Acá estoy con el tercer capitulo! :D
Sobre la ayuda que les pedí por el nombre de Undertaker, tengo entendido (Y me confirmaron algunos comentarios) que él no se llama Adrian Crevan, una fans lo nombro así, pero no es su nombre real. Lo que cual agradezco por que mi ex se llama Adrian y no quería llamarlo así :D
Así que tendremos que hacer unas votaciones, les daré unos cuantos nombres y ustedes eligieran cual sera el de nuestro bello shinigami.
¿Por que hago esto? Muy fácil, tenia un perro que se llamaba guau guau y un pollito que se llamaba pio pio...u/u
Nombres:
1-Jack
2-Jeff (soy fan de Jeff The Killer)
3-Theo (Mi actor Favorito es Theo James, es guaaaapo *¬* Ademas Undertaker tiene cara de Theo xD)
4-Paquito el del barrio (Admítanlo, cuando pone cara de loco es un paquito cualquiera...)
5- James ( El apellido del papasito actor también sirve como nombre *¬*)
Aclaraciones: Uno de los sobre nombres de Kiara para Undertaker sera Grim.
¿Por que? Estaba instalando el juego los Sims y sin querer lo instale en ingles, cuando empece a jugar mate a mi Sims por que estaba aburrida y apareció la Parca ´´The Grim Reaper´´ Y me pareció super chulo, luego en unas historias leí que también le decían de esa manera, así que ¿Por que no? xD
Agradecimientos:
**Masha Rue: Muchas gracias por las indicaciones para cambiar de categoría. Yo tambien tengo una debilidad por los peliplatas: Undertaker, Sesshomaru y Kakashi Sensei *¬* **
** AlexaMiddleford-19: Muchas Gracias por leer. Claro que Lizzy estará! ¿Quien mejor que ella para hacer reir un rato a Kiara viendo como molesta al conde? xD **
**Darien W: Me alegro que te gustara el Capitulo, el fin de todo esto es darles un buen rato a ustedes :) **
**omg: Me alegro que te gustara! Espero que me sigas hasta el infinito y mas allá! **
**Daiiki Uchiha: Lamento ser tan cruel, pero solo sufrirás 7 días a la semana XD Me alegro mucho de que te gustara! Espero sigas leyendo y comentando :) **
**Patata: Me alegro que te gusta. Si, el principio era algo complicado, pero casi todo esta resuelto en el cap 2, ademas mas adelante se irán aclarando las cosas. Aun queda mucha historia! :D **
Si tienen mas nombre chulos para nuestro desquiciado Shinigami, díganlo en los comentarios! Sin nada mas que decir, disfruten el capitulo! :D
Los personajes son de Yana Toboso.
Anteriormente…
— Te aconsejo que te cuides joven conde~~- Le murmuro, agachándose a su altura, mirándolo fijamente con sus electrizante ojos verdes.- Esa mujer es capaz de volver loco a un demonio, supongo que te diste cuenta. Ya lo hizo conmigo, tu mayordomo no durara mucho en caer je~ je~- Rio levemente de forma tétrica, haciendo fruncir el ceño a Ciel.- Pero descuida ~~ Muy pronto vendré por ella. Puede que sea antes de que se descontrole.
— ¿A qué te refieres con eso?- Pregunto el conde, tomándolo de la manga al ver que se marchaba.
— Piensa un poco conde~~ - Le respondió ya sin mirarlo.- Ella no es humana del todo, nadie que posea más de un alma es humana. Ella es un no-humano completamente desconocido, las muñecas bizarras no son nada en comparación a ella. No sabemos de lo que pueda ser capaz y hasta donde pueda llegar su extraño poder. Pero ten en cuenta, que ya esta embrujando a tu mayordomo~~
— ¿Piensas que es peligrosa?- Pregunto preocupado.
— No del todo~~- Le respondió dando unos suaves golpes a la cabeza del conde.- Solo hay que vigilarla. Así que cuida bien de mi pequeña saltamontes. – Le murmuro antes de salir de la habitación.
Ese mayordomo, cambiando
Habían pasado ya tres meses desde su llegada a la mansión y un poco menos desde la visita de Undertaker. Ciel se había encargado de mantenerla vigilada en la mansión, y por ende le tenia de terminantemente prohibido salir de esta. Pero la tarea se le hacía difícil teniendo en cuenta de que Kiara era híper activa y bastante curiosa.
Las clases con Sebastián iban de maravilla, aprendía rápido y memorizaba todo, hasta que el mayordomo la tocaba más de la cuenta o le robaba uno que otro beso, en esas ocasiones ambos perdían totalmente la concentración.
Más de una vez, se le había escapado datos del futuro, sorprendiendo a ambos caballeros al nivel de querer obligarla a seguir hablando para conocer más detalles.
-FLASH BACK-
Kiara se encontraba con la cabeza apoyada en una mesa que habían instalado en el despacho del conde, mientras Sebastián la miraba con el ceño fruncido frente a una pequeña pizarra.
— My lady, ponga atención. Y no recueste su cabeza de esa manera, le dolerá el cuello.- Regaño el mayordomo a la aburrida joven que lloraba de manera teatral.
— ¡Pero me aburro! –Se quejo cruzándose de brazos.- Ya me sé memoria el descubrimiento de América y toda esa aburrida historia.
— Si es así, demuéstralo.- Desafío Ciel a la joven, mirándola con una sonrisa burlona desde su escritorio.
— Ok.- Respondió sonriendo confiada, esa materia era de 5to Básico.- Fue el 12 de Octubre de 1492. Cristóbal Colon, no tenía nada mejor que hacer en un día viernes, así que decidió ir a pedir prestado un gran barco con tripulantes a la reina Isabel. Ella al principio no quería.- Kiara se acomodo en la silla, levantando sus piernas por un lado de esta, mirando a ambos divertida mientras seguía con su relato.- Tú debes entender por qué.- Apunto al conde con el lápiz que tenía en la mano.- Todo eso requería dinero, aparte el nada tonto Colon quería oro y joyas para darle a los nativos cuando encontraran tierra. Claro, todo era suponiendo que encontrara tierra. Al final, todo se decidió en un juego de poker donde la reina perdió y tuvo que costear todo el viaje de aburrido Colon. Fin.- Termino de hablar y no puedo evitar estallar en carcajadas al ver las confundidas caras de los dos hombre presentes.
— Teóricamente sus conocimientos están exactos.- Alago Sebastián con una sonrisa.- Pero de lo que hablo, solo entendí la mitad.
— Esto es ridículo.- Se quejo el conde, viendo como ella aun se retorcía de la risa.- ¿De qué muelle partieron? – Pregunto enojado.
— Si no me equivoco, del puerto andaluz.- Respondió limpiando las lagrimas que se habían acumulado en sus ojos de tanto reír.
— Es correcto joven amo.- Dijo Sebastián mirando al conde con una sonrisa.
— Miren.- Llamo Kiara a los caballeros.- De verdad se todo eso. El descubrimiento de América, la primera y segunda guerra mundial, la guerra fría…- Iba a seguir hablando pero Ciel se levanto apresuradamente de su cómoda silla y golpeo el escritorio con ambas manos, exaltándola.
— ¿Primera y segunda guerra mundial?- Pregunto el conde totalmente pálido.
— Si.- respondió ella confundida.- La primera fue en el año 1914…- A medida que fue hablando su tono se apago por completo.- ¡ups! Creo que no debí decir eso.-Se cubrió la boca con su mano y sonrió tímidamente.
— Creo que acaba de cometer un error, my lady.- Se burlo Sebastián con una sonrisa.
— Kiara.- Llamo Ciel.- Tienes que decirme que país inicia la guerra, tengo que prevenir a la reina.
— Nop.- Le respondió Kiara mientras se levantaba de la silla y ordenaba los cuadernos que tenia sobre la mesa.- No debí decir eso, no voy a revelar datos futuros y no puedes hacer nada para obligarme. Conozco mis derechos.- Tras decir eso, salió corriendo de la habitación. El Conde la persiguió por 3 días, luego desistió al darse cuenta de que en verdad ella no iba a hablar.
-END FLAS BACK-
— ¡Detesto ponerme estas cosas! –Se quejo Kiara tratando de soltar un poco el corsé que la asfixiaba. –No entiendo por qué debo usarlos, tengo pecho plano no se trasluciría nada.
— Es necesario.- Respondió el conde mientras comía una tarta de trufas.- Además, sigo teniendo la esperanza de que el corsé te quite el aire y de que quedes inconsciente por unas horas.
— Eres cruel.- Se defendió ella tirándole una servilleta hecha bolita.- Y si te gustan tanto los corsé, ponte uno tu.
— El joven amo ya uso anteriormente un corsé.- Delato el mayordomo a su joven que amo que enrojecía hasta las orejas.
— ¿En serio? –Exclamo sorprendida mirando al mayordomo, al ver que este asentía con una sonrisa burlona, miro al conde con una sonrisa macabra. –No te creía con eso gustos tan finos Ciel.- Se burlo mientras lo picaba con el dedo.
— ¡Basta los dos! – Se quejo mientras se ponía de pie y entraba a la mansión. –Ya no puedo estar tranquilo en mi propia casa. – Susurro suspirando. Sin lugar a dudas esa mujer era un dolor de cabeza, pero cuando Sebastián le daba pie para burlas, ambos se volvían insoportables.
Ya cansado, el conde se dirigió a su único lugar con paz, su estudio. Ahí podía estudiar tranquilo sin que esa mujer entrara a molestarlo, ya le había asignado una habitación para sus clases, así que el estudio volvía a ser solo suyo. Estuvo un par de horas tranquilo, leyendo y repasando sus estudios, le resultaba increíble que esa mujer tan ruidosa le fuera mejor que a él en la memorización de documentos.
— Joven amo. –Llamo Sebastián entrando con una bandeja donde traía una pequeña carta.-Acaba de llegar una carta de su majestad la Reina.
El joven conde tomo la carta que su mayordomo le ofrecía y la abrió con cuidado.
Para mi querido niño:
¿Cómo has estado? ¿Has comido bien? Espero que así sea, la última vez que te vi te encontrabas muy delgado.
Últimamente, en las fiestas de la alta sociedad, han ocurrido ciertos incidentes que lastiman y perturban a mi corazón y a mi pueblo. Mujeres jóvenes y llenas de hermosura han desaparecido de los bailes, la mayoría de las jóvenes no tienen más de 25 años. No sabemos para qué vil y cruel propósito, por eso te pido que alivies el corazón de esta vieja.
Se despide con cariño.
La Reina de Inglaterra.
Ciel termino de leer la carta y la volvió a guardar en el sobre.
— Creo que llego la hora de dar el baile de bienvenida a Kiara.- Murmuro, dándole la carta a Sebastián para que pudiera leerla. – Prepara todo para mañana. Averigua quienes iban a esos bailes y encárgate de invitar a la mayoría.
— ¿Piensa utilizar a Kiara? ¿Está seguro? –Pregunto el mayordomo preocupado.
— Claro que sí. Ella sabe que tendrá que hacerlo.- Le respondió cerrando los ojos.- Kiara es atolondrada pero no tiene nada de tonta, estoy seguro que podrá sacar información valiosa.
— Pero joven amo, ella aun..-Replico nuevamente el mayordomo, siendo interrumpido por su joven amo.
— Deja ya tus celos Sebastián. Tu deber es obedecerme a mí. –Ciel miro a su mayordomo seriamente mientras este se inclinaba y recibía la orden. -¿Donde está ella?
— Esta dormida en mi cuarto.- Respondió el demonio en un leve susurro, volteándose y dirigiéndose a la puerta.
— No te encariñes mucho Sebastián.-Le dijo el conde antes de que su mayordomo saliera.
— ¿Es una orden? –Pregunto el mayordomo en voz seca.
— Es un consejo. No sabemos cuánto valla a durar su lindura.- Murmuro el conde jugando con su lápiz.
— Lo tendré en mente, joven amo. Si no me necesita más, me retiro.- Se inclino una vez mas y salió de la habitación, cerrando la puerta tras él.
El demonio camino por los largos pasillos de la mansión hasta llegar a su habitación, esta se encontraba al final de todo. Abrió la puerta despacio, tratando de no despertar a la hermosa huésped que dormía plácidamente en su cama, con solo una sabana cubriendo su desnudes. Su largo cabello negro estaba desparramado sobre la blanca almohada, sus manos se encontraban juntas a un lado de su cabeza, estaba recostada me dio lado, dejando ver una de sus blancas y suaves piernas por un costado de la sabana.
Sonrió con la ternura que antes solo había sentido por los gatos. Esa pequeña y ruidosa mujer provocaba que él perdiera totalmente el control, sin poder evitarlo su mente se desconectaba del mundo y solo pensaba en hacer suya. Si bien es un demonio, nunca pensó que la lujuria llegara a tan nivel como para olvidar por completo todo protocolo de contrato y ética de mayordomo, la necesidad de hacerla suya era incontrolable y lo había hecho de tantas maneras, tan perversas y morbosas que hasta siendo demonio le sorprendían.
Se acerco a ella con cuidado y acaricio su rostro, quitando los pequeños mechones que caían sobre sus ojos. Movió un poco la sabana para cubrir la pierna de la joven y deposito un suave beso en sus labios. La miro nuevamente y frunció el ceño, tenía que controlar lo que sentía y tenía que averiguar que era. Estaba claro que esa mujer no era del todo humana y esa era la razón por la cual tenía un leve control sobre él.
Se levanto de la cama y tomo su abrigo.
— ¿Vas a salir? –Pregunto la adormilada voz de Kiara, mientras se sentaba en la cama, haciendo que la sabana cayera hasta su regazo dejando al aire sus pechos.
— El joven amo me ordeno algo. –Le respondió mientras la empujaba con cuidado para volver a recostarla y cubrirla.
— ¿Demoraras mucho? –Volvió a preguntar, estirando su mano para acariciar el rostro del hermoso demonio.
— No tardare más de una hora. –Le respondió, sentándose en la cama y acariciando el hombro descubierto de la joven, donde unos minutos atrás había mordido en un ataque de placer, ansioso de probar su sangre. Toda marca había desaparecido, dejando su piel tan blanca como antes. –Le recomiendo que siga descansando, my lady.
— Me gusta más cuando me llamas por mi nombre. –Dijo la joven sonriendo sonrojada, volviendo a meter su brazo bajo la sabana.
— Me gusta pronunciar su bello nombre solo en ocasiones personales. –Respondió el demonio de forma coqueta mientras se levantaba de la cama y se dirigía a la puerta.- Mañana tendrá su gran día. El joven amo dará su baile de bienvenida, recuerde escoger un lindo vestido. –Indico mientras salía del cuarto.
Kiara trato de seguir durmiendo, pero los nervios que sentía por la fiesta le impedían quedarse quieta en la cama. Aunque siempre le gustaron las fiestas sabía de antemano que la que se llevaría a cabo mañana no tenía nada que ver con los bailoteos con sus amigos, esta sería más íntima, fría y aburrida. Estaba completamente segura que no resistiría mucho tiempo con el apretado corsé del vestido.
Ya aburrida de no poder dormir, se levanto de la cama y se vistió con pereza, se arreglo un poco el cabello y salió de la habitación del mayordomo. Las escaleras se le hacían interminables con el dolor de muslos que traía, sin duda Sebastián era una bestia bellamente delicada. Por muy correcto que se notara, el mayordomo era todo un pervertido en cubierto, le enseño a hacer tantas cosas sucias que de solo pensarlas se sonrojaba, además su voz ronca y sensual la dejaban completamente loca cuando pronunciaba palabras pervertidas de forma tan propia.
Entro a su habitación y se dirigió al gran closet lleno de hermosos y caros vestidos. Ya tenía uno en mente, no había querido utilizarlo en casa porque lo encontraba demasiado ostentoso, así que en este baile le vendría a la perfección. De un hermoso color morado suave, bordado de un azul eléctrico con rosas del mismo color al borde final del vestido, en el pecho tenía un encaje con detalles blancos y las mangas iban por debajo de los hombros, dejando desnudos el cuello y los hombros. Venía a juego con un collar morado con lila con unas pequeñas flores azules y unos guantes sin dedos del mismo diseño. Sin duda era un vestido hermoso.
Cuando dio con el vestido, lo saco del closet y lo dejo estirado en uno de los sofás de la habitación. Dejando el vestido listo, se dirigió al baño para llenar la tina de deliciosa agua tibia, necesitaba con urgencias un baño para relajar sus músculos. Se quito el vestido y se introdujo con cuidado a la tina, tomando su largo cabello en un moño alto.
— Que agradable se siente esto. –Susurro Kiara acomodándose en la gran tina. –Espero que Sebastián no demore mucho.
Como arte de magia, la puerta del baño se abrió y entro Sebastián sin su frac y con las mangas de la camisa hasta los codos.
— Han pasado menos de 30 minutos y ya me extraña my lady, me siento alagado. –Sonrió Sebastián hincándose a un lado de la tina para tomar una esponja y refregar la espalda de la joven.
— Pensé que demorarías más. Me alegro que estas aquí. –Respondió en un murmuro disfrutando el rose de las manos y la esponja.
— En realidad, no era un trabajo complicado. –Acomodo la espalda de Kiara en su pecho para poder enjabonar su vientre y pechos. –El vestido que eligió para mañana esta hermoso, estoy seguro que lucirá perfecta.
— Solo espero que no apriete demasiado. –Soltó un suspiro cuando las manos ya sin guantes de Sebastián se perdieron entre sus piernas. Cerró los ojos con fuerzas cuando los largos dedos del mayordomo de adentraron en su centro, mientras besaba su cuello de forma húmeda.
— Tiene que resistir un poco, My lady. El evento solo durara unas horas. –Animo el demonio mordiendo la oreja de la sonrojada joven.
— Ah…Sebastián –Exclamo la joven al sentir que los dedos aumentaban su velocidad.
— ¿Qué deseas Kiara? –Pregunto el mayordomo, apretando con su mano libre unos de los pechos de la joven. Detuvo la velocidad de golpe, moviendo los dedos como tijeras.
— Mas…Sebastián mas…-Pidió mientras movía sus caderas para mas contacto.
— ¿Mas de qué? Se especifica Kiara. –Murmuro Sebastián de forma ronca y sensual.
— Quiero tocarte, Sebastián. –Pidió tratando de voltearse para tocarlo y poder besarlo, pero el demonio la afirmo fuertemente con un brazo, impidiendo que se volteara.
— ¿Qué quieres tocar? –Volvió a preguntar maliciosamente el demonio, retirando sus dedos del interior de la joven.
— Todo…-Respondió en un susurro, haciendo una mueca de disgusto por el abandono.
— ¿Quieres esto? –Pregunto Sebastián, que se había separado por completo de ella para desabrocharse el pantalón y dejar a la vista su miembro completamente erecto, dejándolo a un lado del rostro de Kiara, quien totalmente excitada y hambrienta se lanzo a devorarlo, metiéndolo y sacándolo de su boca repetidas veces.-Lo haces muy bien Kiara –Susurro completamente excitado. La tomo de la cintura con delicadeza y la saco de la tina para recostarla en el sofá que se encontraba a un lado, se posicionó sobre ella y la penetro de forma lenta y profunda.
— Mmmm … -Gimió Kiara aferrándose a la espalda de su amante, apretando entre sus manos la blanca camisa.
El demonio giro quedando sentado en el sofá con Kiara encima, le encantaba ver como los pechos de la joven rebotaban con las penetraciones. Kiara se movía sobre él rápidamente, dando pequeños saltos mientras se aferraba a sus hombros y arqueaba su espalda, tirando su cabeza para atrás. Sebastián mordió el cuello de la joven y con sus manos apretaba los glúteos para ayudarla a profundizar las penetraciones que vasa vez se tornaban más fuertes y rápidas, subió una de sus manos a cabello de Kiara y lo libero del moño mientras atraía su boca hacia él para besarla. Siguieron moviéndose con ganas, rozando el cuerpo del otro y besando hasta la más mínima parte que no cubría la ropa.
Sebastián cerró los ojos con fuerza cuando un placer divino le recorrió el cuerpo, un placer que anteriormente solo había sentido al devorar las almas humanas, y sonrió maravillado. Ahora entendía por que los humanos eran tan adictos al sexo, sin duda era un manjar, sin duda esta mujer es un manjar.
Kiara se movió con más rapidez ayudada de las manos del demonio, mientras la deliciosa corriente eléctrica recorría su espalda y una explosión en su bajo vientre indicaban el comienzo de su orgasmos que la recorrió con furia, obligando a la joven a morder el hombro de Sebastián para gritar, sintiendo como él se derramaba en su interior. Respirando agitadamente descansaron un momento, Sebastián acariciaba con sus manos la desnuda espalda de Kiara, mientras ella aun reposaba su rostro sobre el hombre de él.
De la nada, llego al sensible olfato del demonio el tan conocido olor a sangre. Asustado y creyendo que la había lastimado, se separo de ella y la deposito con cuidado sobre el sofá.
— ¿Está bien, my lady? –Pregunto mientras miraba su cuerpo, buscando señal de una herida, mas no encontró nada.
— Tienes un sabor muy dulce, Sebastián. –Murmuro Kiara con voz débil. Fue ahí cuando el demonio se percato de que la sangre le correspondía a él y no a la joven. Llevo una de sus manos a su cuello donde minutos antes Kiara lo había mordido y se encontró su camisa bañada en sangre, cerró los ojos aliviado mientras soltaba un suspiro.
— Me asuste, pensé que…-Cuando alzo la vista para mirar el rostro de Kiara un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza. Los ojos brillantes y oscuros de la joven se habían tornado amarillos, lo más extraño y escalofriante era que la parte anteriormente blanca de sus ojos ahora estaba de un color negro y opaco, la sangre de Sebastián aun se encontraba en los labios de la joven y una pequeña gota corría pro la comisura, dándole un aspecto más fantasmal y siniestro.- ¿Kiara? ¿Estás bien? – Pregunto preocupado mientras limpiaba con sus dedos la gota de sangre.
— Solo quiero un poco más…-Susurro Kiara completamente hipnotizada por el cuello ensangrentado del mayordomo, acercándose nuevamente a él para volver a morderlo. Sebastián completamente confundido la tomo fuertemente de sus hombros, separándola de su sangrante herida.
— ¡Kiara reacciona! –Grito tembloroso al ver los ojos sin vida de la joven - ¡Vamos, reacciona! –Volvió a gritar, esta vez moviéndola con brusquedad.
— Se …Sebastián…-Murmuro Kiara antes de caer desmayada.
Sebastián que aun temblaba, miro confundido a la joven que estaba inconsciente en sus brazos. Todo pasó en fracción de segundos pero estaba seguro. Ella estuvo a punto de robar su alma, si se tratara de un humano ya estaría muerto, pero la acción que ella hizo fue con ese fin, el de alimentarse de su alma. Lo que no sabía era si lo había realizado de forma inconscientemente encontrándose en algún tipo de trance o si definitivamente sabía lo que hacía. ¿En qué clase de criatura había transformado Undertake a Kiara?
Tomo a la delgada joven entre sus brazos y la levanto para llevarla a la cama, la arropó con cuidado y acaricio su largo cabello. Sin duda alguna todo esto se estaba tornando muy divertido para él. Ahora lo entendía todo, el hecho de que sintiera placer carnal con ella, de que la deseara y la necesitara con tanta urgencia, de no poder sacarla de sus pensamientos todo el día, ahora lo entendía. Undertaker se había creado a una mujer a la altura de un shinigami, lo que él no sabía era que la había dejado en las manos equivocadas. Iba a disfrutar cada momento en que Kiara se encontrara a su lado, corrompería su alma, su cuerpo y su corazón, y cuando ya se aburra de ella se la entregaría a Undertaker, solamente el cuerpo ya que se daría un banquete con sus almas. Pero hasta ese momento, ella seria suya y nadie podría apartarla se du lado.
Por ahora, solo prepararía la cena.
_O_O_
Cuando Kiara despertó ya era de día. Sus cortinas estaban abiertas y en su mesita de noche había una bandeja con panqueques y una taza de leche. Se sentó con cuidado en la cama, le dolía todo el cuerpo, en especial la cabeza. Sus ojos le ardían de una manera terrible, sentía que en cualquier momento sus globos oculares explotarían.
— Me alegro de que despertara, my lady. –Dijo Sebastián, saliendo del baño con las mangas hasta los codos y sin guantes. –Le prepare el baño. Recuerde que hoy es su gran noche.
— ¿Cuánto dormí? –Pregunto la joven, refregándose fuertemente sus ojos para calmar el ardor. Su voz se notaba seca y débil.
— 12 horas completas, my lady. –Respondió el mayordomo, acercándole a la cama la bandeja con el desayuno. –Se hará daño si sigue frotando sus ojos de esa manera.
— Me arden. –Se quejo mientras bajaba sus manos y llevaba un panqueque a su boca. -¿Qué paso anoche? –Pregunto en voz baja, sin ganas de querer mirar al demonio a la cara.
— ¿Qué recuerda? –Sebastián se acerco a ella y acaricio su largo cabello.
— Tu sangre…-Murmuro –Recuerdo que tenía mucha hambre, un vacio tremendo en el estomago y una quemazón en el estomago. Tu cuello olía muy bien y luego simplemente sentí como si alguien me manipulara, gritaba cosas en mi cabeza pero no podía detenerme. –A medida que hablaba su cuerpo se convulsionaba por los sollozos que querían salir. –Yo…yo…
— No se esfuerce. –Le susurro Sebastián mientras la abrazaba para consolarla.
— Tengo miedo. –Dijo Kiara llorando mientras se abrazaba a la fuerte espalda del demonio.
— Te tiene que estar tranquila. –Animo Sebastián separándose de ella y dándole una dulce sonrisa. –Ahora necesito que se coma el desayuno, tiene que recuperar fuerzas. Hoy vendrán muchas personas a verla especialmente a usted, a si que sonría.
Kiara asintió y vio como el mayordomo se retiraba de la habitación. Miro con tristeza su bandeja y comió lentamente, la comida siempre le subía el ánimo. Se levanto de la cama y se dirigió a la tina, el agua aun estaba ahumando, a si que estaba tibia y lista para recibirla. Se metió con cuidado de no caerse y se hundió en el agua.
Estaba completamente asustada, lo de anoche no era para nada normal. Aquella voz, todavía a escuchaba en su cabeza, aguda e infantil, tierna y siniestra. Sabía que su sola llegada a esta época era anormal, pero no de anoche rebasaba todo margen de anormalidad. El solo pensar en todo lo que le había pasado hacia que entrara en pánico, pero sentía que no estaba sola, tenía a Undertaker, tenía claro que contaba con la ayuda de ese loco, extraño y sexy shinigami de plateados cabellos.
Se salió de la tina y se envolvió en las grandes toallas blancas que Sebastián siempre mantenía en el estante. Camino hacia su closet y saco una larga camiseta roja que se había mandado a hacer junto con unos pantalones cortos negros parecidos a los que usaba Ciel, ropa interior pequeña y un peto que usaba como brasier, tenía entendido que la modista quedo maravilla por la vanguardista ropa que diseño. Se vistió con pereza y luego camino hacia su habitación preferida, el salón de música.
Entro con cuidado al salón de música y cuando se dispuso dirigirse al gran piano, el pánico la invadió.
— Oh por Dios…-Murmuro aterrada, cerró la puerta con fuerza y corrió lo más rápido que pudo y que permitieron sus tacones hacia el estudio del conde. Cuando llego, abrió con fuerza y gran escándalo la puerta, sobresaltando al pequeño. -¡Ciel! ¡Te robaron! ¡Entraron a robar! ¡Se robaron el piano! ¡El piano ya no..!
— ¡Cállate mujer loca! –Grito el conde totalmente enfadado, por el susto había derramado sobre su pantalón y los papeles que estaba leyendo el té que estaba bebiendo segundos antes. –El piano se encuentra en el salón principal. Sebastián me informo que tocas bien, así que esta noche interpretaras algo en la fiesta. –Aviso el conde enfadado mientras sacudía su pantalón y trataba de limpiar los papeles.
— Emm…lo siento…-Se disculpo sonrojada por el arrebato. – Bueno…iré a practicar para…para la noche…jejeje…adiós.-Tartamudeo antes de salir rápidamente del estudio, dejando al pequeño conde refunfuñando y maldiciendo en voz baja.
Bajo las escaleras aun riendo por su vergonzosa actuación, entro al salón que estaba siendo bellamente decorado por los 3 sirvientes y Tanaka tomando su siempre caliente té.
— ¡Oh! Señorita Kiara ¿Aun no se pone su vestido? –Pregunto el guapo muchacho de cabellos rubios, ojos aguamarina y sobrero de paja.
— Aun no, falta mucho para que lleguen los invitados y quiero estar con el vestido el menos tiempo posible. –Le respondió mientras se acercaba al piano y se sentaba.
— El joven amo nos dijo que tocaría hoy en la noche. –Dijo Bard terminando de poner unas guirnaldas.
— Sí, me acaba de avisar. Pero aun no se que tocar. –Respondió con una sonrisa mientras tocaba una suave melodía.
— Si quiere, nosotros podemos ayudarla a decidir, señorita. –Ofreció Meylene.
— ¡Me encantaría! –Grito emocionada. –Les cantare un pedazo de cada canción y ustedes me dicen cual les gusto mas ¿OK?
— ¡OK! –Gritaron los 3 amigos emocionados.
_O_O_
Sebastián caminaba con una bandeja llena de galletas en dirección al estudio de su joven amo. Cuando paso por afuera del salón principal una suave melodía llego a sus oídos. Sonrió y siguió su camino.
Tenía que aprender a controlar sus impulsos de siempre buscarla. Era un demonio mayordomo y tenía un protocolo que cumplir. No podía dejar de lado los caprichos y mandatos de su infantil amo solo para tener sexo con la joven viajera.
Toco la puerta con cuidado y entro al recibir la orden.
— Te demoraste mucho con esas galletas, Sebastián. El té ya se acabo. –Regaño el conde con el ceño fruncido y aun enfadado.
— Pido me disculpe joven amo. –Respondió el mayordomo inclinándose. –Pero estaba reparando el desastre del trío de idiotas, demore un poco en poder orden. –Explico dejando el plato con galletas sobre el escritorio. -¿Por qué sus papeles están mojados? –Pregunto extraño mientras alzaba una ceja.
— La mujer loca y desquiciada hizo que tirara el té.-Respondió de mala gana. ¿Has notado algo raro en ella?
— ¿A qué se refiere con raro, joven amo? –Pregunto el mayordomo con desconfianza.-Hay que aclarar que la mayoría de las acciones de la señorita Kiara son raras. –Se burlo.
— Lo sé, está loca, mira que ponerse pantalones cortos y no usar corsé. –Rio el conde comiendo una de las galletas. –Pero me refiero a más raro, algo que un humano normal no haría.
— ¿Por qué lo pregunta, joven amo? –Pregunto nuevamente el mayordomo, esquivando la pregunta.
— Undertaker dijo que podía presentar cambio, pero no me dijo de que tipo. –Respondió el conde serio.
— No me he percatado de nada. –Murmuro el demonio apretando su mano izquierda, tratando de aguantar el ardor del sello.
— Hay que tener cuidado, cualquier cosa me avisas. –Murmuro el conde apretando los ojos. –Si noto que se torna peligrosa, tendrás que matarla.
— No creo que sea buena idea, joven amo. –Le respondió el demonio con voz totalmente seca. – Undertaker le tiene cariño y no es conveniente tener nuevamente como enemigo a semejante shinigami.
— Tks. Es cierto. –Murmuro el conde enfadado. –Como sea, vigílala.
— Como ordene, joven amo. –Susurro el mayordomo inclinándose y luego saliendo de la habitación.
Cuando cerró la puerta, el sello aun le ardía y estaba seguro que al conde igual le molestaba. Nadie podía enterarse aun del trance en el que Kiara entro anoche, si eso pasaba su diversión se terminaría. Por lo tanto, mantendría en secreto el cambio de la joven y seguiría disfrutando de los deliciosos placeres que esa hermosa joven le entregaba.
Se quito el guante y llevo su mano a su boca para lamer la sangre que corría por el sello.
— Aun no pueden apartarte de mi lado. Eres mía. –Murmuro mientras sus ojos se encendían y brillaban. Los demonios eran celosos y posesivos y el no sería la excepción.
Espero lo disfrutaran! No se olviden de comentar y si quieren saber cuando actualizo, den en favoritos y seguir :3
Gracias por todo! 3 3 3
