Acá otro capitulo!

Muchas a quienes comentan tanto en whattpad cono en ff, mucho amor para ustedes!

Guest: Gracias por comentar y me alegro que te gustara :3

Los personajes son de Yana Toboso


El carruaje estaba en completo silencio, Ciel y Kiara se encontraban mirando por la ventana del carruaje mientras Sebastián y Undertaker se dedicaban a mirar por la ventanilla de la puerta.

A pesar de su mirada seria Undertaker sonreía de una forma un tanto extraña, incluso para él. No había querido decir absolutamente nada desde que salió de la habitación, Kiara insistió y aun así él respondió con una negativa, diciendo que cuando llegaran a la fiesta ella se daría cuenta.

- Debí quedarme con Meiko-chan, no estoy para salir a estúpidas fiestas de disfraces de unos estúpidos niños…- Se quejo Kiara molesta. – Además yo no me quería disfrazar de cleopatra, no me gusta este estúpido vestido…yo quería ser Jinx la bala perdida. – Siguió quejándose mientras miraba el vestido de seda blanco con bordados dorados. – La peluca me pica y estos colgantes en la frente hacen que me ponga bizca…quiero a mi bebé…

- Puedes dejar de quejarte? – Pregunto Ciel molesto, su ceño estaba fruncido, sus mejillas rojas y sus puños apretados. – Te has quejado todo el maldito camino! Cállate de una vez! - Grito enojado el conde, iba con un disfraz de príncipe egipcio haciendo juego con Kiara.

- Joven amo, no le falte el respeto a su abuela. – Pidió Sebastián con una sonrisa, tratando de aguantar la risa, quien no pudo aguantar fue Undertaker.

- JA JAJAJAJAJAJAJAJ AAHHH AHAJAJAJAJAJAJA .- Rio con ganas el shinigami mientras se apretaba el estomago y zapateaba el piso del carruaje. – Mi vida~ te ves encantadoraaaa~~ jajaja~~ - Undertaker trato de tranquilizar a Kiara quien lo miraba con el ceño fruncido y sus labios apretados. - El próximo mes podemos dar una fiesta de disfraces y puedes vestirte de Jinx si lo deseas~~ - Prometió el shinigami, tenia puesto un disfraz de de pirata.

- Igual pienso que my Lady se debió quedar con Meiko-chan…no me agrada la idea de dejar a mi hija desprotegida.- Comento Sebastián con el ceño fruncido, el traje de Sebastián no cambiaba mucho solo llevaba el cabello peinado pulcramente hacia atrás y una capa negra con el interior rojo.

- Esta al cuidado del viejo Tanaka, él no dejara que nada malo le pase…- Respondió Undertaker con un suspiro. - que es ese disfraz, vampiro? Eres un aburrido, mayordomo…~~ - se burlo Undertaker, Sebastián solo lo miro con el ceño fruncido y volvió su vista a la ventana.

Volvieron a sumirse en el silencio, cada quien mirando por la ventana y en sus propios pensamientos. Undertaker sabia quien era el mayordomo de la invitación, de cierta manera no le sorprendía Kiara no lo recordara. En esta ocasión Kiara era más despistada y relajada que Claudia, pero sabía que al verlo lo reconocería de inmediato. Por lo que le conto Tanaka, Claude nunca se llevo bien con Claudia cuando era una niña y ella siempre le tuvo miedo. Si ese hombre había vuelto a contactar a la familia Phantomhive significaba que Jared estada cerca. Era su oportunidad para acabar con ellos dos y poder vivir tranquilo al lado de su amada.

Había hablado con Sebastián antes de la salir de la mansión, le había explicado un poco de quien trataba y sobraba decirle que era un demonio. Necesitaba la ayuda del mayordomo para poder cuidar a Kiara y derrotar a esas dos escorias. Sabía que no tenía que pedirle que proteja a Kiara, estaba al tanto de los sentimientos del demonio hacia la condesa y sabia de sobre que la protegería con su vida.

En los días que estuvo buscando información sobre el crecimiento de Meiko-chan descubrió también que los demonios pueden enamorarse, incluso más fácilmente de lo que ellos mismos creen. Ellos son capaces de formar lazos tan fuertes con esa persona como los shinigamis e incluso más fuerte ya que los demonios al enamorarse se conectaban con la persona, ambos formaban una conexión irrompible. Eso lo aterraba.

Luego de unos 20 minutos llegaron a la mansión, los detalles de la mansión estaban en dorado resaltando un poco el blanco del mármol. Cuando el carruaje se detuvo frente a la mansión, una mucama y tres sirvientes idénticos les dieron la bienvenida con una leve inclinación.

- Es una mansión con un gusto exquisito y refinado…-comento Ciel observando cada detalle mientras entraban por la puerta de la mansión.

- Nuestro joven amo es muy detallista, le gusta que todo esté bien decorado y combinado…-respondió la mucama. – Por favor, disfruten de la velada…el joven amo bajara enseguida. – Hizo una reverencia y se fue.

Undertaker se encontraba serio, observando cada detalle del lugar para ver si existían trampas o algo sospechoso. Estaba siendo paranoico, pero no quería descuidar nada. Observo de reojo a Sebastián quien discutía con Kiara, le estaba prohibiendo comer de los aperitivos que se encontraban en una hermosa mesa en el centro del salón. Bueno, al menos no era el único paranoico.

- No sé qué hacemos acá. – Se quejo Kiara de mal humor. – en serio no me dejaran comer algo? Que pretenden? – Pregunto molesta.

- Solo tratamos de prevenir algún incidente. – Respondió Undertaker con voz seca, algo raro en él.

- Pues adivina, la mejor manera de prevenir un incidente era no asistir a esta fiesta…- Kiara hizo un gesto con las manos para luego poner ambas manos en su cintura. – se que estamos acá por algo importante, díganme que es… - Pidió de forma seria.

- Ella tiene razón, están actuando irracional. Quieren evitar peligros pero vienen a la casa del enemigo. – Se quejo Ciel mientras caminaba a la mesa y asacaba un par de dulces para entregarle uno a Kiara, quien sonrió victoriosa.

Siguieron caminando por el salón mientras saludaban a los conocidos y se presentaban con los demás.

Kiara miraba atenta a Undertaker, su traje de pirata tenía unos botones desabrochados y mostraba su blanco pecho o al menos lo que el pañuelo verde de su cuello dejaba ver. El color negro con marrón de la chaqueta y la camisa blanca resaltaban su piel y el color de su cabello que estaba trenzado por el costado izquierdo de su cabeza dejando a la vista sus llamativos ojos. Se preguntaba porque los habría dejado a la vista pero le encantaba. Además, resaltaban aun mas con el sombrero pirata negro y la pañoleta marrón que iba debajo de este. Se veía hermoso y no solo ella lo había notado, muchas damas le sonreían con coquetería e incluso ofrecían sus manos para que él las besara pero se marchaban desilusionadas cuando el solo las tomaba y las mecía de arriba abajo con una sonrisa juguetona. Él se desenvolvía muy bien en este ambiente, recordaba que siempre fue así. Era educado, cortes, galante y sociable. Era perfecto. Entonces porque no podía evitar mirar de reojo a Sebastián cuando alguna mujer se le acercaba a saludar o a conversar? Porque no podía evitar sentirse molesta? Bueno, es el padre de su hija pero aun así no eran nada. Además ella amaba a Theo, pero ¿Qué eran ella y Theo? En el pasado él se iba por largos periodos de tiempo, en el pasado ella estaba casada y con hijos, e el pasado él nunca se quedo con ella.

- Pasa algo my lady? – le pregunto Sebastián tomando con delicadeza su rostro entre sus manos, al levantar la mirada se dio cuenta que sus ojos se encontraban llenos de lagrimas.

- Nada…- se separo del toque de Sebastián y se abanico con la mano para recibir un poco de aire. – Aun sigo abrumada por todo, los recuerdos, nuestra hija y esta fiesta. Me siento angustiada de no estar con mi bebe…

- La entiendo, pero ella estará bien my lady. – Sebastián se acerco a ella y beso con delicadeza su mejilla para luego sonreírle.

El sonido de una copa llamo la atención de todos los invitados que se reunieron al pie de la escalera donde un hombre vestido de negro y ojos dorados se encontraba. Kiara tembló y tomo con fuerza el brazo de Sebastián, sus piernas temblaban y sintió la bilis subir por su garganta. Undertaker que se encontraba a unos metros se movió sigilosamente hacia ella y poso su mano en el tembloroso hombro de la condesa para darle tranquilidad.

- Sean bienvenidos a la mansión Trancy, soy Claude Faustus y soy el mayordomo de la familia. – Hizo la leve inclinación. – Estoy a vuestro servicio. Tengo el honor de presentarles a mi joven amo, Alois Trancy.

Comenzó a bajar por la escalera un joven unos centímetros más alto que Ciel, cabello rubio claro, unos hermosos ojos celestes y una expresión picara. Su disfraz consistía en un encantador traje azul marino y unas tiernas orejas de conejos blancas que sobresalían de un gorro de copa negro. Alois sonrió de forma abierta y movió su mano con un gesto infantil.

- Les agradezco su presencia en esta fiesta, por favor diviértanse y disfruten la velada! – Exclamo mientras terminaba de bajar la escalera a saltitos. – Busco con la mirada por todo el salón hasta que la poso en Ciel, le sonrió de forma alegre y camino directo hacia él con su mayordomo siguiéndole. – Es un gusto conocerlo Conde Phantomhive

- El gusto es mío, gracias por la invitación. – Saludo en conde con una sonrisa formal, sintió a Sebastián moverse a sus espaldas, aun tenia a Kiara tomada del brazo y a Undertaker cerca. – Le presento a mi querida prima, Kiara Phantomhive, Undertaker un amigo de la familia y mi mayordomo Sebastián Michaelis.- Presento con un movimiento de mano.

- No sabía que dentro de la familia Phantomhive aun vivía una prima, tenía entendido que todos murieron hace años.- Comento Claude con la mirada fija en la condesa. -

- Tal vez la familia sea más difícil de acabar de lo que se piensa~~ - Rio Undertaker mientras pasaba uno de sus brazos por los hombros de la joven y la atraía a su cuerpo.

- Es alagador que se tomara el tiempo de investigar sobre nosotros, suponga que eso demuestra el interés que tiene por nuestro apellido. – Respondió Kiara ya más calmada. – Muchas gracias conde Alois por la invitación.

La velada siguió sin inconvenientes, Elizabeth había llegado y había insistido a Ciel para bailar. Kiara no se movió en toda la noche del lado de Sebastián y Undertaker, sentía la insistente mirada de Alois y de su mayordomo puesta en ella, en cada movimiento que hacía. Se sentía desesperada, nunca le ha gustado ser el centro de atención y que la miraran tan fijamente la hacía verse torpe. Había reconocido a Claude, cuando escucho su nombre no lo recordó pero jamás podría olvidar el oro liquido de sus ojos y la sonrisa sínica que le daba cada vez que sonreía. Le daba escalofríos de solo recordar aquellos tiempos, la mayoría de sus pesadillas eran con él de protagonista. Él matándola. Comenzó a temblar y busco a Undertaker con la mirada, este se encontraba detrás de ella con sus hermosos ojos verdes fijos en el mayordomo, era una clara advertencia pero Claude no apartaba los ojos de ella.

- No dejare que se acerque, my lady.- le susurro Sebastián con voz tranquila, reconfortándola. – Por favor, deje de temblar. Solo ahí se dio cuenta de que en verdad estaba temblando, sus manos sudaban y sentía la transpiración correr por su frente. Estaba aterrada. No solo por aquel hombre, por su pasado, por su presente y por lo que de esperaba en un futuro.

- Quiero irme a casa, ya hicimos acto de presencia. Ahora vámonos. – Pidió Kiara en un susurro, necesitaba tener a su hija entre sus brazos para estar tranquila. Escucho un suspiro por parte de Sebastián y lo vio alejarse en donde se encontraba Ciel bailando con Elizabeth, vio a Ciel asentir con la cabeza y bezar ambas manos de su prometida para luego caminar hacia ella.

- Vamos, nos iremos con Elizabeth. Se quedara en la mansión unos días. – Indico Ciel. Sebastián se había acercado al conde Alois y se disculpaba por tener que irse antes.

Pidió en un susurro que ellos no se acercaran a despedirse, hizo una mueca cuando vio al pequeño conde levantarse y caminar hacia ellos con ambos mayordomos a su espalda.

- Es una lástima que se retiran tan pronto, la noche aun es joven…- se quejo Alois con una mueca de berrinche en su rostro. – Al menos deberías dejarme a tu prometida Ciel, para divertirme con ella…

- Mi prometida se va conmigo, a mi mansión.- Respondió de forma seca Ciel ante la clara provocación. Caminaron a la puerta de la mansión donde 2 carruajes estaban aparcados.

- Tengan un buen viaje. – Se despidió el mayordomo inclinándose. - Por favor saluden de mi parte al conde Phantomhive.- Pidió dejando a todos confundidos

- Yo soy el conde Phantomhive – Reclamo Ciel con el ceño fruncido

- En serio? – Pregunto Claude. – Yo pensé que el verdadero conde era aquel joven enfermo que esconde Undertaker tan celosamente…

- De que hablas? – pregunto Kiara al ver que tanto Sebastián, Ciel y Undertaker estaban sorprendidos y blancos como el papel.

- Eso debería preguntárselo a él.- Respondió el mayordomo con una sonrisa cínica.- Por favor dele cariños a su hija de mi parte. – Pidió mientras los ayudaba al carruaje.

En unos de los carruajes iba Elizabeth con su dama de compañía y el otro los demás. Este se encontraba en completo silencio, Undertaker miraba completamente furioso por la ventana. Evitaba a toda costa el contacto visual con cualquiera de los presentes. El ambiente se sentía pesado y listo para cortar con tijeras. Kiara miro confundida a Undertaker, sabía que solo ella era ajena al tema. Lo notaba por las expresiones de Sebastián y Undertaker.

- A quien tienes escondido? – Pregunto Kiara de forma directa, mirando a Undertaker y tirando suavemente de la tela de su manga. Al no recibir respuesta miro a Sebastián y a Ciel. – Ustedes saben quién es, lo noto en sus caras.

- Yo también quiero respuestas, pero este no es el mejor momento y lugar para hablar de eso.- Respondió de forma cortante Ciel.

Llegaron a la mansión luego de unos 20 minutos de molesto silencio, al bajarse del carruaje notaron que el carruaje de Elizabeth daba la vuelta y se retiraba de la mansión. En la puerta de encontraba Tanaka con un cobre en la mano y una mirada triste.

- Joven amo, la señorita Elizabeth dejo esta carta para usted. – le entrego el sobre y se retiro para adentro de la mansión.

- Ella se fue…- susurro Ciel luego de leer la carta. – dice que se irá con su verdadero prometido y que no puede estar con un mentiroso como yo….- entro a la mansión a paso lento, arrugo la carta y la tiro al piso.

- De que estás hablando? – preguntó Kiara confundida, recogiendo la carta del suelo y leyéndola en voz alta.

Estimado conde.

Pensé mucho en como comenzar esta carta ´´Conde Phantomhive´´, ´´Ciel ´´…no sé quién eres, así que no se a quien dirigirla. He recibido una carta de parte del conde Alois donde cuenta que el verdadero Ciel, mi prometido no eres tú, También me indica el lugar de la ubicación en donde se encuentra. Tengo que reconocer que algunas veces dudaba de tu identidad, no te parecías nada mi Ciel pero luego pensaba en todas los acontecimientos traumantes que habías pasado y reconocía que tenias derecho a cambiar y a mostrarte más frio.

Estoy muy triste porque a pesar de todo te amo, pero no puedo vivir una vida de engaño. Me usaste como tapadera, me engañaste y me mentiste. Usurpaste el lugar de tu hermano gemelo solo para conseguir el título de conde, todo esto es por eso? Un titulo?

Creo que esta demás decir que mi familia sabrá del asunto, rompo el compromiso contigo y me alejo de tu lado para evitar más daño.

- Dime donde esta! Donde tienes a mi hermano!? – Grito el joven tomando de las ropas a Undertaker.- Por que lo tienes? Él estaba muerto! Yo lo vi morir!

- Pensé que podría salvarlo…lo necesitaba. – Susurro Undertaker con sus ojos fijos en el conde, este lo soltó y se sentó en un sofá de la sala.

- Hace días dijiste que al buscar a Kiara hiciste varios experimentos…es él un experimento? Así lo trajiste a la vida? – pregunto el conde tratando de calmarse

- Lo es…

La sala queda nuevamente en silencio, en joven conde se encontraba sentado mientras se agarraba con ambas manos la cabeza, Sebastián miraba preocupado y divertido al conde y Kiara no sabía que sentir. Miro a Undertaker, se veía preocupado y más pálido de lo normal.

Por lo que fue capaz de entender, en aquel incidente quien murió fue el verdadero Ciel y ´´este Ciel´´ usurpo su nombre para vengarse de quienes dañaron a su familia. Entendía el motivo, ella habría hecho lo mismo, no lo criticaba para nada e incluso lo ayudaría en todo esto. Porque el que tu hermano gemelo al cual usurpaste llegue de pronto vivo y coleando es un verdadero golpe en la cara. Pero, si Undertaker tuvo contacto con la familia todo este tiempo porque no dijo nada del verdadero Ciel? Porque lo mantuvo oculto? Que ganaría él con eso? Tampoco quería criticar a Undertaker por sus acciones, pero no lo entendía.

- No lo entiendo, Undertaker…-susurro Kiara mirándolo fijamente, él le devolvió la mirada suplicante, pidiéndole en silencio un poco más de tiempo para hablar. Sus ojos verdes se encontraban claros y nebulosos.

- Querida…- respondió Undertaker, pero el llanto de Meiko-chan lo interrumpió.

Kiara y Sebastián subieron la escalera a la habitación de la pequeña mientras Undertaker miraba suplicante a la joven, pidiéndole con sus ojos que no se fuera. Ella lo miro y siguió el camino que había tomado Sebastián, dejando al conde y al shinigami solos.

- Porque no me lo dijiste? – pregunto en voz baja.- te abrí las puertas de mi casa, confié en ti…a pesar de todo pensé en ti como aliado, como en un familiar extraño al cual estas obligado a ver…

- Aun eres muy joven, no lo entenderías…

- Debes decirme donde está. – Pidió el joven mientras veía caminar a Undertaker y ponerse enfrente de la chimenea. – Dime donde está.

- No puedo…al menos no aun.- Respondió mirándolo con tristeza.

- Tienes 2 opciones Undertaker.- se levanto del sofá y se puso de pie en frente del shinigami. – Me dices donde esta mi hermano yo olvidare todo esto y te permitiré quedarte junto a Kiara, pero si no me dices donde esta tendrás que irte y ella se quedara acá lo sabes, ella no alejaría a su hija de Sebastián y tampoco se iría sin ella…

- Entiendo…- Undertaker dio media vuelta y en silencio salió del salón para luego retirarse de la mansión, dejando al conde perplejo por la abrupta decisión que tomo.

El conde sonrió con melancolía y volvió a sentarse en el sofá donde minutos antes se encontraba, aun no sabía qué hacer con Undertaker pero con Kiara de su lado tenía un punto a favor.

- Donde está Undertaker? – pregunto Kiara mientras entraba al salón con su hija en brazos y Sebastián con una cesta de juguetes y peluches.

- Se fue…le di la opción de hablar y quedarse contigo o guardar silencio e irse. – Respondió el conde mirándola con una sonrisa.- Esta fue su respuesta.


Nos vemos! y no se olviden de comentar!