Holaaaaa! :D

Acá de nuevo con el capitulo 5

-Aclaraciones:

-´´Pensamientos´´-

-´´OTRA VOZ´´-

- Dialogo-

Acá se nombra a Undertaker como ´´GRIM´´ pero ese no sera el verdadero nombre que se le dará, solo sera un apodo hasta que llegue el capitulo en donde el nombre sera revelado.

En mi perfil deje unas fotos del vestido, peinado y ojos de Kiara, así que si lo desean pueden entrar y verlos :3

Hasta el momento va ganando Theo xD Pero me tienen que ayudar con el apellido .

Agradecimientos:

**TheCreepyShadowOMG: Muchas gracias por leer y comentar! espero muchos comentarios tuyos, no me abandones :3**

**Anahi: Gracias por Leer y comentar! Kiara no es un vampiro, mas adelante se dará a conocer el por que bebió sangre xD La canción la canto en idioma sims)? Y ya se viene el salseo entre Undertaker y Kiara! :D **

**Suki: Gracias por leer y comentar!Lo mas probable es que se queden juntos, en verdad lo amo :3 Ya se vienen muchas noches pervertidas entre esos dos *¬* **

**Daiiki Uchiha: Muchas gracias por leer y comentar! En verdad le constara a Kiara rechazar al bombom de sebastian, él marcara en su vida un antes y un después que se vera mas adelante! :D **

**Masha Rue: Gracias por leer y comentar! En el cap anterior Kiara dice que aunque lo a visto unas pocas veces, ella siente todo eso por él :3 Deberías ver las locuras que hace Kakashi, tiene la personalidad un tanto parecida a Undertaker, ambos se ven de una manera pero son de otra completamente distinta, los amo! *¬* Júrame por la garrita que no dirás quien fue Kiara (Aunque se ve algo obvio xD)! . Y prometo darte mucho, mucho Undertaker/Oc *-*

**AlexaMiddleford-19: Gracias por leer y comentar! Tendrás que seguir leyendo para saber los secretos o,..,o muajajajaja xD **

Los personajes son de Yana Toboso :)


Anteriorimente …

Kiara…¿Me puedes escuchar? –Pregunto Undertaker llamándola una y otra vez. Ella al escuchar la voz tan cerca, levanto la cabeza y abrió los ojos, mirando con sus ojos negros y pupilas amarillas al pálido hombre que se acercaba a ella. -¿Estás bien? – Pregunto el Shinigami agachándose a la altura de la joven y tomándola de las mejillas.

Ella al sentir el contacto se sobresalto levemente, sus ojos fueron volviendo a la normalidad lentamente. Miro su alrededor confundida y asustada, se fijo en los cuerpo de los caballos y el destrozado cuerpo que se encontraba frente suyo en donde tenía ambas manos dentro. Retiro sus manos del interior del torso de Robert y las miro asustadas, aparto las manos de Undetaker de su rostro y se trato de alejar del cadáver limpiando con su ensangrentado vestido sus rojas manos. Paseo su vista en los tres hombres presentes y se detuvo en el Shinigami, abrió su boca para hablar pero solo salieron gemido asustados acompañando a las gruesas lagrimas que bajaban por sus mejillas.

¡AAAAAAaaaaa! –Grito desesperada, llorando y descargando todo su pánico y dolor que sentía en ese momento.

Ese Mayordomo, Sintiendo.

— No debía ser así. –Se quejo Undertaker dando vueltas por la habitación de Kiara.

— ¿Y cómo debía ser? –Pregunto el mayordomo con sarcasmos mientras retiraba el vestido ensangrentado de la joven que se encontraba desmayada en la cama. -¿Creías que recuperaría sus recuerdos y correría a tus brazos?

— No lo entiendes. Algo salió mal. –Replico el Shinigami enfadado. –Antes no fue así.

— ¿Quién era ella antes? –Pregunto Sebastián limpiando con un paño húmedo el desnudo cuerpo de Kiara.

— No tiene caso que lo diga si ella no recupera sus propios recuerdos. –Murmuro el peliplata con tristeza

Ambos se quedaron en silencio. El demonio tenía claro que por mucho que preguntara Undertaker no respondería. Se dedico a limpiar con cuidado el delgado cuerpo de la joven, sintiendo en su espalda la cargada mirada del Shinigami.

— ¿No sientes celos? ¿Te gustaría estar en mi lugar? –Se burlo el demonio, pasando lentamente sus manos por los pequeños pechos de Kiara, limpiándolos del sudor.

— No digas estupideces demonio. –Espeto con rabia el delgado Shinigami, quitando sus hermosos ojos de la desagradable escena. –Aun es muy pronto para hacerla mía y estoy seguro que si la llego a tocar, perderé la cabeza igual que tu.

— ¿Pr que pasa eso? –Pregunto Sebastián en un murmuro. Estaba consciente de que cuando aquella mujer se lo proponía, lo tenía a sus pies.

— No lo sé. Incluso cuando la conocí siendo una niña, provocaba ese efecto de perder el control. –Le respondió sonriendo a la nada. –La diferencia es yo la amo, tu solo la deseas.

— No me esperaba algo tan cursi de ti. –Se burlo el mayordomo, cubriendo con las mantas el cuerpo desnudo de Kiara.

— Alguien que no entiende de sentimientos como tú, jamás podría entender lo que siento por ella. –Undertaker camino hacia la puerta de la habitación. –Es mejor que me retire. Estaré al pendiente de todo. –Cuando estaba a punto de abrir la puerta, la voz de Kiara lo detuvo.

— Grim…no te vayas…-Susurro Kiara, abriendo lentamente los ojos y tratando de sentarse en la cama.

— My lady, tiene que descansar. –Dijo Sebastián poniendo sus manos en los delgados hombros de la joven, tratando de volverla a acostar.

— Necesito hablar con Grim ¿Puedes dejarnos solos, Sebastián? –Pregunto Kiara, causando sorpresa en ambos hombres. –Por favor…

— Claro. La dejare solo para que hable con Grim. –Sebastián se levanto de la cama y mirando con gran molestia a Undertaker, salió de la habitación.

La habitación quedo en total silencio. Undertaker se volteo lentamente mientras quitaba su sombrero y apartaba su flequillo de su rostro, dejando ver sus atractivos y sensuales ojos verdes. Ambas miradas se encontraron con fervor, llenas de un remolino de sentimientos que necesitaban salir a flote.

— ¿Recuerdas algo, pequeña saltamontes? –Pregunto Undertaker acercándose a la cama y sentándose a un lado de la joven.

— No mucho en realidad. –Murmuro mientras apoyaba su espalda en el respaldo de la cama y tomaba una de las manos de Undertaker entre las suyas. –Se que Grim no es tu nombre, pero aun no recuerdo cual es en verdad. Sé que te conozco de hacer mucho, mucho tiempo, pero no se desde hace cuanto específicamente. –A medida que hablaba sus ojos se llenaban de lágrimas. –Se que ambos planeamos esto, ¡pero no se él que ni el por qué! Se supone que todo esto tenía que pasar y sé que algo no salió bien ¡Estoy desesperada! –Grito rompiendo en llantos. Grim se acerco a ella para abrazarla rápidamente.

— Tranquila. Estoy seguro de que pronto recordaras todo. –Susurro apretándola a su pecho. –Todo saldrá bien, lo prometo.

— Dímelo. Dime que paso antes. –Pidió entre lágrimas.

— No puedo amor mío. –Se disculpo besándola en las mejillas. –Solo estropearía tus recuerdos con mi extraño punto de vista. Tu sola debes recordar todo.

— Quiero besarte. Uno de los recuerdos era tu y yo besándonos, creo que puedo sentir tu sabor en mis labios. Lo deseo tanto. –Murmuro sonrojada, apoyando su frente con la Grim y dando una suave caricia a los labios masculinos con sus delgados dedos.

— No tienes idea de cuánto lo deseo yo también. –Le murmuro de vuelta, rozando sus labios con los de ella. –Pero es muy pronto. Quiero besarte cuando ya recuerdes todo, no quiero sentir que te engaño o que me aprovecho de ti.

— No me dejes. –Pidió Kiara al sentir que Grim se separaba de ella.

— Je je je ~~~ No seas tan malcriada, tienes que descansar. –Bromeo apretando la pequeña nariz de la joven, volviendo a poner su voz tétrica y juguetona. –Además, el mayordomo está a punto de tirar abajo la puerta. Adiós mi pequeña saltamontes ~ ~ -Se despidió poniendo nuevamente el sombrero sobre su cabeza y abriendo la puerta, salió de la habitación y miro con una gran sonrisa al demonio que fruncía el ceño enfadado.

Cuando Sebastián entro a la habitación y cerró la puerta, un escalofrió recorrió la espalda de Kiara, obligándola a volver a cubrirse con las cobijas tratando de esconderse de la furiosa mirada del demonio. Este se acerco con pasos lentos hasta la cama, sus ojos estaban ardiendo, en cualquier momento esos ojos carmesís fosforescentes podían prender llamas la habitación entera.

El silencio era tan tenso que hasta se podría cortar con tijeras, ninguno quería decir palabra alguna. Kiara se encontraba avergonzada, sentía que había traicionado a Sebastián y no se atrevía a mirarlo.

— El hecho de que este pidiendo ser besada indica que ya está mejor. -Hablo Sebastián rompiendo el silencio, sobresaltando a la joven. –Me alegro que tenga tanta energía, my Lady. –Se burlo sonriendo con crueldad.

— Yo…Lo siento…en verdad…yo...-Murmuro Kiara, evitando siempre la cargada mirada del demonio.

— ¿Lo siente? –Pregunto Sebastián enfadado, alzando levemente la voz. Se acerco con furia a la joven y la tomo por el cuello, levantándola de la cama y cortando todo paso de aire. –Le pide a otro hombre que la bese en la misma cama donde tantas veces la hice mía ..¿Y solo eso me dice? ¿Qué lo siente? –Gruño Sebastián, apretando con fuerza el cuello de Kiara a pesar de los aleteos que ella daba por tratar de soltarse. Sonrió al verla tan indefensa, mostrando sus colmillos que sobre salían de sus labios. –Tú eres mía Kiara, solo mía. –Susurro un poco más calmado, soltando levemente el agarre que mantenía con el cuello de Kiara. La acerco a él y la acuno en sus brazos, meciéndola lentamente para tratar de calmar el llanto aterrado de la joven. –No quería descontrolarme, en verdad lo siento my Lady. –se disculpo abrazándola, mas su rostro demostraba lo contrario. –Tiene que descansar, el joven amo con Lady Elizabeth están despidiendo a los invitados. Ya la excusamos por abandonar la fiesta, les dijimos que tuvo un pequeño desmayo por la presión. – Ayudo a recostarse a Kiara y la arropo en la cama. La beso en los labios de forma lenta y pausada, acallando los sollozos de la joven. –Duerma bien, my Lady. –Se despido para salir de la habitación.

Cerrando la puerta con cuidado, Sebastián camino por el largo pasillo en dirección a la entrada donde su joven amo se encontraba despidiendo a los invitados. Miraba con rabia la mano con la cual había ahorcado a Kiara, jamás pensó en tratar así a una mujer y mucho menos a alguien tan cercana como ella. Se había descontrolado por completo y gran parte de la culpa la era de Undertaker, sabía que ese shinigami provocaba cosas en Kiara y él cometió el error de dejar que se acercaran tanto, pero ya no más. No iba a permitir que el shinigami legendario le arrebatara a su mujer, porque en eso se había convertido Kiara. Cuando un demonio tomaba carnalmente a una mujer la condenaba de por vida, hacia un contrato silencioso donde ella le entregaba su alma y su cuerpo. Siempre fue así y ahora no cambiaría por culpa de Undertaker.

— ¿Cómo sigue Kiara? –Le pregunto el conde cuando llego a su lado.

— Mucho mejor. –Respondió con sorna. - ¿Qué piensa hacer con ella, joven amo?

— Nada por el momento. –Respondió Ciel suspirando. –Lo mejor será tenerla vigilada y tener cuidado. Mañana hablare con ella. –Dijo mientras subía las escaleras rumbo a su habitación.

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Por más que gemía y apretaba sus ojos, sentía que ya no le quedaban lágrimas. Sus ojos le pesaban y le ardían bastante, casi tanto como su cuello y garganta. Aunque su cuello no mostraba ya marca alguna, sentía que le quemaba marcando los delgados dedos del mayordomo.

Estaba asustada, no se esperaba una reacción así del siempre calmado y sereno mayordomo de los Phantomhive, pero de cierta manera lo entendía. Ella lo había traicionado, había corrompido el esa relación extraña que ambos tenían.

— Soy una estúpida…-Susurro acurrucándose en la cama en posición fetal.

No quería dejar a Sebastián, sabía que no eran nada de palabra y que de igual forma debía mantener un respeto a su relación sexual. A ella le gustaba Sebastián, le encantaba ¿A quién no? Ese hombre era guapísimo y muy sexy. También sabía que Sebastián sentía atracción por ella.

Sebastián era un demonio, eso lo acababa de comprobar hace unos minutos, pero sentía que se estaba ganando su corazón poco a poco y no quería perder eso. Cuando no estaba con él extrañaba sus caricias, sus besos y su aroma, anhelaba su cercanía. Lo quería, mucho. Incluso podía decir que lo amaba. Amaba mirarlo, verlo sonreír, amaba cada detalle romántico que tenia para con ella, las flores en el desayuno y las rosas en la cama antes de dormir. Además, si no lo amara no se sentiría tan culpable por haberlo engañado, no estaría sufriendo tanto por su pelea. En verdad lo amaba.

Grim…

Ese hombre en verdad la confundía, ese misterioso, loco y silencioso shinigami la hacían dudar del poder del amor que sentía hacia Sebastián. Ese hombre la hacía sentir tonta y como una niña de 10 años, no podía evitar comportarse de esa manera tan malcriada e infantil frente a él, todo para llamar su atención y verlo sonreír.

En sus recuerdos sintió que ese hombre esperaba algo de ella, una respuesta o algún signo de esperanza que le dijera que ya se acordaba de todo y que volverían a estar como antes. Pero…No recordaba cómo eran antes. Lo sentía suyo, sabía que ese Shinigami era suyo y que ella en parte le pertenecía. Ese hombre de atrayentes ojos verdes le provocaba una paz celestial. Todo lo contrario a Sebastián, cada sentimiento hacia ese demonio le ardían y quemaban el pecho.

— No puedes Kiara…no puedes estar con Grim. –se dijo para sí, volviendo a llorar. –Ya tienes a Sebastián, no puedes estar de golfa con los dos. Además…-Las lágrimas caían por sus mejillas como ríos y su voz se quebraba en cada palabra. –Tú ya estas sucia, no mereces a alguien como Grim. Él merece a una buena mujer, no a una muñeca usada…-Lloro por un par de horas más y luego cayo dormida totalmente cansada.

A la mañana siguiente, el delicioso aroma de leche con miel la despertó. Abrió los ojos lentamente, pero el sol molesto tanto que tuvo que volver a cerrarlos, cubriendo su rostro con las cobijas.

— Le vendría muy bien comer algo, my Lady. –Le dijo Sebastián moviendo su hombro levemente para llamar su atención.

— No estoy de humor Sebastián, solo quiero dormir. –Se quejo con voz ronca. Escucho suspirar al demonio y sintió un peso extra en su cama.

— En verdad lamento lo de anoche. –Murmuro Sebastián sobre su cabeza, apoyando su mejilla delicadamente en la colcha que la cubría. –Me siento en verdad muy avergonzado. Pero sentí pánico al ver que podía llegar a perder su amor. ¿No lo entiende? Usted ha sido la primera persona que ha logrado hacerme sentir algo más allá del odio o de la necesidad de tener un alma. La amo con todo el poder de mi existencia. Sin usted estoy seguro que perdería todo querer de seguir adelante..

— No sigas…-Murmuro Kiara llorando. Se quito las cobijas que le cubrían el rostro y miro de frente a Sebastián. –Lo siento tanto, nunca quise…

— Lo sé Kiara. –Interrumpió el mayordomo rozando su nariz con la de la joven. -Se que Undertaker la confunde con todo esto. Pero todo esto es un plan siniestro de ese hombre cruel y perverso.

— Dices…que …él …¿Él me miente? –Pregunto Kiara quebrando su voz, le dolía en el alma el pensar en eso.

— ¿Aun no se da cuenta? –Susurro cerca de sus labios, hechizando la con su aliento. – Usted es solo uno de sus tantos experimentos macabros. Por eso quiere separarnos, porque sabe que yo jamás permitiría que la lastimara. Le recuerdo que por culpa de ese cruel shinigami su alma deambulo por muchos años, él la convirtió en la criatura de anoche…

— ¿Él…me convirtió en esa cosa? –Las palabras de Sebastián la estaban mareando, además cada una de las palabras pronunciadas por el demonio tenían algo de verdad y eso le aterraba.

— El mismo lo dijo, muchas veces ¿No lo recuerda? –Sebastián abrazo delicadamente el frágil cuerpo de Kiara que se convulsionaba por los sollozos y beso su frente. –Le prometo que nunca dejare que le haga daño. Pero usted prométame que jamás lo volverá a ver. –Pidió esta vez besando sus labios repetidas veces. –Prométemelo Kiara.

— Lo… Lo prometo. –Susurro con vos débil.

— No tiene idea de cuánto la amo. –Esta vez la beso profundamente, un beso largo y húmedo. –Ahora my Lady, coma su desayuno y luego se da un baño. Baje cuando esté listo el almuerzo. –Sebastián dio un último beso y se levanto de la cama para dirigirse a la puerta, dejando a Kiara totalmente ida y perdida en sus pensamientos, se volteo y la miro con una sonrisa macabra, cerró la puerta tras él y no pudo evitar reír bajito. –Estúpidos y sentimentales humanos, son tan manipulables. –Rio con sorna, iluminando sus ojos con su brillo demoníaco.

_O_O_

Kiara se encontraba ya vestida. Estaba recostada en uno de los sofás que estaban cercanos a la ventana, sintiendo la agradable brisa de primavera.

Estaba aun mas confundía que antes ¿En verdad Grim le mentía? El solo pensar en eso le rompía el corazón. Eso no podía ser cierto, él nunca ha tratado de lastimarla, al contrario, siempre la protegió.

Tenía que saber todo y para eso tenía que ver al Shinigami, pero antes tenía que hablar con Sebastián para avisarle. Ella nunca fue una mujer que pedía permiso, menos a un hombre, pero le debía respeto a su relación con el mayordomo. Además no quería mentir.

Se levanto con pereza del sofá y se coloco unos zapatos cómodos. Por el aroma delicioso a carne, el almuerzo tendría que estar listo. Bajo con cuidado las escaleras, sentía las piernas débiles, tenia nauseas y el dolor de cabeza la estaba matando, además sus ojos le ardían y picaban. Sin duda, era un pésimo día.

Entro al comedor bajo la atenta mirada del conde y el mayordomo. Se sentó donde siempre y comió lentamente del plato que Sebastián había puesto frente a ella.

— Te ves horrible. –Se burlo Ciel, mirando las grandes ojeras y la piel pálida de la joven.

— Sigue hablando ye te arranco los ojos con mi tenedor. –Murmuro con voz pausada y ronca. Alertando a ambos caballeros.

— Tenemos que hablar de lo que ocurrió anoche. –Dijo el conde soltando un suspiro y mirándola.

— Pide una cita y cuando tenga ganas te busco. –Respondió sin ganas de seguir hablando. – Iré a ver a Undertaker. –Soltó de repente, sorprendiendo al conde y haciendo fruncir el ceño al demonio.

— My Lady…-Empezó a hablar Sebastián, pero fue interrumpido por la ronca voz de Kiara.

— No quiero quejas. –Intervino levantando levemente la voz, su cuerpo tembló ligeramente. –Tengo cosas que preguntarle y lo que menos quiero ahora son tus quejas y celos idiotas. –A medida que hablaba su cuerpo temblaba mas, su ceño se frunció y sus ojos perdieron brillo. –´´De nuevo esa sensación, igual que anoche´´. –Se levanto con cuidado de su silla, tambaleándose levemente. –Tengo que verlo ¡Necesito hablar con él! ¡Necesito que me diga que me sucede! –Grito levantándose por completo y golpeando con fuerza la mesa. -´´Cálmate Kiara, no de nuevo…SANGRE…no…Quiero sangre, dámela..esa voz, esa voz de nuevo…´´- ¡Nooooo! –Grito con fuerza, su cuerpo se estremeció violentamente. Sebastián tomo a Ciel y lo alejo de la mesa antes de que esta se partiera en dos en las manos de la joven.

— ¡Contrólate Kiara! –Grito el Conde, aferrándose a su mayordomo.

— ¿No lo ven? –Pregunto Kiara llorando. –Algo me sucede y solo él me lo puede decir. –Susurro sentándose nuevamente. –Si sigo así, lastimare a alguien más y no quiero…no quiero..- Cubrió sus ojos -ahora normales- y se largo a llorar. –¡Tengo mucho miedo, me quiero ir a casa!

En un rápido movimiento, Sebastián dejo en el suelo a Ciel y corrió para abrazar a la joven mujer que temblaba y se estremecía con cada sollozo.

— Sebastián, ve a buscar a Undertaker. –Ordeno el conde suspirando.-Es más seguro que hablen acá. –Sebastián asintió y siguió la orden dada, pero antes de irse deposito un suave beso en los cabellos negros de la joven.

— Lamento haber roto tu mesa. –Se disculpo limpiando sus lágrimas y tratando de calmarse. –Pero te lo merecías, me llamaste fea.

— Sé que no la rompiste por eso. –Le respondió divertido, sonriéndole y ofreciéndole un pañuelo. –Además tu ego es enorme, sabes que no eres fea, incluso cubierta de mocos.

— Gracias –Le sonrió y recibió el pañuelo para sonarse. –De verdad no quería comportarme así.

— Lo mejor será que te vayas a tu habitación, mandare a Finny a que limpie esto. –Indico el conde.

— Está bien. –Le respondió sonriéndole y levantándose de la silla. Camino despacio hacia la puerta. –Me avisas cuando llegue Grim, lo mejor es que estemos todos presen… -De la nada, Kiara dejo de hablar y cayó al suelo desmayada.

Escuchaba voces lejanas, estaban discutiendo pero no entendía bien que decían. Movió lentamente su cabeza, sentía que en cualquier momento le explotaría. Era algo muy parecido a sus resacas luego de una noche de fiesta con sus amigos de la Universidad, pero esta vez estaba segura de que no había bebido nada.

Las voces se dejaron de escuchar y se asusto. Abrió los ojos con rapidez y se sentó en la cama tan rápido que se mareo por completo. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, lo primero que vio fue el perfil de Grim. Este miraba por la ventana con el ceño fruncido y la mandíbula apretada, tenía una expresión de furia que nunca antes había visto.

— Aun no me convenzo del todo. –La voz de Sebastián llamo su atención, giro lentamente su rostro evitando otro mareo, pero aun así su dolor era insoportable.

— Pensé que eras más inteligente, pero no eres más que un idiota. –Se burlo Grim con voz seria y fría, tanto que le causo un escalofrió.

— ¿Qué paso? –Pregunto Kiara al sentirse ignorada. Su voz salió seca y patosa.

— Es algo complicado. –Le respondió el conde que era el único que la miraba. Sebastián tenia la vista clavaba en el suelo y Grim miraba a cualquier lado en la ventana menos a ella.

— No es complicado, Conde. –La dura voz del Shinigami resonó en la habitación. Su rabia era palpable. –De hecho, es muy simple, tanto que me sorprende que no pensáramos en eso.

— Nunca se me ocurrió pensar que algo como esto podía suceder. –Hablo en voz baja el mayordomo, su rostro estaba totalmente descompuesto.

— ¿Qué querías que sucediera? ¿Querías seguir así por el resto de la vida de ella?- Espeto Grim con furia, volteándose y mirando al demonio a la cara. –Te lo repetí mil veces ¡Ella no es humana!

Kiara se ponía cada vez mas pálida del susto, la estaban ignorando completamente y no tenia idea de que pasaba, pero por sus caras era algo grave y muy malo.

— Yo…yo…-Tartamudeo Sebastián, sin saber que decir.

— ¡Díganme que pasa! –Grito Kiara llorando de angustia. Dirigió su mirada al Shinigami de cabellos plateados en busca de ayuda, pero este la miro de forma dura. Sus ojos destilaban odio y un dolor tan grande que su pecho se hundió y su cuerpo tembló.

— Estas embarazada. –Le respondió Grim, desviando su mirada y apretando su mandíbula.


No me maten! o

Todo pasa por algo, todo tiene su propósito! no me odien! .

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