Hola! Capitulo 15 listo!

Aun no se que nombre ponerle al Ciel tuerto :/

Los personajes son de Yana Toboso


Undertaker se encontraba caminando por los tétricos pasillos de aquella mansión abandonada, jamás pensó que esto sucedería. El dejar a Kiara estaba fuera de sus planes, pero ahora que había avanzado tanto no podía solo dejarlo. Ese demonio tenía todo planeado, lo sabía. Entro a una habitación y se dirigió a la gran cama que se encontraba ahí donde descansaba un joven de cabellos azulados, estaba conectado por vía intravenosa a una bolsa de sangre y a otra de suero.

- Mi pequeño…pronto estarás con nosotros y todos aquellos que te lastimaron pagaran. – Sintió la puerta principal de la mansión sonar con fuertes golpes, sabía que era aquella joven rubia ex prometida de Ciel. – Acá nadie te molestara mi pequeño….

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Kiara se encontraba sentada sobre una gran alfombra colorida que se encontraba frente a la chimenea en la habitación de su hija. Gavian pasado 3 semanas desde que Undertaker se fue sin decirle nada, Meiko ya tenía la apariencia de una niña de casi 2 años, caminaba sola y decía unas cuantas palabras. Su alimentación era diariamente de comida humana y 1 vez por semana necesitaba hacerse transfusiones de sangre para nivelar un poco la falta de alimento sobrenatural.

- Mami, miau no ta…- se quejo la pequeña niña mientras buscaba en el montón de juguetes un peluche de gato que le había obsequiado hace unos días Sebastián.

- Esta sobre la cama, cariño…- Índico sonriendo al ver que su pequeña fruncía los labios, alzaba los brazos y negaba la cabeza de forma adorable al decir ´´no está´´. La pequeña rio y corrió a su cama para alcanzar a su gato. Su habitación estaba repleta de juguetes de la compañía Phantomhive, peluches de conejos y gatos que eran los preferidos de Meiko y que su padre se encargaba de llevarle cada vez que salía una nueva versión.

Mentiría si dijera que no era feliz, lo era. Tenía a su pequeña hija y Sebastián se encargaba de hacerla sonreír a diario con pequeños detalles, pero la ausencia de Undertaker dejo en ella un vacio que sabía que podría llenar con nada en el mundo, ni siquiera con todo el afecto que le entregaba Sebastián. Aun no entendía como todo paso tan rápido, un día estaba compartiendo momentos con el hombre que amaba jurándose amor eterno y al siguiente él se iba sin decirle palabra alguna y dejando una imagen de él que no podía borrar. Había mentido, le había ocultado a Ciel la verdad sobre su hermano y prefirió irse que aclararlo. No lo entendía y eso le dolía.

- Mami…tas lloyando?- La dulce voz de su hija la saco de sus pensamientos, sintió las pequeñas manos de su hija en sus mejillas tratando de limpiar los rastros de lagrimas. – que te luele?

- Nada mi amor…es que me entro algo a los ojos.- Mintió Kiara limpiándose las lagrimas y sonriéndole a su hija.

- Mi papi dishe que mintir hashe que las pirsonas sean feas. – dijo la pequeña mientras sus ojos normalmente azules se ponían del mismo rojo fosforescente de su padre. Esa era una pequeña habilidad que los demonios poseían, eran capaces de saber si una persona mentía o no y su hija también la poseía.

- Es verdad…pero tu madre es la mujer más hermosa del mundo.- dijo Sebastián entrando a la habitación con una bandeja llena de postres y dejándola sobre una mesa con mantel celeste y lila. Se acerco a las dos féminas y se sentó en la alfombra junto a Kiara. – Tu madre acaba de decir una mentira piadosa, esas no son tan malas…- le sonrió a su hija y ella alegre se lanzo a sus brazos.

- Mi mami es la más ninda y mi papi es el más nindo….

La pareja se quedo en silencio mientras veían a su hija correr de un lado para otro cargando juguetes y peluches mientras jugaba feliz, ajena a todos los problemas que se estaban presentando en la mansión. El pequeño Ciel estaba tratando de contener a su familia con el bombardeo de preguntas sobre el paradero de Elizabeth y su hermano gemelo, su tía estaba muy angustiada por no saber donde se encontraba su hija y por enterarse de que el verdadero prometido de su hija estaba vivo y a quien vio y cuido todo este tiempo era su sobrino menor. Estaba enfadada, furiosa. Kiara entendía el enfado de la mujer, pero no dejaría que lastimara o intentara algo contra Ciel, ella y Sebastián lo ayudarían a cumplir con su venganza. Se encargarían de averiguar el propósito de Undertaker con el verdadero Ciel y detener cualquier acción contra el conde. Ahora siendo simplemente la prima perdida de Ciel no podía hacer mucho para controlar a Francis, su hija siempre había mostrado un carácter indomable y era muy testaruda. Kiara sonrió sin poder evitarlo, su pequeña hija era toda una mujer hermosa y de buenos sentimientos, al hilo se esos pensamientos la imagen de su hijo Vincent apareció sonriente y elegante como lo recordaba de adolescente, con su mirada sincera y profunda que encantaba a todo el mundo.

- My lady, por favor deje de llorar…- Pidió Sebastián mientras limpiaba las mojadas mejillas de la joven con sus manos desnudas. – Undertaker tomo una decisión y aunque no sabemos sus razones deben ser muy grandes si eso implico dejarla a usted. No me agrada el sujeto, pero la ama.

- Vaya…cualquiera diría que aprovecharías esta oportunidad para embaucarlo y acercarte a mí, pero lo estas defendiendo. – Rio Kiara mientras lo miraba divertida.

- Oh claro que lo hare, intentare tenerla para mí en cualquier momento, meterme entre sus brazos en la cama, en la cocina, en el sofá o en tina como tanto le gusta…- Molesto el mayordomo viendo como la joven se reía sonrojada. – Quiero lo mejor para usted, en este momento está triste y si para subirle el ánimo debo hablar bien del tipo ese lo hare para dejarla más tranquila.

Hace días se había dado cuenta que el comportamiento de Sebastián con ella había cambiado, era más dulce y trataba siempre de consentirla pero seguía siendo igual de exigente con su trabajo como mayordomo. No pensó que Sebastián quedaría tan encantado con su hija, la forma en que la miraba, como le hablaba y la trataba era algo único de ver. Sebastián amaba a su hija y eso la hacía feliz.

Los días pasaban y su hija cada vez crecía mas, ya se cumplían 5 semanas de la partida de Undertaker y la desaparición de Elizabeth, Francis estaba a punto de colapsar y estaba tomando una actitud más agresiva con Ciel.

- Todo esto es tu culpa! – Grito Francis, se encontraba todos reunidos en el despacho de Ciel. Alexis trataba de controlar a su esposa mientras Edward asentía y le daba la razón a su madre. – Tu estúpida mentira alejo a mi hija de su familia!

- No pensé que esto pasaría…- se quejo Ciel con el ceño fruncido, todo esto lo estaba sacando de sus casillas.- Yo también estoy preocupado por ella, tía. Sebastián está buscando cualquier pista de ella o de Undertaker. – Respiro profundo y se acomodo en la silla tras su escritorio.

- Ese hombre nunca fue de mi agrado pero siempre lo vi tan apegado a la familia que jamás pensé que llegara a traicionarnos…- Suspiro Francis mientras se acomodaba en el sofá y se tiraba un poco de aire con su abanico. – Pero tú y tu mentira son los principales causantes de esto! Y si algo le pasa a mi hija lo pagaras!

- Jamás pensé que llegarías a amenazar a tu propia sangre, Francis.- Critico Kiara sorprendida. – Espero que se deba al calor del momento y no a tus sentimientos en verdad.

- Con todo respeto prima, no debería opinar sobre mi madre si apenas la conoce hace unos meses. – Se quejo Edward mientras recibía la taza de té que Sebastián estaba entregando con una sonrisa divertida, el mayordomo sabia que también estaban sacando de sus casillas a la joven. Los humanos eran muy divertidos cuando estaban molestos.

- La conozco muy bien, querido. Es una mujer fuerte, decidida, juiciosa pero bondadosa. – Respondió Kiara con el ceño fruncido hacia Sebastián, el muy condenado la estaba pasando súper bien al verlos tan molestos. – Por eso me sorprende que se dedicara solo a atacar sin saber las razones y analizar la situación. Esto en la esgrima sería muy perjudicial.

- No sabes nada niña. Te pido que guardes silencio mientras arreglamos esto. – Pidió Francis levemente molesta y ofendida.

- No soy John Snow, querida. Y por supuesto no me callare. – Replico Kiara ya bastante molesta por lo testaruda que podía llegar a ser su hija.

- Kiara, no…- Pidió Ciel sabiendo que tenía pensado hacer la joven. No quería tener que explicar todo. Si bien todo su pasado lo estaba golpeando en la cara, el tener que hablar de ello abiertamente no le gustaba para nada y estaba claro que no podían dejar una verdad a media.

- Si, llego el momento de hacer lo que debiste hacer hace muchísimo tiempo Ciel, confiar en tu familia. – Dijo Kiara molesta mientras se ponía de pie y le entregaba la taza de té a un Sebastián bastante sonriente. – No tienes idea por lo que ha tenido que pasar este niño para que vengas a criticarlo o acusarlo de algo. – Dijo apuntando al joven conde que trataba con todas sus fuerzas de no llorar. Esta situación lo superaba y al final él era solo un niño con una trágica vida. – Él está haciendo lo que yo no alcancé a terminar, lo que tu hermano no alcanzo a terminar y lo que tú no te molestaste en comenzar! Ese niño a protegido más a su familia en este corto tiempo de lo que tú lo has hecho en toda tu vida!

- De que estás hablando!? Eres una insolente! – Se quejo Francis sorprendida, iba a ponerse de pie pero Kiara la empujo levemente con el dedo.

- Ese niño vio morir a sus padres, vivió un infierno junto a su hermano y lo vio morir frente a sus ojos! No usurpo su nombre para quedarse con el título, él solo ha buscado a los responsables de toda su desgracia, les ha dicho todo este tiempo ´´no podrán hundir a los Phantomhive´´ - Grito Kiara enojada, veía como los ojos de Francis y los demás se llenaban de lagrimas. – Ustedes que han hecho? Se han preguntado quien fue? No creen que es mucha coincidencia que mis padres y los de Ciel murieran de la misma forma? Él le vendió su alma a un demonio con tal de cumplir su venganza! Dejo de ser un niño y se encargo de un trabajo que no le correspondía! A sufrido todo esto solo! Y el destino no conforme con todo lo demás, ahora resulta que su hermano al cual juro vengar, al que vio morir frente a sus ojos está vivo. No tienes derecho a criticarlo! Si de alguien es la culpa, es de esos bastardos que deben estar riéndose de toda nuestra desgracia. – El ambiente estaba tenso en la habitación, todos miraban a Ciel con mescla de sorpresa y lastima.

- Un demonio? De que hablas? – pregunto Edward mientras se levantaba del sofá y encaraba a la joven.

- La familia Phantomhive siempre ha estado vinculada con lo sobre natural, Undertaker es prueba de ello. – Explico Kiara ya más calmada, pero aun temblando. – Sebastián es un demonio que tiene el propósito de cumplir la venganza de Ciel a cambio de alma. – Todos miraron a Sebastián quien solo sonrió de forma gentil e hizo una leve reverencia.

- Lo sabia…tú no tienes nada de normal, al igual que ese desaliñado de Undertaker. – Dijo Francis suspirando, en el fondo sabía que su familia tenía aquella conexión. Lo supo desde que vio a los ojos a aquel peligris cuando era niña.

- El que me compare con aquel sujeto me ofende, Madam. – se quejo el mayordomo con el ceño fruncido. – Pero si, Undertaker y yo somos de naturalezas parecidas.

- Mi duda es…quien eres tú? – Pregunto Francis viendo a Kiara.- Se que no eres una prima, no hay mas familia que la de esta habitación. en un principio pensé que eras una mujer que cazaba fortunas y quería casarse con Ciel, pero luego vi tu interacción con el mayordomo y me quedo claro que la relación no era con mi sobrino, si no con el mayordomo.

- Eso aun no te lo puedo decir, querida. – Respondió Kiara sonriendo y volviéndose a sentar en el sofá.

- Oh no…hablaste de mi, ahora me toca hablar de ti. – Se quejo Ciel con el ceño fruncido. Esa mujer no lo iba a lanzar a los leones y quedarse ella salvo. – Mi querida prima es la reencarnación de mi abuela, Claudia. – Contesto sonriendo. Toda la habitación se quedo en silencio y el rostro de Francis se puso pálido mientras miraba sorprendía a la joven que ahora tenía el ceño fruncido y miraba molesta al pequeño conde.

- Como…? – Pregunto Francis con las mejillas empapadas en lágrimas. – Eso es imposible…mi madre….mi querida madre…

- Eso tiene una explicación un tanto extensa y solo Undertaker tiene las respuestas correctas. – Respondió Kiara viendo con una dulce sonrisa a su hija que se debatía entre creer o no.

- Estoy muy confundido…tu eres mi abuela? – Pregunto Edward con los ojos llenos de lágrimas.

- Algo así, querido.- respondió Kiara acercándose a Edward y Francis que era consolado por su esposo. – Undertaker no acepto el que yo partiera y lo abandonara, busco de mil maneras traerme de vuelta…una de ellas fueron las muñecas bizarras. Al final estoy acá.

- Y él se fue…- comento Sebastián con una sonrisa, ganándose una mirada molesta de la joven.

- Pero…tu y el mayordomo, no están juntos? – Pregunto Francis confundida.

- Lo estamos e incluso tenemos una hermosa niña juntos.- Se adelanto en responder el demonio, ganándose nuevamente una mirada molesta de Kiara.

- En realidad es complicado, querida. – intervino Kiara antes de que Sebastián siguiera hablando.

- Que en esta familia no lo es? – Respondió Francis con una sonrisa. – Tienen una hija? – Pregunto dándose cuenta de lo que el mayordomo había dicho.

- Si, es un encanto. – Dijo Sebastián mientras salía de la habitación, seguramente a buscar a su pequeña niña.

- Pero tú y Undertaker no estaban juntos antes? - Volvió a preguntar Francis.

- Prometo explicar todo luego, cariño. Ahora hay que hablar de cosas más importantes, como el paradero de Elizabeth.

- Tienes razón, abuela. Hay que encontrar a mi pequeña hermana. – Comento Edward con las mejillas sonrojadas mientras tomaba las manos de Kiara y la miraba con ensoñación. La joven sonrió con ternura, su querido nieto era adorable.

Siguieron halando y contando un poco como Kiara había llegado a esa época, como Undertaker la había traído y su responsabilidad en lo que estaba pasando ahora, el por qué Ciel usurpo el nombre de su hermano y su contrato con Sebastián. Las sospechas que tenían sobre el conde Trancy y su mayordomo, también la implicancia de otro shinigami en todo lo sucedido a los Phantomhive a lo largo de los años.

Francis, Alexis y Edward quedaron encantados con Meiko, que ahora aparentaba un poco más de 3 años y hablaba de forma fluida y educada. Había sido un poco confuso explicar que la mujer era su hermana pero la niña era inteligente y comprendió de forma rápida con la ayuda de su padre.

- Tenemos que tener cuidado con el conde Trancy, el hizo su momento al entregarla aquella carta a mi hija, además ya dijo abiertamente que sabe de la existencia del verdadero Ciel. – Comento Francis seria, tenía a Meiko en sus piernas con un libro de cuento abierto mientras la pequeña leía en voz baja.

- Estoy seguro que Elizabeth se encuentra con Undertaker, Alois le dio la ubicación en la carta a Elizabeth.

- Pero si ya sabían de la ubicación, seguro Undertaker se fue de ahí…quizás mi pequeña se encuentra desamparada. – Se quejo Alexi con los ojos llenos de lágrimas.

- No, ese sujeto no sería capaz de dejar a mi hija sola aun más sabiendo que es la nieta de la mujer que tanto ama. – Respondió Francis tratando de calmar el corazón sensible de su esposo. – Y si él se fue ahí, lo más seguro es que se la llevara. Mi hija es terca, no se iba a dejar vencer tan fácil.

- Elizabeth estaba muy decidida a estar con mi hermano, no lo va a dejar así…- Todos guardaron silencio al notar la mirada triste del joven conde.

- Si necesitas a una esposa yo puedo casarme contigo. – La dulce voz de Meiko rompió el silencio que se había formado y todos voltearon a verla sorprendidos.

- Mi vida, Ciel es tu sobrino. No te puedes casar con él.- Le respondió Kiara a su hija.

- Técnicamente no lo es. Tu cuerpo actual no tiene lazos consanguíneos con Ciel así que por ende, tampoco lo tiene conmigo. – Explico la niña mientras se bajaba de las piernas de Francis y guardaba el libro en un bolsito rosado que estaba junto al sofá. Se acomodo su largo cabello oscuro y sonrió. – Estoy segura que si me espera, en unos meses tendré su estatura y podremos casarnos.

- No. – Respondió de forma seria Sebastián mientras tomaba la mano de su hija y salía con ella de la habitación.

- Bieeeen…eso fue raro. – Comento Edward riendo incomodo.

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- Ya te dije que es mejor que vayas con tu familia…- Comento la cansada voz de Undertaker mientras acomodaba la vía intravenosa en el delgado brazo del joven dormido.

- Él es mi prometido y mi deber es estar junto a él. – Respondió Elizabeth de forma seria mientras se acomodaba a un lado de la cama.- No me moveré de su lado.

- Tu prometido es aquel joven mal humorado que está en la mansión…

- Él es un impostor…

- Debiste hablar con él antes de tomar una decisión tan precipitada como huir de casa, niña.

- Me mintió, me engaño y se burlo de mí.

- Eres igual de terca que una niña que conocí hace año~~ je~je~je~ - Rio Undertaker sentándose en un sofá cerca de la cama.- Aun ahora ella sigue siendo terca.

Se quedaron en silencio, ambos con la vista fija en el delgado cuerpo que respiraba lentamente en la cama. La piel del joven estaba pálida y sus venas se traslucían debajo, su cabello estaba opaco y sus labios resecos. Se notaba claramente enfermo y débil. Elizabeth no lo recordaba así, de hecho aquel que siempre estaba enfermo y pálido era ese Ciel y no este. En verdad se habían cambiado los papeles, era como si ese Ciel le quitara la vida a su hermano. No podía evitar llorar cuando lo miraba, enfermo y postrado. Había sido una tonta, se había dejado engañar. No se había dado cuenta que ese Ciel no era el suyo. Se había enamorado de ese Ciel y estaba segura de que si no se hubiera enterado de la verdad habría sido inmensamente feliz a su lado. Se hubieran casado, hubieran tenidos hijos y hubieran envejecido juntos. No sabía con quien estaba más molesta, con Ciel por mentirle o con Alois por haberle contado toda la verdad y matado ese final feliz que tenia junto a ese Ciel.

- Gracias por cuidar tanto de mi Ciel. – Susurro Elizabeth limpiándose las lágrimas.

- Je~je~je~ queridaaa~~ - canturreo Undertaker. – No estoy cuidando de tu Ciel, tu prometido esta lamentablemente muerto~~~

- De que hablas? – Pregunto la joven confundida. – Lo estoy viendo, este es mi prometido…

- No querida~~ - Respondió Undertaker. – quien ves ahí…es mi hijo.


Chan chan chan!

hasta que queda! No se olviden de comentar!