertos. —ella pareció sorprendida de lo que dijo y le dio la espalda al azabache— Simplemente no pueden juzgarte sólo por protegerme y no puedo permitir que hagan una injusticia tan grande.
—Si te involucras, pueden sospechar de ti también —señaló Sasuke nada convencido de la insistencia de la pelirroja y un poco confundido por la actitud de recién.
—Ese ya es asunto mío —puntualizó con agresividad— Ahora, quédate aquí, iré por Suigetsu y Juugo para que vengan a ayudarnos a mover todo esto.
Sasuke la dejó ir, porque no merecía la pena seguir discutiendo, él estaba consciente de su situación y no se arrepentía de haber asesinado a esos malnacidos. Simplemente no soportó pensar que pudieran hacerle daño a Karin y mucho menos de aquella forma tan repulsiva.
Mientras Uchiha esperaba la llegada de sus compañeros, miró los cuerpos deformes de los criminales con desprecio, al tiempo que se daba cuenta que ese impulso tan efervescente de arriesgar su vida por otro, sólo lo había tenido con Naruto, cuando se había interpuesto en el ataque de Haku. Recordaba, que en aquél momento su cuerpo reaccionó solo aun cuando tenía un objetivo claro para su vida y era lo mismo que le había ocurrido al ver a Karin en peligro, primero cuando aceptó traicionar a Konoha yendo por Gaara y entregando su Sharingan y después cuando sin pensarlo, asesinó a los criminales.}
Gracias al periodo que sus compañeros tardaron en volver, Sasuke tuvo suficiente tiempo para analizar todo lo que había pasado y el cómo había llegado a ello. Todo había iniciado al hecho de que Karin había decidido actuar con él como si apenas existiera y entre más duraba esa actitud, más deseaba él el saber el por qué. Finalmente, las circunstancias los llevaron a una situación crítica donde él pudo darse cuenta de algo que había estado ignorando: Karin significaba más para él de lo que pensaba.
Las pruebas de ello iban desde muy atrás cuando vivían juntos con Orochimaru, pero aquellas que iban más allá que las de sus compañeros, habían iniciado desde que su deseo por salvar a la pelirroja del Hachibi le había podido despertar un nuevo poder. A partir de allí podía mencionar el hecho de que al traicionarla, lo hizo consciente de que ello aumentaría su poder por el dolor de perderla; que fue con la única con la que se disculpó y prometió compensarla tras lo ocurrido en la guerra; era a la única que no había compensado de ninguna forma en todo ese tiempo porque nada le parecía suficiente para obtener su perdón y ahora, simplemente estaba dispuesto a renunciar a su libertad o su vida frente a Konoha, con tal de salvarla.
En su reflexión, también pudo darse cuenta que él no habría hecho consciente nada de ello de no ser por esa actitud que ella había adoptado para con él en las últimas semanas. Karin no había cambiado su actitud hacia él después de la guerra, lo que le dejaba un sentimiento de que ella seguiría aceptando lo que él decidiera, pero cuando la pelirroja cambió, mostrándose distanciada, el azabache pudo darse cuenta que no sólo actuaba, sino que de verdad ella se estaba distanciando y que él lo odiaba.
Sasuke se había equivocado al no haber hecho nada por ella y aunque ahora finalmente había actuado, sus caminos se dividirían.
Para cuando Taka volvió, Sasuke ya había terminado sus cavilaciones pero no habló nada al respecto con su equipo, simplemente se limitó a comunicarles al par de varones que no debían alarmarse sobre lo ocurrido y que él tomaría toda la responsabilidad.
El camino de regreso a Konoha fue sombrío y la única que parecía animada, era Karin, que usaba los descansos para analizar los cadáveres tratando de recabar tanta información como le fuera posible. Con respecto a sus tratos, no podía decirse mucho, puesto que estaba tan concentrada en su tarea, que tenía muy poca atención a cualquiera de los del equipo.
Cuando finalmente llegaron a Konoha, el alboroto no se hizo esperar al notar a los muertos y aun cuando Sasuke se presentó como el responsable, todo el equipo terminó encarcelado en sitios separados.
Nada de ello extrañó al Uchiha, era lógico que Konoha actuara así en una situación como esa y cuando lo interrogaron, omitió decir que todo había sido para rescatar a su compañera, pues lo mencionara o no, ellos lo verían como una excusa y sería más sencillo convencerlos de su delito si sólo mencionaba que había matado a los criminales porque sólo así podrían capturarlos.
Pasó una semana sin que nadie le mencionara a Sasuke cuál sería su destino y para ese momento el equipo 7 ya había regresado de su misión. Obviamente, Naruto y Sakura hicieron un alboroto al estar a su favor —especialmente el rubio— pero ni así parecía que fueran a soltarlo.
Todo ese tiempo, le permitió a Sasuke seguir con sus reflexiones respecto a Karin, pues aunque ya había concluído previamente que ella era importante para él, había algo más que no lograba sacarse del pecho. Al principio creyó que era por orgullo y aunque había parte de ello, la principal razón era porque, mientras tuviera la deuda de la guerra con ella, él no merecía aspirar nada más.
Para el octavo día, tanto Naruto como Sakura fueron a verlo a la prisión.
—¡Eres libre! —exclamó Naruto desbordando alegría mientras impaciente, esperaba que el guardia abriera la prisión.
—¿De qué hablan? —preguntó Uchiha confundido.
—Se comprobó que no eres un traidor —contestó Sakura llorando de alivio y el guardia comenzaba a abrir las esposas que restringían el chakra del joven.
—¿Cómo? ¿Qué pasó con el resto?
—Los chicos fueron liberados de inmediato cuando los otros criminales atestiguaron que esos dos no tuvieron que ver con las muertes —contestó Sakura.
—¿Y Karin? —preguntó preocupado, pues ella no tenía la misma coartada y se veía dispuesto a correr a buscarla.
—Karin-chan estuvo trabajando día y noche para probar tu inocencia —sonrió Naruto.
—Ella explicó que mataste a esos criminales para protegerla —explicaba Sakura con una sonrisa inquieta— Al principio los ancianos no le creyeron pero además de entregar los utensilios que los puso en aprietos, se ofreció a investigar los cuerpos bajo vigilancia estricta —hizo una breve pausa— Nosotros llamamos al Kazekage y a la Mitsukage y así se consideraron sus criterios en la toma de decisiones.
—Además Karin-chan recolectó mucha información de su investigación, incluídas cosas que difícilmente Orochimaru sabría —decía Naruto entusiasmado demostrando admiración por la pelirroja.
—También ayudó que Kakashi-sensei comprobara la efectividad de los vidrios que ella dio como prueba de su historia —llegó Shikamaru que ya había oído parte de la conversación— Sólo que deben estar conscientes que los ancianos no están satisfechos con la resolución.
—¡Pero tendrán que tragarse su coraje porque los Kages nos apoyaron! —exclamó Naruto con su escandalosa voz.
—Les sugiero que no tomen misiones fuera de la aldea por una temporada, los ancianos seguirán teniéndolos en la mira —declaró Shikamaru— Sólo aceptaron su liberación porque temían que los Kages los aceptaran como refugiados al negarse a verlos como criminales —encendió un cigarrillo— Ellos prefieren tenerlos aquí en la mira que como aliados de otras aldeas.
—¿Dónde está Karin? —preguntó Sasuke apresurado pues aunque entendía la importancia de que le informaran todo aquello, necesitaba ver cómo estaba ella.
—Ella dijo que quería descansar, tuvo unos días muy pesados —contestó Sakura— La invitamos a venir por ti pero…
Sasuke salió apresurado de la cárcel en busca de la joven pelirroja, a quien no pudo encontrar de inmediato pero que en una segunda vuelta a su casa, ella le abrió la puerta.
—Qué bueno que…
—Gracias —soltó el Uchiha.
—Yo… tu… no sé de qué hablas —titubeó Karin.
—Sé lo que hiciste.
—Le dije a Naruto que no abriera la boca. ¿Por qué tengo un primo con la cabeza tan dura? —murmuró ella con enfado para luego responder al azabache— No agradezcas, no iba a cargar contigo en mi conciencia.
—Tenías razón —contestó Sasuke de repente y Karin, confundida, preguntó con la mirada a lo que se refería— Merezco el trato que me das —ella quedó incrédula con lo que oía— Yo... siento mucho el haberte casi matado y después haberte abandonado.
—No necesito otra disculpa.
—Lo sé, pero no encontraba la forma de poder compensarte algo tan grave y mi error fue suponer que todo seguiría igual mientras tanto —explicaba con solemnidad el Uchiha dejando a la pelirroja sorprendida.
—Me salvaste la vida de esos criminales, estamos a mano.
—No. A pesar de ello, nos metí en problemas por no poderme controlar y fuiste tu quien me salvó a mi. Me has salvado más veces de las que merezco y con ello en cuenta, mi vida te pertenece.
—¿Qué? —ella estaba estupefacta con sus palabras.
—Mi vida está en tus manos y no me opondré a lo que decidas con ella.
Las palabras de Sasuke fueron firmes y sinceras, lo que descolocó a Karin en un principio, sin embargo, ella se recompuso y tras dar inhalar y exhalar un poco de aire, miró al azabache a los ojos.
—Si es verdad lo que dices, entonces sólo voy a pedirte una cosa y quiero que me lo jures por tu familia, por tu hermano.
—Sea lo que sea, te lo juro.
—Vas a buscar tu felicidad y en el proceso vas a vivir tu vida lo mejor que puedas —dijo con voz temblorosa y él la miró confundido— Yo no quiero tu vida como el pago de una deuda, tampoco necesito que me des una recompensa, yo sólo quería saber que te importaba, como compañeros al menos —su voz temblaba aún más— Aún si no te importo, sólo quiero honestidad y que vivas feliz.
—Karin…
—Ahora que me lo has jurado, sólo cúmplelo —lo interrumpió— Anda ve, que yo necesito descansar.
El Uchiha quedó sorprendido con las palabras de la pelirroja, las cuales le causaron alivio y dolor al mismo tiempo. Sin embargo, hizo a un lado sus emociones cuando notó que ella retrocedía para cerrar la puerta en su cara y en un movimiento rápido, él no sólo detuvo la acción de ella, sino que la tomó entre sus brazos y la besó.
—Ya te dije que no te quiero como una deuda —Karin había roto el beso y pretendía liberarse de él, pero Sasuke no lo permitió.
—Estoy haciendo lo que me pediste —declaró antes de volverla a besar y es que ahora que no había deuda, él podía ser libre de expresar aquello que había descubierto en las últimas semanas y era que estaba enamorado de ella.
Él no estaba seguro de cuándo comenzó aquél sentimiento, pero estaba seguro que no se dio cuenta de que existía sino hasta que ella decidió alejarse de él y mostrándole, con atenciones a otros, que el cariño se esfuma cuando no se cultiva por lo que es fácil que cualquier otro reciba ese afecto.
Hablando de otros recibiendo afecto, una vez que se hicieron novios, Sasuke no ocultó su desagrado a la cercanía de Karin hacia Naruto y Suigetsu, pero pronto supo que esa proximidad con el rubio, era porque los Uzumaki habían descubierto que eran primos en segundo grado. En cuanto a Suigetsu… la situación era muy diferente pues había sido intención de la pelirroja resaltar su desapego a Sasuke dándole atenciones a aquél con el que más peleaba, así que por su propia integridad, el Hozuki se mantuvo alejado de la pelirroja una temporada, por lo menos hasta que al Uchiha se le acabaron las ganas de golpearlo.
Por suerte para Suigetsu, pudo mantener esa lejanía gracias a que los ancianos prohibieron que Taka volviera a hacer una misión y por supuesto, los cuatro permanecieron en la mira de estos, pero con el tiempo, los ancianos murieron y Taka pudo volver con una que otra misión. Además, poco a poco se habían convertido en parte importante de sus respectivas aldeas, aunque con funciones diversas y Sasuke, tal como se lo juró a Karin, vivió su vida lo mejor que pudo, buscando su felicidad, la cual encontró en la Uzumaki y la familia que formaron juntos.
