Hola! Aquí Meikita con otro capitulo!

Por temas de la universidad no podre subir semanalmente, pero subiera al meno veces por mes!

Los personajes son de Yana Toboso!


Ya habían pasado casi 3 meses desde que Undertaker se había ido de la mansión. Kiara se encontraba descansando completamente desnuda en su habitación mientras Sebastián tarareaba una canción y se terminaba de abotonar su pulcra camisa blanca. Mentiría si dijera que no extrañaba al shinigami de cabellos plateados, Dios lo extrañaba a morir pero no podía evitar caer en los brazos del mayordomo. Estaba herida, se sentía traicionada y Sebastián era muy hábil con las palabras justas en los momentos justos.

- Terminara por hacerme sentir culpable si continua con esa mirada perdida, my Lady…- Susurro el demonio mientras se sentaba en la cama y acariciaba con gentileza los negros cabellos de la joven.

- En serio? Te sentirías culpable? – pregunto ella escéptica

- No, creo que no…- termino por responder Sebastián con una sonrisa. – La amo y sé que me ama, sería estúpido no aprovechar estos momentos. – Se levanto de la cama mientras arropaba mejor a la joven y camino hacia la puerta. – El futuro es incierto, mañana podría volver aquel sujeto y esta podría ser la última vez que pueda hacer el amor con usted…- susurro con una mirada triste y salió de la habitación.

Kiara suspiro mientras se cubría del frio de la noche, la chimenea estaba encendida y la cama tenía varias frazadas pero aun así se sentía fría. Las palabras de Sebastián le pesaban en el corazón, reconocía que había una gran diferencia de las primeras veces que se acostó con Sebastián y estas últimas. Las caricias eran más cálidas, sus besos eran más dulces y sus palabras estaban cargadas de sentimientos. La diferencia era clara, Sebastián ahora le hacía el amor y lo notaba por cada te amo que le susurraba cuando estaba entre sus brazos o cuando compartían el respiro de un beso entre gemidos. No pudo evitar recordar su encuentro con Undertaker antes de que este se fuera, había sido pasional, fogoso y lleno de deseo pero no recordaba si sus encuentros anteriores tenían el sentimiento que Sebastián le trasmitía en cada caricia y eso la estaba matando. No se recordaba haciendo el amor con Theo.

Intentaba cerrar los ojos y recordar, pero a su cabeza solo llegaban imágenes de encuentros desenfrenados y su primera vez con el shinigami estaba demasiado lejana para recordar el sentimiento. Sus ojos se llenaron de lágrimas e internamente se pregunto el motivo. ¿Lloraba por que no podía recordar cómo se sentía hacer el amor con Undertaker o porque esta podría ser la última vez junto a Sebastián? Intento calmar su respiración cuando se dio cuenta que el llanto había crecido, al final termino por dormirse con el sonido arrullador del fuego en la chimenea.

_o_o_

Sebastián cerró con cuidado la puerta de la mansión y camino a un ritmo elevado hacia su destino. Luego de salir de la habitación de Kiara paso a revisar que su pequeña se encontrara dormida y abrigada, volvería a la mansión antes del amanecer pero aun así tenía en su pecho un molesto sentimiento. No le gustaba dejar a su familia desprotegida.

Su familia….

Si antes le hubieran dicho que él se enamoraría de una semi-humana y que tendría una hija por la cual renunciaría a todo para verla feliz, se hubiera reído en su cara. Jamás pensó en tener una familia. Sabía que existían linajes familiares de demonios, pero la mayoría tenían su misma procedencia. Un pasado angelical le indicaba que él no había tenido familia pasada, pero la tenia ahora y estaba dispuesto a hacer todo lo posible para protegerlos. Y si eso significaba ir a buscar a ese desagradable sujeto y pedirle explicaciones por hacer llorar a su mujer, lo haría. Pensó en muchas opciones, unas que incluían ideas descabelladas como montar un circo para hacer reír a Kiara, pero siempre terminaba desechándolas por que sabia cual era la única opción y la más factible. Incluso le sorprendía que su joven amo no se lo hubiera ordenado. Era un demonio, seguir un rastro tan conocido para él como el desagradable aroma de Undertaker no era algo tan complicado. Y era eso lo que estaba haciendo justo ahora. Fue su última opción ya que estaba la posibilidad de que Undertaker decidiera volver y su tiempo junto a Kiara terminara. Pero ella estaría bien, su hija estaría bien y con ello él estría bien.

Se detuvo un momento, sentía su presencia cerca y aun estaba a tiempo de arrepentirse y ser egoísta. Camino un par de veces en circulo y frunció el ceño molesto.

- Esto es lo más estúpido que hare en toda mi existencia. – Se quejo con sus ojos resplandeciendo. – me ha convertido en una criatura asquerosa, my lady…- Susurro suspirando para luego retomar su camino al encuentro con Undertaker.

No podía demorar mucho, a su pequeña hija solo le gustaba el desayuno que él preparaba y era muy terca para comerse algo preparado por otra persona. No estaba muy lejos del lugar y se sintió estúpido al darse cuenta que estaba muy cerca de la academia en donde Undertaker había sido el director. Cada vez sentía la presencia de aquel sujeto más cerca y decidió caminar un poco más despacio sabiendo que Undertaker iría a su encuentro. Camino unos metros más y lo encontró sentado en el piso, bajo el farol que apenas alumbraba la penumbra de la noche.

- Es curioso que recién te enviaran a buscar~~~ mayordomo jejeje~~ - Rio Undertaker mientras juntaba sus manos y lo miraba sonriente. Llevaba una cola de caballo, pero se notaba un aspecto descuidado en su ropa y en su rostro. Él también lo estaba pasando mal.

- Decidí venir por mi cuenta, no saben que estoy acá. – Sebastián dudo un poco si sentarse junto a él en el suelo, sabía que no venía a pelear pero la cercanía de ambos no era tanta como para charlar de ese modo. Aun así, desabrocho un par de botones de su gabardina y se sentó en el suelo junto a Undertaker.

- Uhhh~~~ Ya estas todo un niño grande, ahora te mandas solo jejeje~~ - Se burlo el shinigami y la ceja de Sebastián tembló.

- Te ves horrible…más de lo normal- Susurro el mayordomo, no era una burla y tampoco preocupación.

- Tú te ves bien, encantador como siempre~~ - Undertaker suspiro y sonrió, sabía que estaba mal. Se sentía demacrado sin ella.

- Acabo de hacer el amor con la mujer que amo, incluso siento que hasta mi piel reluce más que antes. – Respondió el demonio, esta vez con un tono venenoso.

- Es curioso que las pocas veces que puedes estar con ella es cuando no estoy yo, no sé como puedas jactarte de eso~~~- Apretó su mano sobre su pecho, tratando de aliviar un poco el dolor que sentía al confirmar lo que desde un principio sospechaba.

- Para ella estas siempre presente…

- Ella para mí también…

- Pero aun así la dejaste.- Critico Sebastián

- No tenia opción…- respondió tomando su cabeza entre sus manos, atormentado.

- Siempre la hay y tu decidiste dejarla ¿Tienes idea de lo que está sufriendo? – Recrimino molesto el demonio.

- Acostándose contigo no creo que el sufrimiento sea tanto.- Respondió Undertaker dolido.

- No lo puede evitar, estamos conectados y lo sabes. Además su mente es débil, no puede resistir a mis palabras… - ambos se quedaron en silencio por unos segundos.

- A que has venido realmente? A refregarme en la cara que te acuestas con ella? Que ahora tienen una linda familia feliz? – Pregunto molesto Undertaker

- Porque? Que es tan importante para dejar a Kiara? – Desde que Undertaker se fue no podía sacarse esas preguntas de la cabeza.

- Pensé que preguntarías por la chica rubia…ella está bien, confundida, molesta y heredo el orgullo Phantomhive. Es terca como una mula~~~~

- Sinceramente, lo que pase con Lady Elizabeth no me importa.

- Je~je~je~…que rudo….pero supongo que te contare, la niña rubia ya lo sabe por eso mismo no sabe qué hacer…- dijo sonriendo.- Presta atención mayordomo, esta parte en mi existencia la marco por completo…

_o_o_

Undertaker se encontraba sentado en unas de las camas de la mansión Phantomhive, su cuerpo se encontraba lleno de sangre y la ropa estaba regada por el piso. Grandes cicatrices cubrían su torso y su rostro, Tanaka se había encargado de cocer cada una de sus heridas y de unir las partes de su cuerpo que habían sido mutiladas. Sus ojos estaban opacos y sin vida, aun sentía la bilis subir por su boca y la rabia recorriendo cada parte de su ser. Encima de la mesita de té junto a la cama se encontraba un par de globos oculares verdes neón mirando directamente a él.

- Lo buscare hasta asegurarme de que esta muerto…- escupió el shinigami de cabellos plateados mientras apretaba sus puños con rabia y sentía sus lagrimas mojar sus mejillas y parte de su torso.

- Primero debes ocuparte de tus heridas, luego podrás matar a quien quieras…- respondió Tanaka mientras salía del baño con toallas limpias y se las entregaba a Undertaker.

- Mis heridas no son importantes, debo encontrarlo y…

- Ella ya está muerta. – Interrumpió Tanaka mientras se paraba enfrente del shinigami.- Debes aceptarlo antes de hacer cualquier cosa.

- Como puedes decirlo de una manera tan fría? – le pregunto al mayordomo molesto.

- Porque yo me encargue de traer su cuerpo a la mansión y yo me encargare de su funeral y de avisar al amo Vincent, debo asumir que ella murió para ser fuerte y lo mismo debes hacer tú.

- No puedo….el solo pensarlo que destroza… no pude protegerla Tanaka, no fui capaz de ayudarla…- lloro Theo mientras cubría su rostro con sus manos, tratando de borrar la imagen de ella muerta en el suelo.

- Al menos podrás cumplir su deseo, ella siempre quiso que tú recolectaras su alma…aun estas a tiempo. – dijo Tanaka mirando con lastima a Theo antes de salir de la habitación, dejando al shinigami solo con el cadáver de la mujer que amo recostado en la cama a espaldas de él.

Theo se levanto lentamente y tomo su guadaña. Varias veces Claudia le había comentado que deseaba que él recolectara su alma, al menos podría cumplir eso antes de dar caza al bastardo que le arrebato el amor de su vida. Hizo un movimiento con su mano sobre el cuerpo inerte de Claudia y el cinematic record apareció, cerró los ojos tratando de ver lo menos posible sus recuerdos. Esta vez no podía darle más tiempo, ya había pasado mucho tiempo muerta. Tomo con su mano libre su death note y vio como de apoco aparecían los datos de su mujer en la hoja. Había llegado la hora.

- Nombre: Claudia Phantomhive – comenzó diciendo. – Tipo de muerte: Perdida de sangre. Detalles de la muerte: Muere con bebé neonato en su vientre, 3 meses…de…gestación…- perdió la voz conforme seguía leyendo los detalles, cayó de rodillas al suelo soltando sus herramientas de shinigami y cubrió su boca tratando de detener el desgarrador grito que salió de sus labios. – Nooo! Noooo! – Camino de rodillas hasta la orilla de la cama y se aferro al vientre de la mujer que se encontraba completamente fría y pálida en la cama. No solo le habían arrebatado a su mujer, también se habían llevado a su hijo. Observo el corte que Claudia tenía en su vientre y que traspasaba de lado a lado su torso, metió una de sus manos dentro de la carne helada y con cuidado saco la bolsa con el feto. Era pequeño, era frágil. Era su hijo y ahora jamás lo podría acunar en sus brazos. Sentía que se volvería loco del dolor.- Nuestro hijo…mira querida, nuestro hijo…- susurro acercando el feto al rostro de la pálida mujer.

Tiempo atrás habían hablado de tener hijos juntos y habían decidido al menos intentarlo, Claudia siempre hablaba de un pequeño de cabellos blancos y ojos azules o una dulce niña de cabellos negros y ojos verdes.

- Tranquila querida, yo me encargare de que conozcas a nuestro hijo…moveré cielo mar u tierra para que estemos juntos los tres, no importa el precio, no importa cuando…pero estaremos juntos los 3 amada mía….

_o_o_

Sebastián estaba en silencio escuchando cada palabra que salía de la boca del shinigami, jamás imagino que un bebe estuviera involucrado en todo esto.

- El alma de tu hijo está conectado al cuerpo del joven Phantomhive? – Pregunto Sebastián sabiendo ya la respuesta.

- Si, lo está. – respondió Undertaker. – aun no está listo pero pronto abrirá sus ojos y será mi pequeño…

- Porque no se lo has dicho? Ella habría huido contigo…

- Aun hay posibilidades de que no funcione, de que nunca abra los ojos…- susurro Undertaker decaído.- no quiero hacerle ilusiones, moriría de la tristeza como yo estuve a punto de hacerlo…

- Entiendo…- respondió Sebastián tratando de sacar la imagen de su hija muerta en sus brazos, entendía el dolor del shinigami. Él no lo había vivido, pero el solo pensarlo lo llenaba de desolación y dolor. El mismo buscaría su muerte, no podría vivir en un mundo en el cual su pequeña niña no existiera. – Tratare de darte tiempo, pero en el momento en que ellas estén en peligro por tu experimento seré yo mismo quien le dé fin a todo.

- Estas consciente de que ella podría dejarte?

- Tú tendrás tiempo de revivir a tu hijo y yo tendré tiempo de hacer que me ame más que a ti… - respondió poniéndose de pie y limpiando su gabardina negra de cualquier rastro de polvo.

- Gracias…

Sebastián no respondió al susurro y camino de regreso a la mansión dejando solo al extraño hombre de cabellos plateados.

De todas las cosas que imagino, jamás paso por su cabeza que Undertaker se aferrara a la vida de su hijo junto a Kiara. No lo culpaba, para criaturas eternas como ellos un hijo podía ser un giro de 180 grados en su existencia. Significaba que tenían algo propio en este mundo, alguien a quien amar y de quien recibir amor de manera incondicional. Una parte de él que era capaz de mirar frente a frente. Nunca fue un sentimental, pero solo por esta vez se daría el lujo de admirar a Undertaker, de pensar que no estaba tan loco como creía o que al menos su locura era justificada.

Camino más de prisa para llegar a la mansión, apenas era un borrón en la noche pero sentía la necesidad de llegar rápido justo a su familia. Desacelero el paso cuando la mansión apareció frente a sus ojos, no podía hacer ruido y quería llamar lo menos posible la atención. Entro con cuidado a la mansión y se saco la gabardina que se encontraba húmeda por el manto nocturno y la doblo en su brazo para secarla cuando llegara a su habitación. Dio un pequeño brinco cuando vio a su hija sentada a los pies de la escalera mirándolo con una sonrisa.

- No estabas en la casa. Te busque. – Comento la pequeña con su dulce voz y mirada curiosa. Cada vez era más fácil entenderla.

- Salí a caminar…

- Fuiste a ver a aquel sujeto por que el que mi madre llora. Hueles a él.- Interrumpió Meiko a su padre mientras se ponía de pie y se acerba a olerlo mejor.

- Que niña más inteligente- Sonrió Sebastián orgulloso mientras acariciaba los negros cabellos de su hija.

- Lo soy, mi madre siempre me lo dice. ¿Qué fue lo que te dijo aquel hombre? Mi sobrino Ciel está muy preocupado por su prometida. – Comento Meiko tomando la mano de Sebastián y guiándolo a su habitación para dormir un rato más. Sebastián se dejo guiar con una sonrisa.

- Ella se encuentra bien, pero te pido que nadie se entere de que fui a ver a Undertaker ¿Puedes guardarme este secreto? – Pidió Sebastián guiñando el ojo y poniendo un dedo sobre sus labrios.

- Será difícil, mi madre dice que no debo tener secretos con ella. – explico la niña mientras entraba a su habitación y se subía a su cama rodeada de peluches.

- Solo será esta vez, solo intenta no hablar del tema. Como siempre. – Pidió Sebastián mientras arropaba a su pequeña y acariciaba sus cabellos para relajarla.

- Está bien. – Contesto bostezando. – Pero la próxima vez que decidas verlo, llévame contigo. Mis recuerdos de él son muy escasos, pero no puedo olvidar la mirada triste que tenia cada vez que me observaba. Se veía muy solo, tal vez si le llevamos uno de mis peluches y galletas se ponga…mejor…- susurro hasta quedarse dormida por las caricias de su padre. Sebastián la miro con una sonrisa, su hija en verdad era muy inteligente. Sin saberlo había descubierto el gran dolor que cargaba Undertaker consigo y por el cual había decidido abandonar a la mujer que amaba. Beso la frente de su pequeña y salió de la habitación rumbo a la habitación de Kiara.

El fuego de la chimenea ya se había apagado y la habitación era apenas iluminada por los rayos de luz que se filtraban por la ventana. Estaba amaneciendo.

Se quito los zapatos, aflojo el nudo de la corbata y soltó unos botones de la camisa, se acerco a la cama y se recostó debajo de las frazadas aferrándose al cuerpo desnudo de la joven. Ella se removió acomodando contra el calor del cuerpo del demonio.

- Qué hora es? – pregunto somnolienta mientras Sebastián repartía suaves besos en su cuello y la apretaba contra él.

- Aun es temprano, siga descansando. – Pidió el mayordomo mientras suspiraba y recostaba su cabeza en hueco del cuello de Kiara.

- Es raro que estas a estas horas acá…

- Solo quería abrazarla, amanecer a su lado y velar por sus sueños. Me siento en paz oyendo su respiración.

- Te has vuelto cursi…- respondió Kiara sonrojada y con el corazón latiendo a mil.

- Usted llego a mi vida a romper barreras, enamorándome, dándome una familia y una razón sincera y fuerte de seguir con mi existencia. La amo tanto que me aterra perderla, permítame aferrarme a usted mientras pueda…- pidió Sebastián en un susurro.

Acomodo el cuerpo entre sus brazos y beso por fervor sus labios, ansioso y temblando. Kiara suspiro sorprendía pero siguió el ritmo del beso. Sentía que ese beso la derretía, amaba cuando Sebastián le robaba el aliento de esa manera. Sentía ganas de llorar, pero no era tristeza. Sentía que cuando tenía esa boca junto a la de ella su alma estaba completa. Para Sebastián era igual, los labios de Kiara eran su fuente de oxigeno. En estos momentos no existían los problemas y sobre todo no existía Undertaker.


Me costo escribir este cap, no sabia como narrar lo de undertaker, espero les gustara.

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