Perdon! Perdon!

No pude publicar el domingo pasado por que tenia un brazo inflamado, luego se me perdió el cuaderno y lo recupere hace poco. caso morí del susto :c

Pero acá estoy! :D

Aclaraciones:

-Blablabla- Dialogo

-´´Blablabla´´- Pensamientos

-Blablabla. -Otra voz.

Agradecimientos:

***TenshiNeko-Chan: Gracias por leer! Y si, los ataques eran antojos y cambios de humor probocados por el embarazo :3***

***Slinky-Pink: Gracias por leer!No es un vampiro xD No es humana, pero aun no puedo revelar que tipo de criatura es . Y Grim tiene que sufrir un poco, es la ley de la vida :c Por cierto, soy tu fans :3 ***

***Fuckingrejects: Gracias por leer! No deberías leer estas cosas ¬.¬***

***Suki: Gracias por leer! En el fondo sebas-chan no es malo, solo esta confundido. no lo odies :3 ***

***Daiiki Uchiha: Gracias por Leer! No tires tu celu xD estamos en igual condición, yo tampoco se a quien apoyar, si al frió y sexy de Sebastian o al sexy y loco de Undertaker .***

***Masha Rue: Gracias por leer! jajajajaj xD Tranquis, todo pasa por algo. Una persona esta destinada a algo y ese es el destino de Kiara con Undetraker. Te declaro culpable por hacerme pasar horas pegada a Pinterest .***

***AlexaMiddleford-19: Gracias por leer! Me alegra que te gustara :e No odies a Kiara, ella solo es una victima que callo en sus sensualones brazos del demonio .***

Disfrutenlo! :D

Undertaker y Todo Kuroshitsuji le pertenecen a Yana Toboso u.u


Anteriormente…

Nunca se me ocurrió pensar que algo como esto podía suceder. –Hablo en voz baja el mayordomo, su rostro estaba totalmente descompuesto.

¿Qué querías que sucediera? ¿Querías seguir así por el resto de la vida de ella?- Espeto Grim con furia, volteándose y mirando al demonio a la cara. –Te lo repetí mil veces ¡Ella no es humana!

Kiara se ponía cada vez mas pálida del susto, la estaban ignorando completamente y no tenia idea de que pasaba, pero por sus caras era algo grave y muy malo.

Yo…yo…-Tartamudeo Sebastián, sin saber que decir.

¡Díganme que pasa! –Grito Kiara llorando de angustia. Dirigió su mirada al Shinigami de cabellos plateados en busca de ayuda, pero este la miro de forma dura. Sus ojos destilaban odio y un dolor tan grande que su pecho se hundió y su cuerpo tembló.

Estas embarazada. –Le respondió Grim, desviando su mirada y apretando su mandíbula.

Ese mayordomo, Destrozando.

No podía creer lo que estaba escuchando ¿Embarazada? ¿Pero cómo? No podía entenderlo, Sebastián le había dejado claro que era imposible que lograra embarazar a una humana…

…Claro, ahora entendía.

— Yo no soy una simple humano. –Murmuro para sí misma, con los ojos totalmente dilatados y el rostro pálido. –Por eso Sebastián pudo embarazarme…

— Eso también causo el cambio inestable. –Dijo Undertaker sin mirarla, su vista estaba fija en un punto cualquiera del piso. –Al ser un mitad demonio, el bebe pide su alimento de una u otra manera. –Explico con voz seria.

— Entonces…¿Fue producto de mi embarazo que yo matara a Robert? ¿Fue porque el bebe tenía hambre? –Pregunto en un susurro, mirando de reojo a Sebastián y sintiéndose más aliviada al saber que nada de eso era culpa del Shinigami.

— Es lo más probable. Al ser mitad demonio se alimentara de almas al igual que el padre y tu necesitaras satisfacer su hambre de una u otra manera. –Esta vez Grim la miro. Ya no había odio en su mirada, solo dolor, traición y un profundo vacio. –Je je je ~~ Felicidades por el nuevo integrante de la familia ~ ~ -Su voz volvió a ser la misma tétrica y juguetona de antes pero su alegría no llegaba al pálido rostro del atractivo hombre. Coloco su gran sombrero negro y oculto sus ojos tras el largo flequillo.

— Grim…yo…-Susurro Kiara con el corazón apretado, no soportaba el dolor propio ni el reflejado en la verde mirada del shinigami.

— Je ~ je~ -Rio Undertaker cubriendo sus labios. –Tendrás que cuidarte mas y comer por dos ~ ~ -Camino hacia la puerta a paso lento y con la cabeza baja. –Tratare de ayudarlos en lo que pueda, pero no piensen que limpiare el trasero del bebe je ~ je ~ je~ Adiós. –Se despidió y luego salió de la habitación dejando todo en silencio.

Sebastián aun no lograba salir del shock que la noticia le había causado. Se encontraba de pie a un lado de la cama, dándole la espalda la puerta. Su rostro se encontraba mas pálido de lo normal, sus negras y delgadas cejas se encontraban alzadas y tanto su boca como sus labios estaban abiertos.

El conde manejaba mejor su sorpresa, estaba sentado en uno de los sofás que estaba en la esquina de la habitación, miraba con cautela todo lo que sucedía a su alrededor. Sabía que en cualquier momento podía utilizar esto a su favor, tanto en contra de su mayordomo como en contra del shinigami. Undertaker manejaba información sobre su familia que él ignoraba y que estaba seguro que necesitaba saber, esto en definitiva podía servirle. Miro con una sonrisa a Kiara, ella lloraba descontrolada, grandes sollozos salían de sus labios, pero eso no hacía más que satisfacer al pequeño conde. Observo con burla la delicada mano que ella tenía en su vientre y la otra que estaba sobre su pecho, no despegaba la mirada de la puerta por donde el shinigami había salido.

— Quiten esa expresión. –Ordeno Ciel, mirándolos con el ceño fruncido. –Ya está todo hecho y no hay nada que puedan hacer, salvo seguir adelante y ser responsables. –Se puso de pie y camino hacia la ventana, dándoles la espalda.

— Joven amo…-Murmuro Sebastián sorprendido. Su rostro volvió a la normalidad y miro Kiara con una extraña sonrisa. -¿Quiere algo de comer, my lady? –Pregunto mientras limpiaba con sus desnudas manos las gruesas lágrimas de la joven.

— Solo…solo quiero dormir. –Respondió en un susurro quitando las manos de Sebastián de su rostro y recostándose en la cama en posición fetal.

— Iré a mi despacho, ustedes aclaren esto. –Dijo Ciel caminando hacia la puerta y saliendo de la habitación.

— Kiara. –La llamo Sebastián, recostándose a un lado de ella y pasando su brazo por la cintura de ella. La dio vuelta con facilidad, haciendo que ella recostara su cabeza en su pecho. –Tratare de ayudarla en todo lo pueda. No sé mucho sobre estas cosas, pero daré lo mejor de mí. No la dejare sola. –Sintió a Kiara llorar estremecerse en su pecho llorando.

— Esto no debió pasar…no tenía que pasar…no de nuevo…-Murmuro ella llorando mientras se separaba del pecho del mayordomo.

— ¿De nuevo? ¿A qué se refiere con eso? –Pregunto Sebastián confundido, tomando el rostro de la joven en sus manos para mirarla a los ojos.

— Este bebe debería ser de Grim, no tuyo. –Soltó ella con vez seca, mirando de forma dura al mayordomo. Los ojos de Sebastián con rabia, sus colmillos sobresalieron de sus labios y su rostro se ensombreció. Con ambas manos tomo el cuello de Kiara, estaba totalmente fuera de control.

— ¡Tú eres mía! ¡Y ese estúpido bebe que crece en tu vientre igual! –Rugió cerca del rostro de la joven, golpeándola con su cálido aliento. –Tendrás que hacerte a la idea de que formaremos una hermosa familia feliz. –La voz del demonio retumbo en la habitación, tétrica y lúgubre.

— Pobre demonio. –Se burlo Kiara, sus ojos se habían oscurecido y tenía una sonrisa cínica más la mueca de dolor por el agarre. –Cree que por unas cuentas sesiones de sexo la mujer le pertenece. –Vio como el mayordomo se enfurecía más y apretaba más el agarre. –No te creía tan primitivo, cariño.

— No te hagas la lista. –Respondió el demonio soltando el agarre con brusquedad, dejando caer a Kiara con un fuerte golpe a la cama. -¿De verdad querías volver con el shinigami? ¿Pensaste que recordarías todo y serian una pareja feliz después de que te acostaste conmigo? –Se burlo mirándola con una sonrisa siniestra y divertida, mas sus ojos demostraban otra cosa. –Con esto tendrás que olvidarte de él. Para siempre.

— Lo sé. –Murmuro Kiara recuperando el aire y sobando su adolorido cuello.

Sebastián se acerco nuevamente a ella, pero esta vez tomo el rostro pálido de la joven en sus manos y la beso de forma feroz y hambrienta, mordiendo con brusquedad los labios y acariciando con fuerza las curvas delicadas del cuerpo femenino. Ella respondió el beso con el mismo ardor que el demonio, entregándose en sus brazos, tratando ambos de apaciguar aquel ferviente sentimiento que dominaban en sus corazones. Así se unieron una vez más, entregándose como tantas veces lo habían hecho.

_O_O_O_

Undertaker se encontraba recostado en un sofá negro, la habitación en la cual se encontraba estaba en completa oscuridad. Su cabello estaba totalmente despeinado y desparramado por uno de los lados del sofá, su característico sombrero se encontraba tirado en el suelo y se había quitado su largo abrigo negro.

Uno de los delgados brazos del shinigami se encontraba cubriendo sus hermosos ojos verdes, mientras que con su otra mano acariciaba un pequeño colgante.

— Nuevamente no pude evitarlo. –Murmuro el bello Dios de la muerte mientras las lágrimas caían por el lado de su rostro, mojando su cuello. –primero fue aquel humano y ahora el demonio. Je ~ je ~ Te gusta verme sufrir pequeña mía. –Acerco el colgante a su rostro y lo presiono contra su mejilla con algo de fuerza. Aun así no me rendiré. Nunca dejare de luchar para que estemos juntos ~ ~ - Se quito el colgante del rostro, dejando una leve marca que duro apenas unos segundos. Sonrió abiertamente, pero aun así las lágrimas siguieron cayendo.

_O_O_O_

Kiara se encontraba recostada de espalda en su cama, la sabana le cubría de las caderas hacia abajo, dejando su torso desnudo a la vista. Con una de sus manos acariciaba el negro cabello de Sebastián quien tenía su cabeza recostada en el vientre plano de la joven, con la mirada fija en ella.

— Puedo escuchar como late su pequeño corazón. –Murmuro Sebastián fascinado. –Debe tener apenas tres semanas.

— ¿Tendré que seguir bebiendo sangre? ¿Sera la única forma de alimentarlo? –Pregunto Kiara, apretujando en su mano la blanca oreja del mayordomo.

— Por el momento eso es lo que nuestro hijo pide. –Respondió sonriéndole. –Yo me encargare de que no le falte alimento y cuando crezca le enseñare como devorar las almas de los humanos.

— Pensé que eso de devorar almas lo tenían en la sangre, como un instinto. – Murmuro extrañada. – Además no quiero que mi hijo mate para vivir.

— Luego se transformara en un instinto. Al igual que los grandes leones, tengo que enseñar a cazar a mi hijo. –Aclaro el mayordomo. –Y tendrá que hacerlo, es la única forma de que pueda alimentarse. –Le sonrió de forma tierna y se acerco a ella para besarla.

— Sebastián –Llamo ella, rechazando el contacto y sentándose en la cama. –Seamos claros, yo de verdad estoy confundida. No sé quien soy en realidad, pero sé que le pertenezco a Grim. –Se volteo con firmeza y miro al demonio a la cara, este se levanto rápidamente de la cama y se vistió en apenas unos segundos.

— En verdad no quiero que volvamos a discutir. –Respondió el mayordomo mirándola con el ceño fruncido. –Solo deme la oportunidad de poder complacerla y por favor no nombre más a ese tipo en mi presencia. – Se acerco nuevamente a ella para besarla y luego salió de la habitación.

Kiara solo suspiro y se volvió a recostar de medio lado en la cama y se cubrió con las cobijas. Cerró los ojos y trato de dormir, pero la pequeña criatura que tenía en su vientre se movía inquieta. No pensó que un bebe tan pequeño ya podía moverse tan fácilmente.

— Sé que no tienes la culpa bebe, entre todos nosotros tu eres el más inocente. –Murmuro con una pequeña sonrisa mientras acariciaba su vientre.

De un momento a otro su cuerpo comenzó a temblar, su cabeza le vibraba y sus oídos piteaban. Tomo con fuerza su cabeza con sus manos mientras rápidas imágenes llegaban a su mente, distintas voces, colores y aromas. De pronto ya no se encontraba en la habitación.

Cuando abrió los ojos, se encontraba tomando una taza de té en un hermoso y verde jardín. Un muchacho de no más de 25 años le ofrecía un delicioso y hermoso pastel de chocolate con manjar. Su cuerpo se movió en contra de su voluntad, tomo una pequeña cuchara y comió del pastel. Trato de mover sus manos para dejar de comer, trato de hablar o de mirar a otro lado para inspeccionar el lugar en donde se encontraba, pero nada resultaba, era como si su cuerpo no le perteneciera.

— Je ~ je~ je~ -Aquella risa tan conocida llamo su atención, trato con todas sus fuerzas de levantar su mirada pero esta seguía fija en el pedazo de pastel. –Si sigue comiendo de esa manera terminara engordando, condesa. ~ ~ -Esta vez levanto la vista y se encontró el rostro sonriente de Undertaker. Observo con atención al apuesto hombre que tenía en frente suyo, tenía algo distinto, algo que lo hacía ver diferente. Nuevamente trato de hablar, pero nada de lo que en verdad quería decir salió de sus labios.

— Solo vienes cada cierto tiempo y en cada visita te dedicas a burlarte de mí. –Su voz sonó distinta, más madura y refinada. –Tendré que prohibirte la entrada a mi mansión. –Vio a Grim sonreír, mostrando sus blancos y perfectos dientes.

— No podrías. –Rio el guapo hombre. –Me adoras con todo y mis mañas. –Recién ahora se daba cuenta del cambio de Grim. No estaba usando su gran sombrero negro y llevaba su largo cabello atado con una cinta negra en una coleta alta, llevaba puesto uno elegantes y finos lentes ópticos y su gran cicatriz no está en su rostro, dejando do blanca y perfecta piel a la vista.

´´¿Me puedes escuchar, Grim? ¡Grim, respóndeme!´´ –Grito desesperada, pero él parecía estar maravillado mirando su rostro o el rostro de quien fuera la mujer que estaba sentada frente a él. –Por favor responde…

— Te tienes mucha confianza. –Su mano o la mano de ella se acerco a una de las de Grim y la acaricio mientras este le sonreía dulcemente.

— Sé que me amas, tanto como yo a ti. –Lo vio sonreír una vez más y luego todo se volvió negro.

Tengo miedo…Grim…ayúdame…- Rogo aun sin poder moverse, todo en su alrededor esta oscuro y frio, como la muerte…

— ¡No dejare que se la lleven! –Grito Grim con voz desesperada, haciendo que todo volviera a tener luz.

Aun que esta vez tampoco se podía mover, podía sentir su cuerpo. Sentir un dolor agudo en su vientre y que algo tibio y pegajoso bajaba por su cabeza. Sabía que era sangre, tenía ese asqueroso aroma pegado en su nariz.

— Tienes que aceptarlo Theo, su hora ya llego. –Dijo otra voz, se le hacía familiar pero no podía ver su rostro. Su mirada estaba fija en el cuerpo ensangrentado de Grim tirado en el suelo sin sus piernas y sin un brazo. – Ella tendría que haber muerto hace 5 años.

— ¡Nunca! ¡Ella me pertenece! ¡Nadie podrá apartarla de mi lado! ¡No lo permitiré! –Grito Undertaker mientras escupía sangre, pero antes de que pudiera seguir hablando una gran espada negra cortaba en medio de la cabeza y el torso del shinigami plateado.

´´!Grim! ¡Noooo! Por favor, por favor no mueras! ¡Griiiim! -Trato de gritar, llorar o moverse pero nada salía de sus labios y su cuerpo no respondía, solo sentía el agudo dolor de su estomago. Aquel sujeto seguía desmembrando el cuerpo de Undertaker y por más que intento gritar que se detuviera no pudo conseguir nada.

— Ella ya está muerta y tu estas acabado. –Cerró los ojos con fuerza cuando la espada negra se incrusto en su vientre dejando todo nuevamente a oscuras.

Sentía una dulce melodía, como una nana para dormir. La sensación era agradable y el calor que sentía era reconfortante, pero por más que intentaba pestañar no podía moverse.

— Prometo que pronto estaremos juntos. Te esperare el tiempo que sea necesario amada mía. –La voz de Grim la arrullo, era tan cálida y llena de amor que no pudo evitar sentirse feliz. –Mi pequeña…te amare por siempre y no te preocupes, yo cuidare de él.

No quería salir de aquí, la sensación que sentía era muy agradable, quería seguir sintiendo el calor y la voz de Grim…!Kiara!...Ella conocía esa voz, pero ¿Quién era? …!Reacciona! …¿Sebastián? No !No quería volver! ¡No quería!

¡Kiara reacciona!

El grito se escucho tan fuerte que le llegaron a doler los oídos y se le pusieron los pelos de punta. La voz siempre calmada de Sebastián sonaba angustiada, podía sentir como la sacudía con brusquedad, moviendo sus hombros con fuerza.

— ¡Reacciona Kiara! ¡Vamos Kiara! –La movió nuevamente, golpeando levemente su mejilla.

— Sebastián…-Murmuro Kiara aun un poco débil y dormida. Abrió los ojos lentamente, tratando de acostumbrarse a la luz tenue de las velas.

— ¿Está bien? ¿Qué le paso? –Pregunto el mayordomo abrazándola al verla llorar. -¿Desde cuándo que esta en este estado?-Se separo un poco de ella para poder limpiar con sus manos las gruesas lagrimas que bajaban por las mejillas blancas y heladas de la joven. –Vine a buscarla a cenar y cuando la llame no me respondió. No tiene idea del susto que me dio.

— ¿A…a cenar? –Pregunto Kiara con voz débil. Ella recordaba haberse ´´dormido´´ en plena tarde, lo que significaba que pasaron largas horas antes de Sebastián llegara.

— Dígame lo que paso, My lady. –Pidió Sebastián.

— Supongo que estaba muy cansada y me dormí. –Mintió separándose del mayordomo y tratando de levantarse, pero al sentir un mareo se volvió a sentar en la cama. –Debe ser normal por todo lo que está pasando. –No supo bien por que mintió, pero algo le decía que ese hermoso demonio era peligroso. –No te preocupes, estoy bien. –Tomo las mejillas de Sebastián y lo beso, tratando de tranquilizarlo.

Se levanto con cuidado y con ayuda de Sebastián. Sentía su cuerpo tembloroso, frio y tieso. Las imágenes aun se repetían una y otra vez en su cabeza, atormentándola. Sebastián la ayudo a vestirse y luego se volvió a recostar en la cama.

Sabía que aquellas imágenes no eran alucinaciones, se trataban de recuerdos de su otra vida. Una vida que había vivido al lado de Grim y que acabo de manera cruel y abrupta. Si no recordaba mal, aquel sujeto llamo a Grim por el nombre de Theo, pero por más que quiso recordad su nombre propio no pudo y estaba segura de que si recordaba su antigua nombre podría recordar lo demás.

Theo...

…Sin poder evitarlo una sonrisa cubrió su rostro. No entendía como pudo haber olvidado un nombre tan sensual y tan digno de aquel hermoso shinigami.

— My lady. –Llamo Sebastián sacándola de su ensoñación. –Espere acá, traeré su cena a la habitación. No quiero que se esfuerce.

— De nuevo me estas tratando de usted. –Rio Kiara mientras se acomodaba en la cama.

— Supongo que es la costumbre. –Musito Sebastián sonriéndole. –Aunque sea mi mujer, como mayordomo debo tratarla como la condesa que es. –Kiara abrió los ojos sorprendida

¿Sabe que fui una condesa?...No lo creo, de seguro lo dice por ser la supuesta prima de Ciel…solo eso. ´´ -Se tranquilizo sonriéndole y mirando hacia otro lado.

— ¿De verdad se encuentra bien? –Volvió a preguntar el mayordomo mientras la miraba preocupado.

— No te preocupes, de verdad estoy bien. –Le sonrió de nuevo esta vez mirándolo.

— Vendré en seguida. –Respondió Sebastián devolviéndole la sonrisa y acercándose a la cama para tomar sus manos y besarlas.

Suspiro agradecida y sonrojada, mirando los hermosos ojos carmesís de Sebastián. En verdad no sabía qué hacer. Sabía que ella podría ser feliz junto a Sebastián y su bebe. El atractivo mayordomo la trataba bien, al menos siempre y cuando ella no lo sacara de quicio. Se imaginaba una vida feliz junto al mayordomo y su hijo, en un futuro día soleado, los tres sentados en el césped disfrutando un día de campo. Podrían ser felices.

´´Te amo pequeña condesa…´´

La dulce voz de Theo la hizo volver a la realidad. Ella no podría ser feliz con Sebastián por que estaba enamorada de Theo, ella amaba al shinigami y por nada del mundo renunciaría a él. Separo sus manos de las de Sebastián y se recostó de medio lado, dándole la espalda.

— Ciel debe estar esperándote. Mejor ve a servirle sus postres antes de que se enfade. –Murmuro con voz triste, aguantando las lágrimas.

— Tiene razón, my lady.-Sebastián se pudo de pie y se dirigió a la puerta. –Trate de no dormirse antes de que traiga su comida.

Cuando Sebastián salió de la habitación, Kiara se dio el lujo de llorar. Estallo en lagrimas, tapando sus labios con sus manos para evitar que sus sollozos de escucharan.

— Theo…-Murmuro llorando. -¿Por qué no estas aquí? Te necesito tanto amor mío.

_O_O_O_

Sebastián entro al comedor empujando un carrito con comida para servirle a Ciel.

— ¿Dónde está Kiara? –Pregunto el Conde mirando el asiento vacío en donde siempre se sentaba la joven.

— No se encontraba con buena salud. Comerá en su habitación. –Le respondió el mayordomo, poniendo en frente del niño unos abundantes platos.

— Ya me ocupe de informar a la Reina sobre el incidente con Robert. –Anuncio el conde, antes de empezar a comer. -¿Qué pretendes hacer con Kiara? –Pregunto de repente, sobresaltando al mayordomo.

— Como caballero que soy, me haré cargo. No pienso dejarla sola en un momento como este. –Respondió de forma cortante.

— ¿Habías pensado alguna vez en que te convertirías en padre de un niño mitad humano?- El conde lo miro con una sonrisa burlona, tratando de imaginarse a su mayordomo cargando a un bebe.

— Jamás. Además, no pretendo ser afectivo con la criatura, solo le enseñare como alimentarse. –Aclaro con voz neutra y expresión de total aburrimiento.

— ¿Entonces por qué la ilusionas? Estoy seguro de haber escuchado que le prometías hacerla feliz. –Pregunto confundido, mirando al mayordomo con el ceño fruncido.

— Seria problemático que Undertaker se llevara a la señorita Kiara. –Respondió mirándolo. –Usted me ordeno que la mantuviera cerca y eso es lo que hago. –Sonrió con burla. –No sabía que le gustaba espiar detrás de las puertas.

— Así que solo lo haces porque te lo ordene. –Murmuro sonrojado mientras jugaba con el tenedor, ignorando el comentario de burla de su mayordomo. –Entonces no te importa que ella ame a ese shinigami ¿Cierto? –Pregunto con malicia.

— Para nada. -Respondió Sebastián apretando sus puños.

— ¿Los demonios pueden amar, Sebastián? –Pregunto distraídamente Ciel.

— Nunca pasamos suficiente tiempo con un humano para llegar a amarlo. Pero tengo conocimiento de que si han existido demonios enamorados. –Esta vez el demonio suspiro y luego sonrió con burla. –Hoy está muy curioso, joven amo.

— No tiene nada de malo, solo es curiosidad. –Respondió sonrojado y cerrando los ojos. –Una última pregunta.

— Tratare de responder con sinceridad. –Respondió el demonio con sorna mientras caminaba hacia la puerta con una bandeja llena de comida.

— Si yo te ordenara matar a Kiara y a su bebe ¿Lo harías? –Pregunto de forma seria, mirando la enorme espalda del mayordomo.

— Sus órdenes son absolutas para mi, joven amo. –Le respondió Sebastián, volteando levemente el rostro para mirar el conde. –Sea cual sea la orden, yo la cumpliré. Lo más importante para mi es devorar su alma.-Sus ojos se encendieron y su sombra se expandió por la habitación, causando escalofríos en el joven lord. Sin decir más el mayordomo salió del comedor.

— Me pregunto si será cierto, teniendo en cuenta que una vez ya me mentiste. –Murmuro el conde para sí mismo, mirando la puerta por donde había salido su mayordomo.

— Je ~ je~ je~ Tengo la misma duda, joven Conde. –Rio Undertaker, apareciendo de la nada sentado al lado del conde, asustándolo. – JA ~ JA~ JA~ Tendrías que ver tu cara conde JA ~ JA ~ JA~ -Se carcajeo apretando las mejillas del conde.

— ¡Sueltame! –Grito Ciel, apartando de un manotazo las manos frías del shinigami. -¿Qué haces aquí? –Le pregunto poniéndose de pie, tratando de alejarse del hombre.

— Hoy será el día, joven conde ~ ~ -Respondió comiendo la ensalada que quedaba en el plato del niño.

— ¿Qué día? ¡Responde! –Grito Ciel furioso, este tipo lo sacaba de quicio.

— Je~ je~ je~ ya lo veras, no seas impaciente señor gritón ~ ~ -El shinigami se levanto y salió del comedor, caminando hacia la habitación de Kiara. –Si no te apuras, te perderás del espectáculo ~~ mmm je je~ ~ -Grito para que el conde lo siguiera.

Ciel corrió rápidamente tratando de alcanzar a Undertaker, pero estaba seguro de que este ya se encontraba en la habitación de su invitada. Se afirmo en la puerta tratando de recuperar el aliento, nunca le gusto correr. Cuando levanto la cabeza, encontró a los dos hombres mirando a la joven que se encontraba dormida en la cama.

Sebastián se encontraba totalmente pálido, gritaba una y otra vez el nombre de Kiara mientras la movía con brusquedad y desesperación. En cambio Undertaker se había quitado el sombrero y había apartado su flequillo, dejando ver sus hermosos ojos verdes que brillaban con emoción, su gran sonrisa no se hizo esperar e ilumino su pálido rostro.

— Es inútil mayordomo. –Murmuro el shinigami con la voz totalmente emocionada y maravillada. Miro con adoración el rostro de Kiara. –Su sueño se terminara cuando todos sus recuerdos se recuperen. –Murmuro fascinado, sin tomar en cuenta los rostros confundidos de los otros dos presentes. –Tranquila amor mío. Yo te esperare hasta que despierte. –Susurro desando las heladas manos de Kiara y recostándose a su lado para apoyar su cabeza en el frío pecho de la joven.


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