Pido disculpas por el error, he escrito tantos finales para esta historia que subí el documento erroneo.
Tratare de subir el siguiente capitulo en un par de semanas.
Los personas son propiedad de Yana Toboso.
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Habían pasado unas semanas desde que Kiara había realizado el contrato con el nuevo demonio. Este poseía con carácter bastante pícaro y juguetón, le encantaba hacer bromas y era bastante curioso con las cosas humanas. Era un demonio de la guerra que se encargaba de devorar almas de las personas que morían producto de grandes batallas donde los shinigamis se veían acorralados por los demonios carroñeros. Nunca se había visto interesado en un contrato hasta que encontró el tumulto de alma reunidas en el cuerpo de la joven.
- Así que eres un alma viajera. – Comento Adrien mientras ayudaba a la joven a vestirse. Ya se encontraba un poco recuperada y estaba ganando peso de la acción suicida que cometió para invocar a un demonio.
- Algo así, no lo sé bien. – Respondió con voz baja. – Supongo que tú debes saber más al ser un demonio.
- Lo soy, pero es raro ver a criaturas como usted.- Respondió sonriendo. – Me gustaría tomarle una foto para luego mostrársela a mis amigos. – Dijo sonriendo.
- Claro, toma las que quieras. – Respondió con burla mientras lo miraba sonreír encantado por estar cerca de un adefesio como la había llamado antes.
Cada día que pasaba era más complicado seguir con el plan. Undertaker la había abandonado sin saber sus razones y Sebastián había partido para poner a salvo a su hija. Sin contar que un maniaco quería venganza y buscaba matarla con desesperación, y que un demonio buscaba matarla por la orden –estúpida orden- de la madre de Claudia. Pero estaba decidida, ya había esperado lo suficiente a que Undertaker volviera y le explicara el por qué de su abandono y ya no lo haría más. Le dolía en el alma el dejarlo atrás, pero ahora tenía una hija por la cual velar y una familia a la cual vengar, no podía estar sufriendo por amor.
Soltó un suspiro y se levanto de la cama, Adrien la miro atento, esperando una orden que le diera la diversión que él tanto estaba buscando.
- Quiero hacer las cosas estando tranquila. – Comento Kiara mientras miraba a Adrien con los ojos llenos de lagrimas.- Necesito que vayas donde Undertaker y le informes del contrato y del precio que pagare. – indico limpiando las lagrimas que amenazaban con salir.
- ¿Está usted segura? – Pregunto Adrien, quien estaba al tanto de la relación de Kiara con Undertaker y Sebastián. – Esto sería lo mismo que decirle que prefiere quedarse con el joven Sebastián.
- Lo sé, pero si quiero mantener a Meiko a salvo no puedo estar dudando. – Respondió Kiara caminando para salir de la habitación siendo seguida por Adrien quien sonreía feliz por el notable sufrimiento que mostraba su joven ama. – Es una orden.
- Esto es tan romántico. – comento divertido mientras salía de la habitación y a paso rápido se encaminaba fuera de la mansión a cumplir la orden.
Kiara camino a paso lento al salón donde se encontraba Ciel junto a Tanaka y los demás sirvientes. Tanaka al verla sonrió y se acerco para ayudarla a caminar, sus piernas aun temblaban luego de haber estado tanto tiempo en cama.
- Es bueno verla en pie, mi señora.- dijo sonriendo y ayudándola a acomodarse en el sofá.
- Gracias Tanaka, es bueno verte. – le respondió con una sonrisa. - ¿Ha habido noticas de Francis?
- Nada aun. – Respondió Ciel leyendo unos papeles. – Lo último que supe fue que vieron a la mucama de Lizzy cerca del pueblo, están ofreciendo una gran suma por información así que pronto sabremos algo.
Elizabeth no había dado señales de vida a sus padres, sabía que estaba viva y que Undertaker jamás dejaría que algo malo le pasara pero le inquietaba el no saber qué estaba haciendo Undertaker que causaba el interés de la pequeña. Mentiría si dijera que no sentía envidia al saber que ella y la guapa mucama estaban junto a Theo. Era estúpido, pero ese hombre estaba metido en el fondo de su alma, en cada fibra de su ser. Como Sebastián, le recordó su consciencia.
En verdad no sabía qué hacer, jamás pensó que se enamoraría de Sebastián. También. Porque si, también lo estaba de Undertaker y a pesar de que él no confiara en ella, ella lo necesitaba con locura. Pero tampoco quería renunciar a Sebastián.
Tomo con fuerza su cabeza al sentir el ya común dolor de cabeza cuando pensaba en esto. No podía decidirse, sería más fácil que uno de los dos la rechazara y así ella pudiese quedarse con el otro. Undertaker te abandonó. Le recordó su consciencia.
No había más que pensar, tal vez Undertaker y ella no estaban destinados a estar juntos y esto solo era una señal. No pudieron en el pasado y no podrían ahora. Tenía que preocuparse del bienestar de su hija y era lo que más importaba.
Suspiro con tristeza mientras miraba al joven conde que leía los documentos con el ceño fruncido. Su familia era un imán para las desgracias y al parecer todo comenzó con la madre de Claudia. El solo recordar eso le entraban nauseas, su propia madre sello sin saber el futuro de toda su familia y ahora ellos tendrían que intentar arreglar todo para al fin poder vivir tranquilos. Volvió a suspirar, esta vez mirando hacia la ventana.
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Adrien caminaba a pasos elegantes mientras entraba a la mansión abandonada en la que se encontraba refugiado Undertaker. Entro por la puerta y encontró al shinigami a los pies de la escalera con su guadaña en mano, reluciendo el filo asesino de esta. Su aspecto era lúgubre y desordenado, su largo cabello plateado estaba atado en una cola de cabello mal hecha y su ropa se notaba sucia, sus ojeras eran marcadas mostrando el cansancio y angustia que sentía. Aun así, sus ojos brillaban con la intención de atacar en cualquier momento si era necesario. Adrien sonrió enseñando sus blancos dientes e inclino un poco su cabeza, haciendo que sus dorados cabellos se movieran de forma adorable.
- No esperaba visitas ~~ - Dijo Undertaker mientras movía su oz con diversión. – Tampoco quiero visitas jejeje~~~ así que te pido que te retires, no estoy de humor.
- Solo estaré un momento, para dar el mensaje que me envió mi ama para usted. –Contesto el demonio aun sonriendo, pero permaneciendo lo suficientemente lejos del fijo de la guadaña.
- ¿Quién es tu ama? – Pregunto esta vez con voz seria, temiendo en su interior que la respuesta sea el nombre de la mujer que amaba.
- Kiara, por supuesto. – Respondió Adrien mirándolo fijamente, esperando su reacción. Undertaker solo abrió los ojos sorprendido y luego los cerro totalmente molesto.
- Ese pajarillo imprudente~~~ - Canturreo mientras cubría sus ojos con su mano libre. – Le encanta meterse en problemas jejeje~~~ ¿Cuál sería el mensaje, joven demonio?
- Que el precio por nuestro contrato, es el alma de Claudia Phantomhive. – Adrien espero algo reacción, pero el shinigami se había vuelto de mármol en su sitio, totalmente shockeado por la respuesta.
- Puedes retirarte, dile que el mensaje fue recibido. – Indico Undertaker luego de unos minutos de silencio. Hizo desaparecer su arma y se volteo para subir la escalera, pero se detuvo a mitad del camino. -¿Qué ocurrió con el mayordomo? – Pregunto mirando de costado al demonio.
- Se fue junto a su pequeña hibrida. – Respondió Adrien sonriendo, hizo una leve reverencia y se marcho de la mansión, dejando a Undertaker a la mitad de la escalera con su rostro encolerizado y sus ojos llameando en furia.
Undertaker suspiro con cansancio y siguió su camino a la habitación donde se encontraba reposando el débil cuerpo que utilizaba como recipiente del alma de su pequeño hijo. ¿Está bien lo que hacía? Sabía que las probabilidades de que su hijo reaccionara eran mínimas. ¿Estaba bien sacrificar su felicidad con Kiara por algo que no sabía si resultaría o no.
El mensaje de Kiara era claro, estaba renunciando a él. Si ella entregaba el alma de Claudia, volvería a ser aquella chiquilla que llego a esta época, sin sus recuerdos, sin amarlo. No recordaría nada de su vida pasada, su vida con él. Llevo sus dedos al puente de su nariz y apretó con fuerza, le estaba dando jaqueca. No era normal que a un shinigami le diera jaqueca, pero ahí estaba él, con un dolor insoportable. Todo por culpa de ese pajarillo impertinente. ¿Cómo se le ocurría hacer un trato con un demonio? Y ofrecer el alma de Claudia.
Sabía que ella no era tonta, algo malo estaba pasando y el que Sebastián se hubiera ido con su hija era una mala señal. Algo estaba atentando la seguridad de de la familia y el mayordomo decidió proteger a su hija, lo más seguro que por pedido de Kiara.
Estaba aterrado, confundido y dolido. Cualquiera que sea su decisión sufriría una agonía peor que la muerte. Si decidía ir con Kiara, tendría que olvidarse de traer a su hijo de vuelta y lo perdería para siempre, y si decidía quedarse junto con su hijo perdería a la mujer que amaba para siempre. Si lo pensaba fríamente, la mejor opción era ir al lado de Kiara, sabía que era muy difícil que su hijo volviera a la vida, llevaba más de 20 años intentándolo y aun así nada sucedía, no había avances. Podía unir el alma al cuerpo, pero lo lograba hacer que el cuerpo se moviera. En el fondo sabia la razón, su hijo jamás estuvo vivo, solo llego a ser un parasito en el cuerpo de su mujer. Nunca aprendió a vivir por sí solo.
Limpio las lagrimas que caían por sus mejillas y acaricio por última vez el pequeño cuerpo donde habitaba el alma de su hijo.
- Te amare por la eternidad, pero si me aferro a ti perderé a tu madre. – Dijo Undertaker mientras besaba ambas mejillas del cuerpo quieto en la cama. Se levanto con cuidado y se movió hacia un pequeño aparato que regulaba la respiración y los latidos de su hijo. Miro al pequeño una vez más y apago el aparato. – Lo siento…~~ - Susurro mientras se deslizaba hasta el suelo y cubría sus ojos dejándose inundar por el sentimiento de pérdida que lo abrumada.
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Nos vemos en el próximo capitulo.
