Lamento mucho la tardanza u.u

La universidad me consumió por completo y luego me puse a moderar un juego e.e

Espero les guste .

-Los personajes no me pertenecen-


Cap 11.- Ese Shinigami. Final

-1851-

Ya habían pasado 6 años desde su boda con el conde Cedrik y un poco mas desde la partida de aquel shinigami.
Su relación con su esposo era buena, él conde era un hombre bueno, amable, bondadoso y un esposo cariñoso que poco a poco se había ganado su corazón. Aun amaba a Grim, pero el paso del tiempo y su ausencia la hacían dudar de su existencia. Sentía que todo era parte de un sueño y que ya se encontraba despierta.
¿Y si todo fue realmente un sueño? Le daba miedo pensar en eso, pero cada vez que recordaba su naturaleza sobrenatural más se convencía de lo irreal que resultaba y temía que la llegarán a tomar por loca si se atrevía a preguntar.
-Cariño, la reina manda muchos Saludos y bendiciones. - La voz de su esposo la sacó de sus pensamientos. Se encontraba sentado tras el escritorio donde tantas veces vio trabajar a su padre, en sus manos se encontraba el exquisito papel con la suave letra de su Majestad la reina. Le sonrió levemente y cerró el libro que estaba "leyendo" hace un momento. - Me comunica que para ella también es buena idea el conservar el apellido Phantomhive, le parece una buena muestra de respeto por vuestro difunto padre.
-Me alegro tanto que comparta nuestra opinión, querido. Ella y mi padre siempre fueron muy cercanos. –Dijo Claudia mientras se acariciaba su vientre de apenas 4 meses de embarazo, dejo el libro a un lado y se puso de pie para caminar hacia la ventana.

-Siempre admire mucho a tu padre, como debes saber mi familia también era candidata para tomar el titulo de Perro guardián de Reino, pero se consumió por la presión que esta tarea conllevaba. La familia Phantomhive fue digna de poseer el titulo y salir adelante. Me siento muy orgulloso de poder formar parte de vuestra familia y poseer tal apellido. –Le sonrió el nuevo Conde mientras tomaba la mano de su esposa y depositaba un delicado beso.

Ambos estaban consientes de que el cariño que se tenía el uno con el otro no era más que una linda amistad, al igual que ella Cedrik antes de casarse se había enamorado de una humilde joven de la cuidad que por razones de apellido y dinero jamás se pudo hacer formal. Ambos cargaban con una frustración amorosa que les dolía en el alma y se dejaba notar aun mas en la intimidad, donde en vez de unirse sentían que poco a poco se convertían en personas extrañas que se dormían abrazados mientras lloraban tratando de apaciguar el dolor que ambos sentían.

Con el paso del tiempo las sonrisas se hacían más fingidas, y el ambiente se volvía tenso cuando se encontraban ambos en la misma habitación pero se miraban con respeto y cariño, compadeciéndose del sufrimiento del otro y del propio.

El sonido de la puerta saco a ambos de sus pensamientos y se separaron lentamente.

-El te ya se encuentra servido en el jardín….- Comunico Tanaka con una leve inclinación, mirando solo a la condesa. Aun no se acostumbraba a llamarla ´´Señora´´, aun no se convencía de que ya no era su señorita.

-Gracias Tanaka, retírate. –Respondió el Conde de manera dura mientras miraba con desprecio al joven mayordomo, este le devolvió la miraba cargada de rencor mientras dejaba la habitación. – Sinceramente, no entiendo tu afán de conservar a Tanaka, con las mucamas estaríamos bien.

-Te casaste conmigo y heredaste el apellido Phantomhive, Tanaka viene con el paquete. No se moverá de esta casa jamás. –Respondió la Condesa dando un suspiro, era una lucha constante entre su amigo y su esposo. Solo te pido que lo trates bien, es mi única familia.

-Yo y nuestro hijo somos tu familia, él es solo un sirviente más. – Respondió el conde mirando ofendido a su esposa.

-Mi familia son mi hijo y Tanaka, tu eres un compromiso de por vida. Que estemos casados no implica que puedas tomar decisiones de mis compañías. Recuerda que fuiste tú quien se unió a la casa Phantomhive, acéptala tal y como esta. –Respondió Claudia tomando el libro que se encontraba en el sofá y guardándolo en el estante.

-Como tu esposo tengo derecho a tomar decisiones en la mansión y…- Comenzó Cedrik a replicar pero fue interrumpido por su esposa.

-Puedes tomar decisiones respecto a los negocios, pero si quieres ejercer tu autoridad en una casa cómprate la propia. –Sentencio la condesa de forma dura, pero con una sonrisa en el rostro para dar por terminada la pelea. Su esposo suspiro y sonrió para luego tomar la mano de su esposa y besarla.

Sus discusiones siempre eran por Tanaka, el joven había tenido la amabilidad de partir la nariz del conde mientras lo amenazaba con romperle las piernas si le hacía daño a su señorita, por lo que el conde había declarado abiertamente su disconformidad respecto al mayordomo de su esposa.

Ambos se sonrieron y salieron de la habitación tomados del brazo. Siempre terminaban así sus discusiones, una caricia, una sonrisa y n beso. Todo fingido.

o.o.o.o

La tarde transcurrió sin mayores problemas, entre papeleos y documentos se pusieron al corriente con el trabajo de la familia Phantomhive. La industria de juguetes mas las grandes y numerosas fincas que arrendaban a familias nobles, sin contar con los numerosos trabajos secretos que la familia hacia en los bajos mundos por orden de la reina.

-Me parece muy emocionante e increíble que tu familia tenga acceso a tantos secretos de Inglaterra- Murmuro sorprendido el conde mientras leía unos papeles.- Tu madre se encargo muy bien sola de todo esto luego de la muerte tu padre.

-A pesar de todo mi madre fue una gran condesa, se encargo de todo muy bien y sin problemas. –Respondió la condesa con una mirada triste.

-Es una lástima que muriera tan joven…

Luego de la boda, Camille estuvo unas semanas enseñando ambos sobre el trabajo y proceder de los asuntos Phantomhive, participo en la ceremonia de titulación donde ambos recibieron el titulo de Condes. Al pasar de los días se le notaba menos, hasta que un día ya no supieron nada más de ella ni de su mayordomo Claude. Simplemente desaparecieron sin dejar rastro…al igual que el Shinigami.

El tiempo pasaba y cada vez se convencía de que la existencia de aquel hombre del cual se enamoro jamás existió. Que todo fue provocado por el estrés post traumático que la muerte de padre ya abuelos provocaron en ella. Se había dado el tiempo de leer libros sobre psicología y aquello era algo muy normal en personas que pasaban por experiencias que ella vivió y más a su edad.

Habían veces en que creía verlos por las noches, sus característicos ojos iluminados por la luz de la luna murándola de forma fija en una esquina oscura de su habitación.

Su ausencia la estaba matando y la incertidumbre de saber si su existencia era o no real la torturaba a cada momento, no dormía por las noches y lloraba la mayor parte del día.

-No debe seguir así mi Lady…- Murmuro Tanaka y cuando se dio cuenta se encontraba recostaba en su habitación con las mejillas bañadas en lagrimas. Sintió a su amigo recostarse a su lado y aprovecho de acurrucarse en su pecho.

-No puedo evitarlo…esto me está matando…-Respondió Claudia. Era la primera vez desde que Grim se marcho que hablaban de él.

-Le hará daño al bebe, tiene que intentar superar esto…-Insistió Tanaka abrazándola con fuerza.

-¿En…en verdad existió?- Pregunto en un susurro, temiendo la respuesta.

-Lo hizo…pero ya no está…-Respondió Tanaka acariciando el largo cabello de la condesa- Ahora tiene a su bebe y a su esposo…no los pierda a ellos…

-¿Me extrañara? Yo…yo si lo extraño…-Murmuro la condesa, acariciando su vientre de ahora 7 meses.

Antes de que Tanaka pudiera responder, una mucama golpeo suavemente la puerta de la habitación para luego hablar a través de ella.

-Condesa, abajo se encuentra un caballero que desea verla…-Anuncio la mucama. – La está esperando en su salón personal. – Volvió a hablar para luego retirarse.

-Iré a ver quién es, diré que te encuentras indispuesta…-Propuso Tanaka mientras se levantaba de la cama y salía de la habitación no sin antes besar la mejilla de la condesa.

Suspiro mientras limpiaba sus lágrimas y sonreía, al menos ahora sabia que existió y eso la dejaba tranquila y mucho más feliz. El solo saber que aquel hombre que le robo su corazón se encontraba en algún lado de este oscuro mundo le daba un poco mas de esperanza.

-Te extraño tanto amor mío, te extraño Grim…-Murmuro pronunciando su nombre por primera vez desde que se fue.

-Aun así no fuiste a recibirme~~…-El cuerpo de la condesa se congelo al escuchar esa característica voz que tanto amaba.- Y tu mayordomo tubo el descaro de inventar una escusa~~ je~ je~- Aquella voz siguió hablando y el eco de unos zapatos que tanto recuerdos le traían se escuchaban de fondo.

Su corazón galopo en su pecho y tuvo miedo de voltear ¿En qué momento entro? Jamás sintió la puerta ¿Era real?

-No estás aquí…-Murmuro apretando los ojos, sus manos estaban sudando y su cuerpo temblaba lleno de emociones.

-Je~ je~ je~ Sigues siendo muy cómica pequeña saltamontes~ -Rio la voz causándole escalofríos…Dios, amaba esa risa tan encantadora. Sintió el peso de otro cuerpo hundirse en la cama y soltó un ahogado gemido de sorpresa cuando unos delgados pero fuertes brazos la rodearon y el tibio aliento de su acompañante acaricio su cuello. –Lamento la tardanza mi pequeña…este trabajo duro más de lo que esperaba.

-En verdad estas aquí…¿Lo estás?- Lloro la condesa abriendo los ojos y tomando entre sus manos los delgados dedos que acariciaban su vientre.

-Aquí estoy…y no tengo pensado dejarte mas, no me alejare de ti…-Murmuro Grim apretando contra su cuerpo el tembloroso cuerpo de la joven e ahora 22 años.

Al escuchar esas dulces y lentas palabras más el poder que tenia aquella voz con su cuerpo y corazón, Claudia no soporto más y rompió en llanto volteando rápidamente para aferrarse al cuerpo que le ofrecía calor y cariño. Apretó con fuerza el cuerpo del hombre que amaba, al hombre causante de su locura y soledad por tantos años.

-¡Te extrañe tanto¡ Dios! No sabes cuánto te extrañe! –Grito si soltarlo. – Ahora yo…yo me case y…estoy embarazada…Te demoraste mucho¡

-Lo sé pequeña. Lo sé todo…-Respondió el Dios de la muerte acariciando los largos cabellos de la condesa.

-Te espere mucho tiempo…incluso…incluso tenía un plan para no casarme.-Rio Claudia al recordar el alocado plan de fingir su muerte y cambiarse el nombre para irse junto a Tanaka y Grim a vivir a Italia.

-Je~ je~ Imagine que no cederías sin dar pelea ~ -Respondió Grim riendo con amargura.

-Te amo tanto, tanto, tanto…-Se aferro con más fuerza al cuerpo de su amado mientras repetía una y otra vez ´´Tanto´´

-Yo te amo más…con toda la fuerza de mi existencia…

-Perdóname…por favor perdóname…-Pidió la condesa

-Soy yo el que te tiene que pedir perdón…-Murmuro Grim con pesar mientras besaba la frente de la joven entre sus brazos.

o.o.o.o.o

Habían pasado 4 semanas desde la llegada de Grim y apenas unos días del nacimiento de su pequeño bebe, Vincent. Aquel pequeño era la vida imagen de su difunto padre, el cabello negro con destellos azules adornaban de manera tierna la cabecita de su bebe, más poseía los electrizantes ojos de su madre.

Dentro de estas semanas habían pasado muchas cosas importantes para la familia Phantomhive. Una mujer de edad había visitado a su esposo trayendo con ella a una hermosa niña de 6 años con cabello rubio y hermosos ojos verdes. Tras una fuerte discusión la mujer abandono la mansión dejando a la pequeña con el conde.

La pequeña resulto ser hija de su esposo con la mujer de la cual se había enamorado, la mujer que la trajo a la mansión era su abuela y tras la muerte de la madre de la pequeña decidió que lo mejor era que el conde se hiciera cargo de ella. Al principio Cedrik encontraba difícil asimilar que tenía una hija y que la mujer que tanto había amado se encontraba muerta y le había ocultado la existencia de la pequeña que ahora lo miraba con tristeza y nerviosismo.

Cedrik había aceptado sin problemas la constante presencia de Grim así que ella haría lo mismo con la pequeña, la querría como si fuera su hija.

La pequeña era realmente hermosa, un rostro redondo adornado por un largo y sedoso cabello rubio y unos llamativos ojos verdes. Su personalidad era bastante seria y retraída para una niña de 6 años, los primeros días no hablo mucho y con suerte comia. Su esposo se había encargado de arreglar una habitación para ella llena de juguetes y adornos para que se divirtiera y lograra pasar sus penas, pero aun así la niña era de carácter difícil.

-Me preocupa Francis, le está costando adaptarse a nosotros…-Murmuro Claudia mientras tomaba el té en el jardín junto a Grim. –Habla muy poco y la mayor parte del tiempo nos evita…-Comento mientras veía como las mucamas le mostraban muchos juguetes a la sombra de un árbol, esperando que uno le gustara.

-No es que ella hable poco~…tú hablas mucho je~je~ -Se burlo Grim riendo.

Se había vuelto una costumbre que tomaran el té en el jardín juntos, riendo y hablando de cosas mientras se tomaban de las manos.

-Hablar te libera de muchas cosas…¿Qué tiene de malo?-Se quejo Claudia, meciendo con cuidado al bebe que se encontraba en la pequeña cuna a n lado de la mesa.

-En particular…adoro el sonido de tu voz~~ -Comento Grim comiendo las pequeñas galletas que se encontraban en la mesa.-Pero sueles dejar mareada a las personas con tantos parloteos, es normal que la nena se asuste y huya de ti~~

-Lo sé, pero deseo que se encuentre bien…-Murmuro mientras tomaba en brazos al bebe que no dejaba de quejarse y le sonreía con ternura.

-Bueno, solo queda esperar y darle mucho amor~~ - Le respondió Grim mientras acercaba su silla a la de Claudia y acariciaba con ternura las mejillas regordetas del bebe.

-Tienes razón, no podemos apresurarnos…- Lo miro a los ojos y le sonrió.

-Nena! Pequeña Francis! –Llamo Grim en dirección a la pequeña.- Ven a jugar con tu nuevo hermanito!

La niña al escuchar hablar al apuesto hombre se sonrojo completamente y corrió con torpeza donde se encontraban los adultos con el bebe.

-1857-

-Señor Grim…-Lo llamo Vincent mientras jalaba la pálida mano que lo tenía tomado.-¿Por qué las personas mueren? ¿Dónde van cuando mueren? –Pregunto cuando sintió la verde miraba puesta en él, sabía que lo escuchaba a pesar del bajo murmuro.

-Mueren por que así es el ciclo de la vida, mi pequeño-Respondió acariciando con cariño la pequeña mano. –Uno nace para amar, aprender, sufrir y morir…nadie puede escapar de eso.

-No lo entiendo, mi papito ya no estará…-Se quejo el pequeño.

-Es porque aun eres pequeño.-Murmuro Francis con voz seria que se encontraba sosteniendo la otra mano de Grim, mirando fijamente como Claudia despedía el cajón con su padre dentro.

-Ya tengo 6 años, no soy tan pequeño-Se quejo el pequeño con las mejillas infladas para luego guardar silencio y ver como su madres lloraba de tristeza al ver bajar el cajón junto a su compañero y amigo.

El conde Phantomhive había muerto hace unos días de un ataque al corazón debido al estrés por el trabajo privado para la Reina, dejando a su familia sumida en el dolor.

Francis ya había recibido el apellido Phantomhive hace unos años y aunque seguía siendo callada y seria se había acercado bastante a la familia, adoraba a su hermano, admiraba a Claudia y a pesar de estar encantada por Grim, su naturaleza jovial y despreocupada solían molestarla.

Al contrario de Vincent que adoraba pasar tiempo con él, cada locura que aquel sujeto le fascinaba y trataba de seguir cada paso que daba. Era tanto así, que llegaba a exigir su presencia antes de dormir o luego de levantarse.

-Sabes bien que a todos no llega la hora.- Murmuro Grim al ver a la condesa acercarse.

-Lo sé, aun así duele saber que se fue…-Respondió Claudia mientras apoyaba su cabeza en el pecho del Shinigami que junto a Vincent se unieron en un abrazo para consolarla.

Claudia busco con la mirada a su mayordomo y le sonrió cuando lo encontró al otro lado de la gente, siempre lejos de Grim. El paso de los años había favorecido completamente a su amigo, a sus 30 años poseía un rostro varonil y atractivo, su trabajado cuerpo atraía miradas donde fuera y sus ojos claros y alargados daban muchos puntos a su favor.

Claudia a pesar de ya tener 27 años, su rostro seguía siendo joven y encantador, su cuerpo había experimentado los cambios del embarazo pero aun asi se mantenía con una figura pequeña y delgada.

Grim estaba igual a como lo conoció el día de la catástrofe. Su elegante coleta ya no estaba, ahora su cabello estaba completamente suelto, su flequillo casi tapaba sus llamativos ojos por completo y llevaba un gran sombrero de copa negro que Vincent le había obsequiado hace unos años, dándole un aspecto las divertido, excéntrico y elegante.

Los meses habían pasado y poco a poco se había dejado atrás la muerte del conde Cedrik. Claudia se encargaba ahora del trabajo secreto para la Reina y con la ayuda de Grim todo se resolvía más fácil.

-No pensé que ayudar a los humanos fuera tan divertido~~ -Comento Grim alegremente mientras miraba por la ventanilla del carruaje.

-Tu sentido del humor es tétrico…-Rio Claudia mirándolo completamente embobada al ver el reflejo de los verdes ojos a través del vidrio.- Lo que estábamos investigando era un caso de violación y venta de esclavos ¿En verdad lo encuentras entretenido? –Se burlo mientras lo picaba con el dedo.

-Je~ je~ je~ Es usted una atrevida condesa~~-Rio Grim mientras tomaba entre sus pálidas manos el delicado dedo de su acompañante. – Tendrás que pagar penitencia por tu osadía, querida. –Canturreo mientras jalaba a la joven para besarla. Ella completamente encantada recibió el beso y sonrió cuando el shinigami paso la mano que tenia entre las suyas a la altura de su cuello, dándole a entender lo que quería y ella obediente lo tomo de nuca para profundizar el suave beso que ambos entregaban.

-Si este es el castigo por mi osadía, no me importaría picarte por toda la eternidad- Susurro Claudia sobre los húmedos labios de Grim.

-Yo estaría feliz de castigarte…-Respondió Grim atrayéndola hacia él para besarla nuevamente.

No era un secreto para nadie de la mansión que amos mantenían una extraña relación entre amigos y parejas, incluso cuando el conde estaba vivo. Además, la relación de padre-hijo que Grim mantenía con Vincent los hacia parecer una familia.

Nadie preguntaba por su naturaleza, pero todos notaban que al pasar los años Grim no cambiaba de aspecto, seguía manteniendo un cuerpo joven, fuerte, varonil y perfectamente hermoso.

-1860-

La noche rodeaba por completo la mansión Phantomhive. Un par de sombras se movían con sigilo en la oscuridad para poder entrar a la mansión, mientras en lo alto del techo una figura de ojos verdes vigilaba cada uno de los movimientos de aquellos intrusos esperando con una sonrisa en los labios que todo terminara pronto para poder volver con su amada.

-Ella se encuentra en la última habitación del lado oeste…-Murmuro uno de los sujetos mientras con cuidado entraba por la ventana que la mucama infiltrada había dejado abierta para ellos.

Ambas sombras entraron con cuidado en la mansión, su objetivo era claro y sabían exactamente dónde encontrarlo. Subieron las grandes y elegantes escaleras y se dirigieron a la habitación de la condesa.

-¿Qué hacemos con los niños? –Pregunto la segunda sombra.

-Nada, nuestro objetivo es la madre…

Dieron la última vuelta en el pasillo para entrar al corredor en donde se encontraba la habitación de la joven condesa. Caminaron con cuidado de no hacer ruido hasta llegar a las puertas de un exquisito color dorado.

El plan era muy simple, uno de ellos entraría y le inyectaría a la mujer una droga que la haría morir en sueño mientras el otro vigilaba que nadie se acercara. Todo seria rápido y sin dolor para la dama.

-En verdad es increíble que crean poder hacerlo~~-Canturreo la voz de Grim, los intrusos se detuvieron a la mitad de sus acciones dejando la puerta semi abierta, sorprendiéndolos. –La condesa suele despertar de muy mal humor cuando no la dejan dormir je~ je~

-¿Quién eres tu¡? –Pregunto unos de los hombres sacando una pistola del costado de su pantalón.

-Je~ je~ je~ no creo que quieras jalar el gatillo, despertaras a mi hermosa saltamontes~ -Rio Grim mientras caminaba a paso lento hacia los intrusos, el tacón de sus zapatos hacía eco en el silencio de la noche y la risilla del shinigami causaba escalofríos y terror en ambos sujetos. –Nadie quiere eso…¿Tu qué dices mayordomo? ~~ -Pregunto mientras Tanaka salía con cuidado de la habitación de la condesa, cerrando la puerta.

-Es verdad, mi señora se pondrá de mal humor si la despiertan a esta hora…-Respondió Tanaka haciendo una leve inclinación como saludando a los intrusos. Se acerco a paso lento a uno de los sujetos y como este estaba aun mirando a Grim totalmente envuelto en pánico quito el arma de sus manos sin problemas.

El pánico termino de recorrer sus cuerpos y antes de que pudieran gritar ambos ya se encontraban muertos en el piso.

-Rápido y sin dolor…-Murmuro Grim, repitiendo una de las frases dicha que los sujetos habían murmurado antes de entrar a la mansión. Tanaka tomo ambos cuerpos y camino hasta sacarlos de la mansión mientras el shinigami entraba a la habitación de la condesa con una extraña sonrisa en los labios.- Claudia Phantomhive, nacida el 05 de Abril de 1830 no morirá a la edad de 30 años….-Murmuro mientras tachaba el registro en su Death Note, observo con cuidado a su amada que dormía tranquilamente en la cama, ajena a todo el caos que se genero afuera de su habitación.

-Actualidad-

Ya era el séptimo mes de embarazo y Kiara seguía dormida. Como siempre, Undertaker se encontraba recostado a la derecha de la joven mientras Sebastian la alimentaba desde la izquierda. Ciel pasaba 2 veces al día a ver como seguían las cosas y para ver si podía sacar algo de información de Undertaker, pero como siempre este solo se partía de la risa imaginando cosas, además se encargaba de calmar a su mayordomo cuando este caía en las provocaciones del Dios de la muerte.

Tanaka la visitaba todos los días, aunque siempre buscaba una escusa antes de entrar a la habitación. No quería levantar sospechas sobre el conocimiento que él tenía con la joven y solo la mirada picara de Undertaker lo ponía en evidencia.

-¿Estas ansioso por que despierte?-Pregunto Tanaka a Undertaker viendo como este se acurrucaba mas al cuerpo de la joven. Sonrió cuando lo vio asentir varias veces con una gran sonrisa, dándole un aspecto infantil. Como un niño que está a punto de recibir un gran regalo en navidad.

-Lo añoro más que nada…~~-Respondió el shinigami mientras olisqueaba el cuello de la joven.-Quiero que todo esto acabe….para comenzar de nuevo je~ je~

-Espero que la sigas cuidando. No la lastimes. –Murmuro el anciano mientras se acercaba a la cama y tomaba la delgada mano de la joven, un lujo que se daba cuando solo quedaban ellos en la habitación.

-Sabes que jamás lo haría viejo~~…je~je~..-A mitad de la risa característica de Undertaker sus ojos se ensombrecieron al recordad el pacto que tenia con Sebastian.

-Se que no tengo posibilidades de matarte …o hacerte desaparecer pero créeme, le vendería mi alma al diablo para destruirte si me llego a enterar de que la quieres lastimar…-Murmuro Tanaka abriendo los ojos y fijándolos en los verdes del ser sobrenatural que se encontraba en la habitación logrando que este se estremeciera, no de miedo pero con un gran sentimiento de culpa.

-Je~ je~ je~ jamás pensé que el paso de los años te harian tan buen comediante~~ recuerdo que solías ser un amargado~ -Culpa, se sentía como un asqueroso gusano por el solo hecho de aceptar el trato con Sebastian para traicionar a su mujer. Su mujer…la había esperado tantos años y ahora la iba a traicionar…

Estaba decidido…cancelaria el trato con el demonio y pasaría su eternidad cuidando de ella, del bebe y de los que vendrán en el futuro. Cuidaría a ese bebe tal como lo hizo con el pequeño Vincent. ¡Oh! ¡Pequeña criatura! No merecía tener una muerte tan cruel como aquella. Jamás se lo perdonaría a aquel demonio.

-Fuiste un buen padre con el amo Vincent y lo serás ahora también. –Murmuro Tanaka sacándolo de sus pensamientos. –El amo Vincent siempre pensó en usted como un padre y gran amigo, aun estas a tiempo de formar una familia con ella…no lo estropees. –Soltó con cuidado la mano de la joven y se dirigió hasta la puerta.

-¿Me estás dando tu aprobación?~ Viejo~~je je je~-Rio Undertaker sonriendo con ternura, a pesar de que no eran cercanos Tanaka le caía bien.

-Te la di en el momento en que me di cuenta que jamás pude competir contra ti-Murmuro el mayordomo anciano.- y me rendí la noche en que le salvaste la vida…-Le sonrió al shinigami y salió de la habitación.

-Lo único que hice aquella noche fue condenarla…

-1863-

-Si sigues comiendo tantos dulces terminaras engordando, querida…serás una encantadora ballena jejeje~-Rio Grim mientras trataba de alejar de la condesa el platón lleno de dulces.

-Lo dices por tu no engordas…te detesto…-Se quejo Claudia mientras miraba a su amado con un leve puchero en los labios.

-Je je je~~ La inmortalidad no engorda querida…-Respondió el shinigami mientras sonreía abiertamente, mostrando sus blancos dientes pero aun así su alegría no llegaba a sus ojos.

-Se que tienes algo que decirme…-Murmuro la condesa mirando sus manos sobre la mesa.

-En cierto modo es aterrador lo bien que me conoces, cariño~~…Y tienes razón, hay que algo que contar pero aun no es tiempo…

-¿Cuándo será tiempo?-Pregunto la condesa con una sonrisa triste mientras lo miraba. Sabía lo que tenía que decir; se iría nuevamente.

-Lo mejor será disfrutar nuestro tiempo juntos~~ …luego pensaremos en esas cosas-Dijo Grim tratando de subir el ánimo de Claudia.

Lo que quedaba de tarde transcurrió como todos los días, Vincent y Grim charlaban animadamente mientras Francis practicaba esgrima. Ella solo le limitaba a observarlos y amarlos cada vez más.

Cada vez que le preguntaban por su situación, ella respondía que era feliz. ¿Cómo no serlo? Tenía dos hermosos hijos, un amigo fiel y a su amado cerca. Todo era perfecto.

Al entrar la noche se podía observar los cuerpos desnudos de Claudia y Grim, el largo cabello plateado del shinigami se unía con el oscuro de la condesa a lo largo de las blancas sabanas. El rostro apacible de la mujer daban a conocer la paz que en ese momento estaba sintiendo al estar entre los brazos del hombre que amaba, mas el rostro pálido y serio del shinigami y su triste mirada demostraban lo mal que lo estaba pasando al tener que separarse de ella nuevamente.

Sabía que no tendría que haberse involucrado con ella aquella noche del incendio. Tendría que haber completado su registro y haber terminado con ella, pero no fue capaz. No solo impidió que entrara al fuego para que muriera, también la siguió visitando día tras día sin que ella se diera cuenta. Sabía desde siempre lo peligroso que sería cambiar el registro de una persona e impedir que muriera.

Ahora lo acusaban de traidor, para los shinigamis no había mayor traición que el impedir completar el trabajo que se les asignaba por toda la eternidad. Por eso lo mejor sería separarse de ella, evitar que inquisidores llegaran hasta ella.

-Prometo amarte para toda mi eternidad, se que estamos destinados a estar juntos…incluso cuando éramos humanos…-Susurro el apuesto hombre mientras besaba suavemente los labios a su mujer y la apretaba firmemente.

Sentía que con ese abrazo estaba dejando cada pedazo de su existencia, si bien los shinigamis no sentían un corazón latiente, su pecho dolía de sobre manera cada vez que pensaba en ello. Sentía que cada respiro –no necesario- lo consumía y quitaban energías. Se sentía morir.

Se levanto con cuidado de no despertarla y en un segundo ya se encontraba vestido, la miro por última vez y luego se marcho.

Cuando Claudia despertó se extraño al verse sola en la cama, cada vez que compartía cama con Grim el se encargaba de mantenerla abrazada hasta que amanecía.

Unos leves golpes a la puerta la sacaron de sus pensamientos y tras colocarse una bata corrió a abrirla con la esperanza de que fuera su amado Dios de la muerte.

-Buenos días condesa. -Saludo Tanaka mientras entraba con una bandeja con comida. –Se que no soy la persona que quería ver, pero me haría sentir mejor que cambie esa expresión de pena por favor. –Pidió al ver la triste mirada de su amiga.

-Lo lamento Tanaka…-Se disculpo mientras limpiaba la solitaria lagrima que había salido.-Es solo…que desde anoche tengo un mal presentimiento…y ahora despierto y Grim…Grim no está…-Tartamudeo antes de correr a los brazos de su mayordomo y amigo para lanzarse a llorar

-Dejo una carta para usted…-Aviso Tanaka con tristeza mientras acariciaba los largos cabellos de la mujer.

Claudia se separo de su amigo cuando los sollozos habían cesado, con la mano temblorosa tomo la carta sobre la bandeja.

Tenía miedo.

Condesa:

Lamento con todas las fuerzas de mi existencia tener que hacer esto de este modo, pero mi corazón no hubiera soportado mirar tus ojos en este momento y por más que lo intente no pude darme el valor necesario.

Desde un principio supimos que lo nuestro sería imposible ¡Eras solo una niña cuando nos conocimos¡ En verdad no se en que estaba pensando cuando acepte que te acercaras a mí. No quiero que pienses que me arrepiento, jamás lo haría.

Me enamore de ti como nunca pensé hacerlo y por muy feliz que fuera el solo hecho de que eres humana siempre ha marcado la diferencia en nuestra relación. Tu frágil cuerpo es muestra de eso, los años pasan para ti de manera rápida en comparación con mi eterna eternidad.

Como todas las cosas bellas esto debe tener un final. Al ser inmortal mi existencia solo se llena de cosas nuevas y atrayentes. Tú ya no lo eres.

No quiero que pienses que jamás te ame, en verdad lo hice. Con locura.

Espero que lo entiendas, como agradecimiento por estos hermosos años la mejor manera es irme de tu lado para siempre. Solo quiero que no me odies, no lo soportaría.

Solo vive, yo hare lo mismo.

Al terminar de leer la carta los hipos eran incontrolables al igual que las lágrimas. Las piernas fallaron y si no hubiera sido por Tanaka estaría tirada en el suelo.

-Ya no me ama…-Susurro Claudia aferrándose a su amigo.

Tanaka la miro con tristeza, sabia el contenido de aquella carta. Grim se había dado el tiempo de explicar sus verdaderos motivos y le había pedido que por favor la cuidara. La abrazo con más fuerza, le dolía verla así.

-1866-

Los años habían pasado y ya no quedaba rastro alguno de la alegre joven que algún día fue. Toda alegría se había esfumado y ahora solo mostraba seriedad y frialdad. Ahora era temida por muchos, no había clemencia al momento de realizar los trabajos que la Reina le daba.

Seguía siendo amable y dulce con sus hijos y Tanaka, a ellos jamás podría tratarlos de mala manera. Pero aun así su corazón no había sido capaz de sentir completa felicidad desde aquel día.

Desde que él se fue.

-Madre, acaba de llegar una carta de mi hermana.-Comunico Vincent de ahora 15 años de edad mientras entraba con elegancia al despacho de su madre. –Ella y su esposo llegaron con bien a Estados Unidos.

-Que alegría, querido.-Sonrió Claudia mientras recibía la carta y la leía.

Su hija mayor se había casado hace 2 años con el Márquez Alexis León Midford y ahora ambos se encontraban en un viaje de negocio que beneficiaria mucho a la Industria de la juguetería.

Vincent se encontraba asistiendo a la prestigiosa Weston College y la visitaba todos los fines de semana.

-Hoy partiré nuevamente, madre.- Dijo Vincent mirando con tristeza las grandes ojeras en el rostro pálido de su madre.-Te enviare cartas todos los días, prometo que no sentirás mi ausencia.

-Quiero que te dediques a estudiar…yo estaré bien, Tanaka me cuida. –Respondió Claudia levantándose a darle un abrazo a su adorado hijo.

Luego de despedir a su hijo, se dedico a recorrer los extensos jardines de la mansión contemplando la brillante luna. No solía salir de la mansión ya que cada lugar le recordaba a él, en especial el verde de los arboles.

-Alguien con su fama y fortuna condesa, no debería salir sola a altas horas de la noche…-Aquella voz logro causarle escalofríos. Asustada busco con la mirada al dueño de esa voz dulce pero aterradora.

-Sal de donde estés…no te tengo miedo…-Respondió Claudia tratando de permanecer tranquila.

Lo siguiente paso todo muy rápido, un agudo dolor en su estomago hizo que bajara la mirada para horrorizada ver como una gran espada la atravesaba.

-El miedo es normal es los humanos…no te sientas menos por sentirlo-Susurro aquella persona en su odio. –El miedo es un instinto que mantiene con vida a las personas, nos indica que debemos y no debemos hacer…-Quito la espada rápidamente y vio como el cuerpo de la condesa caída de un golpe al suelo.

-¿Qui…én eres?-Pregunto Claudia con dificultad, tratando de fijar sus nublados ojos en el rostro de su atacante y se sorprendió al encontrar unos ojos verdes mirándola con asco.- Un..shinigami…

-Así es. –Le respondió inclinándose levemente como saludo.- Soy el encargado de arreglar el desastre que Theo provoco…sinceramente no se qué te vio. No tienes nada especial.

-No se…de quien…ha..hablas…-Murmuro con dificultad mientras escupía un poco de sangre. Era su hora.

-Es cierto. –Dijo el shinigami con un suspiro mientras se acomodaba los lentes. –Su altanería es tanta que jamás da su nombre. Pero te concederé eso, el hombre que tanto amas. Su nombre es Theo James Crevan, un ex shinigami….

-Co..n..que..asi..see…llama…-Luego de tantos años una sonrisa se formo en el rostro de la condesa. Al menos morirá sabiendo su nombre.

-Yo lo admiraba. Era un gran shinigami, al único que se le llamo legendario…y tu lo arruinaste…Lo volviste humano y débil…-Replico con furia mientras volvía a incrustar la espada en el cuerpo de la condesa. –Debiste morir en el incendio. No, no debiste haber nacido nuevamente…

-Aaaaahh!- Grito al sentí como el sujeto movía en forma circular la espada dentro de su vientre.-Mie..tes….yo no…estaba en …su lista…

-Pequeña estúpida! Te dejo vivir 2 veces! Cambio tu fecha de muerte dos veces!-La furia se veía en los ojos del shinigami.-Lo curioso…es que nunca vio su cinematic Record…te libero de la muerte sin juzgarte…lo cual es una alta traición, tanto como no usar lentes.

-Mien…tes…-Escupió con dificultad mientras sentía las lagrimas caer en abundancia por sus ojos. El la había salvado 2 veces…

-Hoy sabia que vendría por ti e intento detenerme…jajajajaja ¿Sabes cómo termino? –Pregunto enterrando una y otra vez la espada en diferentes partes del cuerpo de la condesa, sonriendo por los gritos de esta.- Si piensas que está muerto te equivocas, no lo está…pero no creo que sirva mucho sin sus extremidades derechas jajajajajaja

-Jejeje~~…No deberías hablar de las personas cuando no están presentes~~.-Aquella voz sonó como un eco en el silencio de la noche.

Los ojos de Claudia se abrieron con sorpresa, trato de buscarlo con la mirada pero su cuerpo no daba más, sentía como poco a poco moría. Giro lentamente su cabeza y lo vio.

Apoyándose solo en una pierna y con la ayuda de su gran guadaña, a pesar de que su voz no denotaba cansancio o enfado, su mirada enloquecida más el sudor de su rostro mostraba lo contrario.

-¿Te unes a la fiesta, James? –Pregunto el shinigami mientras quitaba la espada del cuerpo de la condesa y caminaba hacia el legendario.

-No se debe molestar a las damas, Jared…¿No te lo enseñaron?-Pregunto Grim con sus ojos cargados en furia mientras miraba el cuerpo ensangrentado de Claudia.

-No estás en posición de enseñar nada, James. Además esta más muerta que viva…no creo que importe. –Rio Jared antes de lanzarle contra el cuerpo del shinigami legendario. –Estas acabado…