Acá estoy nuevamente! :D

Al parecer el nombre para nuestro guapo y loco Undertaker se llamara Theo James (Como ni novio actor *-*) En todo caso aun hay tiempo para votar por el nombre :p

Agradecimientos:

**Masha Rue: Admito que algunas frases sonaron igual)? jajjaja xD Seguí tu recomendación y leí la historia Donde duermen los relojes !Me encanto! *-* La verdad la historia en donde leí que lo llamaban Grim es en Mi vida con Sebastian Michaelis y resulto que son de la misma autora xD Tranquis hermana, ya va a llegar la parte en donde se centra UndertacerXKiara, pero todo tiene un orden . Aun faltan muchas tragedias por ocurrir para que la pareja este junta e.e Gracias por leer y comentar, espero tu comentario de este capitulo :3 **

**Daiiki Uchiha: La verdad Ciel si lo sintió, pero no dijo nada. en esta capitulo se explica un poco mejor. Kiara hará sufrir mucho a sebastian cuando se entere de todo muajajaja. Muchas gracias por leer y comentar, espero con ansias tu comentario de este capitulo :3 **

**Anahi: Muchas gracias por leer y comentar! *-* Claro que Ciel lo sintió, en este capitulo lo deja claro y le reclama a su mayordomo. En unos capitulo mas adelante Sebastian responde a tu segunda pregunta, asi que paciencia xD Y obvio que habrá ricura entre el Shinigami sensualon y Kiara, pero sera todo ams adelante xD Espero tu comentario y opinión sobre este capitulo :3**

Los personajes son de Yana Toboso u.u


Anteriormente

Hay que tener cuidado, cualquier cosa me avisas. –Murmuro el conde apretando los ojos. –Si noto que se torna peligrosa, tendrás que matarla.

No creo que sea buena idea, joven amo. –Le respondió el demonio con voz totalmente seca. – Undertaker le tiene cariño y no es conveniente tener nuevamente como enemigo a semejante shinigami.

Tks. Es cierto. –Murmuro el conde enfadado. –Como sea, vigílala.

Como ordene, joven amo. –Susurro el mayordomo inclinándose y luego saliendo de la habitación.

Cuando cerró la puerta, el sello aun le ardía y estaba seguro que al conde igual le molestaba. Nadie podía enterarse aun del trance en el que Kiara entro anoche, si eso pasaba su diversión se terminaría. Por lo tanto, mantendría en secreto el cambio de la joven y seguiría disfrutando de los deliciosos placeres que esa hermosa joven le entregaba.

Se quito el guante y llevo su mano a su boca para lamer la sangre que corría por el sello.

Aun no pueden apartarte de mi lado. Eres mía. –Murmuro mientras sus ojos se encendían y brillaban. Los demonios eran celosos y posesivos y el no sería la excepción.

Ese mayordomo, Primer despertar.

Kiara se daba vueltas en su habitación completamente nerviosa. Ya se encontraba vestida, maquillada y peinada, todo elegantemente. Pero los avestruces que tenía en su panza no la dejaban tranquila. Respiraba pausadamente dándose ánimos en voz baja, repitiéndose una y otra vez que todo saldría bien y que no rodaría por la escalera.

— Ya es hora, my lady. –Anuncio Sebastián entrando a su habitación con una sonrisa amable.

— Muy bien. Estoy lista. Puedo hacerlo. –Murmuro dándole la mano al mayordomo y aferrándose a él. –Si me caigo, tú ruedas conmigo ¿ok? No quiero hacer el ridículo yo sola.

— Estaré con usted hasta que se sienta segura. No permitiré que ruede sola por las escaleras. – Respondió el demonio sonriéndole y guiándola por los pasillos de la mansión hasta la gran y tenebrosa escalera.

— Muy bien. Soy una mujer ruda del siglo XXI, aprobé muchas presentaciones orales en la Universidad, esto no será nada…-Murmuro un poco más segura.

Cuando llego a la tenebrosa escalera, se dio cuenta de la cantidad de personas que había esperándola ahí abajo. Cerca de 30 personas, todas bien vestidas y arregladas con elegantes trajes y vestidos, la imagen parecía salida del libro de Jane Austen ´´Orgullo y prejuicio´´, cuando el Señor Darcy ofrece el baile en su casona.

Con ayuda del mayordomo bajo lentamente las escaleras, tratando con todas sus fuerzas de no sonrojarse por las curiosas miradas que tenia sobre su persona.

— Me agrado en presentar a mi querida prima. –Hablo Ciel que se encontraba al final de la escalera, la miro con una sonrisa y le tendió la mano para tomar el lugar de Sebastián al ayudarla a bajar. – ¡La condesa Kiara Phantomhive! –Todos los invitados aplaudieron con una sonrisa amable en sus rostros y se acercaron de a pocos para saludarla y presentarse.

Con la ayuda del conde, se dedico a saludar a los invitados y a tratar de aprenderse cada nombre que el niño le pronunciaba. La mayoría de las personas le habían traído pequeños obsequios en forma de gratitud por la invitación a la velada y como bienvenida.

— Es usted una mujer muy agraciada, Condesa. –Hablo con atractivo hombre de cabello castaño y ojos verdes, no pasaba de los 30 años y se conservaba perfectamente. El oscuro traje había que su piel se viera mas blanca.

— Condesa. –La llamo Ciel, quien aún seguía guiándola por el lugar. –Él es Robert Anderson. Es dueño de una de las empresas textiles más grande de todo el país. –Presento en tono amable, obviamente fingido. Sabía que el conde no disfrutaba para nada este tipo de veladas.

— Un placer Sr Anderson. –Saludo Kiara, tomando la mano que aquel hombre le ofrecía.

— Puede llamarme solo por mi nombre, Condesa. –Le respondió besando el dorso de la mano de la joven.

— Me tengo que retirar para atender a los demás invitados. –Anuncio el Conde. –Dejo a mi querida prima en sus manos, siéntase en libertad de pedir lo que necesite. –Dijo para luego dirigirse al otro extremo del lugar a seguir saludando, dejando a la pareja sola.

— Lamento mucho la pérdida de su padre. –Dijo Robert ofreciéndole una copa de vino que saco de una gran mesa con aperitivos.

— Muchas gracias. Pero en realidad, me gustaría hablar de otro tema, la muerte de mi padre aun pesa mucho en mí. –Murmuro Kiara con tristeza, posando delicadamente una de sus manos en su escotado pecho. –Me gustaría saber de usted, así podría distraerme un poco. ¿Es usted casado? –Pregunto apartando delicadamente uno de los mechones que caían de su gran moño.

— Me temo que aun no encuentro a la mujer ideal. –Le respondió Robert sin despegar la vista de su escote.

— ¿En serio? Es usted un hombre muy guapo y agradable, sin duda es un buen partido para cualquier señorita. –Alago Kiara, poniendo su mano sobre el pecho de Robert y mirándolo de forma coqueta y sutil. Luego retiro su mano lentamente y camino dándole la espalda. –Pero creo que así tendré más posibilidad. –Le susurro mirándolo de reojo y sonriéndole.

— ¿Posibilidad? ¿A qué se refiere, Condesa? –Pregunto Robert confundido y sonrojado. Ningún hombre se libraba cuando una mujer hacia una declaración tan abiertamente, el ego los terminaban cegando.

— ¿Me acompañas al jardín, Robert? –Le pregunto de forma pausada. Al no ver repuesta del hombre le sonrió y camino hacia el jardín. Él la siguió de forma lenta y completamente sonrojado.

_O_O_

Sebastián se acerco hacia el conde que saludaba y sonreía a los invitados.

— Joven amo, el pez ya mordió el anzuelo. –Le susurro inclinándose a su altura.

— No pensé que fuera tan rápida. Tienes que tener cuidado o se va con otro en cualquier momento. –Se burlo el conde, mirando divertido a su mayordomo que mantenía el ceño fruncido y una expresión seria. –No dejes que nadie interfiera. Es una orden.

— Yes, my Lord. –Respondió Sebastián arrodillándose con una mano en su pecho. Se levanto rápidamente y se puso delante del Conde, tapándole la vista de la figura que se acercaba a ellos.

— Jejeje~~ Conde~~ Ya te vi~~ -Dijo Undertaker que caminaba de forma lenta hacia ellos. En una de sus manos movía una copa con un extraño líquido azul. –Veo que el pequeño saltamontes te ha sido de utilidad en tus morbosos y sucios planes jejeje~~

— No pensé que vendrías. –Respondió Ciel apartando a su mayordomo y mirando con el ceño fruncido al Shinigami.

— Claro que no~ ~ Jejeje ~ ~ -Rio de forma espeluznante, cubriendo sus labios con una de sus manos escondida en su manga. –No recibí invitación, supongo que tu mayordomo perdió mi dirección. Jejeje ~~

— Lamento la confusión, pero usted no fue invitado. –Declaro de forma seria Sebastián.

— ¿A no? –Pregunto Undertaker ladeando la cabeza de forma inocente, poniendo uno de sus delgados dedos en sus labios. – Y pensar que en otros tiempos le ayude tanto. –Exclamo con fingida tristeza mientras cubría sus ojos y fingía llorar. –Pero no importa je je je ~~ No vine a ver su amargada cara de perro real. Vine a ver a mi pequeña saltamontes ~~ -Se repuso en unos segundos y seguía riendo mientras buscaba con la mirada a Kiara.

— Ella está ocupada. –Aclaro Ciel, mirando con enfado al Shinigami.

— No me importa je ~ je ~ -Respondió de forma cortante, dándose la vuelta y caminando hacia el jardín, pero se detuvo al ver a Kiara entrar tomada del brazo con Robert. –Le advierto Conde, si ella sale lastimada tu cabeza de perrito guardián rodara, al igual que la de fiel mayordomo. –Amenazo con voz seca, girando su cabeza y traspasándolos con su verde mirada.

— ¡Undertaker! –Grito Kiara al verlo de pie cerca del Conde. Se separo del brazo de Robert y corrió a abrazarlo. - ¡Te extrañe! ¿Por no venias? Ciel no me dejaba salir. –Regaño sin soltarlo.

— Je je je ~~ Tenia cosas que hacer, pequeña saltamontes ~~ -Respondió riendo, bajo su cabeza hasta el hombro desnudo de la joven y refregó su rostro en la piel desnuda. –Pensé que sería imposible, pero hoy estas más hermosa.-Susurro de forma ronca, apretujando el cuerpo tembloroso de Kiara en sus brazos y hundiendo más aun su rostro en el cuello de ella, llenándose de su aroma.

— Condesa. –La llamo Sebastián, tomándola de una de sus manos y separándola del delgado cuerpo de Undertaker. –Creo que ya es hora de su interpretación. –Recordó mirándola con una sonrisa.

— ¡Verdad! –Grito Kiara emocionada, todo nervio se había ido con la presencia de Undertaker. –Robert, pido me disculpe. –Le hablo al incomodo hombre que miraba todo confundido. Se soltó de la mano de Sebastián y tomo la de Undertaker. –Ven, te quiero toda la noche a mi lado. Me aprovechare de ti en todo momento, a si que no te separes.- Le dijo arrastrándolo hacia el piano.

— ¡Oh! Pero que atrevidas eres pequeña saltamontes je je je ~~ ~ -Rio mientras se dejaba llevar, pero antes miro de reojo al mayordomo quien apretaba los puños, dándole una sonrisa burlona.

Ciel los siguió de forma lenta, mientras miraba al demonio con una sonrisa cínica.

— Creo que te la ganaron esta noche. –Se burlo. Tomo una de las copas que se encontraban en las mesas y las golpeo suavemente, llamando la atención de los invitados. – Mi querida prima se ofreció a presentar una canción esta noche. Por favor, todos pasen al salón. Disfrútenlo.

Todos los invitados murmuraron entre sí sorprendidos y alagados, fueron entrando de apoco al salón principal donde se encontraba el piano. Kiara se encontraba sentada frente a él y Undertaker mirándola desde el otro extremo, aun con su copa con el líquido azul. La gente al verla ya instalada aplaudió dándole ánimos, ella les sonrió agradecida.

(La canción es La paz de tus ojos de la Oreja de Van Gogh)

Las hermosas notas del piano comenzaron a sonar de forma lenta, dándole la entrada a la dulce voz de Kiara.

No he podido esta vez
vuelvo a no ser
vuelvo a caer
que importa nada si yo
no se reír
no se sentir
quiero oírte llorar y que me parta el corazón
quiero darte un beso
sin pensar.

Kiara levanto la vista y la fijo en Undertaker, sonriéndole sonrojada. Aun que el flequillo tapaba sus ojos, sabía que la estaba mirando.

Quiero sentir miedo
cuando me digas adiós
yo quiero que me enseñes a jugar.

Cerró los ojos y sonrió, tocando con más anergia las notas del piano. Esta canción iba dedicada exclusivamente al Shinigami que no le apartaba la mirada, junto con todo lo que sintió estos meses en que no estuvo con él.

Sé que me he vuelto a perder
que he vuelto a desenterrar todo aquello
que pase.

Sebastián se encontraba a un lado del Shinigami, mirando más que furioso la escena de ambos. Undertaker lo miraba de vez en cuando para sonreírle de forma burlesca y saludarlo moviendo su mano despreocupadamente.

Y no sé ni cómo explicar
que solo quiero llorar
que necesito la paz
que se esconde en tus ojos
que se anuncia en tu boca
que te da la razón.

Kiara abrió los ojos nuevamente le volvió a sonreír al Shinigami, sonrojándose levemente por las cosas que ese hombre le hacía sentir. Al sentir la directa mirada se Sebastián bajo la cabeza avergonzada, sintiéndose como una niña pequeña cuando la pillan haciendo algo malo.

Ven cuéntame aquella historia
de princesas y amores
que un día te conté yo.
Hoy he dejado de hablar
quiero callar disimular
Solo me queda esperar
verte pasar reinventar
quiero sentir algo y
no sé por dónde empezar
yo quiero que mi mundo
deje de girar.

Kiara sonrió nuevamente al recordar el sin fin de sensaciones que el peli plata le provocaba, la paz que sentía en su presencia, la confianza que le tenía a pesar de que lo había visto 3 veces, el cariño con el que la miraba, le hablaba y la abrazaba.

Sentía que ese hombre le pertenecía y habían ocasiones en que sentía que era tan suya que le daba miedo. Tenía que controlarse para no estar abrazándolo todo el tiempo, e incluso se controlaba para no besarlo, aun que sentía que su sabor estaba grabado en sus labios. Pero…

Quiero que mis manos tengan fuerza para dar
yo quiero asustarme si no estás (aaaa)

Eso era lo que le pasaba, lo que vivió estos meses sin verlo. Se sintió vacía y sola sin él. Había ocasiones que sentía que el cariño que Sebastián le daba no era suficiente para llenarlo. Lo necesitaba con urgencia.

Sé que me vuelto a perder que he vuelto
a desenterrar todo aquello que pase.
Y no se no como explicar
que solo quiero llorar que necesito
la paz que se esconde en tus ojos
que se anuncia en tu boca
que te da la razón.
Ven cuéntame aquella historia
de princesas de amores que un día te conté yo.

Termino de tocar y los invitados aplaudieron maravillados. Kiara se levanto sonrojada del banquillo y se inclino agradeciendo los aplausos. Se separo del piano y corrió a los brazos de Undertaker.

— ¿Te gusto? –Pregunto emocionada. –Estaba dedicada a ti, con todo mi amor.

— Kiara…-Susurro el Shinigami conmovido mientras acariciaba el rostro de la joven, aparto suavemente con la otra mano su flequillo y la miro con una sonrisa, haciendo que la joven se sonrojara. –Me encanto.

— ¡Me llamaste por mi nombre! –Exclamo sorprendida- ¡Me encanta como se oye con tu voz! –Lo abrazo con emoción, apretujándolo con fuerza.

— Je je je ~ ~ Tan energética como siempre ~ ~ -Rio Undertaker, abrazándola con un brazo y con su mano libre dándole golpecitos en la cabeza.

— Ya basta de cursilerías. –Dijo Ciel molesto mientras se acerba a ellos. –La idea principal de esta fiesta es atrapar al secuestrador no el reencuentro de ustedes dos. El sospechoso principal esta esperándote, ve con el Kiara. –Le indico mientras la miraba con el ceño fruncido. –Undertaker se puede quedar mientras no interfiera en mis planes.

— Que gruñón eres…-Kiara no término de reclamar cuando un torbellino amarillo pasó delante de sus ojos directo a abrazar al conde.

— ¡Ciel! ¡Ciel! El carruaje se estropeo, por eso llegue tarde! ¿Me extrañaste? –Pregunto una infantil y alegre voz.

— ¡Eli…Elizabeth! –Exclamo el conde sonrojado por el apretado abrazo.

— ¡Nooo! Es Lizzy…¿Cuántas veces te lo he dicho? –Pregunto separándose de él y mirándolo con las mejillas infladas. Se volteo a mirar a Kiara y sus ojos brillaron. -¿Ella es nuestra prima? ¡Es hermosa! ¡Parece una muñeca de trapo! –Exclamo Lizzy mientras la abrazaba y la tomaba de las manos.

— Emm …¿Gracias? –Respondió Kiara divertida.

— Ella es Elizabeth Midford, mi prometida y ella es Kiara Phantomhive nuestra prima. –Presento Ciel a las mujeres, mientras llevaba una de sus manos a su frente, totalmente cansado.

— Ohhh…tu prometidaaaaa…-Repitió Kiara sorprendida. –Lizzy..¿Te puedo decir Lizzy, cierto? –Pregunto sonriéndole.

— ¡Claro que sí! – Exclamo ella emocionada.

— Sabes, hace un momento Ciel me decía que quería bailar, pero como ves, yo soy muy alta para él. Pero ahora que tu estas acá podrás bailar con él ¿No es maravilloso? –Dijo mirando con una sonrisa burlona al Conde que ya se había puesto pálido.

— ¡Genial! ¡Vamos a bailar Ciel! –Lizzy tomo de las manos a su prometido y lo llevo a la pista de baile donde varias parejas bailaban al ritmo de la música que Sebastián tocaba por orden de su joven amo.

— Je ~ je ~ Es usted una criatura muy cruel ~ ~ -Se burlo Undertaker mientras le picaba su mejilla con uno de sus dedos.

— Un poco. –Le respondió con una sonrisa. –Ahora tendré que irme a cumplir con mi trabajo, pero no te vayas. Quiero estar más tiempo contigo.

— No te preocupes mi pequeña saltamontes, te esperare todo lo que necesites. Por siempre.-Le respondió de forma seria, tomando su rostro entre sus manos y besándole ambas mejillas. Kiara se separo de él completamente sonrojada y fue en busca de Robert, dejando al Shinigami solo. – Algún día vendré por ti y el Conde con su mayordomo no podrán hacer nada, aun ahora sigues siendo mía.-Murmuro para sí Undertaker, mirando como su pequeño saltamontes se alejaba.

_O_O_

— Lamento haberte dejado tanto tiempo solo, Robert –Se disculpo Kiara mientras caminaba por el hermoso jardín de la mansión tomada del brazo del hombre.

— No tiene por qué sentirse culpable. Quede maravillado con su interpretación, tiene usted mucho talento. –Alago mientras acariciaba la mano de Kiara que descansaba en su antebrazo.

— Muchas gracias. Pero dígame ¿Qué planes tiene usted para futuro? –Pregunto emocionada, sentándose en una la orilla de una hermosa fuente de agua redonda, la cual estaba coronada con la hermosa figura de un querubín.

— Como le había comentado, estoy planeando sacar en mi industria textil, una nueva especie de tela más resistente y suave que el mismo cuero. –Comento Robert sonriendo

— ¿Le está yendo bien en la producción de la tela? –Pregunto Kiara interesada.

— Se nos hace algo difícil. –Comento haciendo una mueca.-El lugar de donde proviene esta tela es muy difícil de conseguir, lo que nos complica su exportación ya que tenemos que venderla muy cara.

— ¿Proviene de algún animal?- Kiara estiro su mano para obligar a Robert que se sentara a un lado de ella.

— No suelo ocupar animales en mis telas, no me gustan. Ahora uso algo mucho mejor y más sofisticado. –Murmuro de forma brusca, tomando a Kiara por el cuello y acercándola a él. –Nada es más suave que la piel de las jóvenes, tersa y cálida, pero muy difícil de conseguir.

— ¿Usaste…la piel..de …de las jóvenes? –Pregunto Kiara con dificultad por la falta de aire, trato de golpearlo con sus manos para que la soltara, pero esta la tomo de las manos y la lanzo al suelo, posicionándose sobre ella.

— Sí, me sorprende que sepas del tema. Aunque siendo la prime del perro guardián de la Reina tenía que ser obvio. –Respondió de forma cruel. –Es una lástima, eres una mujer muy bella. Pero no te preocupes, tratare de que tu piel sea la más cara. –Le susurro en el oído mientras empapaba un paño con un extraño liquido y tapaba la nariz y boca de la joven, dejándola inconsciente.

_O_O_

— Joven amo, el plan ya está en marcha. –Anuncio el mayordomo a su amo, quien estaba descansando del baile con su prometida.

— Perfecto. Solo tengo que hablar con Lizzy, si no le digo donde voy no me soltara en toda la noche. –Murmuro el conde, buscando con la mirada a su prometida.

— La señorita Elizabeth está hablando con los invitados, junto a la mesa de bocadillos joven amo. –Indico Sebastián guiando al Conde hasta su prometida.

Ciel siguió a su mayordomo en silencio. Aun recordaba perfectamente la noche de ayer, después de hablar con el demonio su sello de contrato no dejo de arder hasta el otro día. Sabía que Sebastián algo le oculto de la información que pidió, solo esperaba que no fuera nada muy importante. Frunció el ceño enfadado, estúpido demonio que se deja llevar por los sentimientos, pero tenía claro que si él le fallaba perdería la oportunidad de devorar su alma y con eso podría manipularlo.

— ¡Ciel! –Grito Lizzy cuando vio a su prometido acercarse, corrió a abrazarlo con una gran sonrisa. - ¿Vamos a seguir bailando? –Pregunto emocionada.

— Lo lamento Lizzy, pero nuestra prima se perdió en el jardín y con Sebastián iremos a buscarla. –Le murmuro, tratando de que los invitados no escucharan.

— ¡oh! ¡Qué tragedia! Iré contigo Ciel. –Respondió la adorable niña inflando las mejillas.

— No puedes Lizzy, como mi futura mujer tendrás que hacerte cargo de mi mansión y de los invitados. –El conde le sonrió, provocando un gran sonrojo en las mejillas de su prometida. –Te lo encargo, esposa mía. –Se despido besándole la mano con un gesto galán. Dejo a su prometida con un gran sonrojo y se encamino al carruaje que su mayordomo tenia listo para partir.

— Es usted un gran conquistador, joven amo. –Se burlo el demonio, mirando de reojo.

— Te podría enseñar algo, así tu mujer no se iría con otro. –Respondió el Conde, ganándose una mirada encendida de su mayordomo.

El mayordomo en silencio y con el ceño fruncido le abrió la puerta del carruaje para que el Conde subiera y luego él se sentó adelante, manejando los caballos. Salieron rápidamente de la mansión, siguiendo al carruaje de color negro que iba a unos metros más adelante con el cuerpo inconsciente de Kiara y el secuestrador.

De la nada, en una de las tantas curvas que recorrían, la puerta del carruaje en donde el Conde se encontraba se abrió de golpe sin llegar a detener la carrera. Uno de los largos brazos de Sebastián lo tomo con fuerza y lo sacaron del carruaje, saltando varios metros del lugar segundos antes de que una gran hoz partiera el lujoso carruaje en dos.

Ciel se aferro al pecho de Sebastián mientras este aterrizaba elegantemente sobre el suelo, trato de buscar con su miraba el causante del accidente, pero ni encontró a nadie.

— ¿Qué fue eso, Sebastián? –Pregunto el Conde cuando su mayordomo lo dejo en el suelo.

— Tenemos compañía, joven amo. –Indico Sebastián, mirando con el ceño fruncido a la copa de uno de los tantos arboles que se encontraban rodeando el camino.

Una sombra oscura y larga se mostró entre las ramas del árbol, la vestimenta negra ajustada y el abrigo negro abierto ondulaba al viento, las piernas largas y delgadas colgaban de la rama en donde se encontraba sentado, el cabello plateado y lardo ondeando al viento, adornado con uno delicados pinches de flores que tomaban el flequillo impidiendo que taparon los hermosos y fieros ojos verdes del Shinigami, la una enorme hoz con filo brillante que relucía a la luz de la luna y se meneaba en la mano delgada del hombre.

— Me di cuenta que no se tomaron mis palabras en serio. –Dijo Undertaker mirándolos con seriedad. –Así que quise hacerles recordar de lo que soy capaz.

— ¡no seas idiota! –Grito el conde furioso. –Ella está de acuerdo con todo esto, sabía lo que podía pasar. Y si a ella le ocurre algo ahora será culpa tuya por detenernos.

— Nada le pasara esta noche. –Murmuro el Shinigami con voz sombría. –Su alma está cambiando, lo que significa que hoy será su primer despertar. No deben interferir.

— ¿De qué hablas? –Pregunto el Conde confundido.

— Si no me equivoco, anoche su alma presento el mismo cambio de aroma ¿No lo sabías? ~~ -Pregunto Undertaker sonriendo mientras miraba al demonio. –La presencia de tu mayordomo se encontraba cerca de ella, supongo que él sabe de que hablo. ~~

— ¿Puedes saber eso solo con sentir el cambio de aroma de su alma? –Pregunto Sebastián

— Como les dije je je~~ -Rió Undertaker bajando de la rama y aterrizando frente a ellos, meneando su gran hoz. –Conozco su alma a la perfección, puedo fácilmente darme cuenta de cuando cambia de aroma, hoy por ejemplo su aroma es como un bello recuerdo.

— Sebastián. –Llamo el Conde a su mayordomo. -¿Qué paso anoche? Dime lo que ocultaste. –Ordeno con voz dura.

— Ella entro en trance, bebió de mi sangre y sus ojos cambiaron. –Respondió el demonio.

— ¿Ella bebió de tu sangre? ¿Sus ojos cambiaron? –Pregunto Undertaker confundido, dejando su sonrisa burlona atrás.

— Pensé que sabias todo sobre ella. –Se burlo Sebastián, mirándolo con una sonrisa.

— Ella nunca fue humana del todo. –Murmuro Undertaker más para sí mismo que para los otros dos presentes. –Incluso en su primera vida, su alma estaba destinada a la inmortalidad, pero…¿Beber de tu sangre? –Pregunto nuevamente, tratando de aclararse.

— ¿Quién fue Kiara en su primera vida? ¡Dímelo! –Exigió saber el Conde.

— Jejeje ~ ~ No te lo diré aun. –Se burlo el shinigami, tratando de dejar la confusión atrás. –Pero cuando lo sepas, te sorprenderás mucho Conde jejeje ~ ~

Cuando el conde estaba a punto de replicar, un escalofrío recorrió a los tres hombres. Un grito masculino desgarrador se escucho en el silencio de la noche, los relinchos de los caballos asustados resonaron por todo el lugar, luego todo fue silencio.

— ¿Qué fue eso? –Pregunto el conde a los dos seres sobrenaturales que se encontraban ahí. Pero ellos estaban mirando con total asombro hacia donde el carruaje de Kiara de había ido, ambos estaban con el rostro pálido y totalmente sorprendidos.

El shinigami fue el primero en moverse, rápidamente se dirigió al lugar del ruido, dejando al conde y al demonio atrás. Al ver a Undertaker moverse, Sebastián tomo a su joven amo y corrió para alcanzar al Shinigami, aferrando a su cuerpo el delgado del Conde para protegerlo.

Cuando llegaron al lugar quedaron igual de sorprendidos e impactados que el shinigami que había llegado minutos antes. Los caballos se encontraban destrozados, al igual que el carruaje de color negro. Lo más espantoso fue el cuerpo de Robert, este se encontraba partido en tres, las piernas se encontraban cerca de los caballos y el torso sin cabeza estaba totalmente abierto, dejando ver sus intestinos y su sangre que corría a grandes cantidades fuera de su cuerpo.

Cuando Sebastián busco con la miraba a Kiara, la encontró sentada al otro extremo del carruaje, su vestido estaba cubierto de sangre al igual que su rostro y cuello. Una de sus manos estaba sosteniendo la cabeza de Robert por encima de su rostro, dejando que la sangre cayera en su boca para beberla. Sus ojos estaban cerrados y una sonrisa siniestra adornaba su rostro, dando de conocer lo mucho que disfrutaba de la sangre del pobre hombre.

El demonio se movió para tratar de cubrir los ojos de su joven amo pero ya era demasiado tarde. Totalmente asqueado el conde se voltio y tiro al suelo para vomitar, retorciéndose del miedo y del asco.

— ¿Ki…Kia..ra? –La llamo Undertaker con voz temblorosa, tratando de acercarse lentamente a ella.

— ¿A esto te referías con el despertar? –Pregunto el conde, que se limpiaba los labios con el pañuelo que su mayordomo le había entregado.

— No debía ser así…algo salió mal..esto no debía pasar…-Murmuraba Undertaker sin poder creer lo que veía.

— Esto fue lo que paso la otra noche. –Informo Sebastián, mirando a Undertaker.

El shinigami se acerco de forma lenta la joven, que ahora se encontraba inclinada sobre el cuerpo abierto de Robert y bebía de su sangre que se acumulaba en su interior.

— Kiara…¿Me puedes escuchar? –Pregunto Undertaker llamándola una y otra vez. Ella al escuchar la voz tan cerca, levanto la cabeza y abrió los ojos, mirando con sus ojos negros y pupilas amarillas al pálido hombre que se acercaba a ella. -¿Estás bien? – Pregunto el Shinigami agachándose a la altura de la joven y tomándola de las mejillas.

Ella al sentir el contacto se sobresalto levemente, sus ojos fueron volviendo a la normalidad lentamente. Miro su alrededor confundida y asustada, se fijo en los cuerpo de los caballos y el destrozado cuerpo que se encontraba frente suyo en donde tenía ambas manos dentro. Retiro sus manos del interior del torso de Robert y las miro asustadas, aparto las manos de Undetaker de su rostro y se trato de alejar del cadáver limpiando con su ensangrentado vestido sus rojas manos. Paseo su vista en los tres hombres presentes y se detuvo en el Shinigami, abrió su boca para hablar pero solo salieron gemido asustados acompañando a las gruesas lagrimas que bajaban por sus mejillas.

— ¡AAAAAAaaaaa! –Grito desesperada, llorando y descargando todo su pánico y dolor que sentía en ese momento.


Espero lo disfrutaran! Recuerden seguir votando por los nombres para nuestro sensual Undertaker!

Muchas gracias por leer y espero sus comentarios con ansias .

Nos vemos! :D